Ni como negarlo
Entre sueños Asahi gimió. El placer que está sintiendo en sus pechos la hace abrir los ojos, topándose con el techo de la habitación. Otro gemido involuntario salió de sus labios. Sus pechos andan de lo más sensibles y alguien los está succionando.
Adormilada baja la mirada viendo una cabellera negra, un tic nervioso aparece en su ceja derecha, y molesta, con una de sus manos toma a Daisuke del cabello que como mocoso le mama su pecho derecho.
- ¡Itai! –exclama adolorido.
Al alzarlo dejo ver sus pechos desnudos que se ven más grandes y gordos, y bajo de ellos resalta la enorme barriga que le ha crecido considerablemente estos últimos ocho meses.
- ¡Deja de hacer eso Daisuke! –exclama furiosa bajándose la blusa de la pijama.
- No puedo resistirme a ellos, además ya te sale leche y sabe deliciosa.—comenta pervertido.
Asahi se sonroja toda y cruza sus brazos frente a sus pechos, la jodida y pervertida mirada de ese enfermo la hace sentirse desnuda.
- ¡Deja de decir tonterías!
- Muñequita déjame consolarme con esto. Ándale—le suplica inclinando su cabeza, pero Asahi lo empuja, alejándolo. – ¡muñequita! –exclama berrinchudo e indignado. –no hemos tenido sexo y no podemos tenerlo…
- ¡Te aguantas! Además es tu culpa, no me dejaste beber el té después de la luna de miel.
- No iba a dejar que mataras a nuestra nena—dice indignado y a Asahi le regresa el tic nervioso.
- Tus argumentos no tienen lógica.
- ¡Para mí la tienen! Y no me cambies el tema, sé que no podemos tener sexo estos días y muchos más, así que deja que me consuele jalándomela mientras te mamo esos golosos pechos—exige como si fuera algo vital para vivir.
Asahi toda roja se pone de pie como puede y le avienta una almohada en la cara.
- ¡Ingéniatelas solo! –le grita antes de ir al baño de la habitación de la nueva casa donde no tienen más de dos meses viviendo y Daisuke compro para ellos.
Daisuke bufa y se deja caer acostado en la cama, con su bóxer formando una gran carpa ante su erección.
- Estaremos trabajando juntos por mucho más tiempo—Daisuke pone su mano derecha frente al rostro y la mira con ojos entrecerrados, para después meterla dentro de su bóxer y continuar con su trabajo manual.
En la cocina esta Kushina apoyando sus manos en la mesa, con el culo alzado, jadeando y gimiendo ante el placer ante las fuertes envestidas que le da Itachi desde atrás. Su falda así como su blusa están alzada, sus bragas están en los tobillos y el delantal que trae puesto esta en medio de sus pechos los cuales sobresalten e Itachi no deja de manosear mientras la penetra.
Ella estaba tranquilamente haciendo el desayuno para ambos, cuando él entro después de bañarse y la asalto.
- Nada mas no puedo resistirme a tus tetas—le dice ronco en el oído, y si, su Itachi es de lo más pervertido y mal hablado cuando anda cachondo.
- ¡Itachi-kun, para! –le suplica como viene haciéndolo desde que empezó, aunque su cuerpo diga lo contrario, ella misma mueve el culo ayudándolo con las penetraciones. –Kagura-chan no tarda en despertar—y es que desde que termino la cuarentena Itachi ha andado insaciable, la asalta a cada rato nada más hay oportunidad.
- ¿Parar?—Itachi sonríe de forma espeluznante.—mi pequeña Kushina no quiere eso en verdad, quiere que la siga cogiendo hasta preñarla de nuevo y pueda tener su pequeño de pelo rosa y ojos verdes.
- Es muy pronto—la rubia gime ante la fuerte estocada y el como él le pellizco los pezones.
- Tal vez, pero no es mi culpa de que tengas un cuerpo demasiado libidinoso—le dice antes de morderle el labio.
Kushina gimió, sus piernas le temblaron y su sexo se contrajo. Itachi la penetro con más brutalidad que hasta la mesa se mueve violentamente, y entonces se corrió, derramándose dentro de ella.
El como él le respira agitado en su oído le encanta, tanto como sentir su caliente cuerpo detrás de ella.
Entonces el potente llanto de un bebé se escuchó por toda la casa.
- Yo voy por ella. –le dice dándole un tierno beso en la mejilla, saliendo de ella y metiendo su semi flácido pene en los pantalones antes de abrocharlos.
