VULNERANT OMNES, ULTIMA NECAT.

Danny: jaja sé lo que es eso, así que no te preocupes, gracias por tu hermoso review.

Silvia: Gracias de verdad, muchas gracias.

Cande: Ay me da ternura tus lágrimas y tus palabras, estoy muy de acuerdo en todo lo que dices y por supuesto que le diré a Florencia todo lo que me pides y en lo que se refiere a mi, muchas gracias.

Mónica: Solo decirte que me dejas helada con tu comentario y s te soy sincera siento que lo escribiste con la cabeza bien fría, porque no pierdes la atención de lo importante y tiemblo porque sabes leer muy bien, y no solo lo que se ve sino entre líneas. Eres una lectora sensacional. Vuelvo a decirte que algunos de tus comentarios son verdaderamente cercanos a la verdad pero otros no, obviamente no te voy a decir cuales porque te arruinaría el fic y es algo que no quiero hacer pero según vayas leyendo te vas a dar cuenta y te sentirás muy bien contigo misma al saber que le atinaste. De verdad que lo único que te puedo decir es que tienes todo mi respeto con tu ojo literario. De verdad. Gracias por tu comentario.

Elizabeth: ¡Elizabeth tremendo review! De verdad que hiciste que sacara mis lagrimitas, con tu grandioso review. Me emocionan tus palabras como no tienes idea. Me fascinan tus secciones y me preguntó si me dejarías usarlas para cuando Florencia escriba otro capitulo así, y decirle todo lo que me dices a mi. Creo que en este capitulo volverán tus grandiosas secciones, aunque una vez mas tengo que advertirte que saques tu caja de pañuelos, porque te vas a emocionar mucho. La verdad a veces no se que contestar, porque te mereces una contestación tan larga como el capitulo de hoy, Dios este capitulo tarde en traducirlos tres días, y no por lo extenso (que lo es) sino porque la emoción me ganaba y quería que quedara lo mas perfecto y entendible posible, aparte de que se me encogía el corazón cada tres palabras. Así que prepárate psicológicamente, emocionalmente y físicamente. Ahora contestando a tu pregunta ¿Qué opino yo del capitulo pasado? Pues creo que te puedo decir que es uno de mis favoritos, que llore cuando lo leí por primera vez, que llore cuando lo leí por segunda vez y que volví a llorar durante toda la traducción. Y un secreto que tengo para ti es que cuando lo leí por primera vez, mi esposo estaba acostado en la cama viendo la tele y yo estaba dándole la espalada porque estaba frente a la pc, y resulta que lloraba y pero al mismo tiempo me aguantaba porque sabia que se iba a reír de mi, así que hubo un momento en que me tuve que levantar y dejarlo a medias porque tuve que salir de la recamara correr hacia la sala y ponerme a llorar, y la verdad es que las piernas me flaquearon y caí en el piso, y no estoy exagerando, tanto que asuste a mi pequeño hijo porque él estaba ahí, y pensó que algo malo me pasaba, pero es que no podía llorar delante de mi esposo, porque seguro se iba a reír de mi. Después de hacer mi numerito delante de mi hijo, volví a leer y volví a llorar, el capitulo es hermoso y mas que perfecto. Era el mejor hasta ese momento, sin embargo hay uno mas, que pronto vendrá que sinceramente me hizo que me cayera de la silla, y es en serio. Y bueno ahora te dejo en paz para que puedas ir a leer este capitulo. Un enorme beso y un fuerte abrazo y todo mi cariño y agradecimiento. Te quiero un montón amiga.

PaulizSparrow: No tienes idea del gusto que me da recibir tus comentarios, eres un gran chica y aunque no lo sepas te admiro mucho. Te agradezco infinitamente que sigas leyendo pues tú si quisieras podrías leer la versión original sin embargo estas aquí, leyendo mi humilde traducción. De verdad muchas gracias. Espero que te guste mucho este capitulo. Por otro lado, quisiera pedirte un pequeño favor, lo que pasa es que no puedo entrar a tu blog, lo intente con la dirección que me dejaste y no me dejas ¿me lo pasarías de nuevo? Gracias.

Cecilia: Muchas gracias por tu comentario. Uy se lo que es el estrés, amiga, yo lo sigo viviendo y no por mi sino por mis hijos, cada que están en exámenes sufro mas que ellos. Que suerte que bajes de peso, yo al contrario subo cada día mas, jeje. Sabes que sigo pendiente de tu fic, y esta genial.

: Pues ¡Bienvenida! Algo dentro de mi corazón me decía que si había personas que leían pero que no dejaban review, y tu eres la mejor muestra de ello. Y no tienes idea del gusto que me da que por fin te hayas animado a escribir un review, cada uno de sus comentario me ayudan a seguir adelante con este trabajo que de verdad a veces es muy difícil y otras vece muy agotador, pero eso es lo de menos cuando puedo ver tan hermosos reviews. Y una cosa, por favor, no te digas tan feo, yo se que te sientes mal por no haber dejado antes review, pero no es para tanto. Estoy totalmente de acuerdo contigo cuando dices que Florencia mantiene la esencia de los personajes, tienes el teclado lleno de verdad, por ello este fic se ha llevado varios premios y hasta tiene un video. En otro punto que concuerdo contigo es sobre lo impredecible de la historia, aun se esta escribiendo y aun me quedo con la boca abierta con cada capitulo que actualiza Florencia, así que imagínate, hay tantas cosas mas por delante que sé les gustara mucho. Y no mas para terminar, no me quitas mi tiempo, es un gran placer responder a tus comentarios y es aun mas grande el placer al leerlos, de verdad que me hacen sentir tan bien que me hacen llorar, muchas veces por tan buenos y tiernos comentario. Muchas gracias de verdad y también espero seguir viéndote por aquí, dejándome aunque sea un pequeño review. No se que le esta pasando a esto que no me deja grabar tu nombre correctamente. Lo siento pero estas palabras son para ti

ADVERTENCIA: Capitulo largo, tengas sus pañuelos listos y cuidado con levantarse pueden perder el equilibrio.

MUCHAS GRACIAS A QUIENES LEEN PERO NO PUEDEN DEJAR REVIEW, PERO OJALA Y SE ANIMEN. BESOS.

CAPITULO 36

Elizabeth estaba bastante aturdida por le hecho de que en una isla pirata, de que en un pueblo pirata, hubiera una encantadora capilla. Miró alrededor admirando la hermosa decoración, las ventanas de vidrio y las velas encendidas, iluminando la oscuridad del interior, mientras esperaba a Jack quien había ido a buscar al Padre Gawain, quien sea que fuera esa hombre (realmente dudaba que fuera un real sacerdote; aunque miró de nuevo alrededor de la capilla, ya no estaba segura…)

Se abrazó a si misma, sonriendo débilmente a su vestido rojo. No era el vestido de novia mas apropiado. Su padre lo hubiera repudiado… si él supiera. ¿Podría alguna vez averiguarlo?...

