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Nota: Este fic ha sido editado, porque una Fan de Rice me ha denunciado. No habrá muchos cambios, solo nombres y una de otra cosa minúscula. Después de todo, solo uso los vampiros y la historia es toda mía ñ.ñ
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Un Ángel entre Vampiros.
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Disclaimer: Los personajes de esta historia son propiedad de J.K. Rowling y la Warner BROS. Esto es puro entretenimiento y no me reporta beneficio económico alguno. Me olvidé de ponerlo antes, pero Eriol Hiiragizawa tampoco me pertenece, todo lo que reconozcan del mundo de CCS son de las geniales CLAMP.
Sumario: La noche de Halloween de 1981 Vernon Dursley se encontró con que habían abandonado un bebé en su puerta. Cuando descubrió que era su sobrino fenómeno, sin importarle la suerte del pequeño, lo abandonó en el parque más cercano. Esa misma noche, León Le Rond vagaba por Little Winning y un llanto de bebé llamó su atención. ¿Como será la vida de Harry Potter viviendo entre vampiros? ¿Podrá este ángel ganarse un lugar entre los Inmortales?
¡¡Les presento al tierno chibi-Harry!!
Parejas: Lancelot Leuchtenberg/León Le Rond, Esteban Englert/Darío Zallio, Lucius Malfoy/Remus Lupin, Atón/Rodolphus Lestrange y para el futuro, ya verán X3
Aclaraciones: El fic contendrá embarazo masculino, muchos personajes OOC (sobre todo Harry) y es un Universo COMPLETAMENTE Alternativo. Por cierto, si no se entiende el lenguaje bebé, por favor avísenme. XD
Aclaraciones de lectura:
-Letra normal: dialogo, relato.
-Letra en cursiva: pensamientos de los personajes.
-N/A: notas de autora.
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Capitulo 37: Unas vacaciones singulares para el ángel.
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Harry se retorció nervioso en su lugar. Estaban en su casa, con todos los habitantes de esta sentados alrededor de la mesa, con el nuevo huésped en el centro, junto a Ángelo. Máximo brillaba por su ausencia, por alguna razón, él dijo que permanecería en Hogwarts una semana más. La tensión era palpable, sobre todo al mirar como Sirius y León se fulminaban con la mirada.
-Como vez, petit chat… este hombre no es bien recibido en esta casa. Creo que es mejor que se vaya.
Sirius apretó la mandíbula en enfado, pero no dijo nada. Cuando había despertado, el tal vampiro italiano estaba sospechosamente cerca de él, pero no detectó nada malo venir del hombre. Ambos se presentaron y tuvieron una charla corta, donde Ángelo le dijo, explícitamente, que evitara salir de la habitación hasta que llegara Harry, que fue por un periodo de casi una semana. Al llegar el niño, él había salido para saludarlo, pero León se lo impidió, diciéndole que no confiaba en él, lo que causó que tuvieran un discusión, que terminó en esta improvisada reunión entre todos los miembros de la casa.
-Pero yo le ofrecí un lugar donde vivir…- masculló Harry.
-Tú no tienes la autoridad para hacer tal cosa.- murmuró fríamente el ojiverde.
Harry le mandó una mirada de daño y rencor.
-Bueno, bueno… no deseo una pelea.- apaciguó Lancelot.- Black ha probado ser inocente de todo lo que se le acusaba, León y es normal que él desee estar junto a su ahijado.
-¡Él no es su ahijado!- chilló León.- ¡Dejó de serlo en el momento que lo adoptamos!
-¡Claro que lo soy!- replicó Sirius.- ¡Sus padres, James y Lily, me nombraron su padrino cuando nació!
-Sirius… tranquilo.- siseó Ángelo, acariciando una mano del animago.
El animago no notó el gesto tan cariñoso y atrevido, estaba demasiado ocupado en fulminar a León con la mirada. Ninguno de los dos notó la mirada desesperada en Harry. Nadie, excepto la lela Alelí.
-Harry le ha ofrecido un lugar donde vivir, Leo. Él es miembro de esta familia y su palabra tiene valor, aunque él sea muy joven.- habló tranquilamente la pelirroja.- Sin embargo, el Señor Black no puede quedarse aquí solo porque sí…- ante eso, le mandó una mirada penetrante a Ángelo.
-Uh… bien…- carraspeó el italiano.- Io he estado pensando… que… bien… si Sirius debe quedarse con nosotros debe aportar algo… buon (bueno)…- miró nervioso al animago, por el rabillo del ojo.- Puedo hacerlo mi criado.
-¡¡Qué?!
-¡Por supuesto que no!
Ante los gritos ultrajados de los vampiros, Sirius pestañeó, confundido.
-¿Criado?- preguntó, girando para posar sus ojos azules en Ángelo. Con los días que estuvo encerrado en la habitación del vampiro, ellos llegaron a tener cierta clase de camaradería.
-Si, me criado.- masculló sintiéndose tímido.- Ser el criado de un Vampiro significa que serás mi fuente de alimentación, la única.
-Oh…
-Pero eso no es lo único, Black.- dijo Lancelot frunciendo el ceño.- Ser el criado de un Vampiro te une completamente a él, eso significa que deberás cuidarte en las comidas, nutrirte con vitaminas adicionales y, lo principal, deberás apagar el deseo sexual que viene siempre, después de una alimentación.
Sirius estaba demasiado viejo y había vivido demasiado libertinaje antes de ser encarcelado, así que no se ruborizó ante las palabras de Lancelot, solo asintió, pensativo.
-Pero no puedes tomar una decisión así como así, Ángelo.- habló León, luciendo claramente molesto.- Para tomar un criado, necesitas una autorización de los miembros del Consejo.
