CAPÍTULO 37
Los primeros minutos dentro del jeep fueron extraños.
Stiles, que conducía, al menos tenía la excusa de que estaba pendiente de la carretera y que no podía ponerse a hablar… Por mucho que hacer las dos cosas a la vez nunca hubiera sido un problema para él.
Pero eso era lo que estaba ocurriendo: Mientras el chico conducía sin prestar demasiada atención a dónde estaban yendo, Derek miraba por la ventana y fruncía el ceño de vez en cuando, pero sin dar ninguna explicación.
Y todo en el más absoluto silencio.
Fue así hasta que, unos quince minutos después, Derek fue el primero en hablar.
Y aquello ya habría sido una sorpresa en sí, si no fuera por lo que dijo:
- ¿Quieres subir? – preguntó, señalando tras la ventana.
Stiles, que estaba parado en un semáforo, giró la cabeza para ver a qué se refería, y sólo entonces fue consciente de que habían acabado junto al edificio del loft de Derek.
El chico miró con horror el edificio, y luego al dedo que Derek seguía teniendo en alto, para asegurarse de que no, que aquello no era una alucinación; y que habían acabado justo en el último sitio donde quería que fueran, porque justo esa era la última impresión que quería darle a Derek.
Pero, por otro lado, Derek había sido quien había preguntado.
Y teniendo en cuenta que era lo primero que decía desde que estaban a solas… A lo mejor es que realmente quería que subiera.
- ¿Seguro? – preguntó Stiles, porque quería estar super seguro de que estaba haciendo lo correcto, y sobre todo que era Derek quien estaba marcando los tiempos.
El Beta alzó una ceja, extrañado, y miró a Stiles fijamente… Muy, muy fijamente.
Así que Stiles no tuvo más remedio que aparcar y salir casi corriendo del coche, aunque sólo fuera para tomar un poco de aire, pues empezaba a hacer muchísimo calor dentro del jeep.
Derek siguió en silencio al adolescente, y así fue como permanecieron durante el trayecto en ascensor. Cada uno en su propio mundo, con Stiles mirándose los zapatos, y Derek con la mirada perdida en el infinito.
La tensión era más que palpable, y cuando Derek abrió la puerta corredera del loft; Stiles estuvo tentado de buscar cualquier excusa para marcharse de allí: Si poco le había gustado ver a Derek incómodo en la residencia Stilinski; peor sería verlo así en su propia casa. El único lugar del mundo donde debería sentirse siempre seguro, protegido y a gusto.
Pero antes de que Stiles pudiera decir algo, Derek cerró la puerta de un movimiento brusco, y colocó una mano sobre el pecho de Stiles para que se apoyara sobre la misma puerta que acababa de cerrar, justo frente a él…
Y cuando Stiles todavía no sabía lo que estaba ocurriendo, Derek le besó.
Lo hizo sin dudarlo, llevando ambas manos a las mejillas del chico, sujetando su cuello. Tal vez asegurándose que él no fuera a escaparse.
Pero Stiles no tenía ninguna intención de hacerlo.
Apenas sintió los labios de Derek sobre los suyos, todas las preocupaciones de antes desaparecieron.
Llevó ambas manos al rostro de Derek, imitando su posición, y cuando el beso se hizo un poco más intenso, tuvo que llevarlas hasta su pelo y enredar los dedos allí. Era algo que había deseado hacer desde aquella primera vez en que Derek le había besado, porque así era justo como se imaginaba besando a Derek, y cómo lo hacía siempre en sus sueños: Con mucha pasión y un poco de agresividad.
Derek mordisqueó su labio inferior, y Stiles soltó un gemido del que no se avergonzó para nada.
Y menos aún cuando ese gemido, si era posible, consiguió que el deseo de Derek creciera aún más, y en seguida dio un poco más de agresividad al movimiento de sus labios.
Stiles trató de mantener el ritmo, si bien no sabía lo que estaba haciendo… Mejor dicho, no sabía dónde centrarse: Si en los labios de Derek. En su pelo tan suave y que se pasaría toda la vida acariciándolo. O en la humedad de su lengua cada vez que se atrevía a introducir un poco la suya en la boca de Derek, y en seguida allí estaba la de él; logrando que saltaran chispas.
Todo era perfecto. Era mucho mejor de lo que jamás habría imaginado. Sentía a Derek rodeándole. Tanto el sabor de su boca, como el aroma único que desprendía su piel, y el calor que emanaba aquel cuerpo tan asombroso.
Desde que le conoció y empezó a fantasear con él, sabía que besarle tendría que ser como de otro mundo… Pero estaba resultando ser incluso mejor.
Sobre todo en el momento en que, cuando aún no había terminado de hacerse a la idea de que estaba besando a Derek Hale como si no hubiera un mañana; notó las manos del Beta bajando por su espalda y apretándole contra él. Dejando que sus cuerpos estuvieran completamente pegados, y pudiera sentir perfectamente su anatomía.
Stiles estaba borracho de placer… Bueno. En realidad también estaba borracho por el vino; pero en general se sentía dentro de una nube, deseando que aquella sensación no acabara nunca.