Si hubiera tenido mas tiempo le habría insistido… para que entendiera, después de todo lo que ella le había dicho y después de cómo él mismo había interrumpido su boda con Will… él podría incluso haber llegado a… quizás…

"Pensé que vería primero el fin del mundo, antes que verte casa…" el sacerdote se detuvo a mitad de la oración cuando Elizabeth se giró, al sonido de su voz.

Jack rápidamente se acercó a ella y la tomó de la mano enredándola en las suya, empujándola hacia el sacerdote.

"Mi hermosa novia. El Padre Gawain, el único responsable de que yo tenga un nombre Cristiano." Jack hizo las presentaciones, sonriendo brillante, envolviendo su brazo alrededor de las caderas de Elizabeth y pensando que nunca se había sentido tan ligero, tan despreocupado en su vida y el pensamiento era tan estimulante como inquietante.

"Hermosa, de hecho." Observó el Padre Gawain con una sonrisa y Elizabeth le devolvió al Padre una calida sonrisa.

Ella sonrió de nuevo, llevando su brazo alrededor de la cintura de Jack. Podía sentir el calor de su piel a través de la tela de su camisa, el calor radiante de su cuerpo distorsionaba su capacidad de concentración en ese momento. Inconcientemente Elizabeth deslizó su mano bajo la camisa y él sonrió inclinándose hacia abajo y le beso la parte superior de la cabeza.

"¡Jack!"

El padre Gawain levantó la vista y Jack y Elizabeth se giraron al sonido de la voz de Gibbs, aunque el rostro de Jack se contrajo ligeramente al ver a Barbosa.

"Señor Gibbs." Dijo con un toque de molestia en su voz, con los ojos fijos en Barbosa, con una sonrisa molesta en su rostro.

"Lo siento Jack. No sabia a quien traer." Le susurró Gibbs con una sonrisa apenada, mirando a Elizabeth que estaba con su cabeza apoyada en el hombro de Jack. "Santo Dios, los dos hablan en serio, ¿verdad?" Preguntó Gibbs de repente, cambiando su tono de voz, ante la realización que lo golpeo, desplazando sus ojos nerviosamente entre el capitán y la hermosa novia.

"Apreciaría mucho que cumplieran con los diez mandamientos siempre y cuando nos encontremos en un lugar sagrado." Dijo el padre Gawain intencionadamente, con una expresión de advertencia en su rostro.

"Lo siento." Gibbs se disculpo rápidamente, sin estar totalmente seguro de que mandamiento había quebrantado ni cuando.

"Sí, hablamos en serio." Dijo Jack, acercando más estrechamente a Elizabeth, y dándole un rápido beso en la mejilla. Ella ser rió y le beso la mejilla también. Él sonrió y la beso de nuevo. Gibbs los miraba con estupefacción.

"¿No creen que es descortés no traer invitados a la boda?" Interrumpió Barbosa en un tono fingido ve voz. "Y lo que es mas impórtate… a los padres."

El novio Capitán entrecerró los ojos. "Si vas a comportarte así." Dijo Jack, dándole una mirada enojada a Gibbs, sacando su pistola y apuntándole con ella a Barbosa.

El padre Gawain suspiró medio audiblemente. "Creo que acabo de decir algo sobre no romper ningún mandamiento en mi iglesia."

Jack retrocedió y bajo su pistola. "Ese era el momento oportuno para dispararle." Murmuró Jack con una mueca.

Elizabeth se rió nerviosamente y acaricio el cuello de Jack. Se sentía tan maravillosamente bien no tener que preocuparse por nada. Mañana se habría ido, por lo que hoy podría hacer todo lo que quisiera.

Barbosa entrecerró los ojos. "Realmente me gustaría saber que te dio ella de beber." Murmuró con una risa burlona, recibiendo una mirada llena de furia de Jack.


"… Tengo el honor de declararlos, marido y mujer." El Padre terminó la ceremonia con una sonrisa, después de que los votos fueron dichos y del intercambio de anillos. "Puedes besar a la novia."

Jack encerró a Elizabeth en sus brazos y la beso apasionadamente, sin preocuparse por las risas sofocadas de Barbosa y las medio felices y medio aterradas sonrisas de Gibbs.

"Bienvenida a la vida conyugal, amor." Le susurró Jack alejando un mechón de cabello de los ojos de Elizabeth.

"Un matrimonio pirata para mi." Susurró Elizabeth con una sonrisa, abrumada por lo que acababa de suceder, intoxicada por la proximidad de Jack y por la conciencia de que ahora estaban casados, que ahora se pertenecían el uno al otro…

... Hasta que la muerte... Hasta que la muerte nos separe...

La beso otra vez y después firmaron el acta de matrimonio y Elizabeth pensó que nunca había visto un pergamino mas hermoso que ese, bordado con franjas gruesas de oro y plata y papel áspero. Elizabeth miró el anillo verde de Jack que ahora adornaba el dedo de su mano y sonrió aun más.

Barbosa y Gibbs pusieron sus firmas en el acta, Jack lo doblo y lo guardo rápidamente, pero cuidadosamente en su bolsillo y pronto todos estuvieron fuera de la capilla, en la oscura calle, Elizabeth inconcientemente se preguntaba que hora era.

"Jack…" Comenzó Gibbs pero Jack lo interrumpió.

"Bien, aceptaremos los regalos y las felicitaciones mañana. Y ahora, si ustedes nos excusan, saldremos a nuestro recorrido de miel." Dijo Jack, mirando el cielo y sonriendo al notar las estrellas. Al menos la noche estaba estrellada, aunque el humo de la guerra de mañana, podría nublar las estrellas por mucho tiempo… "Señora Sparrow." Beso la mano de Elizabeth y la alejo de los testigos, antes siquiera que ella pudiera decir adiós.

"¡Señora Capitán Sparrow!" Exclamó Elizabeth fingiendo molestia, mientras corrían a través de las calles vacías que llevaban a la playa, sus risas haciendo eco en la oscuridad.

"No estoy del todo seguro si sé exactamente, lo que acaba de suceder." Dijo Gibbs, agitando la cabeza con una sonrisa dudosa aun en su rostro, mirando después a la pareja que rápidamente desaparecía de su vista.

"Todo lo que ocurrió, terminara pronto." Dijo tristemente Barbosa, sacando una manzana roja de su bolsillo, que no había tenido tiempo de comer y dándole una mordida.

Gibbs pasó sus ojos sospechosamente a él, pero Barbosa solo se encogió de hombros y le dio una pálida sonrisa. "Están demasiado felices." Dijo simplemente y luego hizo una mueca mirando la manzana con disgusto y tirándola con un enojado ademán. "No puedo recordar ni un solo caso que no se haya sido castigados por ser tan felices." Añadió pensativamente y luego se alejo, regresando al Gran Salón, dejando a Gibbs con un ceño fruncido de preocupación.


