When All is Lost, One is Found. En Español.

Autora: Rinoaebastel

Capítulo 34: La reunión

Disclaimer: Harry Potter no es mío y no gano nada con esto, solo practicar en la escritura. Harry Potter es propiedad de JK Rowling.

AN: Esta historia puede contener escenas de los libros y de las películas de Harry Potter, pero no con el dialogo exacto, este ha sido reescrito u omitido. No está señalado.


Septiembre, 1996.

La forma de Severus se amoldó contra el sofá, e hizo una mueca al ver como la primera reunión de profesores de la semana del curso, se había convertido en un gallinero.

Cuando la euforia se disipó, cada profesor se sentó alrededor de la mesa circular de la sala de profesores. Por fin podía respirar, y como consecuencia, aburrirse. Comenzaron revisando cada curso y cada asignatura que iban a enseñar durante el resto del año. Era una rutina necesaria para equilibrar el nivel de conocimientos y trabajos de los estudiantes. Y aun así, no le importaba en absoluto.

Este año, la Defensa Contra las Artes Oscuras tenía prioridad gracias al ascenso de Voldemort, y debía asegurarse de que ese estúpido de Potter y sus amigos llegarán a ser lo suficientemente hábiles para sobrevivir. Estaban demasiado verdes por la falta de disciplina y esfuerzo.

Una preocupación cruzó su mente cuando recordó la mano temblorosa de la muchacha.

—Severus, ¿hay algo que quieras añadir? —escuchó la voz de Dumbledore provenir desde el asiento del director. —Ha llegado a mis oídos que ya has impuesto el primer castigo al señor Potter.

Posó sus oscuros ojos en él, retándolo a que dijera que era algo inapropiado.

—Fue irrespetuoso cuando lo corregí. Solo estoy imponiendo las consecuencias ante su comportamiento. Su moralidad es atroz.

—Por supuesto, Severus. —dijo Dumbledore.

—Yo encuentro tu evaluación un poco injusta. —intervino Macgonagall. —El chico es algo vago con las reglas y siempre parece que está en el medio de todo lo que sucede, pero el muchacho no es tan horrible, Severus.

—Me apuntó con la varita en mi clase.

Los ojos de McGonagall mostraron sorpresa y eludieron los suyos.

—Ya veo. Sí, es algo con lo que se debe lidiar. —por una vez, los otros profesores estuvieron de acuerdo con él.

—El otro día, Granger se comportaba de forma extraña en Defensa. De hecho, lo está desde su última aventura con Potter.

—En mi clase sigue siendo excepcional como siempre. —respondió Minerva.

—¿Alguno más ha notado algún comportamiento extraño en la bruja? —preguntó Dumbledore.

—Bueno, no pasa tiempo con Potter o con Weasley. —añadió Flitwick.

Miró a Dumbledore, buscando respuestas. El anciano sabría lo que estaba pasando ya que había sido él, el que había echado al Señor Tenebroso del ministerio, y en última instancia, el que había protegido a Potter.

—Estoy seguro de que no es nada por lo que preocuparse. La señorita Granger es capaz de lidiar con los sucesos del curso pasado. —dijo Dumbledore tras romper el contacto visual con él. —Estoy seguro de ello. Es la bruja más brillante de-

—Está deprimida. —interrumpió con un gruñido. Había visto a los muggles desechar los problemas de la mente y los resultados habían sido desastrosos. Para una bruja podrían ser incluso peores. —Y eso puede afectar su magia.

—¿Y quién no se deprime en estos días, Severus? Pero como el resto ha dicho, la muchacha lo está haciendo maravillosamente en otras clases. Quizás eres tú el que la intimida demasiado. —replicó Dumbledore sin acusarlo, pero claramente culpándolo a él.

—En pociones está siendo excepcional. —dijo él. —Sin comportarse de forma tan extraña pero de forma muy diferente a como era antes.

—Estoy seguro de que con tiempo estará bien. —dijo Dumbledore con una enfermiza voz llena de esperanza.

Él no estaba convencido. Después de todo, la muchacha era humana. Siempre apoyando a sus amigos idiotas y haciéndoles todo. Sabía que sí la aislaban, al final acabaría derrumbándose. Como él había hecho. Pero con el paso de los años, él había aprendido y se las había arreglado para luchar solo. Ella no tenía años para perder, y no quería que ella acabase igual que él.

—Todo se solucionará con el tiempo, Severus. No te preocupes. —él no se preocupaba. No por una Gryffindor. —Si no hay nada más que añadir, concluimos la reunión. Severus, en breves ven a verme a mi despacho.

—Sí director. —respondió con una voz cordial mientras lo veía irse de la sala de profesores. Entonces, sus ojos se posaron en Mcgonagall. —¿Minerva?

—¿Sí, Severus?

Esperó hasta que el resto de los profesores se marchasen de la estancia.

—¿Sabes lo que le pasó a Granger en el ministerio?

—Se lo mismo que tú. Que fue alcanzada por una maldición y fue una de los últimos estudiantes en caer. —la mujer golpeó el sofá repetidamente con sus dedos.

—Me pregunto cómo eso ha podido afectar sus amistades. Y si eso también está relacionado con la aversión que tiene en Defensa. —respondió él, encontrando una dificultad para expresar sus palabras.

—No lo sé, Severus. Puede que esté afectada por la lucha en la que estuvo involucrada. Es perfectamente comprensible. Ha sido su primera batalla de verdad con personas que querían asesinarla. Eso afectaría a cualquiera. —la mujer respiró profundamente. —Pero como ha dicho Albus, ella es fuerte. Hay que darles una oportunidad y espacio para que lidien con las cosas por ellos mismos. —la mujer le sonrió al mismo tiempo que él asintió. —No podemos enseñarles todo, Severus.

—Estoy de acuerdo con dar un tiempo, pero solo espero que nadie acabe muerto por ello.

—Pensaba que no te preocupabas por los Gryffindors. —Minerva lo miró con alegría.

—No lo hago.

La mujer le dio una palmada en la mano y se levantó.

—Eres un buen hombre, Severus. —respondió antes de salir de la sala, dejando atrás, a un Severus desconcertado.


AN: Espero que os haya gustado este pequeño jolgorio que tienen los profesores. Y como no, misterios, misterios. En un rato pongo el siguiente capítulo.