Disclaimer: Nada de Harry Potter es de mi propiedad, los personajes y todo lo relacionado a la historia canon que pueda aparecer, a excepción de lo creado y modificado por mi persona, pertenecen a J.K. Rowling.
Summary: Harry Potter, un muchacho consciente de la magia, con una gran inteligencia, pero roto por culpa del maltrato de sus parientes. Hasta que por azar del destino, su vida va a cambiar completamente y ya nada va a volver a ser igual.
El Orden Natural de Las Cosas.
Año IV
Capítulo XXXVII
"Sueños, Pesadillas y Realidades"
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—DIALOGO NORMAL—
—(PENSAMIENTO)—
—"PARSEL"—
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Rodeado por colinas empinadas, y no muy lejos de Great Hangleton, ubicado a 322 kilómetros de Little Whinging, en el norte de Inglaterra, existe una villa muggle, llamada Little Hangleton. En este pequeño poblado, de no muchos habitantes, existe una mansión que, aunque hacía ya muchos años que no estaba habitada, y con sus ventanas tapiadas, techos rotos y una gran hiedra que trepaba con fuerza por la fachada, seguía imponiéndose en el paisaje del remoto lugar. Sus habitantes la seguían llamando -La Mansión de Los Ryddle-. En otros tiempos había sido una hermosa mansión y, con diferencia, el edificio más señorial y de mayor tamaño en varios kilómetros a la redonda, pero ahora, el velo del tiempo y el hecho que nadie viviera en ella, la habían transformado en un lugar lúgubre y triste.
En Little Hangleton, de forma silenciosa, todos se había puesto de acuerdo que aquella vieja mansión era algo siniestra. Medio siglo antes cosas horribles y siniestras habían pasado, algo de que todavía guaba hablar entre los habitantes de la pequeña ciudad. Historias enteras se habían inventado y sobre ellas nuevos detalles se fueron agregando y lentamente, con el paso del tiempo, la verdad de lo que había ocurrido en aquel lugar se fue perdiendo, sin embargo, todas las historias comenzaban con el mismo inicio: -Cincuenta años antes, en el amanecer de un soleada mañana de verano, cuando la Mansión re los Ryddle aún conservaba su imponente apariencia, la sirvienta había entrado en la sala y había encontrado a los tres Ryddle muertos.
La mujer había bajado corriendo y gritando por la empinada colina en donde estaba la mansión hasta llegar al pueblo, despertando a todo los que había podido.
—¡Están ahí tirados con los ojos muy abiertos! ¡Están fríos como el hielo! ¡Y llevan todavía la ropa de la cena!
Llamaron a la policía, y toda la aldea se convirtió en un verdadero hervidero de curiosidad, espanto y de emoción muy mal disimulada. Nadie hizo, ni tuvo la menor delicadeza de fingir que la muerte de la Familia Ryddle, los había apenado al pueblo. Los Ryddle no eran queridos y el pueblo, con su falta de empatía había tenido su venganza. El señor y la señora Ryddle eran ricos, sine nobiliate y groseros, aunque no tanto como Tom, su hijo ya crecido. Los aldeanos, a pesar de su falta de empatía, se preguntaban por la identidad del asesino, porque era evidente que tres personas que gozaban, aparentemente, de buena salud no se podían morir todos, la misma noche y de muerte natural.
El Ahorcado, que era como se llamaba la taberna de la aldea, se llenó completamente aquella noche. Todo el mundo había acudido para comentar sobre el triple asesinato. Para ellos habían dejado el calor de sus hogares, pero se vieron recompensados con la llegada de la cocinera de los Ryddle, que entró en la taberna con un golpe de efecto y anunció a la concurrencia, repentinamente callada que acababan de arrestar a un hombre llamado Frank Bryce.
—¡Frank! —gritaron algunos —. ¡No puede ser!
Frank Bryce era el jardinero de los Ryddle y vivía solo en una humilde casita en los terrenos de sus amos. Había regresado de la Primera Guerra Mundial con la pierna rígida y por culpa de los efectos postraumáticos del combate en las trincheras con un claro desagrado por las multitudes y a los ruidos fuertes que lo hacían recordar su triste y violento pasado. Y Desde que había llegado, había trabajado para los Ryddle.
Varios de los presentes se apuraron a pedir una bebida para la cocinera, y todos se pusieron a escuchar los detalles.
—Siempre pensé que era un tipo raro —explicó la mujer a los lugareños, que la escuchaban expectantes —. Era muy arisco. Debo haberlo invitado cien veces a una copa, pero no le gustaba tratar con la gente, no señor.
