Capítulo 37
Punto de ebullición
A la mañana siguiente a Fluttershy le costó un mundo levantarse, obligándose a sí misma a hacerlo. Había pasado una noche horrible, apenas había dormido, y los acontecimientos más recientes apenas la dejaban pensar. Era demasiado, y aun así sabía que tenía que hacerlo. No había vuelta de hoja, había aceptado, y como tal tenía que cumplir.
No desayunó nada, simplemente cogió su equipo y se dirigió rápidamente al lugar que Lester la indicó una hora antes de la salida de su objetivo. La cadena de hoteles Von Crastenburg era bastante extensa, propiedad de la familia homónima, una de las más ricas y famosas de EEUU. Tenía sucursales en multitud de estados de costa a costa, y sólo en Los Santos había siete hoteles en total repartidos por diferentes barrios, siendo el de Rockford Hills donde se encontraba alojado su objetivo. La puerta principal de éste se encontraba en una calle paralela, justo enfrente de un parking de tres pisos, el cual era perfecto como punto de disparo.
Subió hasta el último piso, el cual era a cielo abierto, y se parapetó al lado de las escaleras de acceso, el cual la cubría lo suficiente y la daba un buen ángulo a la puerta principal. Montó su rifle de francotirador lenta y pausadamente, aunque sin poder evitar sentirse más y más nerviosa conforme se iba acercando la hora. Y no era para menos, ya que ésta vez era totalmente diferente. Todos sus objetivos hasta el momento tenían algo en común, y ese algo era que no los conocía de nada, lo cual cambiaba por completo esta vez. Conocía a ese hombre muy bien. Demasiado bien. Y ahora estaba a punto de matarlo.
Miró entonces su reloj, viendo que tan solo faltaban cinco minutos para las diez, la hora de salida. Asió su rifle con fuerza y comprobó la mira, enfocando con ella el vestíbulo principal del hotel. Dejó escapar un ligero gemidito, sin poder evitar que los brazos la temblaran. En su cabeza comenzaban a resonar recuerdos pasados y palabras lejanas en el tiempo, esta vez con más claridad y fuerza que nunca. Trató de acallarlas, ignorarlas, pero fue imposible.
¡Eres una inútil, no sirves para nada!
¡Haz lo que te digo o te moleré a palos!
¡No permitiré que me hables de ese modo!
¡Perra desagradecida, fuera de aquí!
¡Maldita zorra! ¿¡Cómo te atreves?! ¡Tú no eres mi hija, largo de aquí o te mato yo mismo!
Para entonces la respiración de Fluttershy era agitada e inestable, el cañón del rifle temblequeaba como un flan, y lo sostenía con tanta fuerza que comenzaba a darla calambres en los brazos. Su reloj comenzó entonces a pitar, indicando la hora H. Y entonces lo vio.
Salió por la puerta principal acompañado de dos escoltas, estaba igual a como lo recordaba, aunque algo más orondo; había perdido pelo, quedándose calvo por delante, pero con unas facciones redondas y definidas, muy parecidas a las suyas. El simple hecho de verlo la hizo calmarse de golpe, concentrándose de seguido y enfocándole con la mirilla. En ese instante se encontró de frente con otro hombre, el cual salió de un coche que había parado justo enfrente, quedándose parado por un momento. La chica vio su oportunidad y, sin más demora, disparó al tiempo que pensaba.
-Esto es por mí misma.
La bala rasgó el aire, imparable, hasta alcanzar su objetivo, atravesando su cabeza de palmo a palmo e incrustándose en el suelo. El hombre se desplomó y dejó de respirar. Al igual que ella.
Fluttershy entró entonces en catarsis. No sintió nada, no dijo nada, tan solo contempló el cuerpo yaciendo en el suelo, el cual comenzaba a teñirse de rojo. Todo parecía diluirse. Por un instante la ciudad desapareció y se quedaron solos, observándose mutuamente, ella con ojos tristes y vacíos y los suyos sin brillo y sin vida. Se acabó. Por fin había terminado.
-¡Ahí arriba, francotirador!
-¡Llamad a una ambulancia!
-¡Joder, avisad a los federales, rápido, rápido!
Esos gritos sacaron a la chica de su trance, haciéndola reaccionar, pero ya era demasiado tarde. La habían visto. Había cometido el tremendo error de quedarse quieta y ahora la habían localizado. Nunca antes la había pasado. Era la primera vez. No había sido un fracaso como tal, puesto que el objetivo estaba muerto, pero la habían descubierto. Y eso ponía su invisibilidad en riesgo. Y, por primera vez desde que empezó a trabajar en esto, tuvo miedo. Miedo de ser atrapada y encarcelada. No podía permitirlo, no ahora, no después de todo ese tiempo. Por lo que trató de escapar.
No la daba tiempo a recoger nada, por lo que optó por ponerse el rifle a la espalda y salir corriendo, cometiendo muchos más errores sin apenas darse cuenta. Su coordinación comenzó a fallar sistemáticamente, y ni siquiera pudo hacer nada por corregirse debido a los nervios. Vio un coche deportivo Carbonizzare rojo no muy lejos de allí y lo abrió a base un culatazo con su rifle, montándose en él y puenteándolo lo más rápidamente posible. Las sirenas de policía comenzaron a sonar acercándose rápidamente, lo que la puso un poco más nerviosa de lo que ya estaba. La radio que siempre llevaba consigo y que captaba los canales de la policía comenzó a sonar.
-¡En lo alto del parking frente al hotel Von Crastenburg, lo tenemos!
-¡Lo estamos cercando, no podrá salir!
-Mierda…-musitó la chica.
Miró a sus lados, viendo al otro lado del parking unas planchas de acero formando una rampa; no se lo pensó dos veces, acelerando de seguido y tomándola. El salto fue larguísimo, o al menos esa fue la sensación que a ella la dio, atravesó el aire a través de dos edificios y aterrizó limpiamente al lado de unas canchas de tenis, justo enfrente de la intersección con Dorset Drive, con el club de golf justo enfrente.
-¡Mierda, ha saltado desde la azotea, lo he visto, va en un Carbonizzare rojo!
-¡Por el otro lado, rápido, a por él!
-Mierda, mierda, mierda…-musitó la chica, maniobrando rápidamente.
Giró a la izquierda y fue todo recto por Eclipse Boulevard esquivando el tráfico; quiso girar en la siguiente intersección, pero dos patrullas salieron de improviso de esta, obligándola a seguir recto.
-¡Patrullas treinta y treinta uno, lo tenemos, va por Eclipse Boulevard todo recto!
-¡Avisad al control de salida a la autopista Great Ocean, que la acorralen desde fuera!
-Oh, joder, no, no, no…
Pasó al lado del cementerio de Pacific Bluffs, girando a toda pastilla hasta llegar a dicha salida, donde se situaba el control, el cual constaba de varias patrullas de policía local y un par de furgonetas de la NOOSE llenas de federales armados hasta los dientes.
-¡Allí está, disparad!
-¡Que no escape!
-¡Lo tenemos, lo tenemos!
La chica giró a la izquierda derrapando usando el freno de mano y describiendo una cerrada curva al tiempo que quemaba goma, yendo en dirección contraria y tomando el acceso a la autopista de Del Perro atravesando el túnel que la precedía.
-¡Huye hacia la autopista de Del Perro, levantad una barricada!
-¡Tenemos efectivos allí esperándolo, está atrapado!
-Jamás…-masculló la chica, decidida.
Había una forma de escapar, tomando la salida hacia la autopista de La Puerta antes de llegar a la intersección central, y por suerte no la habían cortado, tomándola rápidamente y logrando burlar esa barricada.
-¡Maldición, ha tomado la salida hacia la autopista de La Puerta!
-¡Tenemos otra barricada levantada en el extremo sur junto al estadio y otra en medio de la autopista de Olympic, lo tenemos!
-Pero hay una salida un poco antes de llegar, a no ser que la hayan cortado… y hay otra un poco antes de llegar al centro de Olympic que da a Strawberry. Mejor cojo esa, no ha sido buena idea acceder a la circunvalación-pensó la chica rápidamente.
El motor del coche rugió, acelerando un poco más, y giró hacia la autopista Olympic sin que nadie se lo impidiera; al fondo del todo pudo ver la barricada alzada, pero por suerte, y desde donde estaba, vio que la salida no la habían taponado, por lo que no dudó en ningún instante y salió de la circunvalación por allí.
-¡Mierda, ha salido a la altura de Strawberry, no lo vemos!
-¡Aquí patrulla aérea cincuenta, vemos al sospechoso, se dirige hacia el centro por Elgin Avenue!
-Agh, maldición-masculló la chica, acelerando.
La inclusión de un helicóptero de la policía complicaba las cosas un poco más, si es que ya no estaban lo suficientemente complicadas; atravesó el centro como una bala, dirigiéndose hacia el norte de la ciudad y viendo desde la distancia el cartel de Vinewood, pensando entonces en una posibilidad.
-Quizás en Vinewood pueda despistarlos… no, no, es inútil, probablemente esté muy vigilado. ¿Vinewood Hills? Las calles son muy estrechas y podría darles esquinazo, pero si el helicóptero me sigue será inútil también… agh, piensa, piensa…-musitó la chica en lo más hondo de su ser.
