NT: ¡Hola! Bueno, si os estabais preguntando dónde me había metido es que no me seguís en mi cuenta de Facebook. Allí avisé de que vuelvo a estar de exámenes y obviamente mi día a día desde hace un par de semanas se resume en ir a la biblioteca y estudiar hasta que me sangran los ojos :( Estos finales son muy importantes y necesito aprobarlos, pero estoy deseando acabar para volver a tener tiempo de escribir. ¿La mala noticia? No termino hasta mediados de Julio. En mi Facultad son muy guays y nos ponen las recuperaciones justo después de los exámenes ordinarios. En fin. De todos modos saco algo de tiempo para ir traduciendo poco a poco. Creo que la próxima actualización será "A Marriage Most Convenient" :)

Gracias por la paciencia y sin más demora, ¡a leer!

Por cierto, ¡un saludo a Nym Peverell! ;)


Capítulo 37: Hermanas sombrías.


Andrómeda y Teddy acababan de llegar junto con Harry cuando Hermione salió de la cocina con una sonrisa. La mujer cargaba a Teddy en su cadera con facilidad y Harry llevaba un bolso de tela con todo lo necesario para un pequeño humano que sale de su casa durante unas horas. Saludó a Hermione con un abrazo y un beso en la mejilla y buscó un lugar donde soltar la bolsa que contenía pañales, ropa extra, biberones, leche, y los juguetes que llevaba.

—Déjalo en cualquier lugar que esté fuera del paso —dijo Hermione, sacudiendo la cabeza. Ella miró a su amigo con cariño. Parecía bastante comprometido a ser el mejor padrino para Teddy. Por otra parte, después de la crianza que había tenido y lo cerca que había estado de llegar a ser adoptado por su propio padrino y tener que ver cómo se lo arrebataban, no podía culparlo. Harry estaba recibiendo la oportunidad de dar a alguien lo que él nunca había tenido. Hermione saludó a Andrómeda, y con un gesto de aprobación de la bruja más mayor, cogió a Teddy para darle la bienvenida. Hoy lucía el pelo gris de Andrómeda y los ojos verdes de Harry. Era todo un espectáculo. Le dio un par de rebotes en los brazos.

Draco se unió a ellos, tomando un momento para mirar al hijo de su prima y devolverle la sonrisa al pequeño. Salazar, qué extraño era el mundo. Ahora tenía una novia a la que amaba y una familia recientemente extendida. Con gran parte de su familia muerta en la primera y la segunda guerra... era bueno saber que le quedaba alguna después de todo.

Los adultos se sentaron juntos en la sala de estar, poniéndose al día y pasándose a Teddy de brazo en brazo. Andrómeda preguntó cómo iba la relación entre Draco y Hermione. Ella no parecía sorprendida en lo más mínimo de que Draco y Hermione estuvieran juntos, aunque levantó una ceja cuando le dijeron que no se lo habían dicho a Narcissa todavía.

—Es posible que queráis decírselo mientras sigue fuera del país. Podría tomarle algún tiempo asimilarlo. Me imagino que terminará aceptándolo, pero... —miró a la pared, como si pudiera ver a través de ella al pasado, a los días en que su hermana menor se había puesto de parte de Lucius y Bellatrix, dejándola de lado cuando había sido repudiada de la familia.

Los orificios de la nariz de Draco se ensancharon.

—No me importa lo que diga mi madre. Nunca he sido más feliz desde que estoy con Hermione.

—No estoy diciendo que no la ames, muchacho. Te estoy diciendo que tu madre te podría repudiar y tú debes estar preparado para esa posibilidad —la voz de Andrómeda fue suave. Tomó a Teddy de los brazos de Harry y lo mantuvo apretado contra su cuerpo—. Me gustaría que haya aprendido algo en los últimos treinta años y que no elija hacer eso de nuevo, pero no puedo garantizarlo. Ella y yo todavía no nos hemos reconciliado —la mujer tragó—. Si tu madre no acepta tu relación, vas a tener una decisión difícil de enfrentar. Deberías decírselo cuanto antes, así tendrá tiempo de adaptarse a la idea. Me imagino que con el tiempo logrará aceptarlo. No me cabe duda de que ella te ama.

Draco puso su brazo alrededor de Hermione de manera protectora y se quedó mirando a su tía, pero fue Hermione quien habló a continuación.

