Disclaimer: Nada de estos dos mundos me pertenece. Son completamente de S. Meyer y J. K Rowling


Narcissa

Aún podía recordar esas terribles horas de sufrimiento, ese había sido el dolor más fuerte que he recibido en mi vida. Escuchaba como claramente mi hijo se preocupaba por mí y le preguntaba a Carlisle. ¿Así se sentía morir? Es la peor sensación del mundo, agradezco que solo se muera una vez. Pasaron horas, todo se me hizo eterno, pero poco a poco me dieron ganas de despertar, seguramente ya estaría en el cielo, ya estaba muerta.

Lentamente abrí los ojos ¿seguía en mi casa? Pude ver con mayor claridad, veía absolutamente todo. Podía escuchar claramente tres corazones, que latían y bombeaban sangre. Me levanté de repente ¿Qué es lo que había pasado? Volteé y vi como estaban todos los Cullen alrededor de mi cama. ¿Qué hacían ellos ahí?

-Narcissa- dijo Carlisle

Lo volteé a ver y lo miré.

-¿Qué ha pasado?- pregunté

Rosalie cargó un espejo y me lo tendió. La miré algo dudosa, tomé el espejo y me miré en él. ¡No lo podía creer! Todo había cambiado, esas arrugas de las que tanto me quejaban ya no estaban, estaba más pálida que antes; me veía fabulosa, pero algo no cuadraba… mi ojos… era rojos. ¿¡Qué es lo que habían hecho!? Lancé el espejo y chocó contra la pared hasta romperse.

-¿Por qué me transformaste?- grité

-Narcissa, tu hijo lo pidió- dijo Carlisle algo temeroso- tu no debías morir, no era tu tiempo

-¿Y qué va a pasar con mi magia?- dije preocupada- ¡Quiero ver a mi hijo!

-Narcissa, primero debes de alimentarte, si bajas podrías hacer algo de lo que luego te arrepentirás

Miré a todos los Cullen ¿Ya no sería una bruja? No podía ser eso, había vivido 43 años siendo bruja y esto no podía pasar, quitarme mis poderes de un día para otro. Y lo que más me preocupaba era mi hijo, yo viviría para siempre pero ¿Y él? Mi hijo algún día moriría y yo seguiría viva.

-¿Qué comeré?- pregunté

-Sangre de animal, princesa- me dijo Carlisle

Me levanté, me sentía tan bien, no como antes. Sentía toda esa energía dentro de mi cuerpo, además me di cuenta de que no llevaba puesta mi pijama si no que llevaba de nuevo esa ropa muggle. Sonreí un poco. Carlisle me tendió su mano y la tomé, ya no sentía tan fría su mano. Emmett abrió la ventana ¿Por qué? Yo no iba a saltar por ahí.

-Si puedes, Narcissa- me dijo Edward sonriendo

Carlisle saltó por la ventana y me esperó abajo. Bueno, si él podía ¿Por qué yo no? Y no lo pensé más, salté y caí como si fuera un gato. Entonces comprendí ¿Qué es lo que cazaría? El bosque más cercano estaba como a dos kilómetros. Miré a Carlisle y me sonrió

-Sígueme- me dijo y se echó a correr

Lo seguí. Podría correr tan rápido como lo hacía él. Al poco rato, estuvimos en ese bosque. Carlisle me dijo como debía de orientarme y como asechar, los animales no olían tan bien pero aun así su sangre sació un poco mi sed. Sonreí. Carlisle me felicitó y también bebió pero no sé de qué animal. Regresamos, el regresó fue tan sencillo como la ida. Cuando llegamos, los Cullen nos esperaban en la puerta de la Mansión Malfoy.

-¿Ya puedo ver a mi hijo?- pregunté

-Claro que si- dijo Carlisle tomándome de la mano

Entramos, pero al hacerlo, los hijos de Carlisle se acercaron a mi hijo. Pero algún olor me perforó las fosas nasales, apestaba de verdad, seguí el olor y provenía de mi hermana Andrómeda. Fruncí el ceño.

-Andrómeda, hueles a perro- dije riendo

-Tú no hueles a rosas, hermanita- me contestó ella sonriendo

-¿Draco?- pregunté- ¿Por pediste que me hicieran esto, cariño?

-Mamá, tú mereces vivir algo mucho mejor de lo que viviste con mi padre- dijo Draco- no podías morir tan joven

-Iba a morir feliz, Draco- dije- Tú te casarías con un mujer estupenda, harías tu propia familia…

-¿Y tú, mamá?-preguntó Draco- Tu no amabas a mi padre y aun así te casaste, me tuviste y seguiste con este matrimonio. Nos salvaste de una sentencia, le mentiste al Señor Tenebroso. Hiciste muchas cosas por tu familia, nada por ti.

¿Tenía razón? Claro que hice muchas cosas por mi familia, era mi deber. Demonios, odiaba que Draco tuviera la misma facilidad que yo para convencer a las personas, me estaba haciendo dudar. Podría darme por muerta y cortar lazos con mi familia, así nunca sabría quien moría… no podría hacer eso. Caminé a mi hijo, pero Rosalie se interpuso en mi camino.

-No le haré nada a mi hijo, Rose- dije sonriendo, ella se alejó un poco y tomé la mano de mi hijo- Gracias, hijo. Solo quiero que me prometas una cosa: Se feliz, forma una familia… solo se feliz, cariño.

-Sí- contestó él-

Entonces lo abracé. Pude oler la sangre corriendo debajo de su piel, pero no haría nada, no a mi hijo. Me separé de él, pero dejé mis manos sobre sus hombros.

-Te amo, hijo, nunca lo olvides- dije sonriendo

-Nunca lo olvidaré- dijo Draco

Bueno, ya me habían quitado mi magia y mi "humanidad", ahora era un vampiro. Miré a los Cullen, seguramente me ayudarían con esta nueva vida. Pero pagarían muy caro haberme quitado mi magia. Sonreí al ver el rostro de Edward. Volteé a ver a mi hijo y hermana

-Planeen el mejor funeral - dije sonriendo