Iba a subirlo mañana pero no me aguante jaja.

Besos.

Kindaichi.

Tobio suele decir que es bueno es escribir sobre los acontecimientos que pasan a diario. No como si fuéramos escritores, son más bien para desahogarnos de cierta forma.

Nunca me atrevía decirle lo que encontré aquel día en la casa de Shouyou, sabia cuanto se había angustiado y que mal le había hecho saber esas cosas, al menos la primera vez que se entero que Shouyou, había mantenido relaciones sexuales con su propio padre.

Aunque no me desligue de los hechos, sabiendo muy bien que lo que hacia Tobio tampoco estaba viendo, lo mío de ser cómplice tampoco, pero a pesar de todo eso, lo nuestro parecía algo inocente a la luz de lo perverso que podría ser tu padre.

Apoyaba a Tobio en sus gustos, sabía que si tenía gana solo haría estando o no de acuerdo a ello. Sabía lo que podía calentarle y lo que no. Y en un principio, el niño había sido para él un capricho muy poderoso que me gustaba que saciase.

No soy un santo, ahora ni nunca. Digamos que a mi también me daba morbo cuando me contaba sus andanzas con el pequeño. Porque realmente es un tabú admitirlo, pero muchos de mostros siendo gays o no, hemos fantaseado con estar con un menor de edad. Yo no lo haría, pero me daba morbo y curiosidad como seria eso, y por eso, si el niño no se oponía a tener sexo con un hombre tan mayor, por que debería de oponerme yo.

Mas sabiendo que tan persuasivo y salvaje puede ser Tobio teniendo relaciones, me agradaba ese día.

Pero, como siempre diciendo, mientras los dos estuvieran de acuerdo.

Por lo que siempre me ha dicho Tobio, y por como he podido estudiar a Hinata no se había negado. Y por mucha calentura que tuviera Tobio, cuando se le decía que no lo respetaba.

Y las veces que vi a Hinata luego de los tratamientos de Tobio en su auto, no parecía la de un niño abrumado, sino de alguien que le gustaba explorar y aprender del sexo.

Y por favor, que no se hable que era demasiado niño. A esa edad, los impulsos sexuales no se controlan, más aun en un hombre. Y me encanta la idea de que se experimente, y utilicen ese tiempo de pubertad para elegir lo que se quiere.

Yo lo hice, así fueron mis inicios. No con alguien tan mayor, pero si con diferentes personas.

Tobio cree que él y Kunimi fueron los únicos, típico de hombres un tanto machistas. Cada quien tiene su historial. Y lo que haya pasado en el pasado no tiene nada que ver con esto.

Ahora lo único que deseo, a la edad de 35 años, es que la persona que siempre he querido me quiera de la misma manera. Y que acepte que es hora del todo o nada. Que deje de tontear ya sea con Hinata o con otro, y que nos demos el tiempo que nos merecíamos hace mucho.

Como le dije, ya había esperado suficiente, y no aceptaría otra cosa que no fuera fidelidad.

A punto de cometer un grave erro en mi vida, fui salvado por la campana y lo que más deseaba se materializo.

Estaba a un paso de concretar todo lo que quería en esta vida con Tobio y el también estaba decidido.

El único tema que nos quedaba un poco colgado era el niño en cuestión, no había entendido bien, no sabía si quería seguir teniendo seco o no con él. O si quiera un par de veces más y ya. Y eso me estaba molestando bastante.

Ya no quería compartirlo. Pero tampoco quería obligarle a estar solo conmigo, como así tampoco quería arruinar todo esto y el hecho de saber que me quería tanto como yo a él, peor en temas de seco, Tobio era muy débil. Y la verdad que en ese punto no sabía que podía o no exigirle.

Ya habíamos contemplado el tema de la exclusividad, le había sido franco con eso, quería ser yo, nadie más que yo. Sentir que no tenía que compartir su querer ni su cuerpo con nadie. Y la verdad que con este niño la cabeza me estaba por explotar.

….

