Disclaimer: YuuYuuHakusho pertenece única y exclusivamente al gran MangaKa Yoshihiro Togashi. Únicamente me considero propietaria de este Fan Fic hecho sin ánimos de lucro.
Sumario: La guerra por los tres mundos ya ha empezado. Los dos ejércitos se ven las caras, dispuestos a luchar por lo que creen cierto. Es la batalla final.
Notas de Autor: Hmm… creo que probablemente este chapter resulte aburrido¡espero que no me odiéis por eso!
Recapitulación: La cuenta atrás II
Una poderosa energía se había alzado junto al primer rayo de luz. Estaba a varios kilómetros de distancia de donde se encontraba Hiei, a muchos, pero él los recorrió rápidamente con los pies y su velocidad que superaba a la del dios. Tenía una sonrisa en al cara, una sonrisa cruel. Ya había dominado del todo el poder de su Kokuryuu y la katana había sido estrenada (pero no con muerte… ese era un privilegio de Zaboit) y controlada.
A medida que se fue acercando donde se concentraba la energía, la sonrisa se debilitaba.
Tenía los ojos fijos en el rayo de luz. Era una visión muy extraña, solo comparable con la apertura del túnel cuando Sensui e Itsuki fueron capaces de abrir uno. Pero en cambio de ser con conjunto de demonios desesperados por cruzar la línea, era un solo rayo de luz blanca, que provenía de un lugar del cielo y caía en el suelo. Hiei rápidamente apartó la vista, era demasiado intensa, esa luz. El diámetro seguramente sería de unos cien metros.
"¡OE¡HIEI!" Giró la vista. Ahí estaba Urameshi. Seguía con esa cicatriz en la cara y con varias que le seguían al cuerpo, su ropa estaba deshecha pero intacta. Saltó del pájaro azul que lo llevaba hasta caer a su lado, borrando la sonrisa por una expresión seria, casi enfadada.
"¿Has venido con el pájaro?" preguntó Hiei monótonamente.
"Sí, quería ver el panorama" Hiei se sorprendió por la brillante ocurrencia del detective. Éste pareció comprenderlo porqué le echó una mirada rastrera, pero el Koorime ni se inmutó. "¿Has visto a Kuwabara o a Kurama?" preguntó mirando a su alrededor. Como llamados, éstos aparecieron de las sombras. "¡Oe!"
"¡WHAA!" exclamó Kuwabara en forma de salutación. Todos se lo quedaron mirando. Kurama rió suavemente, confuso ante el grito de su amigo. "¡Qué demonios tienes en el brazo, renacuajo?" preguntó señalando al brazo de metal.
"…solo conozco a alguien que ha podido hacer algo así… pero estaba muerto…" dijo el Kitsune sorprendido. Yusuke, confuso, les pidió que se explicaran.
"Era capaz de regenerarse con el cerebro. Me he encargado de él después" replicó el Koorime. Kuwabara también hizo coro con Yusuke, exigiendo explicaciones.
"Hablamos de Shigure" dijo Kurama con una leve sonrisa. Kuwabara no dijo nada, no sabía ni quién era (aparte de unas palabras de Kurama cuando éste le explicó cómo fueron las cosas en Makai con lo del torneo) pero Yusuke hizo una mueca.
"¿Y a quién le importa!"
"Vamos, pues"
YuuYuuHakusho: La definitiva
Capítulo Treinta y Siete: Poniendo a prueba
Yusuke Urameshi tenía la mirada fija en Janenba. Su mirada era tan fría, tan amenazadora que incluso Toguro pudo haberse sentido intimidado. Estaba furioso: muy furioso, su cuerpo temblaba como anticipando la lucha mientras hacia un gesto descuidado a Puu, pero el ave se azul no iba a dejar su lado, no, el reflejo del corazón del delincuente se mantendría fiel al moreno que, por un motivo u otro, no pudo evitar sentirse agradecido.
