Disclaimer: Los personajes de esta historia son propiedad de Stephenie Meyer. La historia original pertenece a Nolebucgrl (link en mi perfil) Yo sólo la traduzco.


Words With Strangers

Capítulo 35

"Eres una gallina." Me dijo Bella riendo mientras nos apurábamos a entrar luego de jugar afuera con la nieve. Bueno, habíamos estado fuera durante media hora y fui yo quien decidió que era mejor entrar.

"No soy una gallina." Protesté, quitando la nieve de mis botas para dejarlas secar en la puerta. Lo siguió mi abrigo. Ella había peleado muy bien en la tonta guerra de nieve que había comenzado yo. Lo que le faltaba en rapidez lo compensaba con su brazo letal. "No quieres que me enferme, ¿verdad?"

Bella rio mientras se quitaba sus botas y colgaba su abrigo al lado del mío. Tocó mi brazo con su guante y salté. "Ves, eres una gallina."

"No puedo evitarlo, he vivido en California durante mucho tiempo." No nevaba en California, muchas gracias.

"La gente de Chicago te quitará tu residencia." Ella dijo mientras me acercaba a ella y me besaba. Eso estaba bien. Podrían echarme de cualquier lado mientras Bella esté conmigo. Me hundí en el beso, duro, sus fríos labios con los míos, el fuego moviéndose en mí ante su toque y su sexy cuerpo presionado contra el mío. No había nada mejor que esto.

"Ahora estoy mucho más caliente." Le informé, acercándola más a mí.

"¿Sí?" Me preguntó sonriendo. Le asentí y sonreí. "Bien." Antes de que pudiera reaccionar una bola de nieve se estampó contra mi remera y Bella salió corriendo. El frío causaba impacto contra el calor que había recibido de su cuerpo y me quité mi remera, limpiándome con ella.

"¡Estás en problemas, bebé!" Grité. Escuché pero no hubo respuesta. Ella había ido hacia nuestra habitación así que decidí subir las escaleras. Antes de eso, me detuve en la cocina, y llené un bol con hielo. No iba a volver afuera para juntar más nieve y esto era igual de efectivo.

Subí las escaleras, llamando su nombre. Pude jurar que escuché una risa desde nuestra habitación así que me dirigí hacia allí. Me detuve en la puerta y fui recibido por una bola de nieve en el centro de mi pecho desnudo. Joder, eso estaba frío. Grité masculinamente y dejé caer el bol de hielo para limpiarme.

Bella se me acercó sonriendo, con una toalla en la mano. Le hice una cara mala y ella se agachó para tomar el bol. "¿Para qué era eso?" Preguntó.

Tomé un cubo de hielo y se lo metí en su sweater. Ella chilló y se movió para quitarlo. "¡Venganza!"

Ella rio mientras tiraba el cubo en el bol. "Lo mío fue mejor."

Hice una mueca hacia las puertas francesas. Estúpido e increíble balcón. "Sí, lo fue."

Bella se puso de pie y me abrazó. "Lo siento. ¿Cómo quieres que te lo compense?"

Bueno, eso ciertamente sonaba a una buena promesa. Apreté su culo y le sonreí. "¿Qué tienes en mente?"

Ella sonrió. "¿Qué te parece un buen baño caliente seguido por una buena cena caliente? Y si eres buen chico, más tarde podremos tomar chocolate caliente."

Le sonreí. Eso sonaba perfecto. "Soy un muy buen chico, Bella."

Eso la hizo reír. "Veremos eso." Tomó mi mano y me guio al baño. Habíamos estado aquí anoche pero había sido estrictamente PG – 13. Había habido uno o dos orgasmos pero eso fue todo. Nuestros cuerpos estaban exhaustos luego de nuestros prometidos masajes. De alguna manera me había logrado contener aunque ella estaba desnuda, gimiendo y mis manos estaban en ella. Obviamente había hecho un buen trabajo porque ella había estado completamente relajada esta mañana. Ella había trabajado en mi espalda también. Mi chica tenía unas manos maravillosas.

Bella se agachó para abrir el agua y le di una nalgada. Ella chilló y se giró a mirarme. "Cuidado, Señor Cullen. Eso no va en la columna del chico bueno, ¿sabes?"