Corrieron a través de la playa y Jack la detuvo antes de que Elizabeth corriera hacia el mar y el agua les salpicara los zapatos.

"No puedo creer que en realidad me casé contigo." Murmuró Elizabeth bromeando entre sus innecesarios y repetidos besos, envolviendo los brazos alrededor del cuello de Jack.

Jack retrocedió, poniendo en su rostro una mirada ofendida. "No puedo creer que te hayas tardado tanto en casarte conmigo, amor. Te lo propuse hace años." Él tomó el rostro de ella entre sus manos y la beso profundamente, sus calidos labios la hacían mas feliz, cada centímetro de su mente, sintiendo llamas ardiendo en cada parte de ella, redirigiendo todos y cada uno de sus pensamientos a él.

Elizabeth rió. "Esa es una exageración."

Jack la miró seriamente, y la divertida sonrisa de ella se desvaneció cambiando a una reflexiva. "Por fin te tengo, y nunca, nuca te dejare ir." Dijo tranquilamente, con una pequeña sonrisa cerniéndose en sus labios, con los ojos brillantes a la luz de la luna, su voz mezclándose con el suave zumbido del mar.

Elizabeth parpadeo, tratando de bloquear todos los pensamientos sombríos que las palabras de Jack le evocaron. "¿Por qué quisiste casarte conmigo, Jack?" Preguntó en voz baja, deslizando las manos sobre los hombros de Jack, sus propias palabras, resonaban dulcemente en su cabeza. Casarse, casarse, casarse, casarse.

Jack llevó sus manos al rostro de Elizabeth casi torpemente y la beso ferozmente, encerrándola en sus brazos fuertemente, haciéndola sentir tan segura, que por un momento pensó que quizás, solo quizás, si Jack la sostenía así de fuerte hasta el amanecer, no habría poder suficientemente fuerte como para separarla de él.

Las manos de Jack viajaban de arriba abajo en su espalda, presionándola más cerca de él, como si nunca pudiera ser lo suficientemente cerca, luego deslizó sus labios por su mejilla y comenzó a darle besos boquiabiertos, ardientes besos a través de su cuello, de su clavícula, en el espacio entre sus senos y ella gimió, siendo atrapada fuera de guardia por el efecto que los labios y las manos de él tenían sobre ella, arrastrándola a una realidad diferente, dentro de la calida oscuridad de solo el nombre de él susurrado por ella, y la voz de Jack susurrando el de ella, guiando sus pensamientos.

Elizabeth recordó su noche en le Perla Negra del pasado, y después su soleada mañana en la isla…

Pero ahora era diferente. Ahora todo era mas complicado y aun mucho mas simple… ahora él sabia que ella solo podría ser de él… que nunca hubiera podido ser de otro… ahora él sabia que su corazón, que todos sus pensamientos eran de él, o al menos, ella sentía que él sabia… Y se sintió tan feliz de saberse conocida por él, que no había nada que explicar, las palabras parecían no ser necesarias, excepto aquellas palabras que su significado endulzarían mas el momento, pero no era fundamental decirlas, porque ya estaban entre ellos, en ellos. Y ella pensó, aun con lo extraño que pudiera sonar, él ya la conocía incluso antes de conocerse… Antes de que ella leyera sobre él… Antes de que el mundo existiera… Esto estaba destinado a ser…

Ella sonrió y le beso el cuello…

Pero también tendría final…

Elizabeth cerró los ojos, las lágrimas le ardían bajo sus parpados, pero entonces los labios de él se encontraron con los de ella, borrando el dolor como la dulzura del viento de verano.

Se besaron como si no hubiera un mañana y ella se obligó a pensar en estrangular las lágrimas que estaba decidida a no dejar salir. Ella entrelazo sus manos alrededor de él, besándolo con avidez, tratando de beber toda la pasión de los labios de él, siendo medio conciente que las manos de Jack deslizaban los tirantes del vestido por sus hombros.

"Tenemos que… entrar… en algún lugar." Susurró inclinando la cabeza hacia a un lado, besando la esquina de la boca de él, evadiendo sus labios cuando él trató de besarla plenamente en la boca.

Jack sonrió, con la respiración entrecortada, dejándola sin aliento. Ella miraba sus labios mientras hablaba, fascinada. Eran sus labios, ahora. Sus labios. Los labios de su esposo. Su Jack. Su capitán Jack Sparrow. Sonrió.

"¿No te gustaría ser sorprendida por nuestros numerosos ex prometidos, verdad?" Dijo con un toque de diversión en su voz, y ella entrecerró los ojos, con un pinchazo de frío dolor paralizando su mente por un momento.

Will. No había pensado en él, en las últimas horas casi nada. Lo había olvidado… Will. Habían estado comprometidos por más de un año. Había sido un año muy bonito en Port Royal. Sus paseos por la mañana, las lecciones de espada por las tardes, las cenas por las noches… que había estado a punto de olvidar que eso no era todo lo que realmente quería, pero había sido tan perfecto, tan tranquilo, tan… inevitable que había aprendido a pensar en aceptarlo como una especie de regalo… una feliz y pacifica vida, con un maravilloso hombre que la amaba…

Jack interrumpió su tren de pensamientos, con sus labios en su hombro y sus manos en…

"¡Jack!" Abrió los ojos muy sorprendida y lo miró, con una sonrisa nerviosa en su rostro, con las mejillas sonrojadas.

Jack sonrió abiertamente con falsa inocencia. "No tienes idea de lo dentro de ti que voy a estar Lizzie Sparrow." Susurró, haciendo una nota mental de no decirle, al menos no aun, la manera en que la amaba, pensando cual seria la mejor manera de decírselo. Lizzie Sparrow. La idea del matrimonio ni siquiera había pasado por su mente hasta… hasta hace unos minutos… Y ahora no podía imaginar como no se le había ocurrido tan brillante manera de encadenarla a él. Había sido tan hermosamente simple, real. Una promesa, un anillo, un beso y ella era suya. Para siempre.

"Oh ¿realmente?" Ella sonrió, llevando las yemas de sus dedos a lo largo de la barbilla de él.

Jack cerró los ojos con una sonrisa maliciosa. "No voy a dejarte dormir en toda la noche. O durante el día, para el caso." Añadió, tras un momento de consideración.

Elizabeth se rió. "No voy a cocinar, o a limpiar o a coser." Enumeró, usando sus dedos para señalar sus puntos. Acaricio los brazos de Jack y él la acercó mas a él, jugando con su cabello. "Bueno, aunque podría dirigir el barco y ordenarle a la tripulación…"

"No, no, no, no." Jack la interrumpió, agitando la cabeza energéticamente. "Esa es labor del capitán, y yo soy el capitán. Mi barco. Mi tripulación. Mi esposa." La beso en los labios. Interrumpiendo lo que ella iba a decir.

