Advertencias

Los personajes, salvo algunas excepciones, no me pertenecen.

No todo sale de mi imaginación. Esta historia está inspirada en el hilo argumental de las dos primeras películas, con lo es posible que escenas, diálogos, etc, estén tomados o inspirados de ellas u otros lugares. Igualmente, muchas cosas han sido cambiadas a mi antojo, con lo que muchos detalles no coincidirán con el mundo de las películas de Crows Zero y Crows Zero II.

Esta historia contiene escenas explicitas de sexo, violencia y lenguaje soez.

NO soy escritora, esto es por diversión, estoy abierta a cualquier duda o crítica fundamentada y respetuosa.

Los capítulos son escritos en primera persona, pero al haber tres protagonistas que los narran, al iniciar el capitulo encontraréis las iniciales P.V.S ; P.V.G Y P.V.A. Esto se traduce en: punto de vista de S= Serizawa, G= Genji y A= Airi (Oc de la historia)

Capítulo 37

* * * P.V.G * * *

Mi puño impacta con fuerza en la cara del tío de segundo que tengo delante, y no espero ni un segundo cuando vuelvo a levantarlo agarrándolo de la camisa y vuelvo a golpearlo con saña. Este ya no se levanta.

-¡A partir de ahora en esta clase mando yo! –Grito mirando al resto de alumnos, que simplemente me mira salir de allí y enfilar el pasillo.

Noto que la gente me esquiva y huye cuando me ve por los pasillos. Hacen bien, porque pienso partirle la cara a cualquiera que me mire tan siquiera. Estoy muy cabreado. Todo es una puta mierda.

Camino con decisión por el corredor de las clases de segundo, dirigiéndome a las escaleras para subir a las de tercero y encontrarme con Makise y Chuta. Espero que hayan conseguido reclutar a las clases que perdimos después de que Serizawa me manara al hospital. He vuelto a perder gran parte del poder que había ganado por culpa del puto enano, pero pienso recuperarlo y mandarlo a él al hospital esta vez. Voy a liderar este puto instituto aunque sea lo último que haga.

Me detengo antes de cruzar la esquina que me lleva a las escaleras, escuchando como varios tíos ríen. He escuchado Serizawa, y eso me ha hecho prestar atención ante tanta mofa.

-Decid lo que queráis, pero Genji no es tan idiota cuando se ha estado follando a esa tía que está tan buena, y encima ha conseguido desestabilizar a Serizawa.

-Quizá le diga que me la preste para usar su estrategia y liderar Suzuran. Total, ese gilipollas ya no va a poder hacerse con esto. Los saludaré desde lo más alto del instituto mientras la hermana de Serizawa me la chupa.

Vuelven a estallar en risas y yo dejo de pensar debido a mi cólera, entrando a saco en el rellano de la escalera y empezando a pegar patadas y puñetazos como si mi vida dependiera de ello, con tanta brutalidad que en unos segundos casi los cuatro tíos están en el suelo sangrando.

Voy directo a por el último que ha hablado, quien sangra por la boca mientras trata de ponerse en pie, pero yo lo levanto sin cuidado ninguno, volviendo a darle un puñetazo y estampándolo contra la pared.

-¡¿Por qué no me dices eso a mí a la cara!? –Grito mientras lo agarro de la pechera, volviendo a pegarle con la misma furia, aunque el tipo apenas puede seguir en pie.

Mi enfado no disminuye, así que continúo cegado, dándole también a uno de ellos que intenta detenerme, y enzarzándome con un chico que intenta pasar por allí. El tipo para colmo me dice que soy un gilipollas y un perdedor. Lo voy a matar.

De pronto, cuando mando a aquel tío escaleras abajo tras una patada en el estomago, siento que me sujetan por detrás, empujándome contra la pared. Makise intenta pararme.

-¡Para, Genji, déjalo ya! –Grita tratando de frenarme, empotrándome contra la pared mientras los otros huyen. En unos minutos nos quedamos solos y me suelta, recibiendo un empujón por mi parte.

Ignoro al gorila y trato de largarme por el pasillo de nuevo para ira las escaleras del otro lado, pero Makise vuelve a gritarme, caminando hacia mí.

-¡Eh, basta ya! ¿Qué cojones te pasa, Genji? ¿¡Qué se supone que pretendes conseguir con esta actitud!?

-Reclutar gente, idiota. ¿Tú qué crees? –Le respondo cuando vuelve a ponerse delante de mí, sin dejarme pasar.

-Creo que la estás cagando pero bien. Si sigues así nadie te respetará ni siquiera por temor. Hay que volver a pelear contra el bando de Serizawa, y tú tienes que pensar en los demás y no sólo en ti. ¡Tú eres el único que puede guiarnos y te estás dejando llevar por tu cabreo!

-¡No voy a dejar que esos idiotas se rían de mí! ¡Y si tú o cualquiera pretender detenerme también me lo llevaré por delante!

Makise cambia el semblante. Ahora está muy serio, quizá hasta decepcionado. Habló después de un minuto con voz serena y pesada.