—Bueno —dijo una aldeana que estaba junto a la barra —, el pobre Frank lo pasó muy mal en el frente, y le gustaba la tranquilidad. Ése no es motivo para…
—¿Y quién aparte de él tenía la llave de la puerta de atrás? —la interrumpió la cocinera elevando el tono de su voz —. ¡Siempre ha habido un duplicado de la llave colgado en la casita del jardinero, que yo recuerde! ¡Y anoche nadie forzó la puerta! ¡No hay ninguna ventana rota! Frank no tenía más que subir hasta la mansión mientras todos dormíamos…
Los ocupantes de la taberna intercambiaron miradas sombrías.
—Siempre pensé que había algo desagradable en él, desde luego —dijo gruñendo, un hombre sentado en la barra.
—La guerra lo convirtió en un tipo raro, si les interesa mi opinión —añadió el dueño de la taberna —. Dicen que vio morir a mucha gente y mucha bajo su propia mano hasta que un disparo de artillería le rompió la pierna…
A la mañana siguiente, en Little Hangleton, a nadie le cabía ninguna duda de que Frank Bryce había matado a los Ryddle.
Pero en algún lugar de Great Hangleton, en la oscura y sórdida estación de policía, Frank repetía, hasta casi el cansancio, una y otra vez, que era inocente y que la única persona a la que había visto cerca de la mansión el día de la muerte de los Ryddle había sido un adolescente, un forastero con la piel clara y el pelo negro como la noche, que hablaba solo y parecía desquiciado. Nadie más en la aldea había visto a semejante muchacho, y la policía tenía la convicción de que eran invenciones de Frank.
Entonces, cuando las cosas se estaban poniendo cada vez peor para él, llegó el informe forense y todo cambió. Y lo único que encontraron anormal en el cuerpo de los tres Ryddle era una gran expresión de terror.
Sin pruebas en su contra, la policía no tuvo más remedio que liberar a Frank. Todos por un momento pensaron que el viejo y huraño hombre se iría, pero fue todo lo contrario, Frank Bryce no se fue de su pequeña casita y se quedó cuidando el jardín de la familia que habitó a continuación en la Misión de los Ryddle, y luego para los siguientes inquilinos, porque nadie permaneció mucho tiempo en aquella hermosa heredad y de esta forma el lugar fue cayendo en el abandono.
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El dueño actual que poseía la Mansión de los Ryddle no vivía en ella ni le daba uso alguno; en el pueblo se especulaba que la había adquirido por "motivos fiscales", aunque nadie sabía muy bien cuáles podían ser esos motivos. Sin embargo, el potentado, siguió pagando a Frank para que se encargara del jardín. A punto de cumplir los setenta y siete años, Frank estaba bastante sordo y su pierna rígida se había vuelto más rígida que nunca, pero todavía, cuando hacía buen tiempo, se lo podía ver entre los arbustos llenos de flores haciendo un poco de esto y un poco de aquello, pero, la mala hierba le iba ganando la pelea.
Pero la mala hierba no era lo único con los Frank tenía que luchar. Los niños de la aldea habían tomado la costumbre de tirar piedras a las ventanas de la Mansión Ryddle o pasar con las bicicletas por encima del césped que con tanto esfuerzo Frank mantenía en buen estado.
Una noche, con la idea de aplicar agua caliente para aliviar la rigidez de su pierna, Frank vio luz en las ventanas superiores de la Mansión Ryddle. Frank entendió de inmediato lo que estaba pasando, otra vez los niños habían vuelto a entrar en la Mansión Ryddle y, a juzgar por el titileo de la luz, habían prendido fuego algo.
Frank no tenía teléfono y, debido a lo que había pasado, hacía ya tantos años, no confiaba en la policía. Así que dejo lo que estaba haciendo y fue a cambiarse y agarró la llave vieja y herrumbrosa de estilo victoriano que había junto a la entrada. Agarró su bastón, que estaba apoyado contra la pared, y salió de la casita en medio de una oscura noche.
La puerta principal de la Mansión Ryddle no parecía haber sido violentada, ni tampoco ninguna de las ventanas. Frank fue cojeando hacia la parte de atrás de la casa hasta llegar a una entrada casi completamente cubierta por la hiedra, sacó la vieja llave y con sigilo abrió la puerta.
