37ª noche – Como en los viejos tiempos

-¿¡Huh! –Profiere el chico, quien se despierta de súbito y abre los ojos de golpe al sentirse rodeado por un líquido helado. Joshua se pone de pie y de inmediato empieza a ver a su alrededor para identificar el lugar en el que se encuentra. Puede ver que el cielo se extiende rojo hasta el horizonte y el suelo seco y agrietado hasta donde alcanza la vista. Todos han caído en un área cercana a un charco de agua negra que parece filtrarse hacia los árboles muertos que rodean la llanura. A algunos kilómetros se ve lo que parece ser una casa antigua, iluminada por la luz de la luna gigante tras ella. El joven respira agitado y mira a su alrededor inmediato, donde ubica a sus amigos que han caído cerca de él. Sigue con la mirada a su alrededor y por fin encuentra a Allana, que está tirada boca abajo con el cuerpo medio salido del charco en el que cayeron. Allena está un poco más lejos, boca arriba sobre el piso árido, mientras que Edward, Anju, Sarah y Len han caído en una duna de arena que sobresale por el lado de atrás de la pequeña concentración de agua. El chico rápidamente corre hasta la joven Walker, la saca del agua e intenta despertarla moviéndola por los hombros. – Allana, hey, Allana. –Le habla preocupado al ver los ojos cerrados de la chica, sin embargo, unos segundos después finalmente reacciona y empieza a abrir sus ojos.

-Jo… shua… -Murmura su nombre conforme recupera la conciencia. Él no puede evitar sonreír al escuchar la voz que le indica que en verdad está bien. Sin embargo, al darse cuenta de que ya se despertó, le da vergüenza y la suelta para caerse de espaldas de nuevo al charco, salpicando a su alrededor y volviéndose a mojar por el impacto, con lo que termina de despertarse. -¡Joshua! –Le reclama enojada, incorporándose de pronto y reclamándole con el brazo. -¿¡Qué te pasa! ¡por poco me ahogo! –Vuelve a regañar molesta. El chico suspira y se da cuenta de que en verdad está actuando como un niño.

-Lo siento mucho. Déjame ayudarte. –La invita tendiéndole la mano. Ella se ruboriza un poco de la mejilla izquierda y le da la suya para que la ayude a levantarse, lo que consecuentemente hace.

-¿En donde estamos? –Pregunta mirando a su alrededor. -¿Es esta la dimensión donde se encuentra papá? –Mira hacia el cielo y ve unos esqueletos de cuervo volando como si nada.

-Sin duda es un paisaje apropiado para estos chicos Noés. –Apunta Sarah, que también ha recuperado la conciencia y está levantándose adolorida. –Parece salido de uno de esos libros de terror. Au… -Se soba la espalda baja mientras busca enderezarse. –Esa fue una buena caída.

-Y que lo digas. –Agrega Len, que ya está de pié y los observa como si nada. Ni siquiera se ve sucio. Sarah nota ese detalle y le sale una gota en la cabeza. -¿De qué clase de entrenamiento de supervivencia extremo salió este tipo? –Se pregunta mientras lo mira. Entretanto, Edward y Anju también han recuperado la conciencia y se acercan al grupo, mientras Joshua y Allana han corrido a los lados de Allena, que parece ser la única que todavía no recobra el conocimiento.

-¡Allena! –La llama su hermana mientras la mueve suavemente por un brazo. Acerca su oreja a su nariz y percibe que sigue respirando, así que da un suspiro de alivio.

-Parece que fue una caída muy dura para ella. –Comenta el chico. –Pero no podemos detenernos.

-¡¿Qué estás diciendo? ¡Yo no pienso dejar a mi hermana en este lugar! –Reprende Allana, pero él niega con el seño fruncido.

-Claro que no. Lo que digo es que la tendré que llevar en mi espalda. –Explica mientras comienza a tomarla entre sus brazos. Allena abre levísimamente el ojo derecho para corroborar la acción, inmediatamente volviendo a cerrarlo sin que ninguno de los dos se percate. Joshua la deposita en su espalda y la sostiene fuertemente. Allana los mira desconcertadamente sin saber a donde dirigir los ojos, sin querer despegarlos de la situación pero demasiado contrariada como para mirar de frente. Su hermana vuelve a verla de reojo y sonríe para si.

