-Quinn- dijo sorprendida al abrir la puerta.
-Yo... No podía estar más tiempo sin hablarte- dijo como pudo algo nerviosa.
-Podías haber llamado no hacia falta que vinieras- dijo Rachel que aún estaba en estado de shock.
-Yo tambien me alegro de verte- dijo irónicamente la rubia.
-No quería decir eso Quinn claro que me alegro de verte- dijo por fin Rachel- pasa, no te quedes ahí.
-Gracias- dijo la rubia siguiéndola al interior.
-Estas... Tu pelo... Esta muy corto y mas... Rubio- dijo Rachel nerviosa fijándose ya en el salón en el aspecto de su chica- te queda muy bien.
-Gracias- dijo sonrojada la rubia.
-¿Debería... Quieres que te enseñe la casa?- dijo la morena sin saber muy bien como actuar.
-Lo cierto es que prefiero hablar antes- dijo muy directa Quinn.
-Claro, claro- aceptó Rachel -yo también, siéntate.
-Antes que nada quiero que sepas que si tu no estas lista para hablar o necesitas mas tiempo, te lo daré- dijo la rubia sorprendiendo a Rachel- pero quería decirte en persona que yo ya estoy harta de este espacio y estoy lista para hablar.
-Yo... Creo que si estoy lista- dijo Rachel tras un minuto de silencio pensando la respuesta.
-¿Crees?- preguntó la rubia algo escéptica.
-Es que me has pillado desprevenida- se defendió Rachel -era lo que menos me esperaba hoy.
-Si no quieres...
-No es que no quiera, claro que lo hago- dijo rápidamente la actriz interrumpiéndola - pero es muy tarde y llevo quince horas trabajando y esto quiero hablarlo con la cabeza asentada.
-Esta bien, lo entiendo- dijo Quinn calmada.
-¿Lo haces?- preguntó sorprendida la chica.
-Si, lo hago, podemos hablarlo mañana por la mañana- sugirió Quinn
-Me encantaría- aceptó Rachel más alegre.
-En tal caso te dejo descansar- dijo la rubia pasando al lado de Rachel.
-¿Donde vas?- preguntó la morena girándose para seguirla.
-A un hotel- respondió Quinn.
-No seas tonta te quedas aquí- ofreció Rachel agarrándola del brazo para frenarla.
-No quiero molestar- dijo la rubia.
-No eres una molestia Quinn no digas tonterías- insistió Rachel.
-Esta bien- aceptó la rubia.
-Sígueme y te enseño la casa- dijo la morena caminando hacia el otro lado.
Rachel llevaba bastante rato dándole vueltas a la cama, a pesar de su cansancio no podía dormir, la presencia de Quinn en la casa había hecho que no parara de pensar. No se esperaba que fuera a aparecer así sin más, quería hablar con ella, ¿en qué estaba pensando cuando le había dicho que esperaran al día siguiente? Y que guapa estaba, era difícil pensar que Quinn podía ser más guapa de lo que era habitualmente pero ese nuevo look era superior. No pudo resistirse más, salió de su cama y se dirigió a la habitación de Quinn. La rubia tenía la puerta medio abierta. Rachel la empujó para terminar de abrirla y se apoyó en el marco de la puerta para observarla. La rubia dormía de espaldas a la puerta, o al menos Rachel creía que dormía. No supo cuanto tiempo estuvo allí, simplemente viendo el movimiento de la sábana consecuencia de la respiración de la rubia. No se lo pensó más, no iba a dormir separada de Quinn después de tanto tiempo. Entró sigilosa y subió a la cama, tumbándose tras la rubia y rodeándola con un brazo suavemente. Quinn que estaba despierta notó la presencia de Rachel en cuanto se subió a la cama y se dejó abrazar. La rubia pegó su espalda al cuerpo de la morena cuando esta la rodeó con su brazo. Rachel se llenó del olor del pelo de Quinn. La rubia se giró repentinamente para quedar frente a la morena, mirándola a los ojos en aquella penumbra para que supiera que estaba despierta. Rachel se sonrojó pero la rubia no lo notó, lo que si vio fue la media sonrisa que dibujaba en su cara. Quinn movió su mano para apartar un mechón de pelo que caía sobre la cara de la actriz. Cuando notó el contacto de la piel de Quinn contra la suya no se lo pensó, se movió en la cama y rompió la poca distancia que habían dejado entre ellas. Fue un beso sencillo, dulce y algo torpe después de tanto tiempo pero que dibujó una sonrisa inmediata en ambas. Pero aquel beso despertó algo en el interior de ambas que se miraron fijamente antes de reaccionar con la misma idea. Rachel la volvió a besar y rodó en la cama para quedar sobre Quinn. La rubia se deshizo rápidamente de la ropa de Rachel dejándola desnuda sobre ella: observó cada centímetro de su cuerpo como si estuviera analizando la más bella de las obras de arte. La morena la despertó de su embelesamiento cuando igualó las condiciones al desvestir a Quinn entre besos.