Pero de pronto, dentro de esa nube, notó que una mano de Derek abandonaba su espalda e iba directo a su propio cinturón, para empezar a desabrocharse el pantalón.
El simple sonido de la cremallera bajando casi logró que Stiles tuviera un orgasmo, y más aún cuando Derek gimió en su boca, dándole luego un pequeño mordisco en el labio inferior.
Stiles dejó a Derek moverse a su gusto. Estaba claro que le gustaba llevar el control, y no iba a ser él quien se lo impidiera… Y menos aún cuando hacía menos de cinco minutos no hubiera creído siquiera que hicieran aquello, de lo incómodo que estaba siendo todo.
Y entonces comprendió que había algo que fallaba.
¿Cómo era posible que el mismo Derek, que había estado toda la noche callado y visiblemente incómodo, de pronto se estuviera portando como un adolescente cachondo? ¿Como si lo que hubiera pasado antes no tuviera importancia, siempre y cuando acabaran allí, montándoselo en la misma puerta de su loft?
No tenía ningún sentido…
Salvo que, en cierto modo, sí que lo tenía.
Después de todo, eso era a lo que estaba acostumbrado Derek: A acostarse con sus parejas cuando aún no habían pasado por todo lo que se supone que viene antes. El conocerse poco a poco en citas incómodas y paseos absurdamente románticos bajo la luna.
Y más sentido tenía que reaccionara así, cuando había sido el propio Stiles quien les había llevado hasta su casa. Dando la impresión de que eso era lo que él quería hacer. Lo único que quería hacer con Derek.
Stiles sintió un ligero vértigo cuando llegó a esa conclusión, y trató de concentrarse.
No en los labios de Derek, que aún no había parado de besarle; sino en todo lo demás: En el lenguaje corporal del hombre lobo y en todos esos detalles que siempre habían conseguido que le entendiera, sin necesidad de usar las palabras.
Tuvo que abrir los ojos para poder hacerlo, dándose cuenta entonces de que él también los tenía abiertos, pues estaba mirando hacia abajo para poder terminar de desabrocharse el pantalón.
Y entonces lo tuvo claro: Nada de aquello estaba bien.
Aun antes de pensar en la posibilidad de que llegaran a acabar juntos, Stiles siempre se había imaginado a Derek de una manera muy concreta a la hora de tratar a sus parejas… Al menos, a las parejas que él habría tenido tiempo de conocer con calma, como de seguro que ocurrió con Paige.
Y siempre había pensado que era la clase de persona que, en la intimidad, se mostraría especialmente atenta; dejando de lado toda la prepotencia que se esperaba de un antiguo Alpha. Estaba convencido de que todo eso desaparecía cuando lo importante no era la fuerza, sino demostrar a la otra persona que era querida.
Pero Stiles no estaba viendo nada de eso ahora.
Qué demonios. Si ni siquiera había dicho una palabra desde que entraron en el loft. Había ido directamente a la parte de besarle, aunque más parecía un ataque.
Con un esfuerzo sobre humano, intentando olvidarse de los labios y el olor y el calor de Derek; empujó con todas sus fuerzas el pecho del Beta, tratando de alejarle de él. Aunque no consiguió que se moviera un milímetro.
- Derek – trató de llamarle, pese a que Derek no dejó de besarle.
Antes bien, dio más fuerza a sus besos, llevando una mano hasta el cinturón de Stiles, una vez hubo conseguido bajar la cremallera de su pantalón.
- Derek. Para – bajó una mano hasta colocarla sobre las de él, impidiéndole seguir.
Pero Derek no se desilusionó. Por el contrario, se olvidó de las manos y los pantalones, y comenzó a besar el cuello de Stiles.
El chico gimió en el acto, sintiendo cómo toda la piel se le erizaba.
Aquello era maravilloso…
Pero seguía estando mal.
- Derek – pidió con más fuerza, aprovechando ahora que no tenía los labios de Derek sobre los suyos – Por favor, tienes que parar.
- No – gruñó el hombre lobo, lamiendo la garganta del chico – Sé que quieres esto.
- Pero así no – protestó con la voz entrecortada. Por mucho que estuviera intentando ser racional, era muy complicado teniendo al hombre de sus sueños justo allí, y haciendo justo lo que le hacía en ellos.
- Te necesito – siguió Derek, que volvió a besarle de nuevo. Era como si no tuviera suficiente de él, y no fuera capaz de elegir qué parte de su rostro, o cuerpo, besar - Por favor, Stiles – murmuró sin parar de besarle, y sin haberle mirado a la cara una sola vez.
Y Stiles necesitaba ver sus ojos.
Era la única manera de asegurarse de que realmente estaba bien. O, en este caso, de tener la confirmación de que aquel no era el momento ni el lugar para lo que estaba ocurriendo.
- Sólo quiero que estés bien – murmuró con voz rota, mirando al techo para intentar distraerse de los labios de Derek - Y ahora no lo estás…
Esas resultaron ser las palabras mágicas, porque entonces Derek paró en el acto.