—¿De verdad crees que Narcissa podría renegar de él? —ella se volvió para mirar a Draco—. Yo ya he perdido a mis padres y sé cómo se siente. Tu padre ha desaparecido de tu vida para siempre, no quiero que pierdas a tu madre también.

Él la besó suavemente.

—Mi madre lo aceptará, de una manera u otra —echó un vistazo a su tía—. ¿De verdad piensas que sería mejor decírselo por lechuza?

—A menos que puedas idear una reunión sin violar los términos de tu sentencia actual —dijo ella con sequedad—. Es un largo camino desde aquí y dudo que el Ministerio te conceda un traslador para el viaje.

Hermione cerró los ojos, comenzando a generar soluciones.

—Si consigo que llevar a Draco a Francia no sea un problema, ¿crees que sería mejor para Narcissa escuchar la noticia estando cara a cara?

Andrómeda estudió el serio rostro de la chica frente a ella.

—No lo sé. Si se lo decís por búho ella no podrá arrancarte todo el pelo por medio de un hechizo.

La mano de Hermione fue directa a su pelo.

—Ella no lo haría, ¿verdad?

Teddy tiró del cabello de Andrómeda y gorgoteó felizmente.

—Lo haría. Fueron las últimas palabras que me dijo.

Draco enredó sus dedos en el cabello de Hermione.

—Debe ser algo que se le pueda decir desde la distancia y dándole un poco de tiempo para hacerse a la idea.

—Slytherin —dijo Hermione, mirándolo—. ¿No deberíamos decírselo cara a cara? Darle la oportunidad de hablar con nosotros, que vea cuánto nos preocupamos el uno del otro.

—Gryffindor —la acusó él—. No vale la pena adentrarse en la boca del dragón sólo porque es posible hacerlo. Es mejor aturdirla desde la distancia —se detuvo por un momento—. Tú no tienes una manera de llevarme a Francia sin magia, ¿verdad?

Hermione rió con afecto.

—Varias, de hecho. Hay un tren que circula por un canal submarino y que te lleva directamente a París. También podemos volar en avión.

La conversación se detuvo en este tema durante un corto tiempo, y luego siguió con la participación de los invitados. Resultó que Harry nunca había viajado en un avión, aunque la vez que Hermione lo había hecho todavía era una niña. Después de un breve diálogo, comieron el almuerzo que Hermione había preparado para todos.

Antes de irse, Harry tenía una pequeña noticia que compartir de su propia cosecha. Sostenía a Teddy en su regazo.

—Almorcé con McGonagall un día la semana pasada. Nos pusimos a hablar y... voy a enseñar Defensa Contra las Artes Oscuras el próximo año. No voy a acudir a la ceremonia de graduación de este año, es demasiado pronto. Y ambos pensamos que no vamos a anunciar todavía que seré el próximo profesor de Defensa Contra las Artes Oscuras, pero creo que puedo hacer bien allí. Creo que Hogwarts me necesita. Y yo puedo necesitarlo también —hizo una pausa—. ¿Qué os parece?

Draco lo miró, desconcertado.

—¿McGonagall te engañó para volver?

—Ella no me…

—¿Estabas planeando volver entonces?

—Bueno, no... —negó.

Draco puso una sonrisa de satisfacción y Hermione lo miró con reprobación.

—No seas así —le advirtió. Luego volvió su atención hacia Harry—. ¿Seguro que quieres hacer esto?

—Soy positivo. No quiero ser Auror. Pensé que tal vez algo relacionado con el Quidditch, pero... No quiero a una gran multitud esperando a verme, y te aseguro que tampoco quiero fama. Hogwarts podría ser el mejor lugar para mí. Necesito hacer algo. Y necesitan personas allí. McGonagall enseña Transfiguración en este momento mientras también atiende sus deberes de directora y todo lo demás. Si no estoy feliz siempre puedo irme, pero... —se mordió el labio—. Yo era un profesor decente, ¿verdad? En términos objetivos, no sólo en relación con Umbridge.

—Harry, fuiste un gran maestro. Vas a hacerlo bien. En realidad no puedo pensar en una persona mejor para enseñar Defensa —le dijo Hermione. Ella vio que su amigo se veía notablemente aliviado—. Yo voy a ir a la graduación. Calculo que también podría quedarme para estar con Ginny y Luna, y Neville si él también va.

Harry no parecía en lo más mínimo sorprendido. Luego añadió:

—McGonagall sabe que todo el programa de Estudios Muggles necesita ser revisado. Me preguntó si tenía algo que añadir y le prometí que pensaría en ello, pero realmente creo que sería mejor escribir un nuevo plan de estudios.