Cuatro meses sin verse, sin hablar, sin hacer el amor y sin embargo se movían completamente sincronizadas, como si lo hubieran hecho cada día desde que se separaron. La rubia era la que ahora estaba encima, con el control de la situación.
Después de aquello cayó rendida junto a Quinn, esta vez el cansancio se apoderó de ella y se quedó profundamente dormida en aquella habitación de invitados junto a la rubia. Durmieron durante muchas horas, abrazadas inconscientemente, sus cuerpos se buscaron durante la noche y mantenían el contacto casi en todo momento, como si tuvieran que recuperar todos esos meses durmiendo separadas. Rachel fue la primera en despertarse, le costó asimilar donde estaba y sobre todo junto a quien estaba. La rubia dormía a su lado, estaba abrazada la cintura de Rachel y tenía su cabeza apoyada en su pecho. La morena no podía moverse sin despertarla así que se limitó a acariciar su cabeza. Quinn no tardó en notar las sutiles cosquillas y se despertó, asimilando la pose en la que estaba. Levantó la cabeza y se encontró con la sonrisa de Rachel así que ella no pudo esconder la suya.
-Buenos días- saludó la actriz casi en un susurro.
-Buenos días- respondió la rubia enterrando su cabeza en el cuello de Rachel.
-No me creo que estés aquí- dijo por fin la morena que llevaba un rato pensándolo -que estemos hablando.
-Anoche no hablamos mucho- bromeó Quinn refiriéndose a la repentina sesión de sexo que habían tenido.
-Cuatro meses es mucho tiempo- se justificó la morena.
-Lo es- dijo riendo Quinn.
-¿Quieres que… Deberíamos… hablar?- preguntó Rachel interrumpiendo el momento de bromas.
-Mejor si lo hacemos con ropa- sugirió Quinn aún riendo.
-Si, mejor- dijo la morena marchándose a su habitación a vestirse y bajando a la cocina a preparar algo de desayuno -Te he hecho un café.
-Gracias Rach- dijo la rubia cogiendo la taza que le ofrecía la morena.
-¿Cómo lo hacemos? ¿Quiero decir… por dónde empezamos?- preguntó la morena algo confusa.
-No lo sé- admitió la rubia.
-¿Quieres estar conmigo?- preguntó Rachel que no pudo ocultar su sorpresa.
-Nunca he dicho que no quisiera estar contigo Rachel- aclaró la rubia -eso no ha sido nunca el problema.
-Pues para querer estar conmigo fuiste la que tuvo esta idea de cada una por su lado- le recordó Rachel claramente dolida.
-Lo sé, lo sé y tengo que reconocer que al principio pensé que había sido una idea horrible- explicó Quinn.
-¿Al principio?- preguntó confusa Rachel.
-Sí pero luego con la ayuda de nuestros amigos claro me di cuenta de que teníamos que aprovechar este tiempo- respondió la rubia dando un sorbo a su café.
-¿Y cómo lo has aprovechado si puedo saberlo?- Rachel tenía curiosidad de saber que había hecho la chica todos aquellos meses.
