Capítulo 36

Aclaraciones, continúa la conversación

Los ojos de Alice se volvieron más brillantes sobre la recién adquirida tonalidad de sus pupilas. Me miraba expectante, esperando a que yo hablara, pero yo simplemente no podía encontrar las palabras para hacer esa revelación. Dos veces intenté hablar, pero las palabras morían en mi garganta.

-El Señor Cullen te preguntó si querías saber sobre ellos… sobre nosotros-

Miré con confusión a Alice, sus palabras me tomaban desprevenida, no se refería a lo que yo esperaba. Lo que ella decía, además, no era cierto; el Señor Cullen no me había preguntado si quería saber sobre los vampiros, una vez que él tuvo claro que yo conocía la existencia de estos seres, se dispuso a revelármelo todo. Mas asentí con la cabeza en respuesta a Alice, sintiendo alivio.

-No sabes la alegría que me causa saber que tu respuesta fue afirmativa, querida Bella- dijo Alice poniéndose de pie y dándome un fugaz abrazo-. Al principio pensé que te ibas a sentir… incómoda a mi lado, que te iba a costar trabajo aceptar este nuevo yo, y prefería no volver a encontrarme nunca con ustedes, por más dolor que a mi alma esto le causara. No quería forzarlos a mi presencia, me preocupaba que fueran a creer que me había convertido en…. Pero después, supe que te interesaba saber sobre mí, y que incluso sabiendo lo que yo era, estabas dispuesta a encontrarme, y entonces yo también quise encontrarte- cualquier sombra de tristeza que pudiera haber en Alice, desapareció por completo en ese momento.

-Y aunque te hubieras escondido, yo estaba dispuesta a encontrarte, no importa si me tomaba el resto de mi vida… pero hay algo que me… desconcierta –agregué, recordando de pronto varias cosas que rondaban sin cesar por mi mente - ¿Cómo sabes todas esas cosas, Alice? ¿Cómo sabías dónde me encontraba? ¿Y cómo supiste que te quería encontrar? Yo no creo habérselo mencionado a nadie… y también supieron que yo vendría a casa, y tengo la impresión de que lo supieron antes de que yo misma lo decidiera… hay tantas cosas que parecen escapar a mi comprensión…- le confesé a Alice, liberando la presión que había acumulado dentro de mi pecho durante este último tiempo.

Alice me miró comprensiva, tomando una de mis manos.

-Bella, esperaba que me hicieras todas esas preguntas, y sé que aún me harás más. Sé que algunos de nuestros amigos encontrarán objeción a lo que te voy a decir, pero a mi me parece que es justo que tu conozcas este detalle, no hay motivo por el cual te debamos ocultar más cosas, si ya sabes tanto sobre todo. Como ya es de tu conocimiento, el Señor Cullen, Edward, tiene una especie de… don –Alice se interrumpió para que yo le diera la señal afirmativa de que yo comprendía de lo que me hablaba.

-Puede… leer la mente- dije en voz baja.

-Si, así es. Algunos otros de nosotros tenemos también dones. No todos, pero algunos si – Alice se detuvo de nuevo, tal vez esperando que yo hiciera una pregunta, pero yo quería que ella terminara de hablar-. Nadie sabe porque pasa esto, al Doctor Carlisle opina que aún siendo humano lo tenemos, y se desarrolla totalmente cuando nos convertimos-

-Entonces, ¿tu también tienes un don, Alice?- me había dado cuenta de lo que ella me quería decir, y pensé que sería mejor que viera que no causaba una reacción negativa en mi.

Alice afirmó con la cabeza.

- ¿Tu también puedes leer la mente?- le pregunté, percatándome de lo desafortunado que sería, mi alivio habría sido sólo temporal, porque a estás alturas mi hermana habría leído dentro de mi cabeza cada pensamiento que había tenido en relación al asunto de la proposición.

-No, eso sólo lo hace el Señor Cullen, hasta donde sabemos - escuché con gratitud responder a Alice-, pero yo puedo… ver… el futuro- declaró.

