amigas! aqui el capitulo final, no se imaginan cuanto me costó poner la palabra FIN, solo espero no decepcionarlas con el final, espero sus comentarios, y mil gracias por seguir este fic hasta este su ultimo capitulo, mil gracias a todas aquellas que me enriquecieron con sus comentarios salyluna, pathya, bansheeyris, lucero, peluches0901, alejandra n, starligt, tisha cullen, a aquellas que lo agregaron como favorito y pusieron su alerta, y a todas aquellas que no tuve la oportunidad de leer su opinion y que solo las vi en los numeros mil gracias! y como dicen el que mucho se despide pocas ganas tiene de irse, disfruten la lectura y esperaré sus coments! xoxo

P.D Los fragmentos de las canciones son "en algun lado" de OV7 y el fragmento final es de la cancion "el verdadero amor perdona" de Maná.

Epilogo

La última batalla: Un (re)encuentro muy especial

En ocasiones como esta es que me preguntaba si realmente entendía cuanto lo amaba. Todo empezaba con un abrupto movimiento de un lado a otro de la cama, repitiendo una y otra vez su nombre, hasta que, lo que yo suponía era el final del sueño, estiraba su brazo en el aire, como queriendo alcanzar algo, murmuraba una vez más su nombre, y finalmente, nada.

Mi corazón se llenó de alegría al enterarme de que, había sucedido lo impensable: serena había logrado embarazarse. Tontamente pensé, que después de esa alegría, el recuerdo de él quedaría por fin enterrado en el pasado. Pero sucedió lo contrario, sus sueños se hacían cada vez más frecuentes. Todo sucedió tan rápido, que apenas fui consciente de lo que había sucedido.

Recordaba muy bien aquel día como si fuera ayer, los nervios me estaban matando, al saber que la mujer que amaba estaba siendo sometida a una cirugía que ponía en riesgo su vida, pero así era ella, anteponiéndose para el bienestar de los demás. Me encontraba mirando cómo se encontraba adormecida por la anestesia, su respiración acompasada, repentinamente vi como lentamente abrió los ojos, y lo primero en que posó su mirada, fue en la pequeña que yacía a su lado; la ternura con la que la miraba, hizo que mi corazón se estrujara, eso solo duró unos minutos ya que, volvió a sumirse en un profundo sueño.

Y sucedió en el preciso momento en que lo vi desvanecerse, sabía que aun si no le sucediera nada, de ahora en adelante, ella estaría unida a la pequeña Rini así no lo quisiéramos. Y tal como lo predijo Setsuna, sucedió lo inevitable. Era imposible que ella no se enterara de la situación, pero debido a lo delicado de la situación, tratamos de prolongar el momento de decirle lo sucedido.

—¿Qué haces despierto?—dijo con la voz aun somnolienta, seguramente la luz de la lámpara la había despertado, había olvidado apagarla al salir al balcón.

—En unos momentos entro—le respondí.

—Pero anda, porque afuera está helando—dijo palmeando el lugar que estaba a su lado.

El dolor que le causó lo sucedido, era tan desgarrador que miles de veces intenté por todos los medios cambiar lo sucedido, pero como me dijo Ami.

no hay nada que puedas hacer al respecto, la decisión la tomó él, y tú solo encárgate de cumplir su deseo de hacer inmensamente feliz a serena.

Todos los que estábamos a su lado, sufrimos mucho al verla así, su semblante era tan desanimado, era como si una parte de ella se hubiera muerto junto con él, llegó al punto de que su salud se vio seriamente afectada debido a que su sistema inmunológico quedó debilitado por la operación, y lejos de mejorar una vez que se internó en el hospital, su estado desmejoraba día con día, hasta que, aquella mujer, Meredith quien resultó ser una de las tejedoras del destino, llegó acompañada de sailor Lethe, quien le ofreció borrar todo aquello relacionado con él, todos nos opusimos al ver que serena aceptaba sin titubear lo ofrecido por sailor Lethe, a pesar de que con ello se irían para siempre valiosos recuerdos.

