Los personajes de Candy Candy pertenecen únicamente a Kyoko Mizuki y Yumiko Igarashi, esta versión del final ha sido hecha sin fines de lucro y por motivos de entretenimiento.

Me había quedado solo en el despacho y desde la ventana podía observar a Candy y las chicas conversando... y muy posiblemente hablando de mi sobrino, era fácil saberlo por la manera en que Patty empañaba el cristal de sus anteojos. Giré mi cabeza de un lado a otro intentando relajarme y salí del despacho, necesitaba unos minutos antes de retomar mis labores.

Pude haber dejado a Candy platicar con sus amigas, pero por esta ocasión necesitaba que ella me aliviara el alma con su sonrisa…

—Señoritas, ¿Me permiten a mi novia unos minutos? —dije posando mi mano en su brazo, al momento en que la halaba hacia mí para llevármela.

Patty y Annie solo se sonrieron.

Al alejarnos unos cuantos metros en dirección al amplio jardín nos detuvimos.

—¿Pasa algo Bert? —me pregunto tomando mi mejilla dulcemente.

Yo bese la palma de su mano y baje mi rostro en un gesto de pesar.

—Acabo de pedirle a George que deje de buscar a Stear... —habérselo pedido a él, había sido más fácil de lo que en realidad era. Dentro de mí muchas esperanzas morían conforme me hacía consiente del impacto que esta noticia tendría.

Ella se mordió los labios e intento aparentar una sonrisa, Patty y Annie nos observaban de cuando en cuando.

—No sé qué decirte, Bert...

—George me ha dicho que el investigador ha dejado de cobrar, supongo que no soy el único que se ha dado por vencido...

—Cariño, no digas eso... Yo mejor que nadie se lo mucho que te esforzaste por encontrarlo... —dijo abriendo los brazos para consolarme —quizás ya es tiempo de aceptar el destino tal cual es...

Yo trague con dificultad —espero que sí.

Luego de esto retomé la postura de siempre y me erguí de golpe para acomodar mi saco.

—Anda, vuelve con las chicas, te esperan.

Ella solo me miró comprendiendo el debate que interiormente tenía y asintió —has hecho bien —dijo antes de marcharse.

Luego de pasear por el amplio sendero me topé con Pupe que no tardo en saltar sobre mi hombro y acicalarse contra mi rostro en un gesto obvio de alegría. Le rasque la barriga y acto seguido la invite a acompañarme al despacho, mañana tenía junta con el consejo pues debía rendir mi informe del reciente viaje.

Por haber estado platicando con George no había avanzado nada en eso y me vi terminándolo todo hasta altas horas de la noche, ya ni siquiera tuve tiempo de ir al comedor a cenar con todos… mi estómago rugía de hambre y lo que más me lamentaba era no haber podido ver a Candy nuevamente.

De repente y casi sin darme cuenta, alcance a percibir el ligero rose de unos piececillos cruzar por el pasillo y detenerse dubitativamente frente a la puerta de la habitación en la que yo me encontraba.

Candy se había escabullido de los ojos de mi tía, llegando a mí despacho con el corazón acelerado.

No toco, ni anuncio su presencia, solo vi como la puerta se abría y ella asomaba su rostro con una amplia sonrisa.

—¿Se puede? —pregunto volteando a todos lados, asegurándose de no haber sido descubierta.

Yo casi avente los papeles y la pluma —pasa, pasa —dije con el mismo aire de complicidad y misterio que ella.

Para cuando se giró luego de haber cerrado la puerta, me hayo detrás suyo, esperando ansioso su abrazo. De inmediato ella se unió a mí anhelante, recargo su rostro en mi pecho aspirando el aroma de mi colonia y suspiro.

—Te extrañaba…

Yo la tome de la barbilla y la incite a levantar un poco más el rostro, lo suficiente para que sus dulces labios se unieran a los míos.

Nos besamos, en silencio y tratando de llamar la menor atención posible, deje que el sentimiento me tomara y para cuando el beso termino, le conteste —yo también preciosa… —de eso no había ninguna duda.

Ella se sonrió y levanto una mano en la que cargaba algo.

—¿Tus zapatos? —dije ladeando la cabeza —¿Por qué te los quitaste?

Ella ahogo una risita —la tía abuela aún esta despierta, no quería que me descubriera —confeso al momento en que volvía a ponerse su calzado.

