Nota del autor:
He tenido que replantear este capítulo, en vista de la controversia que ha surgido con respecto a las extensiones de tierra expropiadas por la guerrilla.
En capítulos anteriores he citado de forma insistente la existencia de extensiones de terreno expropiadas por la guerrilla, específicamente en los departamentos de Caquetá, Meta y Guaviare. Inclusive, Timoschenko, el actual comandante de las FARC después del abatimiento de Alfonso Cano ha negado de forma rotunda las recientes declaraciones del gobierno con respecto a las expropiaciones cometidas por la guerrilla, de las cuales existen pruebas en los computadores del "Mono Jojoy".
La reciente misiva enviada por el máximo comandante de la guerrilla, intitulada "presidente santos, Salvemos la Paz" no es nada más ni nada menos que una provocación muy directa que busca restar importancia a los logros sociales del gobierno1 (que han sorprendido a muchos, incluyéndome), intentando mostrar una "disposición para la paz" que no se ha evidenciado de parte de la guerrilla, mientras que acusa al gobierno de "mantener una posición guerrerista". En estos momentos tan críticos, en los que el destino de Venezuela pende de un hilo a causa del reciente fallecimiento del presidente Hugo Chávez, acaecido en la tarde del 5 de marzo de este año, las cosas no pueden estar peor. El empantanamiento de las negociaciones, y la poca credibilidad que tienen en este momento entre la población colombiana (a pesar del respaldo de varios gobiernos extranjeros) es solamente culpa de ambas partes, en especial de parte de la propia guerrilla, los cuales no han cejado en su empeño de buscar contradecir las bases mismas del proceso, que se plantearon el 16 de octubre del año anterior en Hůrdal.
El proceso entonces está en un riesgo tal vez muy grave en este momento, y ahora más que nunca se entrevé la posibilidad de una irreparable fractura, la cual irremediablemente conllevará al fracaso de los mismos. La obstinación de la guerrilla es demasiado evidente, no ven más allá de sus propias narices la patente oportunidad de oro que se ha presentado, una oportunidad única para sanar las heridas, para buscar la reconciliación y el perdón, despojándonos de los perpetuos paradigmas ideológicos que siempre han acompañado al conflicto armado. Márquez con toda la andanada de declaraciones que ha dado ante la prensa solo ha demostrado un par de cosas: que no tiene intenciones de reconocer sus culpas, y que cree aun que Colombia puede seguir el nefasto ejemplo de Venezuela y de varios países latinoamericanos, orientándose por un sistema político que a todas luces ha mostrado su inefectividad con el paso de los años.
No siendo más, disfruten de la lectura.
Capítulo 36: Un muladar de reproches y acusaciones.
Palacio de convenciones, la tarde del 22 de febrero de 2013.
La nueva comunicación de Timoleón Jiménez no había dado espera de ninguna clase o tipo. Era incómodo oír aquella nueva retahíla en la que intentaba levantar una evidente cortina de humo, con la consabida y conocida estrategia de echarle el agua sucia a la contraparte.
En algunos puntos tenía algo de razón, como en algunos temas a los que habían alcanzado a llegar, pero al tocar un tema tan sensible como lo era la restitución de tierras, puso el dedo en la llaga, y apretó la misma con fuerza. Evidentemente Timoshenko había optado por hacer caso omiso a las evidencias que existían sobre los títulos de propiedad de varias fincas y extensiones de terreno, que pertenecían de forma directa a Jojoy, pidiendo a los gritos la verificación de comisiones internacionales ya fueran de UNASUR2, o del CELAC3, o tal vez de alguna misión internacional favorable a los intereses políticos de la guerrilla.
Juan desconfiaba de ambos organismos, optando por marginarse del bloque de UNASUR, desde su constitución. Sin embargo, José había participado con ahínco en la conformación de la nueva organización, intentando emular a su manera el sistema paneuropeo de la UE, en una suerte de remedo del tratado de Maastricht. Y a pesar de su desgana, y la muerte repentina de Néstor Kirchner4, se vio en la obligación de participar en el experimento de su hermano, con esa misma desgana y escepticismo con respecto a la flamante nueva organización.