-Pues he hecho un montón de cosas nuevas, he retomado viejas costumbres, tengo nuevos propósitos, he salido mucho con los chicos no sé, muchas cosas- respondió la rubia sin ser mucho más clara.
-¿Viejos hábitos?- interrogó Rachel.
-¿Recuerdas cuanto me gustaba ir a leer a Central Park?- preguntó la escritora.
-Ibas todos los domingos- recordó Rachel sin esconder una sonrisa.
-Pues estos días el parque está precioso y he leído mucho- dijo Quinn para que entendiera que había retomado aquel hábito.
-Suena bien- dijo la morena antes de preguntar más cosas-me enterado de que nuestros amigos y tú tenéis una nueva costumbre de cenas semanales.
-Así que a pesar de estar aquí has estado al día de nuestra vida allí- se burló la rubia.
-Algo así- admitió riendo Rachel.
-Últimamente hemos estado casi todos en la ciudad así que decidimos que cuando estuviéramos libres nos escribiríamos para hacer cenas improvisadas en las que cada uno aportaba algo- explicó Quinn.
-Suena muy divertido, os odio, ¿por qué no se nos había ocurrido antes a ninguno?- preguntó Rachel con algo de pena en su voz por haberse perdido aquellas quedadas.
-Son geniales, quizás a la próxima puedas venir- sugirió la rubia.
-Quizás- dijo con una media sonrisa la actriz- ¿y qué aportabas tú? porque tú no eras mucho de cocinar.
-Lo cierto es que he mejorado mucho en la cocina eh- vio la cara de sorpresa de Rachel una vez más- les he usado de conejillos de pruebas pero también he aportado vino por si la comida salía mal.
-Me alegra que ninguno de nuestros amigos haya muerto envenenados- se burló riendo la morena.
-Ha sido todo un reto- admitió la rubia contagiada de la risa.
-¿Y cosas nuevas? ¿Cómo qué?- siguió interrogando la morena.
-Pues por ejemplo… he estado aprendiendo a montar en moto- le contó por fin Quinn.
-Tienes que estar de broma- exclamó sorprendida Rachel.
-No lo estoy- afirmó seriamente la chica.
-Pero si te daban miedo- dijo la morena confusa.
-Lo sé- afirmó riendo.
-¿Has aprendido? ¿Eres buena?- las preguntas salían sin parar de su boca.
-He aprendido y de hecho tengo el carnet de motos grandes- contó orgullosa la rubia -y aunque no te lo creas soy muy buena una vez superé mi miedo.
-Cuanto me alegro, es genial- la felicitó Rachel -estoy deseando verte montar.
-Cuando quieras puedo llevarte a dar una vuelta- ofreció la rubia.
-Sería genial- aceptó Rachel.
-¿Sabes qué?- preguntó la rubia repentinamente.
-¿Qué?- quiso saber Rachel curiosa.
-Esto si que es genial, estar hablando contigo, contarte cosas y ver tu cara de ilusión- Rachel se sonrojó cuando escuchó eso- la forma en que me escuchas… no sé, tonterías mías.
-No son tonterías Quinn, yo también echaba de menos hablar contigo- se sinceró Rachel dulcemente.
-Pues entonces cuéntame que has hecho tú- pidió la rubia cambiando de tema.
-Sin duda no tantas cosas como tú- dijo algo avergonzada Rachel.
-Estoy segura que sí, venga cuéntame- volvió a pedirle Quinn.
-Pues ya sabes entre semana me paso casi todo el día grabando- comenzó a explicar Rachel que se vio interrumpida por las preguntas de Quinn.
-¿Cómo van las grabaciones? ¿Te caen bien tus compañeros?- quiso saber la rubia.
-De hecho sí, son muy simpáticos y me han ayudado mucho ya que es la primera vez que trabajo así frente a las cámaras y es muy diferente a Broadway- explicó la actriz.
-¿Te gusta?- preguntó la rubia tiernamente.
