Disclaimer: todos los personajes pertenecen a Meyer. Yo solo los uso a favor de la trama que es mía, mía de mi propiedad XD
Chicos en verdad quiero disculparme, me han comentado de horrografia XD exacto digo horrografia, porque son horrores ortográficos y no errores. Pero en verdad mi colegio era full ingles y la única materia en español…pues era español. Por lo que me confieso bruta en la escritura jijiji. Por suerte mi trabajo es con americanos y europeos por lo que solo tengo que hablar y escribir en ingles así que sorry de nuevo.
CAPITULO 35
FOTOGRAFÍAS.
Cuando regresamos de Panamá, prácticamente le suplique a Edward que regresáramos a nuestra casa. Le pedí que no me malinterpretara, adoro a sus hermanos, pero necesito mi propio espacio. Después de las interminables quejas de Alice acerca de la nula necesidad de mudarnos. Por suerte contamos con el apoyo de Esme y Carlisle quienes le recordaron que cuando estuvo recién casada ella y Jasper vivieron por seis meses en un apartamento del centro de la ciudad.
Edward me hizo prometer que me portaría bien y no haría nada que pudiera hacer que mi presión aumentara, así que al final de la semana estábamos de regreso en la casa. Extrañaba el silencio y la tranquilidad de este lugar. Edward, estaba programando su horario para poder estar conmigo antes que anocheciera.
Ahora que tenía más tiempo sin todos los preparativos de la boda, podía concentrarme en el inminente lanzamiento de mi nuevo libro, hable con mi agente y con Ángela para dejarles saber que tenía ganas de escribir un libro infantil, mi instinto maternal se estaba desplegando con fuerza.
El matrimonio de Ángela era la próxima semana, pero ella muy amablemente traía los vestidos para que me los probara en la casa, evitándome tener que manejar hasta la ciudad.
La noticia de mi boda con Edward había hecho correr ríos de tintas en las diferentes revistas y periódicos de la ciudad. La copia de nuestra licencia y certificado de matrimonio de alguna manera se coló desde la corte del condado. Especulaban en cómo había sido mi vestido, como había estado decorada la casa, quienes habían asistido, a donde nos habíamos ido de luna de miel. Publicaron fotografías aéreas de nuestra casa en Forks tratando de atar la mayor cantidad de cabos posibles. Mi editorial y mis publicitas recibieron millones de llamadas pidiendo una exclusiva, al igual que la fundación Cullen y el hospital.
Edward y yo habíamos salido en diversas ocasiones durante estas dos semanas a comer fuera por culpa de cualquiera de mis antojos, a veces me sentía culpable por hacerlo manejar de regreso a la ciudad pero él me había dicho que no había ningún problema. Lógicamente muchas de las veces que salimos nos encontramos con paparazis, los cuales trababan de tomar fotos de mi estomago que ahora se notaba un poco. Por eso Carlisle le había aconsejado a Edward que emitiera un comunicado de prensa informando de mi estado y suplicándole a los medios que nos dieran espacio en este tiempo por mi seguridad y la de los niños.
Hoy era una de esas tardes, estaba esperando a Edward vestida con unos jeans de maternidad y una camisola estilo babydoll diseños exclusivos de Alice. En cuanto escuche el auto de Edward estacionar fuera abrí la puerta de golpe y lo abrace llenándolo de besos.
--Vaya, no me esperaba este recibimiento—dijo riendo.—Veo que estas lista para nuestra salida de hoy. ¿Qué comeremos hoy?—me pregunto dándome un beso en la nariz.
--Baby ribs! Quiero ir a Tony Romas—le dije emocionadamente.
--Creo que deberé contratar un chef privado 24/7 como papá cuando mamá estaba embarazada de Alice—me sonrió ayudándome a subir al auto.
--Carlisle contrato un chef privado?—le pregunte curiosa.
--Si..—soltó una carcajada—mamá tenía unos antojos de dulces, se le ocurría pedir pasteles de todo tipo en la madrugada. Porque crees que Alice es como es—me dijo moviendo su dedo índice en círculos cerca de su sien indicándome que su hermana estaba loca. Yo solo pude unirme a sus risas y jurar que no comería nada dulce en la madrugada.