Ella sonrió en el beso y lo profundizo. "Eres terriblemente posesivo, capitán Sparrow. Estoy comenzando a pensar que no debí de haberme casado contigo. Ya me siento maltratada…" gimió, cuando Jack mordió su labio inferior.

"Voy a maltratarte, a amenazarte, y muchas otras cosas que se me ocurren. Aun tengo que tomar venganza, si lo recuerdas, amor. No pienses que voy a olvidar todo sobre eso. Me debes cada pulgada de tu cuerpo y tu alma para poder torturar." Él murmuró, dentro del cabello de ella y cerró los ojos cuando ella le beso el rostro, deslizando lentamente los labios por su mejilla y su oreja.

"Nunca he tenido ni una sola duda de que eso podría ser…" le beso el lóbulo de la oreja y sonrió cuando él gimió. "Fascinante."

Era demasiado tarde para todo, excepto para esta noche, para esta noche juntos. Y en ese momento Elizabeth decidió no pensar en el sol hasta que este realmente sustituyera a la luna que brillaba por encima de ellos y las estrellas en los ojos de Jack, en los ojos de su esposo.

Jack recorrió con sus manos de arriba abajo los costados del cuerpo de ella, sus labios y dientes rozando su piel. "Te mantendré a salvo, Lizbeth. Te lo prometo." Le susurró de repente en un tono de voz serio y ella rápidamente escondió las lagrimas, satisfecha de que él no pudiera verlas. "No voy a dejar que nada te suceda."

Elizabeth se obligó a reír, acunando el rostro de él en sus manos. "¿Qué si quiero que me pasen algunas cosas?" Preguntó y él sonrió traviesamente.

"Nada malo, eso es lo que quise decir, amor." Dijo, colocando un calido beso en los labios de ella, sus labios eran tan calidos como las lagrimas que estaban detrás de sus parpados cerrados.

"El capitán Jack Sparrow casado. Me temo que estoy arruinando tu leyenda." Le susurró contra sus labios, mirándolo con los ojos entrecerrados.

"¡Aye!" Asintió con un exagerado suspiro. "Eso es cierto. Quizás necesite una compensación por eso." Inclinando su cabeza hacia a un lado, para poder mirar el rostro de ella bajo la luz de la luna, cambiando su mirada entre sus ojos, sus labios, su cabello… cada movimiento de sus ojos iba acompañado por un tranquilo "mía" resonando en su cabeza.

"¿Compensación?" Elizabeth levantó una ceja. "Yo pensé que se llamaba… deber conyugal." Dijo en voz baja, reprimiendo una sonrisa, cuando los ojos de él se cerraron por un momento.

"Si eres lo suficientemente obediente, corazón, podría considerar ahorrarme el tiempo de vigilia en las noches de mal tiempo." Dijo abriendo lentamente los ojos y ella ya no pudo ver las estrellas en los ojos de él, solo oscuridad, un cielo de terciopelo.

Ella inclinó la cabeza hacia atrás, y se rió con el viento, sintiendo una fuerte ráfaga de aire cayendo sobre ellos. Él rápidamente la encerró en sus brazos, casi temeroso. Ella buscó los ojos de él, y llevo sus manos a su rostro una vez más.

Jack tomó la mano de ella en la suya y se la beso. "¿Ves? Esto es mió." Murmuró, besando cada uno de sus dedos.

"¿Qué?" Elizabeth lo miró cada vez con más diversión.

Jack tomó algunos mechones del cabello de ella y también se los beso. "Esto es mió también. Mi mano, mis dedos, mi cabello. Todo es mió." Le susurró, delineando el contorno de lo labios con su dedo. "Toda tu." Añadió tranquilo, rozando sus labios contra los de ella.

"Te amo." Ella le susurró, y él la miró por un momento con una enigmática sonrisa en su rostro, acariciando el contorno de su rostro con sus pulgares. Él estaba a punto de decirle algo, pero ella lo interrumpió con la voz temblorosa. "Quiero que sepas algo Jack." Se mordió el labio, mirándolo profundamente a los ojos, y luego con voz baja pero seria, le dijo lentamente. "Solo la muerte podría alejarme de ti."

Jack apoyó su frente contra la de ella y sonrió. "Nada podrá alejarte de mi, amor. He perdido buques, y almas, pero no voy a perderte a ti, te prometo que…"

Ella sonrió rotamente, colocando un dedo sobre los labios de él. "Shhh. No digas que." Susurró y lo beso.

"¿Vamos al Perla Negra?" Preguntó tranquilo, cuando rompieron el beso.

Elizabeth sacudió la cabeza. "Vamos a tu habitación. Vamos a hacerles mas difícil el encontrarnos, por si Barbosa decide difundir las noticias acerca de nuestra boda." Añadió y ambos rieron ante la idea.

"Inteligente pensamiento, señora Capitán." Dijo Jack, levantando a Elizabeth en sus brazos.

"¿Qué estas haciendo?" Preguntó con una sonrisa brillante, envolviendo sus brazos alrededor del cuello de él.

"Llevando a mi novia a mi cama." Explicó, mirándola con una sonrisa sesgada. "A eso se le llama recorrido de miel. ¿No has escuchado hablar de eso, amor?"

Elizabeth rió tontamente, y acurrucó su cabeza en el pliegue del cuello de él. "No." Dijo con un resoplido, su voz sonó hueca, sus labios sobre la piel de él.

Jack tropezó en la arena, casi cayendo. "Si me tumbas, voy a detener esto." Le advirtió Elizabeth, ahogando una sonrisa y tratando de sonar amenazante.

Jack sonrió abiertamente y de repente giró su cabeza, atrapando los labios de ella en un largo y ardiente beso. "No te atrevas." Dijo rompiendo el beso. Elizabeth rió.


"¿Esta todo bien?" Preguntó Bill Turner consternado cuando Gibbs y Barbosa regresaron al Gran Salón. La habitación parecía menos llena de gente y menos ruidosa que hacia unos minutos.

Gibbs asintió mirando a todas partes, pero se encontró con Will y rápidamente se sentó.

Barbosa se sentó con un bufido. Will frunció el ceño, dándole una mirada sospechosa.

"¿Vieron por ahí a Elizabeth?" Preguntó el Gobernador, haciendo sentir a Gibbs mas incomodo de lo que ya se sentía.

Frunció el ceño y miró alrededor de la mesa buscando más ron. "Bueno… no." Dijo entre dientes, con la esperanza de que una mentira dicha entre dientes no contara exactamente como una mentira. Se apoyó contra la mesa para tomar una botella de ron que estaba enfrente de Ragetti, sin notar el pedazo de papel que caía del bolsillo de su abrigo.