Tardé un momento en comprender del todo lo que me decía, y después, cuando comprendí la amplitud de sus palabras, el asombró tomó mi rostro. Si ya me parecía impresionante que alguien fuera capaz de meterse dentro de la mente de otra persona y ver cada pensamiento que estuviera generando, la posibilidad de conocer lo que el futuro deparaba, abría un abanico de posibilidades prácticamente infinitas.

-¿Todo el futuro? ¿Todo lo que sucederá?- pregunté con los ojos muy abiertos.

-Bueno, no funciona así, creo. Sólo puedo ver ciertas cosas, principalmente relacionadas con personas cercanas a mi, como tú, mamá, papá, y… pero no puedo decidir cuando… consultar el futuro. No soy como una adivina gitana -sonrió- y créeme que intenté serlo. El Doctor Carlisle dice que es sólo cuestión de tiempo para que logre dominarlo, y podré ver los sucesos inmediatos de las personas que me interesan. Pero por ahora tengo estás… visiones al azar. Fue así como supimos que ibas a regresar a Hertfordshire-.

- ¡Lo sabía!- exclamé triunfal- ¡Lo supieron antes que yo misma!-

- No exactamente- dijo mi hermana, borrando mi gesto de triunfo-. Tampoco es así. Hasta ahora, hemos sacado la conclusión de que sólo puedo ver una parte de los diferentes posibilidades que podrían suceder una vez que alguien toma una decisión. Siempre tengo las visiones cuando alguien ya tomó la decisión, y veo algunos de los caminos que podría tomar de acuerdo a esa decisión. Sin embargo, mis visiones no son infalibles -

-Porque cada nueva decisión que se tome puede modificar el curso inicial de las cosas, y las decisiones de los demás pueden interferir, también- dije comprendiendo lo que trataba de explicar Alice-

- Si, lo has dicho bien- me dijo ella con una sonrisa.

-¿Entonces viste que decidía venir a casa?- pregunté.

- En realidad, sería más acertado decir que te vi empacando y siendo atrapada bajo el asfixiante abrazo de mamá-

Ambas reímos, pero luego comencé a sospechar algo más.

-¿Y… viste algo más mientras yo estaba en Hunsford? Algo relacionado a mí-le pregunté intentando parecer despreocupada.

- Creo que no, eso fue todo lo que vi. Otras cosas nos enteramos por medio del Señor Cullen, él le escribía regularmente a Jasper… al Señor Hale, quiero decir –dijo desviando la mirada-. Pero he visto más cosas desde que llegamos. Como cuando tu paseo te condujo a las aproximaciones de Netherfield Park, y el señor Black te siguió. Pero no aún no comprendo del todo quien ese caballero-

-¡Oh Alice! ¡El Señor Black! Creo que hay algo que deben saber sobre ese caballero. Es un oficial del ejército, su compañía se estableció en Meryton hace unos meses, lo conocí en una ocasión que me encontraba visitando a la tía Constance. Pero eso no es lo que yo quería decirte, sino…-

- Que sabe sobre nosotros- completó mi oración Alice- Si, Bella, lo vi también. Y se lo dije al Señor Hale. Y él se lo dijo al Doctor Carlisle-

-¡Así que él lo sabe! ¿Y que dijo cuando lo supo? ¿Cómo piensan actuar?-

- Sólo dijo que habríamos de esperar. Pero no creo que tengamos que seguir alguna especie de plan…-

-Alice, espera por favor. ¿Has escuchado hablar de un tratado?-

La respuesta se reflejó en la expresión del rostro de Alice, aún sin que ella hablara.

- Y ya debes saber quienes están implicados en él. Fue un antepasado del Señor Black quien lo acordó junto con uno de ustedes…-

-Y te preocupa lo que vaya a pasar, si saben de mi. Pero no debes preocuparte Bella, porque yo lo vería-

-Pero Alice, tu has dicho que todavía no puedes controlar…-

- Pero sé que lo veré. Estoy segura-

Miré a Alice con aprensión, y ella sonrió en respuesta.

