GRACIAS POR SUS VOTOS
DE MOMENTO GANA EL FINAL FELIZ!!!

Falta pocooooo :D

Algunos de los personajes pertenecen a Stephanie Meyer

CAPÍTULO 33: "ATÓNITA"

"Ya está bien cielo, lo he dejado pasar demasiado, voy a recoger tus cosas y nos vamos al hospital a ver a mi padre."- dijo Edward mientras me sujetaba la cabeza después de haber estado toda la mañana vomitando.

Pueden ser los nervios de las notas de los parciales, no tienes porque preocuparte.- intenté convencerle, pero no dio resultado, antes de terminar de frase ya se había levantado a coger mi abrigo.

Aquella soleada mañana, mi hermano y Alice partían de luna de miel a un pequeño apartamento que Esme y Carlisle les prestaron en Laguna Beach. Yo me desperté más acalorada de lo normal para ser otoño en Forks, y recordé que estaba en la cama con Edward, era el día después de la boda. No recuerdo mucho más de la mañana, solo que lo siguiente que hice fue estar agarrada al wáter como si mi vida dependiera de ello.

Me puse el abrigo, y aun un poco mareada me senté en el antiguo volvo de Edward. Bajé un poco la ventanilla para sentir el aire fresco y despejarme.

Llegamos al hospital, y mi corazón se aceleró. Me recordó aquellos días infernales en los que estuvimos internados.

"Pasad chicos." – nos llamó Carlisle a su consulta.

Me senté en la fría camilla y le expliqué mis síntomas a mi suegro.

"Es extraño Bella, puede que sea una crisis de ansiedad, pero al examinarte, no parece que tengas nada fuera de lo habitual."

Carlisle se quedó en silencio más de dos minutos.

"No puede ser."- murmuró. Dime de nuevo los síntomas Bella, por favor.

"Mareos, nauseas, vómitos…"- le repetí confusa.

"¿Sientes debilidad y cansancio?"- me preguntó sorprendido.

"Sí, bueno…sí creo que sí me siento algo más cansada que antes, pero supongo que será por que acabamos de terminar los parciales, he estado algo estresada con los preparativos de la boda…no sé."- dije aun más confusa que antes.

"¿Hace cuanto no te baja el período Bella?"- me dijo Carlisle descolocándome del todo.

"Pues, no se…siempre he sido muy irregular, pero, eso, ¿Qué tiene que ver?"- pregunté atónita.

"Vamos a hacerte una ecografía, porque sea lo que sea lo que tengas, debe ser del estómago."

Después de la ecografía, tuvimos que esperar un par de horas en una fría sala de espera repleta de gente. Además de las toses y estornudos, se oía un ridículo hilo musical que me crispaba los nervios. Tuve que levantarme varias veces porque mi pierna se movía sola con insistencia.

"Bells, para quieta ya, estas cosas tardan muchísimo, cálmate."- dijo mi novio, pero se le notaba que él estaba mucho más nervioso que yo.

"Isabella.- me llamó mi médico particular-suegro desde una consulta que no era la suya habitual. Pasa." – dijo haciendo el gesto de invitarme a entrar. Edward me seguía de cerca. Hijo, que pase ella sola. – dijo mientras Edward se paró en seco mirándonos incrédulo.

"¿Por qué no puede pasar Edward conmigo Carlisle?- le pregunté impaciente. ¿Qué es lo que tengo, tan malo es?"- me preocupé seriamente.

"Siéntate. No es malo Bella, al menos no a mi padecer"

"¿Qué quieres decir Carlisle?"- pregunté nerviosa. Mi corazón se aceleró desmesuradamente.

"Bella, puede que nos hallamos equivocado con tu diagnostico de la agresión. Esto que ha sucedido era prácticamente imposible, pero ha sucedido, la ecografía lo deja muy claro, y estamos desconcertados. Debes ser una chica muy fértil."

"¿Cómo?"- comencé a atar cabos y a atisbar de que se trataba, pero aun así no me lo podía creer.

"Bella, estas embarazada de tres semanas. Enhorabuena."

"¿! Cómo!?"- exclamé atónita, no salía de mi asombro. Pudieron pasar fácilmente cinco minutos, que yo seguí mirando mi ecografía sin poder creer lo que veía. Tres toques secos en la puerta me sacaron de mi asombro.

"Papá, ¿pasa algo? Tardáis mucho y me estáis empezando a preocupar. Además el grito de Bells ha resonado por todo el hospital." – Edward estaba pálido, se acercaba temeroso hacía mí. "Mi amor, ¿estás bien?"- preguntó sujetando mis manos, dejando caer la ecografía al suelo.

"Es-es- estoy embarazada…".- dije titubeando, aun algo aturdida por la noticia.

Edward se levantó de un salto del sitio, soltó mis manos, y se agachó a mirar la ecografía del suelo. Miraba a su padre, que se limitó a asentir con la cabeza, me miraba a mí. Daba vueltas. Y su rostro reflejaba felicidad. No había miedo, ni sorpresa, ni dudas, sólo felicidad.

¿Vamos a ser padres?- preguntó posando sus manos en mi vientre. En otra situación, la noticia me habría sentado como un jarro de agua fría, pero, he soñado tantas veces con esto, y pensé que no podríamos que…- dejó de hablar por un minuto. ¿Bells, no estás contenta?- preguntó incrédulo.

¿Cómo no iba a estar contenta?, mi novio se había vuelto loco de remate.

Por supuesto que lo estoy.- conseguí decir entre lágrimas.