Disclaimer: los personajes que menciono de Rouroni Kenshin no me pertenecen sino a Nobuhiro Watsuki, así que no me demanden, este fic fue hecho por diversión.
Muchas gracias por seguir este fic, en especial a Gabyhyatt (¿en serio? 0_0, en cuanto a Megumi... errrr), Kunoichi Karla, Kellyndrin y Kunoichi Karla (Muchas, muchas gracias por tu comentario, no creo q sea propiamente una obra n_nu).
Nos seguimos leyendo ^_^
XXXVI
La mujer del pescador
- No cooperaremos – dijo Saitou mientras exhalaba el humo de su cigarro
- ¡como de que no!
- No es nuestro problema
- ¡pero se trata de mi hija!
- No es una niña , sino una mujer adulta que sabe lo que quiere
- ¡pero es mi hija!, puedo acusarlo de secuestro
- Tenemos pruebas de que ella estaba de acuerdo
- Pero…
- Lo siento Jiya, no podemos hacer nada, es algo familiar...
- ¡deben hacer algo!
- Seamos sinceros, le permití esta entrevista porque pensé que me daría información de un pez más gordo – dijo sonriendo – no noticias locales pasadas…
- ¡qué!
- Vamos…
- No hay mucho sobre Meg – dijo apesadumbrado
- Escuché por ahí que se divorciaba y pronto regresará a Japón
- Ella no quiere divorciarse
- Ella no debe divorciarse o le perderemos la pista a Yukishiro
- Nuestros informantes nos dicen que no es algo que esté en sus manos
- Es por el escándalo de su infidelidad
- ¿qué infidelidad?
- ¡oh vamos Jiya!, todos, absolutamente todos lo saben
- ¡Meg es una chica de principios! – dijo ofendido Okina
- O lo era
- ¡Megumi fue bien educada en las tradiciones familiares!
- Tanto que se escapó con Yukishiro, se desvinculó de los suyos por años , si a eso llamo preservar la tradición…
Saito sacó unos papeles del cajón de su escritorio y se los extendió a Okina, los dedos nudosos y los ojos se encontraron con una esquela, un par de fotografías y algunas notas.
- Esto es una pequeña muestra de algo mas grande
Okina calló tratando de controlar su ira.
- No fue toda su culpa , según veo, tu hijo tuvo que ver
- ¡hijastro! – dijo con fastidio
- También es problema tuyo Miburo – dijo con la mirada encendida - sabemos que Yukishiro le puso precio a la cabeza de Sagara
- No es el único sobre el cual pende una amenaza similar
- Lo dices por Aoshi
- Yo no he afirmado ni negado nada – dijo apartando la colilla al cenicero
- Si, ya decía que los Onni no perdonan nada, pero no estamos hablando de mi hijo sino de ese descerebrado Cabeza de pollo , él sabía perfectamente lo que le pasa a los que se meten con las mujeres ajenas, en especial si se trata de matones
- Parece que el mal ejemplo es de familia
- Más bien parece que todo queda en familia
Los dos hombres callaron.
- Escucha Okina, ambos sabemos que queríamos un futuro distinto para los chicos, Tokio me ha contado en ocasiones lo que soñaba para cada uno de ellos, pero ese no es el punto
- Lo sé Miburo, nos esforzamos por criarlos de una manera…
- Y al final ellos hacen lo que se les pega en gana
- Si
- Así que volvamos al punto inicial, no puedo ayudarte con ellos, son adultos, tienes que aceptarlo o ir a terapia para procesarlo
- No es necesario…
- Jiya, siempre supiste que esos dos se aquerían – dijo aplastando una colilla en el cenicero - dadas las circunstancias tarde o temprano iba a suceder esto
- ¡Pero Sachi!
- Sachi no lo quería, ella siempre ha servido para cumplir órdenes y en el fondo sabemos que hacía lo que quería
- ¡como pudieron!
- Viejo, deja de hacer drama y se realista, una boca menos de la que preocuparte, un par de preocupaciones menos… y si estas tan molesto simple: la desheredas y fin de la historia – dijo mientras calaba otro cigarro
oooOooo
Por un momento libre. Si, sabe que probablemente no llegará muy lejos porque aún depende de la silla, pero por un momento quiere ver la ciudad sin necesidad de guías y escoltas. Se coloca unos lentes oscuros de montura blanca, recorre lo más rápido que puede el lugar por la parte trasera y aborda el primer taxi que ve. Le exige que la lleve al centro, el hombre la mira de reojo.