Y como había dicho al principio, nunca le dije a Tobio sobre como encontré esa mañana a su pequeño.

No quise preguntar, era obvio.

Le compre en la farmacia algunos medicamentos para esos dolores y le pregunte si deseaba ir al mecido, aunque eso fuese un grave error. Todo se podría ir a la mierda si se investigaba los abusos del padre, porque irremediablemente Tobio caería en eso, y ambos, tanto el niño como yo, no queríamos eso.

Me negó de inmediato el tema del hospital y me pidió ayuda para cambiarlo.

La piel de Hinata era suave y muy blanca, tuve la oportunidad de tocarlo mientras le ponía su ropa interior, y era frágil al tacto, seguramente era eso que atraía tanto a Tobio, lo fácil que era de agarrar y manipular.

En algún punto todos estábamos un poco enfermo.

Me encontré pensando que tan agradable seria ver como Tobio tenía sexo con él. Y estaba seguro que si se lo pedía accedería de buena gana. Aunque no se qué tan dispuesto estaría Hinata, le destrozaríamos tal vez un poco más la mente, más de lo que estaba. Pero como dije antes, le gustaba. Le gustaba el sexo. Y al menos sabía diferenciar ahora. Ya no le parecía bien hacerlo con su padre.

Sacudí mi cabeza, alejando esos pensamientos tan morbosos cuando horas antes, había sido forzado a tener sexo.

-Gracias Kindaichi-san.

Asentí aun abrumado con mis pensamientos,- vamos, es hora de almorzar.

….

Hinata comió dos platos enteros, y se preparaba para una pequeña siesta. Sabía que después de aquel descanso debía llamar y contarle a sus Senpai que estaba ocurriendo.

-Antes de ir a dormir, hablemos por favor.

-está bien.

-Como sabes, viviré con Tobio. Me gustaría que nos acompañes a vivir. Hace mucho tiempo, antes que nacieras, que conozco a Kageyama y créeme, realmente estoy enamorado de él. ¿Te has enamorado alguna vez?

-De Senpai…

-Entonces sabrás entenderme. No quiero compartir a Tobio. No deseo que tenga sexo con otros, que toque a otros.

-Pero anoche

-Lo sé, sabía que tendrían sexo. Y no te puedo describir que tan celoso me pone eso. Pero de ahora en más. El dormirá conmigo, y tendrá solo sexo conmigo, a no ser que…

-¿Qué?

-escucha Hinata, se que tu padre es un monstruo, pero a ti te gusta el sexo con Tobio. Y hablemos como gente grande, sin tabús, disfrutas las relaciones con Tobio y yo también te lo aseguro, pero no quiero que tengas mas a no ser que esté presente y participe de ellas. Sé que sabes a que me refiero. – Lance una risa sin poder evitarlo- ay niño si me escucharan estaría preso.

-No se preocupe, se a que se refiere.

-¿entiendes entonces?

-No deseo compartir a Sensei de esa manera.

-entonces me temo que no será de ninguna, entiende que

-Lo sé, Sensei le quiere mucho y lo explico. Me sentiría incomodo hacer eso frente a usted. Y Sensei explico que ya no podríamos hacer eso. Porque le quiere a usted. Y yo estoy feliz que él por fin haya dicho esas cosas. Porque estaña muy triste esos días.

-Lo sé, por eso he vuelto. Quiero que este bien, pero quiero que este conmigo.

-Yo tengo a Senpai. O eso creo.

-¿Podrás vivir con mostros bajo esas circunstancias? es decir Tobio está de acuerdo. Y planea cuidarte. Hemos pasado por muchas cosas, varios años, e infinidad de sentimientos maltrechos, creo que es hora de que ambos busquemos lo mejor para los dos y es esto. Que te incluye claro pero no de la misma forma.

-Entiendo señor, Sensei me lo explico todo. Aunque a mí me gusta hacer esas cosas…

No pude evitar morder mi labio inferior, porque aunque quisiera fidelidad en la relación, tenía ese morbo de ver cómo es que Tobio le generaba tantas ganas de seguir cogiendo pese a todo lo que estaba pasando. Quería saber de qué manera lo hacían para entenderlo y calmar mi calentura respecto a ello.