La puerta daba a la cocina y, a pesar de que habían pasado muchos años y que estaba todo en casi total oscuridad, Frank recordaba dónde estaba la puerta que daba al vestíbulo. En silencio se acercó hasta la puerta y concentrándose en sus oídos trato de divisar cualquier sonido que viniera de donde viniese. Cuando entró en el vestíbulo, un poco más iluminado gracias a las amplias ventanas estilo victoriano, se encamino directamente hacia las escaleras. Una gruesa capa de polvo cubría los escalones de madera de aquella antigua mansión que amortiguaba el sonido de sus pisadas mientras subía.
En el descanso de la escalera, Frank giró a la derecha y de inmediato vio que los intrusos estaban al final del corredor en donde una luz titilante brillaba atreves de una puerta ligeramente entornada. Frank, pegado a la pared, se fue acercando lentamente. Cuando estaba a un metro de la entrada distinguió una extraña sobra.
Acercándose un poco más y con sorpresa, pudo ver que el fuego de la chimenea estaba encendido. Completamente inmóvil, escucho con toda atención, porque del interior llegaba la voz de un hombre que parecía tímido y acobardado.
—Queda un poco más en la botella, Señor, por si sigue hambriento.
—Luego —dijo una segunda voz. También pero extrañamente aguda y fría como una ráfaga de viento helado. Algo tenía esa voz que erizó los escasos pelos de la nuca de Frank —. Acércame más al fuego, Colagusano.
Frank puso su oreja derecha sobre la puerta y escucho que posaban una botella sobre una superficie dura, y luego el ruido sordo que hacía un mueble pesado al ser arrastrado por el suelo. Frank vislumbró a un hombre pequeño que, de espadas a la puerta empujaba un sillón monoplaza a la chimenea. Tenía una capa larga y negra, y una coronilla calva. Enseguida volvió a desaparecer de la vista.
—¿Dónde está Nagini? —dijo la voz fría.
—No… sé, Señor —respondió de forma temblorosa —. Creo que fue a explorar la casa…
—Tendrás que ordeñarla antes de que nos vayamos a dormir, Colagusano —dijo la tétrica voz —. Necesito tomar algo de alimento por la noche. El viaje me canso mucho.
Frunciendo las cejas, Frank acercó más la oreja buena a la puerta. Hubo una pausa, y tras ella volvió a hablar Colagusano.
—Señor, ¿Puedo preguntar cuánto tiempo permaneceremos aquí?
—Una semana —contesto la fría voz —. O tal vez más. Este lugar es cómodo dentro de lo que cabe, y todavía no podeos llevar a cabo el plan. Sería una locura hacer algo antes de que acabe el Mundial de Quidditch.
Frank frunció la cara al no entender, -quidditch-, nunca había escuchado esa palabra.
—¿El… Mundial de Quidditch, Señor? —preguntó Colagusano. Frank siguió escuchando sin entender esa palabra —. Perdoneme, pero… no comprendo. ¿Por qué tenemos que esperar a que acabe el Mundial?
—Porque en este mismo momento están llegando al país magos de todo el mundo, idiota, y todos los aurores del Ministerio de Magia van a estar al acecho de cualquier signo de actividad anormal, comprobando y volviendo a comprobar la identidad de todo el mundo. Van a estar obsesionados con la seguridad, para evitar que los muggles se den cuenta de algo. Por eso tenemos que esperar.
Frank desistió de intentar seguir comprendiendo. Magos, muggles y Ministerio de Magia, evidentemente eran todos términos claves que era usados como los espías y los criminales.
—¿Debo entender que Su Señoría está decidido? —preguntó Colagusano en voz baja.
—Desde luego que estoy decidido, Colagusano. —Ahora había un tono de amenaza y molestia en la fría voz.
Colagusano esperó un momento y luego volvió a hablar de forma rápida, amontonando todas las palabras en un intento desesperado para terminar su frase antes de que los nervios le ganaran.
—Se podría hacer sin Harry Potter, Señor.
Hubo otra pausa, ahora más larga, y luego la fría voz hablo.
—¿Sin Harry Potter? Ya veo…
—¡Señor, no lo digo porque me preocupe el muchacho! —exclamo Colagusano, alzando la voz hasta convertirla en un chillido —. El chico no significa nada para mí, ¡Nada en absoluto! Sólo lo digo porque si empleáramos a otro mago o bruja, el que fuera, se podría llevar a cabo con más rapidez. Si me permitiera ausentarme brevemente, podría regresar dentro de dos días con alguien apropiado.
—Podría usar a cualquier otro mago —dijo con suavidad la voz fría —, es cierto…
—Muy sensato, Señor —añadió Colagusano, que parecía visiblemente aliviado —. Capturar a Harry Potter sería muy difícil. Está bien protegido…
—¿O sea que te estas ofreciendo a buscar a un sustituto? Me pregunto si tal vez… la tarea de cuidarme se te hizo demasiado lastimosa, Colagusano. ¡Quién sabe si tu propuesta de abandonar el plan no será en realidad un intento de desertar de mi bando!