De alguna manera le parece familiar, cabello castaño y una expresión de placidez en la cara que le inspira confianza, como si lo conociera de algún lado, pero no sabe de dónde como o cuando. El hombre la dejó en el famoso Pabellón dorado, donde pudo recorrer el sitio a sus anchas, recorrió los jardines y se incorporó a una visita guiada hasta que se cansó. Después tomó otro taxi que la dejó en la zona comercial, donde buscó desesperadamente do sitios que estaba en las novelas de Kam. Honjo: el Hirobeko y el Aoyia.
Saca una moneda y la lanza al aire antes de decidirse por cual buscar primero. El Aoyia gana y se dirige al sitio después de preguntar en una pequeña librería. Al llegar entera que el sitio está lleno, que hay gente que ha hecho reservaciones por años. Mala suerte piensa, no sabía que era tan complicado.
Sale del sitio un tanto decepcionada, lo máximo que le ofrecen es un saloncito de té con vista al jardín, no es el mejor ángulo, pero el día de hoy ha tenido una gran afluencia de visitantes, albergan un par de convenciones de médicos y forenses y a un grupo de turistas fanáticos de las novelas de Kam Honjo que no dejan de sacar fotografías en el lugar. Ella asiente, suspira y se deja guiar.
No se puede quejar del té, el servicio es agradable, los dulces tienen bonitas formas de flores, el decorado conserva la esencia de Japón, desde los poemas que cuelgan en las paredes hasta las flores que reposan en la mesa. Tanta belleza solo hace que se sienta sola, se acerca la puerta, la corre y se queda sin aliento.
En el extremo del jardín hay una persona que saca un encendedor y con toda la calma del mundo disfruta un cigarro. No es muy alto, por un momento creyó que era una chica, pero las proporciones de su cuerpo lo desmienten. Lo más llamativo son esos cabellos son rojos como el cielo al amanecer, observa como deja escapar una bocanada de humo, de pronto nota su presencia y se vuelve hacia ella. Dorados, ojos dorados y resplandecientes como los de un felino, ella no puede evitar que los colores se reflejen en su cara.
- no sabía que había alguien en el jardín
- Perdóneme señorita…
- Es que yo…
- ¿nos hemos visto antes?
- ¿qué?
- me parece conocida
- De alguna forma usted también me resulta familiar
- ¿sí?
- La verdad – dijo sonrojándose - es que parece sacado de alguna novela de ficción
El hombre pelirrojo sonríe, ella se sonroja aun más al ver sus facciones.
- ¿en serio?
- Si… una de esas novelas de Kam Honjo, no será parte de los del tour...
El hombre pelirrojo voltea y se lleva una mano a la nariz tratando de ocultar una sonrisa. Entonces observa que su mejilla está marcada por una misteriosa X, nota que su mirada no se aparta de su cicatriz.
- Perdone, no quería…, yo….– susurra ella - Debió dolerle
- algo
- Ahora hay cirugías plásticas, su rostro es muy atractivo y… - calla al darse cuenta de lo que dijo
- Es mi pasado – dice tratando de ocultar su sonrojo – señorita…
- ¿eh?, ah, si… Yukishiro, Tomoe Yukishiro
- El cigarro se le cae de la boca en un gesto cómico.
- ¿dije algo malo?
- No, es que…
- Sabe algo de mí, el apellido , supongo que esperaba verme rodeada de guardaespaldas
- Eh…. Si – dice pisando con disimulo el cigarro sin apartar su vista de ella- dígame señorita Yukishiro, que hace tan sola en esta salita de té
- Quería comer en el restaurante, pero todo está ocupado y solo tenían este sitio…
El hombre frunció el ceño.
- Con solo mencionar su apellido le habrían dado un sitio en la zona reservada
- no quiero que sepan que estoy aquí
- ¿de incógnito?
- Algo así
Hubo un momento de incómodo silencio.
- ¿le gustaría probar la especialidad del chef?
- ¡pues claro! – dijo animada, pero de pronto su expresión cambió - pero…
- Venga conmigo – dijo extendiéndole la mano para que lo siguiera al jardín
- ¿está permitido…?
