Hola, hola! continuemos con el drama de la fiesta de bienvenida al Mundial. Fue dificil, pues no pintan muy alegres a los mexicanos pero tuve que ajustarme al manga y aquí está el resultado. Espero les guste y me dejen sus reviews!

Capítulo 35

- Espadas – escucho como lo nombra Jun a mis espaldas y siento como su mano me afianza por la cintura, tratando de protegerme. "Espadas" el portero capitán del equipo mexicano, nuestro primer contrincante.

Tsubasa y el capitán alemán, Schneider se interponen frente a Espadas y Shingo diciendo que es suficiente, que el espectáculo ha terminado. Pero el rostro de Espadas se endurece y comienza a gritar a nuestro capitán.

- Eres Tsubasa ¿cierto? – le dice señalando al capitán japonés – esto es contra ti y todos los países ricos que creen que el futbol es solo un juego.

Tsubasa se queda frente a él, en silencio, sorprendido igual que todos nosotros. Abrazo a Misugi y escondo mi rostro en su pecho pensando que esta situación terminará mal.

- Basta – dice Tsubasa en tono conciliador

- ¡No! – exclama Espadas haciendo una serie de movimientos con el balón demostrando una gran técnica – ustedes los ricos, creen que pueden irse a jugar al extranjero, pagar por lecciones de portugués y de futbol y renunciar cuando quieran. Romper un contrato para entrenar para el mundial, darse el lujo de perder dinero rompiendo contratos…

- ¿Cómo sabe? – pregunto en un susurro y presto atención a las palabras del mexicano. Habla de países ricos que pueden mandar a sus chicos a jugar al extranjero y traerlos de regreso cuando quieran para jugar torneos de selección, habla de países y pone de ejemplo a Tsubasa, pues no es el único en esa situación.

- Para ustedes el balón es su "amigo" – continua Espadas con frustración en la voz – para nosotros, el balón es una herramienta de supervivencia.

Realiza una serie de tácticas antes de tomar el balón en sus manos y arrojarlo al suelo frente a Tsubasa, con su pie poncha el balón dejándolo tirado frente al capitán japonés.

- Tsubasa – exclamo al ver el rostro confundido de nuestro amigo.

Espera a que Espadas y la selección mexicana se alejen un poco y toma el balón entre sus manos, observándolo detenidamente. Sanae se acerca a él y recibe el balón de manos de su novio.

- Guardalo con los demás – le dice con su clásica sonrisa

Los presentes comienzan a conversar entre ellos. Hyuga, Hikaru, Wakashimazu y Soda se acercan a nosotros.

- Estos mexicanos – exclama Soda

- Tienen razón – interrumpe Hyuga y todos le miramos intrigados. Él nos mira y sonríe al ver que solo él ha entendido las palabras de Espada – no me miren así. Ustedes son ricos – nos mira a todos y clava su mirada en Jun – pero en todos lados hay pobres. Yo he sido uno de ellos, he sido de los pobres que hemos encontrado en el balón, una herramienta para salir de la pobreza… no deberíamos desperdiciar las oportunidades de jugar en equipos importantes

Hyuga termina de hablar y se aleja de nosotros, dejándonos con sus palabras en nuestros pensamientos. Comienzo a llorar

- ¿Qué pasa, pequeña? – me pregunta Jun preocupado

- Es Hyuga… la selección mexicana… tienen razón

- Explícate, Yayoi – me invita a continuar

Les cuento lo sucedido en el hospital, cuando estuve cuidando a la familia de Hyuga, cómo no tenían para pagar el hospital y lo frustrado que se sentía Hyuga pues había desaprovechado la oportunidad de entrar a la J- League un año antes.

- Si Hyuga hubiera entrado a la J-League, no hubiera tenido problemas de dinero, pero prefirió entrenar por su lado para la selección nacional. Es lo mismo que pasa con los mexicanos, Espadas, seguramente ha sufrido mucho.

- Tienes razón – me interrumpe Tsubasa acercándose a la plática – los jugadores mexicanos han sufrido mucho, pero son extraordinarios jugadores, por algo están en la selección y llegaron al Mundial. Debemos darles un gran juego, para que puedan demostrar lo que saben de futbol, así les ayudaremos a que otros equipos los vean y los contraten

- Tienes razón – exclama Ryo – es lo que podemos hacer por ellos. ¡Juguemos con todo!

