Disclaimer: Los personajes de Naruto pertenecen al gran Masashi Kishimoto-San, la historia descrita a continuación es producto de mi loca imaginación. Un día me dio por escribirla, y aquí está, "Entre el amor y la venganza".


Hola meus amores, otra vez yo, no podía conectarme a la red por un problema de incompatibilidad de mi módem o router con el servidor, por esa razón no me había reportado. Aquí un nuevo capítulo, continúo escribiendo. Espero les guste, nos leemos al final.

Disfruten la lectura.


¿DESCUBIERTOS?

Transcurrieron días, nadie sabía nada de Hinata ni de Keiko, Los Uchiha se reunieron en la residencia principal, entre ellos el Hatake, quien continuaba con las averiguaciones. Sasuke estaba absorto en su mundo ajeno a lo que ocurría en aquella habitación. Sarada había confesado sobre la relación de su amiga con la Hyuga. Itachi observaba a su hermano menor desconectarse de la realidad, imaginaba lo que cruzaba su ensimismamiento. La chica era su hija y la había tenido tan cerca.

Sakura confirmó las declaraciones de la pequeña Uchiha, al parecer un día las escuchó hablando sobre los orígenes de Keiko y en ella mencionaba a Hinata Hyuga, como también que siempre estuvo bajo el cuidado de Hisui Hyuga-Mishima porque la morena quiso evitar el escándalo en la familia. O esa era la versión que la rosada decía conocer.

Itachi, Sasuke, Mikoto y Kakashi sabían la verdad de lo ocurrido, era obvio que la niña fue manipulada a conveniencia de la matriarca Hyuga. Ahora entendían por qué identificaba a Hinata como su madre aun estando sin memoria, siempre estuvo consciente de quién fue su progenitora y al quedar sin recuerdos, al único al que se aferraba con vehemencia era el de su mamá y tal vez la ilusión de permanecer a su lado.

Guren no decía nada, ella había confesado que solo era la representante legal de la joven Mitashi, pero que no tenía ningún vínculo sanguíneo con ésta. Solo estaba para servirle y para ello recibía una paga sustanciosa de su jefa, la verdadera responsable de Keiko.

Samara estaba atónita con las revelaciones, ninguno de los conocedores de los hechos exactos objetó la versión contada por la Haruno y su hija, pues hallaban desagradable que las que ignoraban aquel oscuro secreto quedasen impactadas ante la canallada cometida por los Hyuga y Uchiha con relación a esa niña.

—Daremos con su paradero y podrás ser el padre que nunca tuvo. —Itachi posó una mano en el hombro de su hermano, su furia hacia él se había esfumado con el paso de los días, no merecía la pena darle el gusto a Hinata de quebrar su relación.

Sasuke solo asintió no muy convencido, se disculpó y dijo que tenía que salir, no se sentía bien luego de las "nuevas revelaciones". La verdad se excusó porque ese día Hinata comenzaba su travesía por mar. Se iría a Tokushima en ferry, de allí tomaría un vuelo rumbo a Vladivostok y terminaría por instalarse en San Petersburgo por un par de semanas o meses para no levantar sospechas.

Todos le pidieron que mantuviera la calma y que tuviera cuidado de no cometer una estupidez, por lo visto era bueno actuando porque realmente por dentro una parte de él estaba feliz de estar compartiendo con su hija y Hinata en clandestinidad que le brindaba la casa de la Uzumaki. No iba a cometer ninguna tontería, al contrario, en ese momento deseaba que la Hyuga tuviera suerte en su búsqueda y Keiko pudiera tener una madre a su lado y no en una cárcel.

Abandonó la casa diciendo que iría al lugar de siempre, necesitaba un tiempo a solas para sí mismo. En efecto fue hasta donde dijo, más porque sabía que Itachi lo seguiría hasta allí para cerciorarse de que no cometiera ninguna tontería como cuando era más joven. Se encontró con su viejo amigo Juugo y luego con Suigetsu, quien le dio una enigmática sonrisa como señal que hizo lo que le había pedido.