Después pensé que tan enfermo podía ser eso, pero reflexione que no era enfermedad solo sexo.

-Solo con mi consentimiento- conteste.

-¿debe pedirle permiso?

-algo así. No quiero que pase por encima de mí. Pero supongo que podría arreglarse.

-señor… ¿está mal esto?

-hacerlo con tu padre sí. Experimentar con gente que no te hace daño no.

Hablamos más cosas.

Dejamos esos temas de lados.

Y aunque su padre le había hecho aquello y yo tan desalmado seguía hablando de sexo, el parecía calmado.

Creo que su única preocupación no es que dijera Tobio, su padre o yo. Era qué pasaría con su Senpai.

Le había sido claro a Tobio. Le había dicho que él sólo amaba a Oikawa Kun, a nadie más.

Y supongo que era como una persona grande sabiendo diferenciar ciertas cosas, como que es sexo y que es hacer el amor.

Que era querer y que era amar. A pesar de tener facetas inocentes, tenía momentos de claridad que tanto como Tobio y a mí, nos dejaba asombrado.

...

Lave las cosas de la cocina y ordene la habitación principal mientras él dormía.

Me tome el atrevimiento de tomar un bolso y ordenar un poco de ropa.

Tome utensilios que había utilizado en el baño y también los guarde.

En un armario aparte encontré todos sus elementos de escuela y los guarde aparte.

Revise el patio y tome el balón junto con la Red. Había espacio en casa donde podía desarrollar la misma actividad.

Sabía que más allá de todo lo que podía generarle a Tobio, Le quería.

Él nunca se había puesto en gastos con un amante, o si quiera Le había permitido llevar cosas o dejarle dormir en su casa.

También quería aprender a quererle y cuidarle. Y por qué no, si aceptaban mis condiciones podía seguir teniendo ese tipo de relación con Tobio

Al menos por un tiempo. Hasta ver que hacía con su vida o qué futuro le deparaba junto a su Senpai.

Que por lo que había dicho Tobio, era un chico serio que buscaba mejorar su futuro para el niño.

...

Hinata se levanto unas casi dos horas después.

Y a pesar de que dio mil vueltas, para eludir aquel llamado, lo termino haciendo.

No me atreví a escuchar nada. Solo me senté en el comedor a esperar que termine.

...

Salió de su cuarto con los ojos llorosos y acongojados.

Y me abrazo con fuerza.

Ahí es cuando note como es que Tobio quería a su otra faceta. Ahí es donde estaba la controversia de todo lo que había alrededor. Donde se confirmaba lo tierno e inocente que era.

No quiso hablarme sólo surero, una oración entre cortada, que yo calle con caricias en su pelo, negando esa teoría.

...

Y sin rechistar, nos marchamos aquella noche de su casa.

Y con algo de más ánimo, se atrevió a pedirme la cena de ese día.

...

Hinata accedió a dormir temprano con la idea fija de disfrutar el domingo siguiente con nosotros en el centro del pueblo.

Yo deseaba por fin acostarme con Tobio y hablar un poco sobre ese día.

Pero amaba que fuera así tan caliente, cosa que a esa edad era bastante inusual ver a un hombre querer hacerlo todos los días.

-Me dejaste solo todo el día. ¿Que tanto hablaste con el niño?

Y haciendo un gesto como que fuera silencioso, después de tanto tiempo me dio una mamada de varios minutos a lo que yo debía hablar sin gemir al respecto. Tratando de que no se oyera esa noche que teníamos sexo en la habitación de al lado.

-Le dije que no debía tener sexo contigo.

Tobio me miro sonriente - ¿Que más? -prosiguió metiendo el pene hasta el fondo de su garganta.

Me perdí un momento en los círculos que hacía su lengua cuando recordé la contextura suave de Hinata y como sería cuando Tobio le hacía mismo.

Estuve cerca de acabar al pensar en eso.