-Bueno, creo que es hora de empezar a moverse. –Les dice Edward. –No se ustedes, pero por mí, mientras más rápido terminemos esto será mejor.

-Yo te apoyo en eso. –Dice Sarah. –Este lugar me da escalofríos.

-Hmm… entonces creo que debemos seguir hacia el frente. –Opina Allana. –Hacia esa casa. –Señala la casa que se ve en la distancia. –De seguro encontraremos una puerta que nos lleve hacia él.

-Oigan, pero, ¿de verdad creen que está bien ir a retarlo de frente? Después de todo es el 14º Noé, el más fuerte de todos, el que incluso venció sin dificultad al Conde del Milenio que tantas dificultades les dio a los mayores. –Opina Anju, dando un paso hacia delante. Allana la escucha sorprendida y baja la mirada.

-Yo… eso lo se… y creo que mejor que nadie. –Recuerda el momento de su niñez cuando intentó proteger a Allen de Kanda, pero terminó siendo cortada por la espalda por la Crown Clown. –Hay varios signos que no me permitirán olvidar nunca lo fuerte que él es, pero ya estamos aquí y no hay vuelta atrás. –La mira de frente. –Estoy dispuesta a llegar a las últimas consecuencias para terminar con esto de una vez por todas.

-Todos tomamos esa decisión en el momento en el que saltamos por la entrada de esta dimensión. Ahora no hay vuelta atrás. –Agrega Len.

-Si, de acuerdo, pero yo me refiero a que debemos aunque sea hacer algún tipo de estrategia. Entrar disparando por la puerta principal no se me hace la mejor opción. –Insiste la pelinaranja.

-La chica tiene un punto. –Apoya Edward. –Ir así nada más en contra del 14º es un suicidio seguro. Debemos encontrar la forma de vencerlo sin llegar a tener una confrontación directa, ya que, muy a mi pesar, de ser así, solo Joshua, tu hermana y tú serían los únicos capaces de luchar contra él.

-… Eso lo se. Decidamos un plan entonces. –Acepta la peliblanca.

-¿Qué les parece que todos mueran ahora mismo? –Contesta una voz detrás de ella.

-No, esa no me parece que sea… -Comienza a responder, pero luego escucha las palabras e inmediatamente se voltea. Frente a ella está Debbito, cuyos ojos se ven completamente blancos, escurriendo saliva verde por la boca.

-¡Un Noé! –Indica Joshua. Al instante todos los presentes se ponen en posición de combate excepto Allena, quien sale contenta a recibir a su querido conocido.

-¡Debbi! –Lo llama contenta. -¡Eres Debbi! –Insiste animada. Sin embargo, recuerda la situación en la que se encuentran y se fija en el rostro descompuesto que Debbito le muestra. Su contento se transforma en un leve horror al ver que las cosas no se auguran tan bien como ella esperaría. –Debbi…

-Hola, Alle-chan… -La saluda con expresión cínica mientras arrastra los pies para acercarse más a ellos. Muestra los dientes haciendo una sonrisa casi tan grande como su rostro, respira forzadamente y todo su cuerpo parece temblar.

-Allena… tú ya sabes lo que esto significa. –Le dice Edward. –Parece que tendremos que pelear con este sujeto si queremos llegar a la puerta. –Saca una pistola sin mediar palabra le planta una bala en la frente al Noé, arrojándolo algunos metros hacia atrás mientras grita de dolor.

-¡AAAAHHHH! –Se queja mientras se sostiene la frente y patea tirado en el piso. -¡AAAAAHHHH! ¡AAAHHH!

-¡Debbi! –Allena intenta de forma inconsciente correr hacia él, pero Sarah la sujeta del brazo para detenerla.