Kushina se le queda viendo alejarse, en verdad Itachi es raro, caliente es un pervertido que saca un lado sucio y depravado, cuando normalmente es de lo más tierno. Sigue sin acostumbrarse del todo.
Un rato después Itachi regresa teniendo en brazos una pequeña de cabello rubio e intensos ojos verdes jade. Se parece mucho a Itachi, de Kushina solo saco el cabello. Y con ese mameluco en forma de conejito blanco se ve demasiado linda.
- Mi pequeña glotona tiene hambre—le dice juguetón, rosando su nariz con la de la pequeña Kagura que no deja de llorar.
A Kushina cada que ve como es Itachi con su hija le dan ganas de chillar como fan loca viendo a su ídolo.
- Yo me encargo del desayuno, tu atiende a esta glotona—le dice divertido, entregándole la niña a Kushina que apenas termino de acomodarse la ropa.
- Desde hace rato que el desayuno ya hubiera estado listo de no ser por culpa de Itachi-kun—le dice con reproche.
- Me declaro culpable, amor—le dice juguetón, dándole un cariñoso beso en los labios.
Tetsuya y Suki están sentados en sus sillitas para bebés, ambos están manchados de comida, pero mientras Suki da manotazos en su mesita, sonriendo risueña y sin dejar de juguetear, Tetsuya está tranquilo.
- ¿Crees que sea normal? –pregunta Tatsuya que está sentado frente a Tetsuya dándole su papilla.
- ¿El qué? –Seiki que está sentada frente a Suki, alimentándola, voltea hacia Tatsuya.
- Que Tetsuya no juguetee mucho como Suki, y rara vez sonría.
- Tú de niño no sonreías al menos que fuera de arrogancia o superioridad—le dice con burla.
- Pero es un bebé, el del pendejo de Matsu es tranquilo pero incluso él juguetea y ríe, pero Tetsuya no. –Tatsuya entrecierra los ojos hacia su hijo y él en respuesta le agarra uno de sus dedos, apretándolo.
- Tetsu-chan es un observador innato, el jugar no es lo suyo—comenta inclinándose a su hijo que volteo a verlo—es muy inteligente ¿verdad Tetsu-chan? –le dice amorosa—papi está preocupado, ¿podrías regalarnos una sonrisa?
Tetsuya parpadeo hacia Seiki, para después mirar a Tatsuya y extender sus brazos hacia él. Tatsuya suspiro y dejo la papilla de lado para tomarlo en brazos, entonces el pequeño pelinegro le rodeo lo que alcanzo del cuello con los brazos y se acurruco con él.
- Tetsu-chan compensa el no sonreír dándote un abrazo, ¿vez que es inteligente? –le dice divertida, dándole más papilla a Suki que aclamo su atención.
Tatsuya sonríe levemente y mira a su hijo que alzo el rostro.
- Yo solo quiero que seas feliz, campeón—le dice dándole un cariñoso beso en la frente. –pero si no quieres sonreír, ¿quién soy yo para obligarte? –comenta divertido, y es que le preocupa, en muchos aspectos su hijo no es como los demás niños, y aunque para él sea lo más especial del mundo junto con Seiki y Suki, quiere que su hijo se sienta normal y como cualquier otro niño.
- No es que no le guste, no le nace aun hacerlo—comenta divertida. –pero ambos sabemos que Tetsu-chan es feliz estando con sus padres y hermana—le asegura.
- Lo sé—Tatsuya le sonríe en respuesta, eso es verdad y Tetsuya es muy obvio, solo deja que él y Seiki lo carguen, con los demás llora, solo le gusta la compañía de su hermana, de los demás bebés como el de Minato, el de Matsu incluso el de Itachi se muestra arisco e incómodo, solo con Suki está a gusto, y cuando esta con ella siempre la toma de la mano de forma protectora.
En el comedor están Sasuke y Sakura, el primero ayuda a su esposa a secar los platos del desayuno.
- Sasuke-kun. –la peli-rosa suelta un profundo suspiro. –me siento vieja.
Sasuke la mira como si estuviera loca, ella es a la que menos le queda decir eso. Si con suerte aparenta los veinte, él es el que se ve como un jodido enfermo pedófilo alado de ella.
- En unas semanas vamos por el cuarto nieto, y a como veo a Itachi-chan pronto nos traerá otro, me emociono y amo a mis nietos, pero ser abuela me hace sentir vieja—la peli-rosa vuelve a suspirar—y todavía faltan los de Mikoto-chan.—Sasuke frunce el ceño.