Su vista pasó a fijarse en Kuwabara. Éste estaba tenso aunque el moreno aún no sabía por qué (vamos, que era algo obvio pero que tampoco era para tanto… ¿verdad?). pocas veces lo había visto así. Probablemente el pelirrojo era el único que no sentía un mínimo deje de ira. Estaba claro que sí, que deseaba vengar a su hermana Shizuru, pero ni siquiera sabía con quién enfrentarse. Eso hubiera puesto nervioso hasta a Yusuke. Pero Kuwabara estaba distinto, había algo en sus ojos que no supo descifrar. ¿Preocupado por Yukina? Esperaba que tan solo fuera eso.
A su derecha estaba Kurama, de pie. Se sorprendió al encontrarse con el plateado Youko, en cambio del pelirrojo Shuichi, pero no mencionó nada. Supuso que trataría de encontrar la forma de transformarse libremente, pero no sabía que lo había logrado. Le extrañaba. Recordaba cuando Kurama le confesó que luchó con Shigure en forma de humano por no traicionar la memorias de su madre y ya lo había hecho dos veces; aunque lo cierto era que como Youkai Kitsune tenía más probabilidades de vencer que como humano.
Hiei (detrás de ellos pero con una mirada igual de feroz) tenía un rostro serio. Sus manos (esta vez en plural… el Koorime jamás fallaba de fascinarle) se apretaban con fuerza creando puños que uno no desearía tener incrustado en la mandíbula. Su Katana estaba enfundada en su derecha NA1. Tenía la frente destapada pero el Jagan cerrado, creando una suave línea que parecía una cicatriz. Hiei, como notando la mirada del detective, asintió levemente mientras sus dos ojos normales perseguían al horizonte, como esperando algo.
"¡Listos para patear un par de culos!" dijo Yusuke en voz alta. Todos asintieron, sonriendo. "Oh, vamos tíos… ¡un poco más de entusiasmo, joder!" «Qué más da si la palmamos hoy o mañana…» añadió mentalmente.
Era muy obvio que el entusiasmo de Yusuke de alguna manera animó a los cuatro luchadores.
Yusuke giró su rostro y vio al ejército de Youkai que rodeaba a los tres demonios. «¿Tres demonios? Janenba, Zaboit, Tapion… ¿y el cuarto?». Kuwabara parecía pensar en lo mismo. En general, el ejército enemigo debía contar con diez mil demonios, algunos de clase baja (nivel C o así) y la mayoría de clase B (tanto baja, media como alta). Habían bastantes del A y algunos del S…
Pero su propio ejército se empezaba a montar detrás de ellos.
Escondido detrás de la sombra de Tapion (el más alto de los Hirudegan), Toguro Aniki (aunque ahora solo Toguro) simplemente ojeaba su presa con la boca hecha agua. Había estado esperando demasiado tiempo y lo sabía, en esconderse, aunque bien siempre quiso que su entrada fuera triunfal. Ah¡cómo disfrutaría al ver la cara de shock y horror de su enemigo ningen!
"Youko es mi presa, no te confundas" vino la voz fría de Tapion. Toguro le envió una mirada rastrera.
"Ya lo sé. Además, es ese humano el que lo empezó todo" dijo mirando con desprecio a Kuwabara, a quién se veía confundido por la 'falta' del cuarto miembro. Sus ojos negros y saltones brillaban de excitación.
"Pero no empecemos ahora mismo, quiero ver de qué son capaces" añadió Zaboit recordando con una malicia enfermiza el papel que jugaba cuando se hacía pasar por Yuki, el bueno. Su propio ojo Jagan se movía excitadamente bajo el párpado. "Ahora mismo me siento holgazán, si les veo luchar tal vez me excite" pasó su lengua por sus afilados colmillos.
"Oh, sí" intervino Janenba. Él se sentía muy impaciente, pero quería sentirlo más, ver como Urameshi se transformaba en Mazoku…le entraban deseos irremediables de tomar su vida como la visión de su ojo. Cuando el caso de Tapion y de Toguro era de venganza, lo de Zaboit era maldad y avaricia pura bajo una apariencia inocente, … lo suyo era tan solo lujuria. Ese Urameshi, tan parecido a él… oh, se le encendía la sangre.