Aquel lugar era uno de los negocios de Madara, nada más ni nada menos que un burdel. Su socio Orochimaru, un hombre con gustos peculiares, había abierto las puertas luego de unos días guardando respeto a la memoria del infeliz de su tío, como si realmente lo mereciera, se decía el moreno. Durante su juventud merodeaba mucho por aquellos lares, más cuando se involucró en sus negocios sucios para conseguir dinero fácil que Fugaku no le suministraba para cumplirse ciertos caprichos, siempre se caracterizó por ser la oveja negra de la familia, y en ese momento allí, reconocía que volvía a las andadas.

Luego de compartir durante un tiempo prudente, se alejó a la sección privada que comúnmente los clientes utilizaban para pasar un rato más agradable en compañía de alguna prostituta, nada fuera de lo común en un local donde se comercializaba con el sexo. Cualquiera que le haya visto entrar por aquel pasillo pensaría que iría a "liberar tensiones", pero en realidad buscaba una puerta trasera que lo llevara al oscuro y solitario callejón por donde saldría de aquel lugar sin ser visto por la inquisidora mirada de su hermano, quien seguramente aún estaba afuera, o la de uno que otro policía que lo pudiera estar vigilando.

Tal como lo imaginó al ver a su amigo con esa sonrisa afilada, una cazadora de cuero negra, su casco y una motocicleta Suzuki GSX-R 1000 lo esperaban sobre la acera de aquella vereda que daba a una avenida contraria a la que tomó al llegar a la mancebía. Llevaba tiempo sin usar una de esas, pero siempre era bueno volver a sentir el pulso latir frenético por causa de la adrenalina.

Se colocó su indumentaria, abrió un pequeño compartimiento y sacó un par de guantes que inmediatamente usó, encendió el potente motor de cuatro cilindros que no tardó en rugir tal y como le gustaba, dejó que calentara por unos minutos y partió hacia la oscuridad de la noche que se cernía sobre Tokio a esa hora.

— ¿Estás loco verdad? ¿No pensarás que en mi estado me voy a montar en esa cosa? Me niego rotundamente. —Hinata alzaba las manos en el aire a modo de protesta al ver el medio de transporte que Sasuke había elegido para llevarla.

—No pasará nada, el ferry sale a las once y media, vine temprano para no tener que ir muy deprisa. —Hinata entornó los ojos y lo observó con fingida furia.

—Está bien confiaré en ti… más te vale que no nos pase nada, sino… —Una pequeña sonrisa se dibujó en los labios de la Hyuga, era extraño, era como si el tiempo retrocediera a aquella vez que montó por primera vez en su motocicleta. —Ya se me ocurrirá qué hacerte.

— ¡Guao! —Gritó una sorprendida Keiko desde el umbral de la puerta principal de aquella residencia, se sorprendía de lo genial que era aquella moto sobre la que veía a su padre. — ¿Es tuya? —Preguntó dando saltitos.

El Uchiha asintió y vio a Hinata de reojo, no puso evitar soltar una carcajada por saber cómo se sentía ella en ese momento, lo había experimentado muchas veces.

—Tú mamá es una miedosa. —Dijo divertido. —Pero a ti se te nota que te encanta la aventura como a papá… algún día te llevaré a dar una vuelta en esta belleza. —acarició el carenado de la moto como si fuera una mascota. —O en las Harley Davidson en la que solía pasear con Hinata cuando la estaba enamorando. —Esto último lo dijo riendo con remembranza. La Hyuga abrió los ojos como platos al sopesar las palabras del moreno. Quiso decir algo, pero luego se detuvo. La sorprendió el hecho que él aún conservara esa moto.

Luego de aquella charla en familia, Hinata se despidió de Keiko con un fuerte abrazo, le prometió que en algún momento se reunirían de nuevo. Días antes ella les anunció que su memoria había vuelto, charlaron abiertamente entre los tres, la Hyuga y el Uchiha contaron su versión de los hechos, cosa que afectó un poco a la joven de ojos negros. Estuvo viviendo en una mentira contada por su abuela, una mujer que solo la llenó de malos sentimientos. El poco tiempo que llevaban compartiendo le demostró todo lo contrario sobre la imagen que tenía de su madre.