- ¡Mikoto jamás tendrá hijos!—justo en ese momento Mikoto entro a la cocina, yendo al refrigerador para tomar un jugo.
- ¡Si tendré hijos y muchos con Neji-kun! –exclama berrinchuda, saliendo de ahí corriendo con su jugo.— ¡papi tonto! –se oye gritar desde lejos.
Sasuke se queda congelado, con ojos muy abiertos y corazón herido. Sakura al verlo soltó la carcajada.
- Tú la provocaste—comenta burlona.
En la puerta de la casa esta Daisuke en cuclillas frente a Asahi a quien le tiene la blusa alzada dejándole ver el vientre.
- No tardare, solo iré a una misión sencilla así que cuida a mami y no le des mucha lata.
- Deja de hacer eso—le dice avergonzada, es tierno y lindo que hable con la bebe, él asegura será niña, pero le da pena que lo haga.
Daisuke le saca la lengua alzando su rostro, para después bajarlo y darle un cariñoso beso en el vientre.
- Regresare lo más rápido que pueda—le dice dándole un fogoso beso en los labios, que la deja bobalicona.
- ¡Cuídate! –le grita cuando él salió.
Camino a la estación Daisuke se encontró con Itachi quien iba a la estación también a hablar de algo con Sasuke.
- ¿Cómo sigue Asahi?
- Bien dentro de lo que cabe, síntomas de embarazo—Daisuke se encoge de hombros.
- Puedo verlo en tus ojeras—le dice divertido.
- Tú sigues teniéndolas y eso que Kagura ya tiene tres meses—comenta burlón.
- Mi pequeña tiene el sueño volteado, apenas nos deja dormir—Itachi suspira con pesadez. –y sin mal no recuerdo tú estabas igual, rézale para que tu hijo no herede eso—comenta con burla.
- Hija—remarca. –y si lo tiene pues no me queda más que joderme.
- Sigues con que será niña—Itachi vuelve a suspirar con pesadez—puede que sea niño y lo sabes.
- ¡Sera niña! –exclama berrinchudo e Itachi pone los ojos en blanco, su hermano ha madurado para unas cosas pero para otras sigue igual.
- Admito que me siento bendecido con mi pequeña Kagura, la amo por encima de todo, pero a veces me pongo a pensar. Enserio me gustaría que no creciera porque no importa lo que haga si ella se enamora… —no pudo completar la frase y se estremeció. –solo quiero encerrarla en una caja de cristal, pero sé que es imposible, ya vez a oto-san con nee-san y con Mikoto-chan. E incluso Tatsuya-nii, no importa lo que hagamos si se enamoran—de solo pensarlo palideció.
Daisuke frunce el ceño, no quiere pensar en eso, sabe que no importa lo que haga si llega un pendejo que consigue pasar por encima de él y enamora a su hija no podrá hacer nada, ha visto como Naruto y el mismo Sasuke siendo los hombres más poderosos del mundo se vieron doblando las manitas.
- Yo solo sé que me duelen las pelotas por esta sequia—comenta de la nada, cambiando de tema porque no quiere pensar en esas cosas cuando aún su pequeña no nace.
- ¡Daisuke! –exclama Itachi en forma de regaño, pero en cierta forma lo entiende, él ya paso por eso.
El aroma a comida llevo a Daisuke a la cocina. Cuando entro vio a una mujer de larga cabellera negra recogida en una coleta de lado, dándole la espalda.
- Ese culo lo conozco—piensa al vérselo embobado.
- Llegaste.—la mujer volteo y le sonrío.
Daisuke se sorprendió, es Asahi, solo que se ve más madura, no como la adolescente que es.
- Ayúdame, Hikari no tarda en llegar.
- ¿Hikari? –el pelinegro alza ambas cejas.
- Nuestra hija, tonto. Acuérdate que hoy nos presenta a su prometido.
- ¿Ah?
- ¡Estoy en casa!
- ¡Llegaron! –exclama Asahi emocionada.
Daisuke voltea y ensancha los ojos al ver a Hikari que no es nada más ni nada menos que Asahi, o bueno, es su hija pero esta igualita a su esposa a como la recuerda a los dieciséis años. Y eso no es todo, sino que también heredo la barriga de Asahi cuando estaba embarazada y viene tomada de la mano de un imbécil cara bonita con cara de violador en serie.
- Papi, mami, él es Kotaro, mi prometido y el padre de mi bebé—les dice risueña y Daisuke ensancha los ojos con horror.