Tan ocupada estaba pensando que no se dio cuenta de que atravesó los barrios de Alta y Hawick en un suspiro, acabando en pleno centro de Vinewood, concretamente en el extremo este de Vinewood Boulevard.
-¡Lo tenemos, está en Vinewood, allí hay patrullas a mansalva!
-¡Agh, maldita sea!-gritó la chica, molesta.
Sin otra posibilidad, encaró el famoso bulevar y lo atravesó como una exhalación, pasando rápidamente a Vinewood Oeste y cruzando parte de Eclipse Boulevard hasta meterse por una calle perpendicular, tratando de despistar a varias patrullas que la seguían. Zigzagueó por varios callejones con bastante inclinación, logrando despistar a las patrullas, pero el helicóptero la seguía la pista irremediablemente.
-¡El sospechoso se encuentra en un callejón entre Spanish Avenue y Milton Road, enviad refuerzos de inmediato!
Fluttershy comprendió enseguida que no podía continuar huyendo en ese coche, por lo que lo detuvo justo en medio de un amplio callejón y salió de él rifle en mano; el helicóptero se situó justo encima de ella, a escasos metros del suelo, y se dirigieron a ella a través del altavoz.
-¡Policía de Los Santos, alto ahí, no se mueva, suelte el arma!
Sin embargo, y algo harta de la situación, asió el rifle con fuerza, logrando concentrarse en ese justo momento y posando su mirada en el aspa trasera de la cola del aparato, la cual mantenía nivelado el helicóptero y le permitía maniobrar bien. Inspiró y expiró suavemente, alzando entonces el rifle y sin mirar siquiera por la mirilla para atinar bien, ya que la tomaría demasiado tiempo. Antes de que uno de los geos que iba en el helicóptero la apuntara con un rifle de asalto, ella disparó. El impacto dio en el aspa, atascándola de seguido y haciendo bambolear al aparato, el cual perdió el control y cayó a plomo sobre el Carbonizzare. La explosión fue tremenda, pero para entonces Fluttershy corría para ponerse a salvo, echando el arma a un contenedor cercano y cruzando la calle.
-Maldita sea, era el único rifle de francotirador sin marcar que conocía…-pensó la chica, algo molesta por haber tenido que deshacerse de él.
Las sirenas de policía resonaban en la distancia, no muy cerca, pero tampoco muy lejos, lo cual la daba un margen de actuación muy estrecho. Sus nervios seguían estando a flor de piel, apenas sabía muy bien cómo actuar, ya que nunca antes se había visto en una situación semejante, y lo único en lo que podía pensar era en escapar a toda costa. Hizo entonces mano del móvil, accediendo a la agenda y llamando a la primera que se le vino a la cabeza. Por suerte no tardó mucho en coger.
-Oh, hola, querida ¿cómo estás? ¿A qué se debe tu llamada?
-Rarity, tengo un grave problema, me persigue la policía y no sé qué hacer, necesito tu ayuda…
-¿Qué? Pero ¿Qué ha ocurrido?
-Es una larga historia, pero… yo… he matado a mi padre…-masculló la chica, al borde del llanto.
-¿¡Cómo?!-masculló la chica, incrédula.
-No te confundas, ese hijo de puta se lo merecía, no había hecho más que hacerme sufrir en el pasado, pero es que era mi padre, y lo hice, y me quedé parada, cometí muchos errores y ahora… ahora… oh, por favor, Rarity, ayúdame, te lo suplico…
-Vale, vale, te ayudaré, tranquila ¿dónde estás?
-En un alargado callejón ente Strangeways Drive y Milton Road…
-Vale, quédate allí y escóndete donde puedas, voy para allá.
-Date prisa, puedo oír las sirenas…
Fluttershy esperó escondida tras un contenedor, sintiéndose más nerviosa que nunca y dejándose llevar por sus sentimientos, que en ese momento estaban desbordados; la espera se la hizo eterna, pero finalmente vio el Infernus blanco de Rarity entrando por el lado este del callejón y parando justo a su lado.
-¡Vamos, vamos, sube!
La chica corrió hasta el coche, abrió la puerta de tijera hacia arriba y lo abordó; sin embargo una patrulla apareció desde el otro lado del callejón, sorprendiéndolas de improviso.
-¡Lo tenemos, se ha montado en un Infernus blanco, tiene un cómplice!
-¡Mierda! ¡Agárrate!
Al punto Rarity metió la marcha atrás y el coche salió disparado, evidenciando la potencia de su motor de seis cilindradas; nada más salir del callejón Rarity maniobró de golpe, encarando la calle hacia abajo y saliendo a toda pastilla hacia el sur.
-¿A dónde vamos?-inquirió Flttershy, agarrándose.
-A ningún sitio en concreto, sólo a huir.
Fue todo recto hasta el final de la calle, la cual iba cuesta abajo, y giró a mano derecha por Hawick Avenue, atravesándola rápidamente hasta llegar a la intersección con Portola Drive, donde tuvo que girar a la izquierda ya que se encontraron de golpe con otras dos patrullas.
-¡Agh, maldita sea, están por todas partes!-masculló Rarity, maniobrando.
-¡Lo siento, es culpa mía, la ciudad sigue estando muy vigilada, no debí!-hizo lo propio Fluttershy.
-¡Tranquila, querida, saldremos de esta, ya verás!
Continuaron todo recto por la avenida de dos carriles a ambos sentidos hasta el puente de Palomino Avenue, sin embargo al otro lado les esperaba otra barricada de la policía.
-¡Oh, no!
-¡Espera, mira eso, agárrate!
Sin dudarlo Rarity giró de golpe, encarando entonces un hueco que había en la barandilla de piedra y cayendo hacia la autopista de Del Perro; fue entonces cuando Fluttershy recordó la barricada, exclamando de seguido.
-¡No, espera, nos dirigimos de frente a una barricada!
-¿¡Qué?!
-¡Sí, un poco más adelante, justo enfrente!
Dicho y hecho, pudieron ver desde donde estaban dicha barricada, la cual estaba levantada a la altura del ayuntamiento.
-¡Los tenemos, vienen directos hacia nosotros!
-¡Sí, por fin, de esta no escapan!
Tan solo quedaban unos pocos metros para encontrarse con ellos, debiendo de frenar si no querían comérselos, sin embargo poco antes de pasar bajo el puente de Alta Street Rarity vio algo que no la pasó inadvertido.
-Espera, mira eso…
-¿Qué?
-Allí, junto a la pared, hay un hueco abierto.
-Lo veo, pero…
-No hay peros, lo tomamos ¡ahora!
Fue entonces cuando la chica giró de golpe, entrando por el hueco y dejando a los policías atrás y con un palmo de narices.
-¿¡Qué?! ¿¡Dónde están?!
-¡Las obras del metro! ¡Yo es que me cago en todo, mira!
El terreno se volvió fangoso y un tanto resbaladizo, impropio para un coche como el Infernus, pero aun así Rarity tenía buen manejo con él, por lo que no le importó. El túnel bajó abruptamente, formando un desnivel que saltaron, hasta llegar a un amplio hueco horadado bajo tierra en el que se alcanzaban a distinguir dos túneles del metro.
-¡Por allí!
La chica tomó el de la izquierda, el cual describía una amplia curva hacia la misma dirección que siguió sin romper el ritmo en ningún momento, pasando por un estrecho pasadizo por el cual se podía colar la luz del día desde arriba, hasta desembocar en una estación del metro que, a todas luces, se encontraba en obras. Quiso parar un momento para ver a dónde se dirigían, pero en ese momento apareció el tren ligero, obligándola a continuar.
-¡El tren, que viene el tren!
-¡Agh, mierda, agárrate!
Subieron por unas escaleras que llevaban hasta un largo acceso que desembocaban en una parte de las alcantarillas, puesto que el agua estaba sucia y mugrienta. Los túneles eran estrechos y los techos muy bajos, lo que la obligó a no ir muy rápido para evitar pegársela de frente con los desniveles. Continuaron todo recto siguiendo los túneles, haciéndose esa parte especialmente interminable, hasta que finalmente vieron la luz colándose al otro lado de una pronunciada cuesta.
Nada más salir, vieron que estaban en el extremo norte del canal de Los Santos, justo al lado de los diques de contención que controlaban el flujo de agua proveniente del embalse de Land Act. Rarity aceleró, cruzó el río y siguió el canal por el margen izquierdo. No vieron ninguna otra patrulla terrestre ni aérea cerca de allí.
-Parece que los hemos despistado…-murmuró Fluttershy.
-Parece, pero no me fío, estamos muy expuestos aquí, hay que salir por algún lado…
En ese momento la radio de Fluttershy volvió a sonar.
-¡Patrullas! ¿Algún rastro de los sospechosos?
-¡Se han metido en las obras del metro a la altura de Pillbox Hill, deben de estar de camino al canal, que envíen refuerzos a Mirror Park inmediatamente!