Ambas lloraban aferradas la una a la otra, no era justo que tuvieran que separarse, pero Keiko comprendió todo lo que su madre le explicó. Ella la esperaría junto a Sasuke el tiempo que fuera necesario.

Luego las dos amigas se despidieron, Hinata aprovechó para decirle algo al oído sobre su plan b en caso de no hallar nada. La Uzumaki asintió cuando se miraron a los ojos. Tomó la pequeña mochila en la que guardaba sus pocas pertenencias y se la colgó de la espalda. Besó por última vez a Keiko y se subió a aquel vehículo poniéndose el casco que Sasuke le tendía.

Se abrazó a la ancha espalda masculina como en otras ocasiones, el moreno hizo rugir el motor, luego de mirar por última vez a su hija aceleró y partieron con rumbo una zona portuaria de la ciudad. Se aferró con fuerza al Uchiha, a pesar de no ir a una velocidad excesiva, las motocicletas nunca fueron de su agrado. Se pegó más a él con miedo de soltarse y fue cuando los recuerdos regresaron. Cerró los ojos y se dejó llevar.

Volvía la brisa, el sonido de los autos que transitaban junto a ellos, el aroma que desprendía el cuerpo de su acompañante, él siempre tuvo un olor a cuero que se mezclaba con el de su perfume. Escuchaba el latido errático de sus corazones. Estos días con Sasuke la estaban afectando, amaba a Itachi, pero ahora su corazón se empeñaba en querer recordar el pasado, un pasado doloroso, pero con ciertos fulgores de felicidad. Cuando se percató ya estaban en el muelle del que zarparía y el Uchiha esperaba en silencio.

—Ya puedes soltarme, llegamos. —No entendía de lo que hablaba el moreno, hasta que vio que seguía aferrada al fornido cuerpo del hombre, como si no quisiera alejarse nunca de aquel cálido dorso. Lo soltó de inmediato avergonzada, seguramente eran las hormonas.

La acompañó hasta el lugar de embarque, faltaba poco para irse. Tenía miedo, no lo podía disimular. Antes de despedirse sorprendió al Uchiha abrazándolo con fuerza, le agradecía todo lo que hizo por ella. Por un instante se vieron a los ojos, Hinata fue quien tomó la iniciativa, rodeó el cuello de Sasuke con sus brazos, se colocó en puntillas y acercó su boca a la del moreno. Fue un simple roce. No podía negar que los besos de Sasuke surtían un efecto en ella, pero les faltaba algo que los de Itachi lograron llenar. El beso era una prueba para sí misma. Entre ella y Sasuke había un abismo que ninguno de los dos podía obviar.

Se giró con la intención de irse… pero él la detuvo tirando de ella.

Le devolvió el beso, pero fue diferente al de ella, fue apasionado, desesperado, como si ya no pudiera contenerse más. Al principio quiso resistirse, pero finalmente se dejó llevar y le respondió con la misma intensidad. Se sintió una adolescente de nuevo, era el poder que él tenía sobre ella.

Se separaron para tomar aire nuevamente.

—No quiero que te hagas ideas que no son. —Sasuke sonrió. Sospechaba que diría eso. Notó la entrega en el beso, y también aquella parte de ella que se resistía a darle lo que le pertenecía a otro, y ese otro era Itachi, su hermano.

—No lo haré, lo hice porque esta noche fue como volver a… tú me entiendes. —Hinata se giró y partió rumbo al lugar de embarque.

— ¡Ten cuidado! —Gritó el Uchiha cuando la vio desaparecer por el lugar donde solo entraban los pasajeros.

El viaje para Hinata comenzaba a ser agotador, no era cuestión de comodidad, estaba más que cómoda en aquel camarote. La única pega, que era compartido, de segunda clase y tenía una compañera un tanto entrometida. Se suponía que era una mochilera que buscaba conocer parte de la cultura de sus antepasados, por lo tanto no debería tener para pagar un costoso pasaje de primera clase, con la privacidad y soledad que quería.