-puedo deducir porque te gusta tanto. Tiene una piel delicada, es suave y si lo tocas es fácil de manipular.

Tobio dejo de succionar y coloco su mirada frente a la mía 1¿Tuviste sexo con él?

-¡no! ¿Como crees? Tú sabes que no me gusta de esa forma.

Se paro frente a mí con esa mirada perversa que a veces solía tener y bajo hasta sus rodillas sus pantalones junto a su ropa interior dejándome ver su erección

-Si, me calienta mucho su contextura física. Pero ya lo hablamos, no tendré sexo con él. No permitiré que te vuelvas a ir. Quiero estar contigo

Tome su miembro y empecé a masturbarlo dándole pequeñas lamidas. - ¿Que tan fuerte lo haces con él? - metí mi boca hasta el fondo y espere esos largos suspiros que emitía.

-¿Que dices?

-Quiero verte, oírte, mientras lo haces con él

-Pero, tú

-Puedes tener sexo con él, mientras él quiera y mientras esté presente.

-¿Dices de tener sexo con ambos?

-No, solo quiero verte como se lo haces, hasta cuando acabas dentro de él. Hinata... Es tan pequeño, quiero verlo hacerlo contigo. Aunque sea una vez. A ti te calienta y te gustaría.

Tobio omitió sacarme más prendas de vestir y antes de terminar mi masturbación, me tenía con la cabeza boca abajo contra una de las almohadas penetrándome tan fuerte como aquellos días donde aún no podía coger con el pequeño

Mis piernas temblaban ante las embestidas y si no fuera por la almohada el niño estaría escuchando mis gemidos.

Sentí su cuerpo tirarse contra el mío y su aliento en mi lóbulo izquierdo.

-Dime más, como, donde,

-Ah... Ah... En el Baño, mientras lo bañas, que juegues con él.

-¿Que más?

Sus embestidas eran duras, fuertes, de solo imaginar al niño recibiendo las se quebraría.

-Que lo sientes en la pileta y lo penetres.

-¿Que más?

Tobio me sacudió y no pude evitar gemir en voz alta. Extrañaba ese sexo fuerte y que mis entrañas se revolverían de placer.

-En el columpio, que te lo cojas ahí, él sentado arriba con ese uniforme escolar que tanto te gusta.

Me giro y viéndonos los ojos tapo mi rostro, abrí mis piernas y sentí nuevamente todo adentro mío.

Las embestidas fueron duras, capaz de hacerme eyacular y sentir que me rompía todo por dentro

Sin importar el niño, Tobio exhalo fuerte al acabar y se derrumbó sobre mí.

-Me haces calentar Yuu. Haré un esfuerzo y lo haré. - susurro riendo.

-Que gran esfuerzo

-Lo sé. Todo por ti.

...

Terminó de desnudarse y se acostó a mi lado

-¿Estas seguro?

-Si.

-Porque podría ir ahora, está durmiendo solo, podría despertarle y enseñarte.

-Hoy no. Esta noche eres mío.

-¿Entonces cuando?..

-¿estas ansioso?

-Cualquiera lo estaría mi amor.

-Mañana, Le das un baño y me invitas a ver.

Su lengua entro en mi boca de forma desesperada y sin siquiera pensarlo tuvimos otra dosis de sexo, esta vez sin imaginar al pequeño entre nosotros.

...

...

...

...

Oikawa...

...

...

A veces uno no espera jamás que la vida de semejante giro.

Que te golpee el rostro tan fuerte.

Colgué el teléfono molesto, con tanta rabia. Sin poder creerlo.

Y ante la mirada inquisidor a de Kuroo, arme un bolso con una muda de ropa.

-¿A dónde vas?

-Debo viajar a Miyagi de urgencia. Vuelvo el lunes.

-Pero

-No puedo explicarte.

-Espera, iré contigo.

...

Lamento la ausencia. Esperemos que les agrade. Y si no les gusta pues a cerrar el pico.

Besotes para las hermosas fujoshis que aman el shota.

...

...

Continuará