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Quiero ser padre.

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Disclaimer: Algunos personajes de esta historia son propiedad de J.K. Rowling y la Warner Bros. El resto de ellos son propiedad de Kishimoto-sama. Esto es puro entretenimiento y no me reporta beneficio económico alguno.

Sumario: Envidia era algo que Sirius nunca pensó sentir al ver a James con Harry, pero era verdad y éste sentimiento creció hasta que lo hizo tomar una decisión: adoptar un bebé. No encontrando respuestas en su mundo, él se aventura a otros y justo antes del Halloween de 1981, Sirius recibe la llamada que estaba esperando.

Negando la petición de sus amigos de ser su encargado secreto, Sirius Black viaja este lugar lejano, Konoha, en busca de su nuevo hijo. Un hermoso bebé rubio de ojos azules y con extrañas cicatrices en ambas mejillas.

Parejas: Sirius Black/Severus Snape. Lucius Malfoy/Remus Lupin.

Aclaraciones y Advertencias: UNIVERSO COMPLETAMENTE ALTERNATIVO. Probablemente Mpreg, mucho OOC… y Sirius siendo Sirius.

Aclaraciones de lectura:

-Letra normal: dialogo, relato.

-Letra en cursiva: pensamientos de los personajes.

-Letra en 'blah': Será el inglés en Konoha y japonés en Inglaterra.

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Capítulo 34: Amores y hermanos celosos.

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Harry bufó con desdén, mientras caminaba a pasos furiosos, la memoria de lo que decía ese periódico todavía estaba caliente en su mente. ¡Como si eso sería verdad! ¡Maldita, Rita Skeeter! ¿No sabía ella que a pesar de que no compartieran sangre, él consideraba a Naruto su primo, su hermano? ¡Era imposible que tuvieran una "relación sospechosa" como ella tan indirectamente lo había puesto en su diario de mierda! Oh, pero que se cuide esa loca, porque una vez que Naruto y él estuvieran fuera de Hogwarts, ella iba a ver porque ellos eran la segunda generación de Merodeadores. Iba a pagar muy caro el utilizarlos para escribir sus chismes sin sentido en El Profeta.

-Tranquilo, compañero. Todos sabemos que ella no sabe lo que está diciendo –tranquilizó Ron, dándole una palmada en la espalda. Harry asintió y le sonrió de lado a su amigo. Después de los peligros que había pasado en la primera prueba (y probablemente gracias a las amenazas de Draco), el pelirrojo había recobrado el sentido y se disculpó con Harry, diciéndole que fue un tonto al dudar de él.

Se reconciliaron enseguida y Hermione lloró y los llamó tontos.

-¿Saben por qué McGonagall nos quiere aquí? –preguntó Hermione, mientras entraban al salón donde ella los había citado a todos los chicos y chicas de Gryffindor.

Veinte minutos más tarde, los varones de la Casa de los leones miraban horrorizados a la Jefe de su Casa. A pesar de ser llamados los más valientes, algunos palidecieron al saber que para Navidad iba a haber un baile, un baile al cual tendrían que ir en pareja.

-Bah, no es la gran cosa –refunfuñó Naruto-. Ginny, tú te vienes conmigo.

La pelirroja frunció el ceño.

-Gracias por invitarme de forma tan delicada –se quejó ella-. ¿Y por qué tengo que ir contigo? Yo quiero ir con un chico –masculló con una sonrisa soñadora.

-¿Y qué soy yo? –gruñó Naruto, frunciendo el ceño.

-Tú eres mi amigo, así que no cuentas –respondió ella.

-No, tú irás con él –gruñó Ron-. No quiero verte con ningún desconocido.

Naruto sonrió triunfante, mientras Ginny fulminaba con la mirada a su hermano. Pero Ron no le prestó atención, porque justo vio que Draco venía en su dirección y agachó la cabeza. El rubio todavía no lo había perdonado desde su última pelea.