No podía negarlo, jamás viajó compartiendo su espacio con alguien que no conociera. Ni siquiera sabía lo que era abordar un avión en la clase ejecutiva, así que mucho menos lo haría con la económica, donde se supone viajaría hasta el país eslavo. Las veces que llegó a tomar un vuelo comercial siempre fue en primera clase, y si lo hacía sola, tenía por costumbre comprar el asiento de al lado para que nadie la molestara.

Le gustaba sentir la calma, la soledad... y algo que de verdad no le hacía gracia eran los constantes comentarios de su acompañante. La chica de no más de veinticinco años era muy parlanchina.

—Y dime, ¿Es buen amante ese bombón? —Se refería a la escena que protagonizó con Sasuke cuando éste la despidió.

Ne ponimayu, no entiendo. —Respondió después de un largo rato con un marcado acento ruso que llevaba rato practicando durante su estadía en casa de Karin.

—Con que extranjera, si no me respondes soy capaz de pensar que en verdad eres nativa y solo estabas siendo descortés. —Le respondió en un perfecto inglés. — ¿Tampoco sabes inglés? —Inquirió con sorna.

—He vivido en Inglaterra, sé inglés. —Sonrió al hablarle en la misma lengua, vaya que era insistente esa chica.

—Mi nombre es Kin Tsuchi y llevo desde los dieciocho viajando de esta forma y nunca me he cruzado contigo… —Eso la alertó, esta chica conocía de lo que hablaba a diferencia de ella, debía procurar no meter la pata sino la descubriría.

—Ekaterina Vasiliev, es la primera vez que viajo de esta forma. Buscaba conocer más de mis antepasados. —Seguía serena.

—Ah claro, esa es una explicación lógica. Y dime, ese moreno que te despidió es tu novio o el affaire de una noche desenfrenada en Tokio. —No pudo evitar reír. —Porque déjame decirte que yo siendo tú me quedo aquí con tal de devorar semejante hombre. —Sonrió al ver a Hinata sonrojarse.

La Hyuga negó con la cabeza, definitivamente el viaje sería largo.

—No somos nada. Solo me daba un aventón.

—No… pero si es que saltaron fuegos artificiales con aquello… —suspiró al recordar la escena de la rubia con el chico apuesto.

—Pero yo amo a otro hombre. —Soltó de golpe sin querer. Su compañera arqueó una ceja en respuesta a ésta. Sí, para mala suerte de la Hyuga tuvo que contar algo sobre el amor de su vida. ¿Qué estaría haciendo Itachi en aquel momento? Pensó para sus adentros

Concluyó contando una historia donde decía que debía volver a Rusia, terminó incluyendo su embarazo en aquel absurdo relato y algo sobre el hombre de su vida que la esperaba para formar una familia luego de ese viaje express. Cosa que enloqueció más a su entrometida acompañante, quién obviamente pidió detalles… inventados por Hinata obviamente.


El rugir de un potente motor se escuchó cerca de las adyacencias de los terrenos del clan, era extraño pues nadie era capaz de violar la seguridad del circuito, a menos que fuera uno de los suyos, pensó Mikoto, pero en tal caso se tenía establecido un horario de circulación para los que utilizaban motocicletas como medio de transporte. Eran reglas impuestas por su marido, quien creía encarecidamente que todo dentro de su sociedad debía tener límites y así lograr mayor armonía entre los miembros de la familia que residía por completo a los alrededores.

Todos vivían cerca, a excepción de Itachi y Sasuke, quienes desde siempre se decantaron por vivir lejos del complejo Uchiha. El sonido se intensificó tanto hasta sentirlo dentro de la mansión. Mikoto se dirigió hacia el gran ventanal de la sala principal y observó cómo aquella motocicleta negra, como la ropa del hombre que la montaba se estacionaba en la redoma frente a su casa. Con parsimonia éste se retiró los guantes, la chaqueta y finalmente el casco, pudo ver que era el incorregible de su hijo menor, volvía a las andadas —Pensó con pesar la mujer. Eso era lo que le decía que volviese a montar alguno de esos aparatos.

El Uchiha entró colgando sus pertenencias en uno de los armarios del recibidor antes de girarse y toparse con la mirada furibunda de su madre. No hacían falta palabras para saber qué era lo que ella pensaba. Siempre se caracterizó por ser el rebelde, así que mientras exploraba los submundos que frecuentaba su tío era obvio que necesitaba medios de transporte veloces que le permitieran la oportunidad de escapar si era necesario.