Separó sus labios de los suyos, soltó los hombros que había agarrado, y le miró como si fuera la primera vez que le veía.
Tal vez fuera así.
La expresión de Derek, como había temido Stiles, no era la que se suponía que debía tener alguien cuando estaba besando al chico que quería, y donde todo era felicidad. Por el contrario, sus ojos claros no brillaban como lo hacían las otras veces que le besó; y sus labios no sonreían, sino que mostraban una delgada línea de preocupación y casi miedo.
- ¿Es que no quieres hacerlo? - replicó serio. No enfadado, sino decepcionado.
- Claro que sí… Dios, Derek, claro que quiero. Cómo no voy a querer – llevó una mano hasta la mejilla, necesitando estar en contacto con él, aunque fuera con aquel gesto tan sencillo - Pero no así. No si esto es lo único que vamos a hacer – señaló el espacio que había entre los dos, de apenas diez centímetros de distancia. Stiles seguía pegado a la puerta, pero afortunadamente Derek ya no estaba encima de él – Así no es como funciona, Derek. Y esto… – le besó en los labios, sin apenas presionar - Esto es precisamente lo que me diferencia de ella, ¿vale? El pensar en ti antes que en mí… - se mordió el labio, intentando frenar un sollozo que pedía a gritos salir - Por favor, tienes que entenderlo.
Derek retrocedió medio metro, rompiendo todo contacto con el chico, y se subió la cremallera rápidamente.
- Qué quieres que entienda – murmuró – Ayer estábamos bien, y al final me dijiste que hoy cenaríamos juntos… Pero de pronto decidiste que también vinieran Peter y Cora y tu padre… Como si no quisieras que estuviéramos a solas.
- No fue por eso… Y entiendo que lo pensaras pero… - se encogió de hombros, sin saber cómo explicarse – Sólo quería darte algo distinto… O algo que todo el mundo ha vivido menos tú…
El Beta soltó un bufido de frustración.
- Por qué tienes que complicarlo siempre todo.
- Porque estamos en Beacon Hills. Siempre es complicado… - Stiles negó, cansado. El alcohol ya se había evaporado, pero seguía estando atontado por cómo había cambiado todo en cuestión de segundos… Hacía un minuto había estado besando a Derek y ahora estaba discutiendo con él. Y no quería discutir con él. Sus vidas ya eran bastante complicadas con seres sobrenaturales y venganzas de por medio, como para meter también problemas más insustanciales como eran absurdas discusiones de pareja – Es demasiado pronto.
Derek negó, los hombros ligeramente caídos.
- Sigues convencido de que voy a pensar en ella.
- No… No lo sé. - se secos los restos de las lágrimas que habían caído sin su consentimiento – Pero sé que esto es lo único que ella te dio. Sexo rápido y nada más. Y yo no quiero ser como ella… No puedo ser como ella… Por eso se me ocurrió lo de la comida – mostró una sonrisa triste – Quería darte algo que no hubieras tenido antes y… Y qué mejor que una incómoda comida familiar con el padre del… Del chico que… - se encogió de hombros, sin saber cómo terminar la frase.
- ¿Del chico del que estoy enamorado?
Stiles abrió los ojos de par en par, notando como el corazón se le aceleraba. Al final pudo asentir.
Aquella mañana, cuando se levantó, lo hizo pensando que hoy tampoco oiría un "te quiero" de Derek… Pero aquello, sin ser exactamente lo mismo, tenía las mismas intenciones.
Y sí. Sonaba increíblemente bien.
Tal vez por ello, fue incapaz de encontrar las palabras con que responderle. Aunque fuera una simple sílaba.
Por fortuna, Derek aprovechó el silencio de Stiles para volver a besarle.
Esta vez lo hizo sin prisas y con una ternura asombrosa. Tratando sus labios como si fueran lo más delicado del mundo, y dejando que en aquel simple gesto, le quedara más que claro lo mucho que significaba para él.
Stiles tuvo que agarrarse a la camiseta de Derek, sujetándola con ambas manos, pues las piernas empezaron a temblarle… Aquel beso era mucho más inocente que el anterior, donde todo había sido pasión y casi rabia, pero le estaba afectando muchísimo más.
Finalmente, casi cinco minutos después, Stiles rompió el beso y volvió a apoyar la cabeza en el pecho de Derek.
¿De su novio?
Sí. Definitivamente su novio.
Y cuando su novio empezó a acariciar su espalda, logrando que sintiera un hormigueo en las heridas dejadas por Kate y que aún no habían terminado de cicatrizar; suspiró de alivio.
- Entonces, qué propones – susurró Derek tras unos minutos de agradable silencio.
- ¿Yo? – preguntó levantando la cabeza. Derek le miró fijamente, dejando claro que no iba a responder a esa pregunta tan obvia - No sé…
- Cuando estábamos encerrados, dijiste que me llevarías a cenar… Eso ya lo has hecho – alzó una ceja - No como tenía en mente, pero lo has hecho… ¿Habías pensado en algo más?