-.-.-.-.-.-.-.-.-
La semana paso sin más complicaciones, Edward y yo pasábamos todo el tiempo que podíamos juntos, él adoraba recostar su cabeza sobre mi estomago y esperar a que los gemelos se movieran. Esme y las chicas venían muchas a veces a hacerme compañía, pero la mayor parte del tiempo me la pasaba con mi laptop bajo mi palmera en la playa escribiendo mi nueva historia.
Se podía decir que Edward y yo aun estábamos en la etapa de luna de miel, parecía que si estábamos juntos en la casa no había manera de dejar de tocarnos. Habíamos hecho el amor en cada superficie de la casa un día tratamos de llegar a la habitación pero terminamos haciendo el amor en la escalera, debo admitir que fue emocionante, pero bastante doloroso para mi espalda.
Ahora nos estábamos preparando para el matrimonio de Ángela y Ben. Edward se veía muy guapo en su esmoquin negro, su cabello estaba igual que siempre parecía que tuviera vida propia. A veces creo que he debido de hacer cosas muy buenas para ser recompensada con el amor de este hombre.
--Ve algo que le guste Sra. Cullen?—me pregunto cuándo se percato que lo estaba mirando casi con la boca abierta. No pude evitar mi sonrojo al ser atrapada.
--Solo estaba viendo si no se había ensuciado el vestido—mentí y Edward me dio una sonrisa torcida.
--Lo que digas amor—dijo condescendientemente.
Mire una vez más mi vestido, podía decir que me quedaba bastante bien, resaltaba mis pechos que ahora estaban enormes y disimulaban mi pancita.
Salimos en dirección al hotel donde se realizaría la ceremonia para que yo pudiera ayudar a Ángela a arreglarse…. Bueno es más a darle apoyo emocional porque ella había contratado estilistas profesionales.
Cuando llegamos al hotel me despedí de Edward dándole un beso, él se dirigió al bar del hotel donde se encontraría con sus hermanos, mientras yo me dirigía a la habitación de Ángela.
Me dedique a decirle, lo hermosa que se veía, que no tenía nada de qué preocuparse, que todo saldría bien mientras los estilistas la maquillaban. La ayude a ponerse el vestido junto con la Sra. Weber quien lloraba profusamente.
La ceremonia fue sencilla, pero muy hermosa. Ben se veía muy orgulloso y Ang muy emocionada. A mitad de ceremonia me puse a llorar, la verdad es que estaba muy emocional últimamente. Edward, acaricio mi espalda y eso me tranquilizo un poco.
En la recepción todo era blanco, la verdad la decoración del salón del hotel estaba muy hermosa.
--Vamos a bailar Sr. Cullen—me dijo Edward, mientras observábamos a sus hermanos deslizarse en la pista de baile.
--Esto me recuerda a nuestra boda—le dije poniendo mi cabeza en su hombro.
--El mejor día de mi vida—me dijo suavemente al oído, sentí sus labios tocar mis cabellos.
La recepción fue preciosa, nos divertimos mucho bailando, quien diría que yo alguna vez disfrutaría de bailar. Cuando tuve que dar mi discurso como madrina de la boda, me remonte a nuestro tiempo en la secundaria. Al final Ángela y Ben se despidieron. Edward tuvo casi que llevarme cargada al auto porque no aguantaba estar un minuto más de pie.
A la mañana siguiente recibí una llamada de Maggie, mi publicista. Me decía que tenía una reunión a las nueve de la mañana con un promotor interesado en una firma de libros para cuando salga oficialmente mi libro, que según lo que Maggie me dijo había arrasado en las preventas. Espere emocionada a que Edward regresara para darle las buenas nuevas.
Tenía la cena lista a la hora acostumbrada, pero al parecer se le hizo tarde, trate de llamarlo al celular pero no contesto…seguramente estaba en alguna emergencia médica. Casi una hora después que lo llamara, mi celular sonó.