- ¡Te mato hijo de puta, haz violado a mi bebita!
Daisuke despierta sobresaltado y sudando, su respiración es agitada. Y como bono extra el sharingan está en sus ojos.
Asahi asustada se despertó también y ve a Daisuke furioso.
- ¿Daisuke? –lo llama preocupada, sentándose y tocándole el hombro.
Él volteo, entonces parpadeo, su Asahi sigue igual, ahí, con la barriga enorme porque su bebé sigue ahí adentro. Lo que le hizo darse cuenta que fue un sueño.
- Maldito nii-chan me metió la puta cosquilla—piensa rencoroso, por lo que abrazo a Asahi del vientre acurrucándose con ella.
- ¿Un mal sueño? –pregunta extrañada, acariciándole el cabello.
- La peor pesadilla del mundo—dice aun rencoroso. –creo que ya no quiero que sea niña, mejor se niño y disfrutemos ver a los demás padres sufriendo porque les quitas a sus pequeñas—le dice a la barriga.
- ¿Ah?
- Platica padre e hijo—le dice alzando el rostro sonriendo socarrón.
- ¿Hijo? ¿No decías seria niña? –Asahi comienza a pensar que él sigue dormido.
- Sera niño—eso espero—no quiere su pesadilla se haga realidad y si es niña sabe que se hará realidad, además él le hizo muchas a las mujeres, y no quiere pagarlas con su hija. – ¿verdad que serás niño, campeón? –su voz sonó suplicante.
- Ya—Asahi mejor le sigue la corriente, Daisuke sale de repente con ocurrencias que ni al caso.
- Me niego. No puedo—dice firme Daisuke que está de pie frente al escritorio de su padre.
- No te puedes negar, es tu trabajo—le responde con indiferencia.
- No seas maldito viejo. Sabes que no puedo. –le reclama molesto. –Asahi está a poco de dar a luz y esa misión como mínimo me llevare una semana.
- Por eso la harás lo más rápido que puedas. Es tu trabajo Daisuke.
- Pero…
- Es tu trabajo, repito. Y Asahi se puede quedar en casa con nosotros. Cuidare de ella por ti.
- No quiero que nadie la cuide más que yo—le dice berrinchudo y Sasuke pone los ojos en blanco.
- Tienes que ir, así que te chingas. Te daré tiempo para que prepares tus cosas y lleves a tu esposa a la casa de tu madre para que se quede en lo que regresas.
- No iré.
- Madura, ya estas a poco de ser padre y no debes seguir portándote como un mocoso. Cumple con tu responsabilidad.
- Te odio. –Daisuke lo mira con rencor y Sasuke le sostiene la mirada mostrando indiferencia.
En la que era la habitación de Daisuke cuando vivía en casa de sus padres se encuentra el pelinegro junto con Asahi.
- Tratare de no demorar mucho. –le promete tomándola del rostro.
- Confió en que no lo harás. –Asahi le sonríe.
- No quiero ir. Si ese pequeñajo es tan cabezón y berrinchudo como yo le dará por nacer cuando no este y quiero estar contigo. –le dice pegando su frente a la de ella, divirtiéndola.
- Eres su padre sé que llegaras antes de que nazca—le dice con seguridad y Daisuke suspira con pesadez.
- Cualquier malestar le dices a oka-san, ella estará al pendiente de ti.
Asahi roda los ojos, es en extremo protector, aunque admite que desde que supieron del embarazo él no solo ha aumentado en protección sino que se ha hecho más maduro… en algunas cosas.
- Cuídate y no te arriesgues por terminar más rápido.
El pelinegro asintió y le dio un fogoso beso.
- Te voy a extrañar. –le dice con pesar.
- Y yo a ti. –juguetona le da un beso en la barbilla y Daisuke se inclina para que su rostro quede a la altura del vientre.
- Cuida a mami. –le dice antes de darle un cariñoso beso.
- Cuida mucho a mi muñequita, oka-chan. –le pide estando en la puerta colocándose sus sandalias.
- Lo haré—le responde con diversión, a veces se le hace muy lejano su berrinchudo niño, para ver el hombre frente a ella.
- A ella se le antojan mucho las frutas en la noche, te llene el refrigerador de ellas.
- Lo sé, te vi guardarlas—la peli-rosa se muestra más divertida.
- Oka-chan. –el pelinegro se pone de pie y la toma de las manos. –tienes a tu cuidado lo más valioso para mí, cuídalo como el tesoro que es.