—¡Señor! Yo… yo no tengo ningún deseo de abandonarlo, en absoluto.
—¡No me mientas! —dijo la segunda voz haciendo rechinar los dientes —. ¡Yo se lo que digo, Colagusano! Te estas arrepintiendo de haber vuelto conmigo. Te doy asco. Veo cómo te estremeces cada vez que me miras, noto el escalofrío que te recorre el cuerpo cuando me tocas…
—¡No! Mi devoción a Su Señoría…
—Tu devoción no es otra cosa que cobardía. No estarías acá si tuvieras otro lugar al que ir. ¿Cómo voy a sobrevivir sin tu cuidado, cuando necesito alimentarme cada pocas horas? ¿Quién va a ordeñar a Nagini?
—Pero Señor… ya está mucho más fuerte.
—Mentiroso —dijo con molestia la fría voz —. No estoy más fuerte, y unos pocos días bastarían para hacerme perder la escasa salud que recupere con tus torpes atenciones.
Durante unos segundos, Frank no pudo escuchar nada más que el crujir del fuego de la chimenea. Luego volvió a hablar el segundo hombre en un siseo que era casi como si fuera un silbido.
—Tengo mis motivos para usar al muchacho, como te explique, no voy a usar a ningún otro. Espere trece años. Unos meses más son completamente indiferentes para mí. Por lo que respecta a la protección que lo rodea, estoy convencido de que mi plan va a dar resultado. Lo único que se necesita es un poco de valor por tu parte… Un valor que estoy seguro de que vas a encontrar, a menos que quieras sufrir la ira de Lord Voldemort.
—¡Señor, déjeme hablar! —dijo Colagusano con pánico palpable en su voz —. Durante el viaje estuve pensando sobre el plan… Señor, no van a tardar en darse cuenta de la desaparición de Bertha Jorkins. Y si, seguimos adelante, si yo echo la maldición…
—¿Si? —dijo la voz casi de forma susurrante —. Si sigues el plan, Colagusano, el Ministerio no tiene por qué enterarse de que desapareció nadie más. Lo vas a hacer de forma discreta, sin hacer alboroto. Ya me gustaría poder hacerlo por mí mismo, pero en estas condiciones… Vamos, Colagusano, otro obstáculo menos y tendremos despejado el camino hacia Harry Potter. No te estoy pidiendo que lo hagas. Para entonces, mi fiel vasallo se habrá unido a nosotros.
—Yo también soy un vasallo fiel —agregó Colagusano con una leve nota de resentimiento en su voz.
—Colagusano, necesito a alguien con cerebro, alguien cuya lealtad no haya decaído nunca. Y vos, por desgracia, no cumplís ninguno de esos requisitos.
—Yo lo encontré —contestó Colagusano, y esta vez en un tono claro y seguro — Fui el que lo encontró y trajo a Bertha Jorkins.
—Eso es verdad —admitió la segunda voz con una ligera diversión —. Un golpe brillante del que no te hubiera creído capaz, Colagusano. Aunque, a decir verdad, no te imaginas lo útil que nos seria cuando la atrapaste. ¿No?
—Pen… pensaba que podía serlo, Señor.
—Mentiroso —dijo la segunda voz nuevamente de forma cruel y áspera —. Sin embargo, no niego que su información resultó enormemente valiosa. Sin ella, yo nunca habría podido maquinar nuestro plan, y por eso recibirás tu recompensa, Colagusano. Te voy a permitir que lleves un trabajo esencial para mí; muchos de mis seguidores darían su mano derecha por tener el honor de realizarla…
—¿De… de verdad, Señor? —Colagusano estaba completamente aterrorizado —. ¿Y qué…?
—¡Ah, Colagusano, no vas a querer que te lo diga y eche a perder la sorpresa! Tu parte va a llegar al final de todo… pero te lo prometo, vas a tener el honor de resulta tan útil como Bertha Jorkins.
—¿Vas… vas a matarme, Señor? —preguntó Colagusano completamente aterrado.
—Colagusano, Colagusano —dijo la voz de fría, que ahora era mucho más suave —, ¿Por qué tendría que matarte? Maté a Bertha porque tenía que hacerlo. Después de mi interrogatorio ya no servía para nada mas, absolutamente para nada. Y, sin duda, si hubiera vuelta al Ministerio con la noticia de que te había conocido durante las vacaciones, le habrían hecho unas preguntas muy embarazosas. Los mas que fueron dados por muertos… deberían evitar encontrarse con brujas de Ministerio de Magia en las posadas del camino…
Colagusano murmuró algo en voz baja que Frank no pudo oír.