--Edward!—respondí rápidamente.
--Amor…lamento no haber podido responder la llamada, me estaba haciendo cargo de un asunto—dijo con voz monótona. Algo no andaba bien.
--Todo está bien Edward?—pregunte tímidamente.
--Si todo está bien…solo me duele un poco la cabeza. Debo de llegar a casa en treinta minutos—volvió a decir en la misma voz.
--Ok…te espero—le dije suavemente y la llamada se corto.
Hice todo lo posible por mantener a raya mis lágrimas, sabía que estaba siendo emocional, que solo era el dolor de cabeza lo que lo tenía así. Logre calmarme antes que Edward llegara, lo fui a recibir con una sonrisa, su expresión era sombría. Me dio una sonrisa que no le llego a los ojos y me beso la frente.
Edward, prefiero acostarse sin cenar, alegando que el dolor de cabeza era bastante fuerte pero que no me preocupara. Comí sola en la mesa de la cocina, pensando en que podía tener a Edward de esa manera conmigo. Ni siquiera pude decirle lo de reunión con el promotor mañana. Después que poner los platos a lavar y guardar la comida sin tocar de Edward; subí las escaleras poco a poco, la habitación estaba a oscuras Edward, estaba en la parte más lejana de la cama dándome la espalda. Me mordí el labio para no llorar y me recosté mirando el techo tratando de pensar si había hecho algo mal. Seguro se dio cuenta que no soy lo suficientemente buena para él, las lagrimas empezaron a bajar silenciosas por mis mejillas, llevándome a dormir por primera vez en casi seis meses sin los brazos de Edward a mi alrededor.
Los rayos de sol se colaban por la ventana, había decidido antes de dormirme que hablaría con Edward y le preguntaría que le estaba molestando. Me gire en la cama para darme cuenta que estaba sola.
--Edward!—llame esperando que estuviera en el baño, pero no obtuve contestación. Me asome por la ventana de mi habitación y vi que su auto no estaba.
--No llores Bella, no llores—me decía a mí misma. Seguramente tenía una emergencia temprano en la mañana y como se sentía mal no me pudo decir anoche. No puede ser algo que haya hecho yo, verdad?
El sonido de mi celular me saco de mis cavilaciones, era un mensaje de texto de Maggie informándome que el promotor le envió todos los datos para la reunión de hoy. Me bañe aun llorando, me vestí con un pantalón negro con cintura elástica y una camisa rosada de maternidad y me puse una chaqueta encima. Quería lucir lo más profesional posible, recogí mi cabello en un moño y me maquille con colores claros, puse un poco de visina en mis ojos para aclararlos. Tome mi bolso, mi laptop y las llaves de mi auto. Tenía meses que no lo manejaba, por lo general ahora siempre tenía alguien que me llevaba a todos lados.
Paso casi una hora antes que me estacionara, por suerte era un desayuno de negocios porque no había probado alimento.
--Todo está bien Bella, en la tarde hablaras con Edward y veras que todo este asunto es solo producto de tu imaginación—me dije a mi misma mirándome en el espejo retrovisor del auto.
Salí del auto y me dirigí al exclusivo restaurante.
--Me están esperando bajo el nombre Promociones FV—le dije a la anfitriona.
--Si, claro por favor sígame si es tan amable, están ubicados en el área de la terraza—me indico.
Por lo visto habían reservado totalmente el área de la terraza para esta reunión, pensé que solamente me iba a reunir con una persona, pero por lo visto me equivoque. Pero cuando entre me di cuenta que no estaba en un error. Solo había un hombre de espaldas a mí, en la parte más lejana de la terraza. La anfitriona se retiro en cuanto me indico el camino, cerrando las puertas francesas tras ella.
--Buenos días soy Isabella Cullen-Swan—dije llegando al hombre. Cuando se giro mi garganta se cerró.
--Srta. Swan…encantado de verla como siempre…déjeme decirle que se ve hermosa el día de hoy—dijo Félix mirándome con sus penetrantes ojos azules.