El Gobernador Swann logró atrapar el papel antes de que este cayera al suelo, y estaba dispuesto a regresárselo a Gibbs, cuando una extraña frase capturó su atención: el novio capitán y su hermosa novia. Y casi inconcientemente, desdoblo el documento.

Gibbs se sentó en su silla. "Nosotros solo…" Comenzó, pero se detuvo abruptamente, su sangre se congeló en sus venas al ver al Gobernador leyendo la nota. Él quería recuperarla de inmediato pero antes de que incluso lograra extender su mano, el Gobernador levantó la vista y lo miró, (al parecer había terminado de leer la nota) sus ojos y su rostro pálido: Gibbs parpadeo y se ahogó.

"¿Qué es esto?" Preguntó el Gobernador perplejo, con voz baja y vacilante.

Will rápidamente se puso de pie y se acercó a ellos, tomando la hoja de papel que el Gobernador tenía en su mano.

Gibbs miró a Barbosa, quien miraba la escena con diversión, y después miró de nuevo al Gobernador, sin encontrar las palabras correctas para explicar que había pasado.

Y la hermosa novia, Will terminó de leer la nota, su corazón latía con fuerza en su pecho, cada músculo le dolía como si se tratara de quemaduras con hierro ardiendo. "¿Qué es esto?" Repitió la pregunta del Gobernador Swann sin ni siquiera darse cuenta.

Viendo que Gibbs estaba demasiado abrumado para decir nada, Barbosa suspiró profundamente y dijo en voz alta pero casual. "Me temo que tu novia, es ahora la señora Sparrow, chico, aunque yo realmente apreciaría si tu lo mataras después de liberar a Calypso." Con eso, Barbosa alcanzó un tarro de ron y le dio un generoso trago.

Gibbs le dio una mirada horrorizada. James lo miró incrédulo.

Will parpadeo. "¿De que estas hablando?" Preguntó con un gesto de irritación en el rostro.

"¿Eso es cierto?" El Gobernador miró a Gibbs, su voz era seria, su rostro ilegible.

James trasladaba su mirada entre ellos, aun sin creer a sus propios oídos.

Gibbs se retorció y le dio una incierta mirada a Will quien parecía que estaba al borde de la furia y que todo lo que necesitaba era una palabra. Pero por desgracia, Gibbs realmente no encontraba esa palabra correcta que él necesitaba…

"Si." Dijo por fin, con voz hueca. "Ellos se casaron."

James se puso de pie, pero el Gobernador continuo mirando a Gibbs como si no hubiera dicho absolutamente nada.

"¿Qué clase de broma es esta?" Will miró a Gibbs, perdiendo la paciencia.

"No es un broma Will." Dijo Gibbs, tranquilamente y por ultimo, reunió el valor suficiente para mirarlo a los ojos. "Lo siento." Dijo sinceramente.

Por un momento Will solo lo miró, pero luego sonrió y rió medio nerviosamente. "Eso no es cierto." Dijo claramente, como si eso le explicara algo a Gibbs.

El Gobernador se giró a la mesa y colocó sus manos en su cabeza.

"¿Dónde están?" Preguntó James bruscamente, mirando al Gobernador una vez mas desconcertado por su falta de acción.

"No se." Dijo Gibbs. "Se fueron después de que la ceremo…"

"¡Esto no es cierto!" Will lo interrumpió enojado. Desesperadamente de estar solo enojado. "Elizabeth no pudo… no pudo… ¡no es cierto!" Tomó a Gibbs por la camisa, levantándolo.

"¡William!" Bootstrap apareció a su lado, haciendo que liberara a Gibbs tomándolo del brazo y mirando a su hijo con compasión. "Esto no va a cambiar nada."

"¡Esto no va a cambiar nada!" Will arrebató su brazo de la mano de su padre. "¡No es cierto! Es una especie de…"

"William…" Bootstrap trató de interrumpirlo, pero fue en vano.

"No se que es, pero…"

"Oh, cálmate muchacho." Interrumpió Barbosa con impaciencia. "El mundo esta lleno de mujeres adulteras, hacer tanto alboroto es totalmente estúpido."

Will lo miró, pero su padre lo sostuvo del brazo de nuevo. "Esta tratando de provocarte." Dijo en voz alta.

"¡Elizabeth no es un mujer adultera!"Gritó, mirando a Barbosa con puñales en los ojos y todavía tratando de liberarse de su padre, pero esta vez su amarre fue más fuerte.

"Creo que debes dejar la defensa de su honor a su esposo." Dijo Barbosa con una dulce sonrisa.

"¿Mi hija se casó… con ese hombre… voluntariamente?" El Gobernador preguntó tranquilamente, mirando a Gibbs interrogativamente, mientras que Barbosa seguía burlándose de Will.

La atención de Will volvió al Gobernador y a Gibbs. "¿Voluntariamente?" sabia que eso no ayudaría pero sonrió un poco, incluso a pesar de la torpeza predominante en toda la situación. "Nunca he visto una novia mas feliz en mi vida."

El Gobernador miró a Gibbs intensamente por un momento, Gibbs estaba comenzando a lamentar su comentario, cuando para su alivio, y la perplejidad de James (quien todavía seguía escuchando la conversación) el Gobernador… sonrió, aunque solo ligeramente.


"Shhh." Elizabeth puso su dedo índice sobre sus labios, medio riéndose tontamente, después de correr por las escaleras y haciendo un montón de ruido innecesario, cuando por fin llegaron a la habitación, Jack entró y cerró la puerta detrás de ellos.

Jack se giró y encerró en sus brazos a Elizabeth. "Ultimo momento para que cambies de idea, amor." Dijo con una sonrisa, trazando una línea de besos sobre el cuello de ella.

Elizabeth suspiró y sonrió, deslizando sus manos dentro del cabello de él. "No creo que esto, sea un cambio de idea, ¿o si?"

"Ese es el truco, tu sabes. Cambiar de idea cuando uno no quiere." Inclinó la cabeza hacia atrás y le sonrió brillantemente.

Ella rozó sus labios contra los de él. "No quiero que me des lecciones piratas, esta noche." Dijo, deslizando sus manos por los brazos de él. "Esta noche no quiero a Jack, el pirata, ni a Jack el Capitán, ni a Jack la leyenda." Tomando la tela de la camisa de él entre sus manos, sus ojos fijos en los de él. "Esta noche quiero a Jack, solo a ti."

Jack solo la miró por un tiempo antes de darle un suave beso en los labios y poner sus manos sobre las de ella, ayudándola a quitarle la camisa. Ella lanzó la camisa sobre el escritorio con una sonrisa. Jack sacó el acta de matrimonio de su bolsillo y lo sacudió enfrente del rostro de ella.