-Solo necesito la autorización de más de tres miembros y aquí hay los suficientes para tenerlas. Alelí ya me la ha dado, de hecho, ella me dio la idea.- La pelirroja solo sonrió ante la mirada de traición de León.- Certamente Máximo me la dará y bien… voi (ustedes)…
-Antes de dártela, tenemos que saber si el Señor Black lo desea.- dijo Darío, quien se había mantenido callado hasta entonces. Esta no era su lucha, así que él, Neville y Esteban solo estaban de espectadores.
Todos los ojos se posaban en el prófugo de Azkaban, pero Sirius no les prestaba atención. Todo su escrutinio estaba dirigido al vampiro sentado junto a él. Mientras los otros hablaban, él tuvo un tiempo de procesar toda esta nueva información dentro de su cabeza y llegó a la conclusión que, con tal de permanecer cerca de su ahijado, él podía hacer el sacrificio de ser el alimento y amante de Ángelo. Después de todo, el vampiro no estaba nada mal. "Y siendo un prófugo temido, no creo que pueda encontrar un amante tan rápido y dispuesto como él", pensó con una sonrisa mental satisfecha.
-Está bien… aceptó.
Sirius guiñó en Ángelo y el vampiro soltó todo el aire que estaba reteniendo. ¡No era típico de él sentirse tan ansioso por la respuesta de un mortal! Sin embargo, esta respuesta era la que esperaba, así que soltó el aire e hizo muecas… muy incitantes.
-¡Perfecto!- exclamó Harry.- Con esto arreglado, creo que mejor me voy a…
-¡Un momento, jovencito!- masculló León.- Tú y yo tenemos que hablar de cierta escoba que un mortal imprudente se atrevió a comprarte…
Un suspiro general se apoderó del comedor de la Mansión de los Vampiros. Cierto, le habían ganado esta batalla a León, pero eso no significaba que él se las iba a hacer fácil.
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Arthur Weasley suspiró mientras abandonaba la oficina del Departamento de Deportes y Juegos Mágicos. Allí se iba su última oportunidad de poder tener una salida familiar. Ya había preguntado en todos lados, pero la negativa de Bagman derribaba su última esperanza.
-Ese suspiro sonó muy melancólico.- murmuró una voz demasiado cerca de su espacio personal.
Se giró asustado, solo para encontrarse con unos ojos negros duros, pero que llevaban un tinte encariñado al mirarlo.
-Oh… Señor Nott, no lo había visto.
-¿Señor Nott?- preguntó con una voz divertida.- Han pasado demasiadas cosas entre nosotros como para que me trates con tanta formalidad, Arthur.
Un ligero tinte rosado apareció en las mejillas del pelirrojo.
-Um… bueno… entonces… Buenos días, Ethan.
-Buenos días a ti también, Arthur.- miró la placa de la puerta de la oficina.- ¿Qué te trae por aquí?
-Oh…- sus hombros volvieron a caer en decepción.- Estaba tratando de comprar algunas entradas para el Mundial de Quidditch. Quería tener una salida familiar, porque las cosas no han estado muy bien entre la familia, últimamente.
-Veo…- asintió seriamente, al ver el dolor pasar por los ojos azules.- De algo me he enterado.
-¿Cómo…?- preguntó, sorprendido.
-Mi único hijo va a Hogwarts, Arthur. De hecho, tiene la misma edad que el último de tus varones. Su nombre es Theodore y me dijo lo de los gemelos y Snape. Increíble, si me dejas darte una opinión.
Arthur suspiró.
-Claro… me olvidaba lo rápido que viajan las noticias en Hogwarts.
-Me dijo que era un rumor, pero viendo tu actitud… lo confirmo.
-Si, es verdad.- hizo una mueca.- Una verdad que separó a la familia. Molly se ha encerrado en sí misma, Bill y los gemelos se han ido a vivir con Severus desde la Navidad, Charlie sigue en Rumania y Percy, no aguantando la tensión en casa, decidió mudarse a un departamento. Solo están conmigo Ron y Ginny, pero Ron no nos habla ni a mí ni a Molly y Ginny es la única que trata de comportarse normal.
-Veo…
Sintiéndose valeroso, Ethan acarició una de las manos de Arthur. Notando el gesto de contención, Arthur le sonrió al pelinegro.
-Por eso quería conseguir unas entradas, para poder llevar a todos mis niños y nietos a la final del Mundial… pero Ludo me dijo que ya no le quedan.
-Probablemente una mentira.- siseó el moreno, mandándole una mirada enojada a la puerta. Arthur suspiró, mirando al piso.- No te preocupes, te conseguiré las que necesites.
-¿De veras?- preguntó, levantando la cabeza en sorpresa.
-Claro, solo dime cuantas quieres… ¿ocho u nueve…?
La pregunta era evidente para Arthur. Sus hijos y nietos eran siete, con él eran ocho… pero nueve con Molly. El pelirrojo le sonrió de lado.
-Quisiera nueve, por favor. Deseo invitar a Severus también.
La sonrisa en el rostro de Ethan no podía ser más Slytherin.
-Enseguida vengo.- murmuró, antes de entrar a la oficina.
Arthur lo vio entrar y, cuando desapareció tras la puerta, no pudo evitar gemir en consternación. ¡Merlín Santo! ¡No puedo creer que esté coqueteando con mi ex novio! ¡Soy un hombre casado…! Arthur pasó un rato largo reprochándose por su actitud, pero no podía negar que le halagaba el coqueteo que acababa de tener con Ethan Nott.
-Aquí tienes.- la repentina aparición de unos papeles frente a sí lo asustó. Levantó sus ojos azules, solo para ver la mirada divertida en los ojos de su ex.- También me tomé el atrevimiento de alquilarte una carpa que estará muy cerca de la mía.