-Uh, ey, Draco –masculló Ron-. ¿Qué tal?

El rubio lo miró con desprecio.

-Estaba mejor, hasta que te vi.

-Oh, vamos, no seas tan malo. Si yo lo he perdonando, ¿Por qué tú no? –suspiró Harry, cansado de la actitud de estos dos.

-No te metas en esto, cara-rajada –espetó Draco.

-Harry tiene razón –gruñó Ron-. Estás siendo obstinado, anda perdóname. Haré lo que quieras para que me perdones.

Malfoy frunció el ceño, pero luego sus ojos grises adquirieron un brillo espeluznante.

-Sé lo que puedes hacer para que te perdone.

-¿Qué? –pidió con impaciencia.

-Tienes que llevarme al baile.

-¡¿Eh?!

-Es eso, Weasley, o jamás voy a volverte a dirigir la palabra en mi vida –declaró Draco, cruzándose de brazos.

-Pe-Pero –Las orejas de Ron estaba tan rojas como su cara.

-Oh, vamos. Si todos sabemos que quieres –canturreó Naruto, codeando a Ron en las costillas.

Harry tuvo que taparse la boca para no reírse de la cara de su amigo.

-Está bien –suspiró Ron con derrota.

-Bueno, entonces iremos a Hogsmeade este fin de semana –dijo Draco, al parecer muy satisfecho consigo mismo.

-¿Hogsmeade? ¿Por qué?

-En serio no piensas que voy a dejar que me lleves al baile con ese trapo que te mandó tu madre, ¿verdad? –murmuró con voz cansina. Ron lo fulminó con la mirada. –Voy a comprarte una túnica nueva, que sea digna del acompañante de un Malfoy.

El pelirrojo apretó los puños, pero no dijo nada, porque en el fondo él también pensaba que la túnica que le habían mandado era horrible. Pero que Draco le compre una nueva era una puñalada para su orgullo.

-Nos vemos el sábado entonces –gruñó Ron.

Todo sea por el perdón de este rubio estirado. A veces, él no se explicaba por qué Draco tenía tanto poder sobre su persona.

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*Casa de Hufflepuff*

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Haku se encontraba leyendo un libro en una de las butacas cómodas de su Sala Común, cuando sintió que el material relleno se hundía a su lado, indicando que alguien se había sentado. Giró la cabeza y se ruborizó bonitamente al ver que era Cedric Diggory.

-Hola, Haku.

-Buenas tardes, Cedric –sonrió-. ¿En qué puedo ayudarte?

-Uh, bien. ¿Has escuchado que habrá un baile para Navidad, cierto? –preguntó con nerviosismo.

Haku tensó un poco, pero después se obligó a relajarse.

-Por supuesto, es de lo único que se habla desde esta mañana. ¿Por qué? –inclinó la cabeza con inocencia, pero en su cabeza no paraba de repetir: ¡Oh, Merlín! ¡Oh, Merlín! ¡Deja por favor que me invite!

-Bueno, es un baile de parejas y yo…

-¿Sí? –pidió intentando no sonar ansioso.

-Me preguntaba si no quieres venir conmigo –dijo a carrerilla.

¡Sí! ¡Gracias, Merlín! Chilló en su mente.

-¿En serio me quieres llevar a mí? –Agachó la cabeza, con sus mejillas ruborizadas.

-Claro –sonrió-. Aunque si no quieres…

-¡No! –exclamó, y luego carraspeó al notar que sonó desesperado. ¡Tonto! ¡Deja de hacerte el interesante y acepta ya! –Por supuesto que deseo ir contigo, Cedric.

Ambos muchachos se ruborizaron y se sonrieron. Luego, después de lo que pareció ser una gran muestra de valor por parte de Diggory, éste se agacho y le dio un beso en la mejilla al Black.

-Me has concedido un gran honor –susurró, entrelazando sus dedos con la mano derecha de Haku-. Gracias por aceptar.

-D-De nada.