—Antes de que te enojes te digo que lo hice porque necesitaba despejar mi mente y la adrenalina que me produce conducir una de esas, me hace evadir un poco mi realidad. —La Uchiha lo miró con dureza, no era que no creía en él, pero los acontecimientos recientes podían orillarlo a volver a las sendas del crimen organizado.

El moreno se acercó a su madre y plantó un tierno beso en su frente, se notaba un tanto extraño, la mujer conocía a cada uno de sus hijos y su intuición le decía que Sasuke le ocultaba algo importante. La muestra de afecto del menor cambió el semblante de Mikoto. La mayor le comunicó que su hermano se hallaba instalado en el despacho de su difunto esposo, ocuparía aquel lugar los días que tardaran en dar con el paradero de su otra nieta, éste lo estaba esperando para tener una plática privada con él.

En ese momento Sakura estaba de pie en las escaleras, todo estaba a oscuras, por ello ninguno de los dos había reparado en su presencia. Sasuke la miró con curiosidad, tenía demasiados sentimientos encontrados hacia la rosada. Cabía la posibilidad que esa cara amigable y angelical que siempre les mostró ocultara hechos perversos que su hermano ignoraba. ¿Qué ocultaba la Haruno detrás de aquella sonrisa enigmática que le brindaba mientras terminaba de bajar por los últimos escalones?

Se sintió desnudo, como si aquellos ojos verdes pudieran ver a través de él y conocieran todos sus secretos. Rompió el contacto visual con la mujer de su hermano y se dirigió con paso firme hasta el despacho que una vez ocupó Fugaku Uchiha.

—Dijo madre que querías verme. — Comentó justo cuando iba entrando a la habitación con una expresión más despreocupada que la última vez que se vieron; solo hacía unas cuantas horas.

—Sí, por favor toma asiento. —El menor le hizo caso a Itachi. Luego de verlo cómodo fue directo al punto. —Sasuke, espero que la salida de hoy no se comience a repetir con más frecuencia de la debida, recuerda cómo se ponía mamá cuando te dedicabas a la vida nocturna. Ya tiene demasiados problemas y preocupaciones como para que le agregues algo más —La voz del mayor era clara y precisa.

—Ahora todos pierden la cabeza porque salí a despejar mi mente un rato. —Suspiró pesadamente al recordar a su madre minutos atrás. —Solo necesitaba alejarme de toda esta locura. Además no estaba con desconocidos. Juugo y Suigetsu me acompañaron.

Itachi negó al escuchar a su hermano mencionar a ese par de amigos que nunca agradaron ni a él ni a su padre. Si de alguien no se confiaba era de Suigetsu, era una mala compañía para Sasuke desde siempre, más aún en su época de rebeldía.

—Itachi, ya soy un hombre, he madurado, no pienso volver a cometer las mismas estupideces que en el pasado. Deberías confiar más en mí. He demostrado con creces que me gané mi lugar dentro de la familia y no voy a arriesgar mi futuro ni el de mi hija.

El mayor lo observó en silencio, sopesando las palabras dichas por su hermano. Tenía razón, hacía mucho que el Sasuke que se empeñaba en reprender había quedado en el olvido ahora más con la presencia de la pequeña Keiko en sus vidas.

—También te pedí que vinieras porque, como sabrás, en cuanto aparezca tu hija, lo correcto es que te hagas cargo de ella. —El moreno sacó unos documentos que tendió hacia Sasuke. —Las reglas son claras, al ser tu hija mayor que Sarada por dos días, caen sobre ella los deberes de la cabeza de familia, claro, para cuanto ésta tenga una edad adecuada y vea que es lo suficientemente capaz para dirigir la empresa de los Uchiha y liderar con sabiduría a nuestro clan.

Sasuke tragó grueso, era cierto, Keiko sin querer se había convertido en la heredera universal del título que en ese momento ostentaba su hermano. Eran demasiadas responsabilidades si contaban con que tal vez fuese la próxima gran Hyuga.

