Convicción.

El lugar era pequeño, oscuro, tétrico y Juudai no podía dejar de pensar en esos detalles siendo un claustrofóbico no declarado. Además, había visto corretear a una araña en una de las esquinas del lugar, pasando por entre el candelabro roto que yacía detrás de donde su novio se encontraba parado y al que alejó tan pronto tuvo oportunidad. Sin duda, aquél lugar no era nada bueno, ¿cómo se le había ocurrido ir al dormitorio abandonado?

Johan le pasó el brazo por los hombros.

—Fue tu idea -le espetó, despeinándole los castaños mechones- "El dormitorio abandonado suena divertido... aún no hemos probado allí" -con la que era sin duda una buena imitación de su tono emocionado de voz, lo citó.

—Bueno, pero... podrían descubrirnos -su voz quería sonar tranquila, sin embargo, no lo lograba- Quizá debamos ir a otro lado, se supone que esto está abandonado...

—Nah -rechazó con un ademán- Siempre hay mucho traqueteo en este lugar, todo mundo dice que son fantasmas, ¿crees de verdad que un poco de movimiento más traerá a alguien?

—Eres incorregible -suspiró Juudai- La próxima vez pensaré en lugares más soleados... y con menos arañas -le pasó los brazos por el cuello, si estaba con él, seguramente no iba a ser tan malo.

FIN