Cedric le sonrió de nuevo y luego fue donde sus amigos lo esperaban. Ellos lo recibieron con vítores y silbidos, abrazándolo y codeándolo. Después de todo, era sabido que en Hogwarts, Haku Black era el hombre más bonito en existencia, y con sus miradas andróginas, algunos decían que ni siquiera una mujer era más bella que él. Ni el mismo Cedric o Lucas Malfoy superaban su belleza.

Una hora más tarde, los alumnos de séptimo año que estaban saliendo de la clase de pociones se abrieron paso al notar que un muchacho venía apresuradamente hacia ellos, luciendo ansioso. El último estudiante que salía tuvo que saltar a un lado, para no ser atropellado por él.

-¡¡Papá!!

Severus levantó su mirada y enarcó un ceja al ver a Haku enfrente de su escritorio, ruborizado y jadeante.

-Te recuerdo que en Hogwarts soy tu profesor –le recordó con voz cansina.

-¡Pero esto es una emergencia familiar! ¡Así que ahora eres mi papá! –exclamó con vehemencia.

-¿Oh, sí? ¿Qué tipo de emergencia?

-¡Papá! ¡No sabes! –Snape se estremeció, los ojos de Haku brillaban tanto como los de Albus. -¡Cedric que invitó al baile! ¡Finalmente!

La ceja derecha de Severus crispó.

-¿Y?

-¡¿Y?! ¡Papá, el traje que me dieron para traer es horrible! –exclamó-. Necesito uno nuevo, uno que esté de acuerdo a Cedric. Él es un campeón, después de todo.

-¿Qué? –Le dio una mirada incrédulo. –Tú no eres un muchacho superficial, Haku. ¿Un traje nuevo? No, señor. Usarás el que tienes.

Haku se puso serio y toda su agitación desapareció.

-Por favor, papá. Cedric es mi elegido, él es mi Sirius Black y este baile será uno que recordaremos una vez que estemos casados y con hijos.

Snape masajeó su frente, sintiendo un dolor de cabeza comenzar a crecer.

-Haku…

-Por favor, papá. Seré tu esclavo el resto del año si me compras un nuevo traje. –Usó su última carta.

-¿Oh? –Severus parecía interesado. -¿Corregirás algunos trabajos, limpiarás calderas y prepararás ingredientes para mí el resto del año?

Haku tragó saliva.

-Si no interfiere con mi tiempo con Cedric, si nos hacemos novios en el baile, sí. –Tampoco era tan tonto como para vender su alma al diablo sin poner condiciones.

Severus frunció el ceño.

-Lo hablaré con tu padre.

-Papá~

-Está bien –suspiró-. Este fin de semana te llevaré a Hogsmeade para comprarte el maldito traje.

-¡Gracias!

Pese a su enfado, Severus sonrió cuando su hijo lo abrazó y besó su mejilla.

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Harry sonrió, fue a buscar a Cho Chang y la felicitó por su traje. La verdad es que no había nadie que llamara poderosamente su atención en el colegio y como ni su amiga Hermione o algunos de sus primos estaban disponibles, la muchacha que le pareció más bonita fue la Ravenclaw Cho.

De repente, comenzó a escuchar unos murmullos alrededor de él y se giró. Su boca cayó abierta.

Su primo Haku bajaba del brazo de un muy ruborizado, pero con todo feliz, Cedric Diggory de las escaleras que llevaban a las puertas del Gran Comedor. Su primo parecía… otra persona. Ni hombre ni mujer. Sólo un ser hermoso que los honraba a todos hoy con su belleza.