No puedo ir en contra de mi destino—susurró con lágrimas en los ojos que desgarraron mi corazón—ya bastante daño he causado por ir en contra de lo ya escrito.

Después de eso, sailor Lethe borró de su memoria todo lo relacionado con él. Asi que no entendía el porqué de esos sueños.

hay cosas que pueden ser borradas de la memoria, pero del corazón no.

Fue la respuesta que me dio Taiki cuando me atreví a hablarle de aquellos sueños que solía tener serena, este sería mi castigo por mi egoísmo, el saber que en el fondo de su corazón, él siempre estaría presente hasta el último de sus días.

—Luces cansado—me dijo Rei cuando la encontré mientras me dirigía al despacho.

—Pasé mala noche—le respondí.

—otra vez esos sueños ¿verdad?—era un secreto a voces en este castillo los sueños de serena, a pesar de todo este tiempo transcurrido, muchos no terminaban de entender cuan profundo estaba él en su corazón.

…..

—por favor Ami dime que ya podré salir aunque sea un poco—estaba fastidiada de estar en cama, debido a algunas complicaciones durante el parto, tenía que permanecer en reposo, lejos de sentirme feliz con ello, lo único que deseaba era salir y respirar aunque fuera un poco de aire fresco.

—muy bien serena, pero solo puedes estar en el jardín sin hacer demasiado esfuerzo así que pide a la niñera del pequeño Evan que te acompañe.

—gracias Ami, y por favor dile a tus pequeños que si quieren pueden venir al paseo.

Ami y Taiki al igual que yo, demoraron mucho tiempo en tener a sus pequeños Kazuki y Jiro, los cuales al igual que sus padres estaban dotados de una inteligencia superior a la del resto de los niños de su edad. Contrario a Yuki, la cual era tan despistada y extrovertida como lo fue Mina cuando tenía la misma edad, aunque tenía ese aire tan petulante heredado de Yaten.

Rini y Yuki acudían a la misma secundaria la cual era un internado a las afueras de la ciudad, ambas venían solo de visita los fines de semana, y todos coincidíamos lo mucho que se parecían a nosotras en nuestra juventud. Recientemente se habían unido a ellas Hiyori, Misaki, Takako y Hitomi, las sailor Quartetto. Aun no sabíamos si Yuki llegaría a ser una sailor scout, como nos lo dijo alguna vez Setsuna, todo se sabrá a su debido tiempo.

Eres la mejor historia que viví hasta hoy

Sabes bien que fuiste mi primer y gran amor.

A pesar del tiempo siempre estoy pensando en ti,

Quien esta contigo, quien te hace sonreír.

Se que así es la vida pero no puedo callar

Todo lo que siento aun por ti y te recuerdo

Y te recuerdo…

En ocasiones como hoy, había algo que hacía que mi corazón se llenara de una tristeza sin razón, el viento rozaba mi rostro mientras aspiraba el dulce aroma de los cerezos, a lo lejos escuchaba las risas de los pequeños Kazuki y Jiro, Evan estaba en su carrito gozando de un profundo sueño, mientras su niñera estaba sentada a mi lado leyendo un libro; repentinamente, un extraño impulso hizo que me levantara del lugar en que estaba.

—su majestad, recuerde que no puede hacer demasiado esfuerzo.

—no te preocupes Zoe, solo caminaré un poco.

Sin decir nada más, caminé hacia donde estaban los pequeños jugando con una pelota, un par de extraños se encontraban con ellos, caminé lo más rápido que permitían mis pies.

—Kazuki, Jiro ¿Por qué se alejaron demasiado?—les dije una vez me acerqué con ellos. Una hermosa mujer de cabellera rojiza con un atuendo demasiado elegante comparado con el sencillo vestido que yo llevaba, me dedicó una sonrisa, mientras en mi interior me asaltó la duda de haberla visto en algún lado sin recordar en dónde.