- Bueno – se rascó el cuello, indeciso - Siempre podemos ir al cine, pero tampoco tengo mucho dinero y…
- Ahora tengo televisión.
- ¿En serio? – y de nuevo, la pregunta fue respondida por un alzamiento de aquellas cejas tan expresivas, a lo que sólo pudo mostrar una de sus enormes sonrisas – Muy bien, gruñón. ¿Qué te apetece ver?
Acabaron viendo la última temporada de Supernatural que Derek se había descargado, y que repitió un millón de veces sólo había hecho para recabar información. Pero cada vez que lo hacía, Stiles se limitaba a soltar una escandalosa carcajada, asegurando que no pasaba nada si era otro fan de Dean Winchester… Y cuando Derek le miró con esa cara que sólo ponía cuando estaba a punto de atacar, Stiles le plantó un sonoro beso en la mejilla, diciéndole que no se preocupara. Que mientras siguiera siendo una Deangirl su hombría estaba más que asegurada, pues Dean Winchester era el Alpha de los Alphas.
Comentario al que, por supuesto, siguió un interesante debate (mantenido sólo por Stiles) sobre quién ganaría en una hipotética pelea entre Derek y el cazador; o sobre qué cazadores eran mejores: los Winchester o los Argent… Porque la parte de decidir entre los hombres lobos de la serie y los de verdad no tenía mucho sentido, pues no había dónde comparar.
Derek dejó de intentar convencer a Stiles que él podía darle una paliza a ese guaperas Winchester con los ojos cerrados; pues cuanto más se esforzaba, más gracia parecía hacerle al humano, y su ego estaba empezando a resentirse.
Pasaron las dos últimas horas viendo los capítulos en silencio, hasta que Derek se dio cuenta de que Stiles no se había callado porque estaba viendo la tele en silencio; sino porque se había dormido.
Tenía que haberlo imaginado, pensó Derek mientras apagaba la televisión con el mando.
Y justo entonces, se encontró con un gran dilema.
Stiles estaba pegado a él, usando su hombro como almohada, con lo que apenas podía moverse si no quería despertarle… Pero por otro lado, ya era bastante tarde y Stiles debería volver a casa.
Salvo que no quería que lo hiciera.
Quería que se quedara allí, con él, el mayor tiempo posible. Toda la noche si fuera necesario, aprovechando el tiempo perdido donde estuvieron separados a la fuerza.
Pero si quería hacerlo, primero tenía que asegurarse de que el Sheriff supiera que su hijo estaba bien…
Cogió el móvil que se había colado entre los cojines del sofá, intentando no moverse mucho para no despertar a Stiles, y buscó el nombre del Sheriff en su agenda.
Y en cuanto lo vio, se quedó paralizado.
Se quedó unos cuantos segundos así, mirando intermitentemente a la pantalla del teléfono y al chico que tenía ese mismo apellido, hasta que se obligó a sacarle un buen par y pulsar el botón de llamada.
Si había sido capaz de enfrentarse a una mujer jaguar, podía muy bien llamar al Sheriff y preguntarle si su hijo podía quedarse a dormir.
- Dios. Qué estoy haciendo – murmuró cuando ya había empezado a sonar la línea del móvil.
- Derek – oyó la voz del Sheriff al segundos tono – Hola, precisamente iba a llamar a Stiles ahora.
- Oh… Está aquí, conmigo – señaló al chico dormido, hasta que se dio cuenta de que no el Sheriff no les estaba viendo – Se ha quedado dormido.
- No me extraña – rió – El pobre se levantó bien pronto para preparar la comida.
- Oh… - dijo, muy expresivo, y sonriendo de soslayo al muchacho – No habría hecho falta.
- Sí. Díselo a un adolescente hiperactivo – bromeó – Supongo que llamas para decirme que va a quedarse a dormir contigo.
- Eh… - las mejillas se le sonrojaron enseguida - ¿Puede?
¿Y desde cuándo se había convertido en un crío que tenía que pedir permiso?
Se suponía que era un depredador y un antiguo Alpha, ¡por el amor de Dios!
La carcajada del Sheriff, al otro lado del teléfono, no le ayudó precisamente a recuperar su hombría.
- Claro que puede, hijo… Te aseguro que no voy a ser yo quien le diga que tiene que volver a casa, cuando está claro que es contigo con quien quiere quedarse.
- Oh… - "Joder Derek, di algo más aparte de "oh" – Gracias – susurró antes de negar, dándose una palmada en la frente.
- No. Gracias a ti – respondió, más serio – Stiles estaba muy preocupado… Me alegra ver que lo estáis superando.
- Sí – admitió en seguida, de pronto más cómodo de lo que habría imaginado, teniendo aquella conversación tan íntima, y encima por teléfono – Sólo necesitaba dejar atrás los fantasmas… Y Stiles me está ayudando a hacerlo.
- Me alegro – murmuró el Sheriff, y Derek pudo imaginárselo perfectamente con esa sonrisa torcida que Stiles sacaba de vez en cuando – Es un buen chico.