-Eh… ¿cerca?- un rubor se extendió por todo su rostro.
-Claro, he venido aquí para comprar la mía y de mi hijo, también.
-Oh… bien, gracias entonces.- masculló tomando las entradas en su mano.- ¿Cuánto te debo?
-En total, todo serían 100 galeones.
-¡¿Qué?! ¡Pero no es ni la mitad!
-Es la mitad.- aseguró.- Usé mis influencias para comprarlas a un precio más barato, no es que sea tacaño, pero si tengo influencias, debo usarlas para algo e insisto en pagar la mitad, considéralo un regalo de cumpleaños atrasado.
Arthur farfulló su indignación, pero conocía a Ethan desde que eran adolescentes y sabía que el Slytherin no iba a ceder en esto.
-Bien…- masculló renuente, sacando su cartera para comenzar a contar los galeones que había ahorrado.
-Entonces quedamos en vernos en el Mundial, ¿de acuerdo?- comentó, no incomodándose en contar el dinero recibido. Sabía que Arthur era demasiado honesto como para darle de menos (no que le importara ese hecho tampoco) y demasiado obediente como para darle de más.- Esos boletos son para la Primera Clase, al igual que los míos, así que espero que te sientes junto a mí, mientras estamos allá.- agregó, sonriendo de lado.
Arthur recordaba esa sonrisa, era la misma sonrisa que hacía que sus rodillas se convirtieran en gelatina, en sus años de colegio. ¡Al igual que ahora! ¡Maldición!
Desconcertado por sus sentimientos que creía olvidados, el pelirrojo masculló un adiós y salió casi corriendo por el pasillo.
Parado en su lugar, Ethan Nott sonrió malicioso. Y pensar que la misma Ada Maligna me está dando la oportunidad que esperaba desde que enviudé. En aquellos tiempos fui un tonto y lograste robármelo, pero ahora la tonta eres tú y seré yo quien me quede con él, al final. Saboreando su próxima victoria, Ethan guardó sus entradas, como si se trataran de un tesoro, y giró para buscar la oficina de Lucius Malfoy. Tal vez ya era hora de recobrar viejas amistades rotas por la guerra.
(N/A: Awww… que satisfacción escribir esta pareja. suspiro Por cierto, la "Ada Maligna" es Molly, en la mente de Nott. Jujuju… X3)
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Harry y Neville juntaron sus cabezas y miraron el final del arduo trabajo del moreno, en el cual Neville había ayudado a terminar. Como estaba castigado, Harry había ocupado todo su tiempo en tratar de terminar para este verano el hechizo. El Gryffindor había comenzado con todo, pero sabiendo que dos cabezas trabajaban mejor que una, decidió meter a su primo en el proyecto, sabiendo que Neville le ayudaría con el rompecabezas que representaba este trabajo. Además, el castaño se vería beneficiado por el también.
-Mi Jefe de Casa tenía razón.- jadeó Neville.- ¡Así funcionará!
-¿Tú crees?- preguntó Harry.- Es un hechizo complicado y no tiene margen de error, porque eso causaría una catástrofe.
-No temas, estoy seguro que funcionará.- sonrió de lado.
-De acuerdo… voy por mi papi Leo.
-¡¿Vas a probarlo ahora?!
-¿Por qué no?- miró por la ventana.- Hay un lindo sol afuera.
Sintiéndose ansioso y vertiginoso, Harry corrió por los pasillos de la mansión, queriendo encontrar a su papá, ahora que la adrenalina corría por sus venas. Él sabía que ese era un ingrediente principal para el hechizo que estaba a punto de realizar. Por el camino, casi chocó con su lelo, que venía con su conejo blanco en manos, que no era otro que el animago, Rabastan Lestrange.
-¿Qué te hemos dicho de correr en los pasillos?- preguntó con reproche.
-Awww… estoy buscando a mi papi.- sonrió malicioso.- ¿Y tú que…? ¿Has vuelto a molestar al pobre Rabastan que tuvo que transformarse en Longears para escapar de tu libido?
-¡Mocoso insolente!- chilló Máximo, escandalizado.
Harry rió y siguió su camino, escapando del coscorrón que le quiso dar su lelo. A lo lejos escuchó la risa de Lestrange, que seguro había adoptado su forma humana, para reírse del vampiro. Había sido una sorpresa para todos los de la casa, ver llegar al más serio de todos los Vampiros con dos conejos, uno de ellos el compañero de fuga de Sirius Black. Y, al igual que el otro animago, Rabastan tuvo que aceptar ser el criado de Máximo, para poder quedarse en la casa y bajo la protección de los Vampiros. Este Slytherin era más tímido que Black y se lo veía muy poco en su forma humana, ya que prefería estar en su forma de conejo, frente a otras personas. Según Máximo, Rabastan necesitaría más tiempo para adaptarse a su nueva vida y parcial libertad, puesto que los Dementores lo habían afectado mucho. Pese a todo, Máximo parecía feliz y tenía toda la paciencia disponible para ayudar a Rabastan en su camino a la curación.
-¡Papi Leo, al fin te encuentro!- exclamó Harry, al encontrar al Vampiro en la biblioteca.- ¡Ven! ¡Deseo enseñarte algo!- agregó con efusividad, estirando una de las manos del pelilargo.
León sonrió y siguió a su hijo hasta unos de los ventanales que daban salida al jardín hermoso que tenían en la mansión. Las cortinas estaban corridas y León se detuvo asustado al notar que su hijo no dejaba de arrastrarlo.
-Creo que aquí está bien.- murmuró.- ¿Qué deseas mostrarme?
-El sol, papá.
-¿Disculpa?- preguntó desconcertado, creyendo haber escuchado mal.
