Yu-Gi-Oh! NO me pertenece, es propiedad exclusiva de Kazuki Takahashi.

Aunque tarde pero seguro, decidí dividir el One-Shot, de Seto en convivencia con los mellizos, en cinco viñetas a fin de que la lectura sea directa, corta y tan puntual como sucedió con los Drabbles. La diferencia entre un Drabble, Viñeta y One-Shot es la siguiente:

Drabble: 100/600 Palabras

Viñeta: 600/999 Palabras

One-Shot: 1000/infinitas Palabras


Primera Viñeta: El Pañal


He visto cosas peores.

He visto monstruos de duelo con aspectos más nauseabundos que mis hologramas se encargan de recrudecer hasta llegar al extremo de confundir la realidad en las mentes de duelistas débiles.

He visto el desfigurado rostro de mi Padre al cual tuve que reconocer en aquella magullada cama de hospital. He visto el cuerpo de Gozaburo perforado de vidrios en medio del chirrido insoportable de las ambulancias acompañadas del vehículo forense e incluso he visto a sangre fría el parto de Yura.

Pero nunca —NUNCA— me había conmocionado tanto un reguero de caca cuyo color verdoso tapaba por completo los pequeños genitales de mi hijo Ryūsei, quien llora como si le desagarraran el alma.

Es mi hijo, me digo.

Es mi hijo, me repito.

Es mi hijo, me recalco.

¡Es mi hijo!, me grito.

Mordiéndome el labio bajo para poder soportar la hediondez, extiendo la mano que tienta los pañuelos húmedos encima del gavetero con la lámpara encendida, extraigo uno mientras con la otra mano junto sus piecitos antes de alzarlos, retirando parte de la caca pasando el pañuelo por sus nalgas. Una vieja táctica, aprendida cuando Mokuba tenía sólo tres meses fuera del vientre. Con otro pañuelo retiro la parte restante no sin antes desplazarlo por el medio justo entre ambas nalgas, después tirándolo a un lado del otro en el piso.

Con cinco pañuelos más procuro limpiar sus cortos genitales y, para mi suerte, de tanto llorar acabó durmiéndose. Lo agradezco infinitamente o mis tímpanos se hubieran desangrado así como mi mente derramado la última gota de cordura.

Despacio, abro el primer cajón del gavetero, sacando de allí un pañal nuevo y dejando ahí mismo el sucio por el momento. Lo prendo a él con la misma cautela que si fuera su cuerpecito una caja de cristal.

Meticuloso, lo cargo entre mis brazos para después depositarlo con mesura en la cuna donde Ryōsuke duerme con el chupete en la boca.

Sé que debo recoger los pañuelos sucios tirados en el suelo mientras me vuelvo a la cama, pero no lo haré. Se los dejaré a Yura para impartir justicia.

Bostezo al mismo tiempo en que me lanzo a las frazadas, no bien me acomodo entre la tela cuando el llanto de Ryōsuke se desata. Sonrió en tanto me acomodo, dándole la espalda al bulto a mi lado.

—Tu turno, esta vez no negociaré.

—Allá voy… Allá voy…


—.—


¡Pobres Kaiba y Yura! xDD

¡Espero que les haya gustado esta primera viñeta! ¡No se pierdan la segunda mañana! *-*

¡MILLONES/BILLONES/TRILLONES DE GRACIAS POR LEER/COMENTAR!