-También vi está parte de la conversación- confesó – supongo que te decidiste a comentarnos acerca del Señor Black, ¿cierto?-

-Si- dije sonriendo- pero aún no sabía cuando sería oportuno hacerlo.

- Bella, en unos momentos vendrá el Señor Hale para decirte que mi madre comenzará a sospechar de tu ausencia, si hay otra cosa que quieras preguntarme, hazlo- me alentó mi hermana.

La miré en silencio. Definitivamente me costaría algún trabajo acostumbrarme a que Alice supiera ciertas cosas al mismo tiempo que a mi se me ocurrían (y no antes, como había creído). Pero si había algo que aún quería saber…

- ¿Porqué fingieron su retraso?-

Alice elevó las cejas desmesuradamente, mirándome con perplejidad.

-¡Vaya! ¡Me has tomado por sorpresa! ¡No era esto lo que me preguntabas en mi visión!-

-Es… te iba a hacer otra pregunta… pero cambié de parecer justo antes de comenzar a hablar- le dije, y era cierto pensaba decirle…

- Bueno, pues si todavía te interesa conocer la respuesta a la otra pregunta, no lo recuerdo - dijo con resignación.

Como decía, le iba a decir si le había dolido la transformación, tal como ella claramente había visto que sucedería.

- ¿Y qué hay sobre la otra pregunta Alice? No pude imaginar una respuesta convincente, y me llena de curiosidad-

Ella se tomó un minuto antes de responder. Súbitamente, fijó la mirada en la puerta, la regresó a mi, y finalmente dijo:

-Porque yo se lo pedí al Señor Hale-

La miré interrogante, y justo antes de preguntarle el porque de su proceder, la puerta se abrió.

-Lamento interrumpirlas, señoritas, pero me parece que su madre comenzará a sospechar por su ausencia, Señorita Bella-

Le dirigí una sonrisa de complicidad a Alice, antes de contestar.

- Creo que tiene razón, Señor Hale, muchas gracias por permitirme estar al lado de mi hermana estos momentos. Espero que me sea posible verla pronto-

- El gusto ha sido mío, Señorita Swan. Y confió en que mañana mismo podrá usted ver de nuevo a la Señorita Alice. A primera hora de la mañana, un recado proveniente de mi persona llegará a su casa, notificando nuestra llegada-

Al principio, cuando escuché al Señor Hale decir eso, sentí emoción, pero inmediatamente después, comencé a temer por al reacción de mis padres cuando vieran a Alice. Sin embargo, casi al mismo tiempo sentí una oleada de tranquilidad, sin poder explicar porque.

- No debe preocuparse, señorita. Todo está perfectamente planeado. Su familia no sospechará nada-

Y la tranquilidad se esfumó, cuando un nuevo pensamiento se me ocurrió.

-¿Y qué pasará después, Señor Hale? No pretenderá alejar a mis padres para siempre de Alice, sin pretexto alguno-

- También para eso he encontrado la más feliz de las soluciones- respondió el Señor Hale con una curiosa sonrisa en los labios.

Me despedí de Alice con un cariñoso abrazo y seguí al Señor Hale hasta un salón de la planta baja.

- La Señorita Swan se retira, Conde Carlisle, ¿Tiene usted alguna recomendación para mañana?-

Sonreí mentalmente al escuchar el título con el que el Señor Hale se había referido al Dr. Carlisle, "Conde", ciertamente, era una ironía, debido a su condición de vampiro… Además del Doctor Carlisle -o del Conde Carlisle, como debería llamarlo-, en la habitación se encontraban la Señorita Rosalie Hale y el Señor Edward Cullen, quien se puso rápidamente de pie cuando entré al salón.

-No, no me parece necesario. Creo que la Señorita Swan sabrá conducirse admirablemente- dijo con una franca sonrisa el aludido.

- En ese caso, ya se retirará, su madre podría empezar a…-

- Enloquecer, sería un término más adecuado que cualquier otro que usted pudiera utilizar, Señor Hale- dije, provocando algunas sonrisas en los presentes, pues acababa de mirar la hora en un reloj de pedestal, y ya llevaba más de de tres horas injustificadas fuera de casa.