—lo sentimos mucho tía, pero es que nuestra pelota se fue y él fue por ella—me respondió a modo de disculpa Kazuki, mientras señalaba a alguien a mi espalda. Inmediatamente me iré a ver a quien se referían, y al encontrarme con ese par de ojos azules mi corazón latió apresurado sin saber por qué.

—Aquí tienen pequeños—dijo el jovencito de no más de diecisiete años, entregándoles la pelota.

—Neo reina serena, me da mucho gusto el conocerla—dijo la extraña pelirroja.

—Disculpa, pero ¿Quiénes son ustedes?—pregunté cautelosamente.

—mi nombre es Kakyuu, princesa del planeta Kinmoku y él es…

—Seiya, Seiya Kou a sus pies su majestad—interrumpió el jovencito, depositando un beso en el dorso de mi mano, enviando una extraña descarga de emociones que simplemente no supe interpretar.

En algún lado de mi pasado

Tú eres lo más bello que me pudo suceder

No te imaginas cuanto extraño cada amanecer,

La tierna luz de tu mirada cuando nos entregamos

Por primera vez

Quisiera lograr, volver hacia atrás,

Y no dejarte jamás.

—princesa he oído hablar mucho de usted, y seguramente tú debes de ser el hermano menor de Taiki y Yaten. Disculpen por haberlos tratado tan descortés pero es que nunca antes los había visto.

Había algo extraño con aquel muchacho, era… era como si nos conociéramos, pero eso era imposible. Nos dirigimos al castillo Seiya irradiaba una gran vitalidad de la cual era imposible no contagiarse, me encontré riéndome como hacía mucho tiempo no lo hacía. Al llegar al castillo, para nuestra buena suerte, Taiki y Ami se encontraban ahí en compañía de Darién, pude ver que los tres me dirigieron una extraña mirada que no supe interpretar.

—Creo que le hizo bien tomar aire fresco su majestad—dijo Taiki con una media sonrisa que parecía llena de tensión; a pesar de todo este tiempo, no me acostumbraba el que mis seres queridos se dirigieran de usted hacia mí, y que solo en privado me trataran como siempre.

—tienes razón Taiki, y más aún por la charla tan amena que sostuve con tu hermano.

Después de que se efectuaron los saludos correspondientes, la plática giró en torno a todo lo referente con el planeta de origen de Taiki y Yaten, al cual hacía mucho tiempo no visitaban. Al parecer, la princesa Kakyuu había decidido visitar la Tierra ya que había llegado el momento del entrenamiento de Seiya y quien mejor que sus hermanos para ayudarlo. Por alguna razón que me era imposible de entender, no podía dejar de mirar a Seiya.

….

Lo que tanto había temido por fin sucedió: el regreso de Seiya a nuestras vidas.

Recuerdo aquella mañana después de la operación mientras veía la dulce sonrisa que serena le dirigió para después sumirse nuevamente en un profundo sueño, repentinamente Seiya se desvaneció. Se le hicieron estudios minuciosos sin encontrar absolutamente nada que nos indicara que era lo que tenía. Al parecer Setsuna y la princesa Kakyuu sabían lo que ocurría pero simplemente no nos dijeron absolutamente nada. Seiya se encontraba relativamente tranquilo ante las miradas impotentes de Yaten y Taiki que solo veían como la vida de su hermano se estaba escapando de sus manos.

—Solo no le digan nada a serena por favor—fueron las palabras que más que una súplica eran una orden—ella debe de estar tranquila para que pueda recuperarse.

Serena se quedaba intranquila a pesar de las convincentes mentiras que decían Taiki y Yaten, era como si ella presintiera lo que le estaba ocurriendo a Seiya. Pasó una semana desde aquel incidente, Seiya empeoraba día con día, y sucedió que una tarde llegó la princesa Kakyuu en compañía de la agente de serena, todos nos quedamos sorprendidos al ver que lejos de ir a visitar a serena se dirigía a la habitación en la que estaba Seiya. A los pocos minutos salió de ahí la princesa Kakyuu.