-Lo cierto es que sí, quiero decir adoro Broadway pero el cine o la televisión me permitirían papeles más diversos- se dio cuenta de que estaba hablando más de la cuenta de su futuro así que cambió de tema -no sé de momento voy a centrarme en acabar la peli.
-Estoy deseando ver esa película- dijo la rubia.
-Oh y he pasado mucho tiempo con Sam- recordó la morena de repente -ya sabes era la única persona que conocía cuando me vine aquí y ha sido un gran apoyo.
-¿Cómo está?- preguntó la rubia curiosa, hacía mucho que no veía al chico.
-Muy liado, ya sabes aparte de sus trabajos de cine siempre tiene anuncios y esas cosas de publicidad- dijo la morena.
-Es lo que tiene estar tan macizo- dijo la rubia casi sin pensar.
-Oye- protestó Rachel.
-¿Estás celosa?- preguntó curiosa la rubia.
-¿Debería estarlo?- contraatacó la morena.
-Te aseguro que no- respondió siendo totalmente sincera Quinn.
-¿Quiere eso decir que no ha habido nadie estos meses?- quiso saber Rachel.
-¿De verdad me estás preguntando eso?- preguntó Quinn algo dolida.
-No te culparía, quiero decir han sido cuatro meses sin hablarnos, sin ni quisiera saber nada de la otra y entiendo que tuvieras necesidades- intentó explicarse mejor Rachel pero lo estaba liando todo más aún.
-No digas tonterías Rachel- protestó la rubia -claro que no he estado con nadie más, no quería estar con nadie más.
-Yo tampoco he estado con nadie- afirmó la morena orgullosa.
-Y claro que sabía de tu vida, eres famosa,¿recuerdas?- le dijo la rubia.
-Ya pero las cosas de las revistas no son fiables, también decían que estábamos en crisis- le recordó Rachel.
-No era mentira- matizó la rubia.
-Está bien, no lo era pero ya sabes lo que quiero decir- admitió la morena.
-También decían que te habías comprado una cosa y por lo que veo…
-Sí, está bien has sabido de mi vida- admitió por fin la morena- odio a esos cotillas de periodistas.
-¿Por qué decidiste comprar esta casa?- preguntó curiosa la rubia.
-No iba a vivir en el hotel, lo odiaba me hacía sentir más sola aún- respondió la morena segura -así que cogí la lista de las casas que había seleccionado para ver contigo y terminé eligiendo esta.
-¿Por qué esta casa?- indagó más la chica.
-Me gustaba mucho la distribución porque los muebles y la decoración han sido cosa mía de estos meses- explicó la chica señalando a su alrededor- pero tienes que ver lo mejor ven- Rachel se acercó a ella cogió de su mano y tiró de ella hacia la parte trasera de la casa- este jardín y esa piscina me ganaron, es increíblemente bonito y tranquilo y mira que porche- dijo emocionada señalando a una zona cubierta con sofás, cojines y una mesa.
-Es… muy bonito, vaya, es genial esta casa- dijo mirando a su alrededor.
-Me enamoró cuando la vi en persona- confesó Rachel.
-Es lógico, aunque es grande- observó la rubia mirando a Rachel para que entendiera lo que quería decirle.
-Sí, lo sé pero prefiero que nos sobre el espacio a que nos falte en el futuro- aquella afirmación provocó una sonrisa incontenible en el rostro de Quinn- creo que este jardín le gustaría a un perro.
-Yo también creo que le gustaría- dijo con la sonrisa aún en su rostro.
-Y no es lo único que he comprado mientras estaba aquí- recordó la morena repentinamente.
-¿Qué mas has comprado?- preguntó la rubia curiosa.
-Mira ven- esta vez tiró de Rachel hacia el garaje de la casa donde al abrirlo dejó al descubierto un coche deportivo de dos plazas totalmente elegante- este ha sido mi otro capricho en la ciudad.
-Oh dios mío- exclamó al verlo- es… parece muy caro.
-Sam me ayudó a elegirlo- explicó Rachel acercándose al coche -y sí es caro, pero da igual, estaba harta de ese coche de alquiler y de lo que me costaba.