Le di mi mejor sonrisa mientras desabrochada mis jeans. "Creí que a las chicas le gustaban los chicos malos."

Ella giró su cabeza y pensó por unos segundos. "Supongo que nos justa jugar con ellos por un rato, pero si no cambian, los tiramos y nos casamos con los chicos malos." Se quitó su sweater y la remera que tenía abajo, revelando un sostén verde oscuro. Era muy sexy.

"Bueno, tienes suerte. Te toca ambos conmigo." Me quité mis jeans y mis bóxers y los pateé.

Bella me miró hambrientamente mientras se quitaba su sostén. "¿Es cierto?"

Sonreí mientras desabrochaba sus jeans. Ella intentó quitarme las manos pero seguí desabrochando sus jeans. "Seguro, soy un actor. Puedo ser lo que tú quieras." Sus jeans se deslizaron por sus caderas y lo siguieron sus hermosas bragas verdes, revelando sus hermosas y largas piernas. Ella dio un paso atrás y tiró la ropa junto al resto.

Bella pasó sus brazos por mis hombros cuando me puse de pie. "Sólo quiero que seas tú."

"Con acento." Le recordé.

Ella rio. "Sí, con eso." La besé y nos metimos en la bañera, yo me coloqué detrás de ella. Era una bañera enorme, redonda con mucho espacio para ambos. Me relajé contra la bañera y Bella se relajó contra mi pecho, el agua y las burbujas flotaban a nuestro alrededor. Era difícil creer que sólo nos quedaban unos pocos días. Mañana ya era viernes. El tiempo volaba y antes de saberlo, tendría que irme a Berlín para mi próxima película Steele y me quedaría en Europa medio año.

Había terminado el guion ayer y Marcus y Garret tenían razón. Esta película tenía en Oscar escrita en ella. Kate seguramente lo ganaría y si yo lo hacía bien, tenía tanta chance como los demás. El guion era increíble, el vestuario sin duda sería impresionante y el reparto era genial. Le había enviado un mensaje a Marcus para decirle que aceptaba y que arreglara todo. Bella había estado encantada, aunque a ninguno de nosotros le gustaban los tiempos. Ella estaría ocupada con la universidad y yo estaría ocupado filmando, así que tal vez estaríamos demasiado ocupados para extrañarnos. Oh, ¿a quien estaba engañando? La extrañaría demasiado.

"Marcus me llamó." Le dije.

Bella giró su cabeza para mirarme. "¿Qué dijo?"

"El trato está cerrado. Empezaré a filmar el dieciocho de septiembre en Londres."

"Eso es genial, Edward. En verdad estoy muy entusiasmada por esta película. ¡Todo el mundo verá el actor genial que eres!"

Ella lo decía en serio; podía verlo en sus ojos. "Querían que fuera una semana más temprano pero pedí un poco más de tiempo."

"¿Oh?" Ella mordió su labio y me miró. "¿Por qué no irías directo de una película a otra?"

Chica tonta, como si fuera a olvidarme. "¿Crees que no pasaría tu cumpleaños contigo?" Le pregunté. Bella se encogió de hombros y sacudí mi cabeza. "¿En serio? No me importa en que parte del mundo esté, pero te aseguro que pasaré tus cumpleaños contigo cada año."

Ella sonrió. "¿En verdad? No hago cosas muy grandes en mis cumpleaños."

Por razones obvias. Ella no había tenido una madre que valía la pena y dudo que su padre se hubiera interesado en una fiesta llena de niñitas gritonas. Por lo que Bella me había dicho, lo que le gustaba a Charlie Swan eran las cosas simples y sencillas.

"Bueno, yo hago cosas muy grandes en tu cumpleaños. Debería ser una fiesta nacional. O una internacional." Ella rio ante mi adición. "Definitivamente habrá Edward Cullen tendrá un feriado. Nunca más trabajaré un trece de septiembre." Dije la última parte con acento inglés para hacerla reír más. Ella lo hizo y su sonrisa encendió la habitación.

"¿En verdad viajarías hasta aquí por mi cumpleaños? Yo iría a Londres. Dios, me encantaría, pero mis clases comienzan el veintiséis de agosto."