—¿Qué podríamos haber modificado de su memoria? Es verdad, pero un mago con grandes poderes puede romper los encantamientos desmemorizantes o incluso aquellos que sirven para implantar ideas, como te mostré cuando la interrogamos. Sería un insulto a su recuerdo no dar uso a la información que le saque, Colagusano… aparte la única razón para dejarla viva era para tu propia diversión ¿No, Colagusano? —agregó la voz un deje de perversidad.
Fran que se dio cuenta que su bastón estaba completamente empapado. Esa terrorífica voz había dicho que había matado a una mujer y que planeaba matar a un tal Harry Potter. Frank escucho que algo se arrastraba detrás suyo. Frank se giró y quedó completamente paralizado cuando lo vio. Una serpiente gigante de al menos 4 metros de largo se arrastraba serpenteando por el pasillo y dejando una línea gruesa por el polvo. Completamente aterrorizado Frank vio como la serpiente lo ignoraba completamente y pasaba a su lado entrando a habitación en donde estaban los dos siniestros hombres. Completamente paralizado por el miedo y temblando, Frank, escucho la siniestra y fría voz que hablaba de nuevo.
—Nagini tiene interesantes noticias, Colagusano.
—¿De… de verdad, Señor?
—Sí, de verdad —afirmo la voz —. Según Nagini, hay un muggle viejo al otro lado de la puerta, escuchando todo lo que decíamos.
Frank no tuvo posibilidad de ocultarse. Unos rápidos pasos se escucharon y la puerta se abrió de un golpe. Un hombre bajo y calvo, con algo de pelo gris, nariz puntiaguda y ojos pequeños y llorosos apareció del otro lado de la habitación con una expresión de miedo y alarma.
—Invítalo a entrar, Colagusano. ¿Dónde está tu buena educación? —dijo la fría voz.
Frank no puedo hacer nada, con una seña Colagusano ordenó a Frank que entrara, y como si fuera una macabra parodia de un perro, vio como la serpiente se enrollaba sobre si misma al lado del fuego de la chimenea. Frank con miedo entro cojeando.
—¿Lo escuchaste todo, muggle? —dijo la fría voz.
—¿Cómo me llamaste? —preguntó Frank de forma desafiante anulando completamente su miedo e irguiéndose ante este tal y como había hecho con los alemanes durante la guerra.
—Te llame muggle —explico la voz de forma tranquila —. Quiere decir que no sos un mago.
—No sé qué queres decir con eso de mago —dijo Frank con firmeza —. Todo lo que escuche son cosa que merecen el interés de la policía…
—¡Silencio! —dijo con fuerza la voz, Frank se quedó completamente estático —. Colagusano, déjame ver a nuestro inestimable invitado. Dejemos que vea a Lord Voldemort.
Colagusano, lentamente y dando algunos pasos con algo de desconfianza, comenzó a girar la butaca en donde se encontraba. La serpiente levantó su cabeza triangular y dio un pequeño silbido cuando las patas del asiento se engancharon en la alfombra.
Y entonces Frank vio completamente aterrado la atrocidad que se encontraba sentado en aquel sillón monoplaza. Abrió la boca y dio un fuerte grito. Sin embargo, antes de ver un resplandor de luz verde salir por una especie de palito blanco escuchó.
—Avada Kedavra.
Frank Bryce había muerto.
La tétrica y macabra risa de Lord Voldemort retumbo por todos lados.
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Un par de brazos movieron sus hombros con algo de fuerza.
—¡Harry! —grito Daphne mientras movía el cuerpo de Harry.
Harry abrió los ojos y, en medio de la oscuridad, lo primero que se encontró fue un par de orbes azules, alumbrados por la luz que se filtraba por una de las ventanas, que lo miraban de forma preocupada. Casi como si fuera el único consuelo en el mundo, Harry, temblando se abrazó fuertemente al cuerpo de Daphne que, con cariño, correspondió al instante el desesperado abrazo del muchacho. La respiración acelerada de Harry, como si fuera una suave brisa caliente, impactaba directamente sobre la nuca de Daphne, ella lentamente rodeándolo con un brazo por lo hombros y acariciándole suavemente el pelo trataba que, él agitado muchacho se relajara.