"Cuidado con esto, amor." Dijo, sus ojos brillaban en diversión. "No quiero que arruines mi derecho legal." Guardando el acta en el cajón del escritorio.

Elizabeth reposó su cabeza sobre la pared y sonrió. "No sabia que te importaran tanto los derechos legales." Dijo, mirándolo con una sonrisa.

Jack abrió otro cajón y sacó varias velas de él, entonces se giró hacia Elizabeth y tomó su mano, acercándola a él. "Regla numero uno." Dijo él, moviéndola para que quedara enfrente de él y se recargara en él. "La señora capitán Sparrow, siempre tiene que estar lo mas cerca posible del capitán Sparrow."

Elizabeth sonrió y él miró un delgado trozo de madera e hizo aparecer justo enfrente de ellos una pequeña llama. "Fácil de hacer." Ella murmuró, cerrando los ojos, girando la cabeza y presionando la mejilla sobre el pecho de él.

Jack descansó su barbilla en la parte superior de la cabeza de ella. "Regla numero dos." Tomó una de las velas, y la colocó dentro de un candelabro y la encendió. "La señora Capitán Sparrow, no puede dormirse en su noche de bodas."

Elizabeth sofocó una sonrisa. "No me estoy quedando dormida." Dijo colocando un rápido beso en el pecho de él.

"Bien." Jack encendió dos velas más y entonces se giró y miró a Elizabeth. "He soñado contigo durante mucho tiempo." Susurró, acunando el rostro de ella en sus manos.

"Yo también." Dijo Elizabeth con una sonrisa.

Jack sonrió abiertamente, y la sonrisa de Elizabeth se amplio tanto que se rió de si misma y por un momento solo se sonrieron el uno al otro, hasta que Elizabeth presionó sus labios sobre los de él y se besaron sin prisas, con dulce ternura.

"Tengo que corregirme en algo que dije una vez." Le susurró contra los labios de ella, ahuecando su mejilla en su mano y mirando las sombras que la luz de las velas se reflejaban en sus ojos. "No debí decir que era un vestido o nada. Definitivamente debí decir que era mejor nada."

Elizabeth lo beso y luego se giró en los brazos de él, dándole la espalda, alejando su cabello de su espalda y dejándolo sobre uno de sus hombros. "Regla numero tres, si el capitán Sparrow quiere desnuda a la señora Capitán Sparrow, él tiene que quitarle el vestido." Dijo con una sonrisa.

Jack sonrió y rozó sus labios sobre el hombro de ella, deslizando la manga del vestido hacia abajo. "Con mucho gusto." Tomó los tirantes rojos de encaje entre sus dedos y comenzó a desatarlos, notando con vergüenza que sus manos estaban temblando.

Elizabeth miró sobre su hombro, pasando sus ojos entre las manos de su esposo y su rostro divertido. "¡Capitán Sparrow!" Exclamó con arrogancia, pero luego suavizo su tono y sonrió. "¿Por qué tus manos están temblando?" Preguntó tranquila, realmente curiosa.

Jack frunció el ceño, luchando con el mal comportamiento de los tirantes de la tela carmesí. "No me gustará desnudar a la mujer de mis sueños todas las noches." Murmuró con una mueca.

Elizabeth entrecerró los ojos. "Solo rómpelo un poco." Ella dijo buscando la mirada de él. Jack la miró por un momento dudoso, antes de inclinarse hacia abajo, y sacar de entre sus botas una daga, con una maliciosa sonrisa.

Elizabeth giró su cabeza y sonrió cuando él comenzó cortar la tela del vestido. Ella no sostuvo el vestido y solo lo vio deslizarse sobre su cuerpo y cayendo alrededor de sus pies sobre el piso. Jack repentinamente fue atrapado fuera de guardia y su daga cayo al piso, con un sonido sordo.

"Lizzie…"

Ella se giró y sus labios se encontraron, la acercó a sus brazos y la encerró en un fuerte abrazo. Él rompió el beso para mirarla, su voz sonó tenue y ardiente.

"¿Tan siquiera sabes lo hermosa que eres?" Susurró y Elizabeth se obligo a reír, para no reventar en llanto, ante el recuerdo de él diciendo exactamente esas mismas palabras en el pasado.

"Lo sé ahora." Dijo tocando ligeramente los labios de él con sus labios.

Rápidamente, él tomó el control del beso, pero luego de repente retrocedió cuando una fuerte ráfaga de viento abrió completamente la ventana, apagando todas las velas.

Jack dio un paso hacia la mesa para reparar los daños, pero Elizabeth lo detuvo, y llevo su boca a la de él y lo beso febrilmente. "Déjalo." Susurró contra sus labios, dejando deslizar sus manos lentamente por el pecho de él.

Se miraron a los ojos y él la levantó en sus brazos y la llevó a la cama, pisando una de las velas sobre el suelo. Un calido viento, movió su cabello ligeramente antes de que él la dejara sobre la cama, quitándole los zapatos y lanzándolos sin importar donde caían.

Jack le beso un pie y levantó la vista mirándola con una pequeña sonrisa. Ella le devolvió la sonrisa, se inclinó hacia delante y ahueco el rostro de él en sus manos. Ella quería hacerle tantas preguntas… quería saber tantas cosas sobre él… tantos recuerdos que él tenia y que ella nunca seria capaz de compartir con él… quería que él le dijera que la amaba, que la perdonaba… sentía como si supiera las respuestas a todas esas preguntas, pero quería escucharlas… unas cuantas palabras, unos cuantos sueños que abrazar…

¿Te enamoraras de nuevo?... ¿De alguien mas?...

Ella estaba agradecida por la oscuridad que los rodeaba, ya que eso le hacia imposible a Jack ver las lagrimas en sus ojos. Jack arrojó sus pantalones haciéndole compañía al vestido en el piso, y subió a la cama al lado de ella, tomando a Elizabeth entre sus brazos, y deslizando sus gruesas manos a través de la piel de ella, con menos timidez de lo que ella recordaba, y aun podía sentir con incredulidad como los labios de él tatuaban su piel, por la forma en la que repetía su nombre con voz hipnotizadora. Quería seguir mirándolo, pero sus parpados cayeron sobre sus ojos casi contra su voluntad, cuando sintió el cuerpo de él sobre el suyo, encajando tan perfectamente como si hubieran sido un solo cuerpo, cortado en dos por error. Ella llevo sus manos a la espalda de él, presionando sus palmas sobre su piel, tratando de memorizar el cuerpo de Jack bajo sus manos, de manera que pudiera sentir su piel aun cuando no estuviera cerca de ella… Elizabeth ya casi podía sentir el dolor físico de su separación. Le dolía no poder estar cerca de él, le dolía no sentir su piel contra la suya, presionó sus labios sobre los de él, pensando que ya le dolía demasiado.