Malditas clases. Quería decirle que las dejara y que se fuera conmigo para siempre pero sabía que no lo haría, por lo menos no ahora. Todavía no habíamos hablado sobre lo que sucedería cuando nos casemos. Ella podría trabajar si quisiera, por supuesto, pero sus estudiantes y sus padres sabrían que estaría casada conmigo y no sabía si eso era algo bueno o malo o que. No sabía que Bella querría hacer pero teníamos tiempo para averiguarlo. No iba a presionarla con ese asunto ahora.

Pasé mis dedos por su brazo derecho y ella tembló a pesar del agua caliente. Me encantaba como reaccionaba ante mi toque. "Por supuesto que viajaría por tu cumpleaños. Tengo dos semanas libres entre tomas y planeo pasar tanto tiempo como pueda contigo, aunque tendrás que ir a clases así que nos quedaremos en Seattle."

Ella hizo un puchero. "Eso apestará, ir a clases sabiendo que estarás esperándome."

Sonreí mientras la imaginaba a ella moviéndose en su asiento. "Me aseguraré de enviarte recordatorios sobre el hecho de que estoy en casa, desnudo, esperándote."

"¿Desnudo?" Ella chilló. "¿Quieres que repruebe en las primeras semanas?"

Bueno, eso no sería necesariamente malo, pero no. "Por supuesto que no, bebé. Trabajaremos en tu concentración. Tendrás que ser capaz de evitar ciertos estímulos; los estudiantes ruidosos, los murmullos en el pasillo, una profesora gritándole a algún idiota que no hizo sus deberes. Esta será otra forma."

Ella hizo una mueca. "Una forma muy diferente que nunca tuve que enfrentar en clase."

Sonreí. "¿Cómo lo sabes? Algún estudiante súper caliente podría excitarte."

Bella bufó. "Dudo seriamente de eso, cuando te tengo a ti esperándome."

No me preocupaba por eso, pero esperaba que mi deseo se cumpliera mañana. "Bueno, podríamos averiguar si la Señorita Swan puede aguantar una clase esta semana…" Le dije sugestivamente y dejé que mis dedos rozaran la punta de su seno que estaba visible en el agua.

Bella gimió suavemente y arqueó su cuello contra mí. Lo tomé como una invitación y la besé, pasando mi lengua sobre su pulso. "Todavía queda un día de clases, ¿sabes?" Me dijo roncamente.

"¿Sí?" Por favor, Dios, que haya clases mañana. Todavía no había decidido que clase de estudiante sería. Ella ya había sido una chica traviesa, ¿estaría mal ser un chico malo? Podría ser el siempre dispuesto a complacer, besador de culo tipo Eddie Haskell. Estaba muy dispuesto a complacer a la Señorita Swan.

Ella sonrió misteriosamente y se inclinó hacia mi beso. Mordí su suave piel. Tomé sus senos y pasé mis pulgares por sus pezones, los cuales me respondieron instantáneamente ante mi toque, endureciéndose fácilmente. "Edward." Murmuró y sentí su mano en mi pierna. Oh, sí. Subió entre nuestros cuerpos y de pronto su mano estuvo en mi verga. Ella no podía hacer mucho más que apretarla desde su posición. Pero estaba bien. Besé su mandíbula mientras pasaba mi mano por su estómago y entre sus piernas. Bella gimió mientras tocaba su clítoris.

"Sabes, no debería hacerte sentir bien luego de que tú me atacaste con la nieve." Le dije, aunque no iba a dejar de tocarla.

"Tal vez no, pero de todas maneras quieres hacerlo." Me dijo.

Ella me conocía muy bien. Pero podía divertirme con ella. "Levántate, Bella." Ella giró y me miró en sorpresa pero arqueé una ceja. Ella me soltó y se acercó al borde de la tina para ponerse de pie. Miré como el agua se deslizaba por su cuerpo y lamí mis labios ante la vista de su cuerpo mojado y desnudo ante mí. "Gírate." Aunque me perdería de ver su perfecto culo. Bella se giró para mirarme y señalé el borde de la bañera. "Pon tu pierna aquí." Levantó su pierna izquierda y estaba abierta delante de mí. Me acerqué y la lamí una vez. Bella dio un grito ahogado. "Sujétate, bebé." Ella se sostuvo contra el toallero detrás de mi cabeza y yo comencé a trabajar con mi lengua sobre su clítoris mientras insertaba dos dedos en su interior. "¿Te gusta eso, hermosa?"