- Si hay algún problema yo hablaré con Jiya
- Pero…
- Conozco al chef – dijo guiñando un ojo – no es mala persona
- ¿en serio?
- venga conmigo Yukishiro – dono, le aseguro que será una experiencia que nunca olvidará
oooOooo
La gloria se acaba, los años pasan, la belleza se acaba, todo pasa y terminará en la nada. Las flores que un día adornaban un jardín en pocos días no son más que hojas muertas que el jardinero corta por las tardes. Nada es permanente, todo es ilusión, diría su abuela. Por eso debe de aprovecharse de ese mundo de apariencias, valerse de los dones que le ha otorgado y usarlos para su beneficio, antes de que sea demasiado tarde y no pueda hacer nada.
Afortunadamente no todos le son leales a muerta a Enishi. De momento es consciente de que debe retirarse, le duele admitir que ha sido una batalla perdida, pero la guerra será larga, desde la suite donde se aloja jura que ella lo traerá de vuelta cueste lo que cueste.
Dos de la tarde.
Suena el teléfono.
- que pase - es lo único que dice.
Se sienta frente al juego de té que está acomodado frente a ese piano, que en otras ocasiones tocara Enishi. Aspira y respira, que desde aquí debe de empezar de nuevo con la farsa, porque el fin justifica los medios. Observa en el espejo sus cabellos, recogidos en un moño discreto, los labios de un color vivo, pero no llamativo ni vulgar, apariencia recatada, si, no debe de olvidar que a veces las apariencias lo son todo.
Cuando la puerta se abre ve pasar a un hombre joven, si, es como lo esperaba, lleva un pañuelo en la cabeza y los cabellos largos, un maletín en una mano, un par de hieleras que aparentemente no vienen al caso y la cámara bien visible al frente. Observa cada detalle, y ella lo observa a él tratando de descifrar que clase de hombre puede ser.
- Así que es cierta la leyenda – es lo primero que atina a decir
- ¿Cuál leyenda?
- Que las mujeres de Yukishiro viven en palacios blancos como la nieve,
La frase las mujeres de Yukishiro se le clava en lo más hondo, pero ella solo sonríe, hay que cubrir esos detalles, no mostrar debilidad, el hombre sigue hablando, de pronto escucha.
- ….como las doncellas Selkie…
- ¿Selkie? – dice al no entender nada
- Si, esa leyenda nórdica de un ser del mar toma forma humana para conducir a su palacio de cristal a las doncellas que seduce y cuando quieren regresar a la superficie…
- ¿qué sucede con ellas?
- Bueno –dice no muy seguro de que sea lo apropiado – nunca regresan, la tradición dice que quedan atrapadas en las algas que rodean su palacio de cristal
Megumi se lleva inconscientemente una mano a su collar de perlas e inclina la cabeza.
- La verdad esperaba a un abogado, no a un… ¿fotógrafo?
- Soy un artista señora Yukishiro – dijo picado - no es casual que me hayan enviado, a un abogado no le permitirían acercarse al hotel
- En cambio a usted…
- Piensan que me hospedo en este hotel, porque está cerca de la galería donde expongo
- Ya veo….
- Nadie esperaría nada de un artista visual – dice muy serio – trotamundos de vida bohemia y bajo perfil
- bien señor Tsukioka, ¿Cuál es la propuesta que me trae?
- señora Tsukishiro, los abogados y mi gente están analizando cada línea de contrato…
- yo también las he estudiado a detalle y están endemoniadamente diseñadas, cualquier error que cometiera me costaría muy caro, debía saberlo desde el principio
- debió leerlo antes
- el amor me cegó – dijo resoplando
- a muchos nos ciega – dijo sonriendo
- vayamos al grano, ¿qué es lo que me piden para regresar a Japón sin que sea necesario que firme los papeles de divorcio?
- Por eso me enviaron a mi
- Es evidente – dijo con sorna
- Usted aun no ha firmado nada y legalmente sigue siendo esposa de Yukishiro Enishi
- Si…, claro
- entonces aun podemos jugar con esa posibilidad
- ¿cuál?
- me han invitado a recrear clásicos de la pintura japonesa
- no entiendo mi papel
- me han pedido armar una secuencia inspirada en la historia de Sueño de la mujer del pescador para y necesito una modelo que atreva a posar en condiciones poco usuales
- ¿qué tan inusuales?