Jack acurrucó su rostro en el cabello de ella, su aliento hacia sombras en su piel, sus labios sobre su cuello, en su oído.

"Te amo."

Las palabras flotaron hacia ella a través de la suave oscuridad, a través del aire perfumado a mar, la voz de Jack sumida en una delicada niebla, roja como el vestido de novia, tangible, como la dolorosa mañana por llegar.

Elizabeth giró su cabeza hacia a un lado, sus ojos buscando el rostro de él. Jack sonrió, con una sonrisa oscura y pesada como las emociones que se arremolinaban en sus orbes oscuras. "Te amo." Repitió Jack con voz ronca y la beso. Y ella de repente se derritió, cayendo en la luz que estallaba a su alrededor y sus ojos se cerraron emocionados, sin poder notar la breve expresión de sorpresa que cruzó por el rostro de Jack.

Elizabeth se sostuvo de los hombros de Jack, tratando de normalizar su respiración y Jack al ver el rostro de ella ardiendo en la oscuridad de alguna manera borró el pinchazo de celos en su corazón. No importaba ahora, de todos modos. Él era su esposo, ella se había casado con él.

La beso y ella sonrió mientras volaban cruzando la noche, juntos, el mar murmuraba fuera de la ventana, el viento enfriaba la luz que iluminaba la oscuridad que los rodeaba, sus nombres bañándolos como las olas del océano cada vez que un trueno golpeaba el estrellado cielo de sus mentes uniéndolos, sus corazones latían al mismo ritmo que sus respiraciones entrecortadas, sus manos deambulaban por la lluvia salada de sus cuerpos, en el calido viento de sus respiraciones, la luz de la luna reflejaba sus sombras en el suelo, dejándolos en una hermosa oscuridad, donde su pasión se quedaba en sus almas ardientes.

Colisionaron juntos en la reluciente, superficie del mar, rompiendo a través de él, ahogándose y volando al mismo tiempo, el océano y el cielo mezclándose haciéndose uno solo, la luna brillando por la luz del sol, debajo de ellos, por encima de ellos, alrededor de ellos…

Cayendo en un sueño apacible en brazos del otro, cansados, exhaustos, disfrutando de la ingravidez de la felicidad…


Elizabeth despertó aterrada, dando un grito sofocado y quiso sentarse, pero no pudo moverse por los brazos de Jack que estaban envueltos alrededor de ella fuertemente. Ella suspiró con alivio y miró sobre su hombro notando el azul oscuro del cielo y las nubes grises asomándose en el horizonte. Aun no era de mañana. Todavía tenía unos momentos más antes del amanecer.

Miró a Jack y llevó su mano al rostro de él, acarició su mejilla con las yemas de sus dedos. Luego, se giró dentro de los brazos de él, dejando que la abrazarla por la espalda y sonrió cuando sintió que él enterraba su rostro entre su cabello.

"Debí avisarte, amor. Tengo el sueño muy liviano." Murmuró deslizando la palma de su mano sobre el estomago de ella, bajo la delgada sabana blanca, y acercándola mas a él.

Elizabeth sonrió rotamente, en la oscuridad. "Voy a mantenerlo en mente." Dijo tranquilamente, preguntándose cuantas noches pasaría él pensando en ella, antes de comenzar a pensar en otra persona… ella alcanzó la mano de él y la colocó bajo su cabeza y sobre la almohada.

Jack se inclinó ligeramente sobre ella y trazo una línea de besos a lo largo de su antebrazo. Ella sonrió y acaricio la mano de él debajo de su mejilla. Y Jack reposó su barbilla sobre el hombro de ella y la miró por un momento.

"Debiste decirme Lizzie." Dijo en un tranquilo y suave tono de voz, como si no quisiera asustarla. Elizabeth parpadeo y se movió en sus brazos, girándose sobre su espalda y bloqueando sus manos detrás del cuello de él, mirándolo interrogativamente. "Yo no me habría." Jack respiró profundamente. "Quiero decir… yo no me habría… enojado." Dijo reposando sus codos en ambos lados de la cabeza de ella y la miró, delicadamente tomando un mechón del cabello de ella y colocándolo detrás de su oreja.

Elizabeth arrugó la nariz en ligera confusión. "Yo no… entiendo." Dijo con una pequeña sonrisa incierta. "¿Podría haberte… dicho? ¿Qué podría haberte dicho?" Ella lo miró fugazmente sin saber lo que posiblemente él quería saber. No podía ser que supiera lo del amanecer… ¿podría? Si él lo supiera no estaría tan sereno… así que entonces era otra cosa, y ella no tenia ni idea de lo que podría estar hablando.

Jack frunció la nariz, por un momento lamentó haber comenzado si quiera esta conversación. Tendría que haberla dejado en el pasado, pero por alguna razón solo quería dejarlo claro… él quería que todas las cosas fueran claras entre ellos. Se había prometido así mismo nunca mentirle y por lo mismo no quería que ella le mintiera a él. Él quería que ella supiera que siempre podía contarle todo.

"Lizzie." Rodó los ojos, mirándola de manera amenazadoramente divertida, rozando sus labios contra los de ella.

La confusión de Elizabeth creció más. "¿Qué?" Modio su labio, mirándolo perplejamente.

Jack entrecerró los ojos, sin considerar que el tema podría ser buen pretexto para burlarse de él.

"Podrías haberme dicho que habías estado con él, eso es todo." Dijo tranquilamente, tratando de mantener su voz sin emoción. No era culpa de ella. Si alguien tenía la culpa en esto ese era, el renegado y traicionero con sus ridículas nociones del honor. Al parecer, seducir a una chica, antes de casarse con ella no estaba en oposición a su código de conducta honorable.

Los ojos de Elizabeth se ampliaron. "¿Qué?" Repitió ahora no solo desconcertada, sino también muy sorprendida.

Jack frunció el ceño, mirándola extrañado. Él realmente no quería hablar de los detalles. Solo quería dejar bien claro todas las cuestiones entre ellos. Esa era una de las razones por la cual se había casado con ella. Quería, por una vez en su vida, que todo fuera claro, honesto y transparente. Y no entendía porque ella no solo podía admitirlo y todo terminaría. Ella no podría creer que él no iba a notarlo, ¿o si? Él sonrió un poco ante esto, si bien la situación no era muy divertida.

"Lizzie, no quiero hablar de ello. No te culpo. Realmente él ha sido un gran hipócrita. Pero yo solo no quiero que tú me mientas a mí. Yo…"

Elizabeth se sentó en posición vertical y forzando a Jack a que hiciera lo mismo. "¿De que estas hablando?" Preguntó con una sonrisa incrédula que lo molestó un poco.

"Estoy hablando de ti y de él." Dijo en un tono impaciente de voz, mirándola con intensidad.