"Eres un salido, Janenba" le comentó Zaboit una vez.
"Ya tengo ganas de poseerte, Urameshi…"
Hiei estaba muy orgulloso, eso podía verlo Okino en sus ojos cuando ella se acercó con sus tres mil luchadores, muchas de ellas Koorime. Al principio le había enojado su presencia, pero recordó y de pronto comprendió porqué Okino les había aceptado. La organización de ese ejército, por lo que sabía él de estrategia, era brillante.
"Yo lucharé con ellos… y te esperaré cuando salgas" dijo ella suavemente. En realidad ella quería pedirle que no fuera… pero sabía que él no iba a echarse atrás.
Miró a Hiei sorprendida cuando vio su brazo de metal. Hiei asintió con una sonrisa arrogante y de inmediato comprendió aquél malestar que había estado sintiendo en el brazo unos días atrás. El Koorime la tranquilizó y le pidió que se cuidara.
Pudo ver los rostros de alivio de Kurama y de Urameshi cuando el grupo de los Shinobi se acercaron a ellos. Él mismo, por una razón u otra, se sintió más tranquilo con la presencia de esos siete. La sorpresa fue grata, su Youki había aumentado de una manera bestial, incluso ese Rinku y Suzuki parecían fuertes. Sin duda, los Shinobi jugarían un papel importantísimo. Pudo ver al hijo de Yomi (¿Shura?) ahora rey de Gandara.
Kuwabara parecía inquieto. Yusuke no se había dado cuenta (todo lo que tenía en mente era la lucha que se avecinaba) pero ciertamente el Kitsune debía saberlo. El ki de Kuwabara había cambiado, no solo había el suyo propio mezclado con el de su hermana, sino que había otra cosa… una mirada culpable se le escapaba el Kitsune cuando miraba al humano; por algún motivo tuvo tentaciones de decirle qué era lo que le pasaba, pero por algún motivo no abrió la boca.
«Juguemos»
Como por instinto Hiei agarró la empuñadura de su katana. Vio la mirada de Zaboit… iba directa a él, inclusive el tercero de su pecho. Los Tantei se percataron de su súbita acción. Kurama fue el primero en preguntarle qué había pasado.
"Quieren jugar… poner a prueba el ejército" murmuró sombríamente. Eso no formaba parte del plan que había trazado en un principio. Se habían imaginado un ataque simultáneo pero ellos parecían dispuestos a pasarlo bien. Yusuke se giró hacia los Shinobi, a Okino y al ejército detrás de ellos (unos seis mil en total… ¡wow! Suerte que existían unos Youkai decentes…). Se alegró de ver a los discípulos de su padre Raizen entre ellos.
"No hay problema" habló Shura que instintivamente tomó el control de las cosas.
Decir que los Shinobi se lo estaban pasando en grande no era más que suavizar el golpe. Estaban eufóricos, incluso Touya y Shishiwakamaru se mostraban animados y en un abrir y cerrar de ojos los muchos Youkai de nivel C estaban a sus pies. Algunos se iban cambiado de bando aleatóriamente… Los Hirudegan, por eso, les habían subestimado claramente. Ya lo verían, les demostrarían el poder del ejército.
Shura parecía estar de lo más cómodo dando órdenes. Luchaba, sí, y contra los más fuertes, pero el liderazgo parecía ser un don innato en su persona, se desquiciaba luchando, lo sabía. Cuidaba de cubrirles las espaldas a sus compañeros y aliados, pero pronto se dio cuenta de que algo fallaba.
Las Koorime iban por aquí y por allá, protegidos por los aliados y curando los heridos. No cabía decir que estaban aterrorizadas, varias de ellas habían caído por curar a quién creían aliado y era asesino de Hirudegan. Las que seguían en pie ya estaban todas salpicadas en sangre. La mayoría estaban aterradas, e incluso momentáneamente paralizadas ante la perspectiva de intervenir en esa lucha. Pero se negaron a traicionar a Okino.
Okino no tardó mucho en averiguar la trampa tendida por los Hirudegan y lo peor de todo era que no sabía si habría alguna manera de contrarrestar ese poder corrupto. Notaba el peso de la mirada de Hiei en su nuca.