-¿Puedo preguntar algo?- pidió Quinn.
-Adelante- dijo la morena.
-¿De verdad te ha costado esta casa un millón de dólares?- era algo que llevaba tiempo dándole vueltas.
-Digamos que con todos los muebles y eso sí- respondió la chica -¿pasa algo?
-Es que… es mucho dinero y… no sé me siento mal que lo hayas pagado todo tú solo porque estuviéramos separadas- confesó al fin la rubia.
-No seas tonta Quinn, mírame- pidió Rachel acercándose a ella -¿ves esto?- dijo señalando el dedo donde estaba su alianza- es una promesa de que voy a estar contigo toda mi vida y que implica que todo lo mío es tuyo.
-Ya pero…
-Escúchame, esta casa es también tuya, igual que el apartamento de Nueva York o mi coche porque eres la única con quien quiero compartirlo pero si quieres otra casa…
-No quiero otra casa, me gusta esta- dijo por fin la rubia -me gusta que todo lo tuyo sea mío.
-Y todo lo tuyo es mío- le recordó Rachel riendo.
-Entonces puedes que tengas una moto pronto- se burló Quinn.
-¿De verdad vas en serio con lo de la moto?- preguntó Rachel aún sorprendida.
-Voy a tener que demostrarte que soy realmente buena para que me creas- dijo Quinn algo orgullosa.
-Es solo que me sigue sorprendiendo que te hayas atrevido, es todo- se defendió Rachel.
-Bueno, he cambiado un poco, ya sabes estoy cambiando han pasado muchas cosas- dijo algo más nerviosa Quinn.
-Pues creo que me va a encantar volver a conocerte de nuevo- dijo tirando de ella por la cintura para acercarla.
-¿Por qué estas tan segura?- quiso saber la rubia.
-Desde que ayer entraste por la puerta desprendes un halo de… no sé explicarlo… ¿confianza? ¿seguridad? ¿valentía?- dijo intentando encontrar la palabra adecuada- pero me hace sentir renovada, me gusta lo que transmites.
-Así que desprendo un halo- se burló Quinn a centímetros de ella.
-No te burles de mí, hablo en serio- le pidió Rachel más seria.
-Realmente me han servido estos meses Rachel, no creía que fuera posible pero estar separada de ti me ha servido de mucho- dijo la rubia haciendo que Rachel pusiera mala cara por aquellas palabras.
-Espera… ¿Estás queriendo insinuar algo?- preguntó Rachel confusa.
-No pienses cosas que no he dicho Rach, no quiero dejarlo- dijo para tranquilizarla.
-Lo siento- se disculpó la morena.
-Quiero estar contigo, quiero compartir contigo esta nueva parte de mí, quiero llevarte en moto y que tú me enseñes LA en ese coche nuevo- dijo la rubia ilusionada- pero solo lo quiero si tú también lo quieres.
-Claro que quiero, te he echado de mucho de menos Quinn- admitió la morena dejando caer sus barreras- pero no sirven de nada estos meses sino hablamos de las cosas que realmente nos separaron- la rubia fue a protestar pero Rachel no la dejo- me alegro que hayamos cambiado, que tengamos otra perspectiva de todo y que nos haya servido para darnos cuenta de lo que nos queremos pero ¿qué me dices del futuro? ¿Qué pasará cuando acabe la película? ¿te vendrás a LA conmigo? ¿Iremos a NY hasta que yo tenga otro trabajo? ¿Sigues queriendo asentar tu vida?
-Ey, ey, frena- esta vez Quinn si pudo interrumpirla- te estás acelerando mucho.
-Es solo que al fin y al cabo esas fueron las cosas que nos separaron en un primer momento- le recordó la actriz- y si seguimos pensando lo mismo en ese aspecto no sé que importa lo que hayamos cambiado en estos meses sobre nosotras.
-Rachel frena, por favor- rogó la rubia- hace una hora éramos las más felices por estar juntas y por las cosas que habíamos hecho y ahora empiezas con todo esto… ¿por qué?