"Dios." Logró decir, tirando su cabeza hacia atrás. Se sostenía con su vida del toallero, podía ver que los músculos de sus brazos se flexionaban mientras trabajaba sobre ella con mi lengua y dedos. "Estoy tan cerca, bebé." Ella llorisqueó mientras mordisqueaba suavemente su clítoris. Probablemente me iba a causar problemas pero tenía que hacerlo. Me alejé de ella y ella lloró de frustración. "¡No te detengas!"

"¡La venganza es una perra!" Le dije. Ella gritó en frustración y la próxima cosa que supe mi cabeza estaba dentro del agua. Salí escupiendo. Ella seguía de pie frente a mí, sus ojos marrones explotaban con temperamento. Lucía fantástica. Quité las burbujas de mi cabello e intenté darle una mirada enojada, aunque lo que quería hacer era reír. "¿No te hago acabar e intentas ahogarme? Llamaré a la policía."

Sus manos fueron a sus caderas. Era tan hermosa. Quería lamer cada centímetro de su ser. "Hazlo. Estoy seguro de que mi papá estará encantado de tener una llamada de que estoy arrestada porque mi novio no me hizo acabar."

Reí. "¿Cómo si le dijeras por qué? Creo que será peor para ti."

Sus ojos se entrecerraron. "Será jodidamente vergonzoso para mí, pero será peor para ti. El hombre tiene armas."

Sonreí y pasé mis manos por sus muslos. "¿Entonces estás diciendo que si no te hago acabar tu papá me matará?"

Los labios de Bella se movieron, intentando contener la risa. "Sí."

No me molesté en contener la risa, pero la acerqué a mí. "En ese caso, entonces tendré que ponerme a trabajar." Bella me miró sospechosamente pero separé sus piernas y comencé a lamerla de nuevo. Ella se sostuvo de nuevo del toallero mientras chupaba su clítoris y la cogía con mis dedos.

"¡Tan bien!" Ella gritó mientras chupaba su clítoris. Pasé mi lengua de nuevo y doblé mis dedos dentro de ella, haciéndola acabar. Era tan hermosa cuando lo hacía. Su cabeza se tiró hacia atrás, sus ojos se cerraron y su elegante cuerpo se movió. Una de sus manos soltó el toallero y tomó mi cabello, sosteniéndome contra su coño mientras ella acababa.

"¿Mejor, bebé?" Le pregunté.

Ella sonrió mientras soltó mi cabello. "Tal vez." Se alejó de mí y se sentó en el extremo opuesto de la bañera. Eso no estaba bien. Había demasiado espacio en esta cosa. Era una mini versión del jacuzzi y fácilmente podía albergar a tres, cuatro estrechamente pero servía, si te gustaban esas cosas. A mí no.

"Ven aquí." Le rogué. Bella sonrió y sacudió su cabeza. "¿Por qué?"

"Porque fuiste un provocador terrible." Me contestó.

"Pero lo mejoré." Hice un puchero y ella sonrió ante mi expresión. Estaba duro y deseaba estar dentro de ella. O por lo menos que sus manos estén en mí.

"¡Luego de que te amenacé con dispararte!" Ella era tan linda, mirándome con mala cara desde el otro lado de la bañera.

"Eso no fue muy lindo, bebé. Te estaba molestando por lo de la nieve."

"No es lo mismo." Cruzó sus brazos. Tomé su pie debajo del agua y la acerqué a mí. Ella chilló. "¡Maldición, Edward!" Me moví al centro de la bañera para que pudiera sentarse a horcajadas de mí. ¿Podría funcionar? Tal vez, aunque nuestros movimientos serían limitados. Por suerte esta bañera era grande.