-¡No, Allena! ¡Es peligroso! –Le advierte la rubia. La peliblanca mira con dolor el estado actual de su antiguo compañero de juegos, se enfurece pero logra mantenerse serena.

-Hay que darse prisa. –Dice con voz seca. –Debbi, volveré por ti… -Se disculpa en un tono inaudible antes de salir corriendo junto al resto de compañeros, que ya han emprendido la marcha, liderados por Allana, sin embargo, el paso de esta última se ve truncado por una bala roja que cae del cielo y abre una grieta en la tierra justo frente a ella.

-¡¿EEEHH? –Profiere mientras mueve los brazos hacia los lados, balanceándose para evitar caer. Frente a ellos está Jasdero, que ha disparado una munición similar a la de su hermano, y que está observándolos con los mismos ojos vacíos que él.

-Jasde… -Allena menciona su nombre con el mismo dolor con el que observa a Debbito. –Tú también… -Sus ojos tiemblan e intenta de nuevo ir hacia él, pero se detiene en el acto.

-Allena… -Musita Joshua mientras la ve caminar. En ese instante, Edward interviene y encierra a los dos noés en un campo de energía trazado con las rosas de su inocencia.

-¡Esto los detendrá unos momentos! –Anuncia mientras retrocede. Los enemigos intentan saltar sobre la barrera, pero de inmediato son repelidos por la energía contenida en esta.

-Parece que no podremos salir de este lugar hasta haber terminado con estos dos sujetos, ¿no es así, Joshua-sama? –Pregunta la elegante chica mientras lo observa por sobre su hombro. Joshua asiente lentamente. –Lo suponía. –Le sonríe. –En ese caso creo que no hay más opción que pelear para que Joshua-sama y Onee-sama puedan llegar hasta el lugar donde se encuentra Allen Walker. –Les da la espalda y se prepara para enfrentar a los dos hermanos, que se han recuperado y ahora permanecen el uno junto al otro, listos para atacarla.

-¡No puedes hacer eso, Allena! ¡Es muy peligroso! –Le advierte Sarah, tratando de acercarse, pero Allana le corta el paso a su compañera al detenerla con un brazo. Joshua, Edward y Anju de inmediato entienden lo que esto significa.

-Debbito y Jasdero son gemelos, ¿no es así? En ese caso, ¿por qué no hacemos que esto sea una pelea de hermanos? –Propone casi emocionada. Allena la mira sorprendida. –No podría irme a luchar libremente sabiendo que mi hermana menor está detenida por dos abusadores. –Comenta mientras se ubica a su lado y se prepara para luchar.

-¿Y qué hay del maestro? –Le pregunta Joshua. -¿Estás de acuerdo en detenerte en medio de la búsqueda de tu padre?

-Yo se que él confía en ti. –Responde sin voltear a verlo. –Es por eso que puedo quedarme aquí a ayudar a mi hermana, porque se que tú te harás cargo de lo que haga falta, porque tú eres tú, Joshua. –Insiste un poco tímida. –Confío en ti, al igual que mi padre lo hace. –Termina de decirle. Ante esto, Joshua no puede hacer más que guardar silencio. Edward le pone la mano en el hombro y le indica con la cabeza que deben seguir avanzando. El joven asiente y los dos salen corriendo seguido del resto del equipo.

-¡Las esperamos a las dos! –Les dice Sarah, dándoles una última mirada antes de seguir a Len, que ya va detrás de ellos.

-Si. –Contesta ella. Luego mira a su hermana, que luce un tanto perpleja ante lo que su hermana acaba de hacer.

-¿Sucede algo, Allena? –Le pregunta con confianza en la voz. Allena parpadea un par de veces y luego niega con la cabeza.

-Hmm. No es nada. –Luego mira de frente a Debbito y Jasdero, que siguen como si fuesen perros de ataque, dispuestos a saltar sobre ellas en cualquier momento, todavía detenidos por el campo de fuerza lanzado por Edward. Ambas intercambian ojos confiados e invocan su inocencia para empezar la pelea.

-¡INOCENCIA ACTÍVATE! ¡ETERNAL! –Gritan las dos a la vez.