-El s-o-l.
-Pero…
-Ssshhh…- llevó un dedo a sus labios, sus ojos chispeaban con felicidad.- Mira…- sin importarle nada, Harry sacó su varita y comenzó a murmurar un encanto. Una lechuza con un sobre del Ministerio llegó a la casa, pero él no le prestó atención. Finalmente, luego de muchas murmuraciones, una luz amarrilla rodeó al vampiro, que se estremeció al sentir la frialdad apoderarse de su cuerpo.- Ya está listo.- dejó salir un suspiro cansado.- Ven… vamos.
-Harry, no puedo…
-Ssshhh… confía en mí.
Tomando ambas manos del vampiro, asegurándose que había contacto de piel. Harry arrastró a un aterrorizado Louis hasta el jardín. El sol del verano estaba alto y ardiente y León solo llevaba una camisa y unos pantalones livianos de algodón… pero el sol no lo incineró, ni siquiera lastimó su piel. Con lágrimas en los ojos y un nudo en su pecho, Le Rond miró a su hijo que tenía una sonrisa que partía su cara en dos. El sol bañaba con sus rayos a ambos dando una estampa hermosa, que Rabastan a pedido de Máximo, desde su ventana, se aseguró en tomar con su cámara fotográfica.
-¿Cómo…?
-Encontré un libro interesante en Hogwarts en mi primer año… sabía que me serviría en el momento que leí el título: "Cómo crear los mejores escudos" y eso es lo que es. Un escudo potente que te protege contra los rayos del sol. Con mucha investigación y ayuda del profesor de Encantos, Neville y yo pudimos dar con el mejor.- hizo muecas.- ¿Cómo te sientes?
-Frió.- afirmó.- Pero… pero esto… ¡Por los Dioses!- miró al cielo y, comprobó que no era un sueño, el sol ser erguía alto encima de su cabeza. Más lágrimas rodaron de sus ojos.
-Sí bien, es frío, porque debe protegerte y…- farfulló.
-No me importa el frío.- aseguró.- Lo importante es que puedo ver esto…- murmuró, mirando como los rayos del sol bañaban las flores del jardín y el pequeño estanque con peces de colores.- Nunca voy a poder dejar de agradecértelo, hijo.- sonrió y inclinó sobre Harry e intento soltarse para abrazarlo.
-¡No, papá! ¡No sueltes mis manos!- gritó aterrado.
-¿Qué? ¿Por qué?
-Uh… bien… no está del todo terminado.- suspiró apretando las manos de su papá con fuerzas.- No sabemos aún como echarlo y mantenerlo sin que haya contacto entre la piel del hechizador y el que recibe el hechizo.- hizo un mohín vergonzoso.- Pero deseábamos regalarles esta sorpresa con tantas ansias, que no pudimos esperar más.
-No importa, cielo.- sonrió encariñado. Solo soltó una de sus manos, para poder darle un medio abrazo a su hijo con la otra. Harry le devolvió el abrazo con fuerzas, sintiendo como sus esfuerzos eran recompensados en ese gesto y con el beso que se posó en la tapa de su cabeza. Sus propios ojos se humedecieron al sentir el agradecimiento exudar del cuerpo de su querido papi Leo.
-Ven, papá. Mira… el tío León ya está afuera.
Abriendo los ojos como platos, Darío dejó que Neville lo arrastrara al jardín, mientras miraba como León estaba parado bajo el sol… y no era una pila de cenizas.
-¿Linda mañana, verdad Darío?- bromeó León.
-¿Cómo…?- farfulló el ojivioleta.
-Bien… pues…
-¡¡OH POR DIOS, LEÓN!! ¿QUÉ HACES BAJO… el sol?- terminó Lancelot, llegando junto a ellos. Frunció el ceño y se cruzó de brazos, al ver las sonrisas divertidas de su hijo y amante.- ¿Qué pasa aquí?
-Magia, papá Lancelot.- dijo Harry, con una sonrisa.- Magia…
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.:.En la noche.:.
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Harry se retorció en su cama, mientras su sueño seguía su camino.
-¡Harry Potter será mío!- siseó la voz de su sueño.- ¡No me importa que ahora esté bajo el cuidado de esas criaturas! ¡Que sea el hijo adoptado del famoso Leuchtenberg! ¡Nadie se interpondrá en mi camino, Wormtail!
El sueño siguió y Harry pudo ver todo lo que pasaba en esa casa destartalada de Little Hangleton, hasta la muerte del pobre muggle que resultó estar en el lugar menos indicado a la hora errada.
Harry despertó asustado, se sentó en su cama y giró para mirar para todos lados. Se tranquilizó parcialmente al notar que estaba en su habitación. Pero… ¿Qué había sido ese sueño? Hizo una mueca de dolor al sentir las punzadas venir de su cicatriz. ¿A qué se debía ese dolor? Que él recordara, las veces que le dolía la cicatriz era por su conexión con Voldemort. ¿Podría ser…?
Algo aprensivo, desenredó las sábanas de sus piernas, prendió la luz y decidió que mejor iba a la habitación de sus padres. No se incomodó en golpear, su papi León tenía la habilidad de escucharlo desde que salía de su habitación, porque lo que, al entrar, ya vio que León estaba semi recostado en la cama, prendiendo la luz de su lámpara.
-¿Pasa algo, petit chat?
-Mi cicatriz, papá… me duele.- gimió Harry, sentándose en la cama del vampiro.
León frunció el ceño e hizo lugar a su hijo, para que se pegara a él, llevó una de sus manos a la cicatriz de su hijo y tuvo que apartarla enseguida, silbando de dolor, porque ella le había quemado.
-Mmmhhh… ¿Qué pasa?- masculló el rubio, a medias dormido.