"¿Qué?" Le pregunté mientras frotaba mi verga contra ella. "¿No me deseas?" Casi lo digo cantando pero eso tal vez haría que no me deseara. Los musicales eran el único tipo de género que nunca haría. Bueno, eso y una porno, a menos que la porno esté protagonizada por Bella y fuera únicamente para nosotros.

Bella hizo un ruidito y me froté contra ella. "¿Es eso un no? Supongo que puedo hacerme cargo de mí mismo." Lo dije muy tristemente y me acerqué más a ella. Me toqué un par de veces haciendo que mi mano roce contra ella. Sus ojos rodaron mientras ella se frotaba contra mi mano.

"No, no es un no."

Tuve que pensarlo. Entonces era un sí. "¿Entonces sí?"

Ella rio. "¿Acaso tienes que preguntar?"

"Sí. Un no significa un no. Siempre respetaré eso."

Bella me besó suavemente. "Lo sé, apuesto. Pero te deseo, básicamente todo el tiempo."

Sonreí mientras levanté sus caderas y la hundí en mí. Se sentía tan bien a mi alrededor. "Yo también te deseo todo el tiempo."

Ella me besó de nuevo. "Entones tómame, mientras puedas." Nuestras caderas se movieron a tiempo y nos sostuvimos contra la bañera para tener equilibrio. Era lento y un poco incómodo, pero se sentía bien y cuando Bella comenzó a hacer ruidos indicando que estaba cerca y moví mis dedos para tocar su clítoris. Ella gimió y acabó a mi alrededor. Le di una estocada profunda y acabé dentro de ella. Me encantaba. La amaba, por supuesto, pero amaba cuando estábamos juntos. Podíamos coger duro o hacer el amor suavemente o provocarnos y ser nosotros mismos. Nunca tenía que pretender ser alguien más cuando estaba con Bella. Cuanto más tiempo pasaba con ella, más me enamoraba.

"Te amo."

Ella levantó la cabeza de mi hombro y me sonrió. "Yo también te amo."

Toqué su mejilla y miré sus hermosos ojos marrones. "Siempre lo haré."

Ella sonrió. "Yo también." Pero aun así era lindo escucharlo. Estuvimos en silencio durante unos minutos, sosteniéndonos el uno al otro hasta que mi estómago gruñó y Bella rio. "Ahora que he saciado uno de tus apetitos, ¿qué te parece si me encargo del otro?"

Sonreí. Me estaba muriendo de hambre. "Eso suena genial." Sostuve su mano y la ayudé a ponerse de pie. Tomé una toalla para ella y la sequé antes de que ella me secara a mí. Me encantaba. Quería que esto fuera así siempre. Algún día. Tendría que recordármelo.

Xoxoxox

"Voy a ver como están." Le dije a Bella cuando terminamos de limpiar la cocina. Lamentablemente la cacerola se había acabado.

Bella rio. "Tú quieres evitar que te patee el trasero." Le sonreí. Me había retado a un juego de pool y ella pensaba que era una especie de máster en el juego. Esto debería ser divertido.

"No estoy preocupado." Le dije mientras marcaba el número.

"¿Qué?" Una voz enojada me saludó del otro lado del teléfono.

"Te llamaba para ver si tú y Rose estaban vivos."

"Vivos y bastante ocupados." Dijo roncamente.

Oh, diablos. "¿Están cogiendo ahora, Emmett?"

"Hey, no te enojes conmigo. Tú eres el que llamó para interrumpir. ¿Por qué no vuelven Bella y tú a jugar Monopoly o lo que sea que estén haciendo y nos dejan a Rose y a mí hacer las cosas buenas?" Llorisqueó. "¿Sabías que Rose no tiene reflejo en su garganta?" Preguntó. Sí, la conversación estaba terminada.

"Adiós, Emmett."

"Adiós." Y cortó.

Los ojos de Bella me miraron asombrados. "¿Estaban teniendo sexo?"

Me encogí de hombros. "Estaban haciendo algo que no quiero saberlo. Ya sé más de Rose de lo que me gustaría saber."

Bella rio. "Te dije que no llamaras."

"Y debí haberte escuchado. Ahora estoy traumado de por vida."

Ella sacudió su cabeza. "De alguna manera apuesto que Emmett te escandalizó más de lo que haya podido decir por teléfono."