Me acerco a Sanae y le pregunto qué sucedió con el balón de Espadas.

- Lo llevaré a casa, a guardar junto con los demás. – me dice con una sonrisa pícara – Tsuby guarda todos y cada uno de los balones que ha tenido. Son sus amigos y aunque ya no pueda jugar con ellos, los guarda con cariño.

...

El doctor de la selección me pide que le ayude durante el Mundial, no estaré en la banca, pero podré estar en el Centro de Entrenamiento y viajar con la selección a las diferentes ciudades sede.

Hablo con Jun para que no se enoje si me ve trabajando con Genzo, pues será uno de mis pacientes.

- No tendré problema, te lo aseguro – me dice con un beso en mi nariz – además, yo también seré tu paciente

- Aunque no me gusta esa idea, así será – le respondo pues el médico me ha puesto al corriente de la situación de Misugi. – creo que la abuela de Kumiko tenía razón – le comento recordando a la médium que dijo que Japón sufriría con varias lesiones – varios de ustedes están lesionados. Aoi Shingo llegó de Italia con una lesión en la rodilla, que aunque no le impida jugar, hay que estar monitoreando. También tenemos la larga lesión de Genzo, aunque se está recuperando.

- No te olvides de la mamá de Hyuga – continua Jun – que un familiar se enferme es igual de difícil que si es el mismo jugador

- Tienes razón – le digo con preocupación – y luego estás tú…

- Yo estoy bien, Yayoi

- Jun…

- Digamos que estoy como Shingo, con un problema que no me impide dejar de jugar – me dice con su hermosa sonrisa y prefiero no seguir discutiendo

- Esperemos que sean todas las lesiones que enfrentemos – concluyo levantando una oración al cielo.

...

Por las mañanas comienzo muy temprano con el monitoreo del corazón de Jun, se le realiza un electrocardiograma para ver como se encuentra y luego comienza el entrenamiento normal, después de la serie de calentamiento, se le vuelve a monitorear, si su corazón se encuentra bien, pasa al entrenamiento con el resto del equipo en el área táctica. Por las tardes realiza una serie de ejercicios de fuerza y resistencia en el gimnasio, junto con los demás. Son estos últimos los que hemos tenido que limitar, pues el corazón de Jun termina muy dañado después del ejercicio de la mañana.

- Con que pueda jugar partidos completos, hago lo que me pidan – me dice cuando le enseño el resultado de su electrocardiograma de la tarde

Pensaría que el que no realice los ejercicios de la tarde nos daría tiempo de convivencia, pero no es así, Jun se reúne con el equipo técnico y se dedican a ver las estadísticas, los videos y los apuntes de Tamotsu, sobre nuestros contrincantes. Tengo que ir a buscar a Jun por las noches para llevarlo a su habitación a dormir. Momento que tampoco podemos aprovechar pues Hikaru ya está siempre en la habitación, exhausto con todo el entrenamiento.

En cuanto termino de realizar los estudios de Jun, me dedico a Shingo, supervisando sus ejercicios de calentamiento para poder trabajar a la par de los demás. Su rodilla no da mayores problemas y el entusiasmo de Shingo nos rebasa, así que le dejamos hacer lo que quiera.

A media tarde, cuando todos entrenan las tácticas, me reúno con los porteros y trabajo con Genzo. Su recuperación es asombrosa y la camaradería que empieza a haber entre él y Wakashimazu es extraordinaria. Ken ayuda mucho con las terapias y todo parece indicar que Genzo podrá ser el portero de la selección desde el primer partido.

- No lo tendrás tan fácil – le dice Ken en tono desafiante pero amigable – me ganaré la titularidad a pulso

- Eso me gusta – le responde Genzo lanzando un balonazo a su compañero quien lo intercepta con una gran atajada – no quiero regresar a la titularidad a causa de tu bajo rendimiento, Wakashimazu, así que de pie que ahí va un nuevo tiro – le grita antes de volver a lanza un fuerte tiro raso colocado a la esquina inferior derecha de la portería.