--Sr. Vulturi creo que me equivoque de lugar, tengo una reunión de negocios para la promoción de mi libro y ahora soy la Sra. Cullen—le dije en voz fría.
--Es correcto, tiene una reunión de negocios… conmigo. Como vera una de mis empresas es Promociones FV…--dijo invitándome a sentar. Tome aire y conté hasta diez antes de sentarme.
--Pensé que me reuniría con Sebastián… él fue quien se encargo la ultima vez de mi publicación—le dije abriendo mi laptop—Que fechas son las que su empresa tiene previstas para la firma de autógrafos, el libro sale el próximo mes y como vera por mi estado no puedo ausentarme de la ciudad—le dije entrando en modo de negocios.
--Sra.…Cullen—dijo con una sonrisa—no tenemos intención de interferir en la salud de su embarazo, las firmas de libro serán dentro de la ciudad. Por eso hemos previsto que sean en los primeros días del año para evitar que tenga que salir en el tumulto de personas que estarán haciendo sus compras navideñas.—dijo sacando dos sobres.—Aquí encontrara todos los documentos pertinentes, solo necesita su firma; ya su publicista y su abogado los revisaron y los firmaron.—me entrego uno de los sobres. Lo leí y verifique que las fechas me convinieran revisando mi agenda electrónica mientras desayunábamos.
--Bien, Sr. Vulturi todo parece estar en orden, ninguna de las fechas coincide con mis citas medicas—le dije terminando de comer mi plato de frutas. Le devolví el documento firmado.
--Isabella…--me dijo y por primera vez desde que lo había conocido lo vi incomodo. Jugó con el sobre que tenía en sus manos.
--Hay algo más que quede por discutir?—le pregunte
--Créame que esto es muy incomodo, para mi…pero no puedo permitir que la sigan engañando—me dijo y volvió a jugar con él sobre sellado.
--A que se refiere Sr. Vulturi.—le pregunte incomoda. Se levanto y empezó a caminar de un lado a otro.
--Hace dos días… Tanya fue a verme—lo iba a interrumpir para decirle que no me importaba su vida con Tanya, pero él levanto una mano haciéndome esperar.—Nuestra relación termino el día en que nos encontramos en la discoteca… por lo que le dije a mi secretaria que no la dejara pasar… fue cuando me dijo que tenía algo que ver con usted….—me miro y froto sus manos en su pantalón. Yo lo mire interrogante.
--Yo no he hablado con Tanya desde haces meses Sr. Vulturi—le asegure.
--Usted no… pero su esposo por lo visto si…--me dijo y mis ojos se abrieron como platos.
--No le creo…--le dije entre dientes
--Me dijo que tenía unas fotos comprometedoras en las que ella aparecía con su esposo recientemente… al principio no le creí… pero luego me las mostro—me dijo y miro el sobre en la mesa de reojo—Me las ofreció a un precio muy alto, de lo contrario las vendería a alguna revista amarillista. Llame a mi abogado y la hice firmar un acuerdo de confidencialidad, no puede divulgar la información que compartió conmigo y me asegure de obtener todas las copias –se sentó a mi lado y tomo mi mano. No me había dado cuenta que las traidoras lagrimas caían libremente por mis mejillas.
--Está mintiendo….—dije en un susurro—yo creo en mi esposo….usted está mintiendo—empecé a sacudir mi cabeza negando.
--No llores… no tienes porque llorar por ese maldito.—me apretó la mano y yo se la arranque.—Todo está aquí en este sobre… si Tanya vuelve a molestarte por este asunto solo avísame y mis abogados tomaran cartas en el asunto.—me dijo empujando el sobre en mi dirección.—Pero preferiría que no te acercaras a ella… tengo entendido que se ha mezclado con la gente equivocada… ya sabes cómo es el mundo del modelaje… al parecer se ha metido en drogas…--escupió esa parte casi con asco.