Detrás de los Hirudegan, plantados en el otro lado del campo de batalla a los Tantei, iban apareciendo más y más Youkai, escurridizos como las sombras, su poder aumentando con el número. Era imposible saber quién sería el ganador si no se tenían números exactos. Okino se maldijo. Ella había enseñado toda su baraja mientras que ellos seguían con ases en la manga.
Antes el poder parecía igualado, casi a favor del grupo de los Tantei, pero ahora… se estaba poniendo nerviosa. Dejó que una de las Koorime curara la herida de su brazo.
"Debería ayudarles… ellos son tres, nosotros cuatro. Yo sobro" esa afirmación sorprendió a los tres que le acompañaban. Pero Kuwabara hablaba en serio. No solo lo sabían por el tono de voz y los puños fuertemente apretados, sino por esa extraña mirada que había visto Kurama más de una vez. Así era como reaccionaba ante la presión de sentirse excluido por su condición humana.
"Hn. Ningen idiota. Hay cuatro y TÚ deberías saberlo mejor que nadie" el Youkai Kitsune iba a decir algo parecido (cierto que notaba una cuarta energía algo familiar) pero no de esa manera.
"Pues yo solo veo tres" constató Yusuke mirando confusos a sus compañeros. Por algún motivo, tal vez la sobreprotección que sentía hacia su amigo, hacía que se sintiera aliviado. Pero el respeto que también se había ganado le hizo avergonzarse ante su actitud. Kuwabara no era débil.
"Hn. Hay cuatro"
"Hay otro poder. Está levemente ocultado entre tantos Youki's disparados. Me suena su presencia, aunque no caigo de donde" dijo Youko mirando a las figuras. Sus ojos fríos y dorados cayeron sobre los casi incolores de Tapion. El movimiento de la cola del zorro blanco era una provocación, pero Kurama no caería en esa trampa.
"Sí… ya lo noto" respondió el pelirrojo con los ojos levemente más grandes "Yo… ¡yo también conozco ese poder!"
"Hn"
"La lucha prosigue… ¡EH¡¡HACEN TRAMPA!" exclamó de golpe Yusuke viendo el juego de los Hirudegan. "Malditos…"
"Debimos haberlo supuesto" comentó Kurama. No había apartado la mirada de Tapion, dispuesto a ganas esa guerra de todos modos. "Estaba claro que no harían juego limpio" gruñó cuando Tapion le mostró los colmillos «No debo ponerme nervioso…solo intenta provocarme, eso es todo» pensó para tranquilizarse.
"¿Y en cuanto acabe esta lucha, la nuestra empieza?" preguntó Kuwabara.
"Sips. Empieza la definitiva."
¿Cuánto rato había pasado? Por lo menos seis horas, de eso estaba seguro. Había recibido un dolor ocasional en el cuerpo cuando Okino era dañada en batalla, pero siempre había alguna Koorime dispuesta a ayudarla. El primer sol empezaba a ponerse… el segundo estaba a punto de subir, y cuando bajara éste el cielo sería iluminado por dos lunas simultáneamente.
Hiei, de todo lo que no era, no era insensato. Sabía que Okino se estaba debilitando a medida que pasaban las horas. Al principio se habían defendido perfectamente y la ofensa era notable. Pero su ejército, un numero casi infinitamente (bueno, no tanto) inferior, se iba desgastando. Por suerte y como pasa casi todas las veces, la fuerza compensa el número.
Estaba muy orgulloso de Okino pero temía por su vida.
Veía como los suyos luchaban por seguir. Los Shinobi estaban todos bien. Haría una hora, Shura había exhibido su fuerza disparando energía hacia un grupo de unos doscientos enemigos, solo dos de los suyos cayeron en ese ataque.
Los detectives habían empezado a impacientarse. Yusuke estaba tumbado en el suelo, mirando al cielo con un rostro inteligible (tal vez pensando en su hembra) con las extremidades extendidas cómodamente sobre la arena.