- observe
Megumi observó desde otra perspectiva al hombre mientras le daba una hojeada a las imágenes que le entregaba, eran reproducciones de una serie de trabajos de Hokusai, una historia de culto.
- es indecente – dijo ella
- ¡Es arte!, indecencia para occidente que no ve el sexo como algo natural
- ¡pero moluscos!
- No medirá que no conocía esas escenas
-Sé que son clásicas, pero…
- En los bajos mundos se cuenta que tiene experiencia – dijo ajustando los lentes de su cámara –
- ¿qué? – dijo frunciendo el ceño
- se dice que hace años circularon imágenes suyas inspiradas en pasajes de La casa de las bellas durmientes
- Bajos mundos –murmura entre dientes mientras la imagen de Takeda regresa de las profundidades de su memoria
- Pero es solo una leyenda urbana – dice restando peso a sus palabras - jamás he visto una de esas fotografías
Megumi guarda silencio.
- Solo sería una serie de fotografías – añade - es desde un punto de vista estético, erótico…
- Existe una delgada línea entre erotismo y pornografía
- Por eso soy un artista – dijo orgulloso el hombre - básicamente lo que quieren es una muestra y que fuera la esposa de alguien como Yukishiro significa.
- Atraería el morbo y la gente buscaría respuestas
- Ayudarían a justificar el escándalo de las esquelas
- ¡Esas malditas esquelas!
- Muchos están ofendidos, a algunos les ha hecho gracia y a otros les ha hecho reírse de Yukishiro como no sucedía en años
- ¿si?
- Se han dado cuenta de que el mundo de Yukishiro es más frágil de lo que aparenta
- Pero eso no le ha restado poder
- ¿Eso cree? – dice sonriendo – regresando a nuestro asunto - sabemos que alguien tratará de impedir a toda costa la muestra que haga y eso nos permitirá localizarlo
- Así que una vez más soy la carnada
- Si
- Usted quiere a su hijo de vuelta, yo quiero una modelo que me ayude a reinventar esa historia, nuestro tiempo se acaba
Megumi suspiró.
- ¿es todo lo que me piden para recuperar a Ito?
- si
- ¿cuando empezamos?
- Ahora mismo
- ¿ahora?
- aquí y ahora
- entonces necesitaré de algunas cosas, mis vestidos, maquillaje, mis… – dice en un tono muy suave
- quiero que se arregle lo más natural posible – en lo que arreglo el equipo – quiero que se imagine como vestiría la esposa de un pescador, no la mujer de Yukishiro.
Ella asiente y se dirige a la que ha desde hace días ha sido su habitación.
oooOooo
La edición de la revista que acaba de salir aun está en su escritorio. Casi todas las fotografías del evento de Kam aparecen en el apartado y ella se siente extraña, no es que no le guste salir, sino que de pronto amigos, familiares y conocidos le han estado enviando mensajes por mensaje y por correo para decirle que la reconocieron. No es que le desagrada, es que es tanta atención que le abruma. Para colmo de males el artículo que está después del evento casi hizo que se fuera de espaldas.
Sexfriends.
Lindo termino. Se supone que es solo pasar el rato, si, hay reglas, es solo para disfrutar del momento, no están permitidos los vínculos ni verse fuera de los encuentros por que las cosas no funcionan. …Si empiezas a sospechar que el otro empieza a desarrollar sentimientos deben alejarse… dice la nota.
Alejarse, alejarse… ¿ella y Aoshi son solo sexfriends o algo más? El problema es que tienen vínculos de trabajo, el reúne el perfil de ex bien dotado que alude la definición y…si, debe de admitir que las cosas se están saliendo de control, así que tal vez sea el tiempo de retirarse, tal vez.
Dicen los viejos preceptos que es cierto que existe el sufrimiento, que la causa del mismo es del deseo y que una de muchas formas de acabar con esa cadena de inevitablemente sufrimientos es dejando de desear. Sí, claro, dejar de desear es taaaaaan fácil.
Si esa fuente no tuviera esos gélidos ojos azules y ese cuerpo y… ¡Qué estupidez!. Dice mientras lleva involuntariamente su cabeza al frente y choca con el teclado de la computadora. Cuando se levanta escucha algunas risas. Su jefa está frente a ella y mas allá algunos de sus compañeros ríen.
- Misao, Misao…
- ¿eh?
- Hace rato trato de hablarte, ¿por qué no contestas?