-Lancelot… ¿podrías traer algo de hielo? La cicatriz de Harry esta ardiendo.
Había tanta urgencia y miedo en la voz de su amante, que Lancelot asintió y caminó a paso presuroso a la cocina.
-¿Qué pasó, hijo?- preguntó el ojiverde.- ¿Te quemaste con algo…?- el esperaba con todas sus fuerzas que sea eso, pero la respuesta de su hijo lo dejó helado.
-No papá… tuve un sueño con Wormtail y Voldemort… creo que era una visión.
En la puerta, Lancelot dejó caer el hielo que traía y compartió una mirada sorprendida y asustada con su pareja. Recuperándose, el rubio tomó el hielo y lo envolvió en un paño de algodón, antes de posarlo en la frente de su hijo. Harry relajó enseguida y procedió a contarlos lo que había soñado a sus padres.
-¿Creen que deba escribirle a Dumbledore?
-Eso lo decidiremos por la mañana, hijo.- dijo León, aún consternado.- Ahora quiero que trates de volver a dormir.
-No creo que pueda.- masculló.
-¿Ayudaría si me acuesto contigo y te canto una canción como cuando eras un niño?
Un rubor desconcertado apareció en el rostro del adolescente, pero terminó asintiendo. Total, él necesitaba dormir y sabía que esa era una buena forma de conciliar el sueño. La voz de su papá era sedativa.
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-.Una semana después.-
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-Mira…- dijo Lancelot sonriendo y blandiendo unos papeles frente a su hijo.
-¿Qué son?- preguntó Harry, frunciendo el ceño y tomando los papeles.
-Son entradas para la final del Mundial de Quidditch. El Señor Weasley me comentó que quería llevar a su hijos al partido y quería invitarte, pero yo decliné y, en lugar, le dije que compraría nuestras propias entradas, para que vayamos tu papi, Neville, tú y yo… ah… también compré otra para tu amiga Hermione.
-¡Genial!
Lancelot aceptó el abrazo de su hijo. Entre León y él, habían llegado al acuerdo de que tratarían en lo posible de distraer a su hijo del susto que le trajo el famoso sueño.
-Pero antes del juego, tu papi Leo y yo queremos llevarte al oculista.- su hijo enarcó una ceja.- Creemos que ya tienes la edad suficiente como para hacerte esa operación que nos dijo hace unos años. ¿No crees? Ha no ser que desees seguir usando lentes.
-Mmmhhh…- Harry frunció el ceño.- La verdad que ya estoy acostumbrado a ellos, pero estar sin lentes me facilitaría muchas cosas, como el Quidditch.
-Si tu padre te escuchara, no dejaría que te operes. Sabes que odia que juegues ese…
-"…ese deporte tan peligroso". Sí, sí… lo sé.- hizo una mueca.- Pero creo que sí, si deseo la operación y abandonar los lentes. ¿Cuándo nos vamos?
-Esta misma tarde tenemos turno. Y, si lo que dice el oculista es verdad, te operarán mañana o pasado y solo necesitarás una semana para recuperarte, gracias a las pociones que tu lelo Máximo nos conseguirá. Porque con el método muggle, sería como un mes.
-¡Perfecto!- exclamó. Hmph, ahora solo ese tonto de Hiiragizawa será el cuatro ojos, pensó malicioso. Sin embargo, algo dentro del él le dijo que Eriol se veía lindo con los anteojos. Pero, como sabemos, Harry estaba en negación, así que ignoró ese sentimiento.
Efectivamente, la operación se hizo al día siguiente. Innecesario decir, toda la atención de León se posó en su hijo, olvidándose que tenía un amante que tenía necesidades físicas y sentimentales. Pero Lancelot no se quejó, sabía que, estando ciego, Harry necesitaba de su padre.
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-Oh, Rabastan, eres tú.- con lágrimas en los ojos, el moreno de ojos celestes se acercó a su hermano mayor y compartieron un abrazo feroz.
Atón sonrió de lado y se acercó a Máximo, quien también miraba la escena con cariño.
-¿Así que él era el conejo, uh?
-Lo era.- asintió.
El egipcio puso los ojos en blanco.
-¿"Lo era"?- pidió, incrédulo.- No me digas que no lo sospechaste desde que lo encontraste en aquel pasillo, lo supe desde que Lancelot me dijo que lo tomaste como criado.- una sonrisa pervertida se formó en un rostro.- Eres un viejo zorro, ¿sabes? Aprovechándote de la desesperación de un prófugo para hacerlo tu criado…
Máximo se giró para mirarlo con indignación.
-¡¿Cómo te atreves?!- gruñó.- No me estoy aprovechando, le estoy haciendo un favor. Y, para que lo sepas, tu querido amigo y ex compañero de aventuras, ha hecho lo mismo con Black.
-Va…- agitó una mano.- Se te nota en la cara, Máximo. Babeas por ese chico y ya yo voy a tener mi charla con Santino. Aunque, me lo venía venir, cada vez que lo veía lo notaba pensativo y algo solitario, si no era un criado, estaba seguro que al menos se iba a buscar un amante constante. Sin embargo, me sorprende que haya sido justo Sirius Black.- comentó.
-Tienes toda la razón.- murmuró.- ¿Has averiguado algo de lo que te dije?
-No.- gruñó, con un ceño enojado.- Ya he preguntado a todos mis contactos, pero nadie sabe donde pueden estar. Lo que sí confirmé es que el muggle que describió Harry en su sueño fue, de hecho, asesinado por el Avada Kedavra, pero ya no había rastros de Wormtail o la cosa esa.
-¡Mierda!- bufó.- Cada vez se complican más las cosas. Y ahora esos insensatos van a llevar a Harry al Mundial de Quidditch, a pesar que les dije que pueda ser peligroso.