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(Intermedio)

(Fin del intermedio)

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Joshua va liderando al grupo que sigue avanzando hasta llegar a la puerta de cruce de dimensión. Al detenerse, se da la vuelta un instante para ver a la distancia las luces provocadas por la liberación de energía de la inocencia de las gemelas Walker, la cual se eleva como una columna de luz hacia las nubes de oscuridad que cubren ese mundo.

-Allana… -Musita Sarah.

-Es un poder sorprendente… y algo me dice que no es todo su poder aún. –Agrega Len. Edward asiente en acuerdo con sus palabras.

-Definitivamente no hemos visto todo lo que el Nefilim puede hacer, pero no quiero estar aquí para averiguarlo. –Se adelanta y con la mano izquierda abre la puerta que sirve de conexión al siguiente escenario, en una estructura muy similar a la usada por el arca original del Conde del Milenio.

-¿Estás seguro de que podemos dejarlas así como así, Joshua? –Le pregunta Sarah, visiblemente preocupada. Anju se queda de brazos cruzados junto a ella sin decir palabra.

-Estoy seguro. –Contesta el chico. –Si Allana me pidió que confiara en ella, no tengo otra cosa que hacer más que hacer precisamente eso.

-Por fin hablas como un tipo maduro. –Se burla Edward, que ya tiene un pie adentro de la puerta.

-No quiero que eso me lo diga un tipo que está huyendo deliberadamente del combate. –Contesta mirándolo con ojos de raya y punto.

-Tenemos que darnos prisa. –Interviene Anju, pasando de largo a Edward entra primero a la puerta, desapareciendo en la luz. El resto del grupo la sigue de inmediato, quedándose Joshua por unos momentos más, preocupado por ella.

-Allana, Allena… -Musita los nombres de ambas antes de entrar. Tras él, la puerta se cierra.

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Lenalee está sentada abrazando sus piernas a la orilla de un risco alto, justo debajo del agujero negro gigante que aún permanece en el cielo. El viento mueve suavemente su largo cabello suelto, mientras sus ojos pensativos se entrecierran ante sus pensamientos determinados a traer a Allen, pero confundidos sobre el mejor método para hacerlo. La puerta está tan cerca de ella que no puede evitar sentirse tentada a saltar directo a su interior, sin embargo, recuerda cuando perdió control sobre su voluntad, atacando a Stella y a Kanda en cuanto se acercó demasiado al agujero.

-Allen… -Su dulce voz manchada con la frustración y el anhelo desmedido de terminar con su sufrimiento lo antes posible.

-Maus y Lavi se fueron. –La voz de Kanda aparece tras ella, de pie, aparentemente mascullando las mismas dudas que ella.

-Kanda… -Sale de su abstracción y lo mira con la empatía que siempre hubo entre ambos. Sabe que él entiende sus sentimientos actuales, y se siente agradecida por ello.

-Imagino que aparecerán de nuevo cuando nos alcancen una vez entremos a través de esa puerta. –Mira hacia el portal, el cual luce adornado por algunos cortos eléctricos y explosiones estacionarias.

-Entrar… -Repite de nuevo ella, como si no terminara de procesar las palabras que está escuchando. –Si pudiera entrar yo… -De repente se da cuenta de que su actitud está siendo la misma que tenía cuando se enfrentó con el 14º por primera vez, siendo derrotada porque su deseo de estar con Allen fue más fuerte que su voluntad por derrotarlo. –Para entrar, tenemos que tener la determinación de vencer al 14º. –Explica seria, como si de repente todo lo tuviese claro. Se da la vuelta para mirar de frente a su compañero y le sonríe con esperanza, una sonrisa que había desaparecido hace varios años ya.

-¿Lenalee?

-Ya se como traer de regreso a Allen. Sin embargo, puede que esto sea mucho más peligroso para los demás de lo que pensamos. –De repente parece desanimarse un poco.

-Me parece que has llegado a la misma respuesta que nosotros. –Interrumpe Stella, que viene llegando tras de Kanda. –La única forma de terminar con esto es aceptándolo, ¿no es así?