Mis manos temblaron violentamente, tenía miedo…es por esto que Edward se comporto así anoche? Podría abrir el sobre? Tendría el valor suficiente para enfrentarme con lo que me esperaba dentro? Mire a Félix, quien tenía una expresión preocupada. Abrí el sobre con cuidado y saque la primera fotografía…todo lo que había desayunado se me agrupo en la garganta , prácticamente caí de rodillas en el suelo y vomite copiosamente en el arbusto que estaba al lado…
NO, NO, NO, grite mentalmente…. Mire nuevamente la foto… si era Edward…. Mi esposo con su ex novia en la cama… volví a vomitar y sentí los brazos de Félix sosteniéndome, sentí a mis pequeños removerse y eso solo condimento mi dolor. Félix me decía algo que no lograba captar que era… no podía pensar, no podía respirar, era como si me hubieran arrancado todo por dentro…
Félix me logro sentar y me limpio los labios con su pañuelo. Mis manos temblaban…
--Tengo…que… irme…--dije entre sollozos.
--La llevo a su casa…o a donde desee… lamento haber sido yo quien le entregara estas noticias—dijo en voz baja y yo le creí…
--Que…voy a hacer ahora…--le dije aferrándome a su brazo mientras seguía llorando… llorando por la pérdida de mi vida.
--Isabella…le ofrezco mi ayuda… sé que no tiene confianza conmigo pero al menos le ofrezco mi ayuda como un amigo—me dijo entregándome mi bolso.
--BELLA?—escuche la ultima voz que quiera oír en este momento llamarme.
--No…puedo…hablar con él… no ahora…--dije en un susurro.
--Yo lo detengo espérame afuera—me dijo
--Suelta a mi esposa, que le dijiste?—lo escuche gruñir yo seguí caminando cegada por las lagrimas. Félix se adelanto y tomo a Edward por el brazo y lo alejo de la entrada del restaurante.
Lo escuche gritar y llamarme mientras discutía con Félix. El dolor de mi pecho se hacía cada vez peor, no podía quedarme un solo minuto más aquí. Camine casi a ciegas hacia mi auto y salí del estacionamiento a toda velocidad, cuando pase frente al restaurante vi a Edward golpear a Félix y correr hacia su auto. No podía dejar que me alcanzara, no podía escuchar sus mentiras, siempre supe que no era suficientemente buena para él. Se caso conmigo por culpa, todo era una maldita mentira, nunca me amo…como no lo vi antes. Pasaba los autos sin importarme nada… ya nada me importaba… todo lo que había creído no era nada que no fuera una gran mentira… había llegado al camino que llevaba a nuestra... no a mi casa. Mi teléfono empezó a sonar y supe que era él. Baje la ventanilla del auto y lo lance con todas mis fuerzas, las lagrimas me cegaban. Sentí el auto patinar, trate de enderezarlo pero sabía que no podía hacerlo… iba a morir… Escuche la carrocería retorcerse y un dolor atravesó mi brazo y mi frente.
--BELLA!—escuche gritar antes que todo se volvería negro.
N/A: tenía todas las intenciones de terminar aquí, ya había echado mis lágrimas de cocodrilo y estaba frustrada por como había quedado, pero decidí continuar para que no me mataran T_T Ahora veremos la versión de Edward, empieza el día anterior.
EPOV
El día había pasado sin complicaciones, estaba contando los minutos para ir a ver a mi hermosa esposa. Bella… cada vez que pensaba en ella una sonrisa se dibujaba en mi rostro. La puerta de mi oficina se abrió de golpe mientras recogía mi maletín.
--Disculpe Dr. Cullen, trate de detenerla—dijo Jessica apresuradamente, para junto a Tanya.
--Está bien Jessica puedes retirarte yo me encargo de enseñarle a la Srta. Denali la salida. Hasta mañana—le dije despidiendo a mi secretaria, ella asintió y se retiro.
--Edward… cariño…--me ronroneo
--Que quieres Tanya?—le pregunte duramente.
--Necesito dinero y quiero que le digas a tu hermana que deje de estar moviendo sus influencias para que no me contraten—me dijo sorbiéndose la nariz. Se veía algo desencajada, mucho más delgada que la última vez que la vi hace casi dos meses.
