#Conquistar#

La sala se presentaba repleta de gente, y los asistentes más jóvenes ya se agolpaban en las primeras filas frente al escenario, con las energías sobrecargadas, deseando darles rienda suelta con los riff de guitarra y las lecciones de batería que esperaban escuchar.

Asmita había apoyado la espalda contra la barra, dónde había algunas pocas personas poco amantes de las aglomeraciones igual que él. Aspros seguía a su lado, sin ninguna intención de dejarle solo, y sintiéndose como si la ropa que vestía de Defteros le confiriera otra personalidad, se giró hacia el camarero y le pidió una cerveza, preguntando a Asmita si también deseaba beber algo, y recibiendo una esperada negación a su propuesta. Aspros estaba pagando su bebida cuando una mano se posó sobre su hombro, llamándole la atención con ciertas dudas.

- ¿Aspros...?- Al instante de voltearse descubrió a Sísifo frente a sí, con una divertida expresión de sorpresa moldeando su atractivo rostro.- ¡Por un momento he creído que eras tu hermano! ¿Qué haces vestido así?- La mirada de Sísifo no paraba de recorrerle de arriba abajo, intentado hallar tras esos siempre criticados ropajes a algo que le recordara a su viejo amigo.- ¿Cómo has conseguido entrar al final?

- Es una larga historia, Sísifo. En resumidas cuentas, no podía seguir en casa pensando en que Defteros estaría allí arriba, y que yo me lo iba a perder.

- Me alegra que te hayas decidido a venir. Sé que al final no te lo hubieras perdonado.- Dijo sinceramente, percatándose del silencioso y apocado muchacho que no se separaba de la cercanía de Aspros, el cuál le regalaba una extraña mirada que no sabía del cierto si le observaba a él o al más allá.- Perdóna mi mala educación...soy Sísifo.

- Él es Asmita, amigo de mi hermano. Tampoco podía dejar que se perdiera ésto...- Respondió Aspros, ahorrándole el tener que presentarse él mísmo.- Asmita...éste que ahora nos acompaña es Sísifo, buen amigo mío. Trabajamos juntos en el instituto.

- Hola...- Fue la escueta respuesta de Asmita, que empezaba a sentirse abrumado por tantas novedades ocurridas en tan poco tiempo.

- ¡Aspros!- Una exclamación emergió de las profundidades de la sala, y pronto se divisió la gran figura de Hasgard apartando la gente para hacerse paso hacia sus amigos.

- Éste que grita así es Hasgard, otro amigo, profesor también en la misma escuela, aunque no lo parezca por sus modales...- Explicó Aspros a Asmita, que seguía inmóvil, intentando digerir tanta novedad.

- ¡Encantado de conocerte!- Dijo Hasgard, golpeando el hombro de Asmita a modo de su peculiar saludo. -¡Qué bien que has venido, Aspros! ¡¿Y éstas pintas?!- Exclamó, riéndose abiertamente, como era costumbre en él.- ¡Si hasta pareces tu hermano?!

- Ésa era la idea, Hasgard...- Aspros empezaba a sospechar que si no aclaraba cómo había llegado hasta allí, no pararían de marearle y reírse de su recién estrenado aspecto durante toda la noche.- Debíamos entrar, y ésto es lo único que se me ocurrió. Hacerme pasar por Defteros y engañar a los del acceso. Parece que ésto de tener una réplica a veces es beneficioso de verdad...- Los dos amigos asintieron con una amplia sonrisa de satisfacción, siendo por fin testigos de la rendición de Aspros frente a su orgullo y altivez.- ¿Y tu sobrino y los demás chicos?

- Están por ahí en medio, dónde yo no me pienso meter.- Respondió Sisifo.- Así que si no os importa me quedaré aquí con vosotros, tomándome una cerveza y disfrutando del evento en la tranquila distancia.

- ¡Pues yo me voy con los chavales! Alguien tiene que vigilarlos...

- ¡Cuidado que no deban vigilarte ellos a tí!- Exclamó Aspros, volviendo a sorprender a sus colegas con la inusual soltura y alegría que mostraba en esos momentos.- Conociéndote seguro que enloquecerás más que ellos.

- ¡A éso se va a un concierto de rock! ¡A cantar y saltar hasta agotar las fuerzas! ¡Nos vemos después!

Hasgard volvió a fundirse con la concurrencia, y ubicándole en la oscura distancia Aspros pudo distinguir a Regulus, Tenma y Alone, que recibieron a Hasgar como un colega más del momento.

- ¿Siempre es tan...enérgico?- Preguntó Asmita con timidez, absolutamente sorprendido por el derroche de alegría y vitalidad que Hasgard les había ofrecido sin escatimar.