- Estaba pensando…
- Ya lo había notado, pero necesito menos pensamiento y más acción
- Disculpe… han sido días extraños
- Bien, es posible que vengan días aun más extraños
- ¿por qué?
- Ammm…recibí una llamada hace unas horas, de la agencia Moon River
- ¿la que encabeza Holly G.?
- Ella misma
- ¿finalmente me enviarás a hacer el reportaje de la película de los Heike?
- No
- ¿entonces?
- Quieren que participes en un casting
- ¿qué?
- Les dije que no es lo tuyo…pero han insistido mucho
- ¿casting de qué?
- Al parecer adaptarán las novelas de Kam Honjo al cine
- ¡qué!, ¡quién querría adaptar eso al cine!
- Bueno, está de moda y esa fórmula ha funcionado en taquilla
- Debe de ser un sueño de opio
- Lo mismo dije- dijo entre toses - pero al parecer alguien le pasó a Holly G. algunas de las fotografías de la conferencia de prensa y al director se le metió en la cabeza que serías perfecta para el papel de Midori
- ¡es una locura!
- Lo mismo dije yo
- Es…
- ¡Completamente absurdo!, eres una reportera que viste como goth lol de una revista de música, ¿quién podría imaginarte como una espía entrenada en los antiguos arte del ninjitsu y siempre siguiendo los pasos de un hombre tan expresivo como una tabla?
Misao sonrió para sus adentros.
- No sabía que era fan de Kam
- Es culpa de mi hermano – dijo rápidamente – entonces… ¿irás?
- Pero…
- Por favor, no dejan de llamar, solo tienes que presentarte , decepcionarlos y fin de la historia
La chica de ojos aguamarina abrió mucho los ojos. Si, tal vez no sería mala idea ir, quien sabe, quien quita y encontrara algo mejor que lo que en esos momentos tenía. Misao sonrió, guardo su grabadora y algunas cosas en su bolsa y partió a toda prisa al sitio donde la esperaban.
oooOooo
Las cortinas estaban apagadas, al fondo habían colocado una pantalla azul, los reflectores estaban en su sitio, las cámaras en su ángulo, la computadora prendida, al fondo se escuchaba el sonido del oleaje que va y viene, el artista al frente pendiente de cada uno de sus movimientos.
Seguir las reglas no era algo que la hubiera caracterizado, ella era Megumi, la mayor, la rebelde, la que hacía lo que quería y cuando quería, no debía de olvidarlo, la que desafió las tradiciones de los onni y esta vez desafiaría a su manera a su maldito esposo.
Las primeras tomas fueron sencillas, nada del otro mundo, la verda es que al arreglarse se había inspirado en Yumi, unos mechones se salieron y el fotógrafo le pidió que liberara su negra cabellera de forma natural, ella soltó una de las agujas y la cascada obscurase desplegó, el hombre tragó saliva y le pidió que se imaginara que estaba de noche, esperando a un esposo que se había hecho a la mar. Que sintiera el calor, que mostrara un poco más de su cuello, que recordara esas imágenes de las diosas orientales que se sumergían en los ríos, que moviera sus manos, dejara ver un poco de sus piernas, que dejara entrever algo de su espalda, que sintiera como el sudor recorría cada poro de su piel, que imaginara que era tanto el ardor que sentía, que quería apaciguarlo en las frías aguas del mar…
Entonces entraron en escena las hieleras.
Pensó que sentiría asco, pero se equivocó.
Primero sintió escalofríos y después comprobó que su cuerpo se endurecía al sentir la textura fría y blanda del molusco, entonces no le pareció tan malo, al fin y al cabo sentía el calor de los reflectores.
No era una virgen horrorizada porque le pidieran juguetear con un molusco en su boca, no se molestó cuando colocaron los tentáculos del otro de mayor tamaño en sus piernas y como las iban acomodando como si subiera y buscara entre las ropas que poco a poco iban quedando atrás, no quiere imaginar lo que sucederá con la magia de las computadoras. Recuerda una película hentai que le había prestado cabeza de pollo para molestarla, quién le iba a decir que años después ella protagonizaría una escena tan bizarra.
Sonríe, debe mantenerse en su papel, la esposa del pescador, la mujer que dejaban atrás, a la que la paciencia se le acababa y la angustia le consume, la que tejía las redes, la que harta de esperar en vano un buen día se despojaba de sus prendas, se sumergía en el mar para entregarse al responsable de que su marido estuviera lejos de ella y lo mejor es que obtenía una respuesta juguetona e inesperada.