Sakura quiere llorar, antes lo más valioso para él era ella, y ahora siente que ya no lo es, a la vez le da ternura como es su hijo.
- Lo haré amor, cuídate.
Daisuke le sonrío y le da un amoroso beso en la frente.
Daisuke se sorprendió al ver a Itachi en la entrada de la aldea, así que adelantándose a su escuadrón se acercó a su hermano al que vio también con mochila de viaje.
- ¿Una misión? –pregunta caminando alado de él.
- Te acompañare. –le dice cruzando sus manos tras su nuca y Daisuke alza ambas cejas. –oto-san me lo pidió de favor para que termines más rápido… aunque no lo diga sé que no quería mandarte, si te mando es porque no había opción. Él sabe lo importante que es estar con tu esposa cuando está a poco de dar a luz, después de todo ya tuvo cuatro hijos.
- Jum—Daisuke bufa, pero sabe que su hermano tiene razón.
En uno de los campos de entrenamiento se encuentra Katsu sentada, alado de ella esta Atsushi escuchando atento la lectura de la pequeña. Frente a ellos están las vasijas de plástico del desayuno que Atsushi trae todos los días para compartir con ella.
Katsu dejo de leer y cerró el libro, para después ponerse de pie.
- ¿Ya te vas? –pregunta curioso.
- Si.
Como siempre esa pequeñaja no da explicaciones, le parece rara y linda. Es divertido pasar tiempo con ella.
- Cuídate y nos vemos mañana a la misma hora. –le dice sonriendo.
Katsu se detuvo y volteo a verlo por sobre su hombro.
- Lo he decidido.
- ¿El qué?
- Cuando crezca serás el hombre que elija como pareja. Para ese entonces estarás enamorado de mí. –sin más sigue su camino.
Atsushi abrió los ojos, ensanchándolos, luego parpadeo, para después reír.
- Y también es graciosa, no dejo de divertirme con ella. –dice entre carcajadas.
Es de noche, Daisuke e Itachi van lo más rápido que pueden saltando los arboles del bosque. Yendo de regreso a la aldea, están a poco de llegar. Si pudieron terminar antes, les tomo cinco días, aun así fueron muchos, y Daisuke esta apurado por llegar con su muñequita, estar con ella, la extraña tanto. Odia a los malditos bandidos que tenían que transportar a la aldea. Itachi tampoco se queda atrás, extraña a su esposa, y como bien dice su hermanito le duelen las pelotas por la sequía de estos cinco días, la ventaja es que su sequia solo duro eso, la de su pobre hermano durara aún más.
Cuando llegaron a la aldea, cruzan la puerta corriendo, a la par del otro, pero a la distancia vieron a Sasuke que al parecer los esperaba, verlo ahí preocupo a Daisuke.
- Supuse llegarían hoy—comenta indiferente.
- ¿Le paso algo? –pregunta Daisuke preocupado.
- ¿No puedo venir a recibir a mis hijos? –Sasuke alza una de sus cejas.
- Admítelo oto-san, no es lo tuyo. Tu solo has venido a recoger a oka-san—comenta Itachi divertido y Sasuke se encoge de hombros porque es verdad.
- Hmn… espero que ahora que ya eres padre termines de madurar—comenta mirando a Daisuke que ensancha los ojos.
- ¿Ya nació? –pregunta Itachi sorprendido.
- Aa… hace cuatro días, están en casa ahora.
- ¡Felicidades Daisuke! –exclama Itachi palmeándole la espalda.
Daisuke reacciono y salió corriendo, divirtiendo a Itachi.
- Creo que te dará el reporte mañana—Itachi mira a su padre, entendiendo porque los recibió, en parte se sentía mal por apartar a Daisuke y que no haya podido estar cuando nació su hijo.
- Siempre ha sido un mocoso impaciente.
Itachi ríe entre dientes.
- ¿Y me dirás lo que fue? –pregunta curioso por saber si nació la nena que Daisuke tanto quería.
Asahi está acostada en la cama de lado, observando a su bebé que está despierto, observándola también.
- Hoy abres los ojos y no dejas de andar de curioso—le dice risueña, picándole la nariz lo que le hizo parpadear, para luego reír. –tu papá te conoce aun antes de que nacieras, ya sabía de tu travesura… lo vas a hacer enojar. –le dice divertida.
El viento la hace voltear viendo a Daisuke en cuclillas en la ventana, emocionándola.
- Papá está realmente enojado. –su voz sonó tranquila.