Siempre me ha gustado ver el entrenamiento de los porteros, pero en cuanto veo que Genzo puede estar sin mí, dirijo mi mirada a la zona de defensa, enfocándome en Jun para así evitar malos entendidos. No me cuesta mucho trabajo observar el duro entrenamiento de la defensa, desde Matsuyama y su posición de medio de contención, hasta la posición de líbero de Jun, quien tiene que dirigir la salida de los defensas para jugar al fuera de lugar.

...

- Buenas noches, Jun – me despido en la puerta de su habitación con un largo beso en los labios

- Ustedes dos dejen de comer pan enfrente de los pobres – nos grita Hikaru – no es justo que tú novia tenga acceso al Centro de Entrenamiento

- Siempre he dicho que lo único bueno de esta enfermedad, es que me puso a Yayoi en mi camino – responde Jun volviéndome a besar antes de cerrar la puerta.

- Buena suerte mañana, Jun

- ¿No te veré mañana?

- No. Es la inauguración y no habrá mucho tiempo. El doctor es quien te revisará

- ¿Estarás en la banca?

- No, estaré en las gradas junto a Sanae y Yoshiko

- ¡Yoshiko! – exclama Hikaru en cuanto escucha el nombre de su novia

- También la porra y los papas de Tsubasa y los tuyos – comento haciendo caso omiso de la emoción de Hikaru

- Buscaré esa camiseta que tanto me gusta – concluye Jun volviéndome a besar.

Camino hacia la salida del Centro, alguno de mis padres, generalmente mi papá, me espera fuera del Centro para llevarme a casa. Paso por las canchas de entrenamiento y como siempre, a últimas fechas, me encuentro con Tsubasa practicando con una infinidad de vallas frente a la portería

- ¡Tsubasa! – le grito como siempre y el me saluda con la mano a manera de despedida

Le dejo seguir su entrenamiento, pues ya antes había intentado decirle que no se sobreentrenara, pero no ha habido manera de que cambie de opinión. Sigo caminando cuando escucho un fuerte golpe metálico y corro de regreso a la cancha, segura de que fue Tsubasa quien causo el ruido.

Entro en el campo y corro al lado de mi amigo quien está tirando en medio de todas las vallas.

- ¿Estás bien? – pregunto llegando a él y ayudándole a incorporarse

- Estoy bien, Yayoi – responde pero en cuanto se pone de pie, se dobla por la cintura llevándose la mano a la altura del estómago

- No lo estas – le contradigo – déjame ver – levanto la camiseta y veo una gran cantidad de sangre saliendo de una larga cortada que recorre la mitad de su abdomen.

Le llevo a la enfermería y mando a uno de los vigilantes a buscar al doctor y al entrenador. Recuesto a Tsubasa en la cama de revisión y presiono la herida con un trapo mojado en antiestaminico tratando de parar y detener la sangre. El doctor no tarda en llegar y le ayudo a limpiar la herida. Es larga, pero no profunda. Se tendrá que suturar y preparo todos los instrumentos necesarios.

El entrenador Gamou se une a nosotros y me sorprende que se quede al lado de Tsubasa durante el doloroso proceso de coser la herida. En cuanto terminamos el doctor nos informa que Tsubasa no podrá jugar el partido inaugural.

En cuanto escucho las palabras, la abuela de Kumiko viene a mi mente: una nueva lesión.

- ¡No! – exclamo sin darme cuenta, pero no soy la única, Gamou y Tsubasa también han dicho lo mismo

- Las puntadas pueden reventarse, la herida volvería a abrirse y se podría infectar

- Entiendo doctor – dice Gamou con profundo pesar

- Debo jugar, el equipo me necesita. Estamos jugando con el esquema de presión por zona, me necesitan – dice Tsubasa al entrenador – estaré bien, deben dejarme jugar, el equipo se desmoralizará si me pierden, después de perder a Misaki

Todos nos damos cuenta de la verdad que encierran sus palabras, pero sabemos que la herida es fuerte.

- Podría vendarte – le dice doctor – te estaría revisando en el medio tiempo y si algo sucede, quedarás fuera ¡sin discusión!

- Así será, doctor – grita de felicidad Tsubasa ante el permiso del médico para jugar

- Es importante que si te sientes mal, me lo hagas saber. No puedo ponerte en riesgo para los demás partidos ¿entendido?