- Es el mejor – dijo con tono grave. Como si aquella fuera una verdad absoluta, e iba a atacar a cualquiera que osara negarlo. Incluso si se trataba del padre de dicho chico.
- Lo sé – susurró Stilinski – Y me alegra ver que está en buenas manos.
- Yo… Yo no…
- Tranquilo – soltó una risita – No hace falta que digas nada… Me conformo con saber que te encargarás de cambiar el vendaje de sus heridas, y que estará de vuelta para mañana por la noche como muy tarde. Ya ha perdido demasiadas clases.
- Por supuesto. Cuidaré de él.
- No esperaba menos. Buenas noches, Derek.
- Buenas noches.
Derek colgó y apagó el móvil.
Lo hizo simplemente porque tenía el presentimiento de que Peter se dedicaría a llamarle en mitad de la noche sólo para fastidiarle, pensando que estarían haciendo a saber qué. Hasta ahora había tenido suerte y le había dado espacio (incluso había logrado que Cora se quedara con él y Malía para así tener el loft para ellos dos solos), pero no podía confiar en que mantuviera la discreción tanto tiempo… Seguía siendo Peter a fin de cuentas.
Una vez apagado el teléfono, pasó un brazo por el estómago de Stiles para pegarle a su cuerpo y así, muy lentamente, se recostó en el sofá, trayendo a Stiles con él.
En un momento dado Stiles se removió un poco en el sitio, pareciendo que iba a despertar, pero al final sólo se dio media vuelta. Aun dormido buscó una posición más cómoda, y acabó completamente tumbado en el sofá, usando el pecho de Derek como almohada.
Derek le dejó moverse a su gusto, tan sólo asegurándose de que no se cayera del sofá. Y cuando por fin parecía que había encontrado una posición cómoda, sólo tuvo que colocar ambos brazos sobre su espalda, inspirar profundamente, y al segundo siguiente ya se había quedado dormido.
Stiles despertó con un primerísimo plano del pecho de Derek, sintiendo los dos brazos del hombre lobo sobre su espalda. Sin apretar demasiado como para que le dolieran las heridas, pero lo justo para que los sintiera sobre su cuerpo, protegiéndole.
No recordaba haberse dormido, y menos así, pero no iba a negar que se alegraba de despertar de esa manera.
Con cuidado, levantó la cabeza lo justo para ver a un Derek que seguía durmiendo plácidamente. Le estuvo contemplando en silencio unos cuantos minutos, aprendiéndose los detalles de un rostro que ya se sabía de memoria, pero que por primera vez lo tenía tan cerca para él solo. Y tan relajado.
Hasta hacía poco que nunca había tenido la fortuna de verle dormir y, como ya había intuido hace tiempo, era el único momento del día en que Derek no tenía el ceño fruncido o los labios tan apretados.
Aunque eso dejó de ser cierto en cuestión de minutos. En cuanto los párpados de Derek comenzaron a moverse con rapidez, indicativo de que estaba soñando; y casi al mismo tiempo empezó a mover los labios, como si intentara hablar, pero sin poder conseguirlo.
Stiles conocía muy bien aquella sensación, y sabía lo desagradable que era intentar salir de una pesadilla en la que estabas atrapado.
Con cuidado de no sobresaltarle, colocó una mano sobre el brazo de Derek, dejando una levísima caricia.
- ¿Derek? – susurró – Derek. Sólo es un sueño.
Derek no despertó como habría esperado, teniendo en cuenta que era una pesadilla.
Si hubiera sido Stiles, lo habría hecho gritando.
Pero el hombre lobo no gritó. Abrió los ojos de par en par, dando un pequeño respingo, y clavó la mirada en los ojos marrones de Stiles, quedándose muy quieto.
Y muy concentrado.
Era la primera vez que le veía hacer algo así, pero Stiles tenía la seguridad de que Derek estaba usando sus sentidos de hombre lobo, para terminar así de convencerse de que ya no estaba soñando.
Admitía que era un buen truco, y él habría dado lo que fuera por poder usarlo en el pasado. Pero también daba un poco de rabia tener que quedarse tan quieto, a la espera de que el propio Derek terminara de reconocer la situación.
Siempre había odiado tener que esperar, sin poder hacer nada por ayudar.
Finalmente, Derek soltó el aire que llevaba un tiempo conteniendo. Y casi al mismo tiempo, los ojos se le humedecieron.
Y Stiles ya no pudo estar más rato callado.
- ¿Estás bien? – preguntó muy bajito, luchando por no tocarle. Sabía que era muy pronto para algo así.
Derek asintió en silencio. Inspiró profundamente, reconociendo el aroma de su propia casa, para terminar de convencerse de que era real.
De que aquello no era un sueño, y que en cuestión de segundos no despertaría al lado de Kate y lejos de su hogar.
Aquel era un sueño recurrente que llevaba teniendo desde que regresaron a Beacon Hills, y cada vez era peor que la anterior.
Stiles, por su parte, no tenía ni idea de qué más hacer.