Kuwabara estaba sentado mirando la batalla con interés. Seguía inquieto, pero el Koorime seguía sin saber por qué. Enviaba muchas miradas al sol y al cielo… pero no veía un motivo para hacerlo.
Había pensado que Kurama volvería a tomar su cuerpo humano cuando viera que la lucha no se aproximaba, pero el Kitsune plateado seguía en su sitio. Tenía la mirada tan serena como siempre y miraba ocasionalmente por el rabillo del ojo a Kuwabara.
Una de las pocas Koorime que seguía con vida (se habían adentrado en la batalla unas doscientas cincuenta y quedaban como ella unas treinta) corría por todos lados, tratando de evitar ataques feroces contra su cuerpo. Lo cierto era que pocos de los ataques que les lanzaban esos Youkai (a menos que fueran de clase A o S) la afectaban. Las mujeres del hielo eran conocidas por su gran defensa contra ataques exteriores, además, su magia blanca se encargaba de que sus heridas se curaran en cuestión de segundos.
Sus compañeras, aquellas que habían muerto en batalla, habían sido atacadas directamente y muertas de un solo golpe. Ésa era la única manera de matarlas, a las de su especie, con un golpe seco y duro. Si las dejaban medio-muertas, en medio minuto ya estarían en pie, y eso lo habían aprendido los Youkai más inteligentes que luchaban en esa carnicería.
Ella contaba con unos cuantos rasguños que en abrir y cerrar de ojos ya no estaban, su piel blanca volvía a adquirir el mismo color de la nieve y con la suavidad del melocotón. Corría a la máxima velocidad que le ofrecía sus delgadas piernas, curando las heridas de aquellos que sufrían las más graves, ignorando los gritos de aquellos que trataban de hacerse pasar por aliados.
¿Cómo sabían quién eran los aliados y quiénes no? Ella tenía más de cuatro mil años, sabía distinguir las miradas puras de las que no. Sabía distinguir la miradas llena de malicia y la sonrisa retorcida de las miradas suplicantes y sonrisas desesperadas. Ella, la "jefa" de aquellas Koorime que habían decidido revelarse y no ignorar más los asuntos exteriores (lo cierto era que aún quedaban quinientas más en Hyoga), estaba dispuesta a ayudar para que Makai no fuera un infierno.
«Además…» pensaba Lui NA2 , que así se llamaba «Uno de ellos… el Koorime Prohibido, Hiei Jaganshi… yo le debo algo muy importante, mi deuda nunca quedará sellada si no me mata o si no hago esto aquí y ahora» pensaba algo dramáticamente. Acabó de curar una herida en el brazo de una Mizu, Okino, las dos aliadas y comandantes en su 'grupo'. Ella… Okino, era la hembra del Niño Prohibido.
"Arigatou" dijo Okino escuetamente mientras en un abrir y cerrar de ojos desaparecía de su vista, matando aun par de Youkai que iban a arremeter contra la mujer.
La mujer dio un respingo, mordiéndose el labio inferior por culpa de su error, de no haber sido pro ella, hubiera muerto. Esquivó graciosamente (ese era otro don de las Koorime, los movimientos llenos de elegancia y tan escurridizos como los del gato) un puñado de Youkai de clase C que iba a por ella.
Giró su vista un momento y miró al Niño Prohibido. No había cambiado… mucho. Sí que habían diferencias, un ojo Jagan implantado en su frente y un brazo de metal… quién le hubiera dicho que él era el hijo de Hina, la Koorime más bella que jamás existió… y la más rebelde.
Chuu dio una sacudida al demonio que iba a atacar a Rinku por detrás y lo envió contra otro que se encastó con otro, creando un curioso efecto dominó. Chuu iba muy borracho, tenía los ojos brillando y una sonrisa de bobalicón en el rostro, pero sus puños fuertemente apretados daba a entender a sus compañeros Shinobi que no lo estaba tanto como para confundir amigos de enemigos.
Ya había encontrado el modo de no confundir a los 'buenos' de los 'malos'. Los últimos eran idiotas y atacaban ciegamente a los más pequeños. Rinku lo miraba con los ojos entrecerrados, jugando con su yoyo traviesamente, mientras éste tomaba otro trago del licor que se había llevado con él.