-Pero Harry necesitaba la distracción, Máximo. Y piénsalo, Harry estará con Lancelot y León y rodeado de los Weasley, que tienen dos aurores entre ellos, eso sin contar que Remus y Lucius me dijeron que también estarían allí.
-Si… bien…- suspiró, antes de volver a prestar atención a los hermanos.
-… sí…- dijo Rodolphus, acariciando su ancho vientre.- Es un niño, por supuesto, siendo que usamos una poción con el código genético de ambos, no puede ser de otro sexo, pero…- suspiró soñador.- Lo que yo quería era un hijo y no me importa el sexo.- sus ojos brillaban con emoción.- Y vas a conocer a tu sobrino dentro de dos semanas, cuando menos.
-Wow…- fue todo lo que pudo decir el moreno. Sin embargo, una mirada de tristeza de apoderó de su rostro.- Todo lo que me he perdido por no escucharte, hermano…
-Oh, Rabby…- murmuró, abrazando a su hermano.
Cuando ambos vampiros vieron que sus parejas estaban a punto de sumirse en una depresión, ellos se acercaron y tomaron de las manos a sus respetivos amantes.
-Hey, hey… nada de ponerse tristes, ¿de acuerdo?- pidió Atón.- Le pedí a Máximo que trajera a tu hermano para darte una agradable sorpresa, no malos recuerdos, mi amor.
Los hermanos suspiraron para calmarse y después compartieron una sonrisa, antes de ser llevados a un salita, para compartir una taza de té.
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-.Mansión Prince.-
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-¿Al Mundial de Quidditch? ¡¡Wow!! ¡Te luciste abuelo!- exclamaron los gemelos, mirando con los ojos brillantes las cuatro entradas que trajo Arthur.
-No tengo gusto por el Quidditch.- dijo Severus, con desprecio.- Así que no creo que…
-¡Oh, vamos, profesor!- gimoteó Fred.- ¡Nunca hemos ido a un partido mundial de Quidditch!
-¡Y esta es la final!- agregó George.
-He dicho que no me interesa…- siseó.
Una mirada de dolor pasó por los ojos de los gemelos y Severus no pudo evitar que una ligera punzada de culpabilidad de apoderara de su corazón.
-No tienes que ir si no lo deseas, Severus.- se apresuró a decir el Señor Weasley.- Pero esta sería una oportunidad de que toda la familia se reúna, porque ya eres parte de ella.
-¿Mamá estará allí?- quiso saber Bill.
-No, mi hijo.- aseguró, con pesar.- Ni siquiera lo intenté, porque sabía que se negaría si supiera que deseo que ustedes también vayan…
Bill y los gemelos adoptaron similares miradas sombrías en su rostro. Severus suspiró y masajeó sus sienes tratando que el dolor de cabeza que amenazaba con tener, no se apoderara de él. Le había costado mucho poder estar en una situación civil y tolerante con sus hijos recién encontrados y, se podría decir, que estaban felices en su casa. Era por eso que no quería ver esas expresiones en sus rostros.
-Bueno, si es que tanto fastidian con el dichoso partido, creo que iré.- siseó.
-¿Seguro…?- preguntó su amante, mirándolo con incredulidad.
Severus solo asintió y cerró los ojos al escuchar los chillidos exuberantes de sus hijos.
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-.Mansión de los Vampiros.-
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Dos semanas después, con su rostro sin anteojos, Harry esperaba ansioso la llegada de su mejor amiga a su casa. Hoy saldrían para la Madriguera y de allí al campamento donde estarían hasta que comenzara el partido.
-¡Hermione! ¡Finalmente!- exclamó, cuando vio que los Señores Granger estacionaban su coche en la amplia entrada a la Mansión.
-Llego justo a tiempo, Harry.- dijo ella, poniendo los ojos en blanco ante el chillido ansioso de su mejor amigo.
-Si, sí… ven y pon tus cosas en el coche de mi papá. Él me dijo que tenemos que ir a la Madriguera para poder usar un Traslador.- masculló, mientras su papá Lancelot hablaba con los Grangers y le aseguraba el bienestar de su hija.
Por la noche estuvieron en la casa conocida como la Madriguera, a pedido de Harry, habían llegado antes, para que sus padres pudieran ver como era una casa mágica y para que se familiarizaran mejor con los otros hermanos de Ron. Agradecidamente, Molly había decidido ir a visitar a unos parientes durante ese tiempo, así que solo el Señor Weasley les hizo de anfitrión, pero ya todos los Weasleys, más Severus Snape, estaban en la casa.
-¿Y solo ustedes dos crearon el hechizo?- preguntó Severus, sus cejas estaban tan levantadas que desaparecían tras su pelo.
-Si.- asintió Harry, fervientemente.- ¿Lo entiende, profesor? ¿Cree que podrá utilizarlo para llevar a mi padre mañana?
-Si, lo entiendo y podré usarlo.- aseguró. Luego miró a Harry y a Neville, pareciendo tener una lucha interna. Finalmente, suspiró.- Debo decir que estoy sorprendido de su destreza para crear un hechizo tan complicado, parece que no es tan idiota como pensaba, Leuchtenberg, aunque pareciera que usted pone en práctica su inteligencia solo cuando tiene las motivaciones necesarias.- cabeceó en dirección de León, que se encontraba hablando con Charlie.
Harry pestañeó.
-¿Eso fue un halago, Señor?
-Puede considerarlo como uno.- admitió, renuente.
El moreno no sabía si sonreír o pellizcarse para ver si no estaba soñando.
-¡Es brillante, Harry!- exclamó Bill, sentándose junto a su amante.- Tu primo y tú deben pensar seriamente en patentar ese hechizo como suyo. Hasta puede llegar a tener algún premio y salir publicado en algún libro de Encantos.