-Porque no quiero que pase lo mismo una y otra vez- respondió la morena seria.
-¿A qué te refieres?- preguntó confusa Quinn.
-No quiero que nos ilusionemos y volvamos a estar bien juntas para que nos vuelvan a separar los mismo problemas una y otra vez y pasarlo mal- explicó Rachel sin mirarla a los ojos.
-Está bien, está bien, si no vas a ser capaz de que estemos juntas sin hablar de eso lo haremos- dijo la rubia con algo de prepotencia.
-Te recuerdo que hace meses eras tú la que no podía vivir sin esta conversación- ironizó la morena.
-Oye- protestó la rubia dolida- no es justo.
-Está bien, lo siento- se disculpó la morena dejando caer de nuevo en el sofá.
-¿Más calmada?- preguntó Quinn tras un largo rato en silencio observándola.
-Si- afirmó Rachel.
-Vale, si es lo que deseas y estás tranquila entonces hablemos- dijo la rubia sorprendiendo a Rachel.
-¿Sigues pensando lo mismo respecto a tu futuro?- la pregunta de Rachel fue directa.
-¿Sigues pensando tú lo mismo?- preguntó Quinn para defenderse.
-En algunas cosas sí y en otras no- respondió la morena esquivando la bala- te toca.
-También he cambiado de idea en algunas cosas- respondió Quinn desafiante.
-Vale esto no va a funcionar si seguimos a la defensiva- dijo Rachel tras una guerra de miradas.
-Tienes razón- aseguró Quinn bajando la guardia un poco.
-Mira Quinn… lo cierto es que claro que quiero un futuro con hijos, perros y eso pero sobre todo contigo- confesó la morena. -pero también quiero a mi trabajo muchísimo.
-Lo sé- reconoció la rubia.
-Sé que adoras Nueva York y yo también lo hago pero lo cierto es que después de estos meses aquí cada vez me gusta más Los Ángeles, no solo porque sé que tendré grandes oportunidades de trabajo sino porque me gusta el estilo de vida, me gusta esta casa y me gusta el futuro que me he imaginado aquí- dijo Rachel soltando lo que llevaba tiempo en su mente.
-¿Estás queriendo decir…?
-Estoy queriendo decir si querrías venir a vivir conmigo a LA y ver si esto te gusta, dale una oportunidad- dijo la morena interrumpiendo su pregunta.
-¿De verdad quieres tener tu vida aquí?- preguntó la rubia confusa.
-Ahora mismo sí, y te conozco Quinn, creo que esto te gustará- explicó agarrando su mano dulcemente -además siempre hay tiempo de volver a Nueva York.
-¿Quieres saber una de las cosas en las que había cambiado de opinión?- dijo la rubia.
-Eh… claro- afirmó confusa Rachel.
-Has tenido razón todo este tiempo aunque me ha costado entenderlo, somos jóvenes, tenemos muchas oportunidades aún y muchas cosas por vivir antes de tener más responsabilidades- explicó la rubia mostrando la conclusión de la separación de aquellos meses.
-¿Entonces has cambiado de opinión respecto a…? -Rachel no sabía si terminar aquella pregunta o no.
-Se acabó esconderme en la seguridad que me da Nueva York, quiero arriesgarme y venir aquí contigo a buscar nuevas oportunidades- dijo sin borrar su sonrisa la rubia.
-Espera, espera, ¿de verdad? ¿aceptas?- preguntó sorprendida y emocionada.
-Sí- afirmó rotundamente.
-Oh dios- dijo lanzándose a darle un gran abrazo- ¿puedo preguntar a qué se debe este cambio de opinión?
-Este tiempo separadas me ha hecho darme cuenta de que te quiero con locura y que si quiero tener hijos es porque quiero que sean nuestros, no los quiero con nadie más- dijo la rubia para explicarse mejor -y el pasar tanto tiempo con nuestros amigos también ha ayudado, ver lo ambiciosos que son todos o el hecho de todas esas cosas nuevas que he hecho como lo de la moto… Todo me ha hecho darme cuenta de que tengo muchas cosas por descubrir aún y que no tengo que apresurarlas.