—Creo que no deberíamos apresurarnos, Keiko es apenas una niña y dudo que le agrade la idea de tener que ser la chica perfecta para tener la aprobación de un consejo plagado de ancianos chapados a la antigua. Creo que deberíamos hablar con ellos, Sarada debe continuar siendo la heredera. —Itachi frunció el ceño al escuchar la negativa de su hermano. Era su sobrina, mayor que su hija y por tanto tenía que hacer cumplir sus derechos. —Además, recuerda quién es su madre... es posible que Hiashi Hyuga la reclame como la heredera de Hinata.

El mayor se quedó en silencio pensado en aquella posibilidad. En efecto, al Hinata estar destinada a una vida en la cárcel pagando por sus crímenes en cuanto fuera atrapada, Hanabi no tenía posibilidad alguna de tomar su lugar, menos la descendencia de ésta, o eso era lo que entendía de lo que alguna vez le contó la mayor de las gemelas. Hinata no tenía un hijo varón, por tanto, esa pequeña era la única esperanza de continuar con la rama principal de su linaje, aunque ésta fuera mestiza y por su venas corriera la sangre del clan enemigo, nadie, absolutamente nadie podía arrebatarle lo que por derecho de nacimiento le pertenecía, aun siendo una bastarda a los ojos de su misma gente.

—Esperemos que no sea así, gracias a los prejuicios de algunos miembros de esa familia ella no pudo crecer donde le correspondía, quizás si la historia fuera diferente muchas cosas no hubiesen pasado. —Ni su relación con Hinata, porque ella sería tal vez la mujer de su hermano. Pensó Itachi para sí, no necesitaba decirlo en voz alta, aun dolía saber que ella seguía queriendo a Sasuke.

—Quiero que Keiko se sienta bien, no quiero presionarla, es por eso que quiero que la línea de sucesión quede tal cual, con Sarada como tu heredera.

Itachi asintió, no estaba del todo convencido, pero pospondría aquello un tiempo, hasta que ella se adaptara. Se levantó y se encaminó hasta su hermano, dijo algo respecto a que no creía que lo vería como padre de una pre adolescente, le había ganado en eso y en el amor de esa mujer.

Le fue a dar un abrazo a su hermanito y percibió un aroma floral que conocía a la perfección, su cuerpo se tensó, solo había una persona que podía oler así. ¿Sería posible que Sasuke hubiese estado con ella el tiempo que estuvo fuera? ¿Podría su hermano estar ocultando a una fugitiva de la justicia? Sin más preámbulos no dudó en preguntarle, sin evitar hacerlo con aquel tono que denotaba la rabia que lo embargó en aquella fracción de segundo.

—Estabas con ella ¿Verdad? Dime, ¿La estás ocultando? —Tomó al más joven por el cuello de la camisa con fuerza e ira contenida, éste ni se inmutó con la reacción repentina de su hermano, sabía a lo que se refería, por tanto no dudó en responderle con la cruda verdad.

—Sí, vengo de estar con ella. —Itachi hizo más fuerte su agarre, estaba al borde de perder el control, se imaginaba muchas cosas detrás de las palabras de su hermano.

— ¿Te acostaste con ella? —Soltó de golpe furioso, más eran los celos de imaginarla en los brazos de su hermano que el hecho de que la ocultara de la justicia, apretó la mandíbula y esperó una respuesta.

—No es lo que piensas. —Agregó el menor con algo de incredulidad, el Uchiha mayor había olido el perfume que Hinata impregnó en él, seguramente cuando se abrazó a él por el miedo de viajar en moto. Así su hermano la tendría calada en la mente y la piel, que éste sería capaz de reconocer el aroma que desprendía aquella nívea piel.

—Por eso de nuevo aparecieron los delincuentes de tus amigos... Te ayudan a burlar la justicia. ¿Qué no ves que te está usando?