- ¡Daisuke! –lo llama con felicidad.
El pelinegro salto de la ventana y se acercó a ella, inclinándose para darle un cariñoso beso en la frente.
- Lo siento, no pude estar contigo.
- No es tu culpa. –Asahi le toma del rostro y lo mira a los ojos. –además tu mamá, tu papá, Kushina e incluso Seiki-san estuvieron conmigo. –en los últimos meses Seiki ya no es tan arisca con ella y con Kushina, se podría decir que ya al menos no intenta matarlas con la mirada. –por otro lado es bueno que últimamente quisieras un niño.
- ¡Fue niño! –exclama aliviado, no se quería ver como su padre, como Naruto, como se verá Itachi y Tatsuya al perder a sus hijas.
- Si—responde divertida.
Daisuke voltea ansioso para conocer a su hijo. Él siempre pensó que si tenía un niño sentiría una especie de competencia y celos porque le robe atención de su muñequita, que no lo querría porque sería otro hombre que le robe parte del corazón de la mujer que ama, pero se equivocó, conocerlo se sintió tan raro, tan extraño.
Él es un ser posesivo por naturaleza y muy celoso, lo suyo es suyo y se acabó, aun así no entiende lo que siente. Conocer a su hijo fue algo sin explicar, saber que ahí está un ser que él mismo ayudo a su creación junto con la mujer que ama, que es parte de los dos, lo hizo amarlo sin motivo alguno.
Entonces entendió a su padre, él sabe que su padre es tan posesivo y celoso con Sakura como lo es él con su muñequita, pero jamás mostro celos hacia sus hijos, jamás le importo compartirla con ellos, jamás se enojó porque ellos la acaparen, lo entendio, mierda que lo entendió.
Su pequeño niño tan inocente, tan pequeño. Saco el pelo negro de ambos y los ojos de él al igual que ese tono de piel claro.
- Ni como negar que es tu hijo—le dice divertida.—esta igualito a ti.
- Eres un chico apuesto, ¿verdad peque? –Daisuke le sonríe y le acaricia la cabeza—aún sigo enojado contigo por no esperarme, querías tener a mami para ti solo, verdad—le dice con falso rencor, haciendo reír a Asahi.
- Si es tu hijo lo creo capaz.
- Porque lo es lo sé—asegura. –aunque ahora que me fijo bien—Daisuke se inclina hacia él que lo mira curioso. –sacaste la nariz y la boca de mami.
- ¿Tú crees? Creo que se parece mucho a ti, pero Sakura-san dice que saco algo de ambos.
- Oka-chan tiene razón. –asegura. –tiene tu nariz, tus labios y tus lindas orejitas. –le dice haciéndola sonrojar. –romperás corazones.
- Espero que no tantos como tú—a Asahi le resbala una gota de sudor en la nuca y Daisuke ríe entre dientes.
- ¿Lo has nombrado?
- Si. Le puse Haru porque nació en primavera. –le dice orgullosa y Daisuke le sonríe estando de acuerdo con el nombre.
- Uchiha Haru ¿ah?... bienvenido hijo—le dice dándole un cariñoso beso en la cabeza, la palabra "hijo" la sintió tan extraña a la vez natural, es padre, algo que nunca pensó pasaría.
- Desde que me embarace se me hacía raro, no me lo creía. Imaginarme a ti o a mi llamar a alguien hijo se me hacía raro, pero ahora…
- Te entiendo—Daisuke alza su rostro viéndola llorar de felicidad. –aun me siento el mocoso que era antes de conocerte sin embargo ya somos padres, lo siento tan irreal como real. –Asahi asintió y Daisuke se acercó a ella. –Gracias Asahi, me has cambiado la vida por completo y amo el cambio que has hecho en ella.
- Tú también bobo, hasta una familia me has dado. –le dice sonrojada.
Daisuke unió sus labios con los de ella mostrándole con ese beso cuanto la ama, aunque duda que ese simple beso logre demostrar todo el amor que le tiene. El grito de Haru los hizo romper el beso.
- Tu hijo sin duda—Asahi ríe con diversión al ver a su hijo con puchero.
- Oye yo soy quien la comparte contigo no al revés—juguetón Daisuke le aprieta con suavidad la nariz.
Fin
se q demore mucho y no tengo perdon de yisus TwT ... pero aun falta el epilogo y les prometo q lo subiere cuando menos se lo imaginan
muchas gracias por su paciencia y por sus reviews
besos
kriss