Esa orden hizo reaccionar a Rarity, la cual se metió por el primer túnel de acceso lateral que encontró y que llevaba hasta un acceso que desembocaba en Popular Street, al lado de un espacioso parking al aire libre. La chica comprendió la situación y apagó el motor.
-¿Qué haces?
-No podemos continuar con mi coche o nos volverán a interceptar, vayamos a pie, vamos.
Dentro del túnel estaría oculto, al menos de momento, por lo que lo cerró y las dos echaron a andar hasta salir a la calle de marras, en el extremo norte del barrio de La Mesa. No vieron a nadie en las cercanías, y muy a lo lejos resonaban las sirenas de la policía, evidenciando que todavía no habían llegado.
-Tenemos que alejarnos de aquí…-apremió Fluttershy.
-Sí, pero sin llamar la atención o nos volverán a ver…
Cerca de allí vieron una parada de autobús, en cuya marquesina había un anuncio de Downtown Cab Co, la empresa de taxis de la ciudad; fue entonces cuando Rarity tuvo una idea, decidiendo llamar para pedir un taxi y así huir pasando desapercibidas.
-Buenos días, Downtown Cab Co, dígame.
-Necesito un taxi lo más rápidamente posible, es una emergencia.
-Si necesita velocidad puede contratar una tarifa privada especial, si así lo desea.
-Sí, por favor, tenemos mucha prisa.
-Muy bien, en pocos minutos tendrán un taxi privado en su posición.
Se quedaron un poco apartadas de la carretera mientras esperaban, se hizo bastante largo, pero finalmente se personó en el lugar un Buffalo S blanco con ligeras modificaciones en su carrocería que pasaban inadvertidas. Lo conducía un chico joven de unos veinticinco años, de color, facciones rectas, pelo moreno corto y ojos marrones.
-¡Taxi privado!-exclamó en cuanto llegó, dirigiéndose a ellas.
Las dos chicas se subieron detrás, nada más hacerlo el chaval inquirió.
-¿A dónde las llevo, señoritas?
-Vale, a ver ¿Cómo te llamas, querido?-inquirió Rarity.
-Eh… Franklin, Franklin Clinton…
-Vale, Franklin, necesitamos alejarnos de aquí lo más rápidamente posible ¿crees que podrás hacerlo?
-Por supuesto, señorita…
El chico se puso entonces en movimiento, alejándose de La Mesa hacia el sur por El Rancho Boulevard y bordeando todo Los Santos Este sin signos de que la policía les siguiera los pasos.
-Parecen nerviosas ¿va todo bien?-inquirió Franklin en un momento dado.
-Sí, bueno, no pasa nada, tampoco queremos inmiscuirle en nuestros asuntos...
-Oh, no pasa nada, será por asuntos, yo también me he visto metido en mierda de todo tipo, no es tan raro en una ciudad como esta…
-Entiendo… parece usted todo un entendido…
-Huy, si usted supiera, señorita… creo que con decir que nací en el sur de Los Santos lo dice todo, pero aun así no se ve lo suficiente hasta que lo haces, y fua, chaval, menuda movida…
-Sí, desde luego…
-Vivir en esta ciudad es duro, pero con constancia y un poco de pericia siempre se sale de la mierda, se lo digo yo, tengo experiencia en ese sentido, y eso que me las he visto en unas situaciones peliagudas. No se preocupen, sea lo que sea lo que tengan entre manos seguro que conseguirán superarlo, yo lo hice, y ahora vivo bien.
-Gracias por tus palabras, querido.
-No es nada, se me dan bien este tipo de charlas motivacionales y toda esa mierda. Ya estamos bastante lejos ¿dónde quieren que las deje?
-Oh, en cualquier lugar apartado y tranquilo nos viene bien.
-Vale.
Franklin continuó un poco más hacia el sur, dando entonces la vuelta en Murrieta Heights y dirigiéndose a Mirror Park, dejándolas en Utopia Gardens, una calle en construcción apartada y solitaria. Las chicas bajaron y Rarity pagó a Franklin con mil dólares.
-Toma, querido, por las molestias.
-Vaya, muchas gracias, señorita, es usted muy generosa.
-Oh, gracias a ti por llevarnos.
El chico se despidió de ellas y se fue calle abajo, una vez solas la chica se dirigió a Fluttershy, la cual había estado muy callada.
-A ver, cariño, cuéntame qué ha pasado…
Ante eso la aludida no pudo más y rompió a llorar con fuerza, echándose sobre ella; Rarity la abrazó, tratando de consolarla y aliviar su dolor. Finalmente, y en cuanto la chica se calmó, la estuvo explicando todo lo sucedido mientras ella la escuchaba.
-Ya veo, por eso cometías tantos errores…
-Sí, no es propio de mí, normalmente cuando lo hago me oculto, recojo rápidamente y me mimetizo con el ambiente para pasar desapercibida, pero claro, es que era mi padre, el hombre que me había estado explotando desde joven, y verlo ahí, tendido, hizo que me abstrajera, y entonces…
-No pasa nada, cielo, no lo pienses más, al menos has podido escapar.
-Si no hubiese sido por ti me hubieran atrapado… gracias, Rarity…
La chica la volvió a abrazar y ella la devolvió el gesto con fuerza, tranquilizándola un poco más. En ese momento el móvil de Fluttershy comenzó a sonar de improviso, asustándola un poco, pero lo cogió de seguido.
-¿Sí?
-¡Por fin da señales de vida! ¡Vi que ya está hecho, las redes sociales echan humo, pero no he sabido nada de usted! ¿Dónde estaba?
-Ah, Lester, lo siento, estaba huyendo y he tardado un poco, había mucha presión policial…
-Oh, claro, cierto, no lo había pensado. Pero bueno, ya está, las acciones de la empresa rival han subido como la espuma en cuestión de minutos, si me da su número de cuenta podré compartir los beneficios con usted…
-Oh, no, no hace falta, quédeselo, no lo quiero para nada.
-¿Qué? ¿En serio? pero… hay suficiente para los dos…
-Sí, pero no, no me interesa, de verdad. Después de todo… no ha sido por el dinero.
Ante eso Lester se quedó tan chocado que no dijo nada durante unos buenos segundos, contestando de seguido.
-Eh… está bien… gracias, supongo…
Fluttershy no dijo nada más y colgó de seguido, dejando escapar un sentido suspiro. Rarity la miró esbozando una tierna sonrisa y murmurando.
-Estoy orgullosa de ti, querida…
Ante eso la aludida dibujó una tímida pero sincera sonrisa en su cara, abrazando sentidamente una vez más a su amiga, la cual la devolvió el gesto.
Una vez que estuvo todo hablado las dos volvieron a por el Infernus de Rarity, el cual por suerte seguía donde lo dejaron, aunque hasta arriba de barro y mugre tras atravesar las alcantarillas. Rarity no quiso exteriorizarlo para que su amiga no se sitiera mal, pero por dentro lloraba por su pequeño, ya que desde siempre le había gustado su coche. Aun así la chica comentó.
-Siento haberte hecho ir por ahí, tienes el coche hecho un asco…
-No pasa nada, ahora lo llevo a lavar. Vamos, te acerco a casa.
Las dos montaron en el coche y se alejaron de allí, abandonando el lugar. Mientras tanto, la policía ya había dejado de buscar, infructuosa.
-¿Estás segura de esto, Rainbow? Prefiero no meterme en camisas de once varas, si te soy sincera…
-Oh, vamos, Lightning, tú misma me has conseguido esta reunión, no te eches atrás ahora cuando todo está funcionando…
-No, te dije que podría conseguirte una reunión, otra cosa es que luego ellos te hagan caso…
-Lo harán, estoy segura, ya lo verás…
-Yo no contaría con ello…
Rainbow prefirió no decir nada, centrándose en la carretera mientras se dirigían a una importante reunión con los Families, la banda rival de los Ballas. Tal y como ella lo vio en su momento, los únicos que les podían ayudar para poder enfrentar a los Ballas en igualdad de condiciones, serían los propios Families, sus enemigos por antonomasia. Por suerte la propia Lightning llegó a conocer a varios de ellos, al igual que con los Ballas, de ahí a que supiera tanto de ellos, de hecho cuando era algo más joven fue una aliada de los Ballas, de ahí a que aún tuviera algunos contactos.
-En serio, Dash, no creo que sea una buena idea, esta es una parte de mi pasado que tenía olvidada, no quiero volver a entrar de lleno en este mundo. Además ¿tú por qué estás con los Lost?
-¿Y tú por qué estuviste con los Ballas?
Ante eso la chica esbozó una lacónica mirada, murmurando de seguido.
-Touché.
-Pues eso mismo.
Las dos iban en la moto de la chica atravesando Strawberry en dirección hacia Chamberlain Hills, donde se dirigían actualmente. Se decía que el set central de los Families, el cual supuestamente dirigía a los demás, se ubicaba en ese pequeño barrio, y el OG con el que iban a hablar vivía allí, por lo que ese era su destino.
-¿Seguro que los Chamberlain Gangster Families son los que dirigen al conjunto de los Families?-inquirió en ese momento Rainbow.