- Perfectamente, Entrenador – le asegura Tsubasa – pero les pido que no le digan nada a mis compañeros

Los hombres lo meditan unos momentos antes de asentir y asegurarle que nadie sabrá de la herida sufrida por Tsubasa. Mi amigo me mira y asiento antes de despedirme pues mi padre me espera desde hace un largo rato.

...

Llego acompañada de mis padres al Estadio Nacional de Yoyogi, donde se realizará la inauguración y posteriormente el partido de Japón contra México. Nos encontramos con los papás de Tsubasa y su pequeño hermano, así como a los papas de Misugi. Todos se sientan juntos mientras yo me siento al lado de Sanae, Kumiko, Yoshiko y los chicos de las porras.

- Bonita playera, Yayoi – me dice Sanae señalando la camiseta que traigo puesta, regalo de la presidenta del club de admiradoras de Misugi

- Gracias – digo orgullosa de la frase "I love Jun" – estoy sorprendida por la cantidad de pancartas que hay en el estadio – digo viendo como se empieza a llenar el lugar

- Ahí están las fans de Misugi – me señala una sección más arriba donde están puras chicas con playeras rosas y la misma leyenda que la mía – y por allá están apoyando a Hyuga, Matsuyama…

- Hasta Ryo tiene apoyo – comenta Yoshiko señalando una pancarta de apoyo a Ishizaki

- ¡Hay una de Misaki! – exclamo al ver como despliegan una pancarta con la leyenda: "regresa pronto, artistas del campo: Taro Misaki"

- Le tomaré una foto para enviársela a Taro – comenta Sanae mientras seguimos viendo la cantidad de apoyo que los chicos reciben.

...

Decido comentarle a Sanae sobre el incidente de Tsubasa, pero sin decirle que el médico preferiría que no jugara. Las tres novias nos unimos en una plegaria para pedir por los chicos y evitar más lesiones en los jugadores.

El ambiente es inigualable, toda la gente está rebosante de alegría, gritando, cantando y aplaudiendo en la espera de la inauguración del mundial, que al ser país anfitrión de último momento, no ha tenido mucho tiempo para realizar grandes despliegues. Así que se realiza un desfile de banderas portadas por los chicos de las ligas menores de futbol además de los discursos inaugurales y de presentación por parte de los delegados internacionales y nacionales, luego se sueltan un sin número de palomas en símbolo de paz. Aviones de la fuerza aérea realizan acrobacias arriba del estadio y después de los himnos de la federación y de Japón, se da por inaugurado el Mundial.

Observamos a los equipos salir a la cancha y un chico de las bancas aledañas comienza a recitar los datos de cada uno de los jugadores, edad, estatura, peso, posición, equipos donde ha jugado, técnicas representativas y posiciones que desarrolla. Sanae se sorprende con lo mucho que el chiquillo sabe, le interroga y en poco tiempo lo tenemos a nuestro lado para apoyar a Japón.

Gracias a él nos damos cuenta que Gamou ha metido a los hermanos Tachibana al partido, suponemos que para contrarrestar el gran juego aéreo basado en la lucha libre, que desarrolla México.

También nos habla del capitán de la selección mexicana, Ricardo Espadas, un portero muy agresivo, pues le gusto ir al ataque en cualquier oportunidad que se le presenta.

Vemos a nuestros chicos entre asombrados y felices al ver el gran apoyo que el estadio les brinda.

Tsubasa y Espadas están con los árbitros intercambiando banderillas y realizando el tiro de moneda para pedir cancha. Espadas elige cancha con el viento a su favor para el primer tiempo y Tsubasa escoge el balón al ganar el volado. Cuando le extiende la mano, Espadas se da media vuelta.

- Es un grosero – exclama furiosa Sanae

- Es normal – recuerda lo sucedido en la fiesta de bienvenida – es una manera de provocar un duelo

- ¿Cómo puede ser un duelo si él es portero? – pregunta Sanae todavía muy enojada

- Espadas es un portero con espíritu de delantero – nos dice nuestro chiquillo enciclopedia – ya verán…

Los equipos se ponen en posición, Tsubasa en el círculo central listo para dar el primer movimiento al balón… sin Misaki

- Debe sentirse muy mal – susurra Sanae

Vemos como Shingo se para frente a él y Tsubasa asiente con la cabeza. El equipo está buscando que la ausencia de Taro no se sienta, pero en todo momento hay algo que les recuerda que su amigo falta.