Él llevaba un traje tradicional japonés, lo que él conocía como kimono. El traje era impresionante, el color de fondo era un rico verde esmeralda y los dibujos, wow, había flores, círculos y hojas de todos los colores. Rojo, purpura, rosa, anaranjado, no había color que esa tela no tuviera. Y el obi (Harry rodó los ojos), el obi, era, por supuesto, de un color rosado o fucsia; él no sabía qué obsesión tenía su primo con ese color. Pero en sí, el traje era impresionante y Haku lo llevaba muy bien. (1) Por suerte, el cabello lo llevaba sencillo, estaba recogido en un rodete flojo, con un flequillo hecho de izquierda a derecha. En el cabello llevaba un par de adornos hechos de oro y perlas, que estaba seguro que le costó un ojo de la cara a sus padres. (2)

-Él se ve… impresionante –susurró Cho y había una nota de envidia en su voz. Ella misma tenía un traje chino modificado y moderno que la hacía verse hermosa, pero ni le pisaba los talones a Haku.

Harry hizo muecas. Creo que voy a tener que vigilar a Naruto esta noche, pensó con pesar el pelinegro. En cuanto vea a Haku vestido así (a pesar que está muy tapado) va a volverse un loco celoso. Maldición.

Efectivamente, tal y como se lo esperaba, Harry (con una Ginny renuente) tuvieron que estar detrás de Naruto, porque en el momento éste que vio a su hermano vestido así y notó las miradas que atraía de los alumnos (y los profesores) su cara se frunció de manera horrible. No fue una noche muy buena para el Potter, encima sus amigos brillaban por su ausencia, Hermione había sido invitaba por Viktor Krum de toda la gente y bailaban divertidos en el centro de la pista y Ron y Draco habían desaparecido después del banquete. Y Cho hace rato se había perdido para bailar con un alumno de Durmstrang.

Harry había notado que los gemelos le daban una buena cantidad de dinero a Haku, él había ganado la apuesta que hicieron hace poco.

-Naruto eres la peor pareja que me pudo invitar al baile –se quejó Ginny, parada al lado de su amigo, mientras este miraba para todos lados-. Deseo bailar, ¿puedes llevarme a la pista?

-Más tarde –masculló-. ¿No ves que ahora no puedo? ¡Haku y Cedric desaparecieron!

-Oh, por favor. Ahora quiero que me lleves o me buscaré otro con quien bailar.

-Pero –

-¿No puedes dejarlos en paz? Haku está enamorado de Cedric, Naruto. Es evidente que habrán ido a un lugar, lejos de ti, para besuquearse.

Harry hizo una mueca de dolor cuando los ojos de Naruto se pusieron salvajes.

-¡Eso no lo voy a permitir!

Y con una disculpa susurrada a Ginny, Harry fue tras su primo, que en estos momentos acechaba hacia la puerta de salida con todas las intenciones que castrar a cierta persona.

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*En el Patio*

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Cedric agarró más apretado la mano de Haku y ambos se detuvieron bajo un árbol cerca de una de las ventanas del castillo. Habían estado dentro en un principio, pero después de escuchar la voz de Naruto llamando a su hermano, decidieron salir para tener aislamiento.

-Estás hermoso esta noche –susurró Diggory, trayendo la mano de Haku cerca de su boca, para darle un beso-. Pero eso te lo he estado repitiendo toda la noche, ¿cierto?

El chico se ruborizó, al mismo tiempo que sonreía.

-No me importa que me lo repitas, me gusta ser halagado por ti.

-Oh, Merlín, Haku –susurró desesperadamente, antes de abrazar al chico por la cintura precipitadamente-. Sé que hasta ahora hemos estado tonteando como dos niños que no saben nada de amor, pero ya me cansé de eso. Quiero que nos pongamos serios de una vez por todas.

-N-No soy quien para detenerte –tartamudeó, sintiendo que sus mejillas ardían.

-Entonces, ¿puedo besarte? –murmuró, pegando su frente contra la de Haku.

-Por supuesto.