--Porque habría de dártelo yo? Y no creo que Alice tenga nada que ver si no consigues trabajo. Tanya si me disculpas me tengo que ir—le dije señalándole la puerta.
--Harás lo que te digo y me darás lo que quiero si no quieres que la Sra. Perfección se entere de tus infidelidades—me dijo con voz fría moviendo sus ojos presurosamente de un lado a otro y yo me pare en seco.
--Yo nunca le sido infiel a mi esposa Tanya, creo que no estás bien de tus cabales—le dije y ella me miro con sorna moviendo un dedo bajo su nariz. Allí fue cuando todo cayó en su sitio….Tanya está consumiendo drogas.
--Claro que no… eres demasiado perfecto para hacer eso… pero por suerte le hice caso a Irina cuando aun estábamos juntos… Recuerdas la noche que pasamos en el hotel Embajador?—me miro entornando sus ojos y sonriendo como un gato que se comió un canario. La bilis se me acumulo en la garganta… al recordar esa noche… no habíamos tenido sexo… pero su habíamos tenido sexo oral…. Bella! Fue lo único que pude pensar.—Esa noche firme mi póliza de seguro contigo… veras tengo unas fotos muy lindas tuyas de esa noche que le podrían interesar a tu esposa o a la prensa. Tengo que decirte… que serias el segundo postor… Félix me ofreció mucho dinero por ellas… parece ser que está interesado en salvar a tu insignificante esposa de la pena—dijo sentándose en una silla. Mi aliento se quedo atorado en la garganta.
--Cuanto quieres, por las fotos…--le dije apretando mis puños a los lados de mi cuerpo. Ella sonrió ampliamente.
--No, querido… las fotos ya no las tengo… las tiene Félix… solo que se me olvido decirle que no eran recientes, así que él cree que va a ser el caballero en blanca armadura que salvara a tu esposa de la humillación de saber que le has sido infiel. Tienes que pagarme para que le diga que son fotografías viejas y no hable con tu esposa.—Me dijo y yo sentí que vomite un poco en mi boca.
Mi teléfono empezó a sonar y yo sabía que era Bella, yo debía haber llegado a casa hace tiempo. No me atreví a responder por temor a que Tanya dijera algo que me pudiera comprometer más de lo que ya estaba.
--Dime tu precio—escupí, sabiendo que era la única manera de proteger a mi esposa. Tanya sonrió ampliamente.
--Mañana tengo una reunión con Félix a las once de la mañana. Reúnete conmigo a las nueve, este es mi precio—me dijo pasándome un papel con una cifra exorbitante de dinero y la dirección de la reunión.
--Nos vemos mañana… ahora lárgate…--le dije tomándola del brazo y sacándola de mi oficina.
--Hasta mañana Eddie… y no te olvides de decirle a tu hermana que me deje en paz—dijo antes de salir.
Regrese a mi oficina como un muerto en vida, tome mi maletín y me dirigí a mi casa… a ver a mi esposa… Saque el celular y le dije que estaría en unos minutos. Estaba preocupada por mí como supuse… pero no me atrevía a contarle…Bella estaba muy emocional con el embarazo, no podía someterla a ese estrés y seguro esa cabecita loca empezaría a pensar lo peor.
No me podía obligar a mirarla, estaba diciendo una mentira tras otra, subí a nuestro cuarto y me acosté dándole la espalda a la puerta. Después de un rato la escuche entrar pero no tuve el valor suficiente para girarme y decirle la verdad. Tomo toda mi fuerza de voluntad no contarle la verdad cuando la escuche llorar hasta quedarse dormida, pero prefería que solo sintiera una pequeña punzada de rechazo a la horrible verdad sobre esas fotos, recuerdo claramente esa noche, fue una noche de lujuria… casi tomo esa noche a Tanya de no haber sido porque recibí una llamada de urgencia del hospital.