- Me temo que sí.- Le respondió Sísifo.- Es imposible estar triste con Hasgard al lado. ¿Así que eres amigo de Defteros?- Asmita asintió con la cabeza, sintiéndose otra vez extrañamente recomfortado por la familiaridad y naturalidad que transmitía quién acababa de conocer.- ¿Y me podéis poner al día de qué tipo de caminos nos has hecho llegar a todos aquí y en este momento? Por qué Aspros...la verdad que no me explico nada...

- Ya te he dicho que es una larga historia...

- Parece que el concierto aún no empieza. Me la podríais contar...

##

En el back stage los nervios seguían a flor de piel, y Defteros continuaba sin aparecer. El director de la sala entró para ofrecerles algo de beber antes de la inminente actuación, y Manigoldo fue el que ordenó su petición en nombre de todos.

- Whisky estará bien.

- ¡Mani!- Exclamaron todos los demás.

- ¡¿Qué?! Necesitamos tomar algo que nos relaje, o estamos muertos.- Se quejó, reparando en la súbita reunión de Defteros con ellos.- Tan muertos como está éste.- Concluyó, observando la abatida y pálida presencia de Defteros.

- Maaani...rebájate un poco...- Carraspeó Rada, enfurismándose cada vez más con la inadecuada actitud de su guitarrista.

- ¿Qué Defteros? ¿Ya te has asegurado de echarlo todo?- Continuó, ofreciendo una ofensiva poco favorecedora para nadie.

- Ya basta, Mani...- Se quejó Defteros.- ¡Lo voy a hacer lo mejor que pueda, ¿te vale?!

- No lo vas a hacer lo mejor que puedas...- Manigoldo se había levantado y avanzó hacia Defteros, posando ambas manos sobre sus hombros, alarmando a todos los demás por un instante.- ¡Lo vas a petar! ¡¿Me oyes?! ¡Me tienes harto con tu manía de esconderte siempre en las sombras, con el "yo no sé" "yo no puedo" "yo no valgo", joder!- Las manos sujetaban con firmeza los hombros de Defteros, pero en contra de lo que pensaron todos, por primera vez en rato Manigoldo no se estaba mostrando amenazante.- ¡Sal de ellas de una puta vez en tu vida!

- Mani...- Susurró Defteros, que a duras penas levantó la mirada para perderse dentro de la de su peculiar amigo.

- ¡Estamos todos en tus jodidas manos, así que ahora subiremos allí, y tú esperarás tu turno para aparecer a nuestro lado y hacernos brillar! ¡¿Entiendes lo que te digo?!- Insistía Manigoldo, zarandeando levemente a Defteros.- ¡Saldrás allí y dejarás que la luz te alumbre de una puñetera vez!

En éstas un chico del personal de la sala irrumpió en el back stage llevando con él una botella de Jack Daniel's y suficietes vasos para todos, retirándose con rapidez con ánimos de no molestar. Radamanthys no vaciló en llenar los vasos y ofrecer uno a cada uno, acabando así con el agarre que Manigoldo tenía sometido a Defteros.

- Chicos...por nosotros...por la música...por nuestro éxito.- Dijo Rada como pudo, alzando su vaso, chocándolo con todos los demás y bebiendo el contenido de golpe.

- Muchachos...apagamos luces y cuando queráis, el escenario es vuestro.- Dijo el director de la sala, que se asomó un segundo para darles el aviso y desearles buena suerte.

- Vamos allá.- Dijo Rada, provocando que los cinco se abrazaran en una comunión de compañerismo más que necesaria en esos impredecibles momentos.- ¡Hagamos que mañana todo Atenas hable de nosotros!

Las voces y silbidos de expetación que les llegaron a los oídos les delataron que, efectivamente, las luces ya se habían apagado, y que ya no había marcha atrás. Los corazones de todos empezaron a latir con fuerza descomunal, y las mariposas que habían desbarajustado el estómago de Defteros empezaban a cosquillear con intensidad en el interior de todos los restantes. Pandora, que era la primera en tener que pisar el escenario, se acercó a Defteros, tomando el rostro entre sus manos y besando con ternura y emoción su mejilla.

- Confiamos en tí, compañero.- Le susurró al oído, luciendo un tembleque en su suave voz que delataba cómo los nervios también se cebaban con ella.

Defteros le devolvió una cálida sonrisa en respuesta, y observó cómo antes de subir al escenario se abrazaba a Radamanthys, buscando en su íntimo compañero las fuerzas necesarias para hacerse con el valor de conquistar al público.

Manigoldo se había servido otro chupito de whisky, y Defteros cedió al impulso de arrebatarle la botella de las manos y propinarle un largo sorbo.