Cedric sonrió encantadoramente y, lentamente, fue juntando sus bocas, hasta que sus labios se encontraron. Haku no pudo evitarlo, gimió y levantó sus brazos revestidos de tela, para rodear el cuello del muchacho más alto con ellos. Diggory respondió al gesto desesperado apretando más un brazo por la cintura de Haku y levantando el otro para apoyar su mano en la parte de atrás de la cabeza del chico, teniendo cuidado de no deshacer su bonito peinado. Con su mano allí, inclinó un poco la cabeza de Haku y sacó tentativamente su lengua, para acariciar los labios que estaba besando. Entendiendo el mensaje, Haku no demoró en abrir su boca y dejar que la lengua del otro sea bien recibida por la suya. Así pues, el beso se volvió más intensivo, con intercambio de lenguas, saliva y pequeños quejidos que ninguno de los dos sabía de quién provenía.

Cuando se separaron para respirar, Haku pegó más sus cuerpos y Cedric gimió al sentir la erección del más joven, a pesar de todas las capas de tela que los separaban.

-Ha-Haku –siseó Cedric, respirando agitadamente-. Estamos en el patio del colegio y hace menos de 2 grados de temperatura.

-No me importa –susurró, dejando pequeños besos sobre la quijada del Campeón-. Sólo quiero que me toques, lo necesito, Cedric y sé que tu también –acentuó sus palabras, refregándose contra el cuerpo del otro y haciendo que ambas erecciones se tocaran.

-Oh, Merlín –gimió.

-No llevo ropa interior, Ced –susurró sensual.

Diggory lo miró asombrado, nunca había visto esta faceta de Haku antes. Pero con sus deseos frotándose cara a cara, Cedric no le dio mucho más pensamiento al asunto. Con una mano un poco temblante, comenzó a hurgar entre las capas de tela, hasta que su piel tocó otra piel, bajó un poco más la mano y encontró el premio que buscaba. No podía verlo, pero por lo que sentía, parecía que Haku tenía el tamaño perfecto, ni grande ni pequeño. Por su parte, Haku venció su vergüenza al ser tocado por primera vez por alguien que no era él y también bajó sus manos, que fueron al pantalón de Cedric; allí sus manos abrieron el cierre y luego una buscó el pene. Cedric era mucho más grande que él y Haku gimió al imaginarse lo que sería tener eso golpeando en su culo.

-E-empecemos –susurró Haku, sacando su lengua para lamer el lóbulo de la oreja que estaba más cercano a su boca.

Cedric asintió tambaleante, preguntándose cómo nunca vio este lado sensual de Haku, que parecía como una diferente personalidad del muchacho. Pero estaba feliz que nadie supiera de ella y que sólo él estuviera destinado para verlo. Comenzaron lentamente, extrañamente sincronizados, masajeando la base primero, luego subiendo para jugar con la cabeza. Cedric fue un poco más atrevido, pasando la yema de su dedo grande por la punta, jugueteando con el agujero, haciendo que Haku gima y arqueara eróticamente su cuerpo. La mano en su pene se detuvo, así que Diggory tuvo que mover un poco sus caderas, poco dispuesto a que Haku olvidara su tarea.

Luego de recuperar su respiración, el chico femenino volvió a mover su mano y buscó la boca de su amante para compartir en beso lujurioso. Se tambalearon un poco, ya que estaban sintiéndose demasiado bien, así que Cedric empujó un poco el cuerpo del otro, hasta que su espalda estuvo recostada contra el tronco del árbol. Teniendo algo por lo que apoyarse, Haku se volvió más descarado. Levantó una pierna pelada y la ancló a un lado de la cadera de Cedric, haciendo que sus cuerpos estuvieran más pegados.

-Ju-Juntos –susurró entrecortado contra los labios de Cedric.

El campeón le dio una mirada de incomprensión por un segundo, hasta que se le prendió la lamparita y juntó ambos penes. Silbaron con gusto cuando sus carnes calientes estuvieron pegadas y no perdieron tiempo en juntar sus manos también y comenzar a masturbarse juntos.

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*Adentro*

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-¡Tienes que estar por algún lado! –se quejaba Naruto, mientras caminaba airadamente por un pasillo vacío.