Pese al asentimiento que le había dado, sus ojos seguían estando húmedos, señal de que estaba a punto de echarse a llorar.
Pero por fortuna, esta vez no fue él quien dio el siguiente paso.
Derek cogió una mano de Stiles, y la llevó hasta su propia cara. Empezó a moverla sobre su mejilla, al tiempo que cerraba los ojos.
Stiles tuvo que tragar varias veces para no echarse llorar en ese mismo instante.
- Ella está muerta – le recordó el chico con la voz rota - Y esta vez es de verdad.
Derek abrió los ojos al oír cómo se le quebraba la voz al chico, y eso fue lo último que necesitó para que cayera la primera lágrima.
La primera que se permitía desde que volvió a Beacon Hills.
- Cada vez que despierto pienso que estoy allí - musitó - Aún tengo su tacto grabado en mi cuerpo. Su olor...
Stiles asintió sin dejar de acariciar su mejilla, áspera por la barba, y en un momento dado se incorporó para llevar la mano libre a su pecho. Justo encima de su corazón.
- Entonces mírame a mí… - susurró, bajando las piernas del sofá para que Derek estuviera más cómodo – Estoy justo aquí.
Derek asintió de nuevo, dejando escapar una nueva lágrima que en seguida limpió Stiles con el pulgar.
- ¿Puedes hacerte una idea de lo muchísimo que te quiero ahora mismo? – susurró Stiles, consiguiendo que Derek sonriera con timidez.
- Claro que sí – Derek colocó una mano sobre su nuca para acercarle a su rostro y besarle – Claro que sí.
Durante unos segundos sólo se dieron cortos besos, dejando que el tacto de sus labios y manos expresara todo lo que sentían.
Hasta que Stiles necesitó decir el millón de cosas que se moría por decir.
Aunque ya le hubiera quedado claro a Derek, tenía que decirlo en voz alta.
Sólo así podría sentir que estaban avanzando.
- Adoro estar contigo… – se mojó los labios, intentando darse ánimos – Llevo soñando con este momento casi desde el primer día en que te ví – sonrió con timidez, sin creer que fuera a decirle eso. Pero los iris de Derek, tan brillantes y tan llenos de esperanza, le dieron ese último empuje que necesitaba. Y porque no podía hablar así y tener la manos quietas, llevó una mano hasta la mejilla de Derek para volver con las caricias; mientras que la otra fue hasta la propia mano del Beta, entrelazando sus dedos - Incluso al principio, cuando te ponías tan borde conmigo, más loco creía estar porque no tenía sentido que estuviera colgado de un tipo tan gruñón como tú – soltó una risita nerviosa y Derek también rió, mezclado con las lágrimas – Pero está claro que a mí nunca me ha ido lo fácil. Y por eso es normal que me fijara en el tipo de la chaqueta de cuero que nunca sonreía… Y que cada vez que me empotraba contra los volantes de los coches o la pared de mi habitación, lo único en lo que podía pensar era en besarle hasta quedarme sin respiración.
- Ella nunca lo hizo – le interrumpió Derek, siendo su voz muy suave - No la he besado… - subió una mano hasta acariciar esta vez él la mejilla de Stiles - No ahora…
- Oh, cielo… - el chico susurró, sobrecogido, pero de pronto se llevó las manos a la boca, horrorizado por haber usado precisamente esa palabra – Dios… Lo… Lo siento… Lo siento muchísimo…
- Tranquilo – apartó la mano que Stiles seguía teniendo sobre sus labios, y los besó apenas estuvieron libres – No pasa nada.
Pero sí que pasaba.
- No podía haber dicho otra maldita palabra – dijo con rabia, sintiendo cómo el pulso se le aceleraba sólo de pensar que lo había vuelto a estropear.
- No es lo mismo – susurró Derek, besándole otra vez – Es distinto cuando lo dices tú.
- No… - negó para dar más fuerza a sus palabras - Cada vez que…
- Suena distinto contigo… - le interrumpió con suavidad - Es… - mostró una pequeña sonrisa que también se reflejó en sus ojos - Es mucho mejor.
- Derek…
Derek pasó ambos brazos por la espalda de Stiles y tiró de él, obligándole a tumbarse completamente sobre él. En cuanto le tuvo donde quería, teniendo incluso que subir las piernas al sofá para estar más cómodo, Derek le besó con ganas, siendo esta vez los besos más largos y más profundos.
Stiles tuvo que apartarse casi un minuto después, luchando por respirar, pero no hizo ningún amago por moverse del sofá. Inspiró profundamente, alejando los restos de la tensión acumulada, y siguió usando a Derek de colchón.
- Me gusta esta cama – susurró al cabo de unos minutos, jugando con la camiseta de Derek.
- No se lo digas a Isaac – bromeó el Beta – No sabes la tabarra que me dio para que me comprara una cama de verdad cuando nos mudamos.
- No te preocupes – sonrió con picardía – Será nuestro secreto… Y como ésta sólo la puedo usar yo…
Derek alzó una ceja, pero en gesto juguetón.