Pero a todas luces, la misiva era una simple evasiva de la guerrilla para no aceptar sus reales responsabilidades. Si el proceso empezaba a estancarse, era netamente por culpa de ellos, que persistían aun en seguir insistiendo en agregar nuevos puntos a la agenda, en el cese de las hostilidades y en la liberación de Simón Trinidad.
La carta, considerablemente larga y plagada de la retórica barata de siempre, demostraba la enorme ceguedad en reconocer la culpabilidad de ellos frente al latrocinio largamente cometido por años en contra de la población civil. Los despojos a punta de bayoneta, las expropiaciones impunes que hacían en contra de cualquier campesino, por muy humilde que fuera, como un "aporte" a la "lucha revolucionaria". El trabajo de años, de décadas, inclusive de centurias de miles de campesinos indefensos era expoliado de forma sistemática, arbitraria e impune por absolutamente todos los actores armados.
Y aun así, la guerrilla seguía en su empeño de invisibilizar, minimizar y amedrentar a sus propias víctimas, evadiendo y justificando sus propias atrocidades.
La ronda se da por terminada. Las naciones se retiran, en medio del consabido hermetismo, José no los acompaña. La situación con respecto a Chávez se torna cada vez más confusa, no hay ningún tipo de claridad. Y eso, a pesar de que a Juan Pablo no le guste para nada el jefe del venezolano, le preocupa por sobremanera.
Todos suben al auto, Carlos conduce. Juan Pablo rompe el hermetismo, espetando de forma cruda su frustración.
—y después dicen que yo soy el culpable, que soy un "militarista", que no tengo voluntad para la paz, y que soy un desalmado criminal sin remedio —espetó el colombiano de ojos verde esmeralda— de verdad ya estoy cansado de ese maldito discursito.
—no te deberías dejar provocar Juan —respondió el noruego— lo que buscan ellos es sacar lo peor de ti mismo, y así ellos dejarse ver como las victimas de "tu tiranía".
Conducían hacia la casa del cubano en medio de un ambiente tenso, hermético y pesado. Y no era para menos, las declaraciones de Timoschenko habían caído como un evidente baldado de agua fría, que empezaba a denotar la posibilidad de una irreparable fractura.
—¿Tiranía?, díganme de verdad, sean sinceros: ¿creen en esa basura?, porque la guerrilla siempre parece buscar hacerme ver como un insensible monstruo que complace "a la oligarquía y a la burguesía parasita", cuando en realidad lo que quiero es acabar con todo esto de una maldita vez.
—sabes bien que "esa basura" puede costarnos perfectamente todo nuestro esfuerzo —atinó a decir el chileno— Márquez no tiene cerebro, y si lo tiene, no creo que le funcione tan bien que digamos.
—yo creo que tanta dialéctica le cruzó los cables por completo —respondió entonces el noruego.
Carlos simplemente conducía en silencio. Había leído el comunicado mucho antes de que la guerrilla lo leyera, sabía las consecuencias que acarrearía, pero decidió acallar sus opiniones al respecto. Solo cuando empezó a desatarse la tormenta, quiso opinar, más no encontraba las palabras. Lo mejor en ese caso era mantenerse neutral.
Por lo pronto, ingresaron a la casa. Y notaron la presencia de cierto ruso de más de dos metros, cabello rubio platinado, ojos purpura, sonrisa inocente, vestido de conjunto ejecutivo clásico y bufanda color rosado claro.
—buenos días, Carlos… —dijo entonces Iván5 al ver al cubano ingresar.
Naturalmente el cubano saludó al ruso con una jovialidad y un aprecio inusitados. Los demás, simplemente se alejaron con algo de cautela, en especial el colombiano, el cual no es que fuera tan cercano al ruso.
—¿y José? —inquirió entonces Iván— creí que estaría aquí, me gustaría saludarlo…
—él no se encuentra —respondió Carlos— tuvo que regresar a su casa por todo ese asunto del repentino traslado de su jefe a Caracas.
—mmmm, ya veo.
Por lo pronto el ruso simplemente resopló con algo de frustración. Y no era para menos, pues quería ver al venezolano.
Juan Pablo era receloso con el ruso en ese momento. Iván simplemente sonrió, se levantó de la silla, se acercó al colombiano. Este por su parte, lo miraba simplemente con un rictus formal, el que suele usar cuando tiene que cruzar palabra con personas y estados con los que no es que se lleve tan bien que digamos.