- ¡Tío! ¡¿Qué haces?!- Le espetó Manigoldo, que se había quedado con la mano congelada en el aire, como si aún sostuviera una botella imaginaria.

- Lo necesito Mani. Así que calla y concéntrate a lo tuyo.- Respondió Defteros, vistiendo su rostro con una seriedad que no se sabía si era debida al terror escénico o a la imprescindible concentración.

Manigoldo, por extraño que pudiera parecer, no replicó y se limitó a brindarle una sincera sonrisa de complicidad. Una sonrisa que Defteros agradeció en secreto pero que maldijo que no hubiera llegado antes.

Kagaho se había mantenido en silencio todo ese tiempo, rindiéndose a su insana costumbre de repasar mentalmente todas las canciones antes de enfrentarse a ellas. La noche se presentaba larga y especialmente agotadora para él, pero no le importaba. Por fin podría ver encima del escenario a Defteros desempeñando el papel que él siempre había creído que merecía. No es que le disgustara Radamanthys. En absoluto. Pero siempre había defendido su percepción de que Defteros imprimía un sentimiento en cada sílaba pronunciada que Rada simplemente no podía, o no sabía transmitirlo tan bien. Defteros se había quedado atrás, cerrando los ojos con fuerza al tiempo que estrujaba el micro entre sus manos y balbuceaba para sí las letras que en menos de lo que dura un suspiro debía cantar. Los pies no paraban de moverlo en círculos infinitos sin desplazarlo de lugar, y Kagaho pudo sentir el extremo nerviosismo que recorría cada recodo del cuerpo y alma de su amigo.

- Defteros...déjalo ya...- Dijo, acercándose a él lo suficiente para poder hablar sin ser escuchado por los demás.

- ¿Cómo quieres que lo deje? Debo recordar todas las letras o...

- Olvídate de las letras. No pienses más en las canciones. No focalices tu mente en nada...- La mirada de extrañeza e incomprensión que le ofreció Defteros como respuesta a sus palabras le dieron pie a que continuara.- Olvídate de todo. No pienses...Sólo siente...Limítate a sentir...y todo saldrá bien.

- Kagaho...ésto no es un ensayo.- Susurró Defteros, mirando de refilón a los demás, removiéndose en sus propios miedos y anhelos.- No puedo salir allí y dejar que todo simplemente pase.

- ¡Por supuesto que puedes! Y es más ¡Debes!- Kagaho le observaba en la corta distancia con profundidad.- Te lo he dicho muchas veces. Siempre he creído que tu lugar no era el bajo, sino el frente. Te sabes las letras mejor que nadie, pero no se trata de saberlas...sino de vivirlas. ¿O es que no te has dado cuenta del set list que tenemos?- Defteros cada vez se sentía más descolocado, y experimentar esa pérdida de todo norte no era nada bueno, menos aún en ésos condenados momentos.- Todas las canciones pueden hablar de tí. De tu vida, de tus emociones, rabias, sueños y pesares...Sólo tienes que hacerlas tuyas, sentirlas, vivirlas...y dejar que fluyan por sí solas. Y nosotros estaremos allí para ayudarte a que ésto ocurra.- Concluyó Bennu, posando su mano sobre el pecho de Defteros, notando como su corazón parecía que quisiera huir de su lugar, latiendo al mismo ritmo que lo haría su batería inminentemente.

- Gracias, Kagaho...Lo intentaré.

- Lo harás. Y lo conseguirás.

Bennu pasó la otra mano por la nuca de Defteros, agarrándola con firmeza y buscando iniciar un abrazo que no demoró en llegar. Ambos se fundieron en un acto de profunda amistad, rompiéndolo en el momento que Pandora habló.

- ¿Listos?

Todos asintieron, y se prepararon detrás de ella, esperando su turno a salir, tal y como lo habían pactado. Pandora lanzó una última mirada a Radamanthys, buscando en su correspondencia el último empujón de ánimos y valor, llevándose con ella un sensual guiño de ojo y un beso lanzado al aire. Antes de salir áun se permitió respirar profundamente un par de veces, y cuando se supo todo lo lista que podía estar, irrumpió con energía y sensualidad en el escenario, haciendo que la sala hirviera con su aparición y que le regalara aplausos de impaciencia y silbidos de admiración.

Tras el escenario, sentir el bullício que había despertado a escasos metros de ellos no hizo otra cosa que atizar más sus nervios. Era más que evidente que el público que les esperaba se presentaba entregado y con ganas de movida, y defraudar era una opción que estaba prohibido considerar.