La morena le dedicó una débil sonrisa.

—No tengo más horas libres en el día, Harry. Yo ya estoy haciendo un aprendizaje, trabajando en la tienda de broma y tratando de reunir personas del Ministerio para ayudar a aquellas con licantropía.

Draco besó un lado de su cabeza.

—McGonagall es un poco demasiado creativa con sus ideas sobre Estudios Muggles. Ella quería que fuera a dar una charla a los estudiantes —trató de decir las palabras a la ligera, pero internamente estaba reprimiendo un estremecimiento.

—Pero tú creciste siendo un sangre pura —indicó Harry.

—Y he pasado mucho tiempo viviendo como un muggle. Ya sabes, podría resultar una advertencia si me presentan como un terrible ejemplo a seguir. Creo que esa es su intención, pero no va a contar conmigo para eso —sentía la mirada de su tía clavada sobre él—. Yo no puedo. No lo haré.

La mujer estaba tranquila, impertérrita.

—Nadie puede hacer que quieras, Draco. Pero hay que tener en cuenta que en algún momento Hermione puede tener que volver a la Mansión Malfoy de nuevo. Me imagino que sería tan difícil para ella como para ti caminar por Hogwarts. Todos tenemos que hacer frente a estas cosas tarde o temprano.

Sintió a Hermione tensarse a su lado, pero él no iba a volver. Apenas podía soportar la idea de imaginarse a sí mismo entrando de nuevo en la que había sido su casa para recoger el resto de sus cosas. Pero ¿qué pasaría cuando fuera Navidad? ¿Le pediría su madre que volviera a casa por Navidad? ¿Incluso aunque fuera con Hermione? Encontró que su respiración se había vuelto un poco superficial y que tenía la boca seca.

—Veo que te he dado bastante más en lo que pensar de lo que esperaba. Probablemente debería irme antes de decir cualquier otra cosa —dijo ella, levantándose—. Es cuestión de tiempo que Teddy quiera echarse su siesta —le recordó a Harry.

—Cierto —Harry pasó a Teddy de nuevo a su abuela y se abrazó a Hermione. Luego asintió a Malfoy. En la relación que mantenían no entraba la posibilidad de darse ningún tipo de abrazo amistoso.

Hermione sintió un gran alivio cuando los vio desaparecer por la chimenea, y se dejó caer contra Draco.

—La familia es agotadora.

—Lo es —estuvo de acuerdo, envolviendo sus brazos alrededor de ella—. Tú eres la única familia que necesito.

—Pero es bueno tenerlos a ellos también —admitió ella, apoyando la frente contra la suya—. ¿Qué vamos a hacer con tu madre? No va a tomarse esto muy bien. Creo que podría organizar un viaje por medios muggles dado el tiempo suficiente y la información para encontrarla. En realidad no sería tan difícil.

—Ya pensaremos en algo —prometió él. Salazar sabía qué. Pero si tuviera que enfrentarse a su madre enojada estando sin magia; más bien hacerlo por lechuza.

Les tomó unos días, pero Hermione y Draco lograron improvisar una carta para su madre. La leyó por última vez antes de dársela a Hermione para que la enviara. Entonces, todo lo que les quedaba por hacer era esperar la respuesta y tratar de mantenerse ocupados de mientras.


Hermione se encontró tomando notas en las noches. Por más segura que estaba de que en realidad no tenía tiempo para hacerlo correctamente, Harry estaba en lo cierto. Ella era una buena opción para rediseñar el programa de Estudios Muggles, y francamente, no sólo necesitaba desesperadamente una actualización, sino todo un rediseño. Debería ser obligatorio para todos los primeros años. Tal vez las lecciones de vuelo podrían ser pospuestas para segundo año.
Cuando se quiso dar cuenta, encontró dispersas sobre la mesa de la cocina notas sobre los Estudios Muggles a un lado y más notas sobre cómo tratar de ayudar a los hombres lobo en otro. Todavía no se decidía si pedir la ayuda de Arthur o de Percy para aquello. Quizás ambas.

Draco había estado embelesado en ella viendo la intensidad con la que trabajaba por las noches en cosas que no eran ni siquiera sus responsabilidades, pero finalmente había cedido a la conclusión de que así es como era Hermione, y que al final ella terminaría haciéndolo. Él bien podría ayudar o permanecer fuera de su vista. No había término medio. Ella no apreciaba que él tratara de alejarla de sus deberes adicionales autoimpuestos en su mayor parte. La excepción era si ella estaba especialmente estresada y no hacía ningún progreso real.