—Seiya quiere hablar con usted su majestad—me dijo la princesa Kakyuu ante la mirada atónita de todos los presentes.

Al entrar a la oscura habitación, pude ver el estado tan crítico en el que se encontraba Seiya, y para mi sorpresa, aquella mujer resultó ser una de las tejedoras del destino.

—Solo quiero pedirte una cosa Darién, o debo decir rey Endimión—susurraba Seiya—por favor hazla feliz.

—pero… ¿Por qué dices esas cosas? Muy pronto te recuperaras así que deja de hablar tonterías Kou.

—tu no entiendes… todo esto tiene un fin… que Tokio de cristal surja.

—pero ella… ella te ama a ti Seiya ¿Qué no lo entiendes?

—claro que lo sé—dijo apretando la quijada—por ella es que estoy haciendo esto, se que me ama, pero también se el dolor que le causó el saber que nunca tendrá la oportunidad de ser madre, y se lo mucho que significa eso para ella.

—¿Y qué fue lo que darás a cambio?—pregunté en un susurro.

Seiya guardó silencio por un largo rato. La única que habló fue Verdandi la guardiana del presente.

—eso es irrelevante su majestad. Mis hermanas y yo decidimos hacer una pequeña excepción con la princesa Serena.

Seiya se despidió del resto de las chicas y de sus hermanos, los cuales se negaban rotundamente ante la decisión de Seiya, solo se tranquilizaron cuando la princesa Kakyuu le aseguró que lo volverían a ver.

Y efectivamente, pasaron muchas décadas y por fin aquel regreso había llegado. Al ver la manera en que serena miraba a Seiya, en mi cabeza no dejó de sonar aquella frase que me dijo alguna vez Taiki.

—¡Papá!—el efusivo saludo de Rini me sacó de mi ensoñación.

—hola pequeña, tenemos visitas.

Rini dirigió su mirada hacia la princesa Kakyuu y Seiya.

—disculpen, mi nombre es Serena Chiba.

—mucho gusto princesa, y yo soy la princesa Kakyuu.

—y mi nombre es Seiya Kou.

Seiya le dirigió una cálida sonrisa, haciendo que Rini se sonrojara. Inmediatamente dirigí mi mirada en dirección de Serena, quien en ese instante sostenía al pequeño Evan entre sus brazos, y al encontrarse con mi mirada sonrió de una manera que hacía mucho no veía.

—¿Por qué no le muestras al joven Kou los alrededores?—le dijo serena a rini.

Rini se sorprendió ante la pregunta.

—si mamá, Yuki ¿vienes con nosotros?

—no anda ve tú con él, que yo lo único que quiero es descansar largamente.

Seiya le ofreció caballerosamente su brazo, haciendo que una vez más rini se sonrojara.

—creo que se gustan—le susurró Yuki a serena.

—¡Yuki!—la reprendió Yaten, ninguno de nosotros quitábamos la mirada de serena, así que ella solo respondió.

—Lo mismo pensé yo Yuki—le dijo a la vez que ambas reían.

La luna estaba en todo su esplendor, la brisa fresca se mezclaba entre las cortinas, mientras miraba el hermoso paisaje, repentinamente, sentí sus delgados brazos tomarme por la cintura.

—es una hermosa noche.

—no más que tu princesa—le dije admirando su nívea piel iluminada por los rayos plateados de la luna.

—definitivamente no puedo pedirle nada más a la vida, te tengo a ti, a Rini y ahora el pequeño Evan, ¿sabes? Ese joven, Seiya Kou, no sé pero tengo el ligero presentimiento de haberlo visto en algún lado. Pero seguramente son figuraciones mías—sonrió de medio lado, el dolor que me causaron esas palabras, aunado a los sueños que seguramente seguiría teniendo serian el precio que tendría que pagar por tenerla a mi lado.

Alma gemela no te olvido,

Aunque me arranque el corazón.

—te amo—dijo en un susurro.

—Y yo te amo más que a mi propia vida—deposité un dulce beso en sus labios, envolviéndola entre mis brazos.

FIN