Le cuesta admitirlo, pero el juguetear con los tentáculos ha resultado divertido, lástima que no sean firmes, se dice observando con el rostro encendido y ojos brillantes la cámara, entonces deja escapar unos suspiros que trataba de reprimir. Se sonroja y desvía la mirada, el fotógrafo está concentrado en cada detalle que su lente capta.
Ella se dice que se hombre no la iba a dejar sola en ese estado, en especial porque el monstruo que lleva dentro exige que apacigüe su hambre.
Se pone de pie, deja que los moluscos resbalen, la tinta mancha su boca y salpica entre sus piernas, se incorpora graciosamente hacia la cámara. El hombre sigue tomando fotos sin parar, hasta que ella se planta frente a él, el hombre sonríe nervioso.
Esa mujer tiene algo que le da un toque sobrenatural. Por un momento le recuerda a las doncellas que seducían los selkie, en un segundo momento la imagen de las diosas que se bañaban en los ríos, a fin de cuentas la viva imagen de la mujer del pescador. Toma unas fotos más antes de que ella lo empuje y se derrumben en la blanca y mullida alfombra de la blanca habitación, ella cae sobre él como un zorro ávido de su presa.
Ella manda, lo acorrala, lo envuelve, sus manos rápidas buscan hasta encontrar lo que quiere, ella le dice que tiene un hermoso tulipán. El se sonroja, ella lo explora, llega hasta los bulbos y raíces, los pesa, recorre con cuidado el tallo, lo besa, juega con él y lleva el botón hasta las profundidades hasta sentir que derrama su semilla y ella la ha recibe tragándola hasta que el artista gime de placer. Sabe que, a muchas mujeres les desagrada semejantes prácticas, pero ella parece ser la excepción a la regla en más de un sentido.
El no se quedó atrás, tenía que hacer el honor a los pobres moluscos que se deshidratan bajo las lámparas. Mientras ella estaba concentrada en su tulipán, él buscó su conejito, jugó con él, sus manos buscaron ese botón carnoso, hizo que se humedeciera y cuando supo que estaba lista, se dijo que tendría que esforzarse a su manera en superar la fantasía del molusco.
Las marcas de la tinta estaban en ambos cuerpos, se veían, exhaustos, pero felices y con ganas de explorar mas y más.
- Si Enishi nos viera... – murmuraron
Sonrien y observan la cámara
Si Enishi los viera.
oooOooo
Noche de nuevo, el sitio aun le imponía cierto respeto.
Se supone que nadie debe de saber que estuvo ahí. Esperó hasta que los sepultureros hicieran el rondín de ese lado y confía que el regalo que les dejó hace horas los mantenga ocupados.
Hace años que quería hacerlo. Misao está ocupada, Kenshin no contestó, debe tener mucho trabajo en el restaurante y Sano se encuentra a salvo con Tokio, según los informes de Miburo. Kamatari ha salido una vez más con su novio, el clásico frío de la madrugada se siente, pero él no deja de cavar hasta que escucha el sonido del ataúd.
Verifica que nadie haya escuchado ni visto nada extraño. Entonces saca sus herramientas, se coloca bien los googles y cubrebocas antes de abrir el ataúd. Ha pasado el tiempo, nunca se sabe. Fue una desgracia que Himura y Yahiko se negaran a incinerarla y hubieran insistido en dejarla en tierra a la manera occidental. Par de sentimentalistas que solo retrasaron lo inevitable.
Abre la caja, lo que descubre adentro le hace exclamar un gesto de reprobación. Se acerca y examina con atención los restos. Si el chico hubiera optado por incinerar los restos de su hermana, otra historia hubiera sido. Extrae con cuidado un objeto que brilla, lo extra, un cable. Los muertos no tienen cables y no sabe de ningún médico que suture heridas con metal, a menos que se trate de una película de terror.
- Así que por fin alguien lo abrió – escucha
Aoshi voltea de reojo a donde proviene esa voz. Solo una figura oscura con una máscara de calavera que lleva una lámpara de mano. ¡Genial!, piensa, otro loco que se añade voluntariamente al circo.