Mientras ella se sentaba a la mesa con sus notas distribuidas a su alrededor, él se había dejado caer en el sofá, fuera de su alcance pero lo suficientemente cerca como para mantener un ojo puesto en ella. Leyó el libro que había escrito de nuevo. Algunas partes eran un poco de lloronas, otras un poco auto-compasivas. Podía verlo ahora que lo leía por segunda vez. Pero había sido lo que había necesitado escribir en el momento, por su propio bien. ¿Qué hubiera escrito si hubiera querido contar su historia a los demás?

Y así, su segundo proyecto de escritura comenzó. Bueno, de escritura y de edición.


Cuando estaban en la cama una noche, Hermione miraba al techo mientras se mordía un labio.

—Han pasado días. Ya deberíamos haber tenido respuesta de tu madre —dijo en voz baja.

—Ella va a aceptarlo —le repitió él, con más confianza de la que realmente sentía—. Sólo necesita tomarse un tiempo para hacerlo.

Hermione sintió un poco de náuseas y se acurrucó más cerca de él.

—Tuve que enviar a mis padres lejos por su propia seguridad, sé cómo es eso. No quiero que pierdas a tu madre.

Él extendió la mano y le acarició el pelo, espeso y difícil de manejar.

—Hermione, quiero a mi madre. Yo tampoco quiero perderla, pero a ti te amo. Si mi madre me ama tanto como pienso, no me va a pedir que elija —deseaba poder estar tan seguro como sonaba. Al fin y al cabo, su madre se había mantenido al margen mientras su hermana había sido repudiada por la misma razón—. Además, ella es una Slytherin. En todo caso yo esperaría que pensara que es una oportunidad brillante para la reconstrucción de la reputación de la familia Malfoy de una manera que hará más próspera las generaciones venideras —agregó, tratando de sonar alegre con todo el asunto.

Él no la engañaba. Hermione se apoyó en un codo para darle un beso.

—Yo espero que tengas razón, de lo contrario me imagino que vamos a pasar la mayor parte de los días de fiesta con los Weasley. Son la única familia que tengo en este momento, aparte de ti.

Draco se permitió una pausa para considerar aquello.

—Eso no es un destino tan terrible para mí en este momento como lo hubiera sido un año atrás —él había puesto a lavar el día anterior el suéter que le había regalado Molly—. Pero aun así, también tenemos a mi tía Andrómeda y a Teddy. Y supongo que Potter también es familia de los dos ahora, ¿verdad?

—Lo es —una sonrisa burlona apareció en sus labios—. Él es el padrino del hijo de tu prima. ¿Cómo lo consideras, como un tío, un primo o un hermano para ti?

Él le dio una mirada de soslayo.

—No necesito una imagen mental de Potter tratando de dedicarme palabras de sabiduría como si fuera mi tío, no soy un niño pequeño.

—Ah, entonces un hermano —dijo ella, haciendo una burla alegre.

Draco sacudió la cabeza.

—Él puede ser tu hermano. Me conformo con tomarlo como un primo. Un primo lejano —la envolvió con sus brazos fuertemente y ambos cerraron los ojos.


Ya que su propia lechuza no había vuelto a aparecer y que a Draco no se le permitía utilizar la suya para enviar cartas, Hermione finalmente se decidió a hablar con Arthur y Percy el viernes mediante la red Flu. Odiaba meter la cabeza en la chimenea porque siempre terminaba dejándole cenizas en la nariz.

No podía esperar a que el Espejo de llamada fuera puesto a la venta en los estantes de la tienda. Mañana era sábado y estaban listos para el gran lanzamiento. Los estudiantes de Hogwarts acababan de llegar a casa para las vacaciones de primavera. En la tienda había un gran stock de dichos productos empaquetados, las instrucciones ya habían sido escritas también. George había trabajado en la comercialización durante toda esa semana, aunque estaba bastante seguro de que se venderían prácticamente solos. Había contratado a un dependiente más para la parte delantera de la tienda y lo estaba entrenando para la semana siguiente, aunque no le había revelado su producto secreto todavía.

Al final de sus llamadas Flu, Hermione tenía un almuerzo programado con Percy y Arthur en el Caldero Chorreante para principios de la semana entrante. Ahora sólo tenía que ir y reservar una sala privada.