-Seguiremos buscando –suspiró Harry, siguiendo a su primo.

-¡Por supuesto! No pueden simplemente haber des– ¡Ek! ¡Mis ojos!

Naruto se tapó los ojos, luciendo muy disgustado; curioso, Harry enarcó una ceja y estiró su cuello para ver lo que su primo había visto. Frunció la nariz y luego rodó los ojos. Más adelante en el pasillo estaban Ron y Draco. Su amigo tenía empujado a Draco contra la pared, mientras este lo tenía agarrado por la solapa de su túnica. En sí, la posición no era tan traumática si no fuera por el hecho de que ambos se estaban besando como si su vida dependiera de ello. Se mordían, se lamían y se chupaban con tanta pasión que Harry se sorprendió de que no estuviera ya en una cama.

-Uh, ¡Naruto! –exclamó Ron, que recién se había dado cuenta que tenían compañía.

-¡Wah! ¡Qué disgusto! ¿Podrían hacer eso en algún lugar que yo no pueda encontrarlos? –frunció el ceño.

Draco lo fulminó con la mirada. Aunque el efecto estaba muy apagado por el hecho de que su pelo estaba despeinado, luciendo como si acabara de despertarse, y sus labios estaban rojos e hinchados.

-Estábamos muy bien hasta que apareciste, así que si te molesta, te puedes ir –siseó Malfoy.

-¡Estoy buscando a mi hermano!

-¡Pues ve afuera o algo!

De repente, mientras Naruto y Draco se gritaban, algo llamó la atención de Harry viniendo de la ventana. Cuando pudo enfocar bien, sus ojos se abrieron como platos y sus mejillas se tornaron algo rosadas.

-V-Ven, Naruto –carraspeó al notar que su voz había sonado chillona-. Creo que pueden estar cerca de Hufflepuff, recuerdo que Haku tiene un lugar favorito por allí donde le gusta estar.

Diciendo eso, Harry agarró a su primo por el brazo y lo arrastró por el mismo pasillo de donde habían venido, evitando en todo momento que Naruto mirara por la ventana. Una vez que los dos se fueron, Draco se lanzó sobre Ron y reanudaron la actividad de la cual habían sido interrumpidos.

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Al día siguiente, no había quien no supiera que Cedric Diggory y Haku Black eran la nueva y envidiada pareja del colegio (Era un misterio porque nadie sabía de Ron y Draco). Algunas suspiraban diciendo que eran tal para cual y otros fruncían el ceño con desprecio, evidentemente celosos. Después de todo, dos de los más hermosos del colegio habían salido del mercado de la soltería, para estar juntos. No era justo.

Naruto se quejó y gruñó durante todo el almuerzo (durmieron durante el desayuno), lanzándole miradas venenosas a su nuevo "cuñado". Aunque se tranquilizó un poco cuando vio a su papá interceder en el asunto.

-Señor Diggory –Severus asomó amenazante sobre Cedric, como el vampiro que lo acusaban de ser, dándole una mirada estrecha-. A mi oficina, en este instante.

-Pero, papá…

Snape levantó una mano, callando a su hijo. Amos habían terminado de almorzar y salieron del Gran Comedor de la mano, cuando el profesor los había interceptado.

-Esto no tiene nada que ver con usted, señor Black –siseó-. Señor Diggory, lo espero en mi oficina en cinco minutos. Y cinco puntos de Hufflepuff por intentar interceder, señor Black.

Haku se ruborizó por la indignación y fulminó la espalda de su papá con la mirada, mientras este se iba.

-Será mejor que lo siga –masculló Cedric, haciendo una mueca de dolor-. Espérame aquí, amor.

-De acuerdo.

Se despidieron con un beso y Cedric caminó detrás de Snape, como si fuera a su muerte. Lo cual, probablemente, era verdad. Una vez en la oficina, Severus se sentó detrás de su escritorio, luciendo tan intimidante como nunca.