-En teoría sí, después de todo es el set más grande, pero teniendo en cuenta la anarquía imperante entre los distintos sets en esta banda, puede que no manden tanto. Pero bueno, se puede intentar-explicó Lightning.
-Vale, veamos qué tienen que decirnos…
Chamberlain Hills era un pintoresco pero algo aglutinado barrio que no ocupaba más de cuatro manzanas y media, consistente básicamente en varios edificios de apartamentos, una pequeña zona comercial y un centro de ocio y recreativo, concretamente a dónde se dirigían, ya que habían quedado allí. El BJ Smith Recreational Center consistía en un edificio multicultural comunal, dos canchas de baloncesto, un pequeño parque de skate y un pequeño campo de beisbol, dónde el OG al que iban a ver les esperaba.
Rainbow aparcó en el pequeño parking enfrente de la puerta principal del centro y fueron andando hacia el lugar, atravesando los campos de baloncesto y el parque de skate; multitud de Families se encontraban allí pasando el rato, aunque al verlas llegar detuvieron sus quehaceres y las observaron fijamente, aunque ellas tan solo los ignoraron.
-Vale, el OG al que vamos a ver se llama Vernon, déjame hablar a mí primero-indicó Lightning.
-Como quieras.
Finalmente atravesaron el campo de beisbol hasta llegar a las pequeñas gradas del fondo, donde un buen montón de Families rodeaban a uno en concreto; al verlas llegar muchos se levantaron, pero el que los acompañaba les detuvo comentando.
-Tranquilos, negros, son ellas…
El resto de pandilleros se relajaron, aunque no bajaron la guardia, observándolas atentamente.
-¿Vernon?-inquirió en ese momento Lightning Dust.
-El mismo… ¿Lightning?
-Sí…
El tal Vernon era un hombre de mediana edad, mirada intimidante y porte rudo, con unas gafas de pasta negras y pelo de color castaño rizado; vestía con una camisa verde oscura y unos pantalones de pana azulados.
-Muy bien, pues tú me dirás…
-Sí, bueno, el caso es que es ella la que tiene algo que ofreceros, no yo…-murmuró la chica, señalando a Rainbow con la cabeza.
El resto de los Families la miraron de cabo a rabo, aun así la chica no se dejó intimidar por ellos, comenzando a hablar de seguido.
-Vale. Me llamo Rainbow Dash y soy una Lost. Hace varias semanas atrás los Ballas hicieron que los salvadoreños de Marabunta Grande nos atacaran a mí y a mis hermanos, y todo por casi toda nuestra producción de cristal del estado. Huelga decir que nos engañaron vilmente…
-Ah, sí, algo había oído… qué pringados…-murmuró un Familie.
Ante eso los demás le rieron la gracia, aun así Rainbow se mantuvo serena, volviendo a hablar.
-Sí, fuimos unos pringados, y no supimos reaccionar… pero ahora eso va a cambiar. Mis hermanos y yo queremos vengarnos. Pero no podemos hacerlo solos. Necesitamos vuestra ayuda. Sé que vosotros mantenéis una larga enemistad con ellos, y estoy segura de que les tenéis tantas ganas como nosotros por lo que os hicieron en el pasado al robaros el set de Grove Street. Ayudadnos a vengarnos de ellos y recuperad vuestra gloria perdida. Si estamos todos juntos en esto, podremos conseguirlo. ¿Qué me decís?
Una vez que terminó de hablar los demás Families se quedaron callados, algunos cuchichearon entre sí, aunque Vernon no dijo nada, mirando al suelo todo el rato. Finalmente el hombre tomó la palabra comentando.
-Me hace gracia que los Lost nos vengan a pedir ayuda… después de todo es vuestra cagada, y no la nuestra. Por nuestra parte se refiere puede que antes sí que conserváramos algo de rencor a los Ballas, pero ahora, después de todo este tiempo… ¿Quién tiene tiempo para tratar con esos mierdas? Ningún negro de aquí a Rancho querría morralla con los Ballas sin ningún motivo, eso te lo puedo asegurar. Y bastante mal estamos nosotros ya como para querer resucitar viejas glorias del pasado que, después de todo, nunca volverán. Muchos de nosotros aquí ya hemos pasado página ¿verdad, negros?
-Desde luego…
-Es tiempo perdido…
-No me jodas, negro…
Eso dejó un tanto chocada a Rainbow, la cual murmuró.
-¿En serio? ¿No queréis que os vuelvan respetar de nuevo? Tenéis la oportunidad de haceros oír otra vez…
-¿Para qué? A nadie le importaría, estamos mejor así, yendo a nuestro ritmo…
Ante eso la chica se rió tontamente, lo que llamó la atención de Vernon, el cual inquirió.
-¿Qué es tan gracioso?
-Je, supongo que el hecho en sí. No deja de ser decepcionante después de todo…
Sus palabras tuvieron un efecto instantáneo, algunos Families se levantaron con actitud defensiva y encarándola. Lightning quiso decir algo, alarmada, aunque Vernon se adelantó, mirándola atentamente sin ni siquiera levantarse y murmurando de seguido.
-Ten cuidado con lo que dices, blanquita. Ten mucho cuidado…
-Sí, ya, a otro perro con ese hueso, no me creo que hayáis renunciado así sin más a vuestros principios por simple apatía. ¿Qué han sido de los Families de los que tanto me han contado? Esos tipos duros, con los que meterse daba miedo…
-Seguimos dando miedo, no te confundas, blanquita…
-Oh ¿en serio? pues no sé por qué me da que los Ballas os dan más miedo que a mí todos vosotros juntos…
Para entonces los ánimos comenzaban a caldearse, Lightning masculló de seguido.
-No, Dash, calla, no sigas…
Aun así ella no la hizo caso, encarando a Vernon.
-Admitidlo, ya no sois lo que erais, tan solo vivís de la sombra de vuestro pasado. Es muy triste realmente…
Fue en ese momento cuando Vernon se levantó, mirando a Rainbow fijamente y acercándose a ella con paso duro y amenazante.
-¿Quieres probarme, blanquita? ¿Quieres saber cuánto miedo puedo llegar a dar? A mí no me importaría… y a mis chicos tampoco. Simplemente dejamos atrás esa etapa de nuestra historia, nada más, ya no estamos en los putos noventa, la guerra ahora se da de una forma distinta. Y no permitiré que una vulgar blanca como tú venga aquí a escupirnos de esa forma, y mucho menos una Lost, esa panda de forajidos ensutados en cuero que andan perdidos desde el primer momento que pusieron un pie en ese estado. Ahora saca tu sucio culo blanco de aquí y que no te vuelva a ver merodeando de nuevo por mi barrio ¿estamos?
Rainbow no dijo nada, tan solo le sostuvo la mirada fijamente, lo que aprovechó la propia Lightning para mediar antes de que la cosa fuera a más.
-Dash… vámonos, Dash, venga, no tenemos nada que hacer aquí, vamos…
Finalmente las dos se marcharon, dirigiéndose de vuelta a la moto mientras iban hablando entre ellas.
-Te dije que no era buena idea, no conviene cabrear a esta gente, Dash…
-A la mierda, si no quieren ayudarnos y recuperar su respeto allá ellos, pero no me pienso quedar parada, dejando que esos sucios Ballas se sigan saliendo con la suya, van a pagar.
-¿Pero a ti que más te da todo esto? Olvídate de los Ballas, olvídate de todo esto ¿por qué quieres inmiscuirte en un conflicto tan viejo que ni te va ni te viene?
-¡Si me inmiscuyo es porque me da la gana, además, no se trata sólo de mí! ¿Vale? los Lost no se merecen esto, y pienso ayudarles.
-Por favor, escúchate, ni tú eres tan idealista como me quieres hacer ver…
-¡Piensa lo que quieras, que me da igual! ¡Voy a hacer esto y se acabó!
Lightning quiso replicar, pero en ese momento una voz las cortó comentando.
-¡Hey, negras! O sea… ¡tías, aquí, hola!
Las dos giraron la cabeza y vieron a un hombre joven, de color, de labios carnosos, mirada decidida y ojos claros mirándolas con interés; llevaba puesta una gorra verde con el logo de Los Santos estilizado, una camiseta blanca y unos pantalones cortos verdes.
-¿Y tú quién coño eres?-le espetó Rainbow, algo cabreada.
-Uoh, tranquila, tía, soy legal, o sea… que me interesa vuestro rollo, vaya…
-¿Qué quieres decir?
-Que quiero ayudaros, claramente el colega de Vernon no sabe ver las oportunidades, no es como yo, yo soy un hombre de negocios pero del barrio ¿sabes? Yo juego a otro nivel, tengo otra mierda ¿entiendes lo que te quiero decir? Soy un negro serio y toda la ostia, aunque no lo parezca…
Tanto Rainbow como Lightning se miraron un tanto confusas, a lo que el chico se apresuró a añadir.