- Pensé que mi obra maestra se perdería por siempre
- Quien eres
- Soy el artífice
- Ajá – dice poco convencido
- Es mejor que te quites o pagarás caro
- ¿y qué te hace creer que me quitaré?
- Que tengo ventaja – dijo desenfundando una pistola con silenciador
- Bien, tu ganas viejo
- No soy viejo
- no eres más que un mirón en el momento equivocado
- ¡claro que no!
- ¡como podías saber que alguien buscaba tu obra maestra!
- Fácil – dijo apuntándole – hace años le inserté un artefacto que me permitiría saber su ubicación
- La familia pudo incinerar tu obra
- Pero sabía que no lo harían
- ¿por qué?
- Los estudiamos a detalle…, el señor Yukishiro fue muy específico – alardeó – buscamos a muertas que reunieran las características de la mujer de Huimura, el resultado fue mi obra maestra
Aoshi sonrió y disparó, el enemigo no era el único armado, solo necesitaba hacer tiempo. El hombre no pudo reaccionar, su cráneo estalló en mil pedazos y los restos blanquecinos de su cerebro. Después observó de nuevo el interior del ataúd, salió de la tumba, después arrastró el cuerpo del artista. Se dijo que no valía la pena conservar algo así.
Se alejó y sacó de su mochila el bidón de gasolina con el que bañó el cuerpo del muerto y del ataúd. Después prendió un cerillo y lo dejó caer en la fosa. Los restos del ataúd y los cuerpos empezaron a arder mientras él se alejaba a toda prisa de lugar. Tal vez esta noche no fuera buena idea regresar a casa.
oooOooo
Tomoe estaba feliz cuando llegó de puntillas a su casa. Se había divertido como nunca, había probado los platillos más deliciosos y el chico pelirrojo la había escondido de su jefe y la había llevado de vuelta a casa en su moto. Estaba cansada y sabía que su cuerpo resentiría la excursión, pero unas horas sin vigilancia valían la pena.
No encontró problema alguno en la entrada, tampoco en la cocina, en la sala, ni en la biblioteca, seguramente la estarían buscando, así que subió confiada a su habitación. Buscó a tientas en la pared de su habitación cuando se encendió la lamparita que estaba en su buró.
- ¿se puede saber a dónde diablos estabas?
- ¡hermano!- dijo palideciendo
- Te estuvimos buscando como locos por toda la ciudad – dijo levantándose
- Es que quería dar un paseo…
- Si querías dar un paseo le hubieras dicho a tu haya
- ¿dónde está ella?
- Le pedí su inmediata renuncia
- ¡pero esa pobre mujer!
- No iba a dejar en manos de una incompetente a mis dos tesoros
- ¿qué?
- Traje a mi sobrino para que visitara a su tía antes de que vaya a su nueva escuela y resulta que su querida y dulce tía escapó a dar un paseo, ¿imaginas la decepción del niño?
Kaoru calló.
- Ya imagino cómo te cuidaba, no quiero saber las veces que burlaste su vigilancia – dijo furioso
- Es la primera…
- ¡no quiero saber! – dijo levantándose - haz tus maletas Tomoe
- ¡qué! – dijo abriendo mucho los ojos - ¡pero si acabo de llegar!
- ¡nos vamos!, ni creas que te dejaré sola de nuevo
- ¡pero hermano!
- ¡no queiro peros!, mañana por la mañana nos trasladaremos a otro sitio más seguro
- ¡peor no puedes!
- ¿por qué no?
- Porque…
- No me digas que hiciste amigos
- ¡si!
- Olvídalos
- ¡qué!
Kaoru se sonrojó.
- Los Yukishiro no tenemos amigos
- ¡no es cierto!
- No seas tonta, apuesto a que fue un chico, ¡se te nota en la cara!
- ¡no es cierto!
- Eres terriblemente mala para mentir hermanita, apuesto a que te dijo palabras bonitas y te invitó a comer.
Kaoru guardó silencio
- Tonta - dijo acercándose a ella - solo te quieren para acostarse contigo
- ¡es mentira!
- Solo mira esa carita – dijo tomándola de la barbilla - esa actitud encantadora, dócil y sumisa…
- ¡Enishi! – dijo furiosa apartando la cabeza
- No me saldrás con que te acostaste con él, sería la más grande estupidez que coronaría el día
- ¡cómo puedes pensar eso de mi!