—¡Hay Candy! —exclame yo, tapándome la boca al recordar que había venido a verme a escondidas.

Ella solo me dirigió una mirada inquisitiva.

Me volví de nuevo a mi asiento e invité a que ella hiciera lo mismo.

—¿Qué haces? —pregunto apoyándose en sus codos contra el escritorio.

—Mí informe, mañana tengo que reunirme con los miembros del consejo para rendirles cuentas —conteste apiñando un bulto de papeles, por un lado.

—Aaah —guardo silencio, haciendo una prologada pausa hasta que de nuevo abrió la boca —¿Qué has pensado sobre el compromiso? ¿les dirás?

Yo pase mi mano por mis cabellos y así igual que ella me tome mi tiempo para contestar —no lo sé… —volví a callarme —estoy casi seguro de que se opondrán…

Ella se recargo en el respaldo, dirigiendo su vista hacia el techo —estando en Brasil, casi olvido las limitaciones y la posición en la que estoy, sino fuera por la tía abuela, aun estaría flotando en mi nube de ilusiones...

—¿He? —dije sin entender lo que quería decir.

—Yo… yo no soy más que una huérfana ¿recuerdas? no sé quiénes son mis padres y contrarió a ti, no provengo de una familia de renombre…

—Candy, por dios no digas eso, ¿quieres? —estire mis manos y tome las suyas.

—¿Cómo quieres que no diga eso si es verdad? Olvide por completo al consejo y tú y yo sabemos que, si fuera una chica adinerada, ellos estarían en primera fila sin discutir ni decir nada.

—Candy, sabes que eso para mí no es de importancia… aunque se opusieran a lo nuestro haría cualquier cosa por volverte mi esposa, ni el consejo ni nada lo podrá impedir, ¿entiendes?

Ella solo se limpió los ojos en un gesto que dejo entrever lo mucho que le afectaba todo.

—Tal vez sea mejor hacer las cosas como propuso tu tía… no decir nada y dejar que se enteren por su cuenta.

—Si eso es lo que deseas, así lo haré —dije dando por terminada esta difícil situación.

Escribí unas cuantas líneas y tratando de devolverle su sonrisa le pregunté —¿Qué tal si mañana luego de la reunión, tú y yo nos vamos al hogar de Pony?

Ella levanto su rostro emocionada, había dado en el clavo.

—¿Lo dices en serio?

—¡Por supuesto!

—¡Oh Bert! —exclamo aplaudiendo efusivamente —será maravilloso, hace tanto que no las veo… —luego se detuvo.

—¿Qué pasa?

—Bert, ¿Qué crees que digan mis madres cuando se enteren?

Yo solté una carcajada que seguro llego hasta la lejana habitación de mi tía Elroy.

—¿Tu qué crees que dirán? —dije controlándome al fin —lo más seguro es que digan que te has sacado la lotería al atrapar semejante caballero como yo.

Ahora la que casi se partió de risa fue ella, pero se contuvo poniendo sus pequeñas manos sobre su boca —¡eres un tonto! ¿sabías?

—¡Sí! —exclame moviéndome ágilmente hasta robarle un beso.

Luego de esto, ambos nos quedamos en silencio, mirándonos fijamente y entendiendo que, si ella se quedaba un poco más, de seguro mi tía nos pillaría de repente.

—Ve a descansar, ya es algo tarde.

—Tienes razón, pero… tú también, ¿de acuerdo?

—Mmm… yo me tardare un poco más aún me quedan unos cuantos detalles antes de eso. Ve tranquila, prometo no demorar mucho.

—Está bien —acepto abrazándome una vez más —suerte.

Luego de esto, me planto un beso y se fue así como había llegado.

Por la mañana lo único que había en mi estómago era un café y un pequeño bocadillo; por las prisas y el desvelo de anoche, se me había hecho un poco tarde.

Aborde el coche y para cuando entre a la sala de juntas, los miembros del consejo aun no terminaban de tomar sus lugares.

—Bienvenido —dijo uno de ellos al verme cruzar la puerta, dispuesto a ponerme frente de todos.

—¿Y bien William? Espero que nos traigas excelentes noticias —dijo un hombre regordete de nombre Louis.

—Por supuesto —conteste al momento en que aclaraba mi garganta para soltar mi muy larga perorata.