"Yo y…" Elizabeth hizo una mueca. "¿Por qué de repente…?" Entonces ella recordó lo que él le dijo. "¡Nunca he estado con él! ¿De que estas hablando?"

Ahora Jack la miraba con una mirada perpleja. "Nunca has estado con él." Repitió con sarcasmo en la voz, pero ella decidió ignorarlo y solo asintió, tratando de entender…

Y entonces de repente llegó a ella.

"Solo clava tus uñas tan fuerte como quieras en mi espalda, amor."

Jack pensaba que eso solo era un sueño, por lo que su conclusión natural era que ella había estado con cualquier otra persona, antes con él, que había esto con Will…

"Jack."

"Te pedí que no me mintieras." Dijo, su voz seguía siendo tranquila, aunque ella podía ver que él estaba enojado y no por lo que había creído que había ocurrido entre ella y Will, sino más bien por su obstinada negación a lo que había sucedido.

"No te estoy mintiendo." Dijo ella en voz baja, sin saber realmente que decir. ¿Y si solo confirmaba sus sospechas? Ella dio una mirada hacia la ventana, el despunte del día estaba cerca. No importaba de todos modos. Ella no podía decirle a Jack la verdad. Pero de alguna manera no podía soportar la idea de que él pensara que ella había estado con Will… "Nunca he estado con Will. Solo he estado contigo." Dijo mirándolo tristemente.

Jack la miró por un momento, como si esperaba que ella dijera algo más, pero luego murmuró. "Bien." Dijo sin aliento girándose y saliendo de la cama.

"¿Dónde vas?" Elizabeth lo vio mientras se vestía, ocultando de nuevo las lágrimas, pero él probablemente no podría haberlas visto, de todos modos, porque no la estaba viendo.

"Voy a traer algo par desayunar y tal vez cuando vuelva, decidas decirme la verdad." Dijo fríamente y después salió de la habitación, cerrando de golpe la puerta detrás de él. ¿Por qué siempre tenia ella que arruinar todo? ¡Solo quería que fuera honesta con él! nada mas eso.

Elizabeth miró la puerta cerrada, las lágrimas fluían de sus ojos bajando por sus mejillas. Esta no era la imagen que quería llevarse de su adiós, quería que otras fueran las palabras, de su último momento juntos…

Sintió algo calido en su rostro y giró la cabeza bruscamente para mirar la ventana.

Los rayos del sol de la mañana entraban lentamente a la habitación.


Jack entró al pequeño y privado comedor que se encontraba en la planta principal del edificio. Tal vez su reacción había sido exagerada. Ya estaba arrepentido de su tono de voz. Pero afortunadamente podía reparar el daño en un momento. Tal vez ella no quería hablar de eso en lo absoluto. No tenia razones para estar celoso. Ella lo amaba a él. Se había casado con él. Que mas quería para…

"Buenos días Jack."

Jack detuvo abruptamente sus pasos, de repente notando a Bill Turner quien estaba sentado a la mesa. Estaba tan absorto en sus pensamientos que no lo había notado desde el principio.

"Buenos días." Contestó él, mirando a Bill con incertidumbre.

"¿Cómo esta tu hermosa esposa?" Preguntó Bill con una voz que no denotaba humor.

Jack respiró profundamente, haciendo una nota mental de matar a Gibbs.

"Bien, gracias. Y ¿Cómo esta…?" moviendo los dedos en el aire, pensando que decir una cadena de insultos no harían que la situación fuera a cambiar o a mejorar.

"Esta buscándolos, fue a al Perla, pero no los encontró." Respondió Bootstrap sin esperar a que Jack terminara su pregunta.

Jack se acercó a la mesa y tomó algunas frutas de un plato. "La amo." Dijo con los ojos fijos en las frutas. "No puedo cambiar mis sentimientos, solo para ser considerado con alguien, ni siquiera por tu hijo. Lo siento." Dijo levantando su mirada hacia Bill.

"No puedo culparte." Dijo con una tenue sonrisa. "Especialmente si ella también te ama… porque lo hace." Añadió con un suspiro, antes de que Jack le respondiera. Jack frunció el ceño, pero sonrió, mientras que Bill continuaba. "¿Sabes? He resuelto mis pensamientos." Dijo pensativo, con su mirada fija en sus manos. Jack entrecerró los ojos. "Recuerdo lo que paso." Bill levantó la vista, el agotamiento por las noches sin dormir, era evidente en sus ojos.

"¿Qué paso cuado?" Jack lo miró perplejo.

Bill sonrió. "En el motín, todo." Suspiró. "Ella me dijo que saltara por la borda y lo hice. Es por eso que estoy vivo ahora. Recuerdo que estuvimos en una isla. ¿Te acuerdas Jack? Tu y ella se veían tan enamorados… no sé como es todo esto posible, como es que ella estuvo en el pasado y ahora esta aquí… No lo sé." Se frotó la frente. "Entonces, ella desapareció de la isla, ¿Lo recuerdas? No supimos lo que sucedió y…"

"Eso fue lo que yo soñé." Jack lo interrumpió con una voz hueca, con los ojos bien abiertos. "¿Tuviste el mismo sueño?" Preguntó confundido, de repente recordando, que Elizabeth le había dicho que ella también había tenido esos mismos sueños.

Bill sacudió la cabeza. "No eran sueños Jack. Realmente sucedió. Ese es el problema. Es por eso que estoy vivo. Pero nada bueno puede salir de esto, tengo que decirte. No es adecuado para un hombre muerto, estar vivo." Dijo con una expresión reflexiva sobre su rostro.

Las palabras de Barbosa cuando le dijo que él había estado realmente muerto de repente volvieron a Jack mientras escuchaba a Bill con creciente asombro y un frío sentimiento de temor caía sobre él. Todas las piezas del misterio estaban gradualmente encajando en su lugar. El sueño extraño de Elizabeth, sus extraños sueños que se sentían más como recuerdos que como sueños, las enigmáticas palabras de Tía Dalma…

¿Era esto posible?... ¿Cómo era posible?...

Bill continúo hablando, pero él ya no lo escuchaba, paralizado en el mismo lugar por la repentina realización. Si sus sueños eran ciertos, si de alguna manera Elizabeth había logrado encontrarlo en el pasado…

"No te estoy mintiendo. Nunca he estado con Will. Solo he estado contigo."

Jack se dio la vuelta y salió corriendo del comedor, subiendo de tres en tres los escalones y rápidamente llego a su habitación, su corazón latía con fuerza.

¡Ella había estado con él! ¡Ella estuvo con él en el pasado! Se burló de si mismo. ¡Había estado celoso de si mismo! No sabía como era posible, pero iba a obtener todas las respuestas ahora mismo.

Apresuradamente abrió la puerta y entro como ráfaga.

Pero salvo la luz del sol, la habitación estaba vacía.


CONTINUARA…