-Estuve oyendo lo que le dijiste al colega Vernon y tienes razón, negra, esos cabrones de los Ballas se creen los mejores sólo porque nos asestaron un duro golpe en el pasado. ¿Y eso qué coño importa? dice el colega Vernon… pues yo os diré lo que dice el colega Lamar Davis, o sea yo. ¡Importa! ¡Claro que importa, siempre ha importado, pero esos negros han perdido el norte, ya no piensan por el barrio, ni por su gente, ni por ostias, sólo piensan en sí mismos! Y el colega de Vernon puede decir misa si quiere, pero yo no paso por el aro. Tienes razón, negra, debemos recuperar el respeto que tuvimos, y eso es precisamente lo que vamos a hacer.
-Espera ¿vamos?-repitió Lightning.
-Claro, vamos: tú, la rubia, ella, la colorines, y este negro de aquí.
-Espera, espera, para el carro que te estás precipitando… para empezar ¿tú quién eres?
Ante eso el chico se quedó un tanto molesto, murmurando de seguido.
-Anda, coño, pero si os lo he dicho, soy Lamar Davis, el negro más negro de todos los Families juntos, vamos, que conmigo rompieron el molde, soy el negro más grande y tengo los huevos muy gordos ¿entiendes lo que te quiero decir?
De nuevo ambas chicas se miraron sin saber muy bien qué pensar, aunque esta vez Rainbow se pronunció.
-Vale, muy bien, y ahora… ¿quién es Lamar Davis? ¿Pillas lo que quiero saber?
Ante eso el chico comprendió, murmurando de seguido.
-Ah, vale, haber empezado por ahí… pues resulta que soy uno de los fundadores del set Forum Drive Families, no es tan grande como los otros, pero creedme, mi ayuda os resultará de lo más útil.
-¿Ah, sí? ¿Y qué puedes ofrecernos?
-Pues hombres, algo de armas, y unos planes que no tienen nada que envidiar a la banda más profesional y preparada…-murmuró Lamar, tranquilamente.
Ante eso tanto Rainbow como Lightning alzaron una ceja, con gesto dubitativo, a lo que Lamar contestó enseguida.
-Hey ¿qué pasa con vosotras, negras? ¿Así tratáis a alguien que os ofrece su ayuda sin pedir nada a cambio? En serio, podemos hacer muchas cosas juntos, si me dais una oportunidad puedo organizar mi propia mierda tranquilamente sin despeinarme, además, aprendí de los mejores…
Aunque algo reticentes al principio, Lightning comentó al poco rato.
-Bueno, dado que es el único que se ha prestado a ayudarnos podemos darle un voto de confianza…
-Claro que sí, negras, venga, no os arrepentiréis, haré que todo salga como tiene que salir, sin malos rollos ni ostias ¿qué me decís?
Finalmente Rainbow accedió a sus peticiones, aunque con un añadido.
-Está bien, veremos qué es lo que nos puedes ofrecer.
-¡Buena decisión, colega, sí señor, ahora somos socios!
-Sí, pero… como nos estés tratando de colárnosla y nos enteremos, lo pasarás mal, y mucho.
-No tienes que preocuparte por nada, negra, yo me encargaré de todo, ya lo verás, muy pronto podremos colgarnos un cartelito de lo más vistoso en el que ponga: ganadores. Porque eso es lo que somos, tía, ganadores, nos dedicamos a eso, es parte del barrio, de nuestra filosofía ¿comprendes? Es bien simple, sólo tienes que quererlo ¿sabes? Es hacerlo y el resto sale solo, ya lo verás…
-Sí, sí, lo que tú digas, pero primero tendrás que explicar tus planes a mis hermanos-murmuró Rainbow, cortándole rápidamente.
-Oh, claro, cuando vosotros queráis me paso por vuestra keli ¿cuándo quedamos?
-Vente mañana por la mañana con algo preparado a nuestra casa club en Mirror Park.
-Vale, sé dónde es, genial, allí nos vemos, ya lo veréis, colegas, vamos a triunfar, vamos a asestar a esos sucios Ballas el golpe de su vida…
Antes de que siguiera parloteando las dos chicas se subieron a la moto, despidiéndose de él y alejándose rápidamente. Una vez solas Lightning comentó.
-Me parece muy bien que quieras confiar en ese fantasma, pero a mí mantenme lejos de toda esta mierda, Dash…
-Tranquila, después de todo ya me has ayudado, no hace falta que sigas con esto si no quieres.
-Vale, a eso me refería, gracias.
Tras eso la dejó en su casa y se dirigió al club para poner al corriente a los demás y comenzar a prepararlo todo. Aunque fuera cosa de ese tal Lamar, ellos también debían estar preparados. Ahora más que nunca.
Al día siguiente Lamar vino a la hora acordada, presentándose en la casa club y buscando a Rainbow hasta encontrarla.
-Hey, aquí estás, tía, pillarte es sencillísimo, eres como un semáforo…
Ante eso la chica prefirió no decir nada, rodando los ojos y murmurando de seguido.
-Ven conmigo, anda.
Le llevó hasta el escenario, donde todo el mundo se congregó para escucharle; Al se presentó ante él.
-Soy Al Carter, el líder de esta división de los Lost en San Andreas. Rainbow ha dicho que tienes un plan para nosotros…
-Sí, colega, ya lo creo que sí, y os va a encantar, es simple, pero efectivo, funcionará, ya lo veréis.
-Muy bien, somos todo oídos…
-Vale, bien. Pues veréis, tengo un colega, Benny, que se dedica a la modificación especializada de coches, concretamente de lowriders, y siempre me hace un buen precio en cuanto a negocios se refiere. La cosa es hacer creer tanto a los Ballas como a esos panchitos de Marabunta Grande que les han atacado los otros, y para eso vamos a hacernos pasar tanto por Ballas como por salvadoreños. Mis chicos y yo podemos hacernos pasar por Ballas, ya que somos los idóneos para el trabajo, mientras que vosotros os haréis pasar por esos panchitos… bueno, tal vez os tengáis que afeitar un poco…
Algunos de los moteros más peludos y con barbas más frondosas se miraron, un tanto confusos, aunque en ese momento Al intervino.
-Ya haré yo una selección, relajad las tetas…
-¿Y cómo lo haremos para atacarlos?-inquirió en ese momento otro motero.
-Fácil, al estilo clásico pandillero de toda la vida: haciendo drive-by desde los coches, coches que por cierto los tendremos que conseguir y llevarlos al taller para que mi colega Benny les haga las pertinentes modificaciones y los haga ver lo suficientemente Ballas y salvadoreños. Van a quedar todo guapos aun a pesar de los colores, ya veréis, ya…
-Vale ¿y cuántos vamos a necesitar?-inquirió Rainbow, en ese momento.
-Con dos de cada será suficiente, las marcas más usadas por ambas bandas suelen ser Tornados, Peyotes, Mananas o Emperors, aunque mi colega Benny sólo trabaja con determinadas marcas, como Tornado, Buccaneer o Voodoo, por lo que ceñíos a estas en concreto.
Rainbow tomó nota de todas las marcas, teniendo que estar ojo avizor por las calles si llegaba a ver alguna.
-Una vez que tengamos los coches tuneados y listos para entrar en acción, atacaremos simultáneamente y realizaremos una rápida huida. Tras eso los llevamos a un lugar apartado y dejamos que se maten entre sí, sin que se enteren de lo que realmente ha pasado. ¿Qué os parece?
Todo el mundo permaneció en silencio, sopesando las palabras de Lamar. Rainbow fue la primera en opinar.
-Vaya, pues no está nada mal, si lo hacemos bien podría funcionar…
-Sí, nos vengaríamos del engaño con otro engaño… totalmente justo-añadió Al.
-Sí, realmente podría salir bien-asintió Angus.
-Y saldrá bien, vamos, por mis negros cojones que saldrá bien, ya lo veréis, ya os digo que aprendí de los mejores…-aseguró Lamar.
-Está bien, hay que ponerse a trabajar. Nosotros nos encargaremos de conseguir esos coches, vosotros ocupaos del resto, tenemos que hacer esto a no más tardar-dictaminó Al en ese momento.
-Vale, me pondré en contacto con mi colega Benny y os iré contando.
Una vez que estuvo todo hablado, Lamar se marchó para empezar a trabajar y Rainbow junto a Al y Angus hicieron lo propio para localizar los coches que necesitaban.
Sin embargo lo que parecía más o menos fácil resultó más complicado de lo esperado; dado que aún había mucha presencia policial y federal en la ciudad, robar en la calle a plena luz del día se volvía más complicado que de costumbre, y aunque algunos lo intentaron, al final se optó por no arriesgarse demasiado en ese sentido, prefiriendo realizar otro acercamiento. Por lo que las miradas se posaron en la Terminal del puerto.
Por lo que se sabía, por ese puerto pasaban una media de dos millones de contenedores al día, pero gracias a una vigilancia exhaustiva se logró averiguar dónde iban a parar los coches importados de gama media, concretamente a la terminal de carga del tren a ese lado del puerto. Por suerte no se cargaban en los propios vagones de trenes, sino en remolques para camiones articulados, por lo que una noche, y tras comprobar que el cargamento era el correcto, Rainbow junto con unos cuantos moteros más se dirigieron a recogerlo con la cabina de un camión articulado. Ella conducía, acompañada de Jolly, y los demás les hicieron de escolta por si las cosas se torcían.