-Si. Nosotros tres tenemos la inocencia de nivel divino. –Mira sus botas, el ojo de Stella y la espada de Kanda. –Estas inocencias son el máximo nivel de desarrollo que como usuarios podemos alcanzar.

-¿Y eso qué? Eso nos garantiza que podemos pelear con el 14º de igual a igual, por lo menos.

-El asunto es… -Su rostro se ilumina. –Que no debemos pelear con él… -Su loca idea le saca sonrisas irónicas a Stella y Kanda. –Debemos apoyarlo.

-Lenalee… -El espadachín la mira con incredulidad, incapaz de contener la emoción que sus palabras le causan. –Nunca hubiera pensado que tú fueras capaz de salir con un plan como ese.

-Tiene sentido. –Agrega Stella. –Eso fue lo que en verdad sucedió cuando te acercaste al portal… el tomó control sobre ti porque tu inocencia se sincronizó con él. –Se emociona más.- Significa que estamos apostando a…

-Sobrecargar a Allen con inocencia para así exorcizar al Noé. –Infiere Kanda.

-¿Pero no lo has pensado? Hacer eso significaría que tarde o temprano acabaremos luchando contra los chicos que ya están dentro de esa dimensión… ¡luchar contra Allana! –Le dice Stella. -¿Estás de acuerdo con eso, Lenalee?

-Confío en Allana. –Responde rápidamente. –Se que ella es capaz de lograr cosas que nosotros no podemos… -Mira de nuevo a las alturas. –De seguro ella encontrará la forma. –Los mira de vuelta. –Pero he encontrado esta forma de traer a Allen de vuelta, y voy a intentarla cueste lo que cueste; aunque no puedo obligarlos a apoyarme… pero es la única forma que encuentro de luchar sin tener que enfrentarme a Allen. –Derrama un par de lágrimas. En ese instante, Kanda la pasa de lado y se ubica a la orilla de la montaña, en el lugar que ella ocupaba al principio.

-Será interesante ver cómo lo hacen esos chicos. –Confiaré en tu plan y en ellos, Lenalee.

-Yo también. –Secunda Stella. –Pero nos queda el problema de Mana y Yuuko. Si todos vamos a ese lugar, no habrá nadie que pueda cuidarlos… -Mira colina abajo, hacia la cabaña que han estado usando como refugio.

En ese momento ven que a la cabaña está llegando un grupo de vehículos oficiales con el símbolo del vaticano en ellos. Los tres se miran extrañados y de inmediato emprenden la marcha de vuelta hacia el lugar.

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-¡AAHHH! –Grita Allana mientras se rodea de luz de inocencia. En el interior de su mente, se ve de pie sobre un mar negro, frente a frente con Eternal, que la está observando con el rostro apacible.

-¿Qué sucede, Allana?

-Eternal… necesito luchar… necesitamos usar tu poder. –Le solicita mientras explica con las manos. Eternal asiente y le da la espalda.

-Mi poder es tu poder… -Responde sin perder su ánimo.

-Pero… ¿qué debo hacer? ¿Cuál es tu habilidad especial? Hasta ahora solo hemos luchado utilizando proyecciones de nuestras viejas inocencias, pero…

-Pero no tenemos idea de cuál es tu poder como inocencia. –Complementa Allena, que está mirándola desde el lado contrario que Allana. Eternal se limita a sonreír mientras gira sobre si misma, como si fuese una caja de música.

-Ya se los dije. Yo soy su poder… mi forma será la forma que ustedes deseen en su corazón. –Contesta con una sonrisa. –Porque sus limitaciones se las ponen ustedes mismas… -Termina mientras se sublima en partículas de inocencia que las rodean ambas. De repente abren los ojos y se ven de nuevo en la batalla, con Debbito y Jasdero disparándoles cada uno una bala explosiva.