Pandora tuvo que cruzar todo el escenario para dirigirse hacia dónde le esperaba su teclado, y lo hizo con toda la provocación y voluptuosidad que siempre le caracterizaba, llevándose con ellas una inmensa colección de miradas que se regocijaban con su innata y oscura belleza. El primer azote de nervios ya había sido superado, y posarse frente a su teclado y concentrarse en él ayudó a que su cuerpo se acabara de ralentizar, sólo lo justo para poder acariciar las blancas y negras piezas con toda la destreza de la que era capaz, empezando a rasgar el ambiente con las notas que ella misma había creado para la ocasión. La intro que había ideado no la habían practicado mucho, pero todos tenían plena confianza en ella y su natural talento. Un talento que se plasmó de inmediato en los rostros de expectación que se rendían a sus pies. La melodía que sus dedos acariciaban era triste, oscura como ella misma, pero al mismo tiempo dulce y misteriosa. Preludio necesario para dar paso a sus compañeros, que esperaban el cambio de melodía acordado para ir accediendo al escenario y ocupando sus lugares. El primero en salir fue Kagaho, que se sentó tras su batería. Seguidamente apareció Manigoldo, y por último Radamanthys, el cuál se despidió de Defteros con otro afectuoso abrazo, dejándole solo y consumido en las sombras que poco tardaría en abandonar.

En la sala, Aspros y Sísifo no se perdian de lo que se desenvolvía en el escenario, relatando a Asmita todo lo que veían, hasta que un revelador detalle les robó la atención.

Toda la atención.

Aspros observaba la aparición de todos los componentes, ansiando poder ver de una vez por todas a su hermano, pero algo no iba cómo él lo había creído. En el bajo divisó a Radamanthys, recordándole muy poco cambiado desde la vez que le vió, junto a Defteros, hablando de sueños y quimeras antes de seducirlo con su mundo de promesas y anhelos que cumplir. En la guitarra tampoco estaba Defteros, y la batería era uno de los pocos instrumentos que su hermano no dominaba. Así que no quedaba otra opción.

- No puede ser...

- ¿Qué ocurre?- Preguntó Asmita, sintiéndose abrumado por el revuelo levantado a su alrededor y por las palabras de Aspros.

- Defteros aún no está en el escenario...no es él el que se ha colgado el bajo...

- ¿Qué quieres decir con que no está? ¿Y con que es otro el que lleva el bajo?- Asmita se estaba contagiando de los mismos nervios que transmitía Aspros con sus inconscientes análisis y deducciones de la situación.

- Lo que Aspros quiere decir es...- Intervino Sísifo, que tampoco se acababa de creer no ver a Defteros aún.

- Que Defteros estará al frente...

- O éso parece...- Puntulaizó Sísifo.

- ¡¿Qué?!- La expresión de sorpresa que tomó el rostro de Asmita no tuvo precio, y ya no podía esperar más a comprobar con sus propios sentidos lo que sus oídos acababan de escuchar.

El griterío del público se percibía aterrador, y Defteros era el único que quedaba por descubrir los expectantes rostros de todos aquellos que habían pagado por ellos. Debía esperar su turno de salir cuando terminara la intro, y todos juntos empezaran con la canción que abriría la noche. Los pies seguían dándole vueltas sin sentido, el micrófono quemaba en sus manos, y el sudor ya empapaba su nuca. Muy a su pesar seguía sintiendo un nudo en la boca del estómago, pero ya no se iba a rendir más. Ya había sido suficiente.

Sin pensarlo, volvió a agarrar la botella de Jack Daniel's y tomó otro largo sorbo que le quemó todo el pecho y transfiguró su rostro en una mueca de ardor, buscando así acabar con la maldita atadura que le coartaba los movimientos y la voluntad.

La intro estaba llegando a su fin. En segundos todos empezarían a hilvanar con los hilos de siete notas sus propios sueños, y Defteros avanzó hasta posicionarse en el limbo entre sus cómodas sombras y la aterradora luz que nunca había osado afrontar.

- No pienses...sólo siente...sólo siente...- Se repetía a sí mismo una y otra vez.- Siente la música...vive su mensaje...no pienses...sólo...déjate llevar...y sal a conquistar...

Sus propias doctrinas no paraban de repetirse como una espiral sin fin en su mente, mientras seguía con la cabeza gacha y el rostro escondido tras sus azules mechones, los ojos cerrados y la respiración conscientemente refrenada.

Hasta que la intro cesó y el silencio del público se intensificó.

Hasta que Kagaho golpeó el tambor.

Y "The Kiss of Dawn" nació.

#Continuará#


Comentarios referentes al fic:

"The Kiss of Dawn" - HIM.

Krista, Mhey. ¡Gracias de nuevo por vuestros reviews! ¡Saludos!