Eso era cierto. Vivíamos juntos. "Aun así no necesitaba escucharlo."

"Pobre bebé." Bella tocó mi cabeza y se dirigió a la sala. "¿Ahora estás listo para traumarte más?"

A mi chica le encantaba retarme. Me encantaba. "Estoy listo para verte agachada con una larga vara en tus manos." Le dije. Me tocó con el palo. "¿Qué? Es la belleza de jugar al pool con una mujer sexy."

Bella sonrió mientras arreglaba las bolas. Bolas, palos, hoyos, arañazos. El pool era bastante sucio, ¿verdad? Me enderecé y la vi moverse alrededor de la mesa. Estaba dispuesto a jugar otro juego diferente, uno sucio.

Arregló las bolas y sacó el triángulo y me sonrió. "¿Empiezo o quieres hacerlo?"

"Las damas primero." Le dije. Me puse detrás de ella y admiré como sus pantalones se apretaban contra su culo. ¿Estaba usando ropa interior? Parecía que no. "Lo hiciste a propósito." La acusé.

Bella me miró sobre su hombro y tuve que contenerme para no tomarla en ese mismo instante. "¿Hacer qué?" Ella sonreía y lucía orgullosa de sí misma.

"No estás usando ropa interior."

"Tal vez no tengo más." Ella sugirió.

Eso era… sí. "¿En serio?" No sabía como sentirme. Por un lado estaba como, sí, acceso fácil. Por otro lado, en verdad me habían gustado los numeritos que había usado durante la semana.

Bella rio y me ignoró, golpeando las bolas con experiencia y enviando las lisas y rayadas hacia diferentes agujeros. "Maldición." Murmuré.

Ella rio. "Seré los lisos." Metió la azul y la violeta.

"¿Alguna vez me tocará a mí?" Demandé.

Ella rio y metió la roja. "Tal vez." No metió la amarilla así que era mi turno. Comparado con ella, tenía un montón de bolas en la mesa. Quise meter la roja rayada pero no pude. Bella sonrió pero no dijo nada, sacando la bola y alineándola con la naranja, la cual la metió en el agujero de la esquina.

Ya que claramente estaba pateando mi culo, me puse detrás de ella y disfruté de la vista. Cuando ella se agachaba para golpear la bola amarilla, su remera se levantaba. Joder. Estaba haciendo esto a propósito. Yo estaba caliente y ella lo sabía. Ella perdió y era mi turno, como si pudiera concentrarme en las bolas cuando me dolían las mías.

Logré meter la azul rayada antes de errarle a la verde. Bella metió la bordó y la amarilla y solo le quedaba la negra. Se giró y me sonrió. "La bola ocho en la esquina." Ella hizo un gesto hacia donde quería meterla y sí, tenía un buen tiro. Se inclinó hacia la mesa y tomé su culo mientras ella golpeaba la bola. La bola blanca se metió en el agujero y ella perdió.

"¡Gané!" Declaré haciendo un baile de victoria mientras ella me atacaba.

"¡No ganaste! ¡Eres un tramposo!" Corrí alrededor de la mesa mientras ella me perseguía con su palo como arma.

"La regla es que si le erras cuando quieres meter la bola ocho, el oponente gana." No tenía aire de reírme tanto. Ella en verdad odiaba perder. Técnicamente no lo había hecho por lo que yo le había hecho, pero no le iba a admitir eso.

"Iré por las bolas en un minuto." Ella me amenazó, corriendo hacia la esquina. Rápidamente corrí hacia el otro lado.

"Sabes, bebé, eres una mala perdedora. Primero en Words, ahora en el pool."

"No perdí en Words, ¡tú lo hiciste! ¡Abandonaste!"

Maldito juego por haberme hecho abandonar. "Pero estaba ganando, así que tú perdiste."

"Oh, no, tú perdiste. De eso se trata el abandono. Es rehusarse a competir porque te patearán tu trasero. Yo gané; tú perdiste. Como aquí."

Ella lucía tan enojada. Era tan putamente linda. "Mi culo está bastante bien."