- No sabía que fueras tan posesivo.
- No lo soy.
- Acabas de decir que no puedo estar así con nadie más.
- Pufff – dejó los ojos en blanco – Como si hubiera otro capaz de soportarte.
La ceja de Derek se alzó un poco más.
- Supongo que puedo decir lo mismo de ti – de pronto sonó un pitido, y Stiles sacó el móvil del bolsillo trasero de su pantalón – ¿Qué es eso?
- Nada – apagó la alarma – Sólo un recordatorio de que tengo que cambiarme el vendaje – comentó mientras se sentaba en condiciones en el sofá y se estiraba para terminar de despertarse – Lo que me recuerda que mi padre me va a matar por no haberle dicho que no iba a dormir a casa.
- Hablé con tu padre anoche – Derek siguió tumbado en el sofá, colocando los brazos bajo la cabeza para ponerse más cómodo – Sabía que no irías a casa.
- ¿En serio? – abrió los ojos de par en par - ¿Y no te dijo nada?
- Nop – negó levemente ante la cara de Stiles, muy similar a un besugo – Sólo que no me olvidara de cambiarte los vendajes.
Stiles se rascó la cabeza, pensativo, pero en seguida puso cara de cachondeo.
- Me alegra ver que estás siguiendo mis consejos – le dio unas palmaditas en el estómago – Siempre es bueno tener contento al suegro.
- ¿Y quién te ha dicho que lo he hecho? – preguntó el Beta, poniendo cara seria – Puede que él simplemente se alegre de que alguien vaya a hacerse cargo de su hijo, da igual quién sea.
Stiles se quedó callado unos segundos, poniendo cara de póker… O lo que él entendía que era una cara de póker, y que jamás le llegaría a la altura de las del hombre lobo.
- Mientes fatal, ¿lo sabes? – Derek enarcó la ceja, advirtiéndole que no siguiera, pero él no se amilanó - Tienes suerte de contar con tu parte de lobo, porque como dependieras sólo de tu ingenio… - terminó la frase con una negación que, en opinión de Stiles, dejaba más que claro lo que quería decir.
Tras varios segundos de jugar a ver quién mantenía más tiempo la mirada sin decir nada, Derek se cansó y se puso en pie.
- Vamos – le tendió una mano para ayudar a Stiles a levantarse – Hay que cambiarte esos vendajes.
- Vaya, vaya, Mr. Hale… Cualquiera diría que quieres verme sin camiseta.
El mayor de los dos se quedó quieto entonces, con los brazos cruzados, y de repente se quitó la camiseta. Y cuando la respuesta de Stiles consistió en quedarse otra vez con la boca abierta, simplemente enarcó una ceja.
- Es lo justo – murmuró mientras se dirigía al armarito donde tenía guardado el botiquín de primeros auxilios. Ese del que nunca antes había tenido que hacer uso, hasta que su casa empezó a convertirse en el cuartel general y lugar de reunión de un puñado de adolescentes, bastante propensos a meterse en líos.
Mientras Derek colocaba las vendas y desinfectante en la mesa principal del loft, junto a la ventana para ver mejor; Stiles se quitó la camiseta y le dio la espalda, para que tuviera más acceso a las heridas.
Derek se encontró así con un primer plano de la espalda del chico, prácticamente cubierta en su totalidad por vendas y esparadrapo. Pero afortunadamente ya no había rastros de sangre, señal de que la herida no había vuelto a supurar, y estaba cicatrizando bien.
Con cuidado empezó a despegar el esparadrapo, dejando al descubierto las marcas dejadas por las garras de Kate. Ya no eran tan profundas como la otra vez que las vio, justo después de que se las hubiera hecho, y la piel de alrededor cada vez se parecía más al color natural. Aunque seguía siendo más clara que el resto.
Una vez tuvo el antiguo vendaje quitado, y sin que Stiles hubiera dicho una sola palabra, impregnó una gasa con desinfectante para limpiar la herida. En cuanto puso la gasa en el centro de una de las garras, perfectamente visible, Stiles siseó.
- ¿Te duele mucho? – preguntó muy bajo, parando en el acto.
- No… Sólo escuece un poco – Stiles esperó a que Derek siguiera con la cura. Pero cuando los segundos pasaron y sólo podía notar la mano de Derek sobre su hombro, quieta, miró hacia atrás - ¿Qué pasa? – preguntó, justo antes de poner una mueca de disgusto - Vamos, no pongas esa cara – protestó, dándose media vuelta para tenerle frente a frente.
- ¿Qué cara?
- La cara que pones justo antes de decir que fue culpa tuya – le puso un dedo en los labios cuando Derek iba a hablar – Ni se te ocurra decirlo – esperó a que el otro asintiera para apartar el dedo.
- Pero lo fue – murmuró.
Stiles dejó la boca medio abierta, dudando entre echarse a reír, soltar una bordería, o directamente darle una colleja.
- Eso es trampa – protestó, cual niño pequeño, pero luego mostró una sonrisa socarrona – Además… No negarás que una cicatriz siempre da un aspecto más sexy.