-Vaya, creía que era difícil que me enamorara más de ti pero desde anoche… eres una Quinn mucho más madura y he de decir que me gusta mucho esa actitud y esa confianza- Rachel acarició su mejilla tiernamente antes de besarla.
-Una pena que tú sigas siendo la misma Rachel- se burló Quinn cuando la dejó respirar.
-Oye- protestó la morena.
-Era broma, tú también has cambiado, y estás más delgada, ¿no te dan de comer aquí?- preguntó mirándola de arriba a abajo.
-Como muy bien pero el rodaje ha sido intenso y bueno tampoco han sido meses fáciles ya sabes- se defendió la morena.
-Lo entiendo y lo siento- admitió Quinn.
-¿Qué hay de tu trabajo?- preguntó la morena algo dudosa.
-Supongo que a Sue no le importará que siga trabajando en la distancia hasta que encuentre aquí algo- explicó encogiéndose de hombros.
-Oh dios mío, Sue… ¿te mató cuando le dijiste que no había exclusiva?- preguntó Rachel cuando cayó en la cuenta de aquello.
-Casi me mata- admitió riendo -pero luego se preocupó porque estuviéramos bien y no por la entrevista simplemente por nosotras.
-Me alegra- dijo la morena.
-Entonces vamos a hacerlo, vamos a vivir en LA- dijo Quinn respirando profundamente.
-Te va a gustar de verdad- prometió Rachel más que emocionada -tienes que comprarte bikinis porque mis tumbonas son muy cómodas y la piscina es perfecta.
-Ya me ha dado cuenta por tu bronceado- se burló la escritora.
-Estoy deseando que te mudes, ¿cuándo te mudas?- insistió la actriz que no borraba la sonrisa de su cara.
-No he traído apenas equipaje para este viaje porque no sabía si querrías que me quedará así que tendré que volver a Nueva York a por cosas- respondió Quinn riendo.
-¿Puedes quedarte aquí está semana y el viernes nos vamos las dos?- pidió con cara de pena la morena.
-¿Quieres venir conmigo?- preguntó sorprendida Quinn.
-Echo de menos la ciudad y a los chicos- confesó Rachel -además no quiero que te vayas, acabo de recuperarte.
-Vale, con eso me has convencido, esperaré al viernes- aceptó la rubia sonriente.
-Gracias, gracias- dijo emocionada Rachel lanzándose a abrazarla por el cuello -coge la ropa que necesites de mi armario no me importa.
-Lo daba por hecho- se burló Quinn.
-Quizás si esto al final te gusta y no quedamos aquí podamos compaginar bien nuestros trabajos, tener horarios más normales y ya sabes… empezar a construir nuestro futuro- dijo Rachel aún sin soltarla.
-Creo que sin duda el primer paso es un perro- dijo riendo Quinn.
-Me parece increíble que hayas cambiado de opinión respecto a tantas cosas y no sobre el perro- se burló Rachel de su chica.
-Vamos Rachel en esta casa hay sitio de sobra y nos recibiría cada vez que llegáramos a casa y sería adorable- dijo en tono de súplica.
-Está bien de momento vamos a centrarnos y ya hablaremos de que perro queremos- dijo dulcemente Rachel antes de darle un beso.
-Gracias- dijo Quinn alegre por la idea.
-Eres adorable- dijo sonriendo la morena mientras la observaba.
-Te quiero mucho Rachel Berry, no te haces idea de cuanto- confesó la rubia como si no se lo hubiese dicho nunca antes en su vida.
-Yo también te quiero, no te vuelvas a alejar de mí nunca tanto tiempo- pidió con algo de pena la actriz.
-Lo prometo- dijo la rubia sellando su promesa con un beso.
Voy a admitir que escribir está conversación sin duda ha sido uno de mis momentos favoritos en este fic =) Espero que vosotros los hayas disfrutado igual! Un placer leerles y gracias por su apoyo!