Me desperté casi al alba, mire su forma dormida y me dije una vez más que estaba haciendo lo correcto por protegerla, me vestí y fui en dirección al restaurante donde me cito Tanya, para entregarle el cheque ya había coordinado con mi banco que hicieran el depósito en mi cuenta corriente.
La vi sentada en una mesa bastante distante de la entrada. Me acerque a la mesa y me pare detrás de la silla frente a Tanya.
--Tanya… te entregare el cheque en cuanto le hayas dicho a Félix la verdad —le dije sabiendo que era la única manera de asegurarme que cumpliera con su palabra. Ella me sonrió ampliamente.
--Lastima sabes… cambie de opinión—me dijo aun sonriendo.
--Quieres más dinero?—le gruñí cansado de sus juegos.
--No… mí querido Edward. Quiero mi venganza—sonrió de nuevo.
--Habla claro. Cuál es tu nuevo precio—le escupí entre dientes tratando de no llamar la atención.
--Quiero que tu "mujer" sufra—dijo haciendo comillas con sus dedos—quiero que pague por haberse cruzado en mi camino—la mire atontado no entendiendo lo que me decía. –Félix esta ahora mismo en Palomino's con tu esposa mostrándole las fotos para protegerla de ti—me dijo y se soltó a reír. La sangre me cayó a los pies, tome todo en mi para no agarrarla por el cuello y matarla. Yo estaba al otro lado de la ciudad, nunca llegaría a tiempo.
Mis pies empezaron a moverse y me subí al auto manejando atreves de las ajetreadas calle de Los Ángeles, eran casi las diez, lo único que esperaba era que Félix no le hubiera mostrado las fotos a mi ángel. Estacione y entre casi corriendo al restaurante ignorando por completo a la anfitriona. La imagen frente a mi me dejo helado. Mi esposa se sostenía de Félix, casi como si sus piernas no la sostuvieran, por su rostro caían gruesas lágrimas y este estaba casi deformado por una expresión de dolor que me dejo sin aliento.
--BELLA!—la llame pero ella no levanto el rostro, vi que se aferro más a Félix mientras yo daba unos pasos en su dirección. --Suelta a mi esposa, que le dijiste?--Él se separo de ella y llego a mi sacándome del camino.
--Ya le has hecho sufriente daño Cullen, déjala tranquila—me gruño. Volví a llamarla pero no me hizo caso.
--Apártate de mi camino Vulturi no te interpongas entre mi esposa y yo o me veré obligado a borrarte del mapa.—le dije empujándolo cuando vi que Bella pasaba corriendo a nuestro lado, me gire para seguirla pero Félix me tomo por el hombro en cuanto puse un pie en la calle.
--Te dije que la dejaras en paz. Ahora voy a llevarla donde ella me pida. Ya hablaras con ella cuando se calme. No te dejare hacerle más daño—me dijo y me gire dándole con mi puño en la cara.
--No te atrevas a acercate a ella.—le gruñí entre dientes y vi su auto pasar a nuestro lado a toda velocidad.
Corrí hacia mi auto dejándolo en encorvado sosteniendo la maleta de la laptop de Bella y un sobre amarillo. Salte y me di a la tarea de seguirla. Ella no debía manejar en la situación en la que se encontraba, ella tenía que escucharme tenía que creerme.
--Maldición!—gruñí golpeando con el puño el timón—Si tan solo le hubiera dicho anoche… si no hubiese sido un cobarde. Ella me hubiera entendido… hubiera llorado si… hubiera sufrido también… pero al menos lo hubiera escuchado de mis labios y no una media verdad contada sin conocimiento de la realidad.
Saque mi teléfono y la llame tenía que hacer que se detuviera estaba conduciendo a una velocidad excesiva. Lo escuché timbrar tres veces y luego vi como lanzaba el pequeño objeto plateado por la ventana.
Lo que sucedió a continuación fue como ver una película en cámara lenta, paso por un tramo mojado de la carretera y su auto perdió el control. Piso los frenos con fuerza mientras el auto rabeaba por la inercia golpeando contra un árbol en la puerta de atrás del lado del conductor. En esos segundos mi mundo dejo de girar.