Empecé a hablar y pude observar rostros de satisfacción conforme les iba dando los por menores del viaje, o por lo menos todo iba así hasta que me escucharon decir que el contrato de extracción de oro no se había cerrado.

¿Acaso te volviste loco?

¿Quién te crees para jugar así con mi dinero?

Esa era una excelente oferta.

Y bla, bla, bla.

Múltiples reproches fueron lanzados a mi persona al dar la noticia. Yo deje que se desahogaran y hablaran todo cuanto quisieran, cuando terminaron retome la palabra —no voy a negar que era una excelente oferta, pero veo de más sus comentarios ya que… todos estuvieron de acuerdo al aceptar las reglas que rigen este clan y por consiguiente que el de las decisiones fuera yo.

Al decir esto, muchos de los presentes se quedaron callados; todos a excepción de Louis.

—Y queda claro que el de las decisiones eres tú, William… —dijo alzando la voz de modo que todos, incluso los que estaban afuera de la sala lo escucharan —ya que, ni siquiera te has tomado la molestia de comunicarnos tu reciente compromiso…

Todos se giraron a mirarme con miradas pesadas.

—¿Vas a casarte William? ¿Con quién? —pregunto Edmund, un hombre de 78 años y cabello completamente blanco.

Yo iba a contestar, cuando Louis volvió a tomar la palabra.

—Con una tal Candice White.

—¿White? —pregunto otro a lo lejos.

—¿Qué esa no es tu hija adoptiva?

—Lo era, hace más de un año que dejo de serlo —respondí pacientemente.

—¿Y cuándo pensabas informárnoslo? ¿El mismo día de tu boda? —me reprocho.

—Mi vida privada no les concierne en lo absoluto —dije haciendo puños mis manos.

—Estas muy equivocado. Como tú mismo lo has dicho, aceptaste las reglas que implican ser el patriarca de los Andrew, tu vida se rige en función de velar por los intereses del clan, única y exclusivamente de él.

—¡Y de eso no hay duda…! recuerdo muy bien las condiciones en las que murió mi padre: encerrado en su oficina, ¡con un infarto al corazón como consecuencia del exceso de trabajo!

George que estaba al lado mío, poso su mano en mi hombro intentando ver que debía controlarme.

—William hijo, no lo tomes de esa forma... nosotros solo nos preocupamos por ti.

—O por su dinero…

—Entiende, debes casarte con una joven de noble cuna, con economía estable que aporte y ayude en el imperio Andrew… no una chica cualquiera que no tiene donde caerse muerta y que aparte de todo no sabe ni de dónde viene —dijo Edmund como si yo fuese un niño pequeño.

—En ese caso, gracias por preocuparte por mí, pero no necesito tus consejos, ¡Amo a Candy y ustedes no podrán impedirlo! —termine de decir golpeando mis puños contra la mesa.

De nuevo hubo silencio.

—Ahora entendemos porque tus malas decisiones —volvió a decir Louis — han sido una tras otra… primero esa estúpida idea de libertad en África, luego tu ausencia por casi dos años en la que pusiste en peligro todo nuestro dinero, después tu mal desempeño en Brasil y ahora la elección de tu esposa… William, quizás no seas el indicado para continuar siendo el patriarca de este venerable clan.

Todos posaron su vista en mí, esperando que dijera algo y yo, voltee a ver a George, fuera cual fuera mi respuesta él lo entendería.

—En ese caso, ¡renuncio!

Lancé mi informe y demás cosas al suelo, nada tenía que hacer allí y salí con paso firme y digno de la sala, en la mesa todos discutían y gritoneaban, unos reclamando a Louis y otros peleando ya por la vacante.

Dentro de mí sabía que había hecho lo correcto, jamás le daría la espalda a Candy y a la felicidad que ella me profesaba… por más que quisiera ser como mi padre, por más que quisiera honrar su memoria no podía.

—¡William! ¡William! —me llamo George varios metros, detrás mío.

—¿Qué? —dije amargamente.

—Estoy seguro que tu padre lo ha entendido…

Para cuando llegamos a la mansión, Candy me esperaba ansiosa en el recibidor, ya habíamos quedado que nos marcharíamos al hogar de Pony a visitar a sus madres y solo esperaba que yo llegara. Cuando me vio aparecer se lanzó a mis brazos y le bese la mejilla fugazmente, ya que mi tía nos observaba y por alguna razón parecía que ella ya sabía lo que pasaba.