Daphne lo había escuchado gemir y decir cosas desde su habitación y cuando llego vio como Harry, completamente tenso y angustiado, tenía una pesadilla y por lo visto una para nada agradable.
—Lo vi Daph… —dijo Harry casi de forma susurrante —, vi a Voldemort matar a un hombre. —Daphne abrió grande los ojos y un pequeño gemido ahogado salió de sus labios.
Daphne sintió como los brazos de Harry, que rodeaban su cintura, la atraían aún más hacia él. La joven heredera Greengrass, también afianzo su agarre y por un largo rato, ninguno de los dos dijo ni hizo nada más que darse confort mutuamente.
—Daph… —dijo Harry en voz baja, soltando ligeramente el agarre que tenia de su novia y mirándola fijamente a los ojos —, él… él, va a intentar volver… estaba con Colagusano y mato un hombre y… —agregó casi en tono desesperado.
—Tranquilo Harry… —dijo Daphne de forma dulce y tranquila mientras acariciaba con suavidad la mejilla de su novio —. Tranquilo, contame lo que soñaste.
Daphne, que estaba sentada al borde de la cama, se subió, se metió dentro y se tapó con las sabanas y con un movimiento lentamente se acercó a donde estaba Harry. Una brisa entró ligeramente tibia entro por la ventana impregnando la habitación con el olor del roció y con el suave aroma de las rosas que estaban en el balcón. Harry sintió como el cuerpo de su novia se apretaba al suyo mientras que él la rodeaba con los brazos. El aliento húmedo y con una ligera esencia a menta de la muchacha comenzó a impactar contra el cuello de Harry haciendo que el pelo de su nuca se erizara ligeramente. Mientras, la heredera Greengrass, rodeo el torso de su novio con uno de sus brazos y entrelazo los dedos de la mano con los de la mano libre del muchacho.
Harry sintió el calor y la suavidad corporal del femenino cuerpo de Daphne, era una sensación agradable y tranquilizadora. Se movió ligeramente hacia el costado donde estaba su novia y afianzo el agarre que tenía haciendo que ella apoyara completamente la cabeza sobre su pecho.
—Voldemort hablo algo de que quería matarme… —dijo Harry en voz baja —, que me necesitaba para algo. El sueño en general era muy confuso… estaba Colagusano y una especie de serpiente… la llamaba Nagini. Y luego mató a un hombre…
—¿Alguna vez te había pasado esto? —preguntó Daphne en el mismo tono de voz que Harry.
—Es la primera vez que sueño con el… bueno salvo cuando comencé a soñar que mataban a mi madre… pero es la primera vez que sueño y me arde y duele la cicatriz. Solo pasaba esto cuando estuvimos enfrente de él.
La joven soltó el agarre de Harry. Daphne Levantándose ligeramente, hasta estar de rodillas mientras se movía hacia adelante y sin que el joven entendiera nada, se acercó hasta su frente y agarrándolo suavemente de las cienes, le dio un tierno y amoroso beso justo en la roja cicatriz con forma de rayo.
—¿Todavía te duele? —preguntó ligeramente divertida. Harry no entendió.
—Todavía me arde un poco pero seguro que dentro de un rato… —Harry no pudo terminar.
Daphne, con una sonrisa volvió a besar la frente de Harry, mientras que subía una de sus manos y acariciaba lentamente el cabello del muchacho. Cuando sus labios se separaron de su frente ella pregunto con una sonrisa.
—¿Y ahora?
Harry sonrió.
—Puede ser, creo que tendrías que comprobar de nuevo.
Daphne sonrió. Harry logro ver como las mejillas de su novia estaban ligeramente empapadas de un color rojizo que destacaba de su ligeramente blanca piel. Daphne volvió a besar la cicatriz con suma ternura y cuando los labios de la muchacha dejaron la frente de Harry, él rápidamente dijo.
—Creo que… necesito uno más.
Daphne se rio ligeramente.
—Codicioso…
—Tengo que aprovechar, no siempre tenemos ratos a solas… —dijo Harry divertido.
El mal rato había pasado. Daphne concediéndole el deseo a su novio lo volvió a besar. Cuando los labios de Daphne se despegaron de la piel del muchacho, Harry, moviendo sus brazos entre los de ella, agarró las mejillas de la muchacha y, con suavidad, la movió hasta quedar a la misma altura. Los brazos de Daphne quedaron a los costados de la cabeza de Harry. Un dorado mechón de pelo, preso detrás de la oreja de la muchacha, se soltó de su agarre y cayo suavemente por un costado. Ambos quedaron viéndose a los ojos.