-¿Sabe por qué lo llamé aquí, señor Diggory?

-No creo que sea por mi desempeño académico –bromeó Cedric para aligerar el ambiente, pero cuando Snape se dedicó sólo a darle una mirada fulminante, el chico suspiró-. Supongo que tiene que ver con mi nueva relación con su hijo, profesor.

-Brillante deducción, señor Diggory, un punto para Hufflepuff –contestó sarcásticamente-. Ahora siéntese, hay algunos puntos que quiero dejarle en claro.

Tragando saliva audiblemente, Cedric obedeció.

Media hora más tarde, Haku caminaba de aquí para allá, donde su novio lo había dejado, estaba por hacer un surco en el piso ya, pero estaba muy nervioso y no podía detenerse.

-Uh, ¿todo bien? –preguntó Lucas Malfoy, que recién se despertó y subía a almorzar desde las Mazmorras.

-Estoy esperando a mi novio, mi papá se lo llevó para hablar con él –contestó sin mirarlo.

Lucas sonrió malicioso y después se fue a comer. Entonces los gemelos y él no tenían que preocuparse en darle una advertencia a Cedric, el tío Severus se encargaría de hacer un muy bien trabajo en intimidarlo. Cuando Lucas cerró la puerta del Gran Comedor, Cedric apareció por una esquina. Su cara estaba pálida y sus manos un poco temblantes.

-¡Oh, Ced! –Haku corrió a abrazar a su novio-. ¿Qué te hizo ese idiota?

-Na-Nada –masculló.

Pero Haku no lucía convencido.

-¡Voy a matarlo!

-No, está todo muy bien –Lo agarró por el brazo e inspiró hondamente. –Yo creo… que lo entiendo. Si tuviera aun hijo tan bonito como tú, creo que también me aseguraría de darle algunas advertencias y amenazas a su novio.

-¿Qué te dijo?

Cedric tragó saliva audiblemente.

-Prefiero no recordarlo. Sólo digamos que si te hago daño, luego voy a desaparecer y va a haber nuevos ingredientes para pociones en el armario de tu papá.

-… oh.

Continuará…

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-.-Importante: fíjate que te molestó en mi fic y que te agradó. Dímelo. Pero trata de mantener la cortesía y hazlo de una manera que pueda entender.-.-

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Notas de Uko-chan: ¡¡¡Hola!!!

(1) No sé describir ropas, así que acá tienen la imagen.

h t t p : / / yaminoarashi. deviantart. com/ art/ Kimono-Design-115088521

(2) El cabello lo lleva así. h t t p : / / www .sonypictures. com / movies / memoirsofageisha/ promotions/ stamps/ images/ geisha_stamp02. jpg

Ya saben, como siempre, solo hay que quitar los espacios ;)

Como dije antes, en el cap que viene regresa Voldemort y después va a haber un gran salto en el tiempo, como en el manga. Serán aproximadamente tres años aunque, no dos y medio como figura en el manga, pero las cosas estarán igual.

No se preocupen, voy a hacer un resumen de todo lo que pasó en los tres años, así que probablemente ese sea un cap corto, pero informativo.

Así pues, ¿Qué tal el Cedric/Haku? Haku nos salió descarado, ¿ne? Pero él es un adolescente te unos quince años, no pueden culparlo si sus hormonas están alborotadas. Y si Cedric se es como Robert Pattinson… XD Ustedes lo entienden.

Oh~ y Ron y Draco al fin hicieron algo con su tensión sexual… veremos adónde los lleva XD

¡¡¡Gracias a Ros Potter por betearme este cap!!!

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¡Hey, espera! Si ya has leído todo, por favor, pásate por mi LiveJournal, donde encontrarás divertidos retos que he estado escribiendo.

Aquí: h t t p : / / utenapuchiko. livejournal. com (solo recuerda quitarle los espacios ;D)

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Atte: Uko-chan!

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