Con posterioridad Carlos e Iván se dirigieron hacia el estudio, en donde evidentemente discutieron algunos asuntos de relaciones bilaterales, acuerdos de índole comercial y tecnológica, entre otras cosas. Asuntos en los que ninguno de los demás países podía intervenir. Políticamente hablando, el ruso había sido siempre el amigo de toda la vida (o bueno, desde que inició su propia "revolución" que no fue más que el cambio de una dictadura por otra) y le convenía en ese momento al cubano mantener esos fuertes lazos que se iban desgastando con el tiempo.
Total fue que la visita de Iván no duró mucho tiempo. Unas cuantas despedidas y abrazos y el ex soviético se disponía a salir de la casa del cubano, para con posterioridad cada quien regresar a sus ocupaciones correspondientes. Juan por alguna razón sintió un extraño alivio al sentir en ese momento que Iván ya se retiraba, pues su presencia le incomodaba en cierto sentido. Recordó inevitablemente la primer llamada que recibió después de que se develaran las negociaciones secretas, era del ruso.
Y por alguna razón, de una forma inevitable tendría que dirigirse hacia él.
—Señor Braginski…
El ruso, antes de salir se dio vuelta.
—¿eh?, supongo que me estás hablando… ¿cierto? —dijo la representación de la federación rusa.
Era evidente. Pero Juan no quería provocar la ira del enorme ruso.
—no sé si recuerde, pero usted fue el primero en comunicarse conmigo cuando se develó todo esto de mis procesos, simplemente le agradezco que haya tenido la deferencia. —dijo el colombiano de forma cortés y rápida, como queriendo salir del tema.
—sí, aunque cumplía mis deberes, me place haber sido el primero —respondió el ruso de bufanda color rosada— aunque lo hice más por José que por ti.
Por alguna razón, a Juan no le gustaba esa afirmación. Quiso mantener la mínima cortesía, pero no podía dejar así como así las cosas. Celos quizás, o la desconfianza que le generaba el ruso, no es que le tuviese miedo, pero era evidente que esa desconfianza (algo infundada a causa de sus muy cercanísimas relaciones con Alfred) no era infundada de buenas a primeras. Se notaba en la expresión del colombiano algo que era diferente al miedo, al pavor que siempre solía causar con cualquier nación que tuviese cerca. A fin de cuentas, parecía que al menos el colombiano era un poquito más valiente que las naciones a las que estaba acostumbrado el ruso a tratar.
Juan le mostró entonces unas fotos a Iván.
—¿reconoce usted estos misiles? —le inquirió la representación de Colombia a su homólogo Rusia.
—Da, son misiles tierra-aire SAM7, los mismos que fabrico. —respondió entonces Rusia— ¿por qué la pregunta?
Juan simplemente no quería poner en sobreaviso al ex soviético. Optó por mentirle.
—no, por nada. —respondió el colombiano— tenga usted un buen día, señor Braginski.
Dicho esto, el ruso se retiró.
Unas cuantas horas más tarde…
Los ánimos no podían estar más caldeados y tensos, en especial después de la confesión que había hecho el ruso. Sus palabras evidentemente retumbaban aun en su cabeza, así como la misiva del máximo jefe de la guerrilla.
Ya todos estaban dormidos en la casa, más sin embargo Juan Pablo no podía dormir. Insomne como siempre, y con apenas unos pantaloncillos azules puestos se dirigió hacia el estudio, tomando otro libro al azar, uno de Julio Cortázar, "el reino de este mundo". Abrió el balcón, se sentó en la silla, se dispuso a leer, quizás esperando a José en medio de la noche, tener en ese momento su compañía, sentir su piel, mirar fijamente sus ojos, amarlo, tocarlo, sentir el calor de su cuerpo.
La situación no parecía mejorar con el paso del tiempo. Los paros de los principales sectores productivos se estaban recrudeciendo, los escándalos seguían avanzando sin falta alguna, la tormenta política empeoraba con el paso de los días. El esfuerzo de años y años de constante lucha parecía irse al piso. El próximo 25 los cafeteros entrarían en paro. Después, los arroceros. La crisis económica en los departamentos fronterizos con Venezuela era evidente, muchos negocios entrarían en la quiebra. Los ataques de la guerrilla no parecían amainar.