Los ojos de Daphne se dilataron cuando sintió como, sobre su camisón, una de las manos de Harry, sin dejar que la otra abandonara la mejilla de la muchacha, fue hasta el costado de la cintura de ella atrayéndola hacia el cuerpo del muchacho. Harry, con la mano en la mejilla de Daphne, tiró ligeramente atrayendo los labios de la muchacha contra los suyos. Los codos de Daphne cayeron sobre las clavículas de Harry y los labios de ambos se unieron. Harry de forma inconsciente movió, con lentitud y suavidad, siguiendo con su mano el contorno de la espalda de Daphne mientras subía por la cintura hacia los dorsales, delineando lentamente con la yema de los dedos la apófisis espinosa de cada vertebra.
Daphne cerró los ojos y suspiro sobre los labios de Harry cuando sintió como una leve descarga eléctrica se esparcía por todo el cuerpo, haciendo que comprimiera los dedos de los pies en el proceso. Toda la vida le habían dicho sentir deseo estaba mal. Sus tutoras siempre le dijeron que cualquier sentimiento o deseo que experimentara lo tenía que reprimir completamente, era la heredera de una familia sangrepura y tenía que comportarse como tal. La sexualidad para una respetable mujer sangrepura comenzaba cuando estaba casada, cuando le podía ser útil a su marido y… para tener hijos. Tocarse, explorarse, o el simple hecho de tener algún pensamiento lujurioso era completamente exclusivo del hombre, el cual, en pos de mostrar su virilidad, tenía vía libre a todo.
Algo en Harry hizo que profundizara por primera vez un beso con Daphne. En medio del suspiro de su novia, Harry, giró ligeramente la cabeza y volvió a conectar sus labios con los de la muchacha, pero esta vez, invadiendo la boca de Daphne, acariciando la lengua de la muchacha con la suya propia. Daphne, al igual que Harry, gimieron cuando sus lenguas comenzaron a tocarse y moverse la una con la otra. Ella rodeo el cuello de Harry y profundizo todo lo que pudo el beso mientras que él, la rodeo y la atrajo completamente hacia su cuerpo. Lo único que los separaba era la tela de sus pijamas.
Harry sintió como, los suaves y en desarrollo, pechos de Daphne era completamente aplastado contra el suyo. Como los pezones de estos, como si fueran un par de protuberancias que sobresalían de forma completamente excitante y deseable, se aplastaban contra su pecho haciéndolo sentir completamente extraño. Era una sensación completamente nueva y excitante para el joven muchacho. Daphne, de forma inconsciente, apoyó su entrepierna, sobre el musculo recto anterior de la pierna de Harry y en un leve y ligeramente imperceptible vaivén, comenzó a moverse hacia adelante y hacia atrás.
¿Por qué?, era lo único que pensaba Daphne, ¿Por qué nadie le había dicho que ser besada, ser amada… ser tocada iba a sentirse tan bien?, ¿Por qué nunca nadie se lo había querido decir? ¿Por qué…?
Control.
Control social. Normas, instituciones, religiones, leyes, jerarquías, medios de represión, indoctrinación, ética y los usos y costumbres. Todos medios para controlar a las personas. Controlar, sus vidas, sus pensamientos, quitándoles lo poco que les queda de libre albedrio implantando ideas que, muchas veces, eran opuestas al sentido común. Hermanos matándose entre sí por ideas opuestas, maridos golpeando mujeres hasta matarlas porque según ellos se lo merecían… Porque cuando hombre sangrepura tenía amantes, estaba justificado, pero cuando una mujer la tenía, era rebajada a ser catalogada como una puta y muchas veces castigada hasta la muerte por eso. Porque cuando una mujer demostraba independencia era reprimida. Porque el simple y sencillo hecho que la mujer tenga deseos, sueños, aspiraciones es completamente opuesto a lo que los mandamientos de las nobles familias exigían. Porque los magos, con toda su moral, sus valores y normas no eran mejores que los muggles a los que tanto despreciaban.
Pero el mundo es enfermizo y triste..., las personas no quieren o no pueden romper con el orden natural de las cosas, con el statu quo… porque al final, Voldemort siempre tuvo razón en algo cuando comenzó su cruzada para tener el poder absoluto, el hombre nació para ser controlado y dominado. Y si no es controlado, si no tiene un orden, un sistema en su inicua y breve existencia, no es más que un animal, a pesar de que muchas veces ya es un monstruo dentro del sistema.
Como si un momento de lucidez apareciera en las mentes de ambos chicos, los dos se detuvieron. Harry miró fijamente a los ojos a Daphne y ella le devolvió la mirada.