-Así nadie quiere seguirte, es absurdo. Vas a terminar solo por no escuchar a los demás. Espero que consigas al menos arreglar lo de la hermana de Serizawa, porque lo que es Suzuran, vas a pederlo.

Sus últimas palabras antes de marcharse me golpean con fuerza y rebotan dentro de mi cabeza, haciendo que de repente me dé cuenta de lo que llevo haciendo durante días.

Sé que tiene razón, que he perdido el norte y estoy haciéndolo mal, claro queda cuando la gente huye al bando de Serizawa y mis propios hombres están hartos de mí.

Todo es una puta mierda. No sé cómo arreglar nada en mi vida ahora mismo. Creo que voy a largarme al bar y perder el sentido. Quizá con suerte me despierte ya mañana y mi cabeza deje de joderme con tantas mierdas.

Joder, desde luego este no es mi puto día.


Llevo dos horas en el bar, bebiendo y mezclando sin parar y aún sigo consciente. Lo peor de todo es que no dejo de pensar en mis problemas y en lo perdido que me siento.

He perdido lo que conseguí en Suzuran, mi gente se está yendo de mi lado porque creen que soy un egoísta, cada vez está más lejos el puesto de líder y eso se traduce en un fracaso que me llevará a no poder mirar a la cara mi padre sin sentirme un mierda, la gente se burla a mis espaldas porque soy la comidilla de Suzuran, y para rematar no dejo de pensar en Airi.

No la he vuelto a ver desde aquel día, y ni siquiera he sabido nada de ella. Trato de fingir que no me importa y apartarla de mi mente, porque por fin he conseguido lo que quería; Que me dejara en paz y pasara de mí, pero ahora no puedo quitármela de la cabeza. ¿Por qué, joder? No entiendo nada.

El miedo que siento cuando un leve murmullo dentro de mi cabeza me dice que me gusta, hace que coja de inmediato el vaso y lo vacíe de un trago. La quemazón del whisky en mi esófago hace que deje de pensar un instante.

Pasados unos segundos, Ken llega a mi lado, sentándose junto a mí sin abrirla boca. Puedo observar de refilón como me mira con lástima y preocupación. Esto va a ser duro porque Ken no es de los que dejan las cosas pasar.

-Genji... ¿Qué pasa? –Pregunta al fin, mirándome fijamente a pesar de que yo paso.

-Nada.

-Venga, esto se te está yendo de las manos, es evidente. Chuta me lo cuenta todo. ¿Por qué vas pegándote con todo el mundo? Tendría sentido cuanto te hacen algo, pero por lo que me dicen...

-He perdido el respeto que gané. Ahora tengo que recuperarlo de nuevo. –Me defiendo, ahogándome de nuevo en mi vaso, intentando creer con firmeza en lo que digo.

-Pero con una lucha contra Serizawa, ¡no contra todo el mundo! Genji, debes escuchar a tus chicos, ser un líder requiere de compañerismo. Ellos persiguen su sueño contigo, tú puedes dárselo. Recuperad las clases como al principio, como te enseñé, y después id a por el bando de Serizawa.

-No es tan sencillo. La gente me ve débil después de lo que ocurrió.

-Oye, no está nada perdido aún. Debes borrar esa actitud, Genji. Tienes que luchar. –Me dice con energía, alzando más la voz. Después vuelve al tono sosegado y dubitativo. –Cuando vuelvas a vencer, la gente pasará de lo ocurrido con Serizawa, pero eso no va a cambiar lo que tú sientes, ese remordimiento... Deberías hablar con Airi aunque sólo sea para sentirte bien por el daño que le has causado, y que sé, no deseabas causarle.

-No creo que sea buena idea.

Vuelvo a beber de mi nueva copa, pero Ken me aborda de nuevo al dejarla en la barra, haciendo que le mire.

-¿Te gustaría hacerlo? ¿Te gustaría decirle que sientes que esté sufriendo, a pesar de que no vas a estar con ella? Dime la verdad.

Me cuesta mucho, pero trago saliva y le respondo, tratando de volver a parecer firme. La cabeza empieza a darme vueltas.

-Sí, sabes que a pesar de todo me cae bien y me gustaba su presencia.

-Entonces díselo. Será mejor para los dos. No puedes dejar que siga pensando que eres un auténtico cabrón sin sentimientos, Genji. ¡No eres así! Por lo menos así quizá algún día podáis ser amigos, ya que he perdido la esperanza de que no te cerraras en banda y dejaras fluir tus sentimientos.

-Eso no va a pasar, porque no la quiero como tú crees. –Digo mientras me levanto, decidido a marcharme, musitando un leve adiós.

Antes de avanzar un paso, me da la sensación de que Ken ha murmurado algo así como ya veremos, pero lo ignoro y me dirijo al exterior mientras saco los cigarros, pensando en la pereza que me da volver a casa, y el frío que me espera fuera.

Me quedo parado nada más salir en la puerta de la calle, encendiendo el cigarro cuando veo ante mí Serizawa a unos pasos, acercarse tranquilo y decidido. Su rostro está impasible, lleno de la dignidad que Suzuran nos enseña.

Espero que os guste. Feliz año nuevo a todos!