-Um… ya veré.
-¿Y que sucedió con su carta del Ministerio?- quiso saber Ron.
-Nuestro abuelo nos dijo que le iba a escribir al Ministro para explicarle.- hizo una mueca. En ese momento ninguno de los dos se acordó de la prohibición de usar magia para los menores de edad fuera de Hogwarts.
-¡Hmph! ¡No soporto a Percy!- se quejó Fred, acercándose al pequeño grupo.
-¿Qué tienen de importante los culos de las calderas?- siguió el otro gemelo.
-¡Ja! Tienen suerte de haber venido justo ahora.- dijo Ginny, con desdén.- Nosotros tuvimos que escucharlos desde que volvimos a casa. Está insoportable desde que consiguió ese trabajo.
-Si sigue fastidiando, le daremos de probar nuestros nuevos caramelos, ¿verdad Fred?- pidió el gemelo, sus ojos negros brillando con travesura.
-Tú lo has dicho, mi hermano.
-Les recuerdo…- dijo Severus, con voz cansina.- que les presté mi laboratorio para crearan sus "Sortilegios" con la condición de que no los probaran en ningún miembro de la familia.
-Awww…
-Pero entonces solo tenemos que esperar, Gred. Cuando Percy comience a hablarle a nuestro padre del culo de los calderos, él mismo nos pedirá que le demos uno de nuestros caramelitos.
Efectivamente, para el final de la noche, Percy fue el objeto de prueba de los caramelos longilinguos, creados por ellos mismos.
-
.:.A la mañana siguiente.:.
-
-Tu profesor va a utilizar el hechizo y a Aparecerse conmigo justo allá.- explicó León a Harry.- Tu padre se quedará para ir con ustedes, por si pasa algo.
-No nos va a pasar nada, papi Leo.- puso los ojos en blanco.- Si quieren pueden irse ambos con ellos.
-Me sentiría más seguro si Lancelot va contigo y Neville, hijo.
Esta vez, Harry no replicó. Desde lo del sueño, su papi parecía estar más aprensivo que él mismo y no quería darle más motivos de los que preocuparse.
-Está bien, papá.- lo abrazó.- Te quiero. Nos vemos dentro de unas horas.
Muy cerca de allí, los gemelos miraron con una emoción extraña en sus ojos negros, idénticos a los de su padre, la escena entre Harry y su papá.
-Harry y su papá están muy unidos, ¿eh?
Al mismo tiempo, los gemelos posaron sus miradas en Severus, que se encontraba leyendo las notas que Harry y Neville le habían entregado durante la noche, cuando le explicaron como funcionaba el hechizo. Un brillo nostálgico pasó por ellos.
-¡De acuerdo! ¡Ya está todo listo! ¡Partamos!- anunció Arthur alegre, sacando a los gemelos de sus pensamientos.
Cuando llegaron al descampado donde se encontraba el Traslador, Lancelot no faltó la mirada cómplice que compartieron su hijo y el tal chico Cedric, quien los acompañaba, junto con su padre Amos.
-¿Hay algo que deba saber?- preguntó el rubio e inclinando la cabeza hacia Cedric, ayudando a su hijo a levantarse, después de que todos los adolescentes cayeran al piso, por las sacudidas que les dio el Traslador.
-Bien…- su hijo se encogió de hombros.- Ambos somos buscadores y amamos el Quidditch.- fue la única respuesta que dio el adolescente.
Cuando llegaron a la zona donde estaban las carpas destinadas para ellos, Harry pudo ver que León, Snape, Bill, Percy y Charlie ya estaban allí, junto a un hombre muy alto, de cabello negro y misteriosos ojos oscuros, que sonrió de lado al verlos llegar. El hombre había estado hablando con Snape, que le mandaba una mirada sospechosa. Atrás de ellos, Harry notó que estaba otro alumno de Hogwarts, que reconoció como un Slytherin de su año.
-Al fin han llegado.- dijo el hombre, nunca sacando sus ojos del Señor Weasley, mucho a lo sorpresa de todos.- Soy Ethan Nott.- se presentó a Lancelot.- Y este es mi hijo Théo.
-Theodore, padre.- corrigió el chico, con voz cansina, asintiendo al grupo de pelirrojos.
-Um… llegaste temprano, Ethan.- dijo Arthur, luciendo incómodo.- Este es el Ethan Nott que me consiguió las entradas de Ludo Bagman… es un ex compañero del colegio.
-Soy un Slytherin y fui el novio de Arthur, en realidad.- dijo Ethan ganándose miradas incrédulas de los hijos y nietos del pelirrojo mayor, eso sin contar las de Harry Hermione y su propio hijo.
Después de esa extraña presentación Lancelot, León y Harry se fueron a buscar su tienda, dejando a los pelirrojos y los Nott buscar las suyas propias. Las tres eran extremadamente lujosas y Arthur supo, cuando vio la suya, que el alquiler de esta habrá costado una fortuna puesto que era prácticamente una pequeña mansión, pero también sabía que Ethan le iba a negar que le pagara más por ella.
Mucho al descontento de todos los menores, después de acomodarse tuvieron que ir en busca de agua. Aprovechando ese momento, León y Lestat decidieron "estrenar su cama" así como Severus y Bill.
-…Krum…- dijo Ron, con voz soñadora, mientras miraba una foto que compró por el camino.
-Patético.- espetó Neville.
-¿Cuál es tu problema?- gruñó Ron, angostando los ojos en el Ravenclaw.
-¿No vez su ceño? Se nota que es un antisocial.
-Tsk… tú solo le tienes envidia porque él es excelente en Quidditch, mucho a diferencia tuya.