-La forma…

-Que soy capaz de imaginar…

-Son mis propias limitaciones… -Piensan las dos mientras sienten sus pensamientos sincronizarse. Abren los ojos al mismo tiempo y Allena crea una avalancha de Teases de inocencia que detienen las balas de ambos, creando una explosión, mientras Allana aprovecha la distracción para proyectar una espada dorada con la que lanza un rayo de energía que cae en medio de los enemigos, lanzando uno a cada lado.

-¡Allena, ve por Jasdero, yo me encargo de Debbitto! –Le ordena la mayor.

-¡De acuerdo! –Contesta su hermana. Las dos se desplazan con velocidad de inocencia hacia sus respectivos oponentes, donde Allena cambia su arma a varios conos de dulce hechos con inocencia que atacan al noé rubio, mandándolo a volar hacia arriba a causa de las explosiones de cada impacto; mientras tanto, Allana intercepta a Debbitto con otro corte de su arma, partiendo en dos la pistola que usaba para canalizar su poder.

-¡Aghh! –Grita el chico gris; sin embargo, antes de que puedan seguir atacando, los gemelos malignos vuelan a encontrarse a toda velocidad, separándose de sus atacantes. –Debbito le arroja una bomba morada a Allana para hipnotizarla, pero ella es capaz de evadir la nube al saltar hacia atrás a toda velocidad, aunque esto la aleja de su oponente, cayendo en cuenta de esto hasta que ya es muy tarde.

-¡No, Allana, si logran unirse crearán a Jasdevi! –Le advierte Allena, que sale a perseguir a Jasdero, pero es detenida por una cáscara de banana que él le arroja, deslizándose y cayendo de espaldas al piso. Avergonzada, intenta levantarse lo más rápido que puede, pero ni ella ni Allana son capaces de llegar a tiempo para evitar la fusión de los Noés, Jasdevi ha aparecido. Su mirada es idéntica a la de los noés separados, su actitud casi como de zombi y su poder desbordante, mucho mayor al de sus encuentros anteriores con los exorcistas. Allana hace un gruñido mientras Allena luce preocupada por sus amigos.

-Es demasiado tarde… -Empuña el arma que creó con ambas manos y se dispone a seguir luchando.

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Komui y Sarubi llegaron desde la sede principal a encontrarse con el grupo de exorcistas, trayendo consigo la sorpresa de que tanto Road como Tykki vienen acompañándolos, cada cual tan sonriente como el anterior. Sin embargo, ninguno de los exorcistas parece tener una actitud negativa hacia ellos, salvo por Ben, que todavía guarda cierto recelo ante Road, a lo cual la eterna joven contesta mostrándole una sonrisa.

-Hm. –Es todo lo que alcanza a pronunciar él. Road hace un gesto de aprobación y ya no lo mira más, pasándolo de largo y lleno de frente hacia Lenalee, que le corresponde con un gesto similar.

-Veo en tus ojos que por fin has dado con la respuesta que buscabas, Lenalee-chan. –La saluda en su estilo de gato Chesire. –Aún así te tardaste demasiado para mi gusto. –Termina sacándole la lengua. Lena la ignora y se dirige hacia Tykki, sin embargo, antes de que pueda acercarse, entre ellos aparece Tsuki, quien al más puro estilo ninja clásico la amenaza con un puñal antes de que pueda aproximarse un centímetro más a su maestro.

-No dejaré que te acerques a Tykki-sama. –Le dice con frialdad en la voz, entrecerrando los ojos al verla.

-Vaya, vaya, no creo que sea necesario llevar las cosas tan lejos, Tsuki-chan. De seguro la señora Walker no quiere hacer otra cosa que conversar animadamente conmigo, ¿no es así?

-Si, así es, Tykki. –Contesta Lena con una sonrisa igual a la suya, lo que lo deja completamente desarmado. Road no puede evitar soltar una carcajada al ver la curiosa escena.

-¿Y en qué puedo ayudarla, señora? –Se quita el sombrero ante ella, respetuosamente. Tanto Komui como Sarubi se ponen atentos ante cualquier reacción de ambos, bien conocido que ninguno de los dos es famoso por mantener la compostura en situaciones críticas.