-¿Está todo en regla entonces?-inquirió la chica nada más llegar.
-Sí, en ese contenedor hay dos Tornado y dos Buccaneer, su destino original iba a ser un concesionario en Vinewood.
-Pues me temo que se van a venir con nosotros.
-Sí, alinea la cabina con el remolque y éste se enganchará solo.
Rainbow maniobró un poco para poder alinearlo bien, dando luego marcha atrás hasta golpear el tope del remolque, el cual dio un bandazo hasta encajar el eje en la hebilla, enganchando de esta forma el remolque.
-Lo tenemos.
-Bien, larguémonos de aquí.
Sin más dilación se dispusieron a abandonar la terminal, dirigiéndose al taller de Benny para entregarle los coches. Por suerte el trayecto fue de lo más tranquilo, llegando al lugar en menos de quince minutos, en un amplio callejón entre Alta Street y Power Street en Strawberry.
El taller de Benny se ubicaba en un amplio almacén cuya pared destacaba por estar pintada con unos graffitis de lo más coloridos y artísticos, junto a una persiana roja con el logo de su empresa, en el cual se podía leer: Benny's Original MotorWorks. Aparcaron justo al lado y llamaron a la persiana, la cual se abrió, saliendo del interior tanto Lamar como Benny.
-Traemos los coches-anunció Rainbow.
-Estupendo, aquí el colega Benny comenzará a trabajar con ellos, ya le he dicho lo que tiene que hacer, en cuanto estén listos me pegará un toque.
-Gracias-agradeció la chica.
El tal Benny no dijo nada, tan solo asintió con la cabeza vehementemente en un gesto tranquilo que lo dijo todo sin decir nada. Era de piel morena, pelo corto castaño y ojos oscuros, vestía con una camisa azul oscuro con el logo de su empresa en un costado del pecho y unos pantalones cortos negros. Llevaba unas gafas de pasta negras y tenía un poblado bigote en forma de herradura junto con una barba de pocos días sin afeitar.
-Oh, vamos, Benny, colega, no seas así, diles hola por lo menos…-murmuró Lamar.
Aun así el aludido no dijo nada, dirigiéndose al interior y saliendo con más hombres, los cuales comenzaron a descargar los coches.
-Oh, no le tengáis en cuenta, lo que pasa es que Benny es un tío algo callado ¿sabéis?
-Ya veo, ya…
Una vez que los coches se entregaron estuvieron esperando a que Benny hiciera su magia, convirtiéndolos en auténticos coches lowriders pertenecientes a cada banda. Mientras tanto, en el club, Al se encargó de seleccionar a la gente que participaría en el plan haciéndose pasar por salvadoreños.
Como muchos de ellos no tenían mucha pinta de ser salvadoreños ni de lejos, tuvieron que depender sobre todo del aspecto que la ropa les confería, vistiéndose como lo harían ellos. Los colores principales de la banda eran el azul y el blanco, por lo que predominaban las camisetas deportivas sin mangas o con mangas de estos colores, pantalones largos, gorras, gorros de lana y sobre todo pañuelos bordados con los que cubrirse la cara y así dar un poco más el pego. Se eligieron a ocho personas entre las que Rainbow se encontraba, la cual se tuvo que cubrir la cabeza con un gorro de lana blanco, ya que su pelo la delataba enseguida.
-Joder, Dash, sólo a ti se te ocurre teñirte el pelo a lo arcoíris, eres de lo que no hay…
-¿Qué? En su día me gustó y decidí dejármelo, aunque eso sí, Jolly, ahórrate los chistes gays si no quieres llevarte un sopapo.
-Tranquila, tía dura, que tampoco iba a decirte nada.
-Por si acaso.
Los coches tardaron unos pocos días en estar preparados, en cuanto Benny terminó con ellos llamó a Lamar y éste avisó a los moteros, quedando con ellos al día siguiente para poner en marcha la operación. Se reunieron todos junto al taller de Benny, un total de ocho Families vestidos de Ballas y ocho moteros vestidos de salvadoreños se encontraban listos para la acción.
-Oye, negro, no me siento cómodo llevando puesta esta mierda…-murmuró uno de los Families, vestido de morado.
-Ya, negro, ni yo, pero es lo que hay…
-No os preocupéis, muchachos, sé que es un mal trago, pero pasará enseguida, ya lo veréis-les animó Lamar, el cual ni siquiera estaba vestido como un Balla.
-¿Tú no vienes, Lamar?-inquirió en ese momento Rainbow, ceñuda.
-No, tronca, no puedo, tengo que dirigir la operación desde aquí, ya sabes, la mente maestra es la que dirige al equipo.
-Ya, claro…-murmuró la chica por lo bajo.
En cuanto a los coches habían quedado bastante bien, los dos Tornado eran ahora de color morado intenso, con tapicería tallada de lujo, asientos personalizados, un par de dados colgados del retrovisor, una figurita cabezona en la parte superior del salpicadero, sistema de sonido integrado de subwoofer en el maletero y un cartel en la parte posterior del coche estilizado en el que se podía leer: Davis.
En cuanto a los Buccaneer eran ahora blancos y azules, con una personalización bastante similar a la de los Tornados, con la única diferencia del cartel posterior, en el cual se podía leer: Marabunta.
-Uauh, que guapos han quedado…-murmuró Rainbow, observando el coche que iba a conducir.
-¿A que sí? si es que lo que el colega Benny no haga… pero bueno, ahora que lo pienso, nunca has conducido un lowrider ¿no?-inquirió en ese momento Lamar.
-Ah, no…
-Vale, sube, tronca, te enseñaré los controles básicos.
Ambos se subieron al coche y Lamar la estuvo explicando en qué consistía.
-Vale, toda esta mierda de los lowriders empezó a mediados de los años setenta, donde todo el mundo tuneaba sus coches y toqueteaba los amortiguadores sólo para fardar, pero luego empezó a extenderse y se convirtió en toda una cultura. Hay diferentes niveles de elevación de los ejes, se controlan con esta palanquita de aquí ¿ves?
Nada más accionarla, los ejes del coche se elevaron de golpe, levantando la carrocería y dejando ver el mecanismo hidráulico de debajo que lo sostenía.
-¡Ostia!
-A partir de aquí puedes hacer lo que te plazca, puedes levantarlo de un lado, de atrás, de delante, e incluso dejarlo ladeado y conducirlo en ese plan, pero no te lo recomiendo, porque puedes llegar a volcar.
-¡Cómo mola!
-Ya ves, la gente hace competiciones de baile con lowriders y los hacen bailar al ritmo de la música, como si estuvieran en un garito, es la ostia, se apuesta bastante dinero en estas mierdas.
-No tenía ni idea…
-Pero bueno, para lo que vamos a hacer, que es drive-by, lo mejor es dejarlo lo más plano posible para que los demás tengan un buen ángulo de tiro.
Tras esa breve clase acerca de lowriders, todo el mundo se preparó, Lamar repartió una serie de auriculares para los presentes mientras iba explicando el plan.
-Muy bien, este es el plan, los "Ballas" irán a El Burro Heights, donde los de Marabunta Grande paran, y los "salvadoreños" irán a Grove Street. A mi señal empezaréis a disparar durante unos breves minutos, intentad reunir a todos los que podáis, una vez que los tengáis a todos juntos salid de allí, con toda seguridad os seguirán y los llevaréis al canal de Los Santos, concretamente a la confluencia entre la toma norte y la este, a la altura del sur de La Mesa y al lado de Rancho. Una vez allí os retiráis y dejáis que se maten entre ellos, no dejéis que os vean ninguna de las dos partes o se darán cuenta de que es una trampa. ¿Alguna pregunta?
-Sí, negro ¿por qué no te mojas por una vez y vienes con nosotros?-inquirió en ese momento uno de sus hombres.
-Ya os lo he dicho, negros, alguien tiene que coordinar la operación desde aquí, soy parte de esto, yo soy el cerebro y vosotros el músculo, si no trabajamos juntos, no funcionará.
El resto de Families disfrazados de Ballas rodaron los ojos, sin decir nada más, y se subieron a los Tornado. Por su parte Rainbow se subió a uno de los Buccaneer junto con Jolly y dos moteros más disfrazados de salvadoreños y se pusieron en movimiento.
El viaje hasta Grove Street no duró mucho más de quince minutos, aunque Rainbow aprovechó para fardar un poco accionando el mecanismo hidráulico del lowrider mientras conducía, llamando la atención de los viandantes cercanos, los cuales no tardaron en sacar fotos. Aunque lo malo era que el interior del coche botaba bastante, lo que mareaba a los demás.
-Dash, para ya, me estoy mareando…
-Sí, como sigas así voy a acabar echando la pota…
-Vale, vale, ya paro… pero tenéis que admitir que mola un huevo.
-Lo que tú digas…
Atravesaron rápidamente Chamberlain Hills rodeándola a través de su calle perpendicular y encararon Grove Street tras cruzar ese tramo de Strawberry Avenue, nada más hacerlo Lamar contactó con ellos.
-Bien ¿habéis llegado?