Bella dio un gritito y se tiró en la mesa. Las bolas volaron y estaba demasiado impactado para moverme mientras ella se tiraba encima de mí. Logré plantarme en el suelo antes de que ambos pudiéramos caer. Ella logró quedarse en la mesa de pool, sentada en sus rodillas. La sostuve de sus hombros. Esto era interesante.

Su rostro estaba sonrojado, respiraba con dificultad y lucía comestible. Sería demasiado fácil quitarle los pantalones y enterrarme en ella. "Gané." Me dijo, su voz amenazante.

"Parece que yo lo hice." Logré decirle antes de besarla con fuerza. Ella gruñó y se sentó en sus rodillas, envolviendo sus brazos a mi alrededor y tirando dolorosamente de mi cabello. Joder, sí. Comencé a tirar de sus pantalones. Salieron sin ningún problema. Los tiré por detrás de mi hombro y la acerqué al borde de la mesa. "Joder, te deseo."

"Puedes tomarme." Me dijo mientras comenzaba a desabrocharme el pantalón. Los quitó junto con los bóxers. La acerqué a mi verga pero ella se alejó. "Luego de que admitas que perdiste."

"Eres una pequeña cosita competitiva, ¿verdad?" Me encantaba que se estuviera resistiendo, cuando ambos nos deseábamos tanto.

"Sí. Así que si quieres ganar, admite que gané primero."

Intenté pensarlo antes mientras le quitaba la remera. Ella bufó y cruzó sus brazos en su pecho. Provocarla era tan divertido. "Supongo que debes de haber ganado debido a la interferencia."

Ella rio. "De todas maneras hubiera ganado. ¡Tú metiste la bola blanca!"

"Eso es porque mis bolas me estaban metiendo en problemas porque tú estabas prácticamente desnuda. Técnicamente tú hiciste trampa primero."

Bella sacudió su cabeza. "No hice nada. Y estaba perfectamente bien vestida."

"No, ahora estás perfectamente bien vestida, o lo estarás una vez que te quites ese sostén y me dejes ver tus hermosos senos." Hice un puchero. "Por favor, bebé."

Ella desabrochó su sostén y se lo quitó, cubriendo sus pechos con sus manos. "Admite que gané."

"¿Podemos declararlo empate?"

Bella rio. "No, podemos llegar a un empate cuando tu verga esté dentro mío. Antes no."

Dios, como si pudiera negarle eso. "Está bien, ganaste."

"No porque hice trampa, no porque tú me hiciste perder, simplemente pateé tu trasero."

"Sí, lo hiciste. Ahora déjame cogerte."

Ella rio mientras bajaba sus brazos. "Okey." Se movió hacia el borde de la mesa y entré enseguida en ella. Era raro con mis jeans todavía a medio camino de mis piernas, pero necesitaba estar dentro de ella. Gruñí mientras ella chillaba cuando la cogía duro y rápido en la mesa. Esta era otra fantasía que podía vivir y superaba todo lo que había imaginado. Se sentía caliente y sucio.

Bella gimió y envolvió sus piernas a mi alrededor mientras la recostaba a la mesa. Ella era como una fiesta de Acción de Gracias y yo era un hombre muy agradecido. Le di estocadas una y otra vez, sudando mientras ella se sostenía a la mesa con su vida. No duró mucho antes que ella acabara gritando mi nombre. Le di varias estocadas durante unos minutos; tocando su clítoris y haciéndola acabar de nuevo antes de hacerlo yo.

"Maldición." Logró decir Bella cuando salí de ella y la ayudé a sentarse. "Eso fue…"

"Lo sé. ¿Quién diría que perder un partido de pool sería tan caliente?"

Ella golpeó mi pecho y reí cuando la acerqué a mí. "Ambos ganamos."

"El juego más importante." Ella asintió. Lo habíamos hecho.


Muchísimas gracias a todas por las palabras de aliento y los buenos deseos! Por suerte mi papá está en casa pero todavía no lo han operado, en las próximas semanas tendrá que someterse a la operación así que bueno, los días capaz que se mezclarán un poco.

Espero que les guste el capítulo y en verdad no tengo palabras para agradecerles todos los reviews que me llegaron deseándole a mi padre lo mejor! Son las mejores lectoras que alguien puede pedir (L)

Besos!

Romi