-¿Nos ayudarás a pasar al otro lado? Con tu habilidad de manejo de la creación, cruzar un límite de realidad debe ser pan comido para ti. –Propone mirándolo fijamente. –Se que por eso están ustedes en este lugar, ¿o me equivoco? –Le hace una mirada inquisitiva que lo deja sorprendido, pero acepta.

-No, no te equivocas. Esa es la razón de que tanto yo como Road estemos aquí.

-Es hora de terminar con el 14º de una vez por todas. No quedará impune luego de haber destrozado a mi familia. –Agrega Road, que luce completamente dispuesta a todo.

-Oírte hablar así me da más ánimos. –Dice Stella, irónica. Mientras conversan, Ben le hace una señal a Kaori para que lo siga. Ella obedece en el acto, saliendo tras de él hasta llegar a la parte posterior de la casa.

-¿Qué sucede, Ben? –Le pregunta la peliazul. –A mi tampoco me dan confianza esos sujetos, pero no es razón para… -Comienza a hablar ella, pero él la silencia poniéndole un dedo en los labios, ruborizándola.

-No, no es eso. Esta oportunidad puedo aprovecharla para salir a buscar a mis padres. Necesito que me inventes una coartada. –Le solicita entusiasta, pero ella contesta tomándolo de la muñeca y mirándolo enojada.

-Eso ni pensarlo. No me vas a dejar aquí mientras tú te vas por tu cuenta, Ben Bookman. –Su fuerza es mucho mayor a la de cualquiera de las exorcistas, por lo que puede dominarlo sin mayor dificultad. Él se sorprende, pero luego acepta con una sonrisa triste.

-De acuerdo. Vamos.

-Bien. –Contesta ella, determinada. Instantes después, solo sus huellas quedan en la nieve que dejaron atrás.

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-¿Qué sucede, exorcistas? ¿Acaso es ese TODO el poder que son capaces de producir las legendarias hermanas Walker? –Se burla Jasevi mientras Allana y Allena corren a su alrededor, tratando de buscar alguna abertura en su defensa para lanzar sus ataques, sin todavía tener ningún éxito. En ese instante el noé crea en su mano una lluvia de bolas de energía que lanza contra ambas.

-¡No debemos matar a Debbi y Jasde, Allana! –Le recuerda Allena mientras utiliza su vestido para repeler todas las balas de materia oscura en un baile giratorio esférico, usando fuerza centrífuga para dispersar las bolas de energía a su alrededor, lo que crea varias explosiones. Por su parte, Allana lanza un corte de energía dorada con su arma, el cual crea una estela de fuego negro frente a ella.

-¡Se que no debemos matarlos, pero hay que encontrar una manera de vencerlos! –Responde la hermana mayor al mismo tiempo que salta en medio del fuego, espada en mano, intentando cortarlo de frente, pero lo que encuentra es que él ya está creando una estrella negra gigante que usa para aplastarla contra el piso como si se tratase de un matamoscas. -¡UGHH! –Profiere la exorcista.

-¡Allana! –Grita Allena. Esta vez su mano se transforma en látigo y con éste atrapa el brazo de Jasdevi, halándolo lo suficiente para que su hermana pueda rodar a un lado, no sin vomitar un poco de sangre antes de volver a ponerse de pie.

-Ara, Alle-chan… no pensé nunca que tú fueses a portarte como una chica mala… -Sus ojos blancos le dan una mirada escalofriante mientras con la otra mano toma el látigo y lo usa para atraer a Allena hacia él, disponiéndose a impactarla con otra bola de energía oscura.

-¡Allena! –Grita ahora Allana, que se pone de pie y se lanza de hombro contra Jasdevi, sacándolo de balance y cayendo ambos al piso, lo que hace que la bola de energía explote entre ambos. -¡AAHHH! –Se escucha el agudo grito de la joven. Allena presencia la explosión con una expresión de terror por el destino de su hermana.