Y José no puede estar peor que él. A pesar de todo, está preocupado y se siente impotente porque no puede ayudarlo. La inseguridad crece, el desabasto de los productos de necesidad básica es evidente, la polarización política avanza a pasos agigantados, la situación de Hugo Chávez es incierta.
¿Y qué puede hacer frente a eso?, realmente poco, casi nada.
Lukas también está insomne. Se levanta, se dirige hacia el estudio, toma un libro al azar de la biblioteca: "el otoño del patriarca". Nota que Juan está en el balcón leyendo, concentrado impasible, mirando las páginas de forma triste.
—¿te molesto? —inquirió el noruego.
—no, tranqui Luke, adelante.
Se sienta en la otra silla, abre el libro. Lee impasible, aunque entender español se le dificulte un poco, el lenguaje literario del libro está cargado de sutilezas y términos que se le hacen un poco raros, pero que al menos logra entender.
El noruego entonces rompe el silencio.
—no creo que estés aquí porque quieras leer. —dijo el noruego— adivino que lo extrañas.
—¿eh? —inquirió perplejo el colombiano— ¿decías algo?
—que evidentemente extrañas a José. —respondió el noruego.
No se podía ser más obvio en esos momentos. Si, lo extrañaba. Tal vez demasiado.
—por cierto, si preguntas con respecto a la carta del señor Timoleón Jiménez, te digo que simplemente no es algo que realmente sea tan trascendente, así que no deberías darle tanta importancia.
—igual dijiste lo mismo sobre la retahíla de Márquez en Hůrdal y mira lo que ha pasado: el proceso ya no parece avanzar.
Si, tenía razón en decir semejante afirmación. Los progresos no se evidenciaban, la perentoria "aceleración" no era más que una estrategia para que la guerrilla ganase credibilidad, mientras el proceso se ralentizaba y perdía paulatinamente la credibilidad.
—Tengo que reconocerlo, es verdad lo que dices —respondió el noruego.
Miró entonces el horizonte, el oscuro y negro mar nocturno, la luna alzándose espléndida con su brillo plateado. Y evidentemente, la enorme soledad que sentía Juan Pablo en ese momento era tal vez demasiado terrible.
Con el paso de los días, sentía que todos sus esfuerzos eran inútiles en todo sentido. Era como hundirse en un muladar, en una ciénaga de arenas movedizas que lo arrastraba sin falta hacia el abismo de la anarquía y la autodestrucción. Había sido así siempre, pero con los acontecimientos de los últimos días parecía que esa ciénaga lo hundía con más fuerza.
Y también sentía que era inevitable en ese momento seguirse hundiendo, naufragando en ese mar de anarquía y guerra perpetua.
1 Hasta el momento el gobierno de Juan Manuel Santos se ha caracterizado por ser un gobierno de talante tal vez más progresista que anteriores gobiernos. Tres de sus programas insignia son el de Más Familias en acción, que apoya a la población vulnerable y víctima de la violencia, el programa jóvenes en acción, un revolucionario programa de fomento a la educación superior y el programa cien mil casas gratis para los colombianos, el cual en este momento está empezando a entregar soluciones habitacionales a la población más vulnerable.
2 Siglas de Unión de naciones suramericanas. Su sede principal se ubicará en Quito, Ecuador. Provisionalmente, sus oficinas se reparten entre Caracas y Bogotá. Aglutina actualmente a todas las naciones suramericanas, incluidas Surinam y Guyana Holandesa.
3 Siglas de Consejo de estados de Latinoamérica y el caribe. Se conformó a partir del pacto de Santiago, suscrito el año pasado, y en el que naturalmente se excluyeron a Canadá y a Estados Unidos.
4 Néstor Kirchner fue el primer secretario general de UNASUR, surgida en el 2008 como un organismo que pretendiese fortalecer los lazos económicos, políticos, sociales y comerciales de sus naciones miembros. Con su muerte, acaecida en 2010, el cargo recae en Alí González y María Ángela Holguín, los cuales se alternan la secretaría general durante un periodo de ocho años, cuatro años para cada uno de forma intercalada.
5 El primer ministro Dimitri Medvedev visitó Cuba en recientes días.