"¡WOO¡Así me gusta, vamos todos a patear culos!" gritó Chuu entre hipos.
"Chuu… creo que has bebido demasiado" vino una voz madura a su izquierda. Era Shura, quién lo había empezado a apreciar mucho desde esa charla que tuvieron enfrente de… no, no debía pensar en ello. Touya pronto les acompañó, seguido por Jin que estaba en el aire dando tumbos y encargándose de los Youkai alados (que no eran gran cosa… la mayoría no pasaban del nivel B-). Pronto se vieron acompañados de Shishiwakamaru (cuya espada no cesaba de gritar) y de Suzuki, al que lo rodeaba un aura con los siete colores del arco iris.
"Vamos… ¡VAMOS A CARGÁRNOSLOS!" gritó Chuu alzando su botella.
"¡A POR ELLOS!" gritó Jin moviendo los brazos de forma circular y creando dos huracanes en cada brazo. Se lo estaba pasando bien… muy bien.
A punto estaba de pasar la séptima hora (el primer sol se estaba poniendo, mientras que el segundo ya amanecía) cuando Kuwabara dio un grito de golpe. Los tres que lo acompañaban lo miraron alarmados y vieron que éste estaba en pie (sus rodillas temblaban de manera que parecía que se iría a caer en cualquier momento) y señalando el campo de batalla.
Lo que vio Yusuke lo dejó sorprendido. Lo cierto era que había dejado de prestarle atención a esa batalla… sabía que era importante, pero que la que les esperaban a ellos cuatro era de aún más peso. No quería decir que no estuviera consternado por los suyos, entre ellos los Shinobi, pero es que su confianza era máxima.
El campo de batalla estaba casi vacío. De los… ¿dieciséis mil? … luchadores que estaban en ese lugar, quedaban como mucho trescientos. Se alegró de ver que entre ellos estaban los Shinobi, algunas Koorime, y solo quedaban unos cien de los Hirudegan.
«Eso pasa cuando se subestima al enemigo, Janenba» pensó alzando la mirada orgullosamente. Su cabello resbaló y mostró su ojo marcado. «Es, como diría Kuwabara… la fuerza del amor.» se sentía algo estúpido pensando eso, pero se dio cuenta de lo ciertas que eran esas palabras. «Volveré por ti, Keiko»
"No están" dijo Youko Kurama sacándole de sus pensamientos. Cuando se giró y quiso preguntarle de qué hablaba, vio que sus ojos dorados estaban fijos en donde habían estado los Hirudegan.
Ya no estaban.
Ya era la hora.
"Zaboit está en el Oeste" dijo Hiei con los ojos cerrados y el Jagan abierto, girando de un modo que Yusuke no pudo seguir. Hizo un leve movimiento con su cabeza hacia su izquierda. Yusuke y Kurama asintieron, Kuwabara no dijo nada. "No os muráis" El Koorime desapareció ante sus ojos.
"La energía de Tapion está en el Este" dijo Youko con una sonrisa demasiado parecida a la de Shuichi Minamino. Yusuke asintió y Kuwabara, que empezaba a entender, también movió la cabeza afirmativamente. "Yusuke, Kuwabara-kun… cuidaos mucho, en Ningenkai nos esperan" se giró y caminó hasta que dio un salto y desvaneció, dejando un rastro de polvo y un cabello plateado atrás.
"Hay dos energías más" comentó Yusuke mirando a Kuwabara con algo de tristeza. Kuwabara no dijo nada, sabía que Urameshi temía por él y por los demás; sonrió para que no se preocupara. "Janenba me espera en el Norte… así que te tocó el sur, pringao"
"No te mueras unas tercera vez¿eh?"
"Y tú no te mueras una primera" Se dieron la mano y empezaron a caminar en direcciones opuestas.