- me has decepcionado Tomoe – dijo saliendo de la habitación
Kaoru se quedó en la penumbra. En días como esos odiaba a su hermano. Si, podían irse a cualquier lado, pero eso si, ella tenía el coreo del pelirrojo.
oooOooo
Tit de la entrada: Moon River
Clas: Egoteca
Mod: eufórica
No me lo acabo de creer. Fui a adicionar a las oficinas de Moon RIver. Holy G y el director encargado de las adaptaciones de los delirios de Kam me convocaron para el casting de Midori. ¡Pueden creerlo! ¡Es la cosa más bizarra que podía haber imaginado!
Dicen que la actriz que hizo a la joven princesa A. de la saga de Loto Blanco interpretará a Kitsune, ¡muero de risa!, que el actor que salía en la serie de piratas y otro que protagoniza una serie tipo western están peleando por el papel de HK y que están viendo si un actor de una serie coreana acepta hacer al señor de los hielitos. ¡Esto es el paraíso!
Regresando al casting…
Lo primero que hice fue llaar a Moon River, acordar una cita algunas horas más tarde y correr a casa para dejar atrás esa apariencia Goth loli y convertirme en Midori, me puse ropas comodas , arreglé mis cabellos p en una trenza, utilicé maquillaje natural y no olvidé llevar conmigo mis kunai.
Admito que no soy una profesional, que necesitaría años de clases, pero que he aprendido mucho de Jiya XD.
Me pidieron que realizara un par de movimientos básicos que fueron pan comido, H. y A. S. me pedían hacer cosas más complicadas. Después me dieron un script y me pidieron que recreara la escena. Fue cosa de los dioses, la escena en que me enteraba que el viejo líder de mi clan condena a Takitani Amano por su supuesta traición, las lágrimas me brotaron de forma natural, que decir….reviví la experiencia.
El director no dijo nada, Holy G sonrió y dijo que le gustaría hablar conmigo después del cast. Cuando todo terminó esperé y ella dijo que le había gustado mucho, que haría lo posible para apoyarme y me dio la tarjeta de un manager. Es…¡esto no puede ser!
En lo que son peras o manzanas seguiré en la revista, vestida de goth loli, como un accesorio más, si ellos no dan dos centavos por mí, bueno, tal vez alguien ah visto algo más allá que una reportera más y quien sabe… no me imagino rodeada de una multitud de fans – que imaginación la mía!- XD
Besos sabor a mantequilla
Midori
oooOooo
- ¡Me despertaron por esto! – gruñó el lobo de Mibu
- Sí, señor, nos pareció importante
- ¿de quién era la tumba?
- De Kamiya Kaoru
- Vaya , vaya – dijo mientras dejaba ir una bocanada azul
- Los informes indican que eran dos cuerpos
- Era uno, en la tumba había uno, hace años llevé este caso...
- No señor ,los forenses identificaron dos… uno corresponde a los restos de la mujer de la tumba y el otro de un hombre con el cráneo destrozado por una bala
- Así que finalmente no aguantó y se suicidó en la tumba de su amada
- ¿qué? – dijo el agente confundido
- Digo que fue algo pasional, apuesto a que el hombre era pequeño y pelirrojo
- No
- ¿no? – dijo frunciendo el ceño
- Era un hombre alto, vestía de negro y…
- Espere – dijo apretando el cigarrillo en sus labios
Saito inmediatamente sacó su teléfono y esperó a que timbrara.
- Shinomori al habla
- Abrieron la tumba que te interesaba
- Ya lo sabía
- Te necesito aquí y ahora
- Es mi día libre
- ¡Que te den con tu día libre!, es el caso que querías, alguien más estaba interesado en abrir la tumba, debe significar algo para ti
- estoy en una partida con unos amigos...
- Mueve tu trasero de donde estés, tienes que estar al frente de esto, haré lo que pueda para contener a la prensa
- Bien, en unas horas
- Minutos
- En unos minutos estaré ahí jefe
- Apresúrate que no tengo tu tiempo, ¡es una orden superior!
- Si papá – remedó antes de colgar
- Señor – dijo el oficial
- ¿si?
- ¿qué hacemos con los reporteros?
Miburo le obsequió una sonrisa lobuna.
- Envíamelos, les daremos lo que quieren y nos dejarán en paz
Críticas, sugerencias, comentarios…son bien recibidos XD
si tardo de mas, pueden jalar las orejas a la autora en El país de Agni
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