-En posición, estamos bajando hacia la calle cortada-comentó Rainbow.
-Lo mismo por aquí, vamos hacia Fudge Lane-anunciaron los Ballas.
-Vale, no os quedéis parados en ningún momento porque si no, os quedareis en medio del fuego cruzado y no podréis salir de allí ilesos, a mi señal comenzad a disparar.
Al punto todo el mundo sacó sus armas, microsubfusiles, y se prepararon para disparar, por su parte Rainbow se concentró en conducir, aunque también dejó a mano su microsubfusil por si se hacía necesario disparar. Finalmente llegaron al cul-de-sac de Grove Street y comenzaron a rodearlo, al tiempo que los Ballas de allí les miraban atentamente. Algunos estaban reunidos en pequeños grupos de tres a cinco personas, lo que facilitaba las cosas.
-Muy bien, a la de tres. Tres… dos… uno… ¡fuego!-exclamó Lamar por los auriculares.
Al punto las armas comenzaron a tronar mientras el coche avanzaba rodeando la plazoleta, montando la de dios en cero coma y provocando un caos espantoso. Las balas silbaron y acribillaron a los Ballas, que apenas tuvieron tiempo de reaccionar, cayendo un buen número de ellos rápidamente mientras que los demás terminaban de reaccionar. De una casa cercana salió entonces una cara que le era familiar a Rainbow.
-Joseph…
Y es que el OG Balla artífice del engaño hacia sus personas se encontraba allí, dispuesto a defender su territorio con uñas y dientes; sin ni siquiera pensarlo y dejándose llevar por el momento, Rainbow hizo mano de su arma y disparó en dirección hacia el OG, pero éste reaccionó a tiempo y se agachó, logrando así salvarse por los pelos.
-Mierda puta…-masculló la chica, contrariada.
Los demás siguieron disparando de forma ininterrumpida mientras el coche giraba hasta que los cargadores se vaciaron; al segundo siguiente se sobrevino el silencio más absoluto, sólo opacado por el gritos y quejidos de los Ballas heridos. Rainbow aprovechó entonces para acelerar y alejarse de allí, siguiendo la segunda parte del plan. Al segundo siguiente los Ballas reaccionaron, moviéndose rápidamente.
-¿Qué ha pasado, qué cojones ha pasado?
-¡Que nos han atacado, negro! ¿Es que no lo ves?
-¡Ya lo sé, eso ya lo veo! ¿¡Quién coño ha sido?!
-No lo sé, apenas los he visto, ha sido tan rápido…
-¡Yo sí los vi, los panchitos, han sido los panchitos!
-Espera ¿qué?
-¡Sí, los panchitos de Marabunta Grande, han sido ellos, eran sus colores y su vestimenta, han sido ellos!
-¿¡Qué?! ¿¡Pero de qué van esos capullos?! ¡Teníamos un pacto de no agresión con ellos!
-¡Ya lo sé, se lo han pasado por el forro de los cojones, parece ser!
En ese momento Joseph puso orden exclamando.
-¡Callaos de una puta vez, negros, vamos a por ellos!
-¡Sí, vamos, que les jodan, nadie jode a los Ballas y se va de rositas!
Todo el mundo fue a por sus coches y comenzaron a movilizarse, siguiendo la estela del coche atacante. Por su parte Joseph tan solo pensaba en matar a todo aquel panchito que se le pusiera por delante. Nadie jodía a los Ballas. Nadie.
-¿Y bien? ¿Cómo ha ido?-inquirió Lamar en ese momento.
-¡A la perfección, les hemos pillado por sorpresa, ahora nos están persiguiendo ciento y la madre!-comentó Rainbow, mirando por el retrovisor.
-Bien ¿qué hay de vosotros, negros?
-¡Igual de bien e incluso mejor, están yendo tras nuestro como si no hubiera un mañana!
-Estupendo, ahora llevadlos al canal de Los Santos y a disfrutar del espectáculo.
A partir de ahí tan solo quedó dirigirse al lugar marcado, desde donde estaban se podía ir sin dar mucha vuelta, el canal de Los Santos discurría paralelo a esa parte de Los Santos Sur, por lo que yendo recto por Little Bighorn Avenue llegaron enseguida, saliéndose de la carretera un poco más adelante y desembocando justo enfrente de la confluencia entre los dos tramos del río. Allí había una amplia explanada con muchos materiales desperdigados, un par de módulos prefabricados y una pequeña pasarela de metal plana que ayudaba a salvar el río hacia el otro lado. Lo cruzaron hasta parar justo al lado, en ese momento los Tornado morados hicieron acto de presencia y, al segundo siguiente, una larga hilera de Ballas y salvadoreños hicieron también acto de presencia. Al verse casi todos desmontaron de sus coches, preparándose para la acción.
-¡Esta es la nuestra, salgamos de aquí!-exclamó Jolly.
Sin embargo Rainbow miró hacia donde estaban los Ballas, logrando distinguir a Joseph entre la multitud. Por un momento quiso bajarse e ir por él, pero Jolly la despertó enseguida.
-¡Dash, muévete, joder, que nos descubren!
La chica reaccionó y aceleró, apartándose la inminente batalla y subiendo por el otro lado del canal, reuniéndose con los demás. Todos se bajaron de los coches y les observaron pelear entre sí, tanto los Ballas como los salvadoreños disparaban a matar y no se daban tregua, lanzando incluso granadas.
-Fua, mirad cómo se reparten entre sí…
-Hay que ser idiotas…
-Lo hemos conseguido, negros, y no ha hecho falta pegar ni un solo tiro.
-Los Families mandan, colega.
-Oh, sí…
En todo momentos ambas fuerzas parecían estar bastante igualadas, sin embargo los salvadoreños empezaron a ganar terreno, obligando a los Ballas a retroceder, los cuales eran cada vez menos; por ambos extremos llegaron más refuerzos, sin embargo los salvadoreños mostraron un espíritu de lucha y una ferocidad que incluso llegaba a sobrepasar a los Ballas, los cuales iban decreciendo en número rápidamente. Esto hizo recular a los pandilleros, el propio Joseph incluso indicó retirada mientras se echaba hacia atrás, sin embargo al moverse llegó a ver a Rainbow y los demás subidos al otro lado del canal, observándolos entonces detenidamente y comprendiendo casi al instante la situación.
-Hijos de puta… ¡hijos de puta! ¡Cuatro conmigo, ahora!-gritó entonces el OG.
-¡Oh, mierda, nos han visto, vámonos!
Todos montaron en los coches y comenzaron a huir rápidamente, sin embargo Rainbow bajó al canal y lo comenzó a subir hacia el norte, al tiempo que Joseph y los únicos cuatro Ballas que iban con él y que eran conscientes de la situación les seguían en su propio coche.
-¡Dash! ¿Qué haces, a dónde vas? ¡Tenemos que irnos!-exclamó Jolly.
-¡No, no podemos dejar que esos cinco salgan con vida, nos han visto, hay que silenciarlos!
-¡Pero es arriesgado, nos podrían matar!
-¡Y nosotros a ellos también, así que estamos en las mismas!
La persecución se alargó a través del canal, atravesándolo de cabo a rabo hasta acabar junto al dique de contención al lado de Mirror Park y el acceso a las alcantarillas; Rainbow y los moteros fueron los primeros en llegar, lo que la chica decidió usar a su favor.
-Fuera, esto es cosa mía.
-¿Qué? ¡Pero es un suicidio!
-¡Si queréis ayudar podéis ocultaros arriba y atacar desde allí, pero Joseph es mío! ¿Entendido?
Al final los moteros accedieron y se ocultaron en la parte alta del dique, a la espera de los Ballas; por su parte Rainbow se cubrió tras el acceso a las alcantarillas y comenzó a disparar en cuanto los Ballas llegaron al lugar. Entre Jolly y los demás despacharon rápidamente a los cuatro Ballas hasta dejar completamente solo a Joseph, el cual masculló.
-¡Sal de ahí! ¡Eres tú! ¿Verdad? ¡La del pelo de colorines! ¡Rainbow Dash!
Al oír su nombre la chica se descubrió y se quitó el gorro, dejando a la vista su tan famoso pelo de colorines; al verla Joseph se rió con socarronería, como si le hubieran contado un chiste malo.
-Por supuesto… hace falta tenerlos cuadrados para enfrentarse a nosotros… no sabes lo que has hecho. Has firmado tu sentencia de muerte, nadie jode a los Ballas…-masculló el OG, furioso.
Ante eso la chica se burló de él, sin ningún atisbo de miedo en su cara.
-Nadie jode a los Ballas, nadie jode a los Ballas… qué miedo me das, payaso. Aunque ahora que dices eso ¿sabes qué es lo gracioso? Que nadie jode a los Lost.
-Ja, qué gracia me das. Cuando te conocí por primera vez no eras más que una entrometida forastera, y luego apareciste de nuevo ante mi puerta ensutada en cuero y con esa panda de desperados que no tienen nada que hacer en este estado salvo el comerse los mocos. No, de eso nada, esto no es por los Lost ni por nadie más salvo por ti.
-¿Y tú qué sabes? ¡Nada! ¡No sabes nada de mí, así que cierra la boca!