Sasuke se soltó del agarre de Itachi quien cada vez empleaba más fuerza, nada era como deducía, al contrario, si supiera por todo lo que atravesaba Hinata no se pondría de aquella forma e intentase ayudarla. Pero la verdad era otra, el orgulloso Uchiha no esperó explicación alguna, prefirió dejarse llevar por la ira y terminó desatando todo aquel enredo, dejándola sola a su suerte, y ahora con un bebé en camino. Sin contar el detalle que apuntaba que Itachi era engañado por su ex mujer. Él había sido ruin con la Hinata, mas luego de ver su situación se empeñó en ayudarla y de una u otra forma saldar la deuda que creía, todavía tenía pendiente con ella.

El Uchiha mayor intentó sacarle información sobre el paradero de la Hyuga, por supuesto no dijo nada, cosa que enfureció aún más a Itachi, pero Sasuke no se alteró ante su comportamiento, pues sabía que decirle algo de su ubicación o sus planes éste no dudaría en denunciarla y entregarla a las autoridades. Su furia y deseos de lastimarla eran tal, que estaba seguro que buscaría forma de vengarse con lo que ella más temía en ese momento, la cárcel.

Un fuerte golpe lo sacó de lleno de sus pensamientos, el impasible Itachi Uchiha, el ejemplar caballero de brillante armadura se había dejado llevar por un arrebato y atacó físicamente a su hermano menor. En ese golpe descargó muchas cosas que no se atrevía a decirle desde la vez que lo vio en casa de Hinata compartiendo aquel beso de despedida que malinterpretó como una burla de ellos hacia él.

Sasuke no iba a negar que continuaba sintiendo mucho por la mujer de ojos de luna, pero no por ello obviaba el pequeñísimo detalle de que ella ya no lo amaba, aún después de responderle los besos que en distintos momentos compartieron, sin prever su corazón había ido a parar a manos de Itachi.

— ¿Te has vuelto loco? —Intentó hacerse el confundido. —No tengo nada que ver con ella, solo intento ayudarla a demostrar su inocencia.

El forcejeo no tardó en iniciar, un brillo que nunca vio en aquellos oscuros pozos se hizo presente, él no estaba así por lo que acababa de decir, su reacción era algo más primitivo, más pasional. Eran celos de saberlo junto a ella. Itachi no estaba en sus cabales era imposible hacerlo entrar en razón.

Le empujó con fuerza, haciendo que tomara una distancia que le permitiera salir de allí.

—No vale la pena enfrascarnos en una pelea sin sentido, Itachi. —Objetó jadeante mientras caminaba hacia la puerta. —Espero que no llegues a arrepentirte de todo lo que has hecho, como yo.

Y sin más salió, dejando a un Itachi recostado del escritorio, procesando las palabras que su hermano había dicho antes de marcharse. De verdad Sasuke creía en Hinata, era algo que no se explicaba luego de tanto por lo que ellos habían pasado.

Claro, su hermano tenía razones, ellos tenían un pasado, una hija, una historia... por más triste que ésta fuera. Qué iluso fue al creer que podía significar algo para esa mujer. Era claro que aún amaba a Sasuke, sino por qué estaban juntos en esto. Ellos se entendían a la perfección, estaban hechos el uno para el otro, fue él quien siempre sobró en la ecuación.

Cerró su puño derecho de tal forma que sus nudillos se tornaron blancos. Lo estampó con fuerza contra el escritorio, hundiendo un poco la superficie lisa por la rudeza del golpe.

Afuera, de su escondite salía una Sakura sonriente. Quizás le sirviera tener a los hermanos peleados, debía averiguar la razón por la que su cuñado protegía a la infeliz de la Hyuga, y lo debía hacer pronto. Más ahora que la posición de su hija dentro del clan peligraba. Le convenía más ser la primogénita de Itachi que de Madara Uchiha, por algo creó toda esa farsa. Por algo le ocultó la verdad a su amante. Él creía que de verdad había abortado y que Sarada fue prematura. Siempre le dijo que se embarazó nuevamente para asegurar su futuro junto a Itachi, quien en un momento llegó a alejarse después de dejar Europa.

Luego se empeñó en quitarle a su hija, prefería a la mocosa de la Hyuga, según sus planes él llegaría a ser su marido, por ende, gracias a esa maldita niña controlaría al clan, pues la adoptaría como suya y al tener la sangre Uchiha no habría problema. Él cumpliría cada uno de sus caprichos.