Notas de Autor: Creo que este final es algo emotivo… es lo que más me gustó escribir de todo el capítulo. Escribí las batallas de la lucha a mano y luego las pasé a ordenador, y encima perdí la batalla de Kuwabara… ¡tranquilos! Los recuperé y hace mucho tiempo que están en el ordenador. Bueno, lo que decía, por cierto, el orden de las batallas será:
1-. Hiei vs. Zaboit
2-. Kurama vs. Tapion
3-. Kazuma vs. Toguro (Aniki)
4-. Yusuke vs. Janenba
¡Pido disculpas por tardar en actualizar! Estoy hasta el mismísimo gorro de trabajo… hace poco hemos tenido que entregar nuestro trabajo de investigación que cuenta el 10 por ciento de la nota final de bachillerato… ¡en la próxima entrega os diré mi nota, pero deseadme suerte! Yo apunto al excelente… (mira a los lados) bueno… más que eso, la verdad es que espero que esa sea mi nota xD
Bueno, por el momento eso es todo. Espero que este chapter no os haya aburrido tanto como a mí escribirlo xD
En el próximo capítulo: Hiei vs. Zaboit.
NA1. Sí, habéis oído bien, en la derecha, no es un error.
NA2. Seguramente a ls fanátics de Hiei os suena este nombre. CHanchanchan… ¡sí! Es el nombre de la mejor amiga de Hina, la mujer que lanzó a Hiei desde Hyoga. No sabía si transcribir su nombre como Lui o Rui, pero Lui queda más bonito (aunque suenen igual, lo sé xD)
REVIEWS:
Celine: ¡Sí¡Ya entregué el trabajo de investigación y sabré la nota este viernes¡Soy feliz! Lo he hecho sobre la "Traducción" y he traducido gran parte de un libro a lo profesional, no sé si lo conocerás (Pa negre—Emili Teixidor) del catalán al inglés (Trabajo está hecho en inglés). ¡Y nosotros NO tenemos exposición¡MUAJAJAJA! Y volviendo al fic… ¿en serio la gente se sorprende porque Hiei mata a Shigure? xD Yo creí que sería obvio… xD
GoldenPeony: Yo creo que mucha gente trata a Kazuma de manera injusta, Kazuma es en realidad un personaje muy noble y muy responsable, lo que pasa es que sus ideales son tan utópicos y fantásticos que eso le hace parecer un inmaduro¡pero no es verdad! Kazuma es de mis personajes preferidos, jeje. Y yo precisamente adoro que Kurama se eche la culpa de todo xD le hace muy dramático. Veo que es verdad que la gente se sorprendió con la muerte de Shigure, jeje. Y sobre las denuncias de los fics… mucha gente simplemente denuncia fics porque sí… yo admito que he denunciado tres, pero por mi honor juro que era por un motivo válido.
Ziann-schezard: ¡Ya empieza la acción, la lucha, la sangre¡Full metal Koorime¡Eso me ha encantado, ha sido terriblemente ingenioso! xDDDD Jeje, el juego que da Kuwabara por ser licántropo es realmente apasionante… ya verás a qué me refiero.
AngelNemesis: Bueno… Hiei Koorime de fuego, Kurama es un Youkai en cuerpo humano, Yusuke es un Mazoku¡quedaba Kuwabara! xD Y no me pareció tan mala la idea del hombre-lobo… Y sips… ¡SANGRE POR UN TUBO! xD Será interesante… jejej. Jeje, y sobre quién disfrutará más la victoria… pues qué quieres que te diga, son todos unos… err… (no lo pongo porque me censurarían xD) ¡Kurama un ñoño? xDD me ha hecho gracia… nono, no lo decía en el sentido de que fuera un sensiblón, pero no te ha pasado que te sientes mal muchas veces por la frustración, la culpa, el cansancio, los nervios, el estrés… creo que el que haya derramado solo UNA lágrima ya es mucho, porque todo eso… pff. Y las chicas saldrán en capítulos más adelante… y cuando digo que eres una lectora muy fiel¡es porque lo ERES! MIL GRACIAS.
Web YYH: www . reikai-tantei-files . tk
(A partir de la próxima actualización -25 de marzo, creo- voy a eliminar TODOS los fics que hay en la web –y que no soy míos–… pido disculpas)