—Daph… yo creo que… —balbuceo Harry con algo de nerviosismo.
—Si —dijo Daphne respirando agitadamente —, lo mejor es que… esperemos un tiempo… creo que hay varias cosas que pensar antes de… dar el siguiente paso. —agregó con algo de duda.
—Si… no tenemos por qué apurarnos.
Daphne se bajó de encima de Harry y se acostó a su lado. Lentamente estaba comenzando a amanecer, ambos habían perdido total noción del tiempo… ambos habían estado a punto de entregarse al otro, de entregarle la más extrema intimidad al otro. Daphne sonrió ante este pensamiento. Harry era único. Harry era especial…
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Cuando Minerva, por la mañana pasó por la Casa de la Familia Potter, lo que menos se esperaba encontrar era a ambos chicos acostas, abrazados y sonrientes en la cama matrimonial. Cólera, no, miedo, talvez, Minerva tenía un montón de sentimientos en su cabeza en el momento en que los vio. Pero después de que ellos, con algún que otro balbuceo incoherente, le explicaron que no habían hecho nada, que iban a esperar y a tomarse su tiempo hasta que estuvieran listos Minerva suspiro con alivio. Sin embargo, para vergüenza de la pareja su profesora de Transformaciones se tomó la libertad de dar un elocuente, largo y concienzudo discurso de como tenían que cuidarse si en algún momento querían tener relaciones.
La pareja, completamente abochornada y sonrojada, todavía sentada en la cama hacían movimientos con la varita y repetían una y otra vez el hechizo anticonceptivo mientras que Minerva los miraba atentamente intentando encontrar cualquier falla o error en la realización del método.
El resto de los días que restaban del verano, Harry y Daphne la pasaron de forma tranquila y mientras esperaban a que el 1 de septiembre llegara. Sin embargo, el día que en el profeta apareció la noticia que el mortifagos habían atacado directamente a los espectadores en el Mundial de Quidditch, ambos en silencio, en medio del desayuno entendieron la dura realidad. Voldemort se estaba moviendo.
El próximo capítulo esta titulado: "El Torneo de Los Tres Magos"
Bueno, acá un nuevo capítulo, espero que lo disfruten, como siempre cualquier duda, problema o error pueden dejar un review, enviarme un PM o en mi perfil hay otros medios para contactarme. Como siempre, respondo todo.
Nota 1: Bueno, no podía recortar ni obviar la primera parte, es demasiado importante como para dejarla de lado. Le agregue detalles propios que creo que enriquecen un poco más los personajes y muestran como son mejor las personas.
Nota 2: El sueño para Harry fue fragmentado, sabe cosas, pero no completamente lo que paso con Frank Bryce.
Nota 3: Bueno, era completamente inevitable, la sexualidad de ambos comienza. Al principio esta con una ligera duda de cómo tratar este tema, no quería pecar de tomarlo a la ligera porque es algo muy importante en el crecimiento de ambos. En todo el tiempo que leo fanfics, y en al menos los que leí, la sexualidad y el crecimiento que esto conlleva en los personajes se lo temo de una forma o poco realista o simplemente un mero agregado. Voy avisando por adelantado que, voy a intentar ser extremadamente detallado con los pensamientos que tengan que ver con él libido. Otra cosa que veo que se peca mucho en los fanfics, es que se deja muchas veces de lado la sexualidad femenina, y solo se centra en la de los personajes masculinos. Daphne va a tener deseos, fantasías y va a ir creciendo como mujer. Las escenas que suban de tono advierto que las voy a hacer explicitas y llenas de detalles.
Nota 4: Yo soy estudiante de Bioquímica y tengo conocimientos de anatomía, ¿Quieren que cuando relate escena que involucren el cuerpo use nombres exactos para darle más detalle o prefieren que generalice más las partes del cuerpo?
Agradecimiento por review:
Carlos29: Gracias por dejar un review, trato siempre de alejarme tanto de la luz como de la oscuridad con los personajes, me gustan que todos tengan muchos matices que explorar y mostrar. Voy a ir mostrando mas actitudes decadentes de la sociedad, lentamente y voy a ir reforzando matices que ya mostre.
Florfleur: Gracias por dejar un review.
Zer0-sama: Gracias por dejar un review, es que no entendia nada, bueno pero ahora si, jajaja, se hace lo que se puede con lo que se tiene.
Vi38: Gracias por dejar un review. :D
Veneloforte Mg: Gracias por dejar un review. Me alegro que te guste, el fic, gracias por tus palabras de aliento.
Mar91: Gracias por dejar un review. :D