--BELLA!—grite corriendo hacia ella, saque mi celular y marque.
--911.— respondió una voz
--Necesito ayuda… mi esposa…--dije con un sollozo ahogado abriendo la puerta del pasajero para ver la sangre corriendo libremente por la cara de la mujer que amo.
*
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N/A: pensaba dejarlo aquí…. Pero sabía que me mandarían a los Vulturi y me escribirían amenazas de muerte así que… me tienen que dar muchos besitos en los reviews u.u
--Bella, Bella… amor ya te tengo cariño. No me dejes…--dije llorando mientras la examinaba. Solté su cinturón de seguridad pero no me atreví a sacarla del auto, la parte de atrás estaba totalmente incrustada en el árbol. Fue una suerte que no recibiera el impacto directo.
Me quite la camisa presurosa y la presione contra su frente para detener la hemorragia, sus signos vitales estaban bien, pero podía ver por el extraño ángulo de su brazo izquierdo que estaba fracturado.
Seguí repitiéndole una y otra vez que estaría bien, besaba su rosto ensangrentado y acariciaba su vientre. Dios… nunca te he pedido nada… pero no me los quites… por favor… no podría soportarlo…
La ambulancia llego y los paramédicos trataron de sacarme del auto, pero me rehusé a dejarla. Solo me aparte para que la sacaran, en cuanto le pusieron el collarín y entablillaron su brazo volví a tomar su mano.
Pedí que la llevaran al hospital donde trabajo, veía los monitores a los que estaba conectada, me hacía sentir mejor que me dijeran que no había tenido hemorragia vaginal y que si corría con suerte solo sería el brazo y la cabeza lo que se había lesionado. Me pidieron informes del accidente y lo relate lo mejor que pude. Mi teléfono sonó y lo puse en mi oído como si fuera un robot.
--Edward, estas bien?—pregunto Alice asustada.
--Bella!—logre decir entre sollozos—dile a papá que me encuentre en el hospital—le dije mientras acariciaba su mano con mi rostro, necesitaba sentirla cerca.
--Él ya esta allá… lo llamo para avisarle, nos vemos en el hospital… toda va a salir bien Edward—me dijo cortando la llamada.
Llegamos al hospital donde la revisaron en el cuarto de urgencias, mi padre se unió rápidamente al equipo en cuanto se entero que Bella y yo ya habíamos llegado. No me dejaron participar en la revisión, pero si estuve presente durante todo el proceso. Tuvieron que tomarle cuatro puntos en la cabeza y enyesarle el brazo, se lo había roto en dos pedazos, pero ambas habían sido fracturas limpias por lo que no hubo necesidad de operar. Tuvieron que inyectarle por vía intravenosa sulfato de magnesio para controlar las contracciones leves que estaba teniendo. Gracias a dios los niños estaban bien, pero de todos modos la mantuvieron conectada a dos monitores fetales para asegurarse de que no sufrieran ningún tipo de estrés por el accidente.
La pasaron a una suit privada y mi padre dio órdenes de tenerla como paciente privada para evitar el acoso de los medios.
Se veía pálida, el lado izquierdo de su cara estaba empezando a ponerse morado, tenía la cabeza vendada donde le habían tomado los puntos, la tenían sedada para evitar que sufriera, su brazo enyesado estaba en un cabestrillo sobre su pecho justo sobre su estomago. Bese su mano y deje mi cabeza recostarse a su lado escuchando el suave "whosh, whosh" de los corazones de mis hijos.
--Edward… tenemos que hablar….—dijo suavemente mi padre entrando a la habitación.
Ahora si….. Termine el capiiiiiiiiiiiii! Este es el capitulo que más que ha costado escribir para este fic, se los aseguro… espero que les haya gustado… no me manden a los Vulturi y déjenme saber que piensan.
Tranquilas… saben creo en los finales felices y no se preocupes Tanya tendrá su merecido. No piensen mal de Félix, él solo quería ayudar a Bella u.u
Ahora denle click al botoncito verde.