—Discúlpame preciosa, debo hablar con mi tía —le dije soltándome de su agarre disponiéndome al despacho.

Ella se quedó allí parada, sin entender nada de lo que sucedía y solo atino a preguntarle a George, esperando que de nuevo él dijera algo…

…William ha dejado la presidencia…

Fue lo único que ella logro arrancarle de los labios.

Se paseó ansiosa una y otra vez a las afueras del despacho, esperando que finalmente saliera y le dijera la razón de todo esto, pero los minutos pasaban, luego Archie también se encerró con ellos y pronto los minutos se volvieron horas.

—Cálmate Candy —dijo Patty poniendo sus manos en sus brazos.

—Algo muy grave debió pasar para que él dejara el puesto —añadió Annie cayendo en la obviedad.

—Pero, ¡¿qué?! —exclamo Candy consternada.

En el interior del despacho, mi tía me reclamaba por haber actuado tan impulsivamente.

—Tanto sacrificios que hice para que respetaran tu lugar, ¿para qué así como así dijeras que renuncias?

—Tía abuela, usted no estaba allí… no sabe las cosas que debieron decirle al tío William… —dijo Archie intentando defenderme.

—Lo hecho, hecho esta tía. No pienso cambiar de parecer, si tanto conflicto les causa mi vida personal y mis decisiones, ¡allá ellos con su dinero!

—Esperaba que algo malo sucediera cuando se enteraran, pero no esto William, ¡no esto!

Haber abandonado el clan, no solo era dejar el puesto como patriarca y nada más. Sí, tenía el dinero suficiente para crecer como empresario independiente, pero… haber abandonado todo implicaba muchas cosas que iban más allá; como por ejemplo el respaldo financiero a la hora de hacer inversiones, el prestigio del mismo al momento de consolidar nuevos contratos… la seguridad que todo esto brindaba a los nuevos socios…

Era dejar años de historia familiar y tradiciones…

Tenía talento en los negocios y eso mi tía lo sabía, pero… no estaba segura que yo pudiera hacer todo solo.

Entonces, Archie se inclinó hacia mi tía con la vista fija en mí —tía abuela, no se preocupe… tío William no estará solo, yo lo apoyaré siempre —mi tía acaricio sus cabellos mientras en su interior una frase se repetía una y otra vez.

…Oh Alistar y Anthony, cuanta falta nos hacen en estos momentos…

Continuará...

Notas de la autora:

Ya tengo algunas imágenes más de esta parejita, solo que tengo dudas de donde subirlas para que ustedes puedan verlas. Si saben de una pagina o algo así, me harían el gran favor de pasarme el dato, gracias y un fuerte abrazo.

Glenda, grau grey, Silvia gc, Yeneli, Rore, Nina, Mary silenciosa, Becky, Skarllet northman, AnMonCer, Locadeamor, Glen, HaniR, Sol, Isasi, Stormaw, Carolina Macias, Love Andrew, Ilovexmas, YAGUI, Mercedes, Lizita, LeslieArgyll, Carolinamaciaslandaeta, Betzy C, Fancya, Roceli, Yeneli, K.e.c.s, Ever Blue, JENFER, Ross, Mariana, Castillodemar, Eliza, Anahi78, Mariel Parra, Lucero, SaiyaBra, Triny, flakyrukia, Iris, IQS, idamis, Bunny, Lucero Santoskoy, Mily, Wendy garcia, Margarita22, Sayuri1707, mary mendoza, Amaly Malfoy, Becky 10000, mangafan, Rosas y Gardenias, Mariel Tonks, Sandra Casillas, Lety Jimnez, Mago Roque, Zafiro Azul Cielo 1313, Luz Nelly Rojas, La Castaaneda, GabyGrandchester, Julia Ramona, may may, Miriam 811, bimbimbaby Luci Andrew, Eli, Enamorada, Mariana, Rosima, Cyntimaldonado, auralizva, Adoradandrew, lizetholveda, Rossi, GabyGrandchester, Alebeth, Amuletodragon, Xemtelheart, Alexas90, Musikali, Ysabel187, Pelusa778, AHOME HIGURASHY TAISHO, Chickiss, Jahzeel, Imonroe1214, Olga08, Silvia, Nana, Bella-swan11, chidamami y Gabriela Infante