-¿Qué has dicho…?
-¿Otra vez pelando la parejita?- dijo una voz cansina.
Neville y Ron fulminaron con la mirada a Theodore, quien se encontraba con los brazos cruzados junto a su padre. Dicho hombre observaba divertido como Arthur jugaba con los fósforos. Tiempo después, todos decidieron comer juntos, siendo los Nott invitados también. La cena se vio levemente interrumpida por Bagman.
-Ni siquiera lo sueñen…- siseó Severus, tomando a sus hijos por cada brazo.- Son demasiados jóvenes para apostar.
-Awww… pero papá…- gimoteó Fred.
-No es una apuesta…
-Es una inversión…
-No, he dicho.- gruñó.- Si necesitan dinero, yo tengo lo suficiente como para proporcionárselos.
-Pero no es lo mismo…
-No insistan, muchachos.- dijo Bill, sonriendo en sus hijos.
Luego de eso, llegó el momento de ir al estadio y no fue sorpresa para nadie encontrase allí con la familia Malfoy. Aunque Camila y Derrick faltaban, seguro porque eran muy niños como para estar en un acontecimiento tan ruidoso y lleno de gente como este.
-¡Harry! ¡Estás aquí!- chilló Lucas y estaba a punto de saltar hacia el chico, cuando una mano lo detuvo por la solapa de su túnica.
-Ni se te ocurra.- siseó su padre, con voz amenazante.- El Ministro y muchos de mis compañeros de trabajo están aquí y no permitiré que hagas el ridículo.
-Awww…
-Lukitas, con un saludo normal basta, hijo.- dijo Remus, acariciando la cabeza de su hijo.
Lucas Malfoy puso mala cara, gruñó un saludo a Harry y sus acompañantes y fue a enfurruñarse junto a Draco, mientras sus padres intercambiaban saludos con el Ministro.
-Puedo ayudarlo si lo necesita, Señor Fudge. Cuando estaba embarazado de mi pequeña tuve mucho tiempo libre y me aburría, así que tomé cursos de idiomas.
-¡Oh, Señor Lupin-Malfoy!- exclamó Cornelius, mirando a Remus como si fuera un ángel caído de la tierra.- ¡Usted siempre ayudando! Ya decía yo que Lucius hizo una excelente elección a escogerlo como marido.
Eso era un mentira, porque Fudge fue unos de los primeros que pusieron el grito en el cielo después de su enlace, pero después de unas amenazas bien puestas por Lucius, Fudge se aplacó. Con los años, el Ministro aceptó ayuda de Remus en muchas ocasiones y eso hizo cambiar muchas de las preconcepciones en contra de los hombres-lobo que el hombre tenía. De más está decir que eso ayudó en las leyes para los licántropos y había muchos con esta maldición que le estarían eternamente agradecidos a Remus John Lupin-Malfoy.
-A ver… 365… sip aquí es.
Harry dejó de prestar atención a la conversación de los Malfoy y Weasley con el Ministro, para girar a la persona que se sentaba junto a él. Sus ojos se abrieron como platos y después los angostó, frunciendo los labios.
-Hiiragizawa.- gruñó.
-Buenas noches, Leuchtenberg-san. No esperaba verte aquí.- sonrió, ignorando la mirada fulminante del ojiverde.
-¡Oh, Eriol! ¿Has venido solo?- preguntó Hermione, al verlo.
-Sí… a Nakuru le regalaron una entrada en su trabajo, pero como ella no quiso venir, la tomé yo… para que no se desperdiciara.- declaró, mientras que se sentaba junto a Harry.
-Genial.- murmuró Harry, sarcásticamente. Sin embargo, no pudo dejar de sentir un especial cosquilleo en la piel de su brazo, donde rozaba con el de Eriol.
Continuará…
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X3X3X3X3X3X3X3X3X3UnÁnGeLeNtReVáMpIrOsX3X3X3X3X3X3X3X3X3
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Notas de Uko-chan:¡¡Hola!!
Uh… bien. La escena de León y Darío bajo el sol es una escena que tenía pensada desde que comencé el fic XD Estoy feliz de finalmente habérmela sacado de la cabeza y escribirla.
Y bien… en otra pagina donde publico este mismo fic hice una encuesta donde preguntaba si querían que separa a Arthur y lo juntara con Nott padre y ship… terminó ganando. ¡¡Así que este fic va a tener una de mi pareja favoritas Ethan Nott/ Arthur Weasley!! XP
¡¡Gracias Angeli por betear este fic!!
¡¡Nos leemos!!
Atte: Uko-chan!
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Este capítulo ha sido editado para seguir las reglas decretadas por Rice.
Si se les hace un lío, Lancelot sería Lestat y no es un príncipe de los Vampiros, sino un Noble de alto renombre. Louis pasó a ser León... me pareció perfecto para él que es una mamá gallina XD
Armand/Daniel son Esteban/Darío en el segundo chap explico su historia y Khayman es Atón. A las gemelas y Jesse les he puesto nombres de flores y he reinventado su historia. Ellas son Alelí y Azalea. Alelí (Maharet) es madre de Jazmín (Jesse) Al igual que Gabrielle que ahora es Graciela (como mi mami!) y es hermana mayor de Lancelot ñ.ñ Y tenemos Santino que es Ángelo y a Marius que es Máximo.
Si te sientes con ganas de decirle algo a la denunciante, al igual que yo, su nick es Juneau Minnet, en ffnet.
Y agradezco a mi beta por ayudarme a encontrar nuevos nombres y apellidos para estos personajes. Es divertido editar XD PERO si se les hace complicado, ustedes imagínense que son los personajes de Rice y ya. Nadie podrá denunciarlas por usar su propia imaginación X3
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