Odiaba a Hinata, la aborrecía, esa mujer sin saberlo se metió en su vida, la arruinó. Primero con Madara, ¿Qué tenía que hacía perder la cabeza a tres hombres de la misma familia? Era como si los hechizara con esa cara o con esa sonrisa de mosca muerta. Hizo todo por su amante, mató a mucha gente por él, lo menos que merecía era respeto, admiración por ser tan... buena. Por complacerlo en todos sus caprichos.

Pero nada de lo que hacía parecía dar resultados. La iracunda que la embargaba en ese momento hizo que su pulso latiera al ritmo de su frenético corazón, solo había un modo de acabar de una vez por todas con la causante de sus pesares. La misma con la que aniquiló a sus enemigos, la única opción que quedaba.

Por eso tenía que sacar todo lo que pudiera a Sasuke, necesitaba encontrarla y poner fin a su maldita existencia, y claro la de cierta molestia para su Sarada. Hinata Hyuga debía desaparecer del mundo, solo así su vida volvería a ser perfecta. Reconquistaría a Itachi y su pequeña volvería a ostentar su título como heredera. Tenía que salir bien.


N/A: ¿Y qué tal? No ha avanzado mucho, pero desde el siguiente capítulo ocurrirá un salto de tiempo en el viaje de Hinata. Cada vez más cerca del prólogo.

RESPONDIENDO REVIEWS

Guest 1: Hi, I haven't paired! Hinata and he still have a history.

Tsuki: Hinata está en un enredo, su corazón le dice que ama a Itachi, pero no puede evitar recordar y dejarse llevar por lo que le hace sentir Sasuke. Su corazón en estos momentos, donde más sensible está, se divide en dos. Itachi está celoso de su hermano al pensar lo peor, eso es lo que más rabia le da, sentirse impotente y pensar que Hinata solo tiene ojos para Sasuke. Si supiera que Hinata a pesar de todo lo sigue teniendo presente en cada momento.

Guest 2: Aquí conti, no tenía acceso a Internet, por eso me tardé en actualizar este cap. Estamos cerca del final, pero faltan más cosas por ocurrir, ahora Hinata no sabe el peligro que la asecha luego de que a la loca se le metió entre ceja y ceja la idea de matarla. Con respecto a la otra historia, he publicado el prólogo y de regalo el capítulo uno. Será un SasuHina —es extraño porque estarán OC los protagonistas xD como invertidos— Pero fue un reto que me puso mi hermana al tener la última palabra al decantarse por Sasuke en vez de Itachi al momento en que la votación se vio empatada con los dos hermanos.

PD: No te dejes llevar por el final de la historia original de Se7e Pecados, he decidido cambiar ese final que no me gusta tanto por uno que me hubiese gustado.

Ambarinski: Hola, aquí otra vez, jajaja hasta Hinata está que no puede con tanto enredo del corazón. Ya amamos de nuevo a Sasuke. Espero que este capítulo también te guste. Nos leemos pronto.

Guest 3: Lo siento por hacerte esperar, no me reporté más por motivos que ya expliqué, espero compensarte con este capítulo. Itachi cree en esa mujer, es difícil de atrapar, pero dudo que imposible, su hora se acerca.

Hima947: Hola, la verdad no sabría decir con exactitud, tal vez unos cuatro o cinco. Todo depende de cuánto me dé el cerebro para escribir.

Guest 4: Ya está un nuevo cap, no publico el siguiente, porque aun debe pasar por revisión, este no sé qué tan bien esté, pero ya le he pasado la lupa una vez así que se imprime.


Bueno chicos, gracias por estar al pendiente de la historia, no saben la sonrisa que me sacan cada vez que veo cada uno de los reviews en cada capítulo. Hay capítulos en el horno, pero no me comprometo a nada, no quiero quedarles mal haciéndolos esperar en vano. Debo revisar y separar hasta dónde quiero cada parte de las que faltan.

Nuevamente gracias por su paciencia, y sobre todo, por leer los desvaríos de ésta loca que escribe aquí. Um beijo em tudos, meus amores.

Sayonara!

Lis