- No lo sé – replicó Derek, serio – No tengo ninguna.
- Aguafiestas – protestó de nuevo, pero justo después le dio un beso – Tengo una herida de guerra y me siento orgulloso de ella. Fin de la discusión.
Derek no tuvo más remedio que asentir, pues sabía que Stiles no dejaría de mirarle como un perrito apaleado hasta que no lo hiciera. Y cuando el chico tuvo lo que quería, en seguida se dio media vuelta para que siguiera… empezara con la cura.
Pero antes de empezar, el Beta acarició con cuidado la espalda magullada, tras lo que le dio un pequeño beso en el hombro. Stiles se movió un poco, diciendo que la barba le hacía cosquillas, y Derek sonrió sin darse cuenta, antes de darle otro más y, esta vez sí, empezar a limpiar la herida.
Por fortuna, las cicatrices que iban a quedar no serían muy visibles. Tan sólo se notaría la diferencia de color, gracias a la cura que hizo Deaton de primera mano.
Aunque seguirían estando ahí. Y cada vez que las viera, se asombraría de lo increíble que era el chico que las llevaba, y de lo afortunado que era él por tenerle a su lado.
Al principio Stiles intentó mantener la conversación, por eso de ser incapaz de estar tanto tiempo callado, y menos cuando tampoco podía moverse. Pero a la tercera vez que Derek se limitó a responder con un "hmm hmm", lo dejó estar. Estaba claro que cuando estaba concentrado, no era capaz de atender a dos cosas a la vez, con lo que sólo le quedaba esperar a que terminara cuanto antes.
Cuando por fin hubo acabado, Derek le propuso ponerse una de sus camisetas, estando la otra sucia después de llevarla puesta todo el día y toda la noche; mientras él tiraba las vendas.
Una vez hecho, fue hasta la cocina para preparar algo de desayuno, aunque dudaba que tuviera algo en la nevera, y preparó al menos la cafetera.
El café ya estaba empezando a subir cuando notó los brazos de Stiles rodeando su cintura, seguido de un beso en el hombro, muy similar al que él le había dado antes.
Acarició entonces su espalda, justo a la altura del tatuaje, y en seguida empezó a perfilar con el dedo índice las tres espirales que se juntaban en el centro de sus omóplatos.
- Siempre había querido hacer esto – susurró el chico, recorriendo el tatuaje una y otra vez, increíblemente despacio – Desde la primera vez que lo vi.
- Pensé que no te gustaban los tatuajes – dijo Derek, quien agachó la cabeza, para que Stiles siguiera tocándole.
- Y no me gustan… en mí – dio un beso en el punto donde se juntaban las tres espirales, logrando que Derek sintiera un placentero escalofrío – Otra cosa es que tú los tengas.
Estuvieron un par de minutos así, mientras terminaba de hacerse el café, y sin que ninguno de los dos tuviera otros planes para la mañana.
- ¿Sigues pensando que es mejor que esperemos un poco para dar el siguiente paso? – preguntó entonces el Beta, bastante serio. Stiles se quedó quieto, sin saber muy bien qué decir, y Derek le miró por encima del hombro, esperando una respuesta.
- Hmmm. Sí. ¿Por qué? – preguntó nervioso al ver la expresión seria y las cejas levantadas de Derek - ¿No te parece bien?
- Sí – miró de reojo los dedos de Stiles, que seguían recorriendo su tatuaje – Pero entonces te recomiendo que dejes de hacer eso…
Stiles siguió la mirada de Derek, sin entender muy bien lo que quería decir, y descubrió sus propios dedos, acariciando sinuosamente la espalda desnuda…
- Oh… - dijo, elocuente, al tiempo que separaba los dedos – Claro. Claro, perdona.
Derek negó para sí, sonriendo.
Pero ahora que no sentía los dedos de Stiles sobre su espalda, ni su aliento sobre su cuello; pudo encontrar la suficiente coordinación como para darse la vuelta y entregarle la taza de un café que ya llevaba un buen rato hecho.
Stiles tenía las mejillas sonrojadas, más que consciente de lo que había estado a punto de provocar. Pero cuando Derek se limitó a alzar una ceja juguetona, antes de ir hasta el sofá donde habían pasado la noche; los nervios desaparecieron.
Tal vez el resto del mundo le consideraría un idiota por tener a Derek Hale a solas y ser él mismo quien dijera que no a acostarse con él… ¡Qué demonios!: Si volviera un año atrás en el tiempo y él mismo se lo dijera al Stiles del pasado, el Stiles del pelo corto se habría reído en su cara. Porque algo así, directamente no tenía sentido.
Pero a diferencia del resto de mundo, y sobre todo a diferencia de las dos últimas mujeres con las que Derek estuvo; Stiles sabía que lo que estaba compartiendo con Derek… Eso sí que era único. Algo que nadie le había dado hasta ahora: Un día tranquilo sin preocupaciones y sin esperar de él lo que el resto habría esperado.
Stiles estaba más que satisfecho de ser esa persona.