-¡Sé lo suficiente como para entender que no eres buena para mis hermanos, y mucho menos para esa niña que tanto te importa! ¡Es nuestro barrio, nuestra gente y nuestra vida!
-¡Esa niña no te pertenece, y no pienso dejar que la degeneres así sin más haciéndola entrar en tu asquerosa pandilla de negratas!
-¡Ajá! ¡Entonces admites que es por eso! ¡Por la niña!
-¡No la metas en esto!
-¡Muy tarde, ya lo has hecho tú! ¡Pero suficiente de esta mierda, has intentado engañarnos y no lo pienso tolerar!
-¡Vosotros nos engañasteis antes haciéndonos creer que podíamos confiar en vosotros, y nos vendisteis a Marabunta Grande! ¡Dios perdona, pero los Lost no!
-¡Y dale con los Lost, a ti los Lost no te importan, sólo estás aquí por la oportunidad! ¿O me equivoco? No, espera, que sólo te importa la niña…
Ante eso la chica se quedó callada, mirando de reojo a Jolly y los demás, que no la quitaban la mirada de encima. Rainbow suspiró, viéndose acorralada, por lo que finalmente murmuró.
-Puede que al principio me dieran un poco igual, después de todo sólo me acerqué a ellos para acercarme a vosotros… pero luego fui aprendiendo más cosas de ellos por el camino, viendo que están todos juntos y se apoyan mutuamente, como en una gran familia. Su lealtad, su camaradería, su coraje… me hizo ver que no somos tan diferentes. Y con el tiempo aprendí a apreciarles, sabiendo más de su historia y su cultura. Puede que no sean unos intelectuales… qué diablos, no lo son, son solo un puñado de desperados locos, como bien tú dices. Pero son personas aun así, y a su modo se hacen querer. Al final me he hecho a ellos, y ellos me han aceptado como una más. Hermanos de por vida, Lost para siempre.
-Dash…-murmuró Jolly, algo conmovido por sus palabras.
Los demás moteros la miraron con respeto. Sin embargo Joseph tan solo se rió tontamente, murmurando de seguido.
-Por favor, cuánta sensiblería barata. Acabemos con esto de una vez.
Los dos se miraron fijamente, diciéndoselo todo en nada y esperando al momento oportuno. Los segundos pasaron lentamente, sin decir nada, hasta que finalmente se movieron. Joseph disparó y Rainbow se lanzó hacia un lado mientras disparaba una ráfaga que fue directa hacia él. Los dos cayeron al suelo al mismo tiempo y no se movieron durante los siguientes diez segundos, que se alargaron una eternidad.
-¡Dash!-exclamó Jolly, levantándose.
Al principio ninguno de los dos se movió ni dijo nada, pero en cuanto el tiempo volvió a correr, Rainbow se levantó pesadamente sin apenas rasguños salvo los del golpe al caer. Jolly y los demás fueron a su encuentro, aliviados.
-Menos mal, estás bien…
-Sí, estoy bien. Dios, eso ha estado cerca…-masculló la chica.
-Y tanto… pensaba que te había dado…
-Ya, y yo, menos mal que me lancé…
La chica se acercó a Joseph, el cual se encontraba tirado en el suelo muy malherido; Rainbow le miró fijamente sin decir nada, aunque el hombre masculló entre estertores de agonía.
-Os arrepentiréis de esto… mis hermanos sabrán lo que ha pasado…
-Dudo que ni se hayan dado cuenta mientras huían.
-Esto no quedará así… estáis jodidos, todos vosotros… nadie juega con los Ballas…
-Ya ¿pero sabes qué? Que nadie jode a los Lost-le espetó ella, con dureza.
Joseph quiso decir algo, pero entonces dio un estertor y se dejó de mover, mirando al cielo sin ver nada. Tanto Jolly como los demás moteros apoyaron a la chica, haciéndole un gesto de confianza en el hombro. Al fondo comenzaron a oírse las sirenas de la policía.
-Tenemos que irnos, hay que devolver el coche a Benny.
Los cuatro se montaron en el lowrider y se fueron de allí, dejando el lugar vacío y silencioso salvo por el rumor del agua del río, la cual se teñía de rojo poco a poco. Mientras tanto, Los Santos seguía a su ritmo.
-¿¡Qué?! ¡No, no puede ser, miente, no puede ser usted!
-Sí que lo soy, Sunset, confía en mí ¿te mentiría así sin más?
-¡Por supuesto! ¡No supe nada de él en todos estos años y precisamente ahora me llama tras todo este tiempo! ¡No me lo creo, sencillamente no me lo creo, es imposible!
-De verdad, soy yo…la conocí en el club y fui a verla más veces, pero luego me salieron compromisos y me fue imposible volver a contactar con ella. No supe de ti hasta mucho tiempo después, vale que tal vez no sea excusable, pero quiero recuperar el tiempo perdido…
-¿¡En serio!? ¡Ya, claro, qué típico, y pretende que con ese cliché me lo crea aún más, lo lleva claro!
-Yo sólo quiero hacer las cosas bien por una vez. Entiendo que no me creas, pero aun así me duele…
-Si intenta que sienta pena por usted lo está haciendo mal.
-Comprendo tus dudas, pero podré probarlo todo mejor en persona. Ven a verme y déjame mostrarte que realmente lo soy…
-No… no, no… usted no es nada… no es nadie…
-Sunset, por favor… vivo en Algonquin, en el 5333 de Columbus Avenue.
-Espere ¿qué?
-No vengas si no quieres, pero si lo haces, aquí estaré. Lo siento, Sunset. Lo siento, por todo.
La aludida quiso responder, pero no pudo decir nada más, puesto que había colgado. La chica se encontraba a cuadros, triángulos, esferas y romboides. ¿Por qué? Si era verdad ¿por qué ahora? ¿Por qué en ese momento? No tenía sentido, nada tenía sentido, sin embargo algo dentro de ella se revolvía, inquieta. No sabía qué pensar, todo eso la sobrepasaba, era demasiado para ella, y aun así la duda seguía presente en la chica, como una mala semilla sembrada por tan sorpresiva e inesperada llamada.
Su sentido común la recalcaba la dudosa plausibilidad de la situación, algo que incluso ella sabía muy bien. Pero, por otro lado, algo en lo más profundo de su corazón se preguntaba si podría ser real. No lo quería admitir, pero ese algo deseaba que fuese real. La sola idea de que no estaba sola en el mundo conseguía convencerla cada vez más y más, sin apenas poder hacer mucho más por controlarla. Se llevó las manos a la cabeza, como si tratara por todos los medios de acallar esa voz en su cabeza. Finalmente acabó chillando de pura impotencia.
-¡Maldita sea!
Ahora ya no había vuelta atrás. Sabía que debía hacerlo si quería quedarse tranquila consigo misma. Por lo que, sin pensarlo más, se dirigió al aeropuerto para salir de dudas. Esta vez descubriría la verdad. Y nada la pararía.
Y con esto y un bizcocho, las subtramas están cerradas. De aquí en adelante será trama principal hasta el final, sin más interrupciones. Puedo decir que en el siguiente se volverá a cierta ciudad que supongo que ya conoceréis bien, pero será una visita relámpago, por así decirlo, ya que será ir y volver. Y no digo más, que ya estoy diciendo demasiado. Ahora hablemos de las subtramas finalizadas.
Y, por si alguien no lo había pillado del todo, sí, Cumulus Brise es el padre de Fluttershy en este fic. Estuve considerando usar al señor Shy, el cual ya se ha visto recientemente en la serie, pero al final decidí usar un OC, aunque físicamente se parece un poco al señor Shy. La persecución me llevó un buen rato escribirla, ya que quería describirla apropiadamente y estuve trazando el recorrido utilizando el mapa de Los Santos que yo tengo y aprovechando algunos elementos ya vistos en el juego. Si queréis ver los túneles del metro y las alcantarillas por las que Rarity y Fluttershy huyen, echad un vistazo al golpe de la joyería de GTA V, es el mismo recorrido. Además, la situación me ha servido para realizar el último cameo, concretamente el de Franklin, el tercer protagonista del juego. Y ha sido bastante similar al de Michael, ya que sólo Franklin puede comprar la empresa de taxis, pudiendo ser llamado por el encargado para hacer carreras privadas por tarifas variables. Me ha gustado mucho cómo me ha quedado.
Por otro lado está el negro de negros Lamar Davis XD es un personaje secundario del juego bastante cachondo, amigo de Franklin, y tuvo una participación activa en la trama del juego. Su inclusión no es casual, ya que contemplaba desde el principio que apareciera, recurriendo al contenido de GTA Online y su actualización de los lowriders para montar la nueva situación. Al final me ha quedado bastante bien y me gusta el resultado, aunque no contemplaba que fuera Rainbow la que matara a Joseph, saliendo más solo que otra cosa, pero no me arrepiento, ya que me ha permitido mostrar su evolución a lo largo de toda la trama.
Y eso es todo por ahora, ya queda poco y estoy inspirado, así que... Comentad, dejad reviews y todo eso. ¡Nos leemos!