-¡Allana! –Grita mientras sale a correr hacia ella, pero se detiene al distinguir que entre las llamas sobresale la figura de Jasdevi, que tiene suspendida en el aire a Allana por el cuello. La hermana menor da un gruñido igual al de su hermana mayor y se dispone a salvarla.

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El grupo de exorcistas y Noés se ha reunido en el mismo lugar donde Lenalee intentó cruzar la primera vez. Komui luce expectante y resignado a la vez, mientras Stella, Kanda y Lenalee ya están preparados para dar el salto.

-Una vez hagan esto, existe una gran posibilidad de que pierdan el control sobre sus propias mentes. –Les informa Road. –Para ello he depositado una pequeña parte de mi sueño en cada uno de ustedes.

-No me lo recuerdes. –Agrega Stella, sarcástica. Road la mira seria y luego sigue con su explicación.

-En el momento en que los tres estén tan cerca del 14º como sea posible, usaré a la yo que dejé en cada uno para despertar su conciencia. Como al estar controlados, su inocencia estará sincronizada con él, deben liberar al máximo su nivel para sobrecargarlo de inocencia.

-Oye, pero ¿no va a convertirlo eso en un caído?

-No. El exceso de inocencia hará que el Noé en su interior se consuma. Aún y cuando sea capaz de controlar inocencia, es imposible que sobreviva a una descarga de tres inocencias de nivel divino. –Interviene Komui. Los tres exorcistas asienten.

-Sin embargo, existe la posibilidad de que tengan que luchar con los exorcistas que ya se encuentran en el interior de la dimensión mientras encuentran el lugar y el momento apropiado para atacar al 14º.

-Eso lo sabemos. –Responde Kanda. Y de hecho me parece interesante. –Aprieta el mango de su espada con fuerza, casi con emoción de luchar.

-En ese caso. –Tykki se inclina el sombrero. –Es hora de mostrarles la entrada a la dimensión. La próxima vez que vean a esos chicos serán sus enemigos, así que espero que confíen en ellos lo suficiente.

-… Lo hago. –Dice Lenalee. –Tú puedes, Allana… -Mira hacia el cielo, dándole un adiós temporal a su conciencia y a su hija en una apuesta para recuperar finalmente a su amor perdido.

-En ese caso… ¡van! –Tykki, a quien Tsuki abraza por la espalda, estira las manos hacia el agujero del cielo, abriendo otro agujero dentro de él, que parece un torbellino que lleva hacia el interior. Lenalee activa sus botas y salta, seguida por Stella, que lleva sus alas extendidas, y Kanda, que da un salto apoyándose en una explosión de energía de sus espadas. Las tres figuras entran al vórtice y al instante siguiente desaparecen. Road entonces cae de rodillas y entra en trance, con los ojos en blanco.

-Ha empezado… -Comenta Sarubi.

-Confiamos en ustedes, Lenalee, Kanda, Stella… -Termina Komui. Tykki ha quedado drenado de energía al hacer el movimiento, así que solo puede mirar el cielo desde los brazos de Tsuki, que lo sostiene protectoramente.

-Comienza ya… el final…

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(Avance)

En el interior de la dimensión 14º, el grupo de Joshua se encuentra con los enemigos menos pensados. Mientras tanto, Allana y Allena terminan su batalla contra Jasevi demostrando sus verdaderas habilidades, al mismo tiempo que el grupo de Lavi le da fin a un viaje de oscuridad…

Próximo capítulo de Inocencia Eterna

El destino del alumno

¡Lucha por la salvación de las almas de los akumas!

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Omake

Cortinas cerradas temporalmente…

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Gooomen! Nuevamente me atrasé gravemente en subir el nuevo cap… pero es que yo contaba con que no iba a participar en un proyecto y al final siempre terminé participando. Lo importante es que al fin tuve tiempo para subirlo, y ahora SI espero poder recuperar el viejo estilo semanal, o de lo contrario este fic seguirá eternamente, jejeje…

Ahora si, espero que nos veamos el próximo fin de semana. Espero que el cap te haya gustado, y no olvides dejar tu comentario, que es muy importante. ¡Hasta pronto!