Capitulo 36
-¿Qué has visto, Alice? –Alice no me contestó, todos se quedaron en silencio, como si pensaran mil formas de acabar con los Vulturis. Ahora le grité.-¡Alice, ¿Qué has visto?
-Vienen hacia aquí. Con sus esposas también, con su guardia y con un montón de vampiros más. Aro lleva algo en la mano de color negro… pero la visión está borrosa.
-¿Cúando vienen? –Dijo Jasper usando un tono que me recordó a un jefe militar.
-Mañana.-Edward empezó a temblar de furia, lo noté porque yo estaba cogida en él.
-¡¿Por qué no lo has visto antes? ¡Te dije que estuvieras pendiente!
-Edward la visión no la he buscado yo, la he tenido de repente. Ayer no estaban haciendo nada, es muy extraño. –La cara de mi niña se quedó congelada en mi mente. Jamás la volvería a ver, mañana iba a estar muerta.
-¿Deni? ¿Eres tú? –Tuve a todos mirándome con una expresión que no supe interpretar. Mi hija entró corriendo y sin llamar a la puerta al despacho. Su cara se transformó a pánico, horror, miedo… al verme a mí. ¿Qué me pasaba? Empezó a llorar.
-Soy yo, ¿Qué pasa?
-Deni, creo que ya hemos averiguado si tienes un poder. – Dijo Carlise muy seguro de si mismo. Me miré las manos, eran las mías e iba vestida con el traje de boda. ¿Por qué se asustaron?
-¿Qué? –No me lo podía creer, ¿tan malo sería para que mi hija llorase al verme?
-Deni, te has transformado en Ronnie.
-Pero, si soy yo. -Me fui a mirarme a un espejo. Era mi rostro.
-Nosotros vemos en ti a Ronnie. Tu celebro hace que te veamos como ella. Te transformas mentalmente.
-Estás diciendo que, ¿hago que vuestro celebro crea que soy otra persona?
-Exacto. –Me besó la frente, creo que sería muy incomodo besar a tu hija en los labios aunque en realidad sea mentira y fuera yo.
-Por eso, Edward no puede leerte la mente y ningún lector de mentes, porque entonces, averiguaría quien es en realidad.
-Entonces, ¿crees que me afectará los demás poderes mentales? ¿Cómo el de Jane?
-Yo creo que si.-Vaciló Carlise.
-¿Cómo vuelvo a mi estado normal?
-Concentraté en ti misma, no pienses en otra cosa.-Me imaginé, cerré los ojos e intenté concentrarme.
-¡Deni, ya eres tú! –Dijo muy contenta Alice. Creo que mi poder les había animado a todos. A mi hija se le pasó la llantina. Alguien tocó a la puerta. Era Jacob y Seth.
-¿Estáis bien? –Dijo Jacob muy serio.
-Jacob, los Vulturis vienen. –Su cara se puso todavía más seria.
-Seth, llévate a Ronnie fuera de aquí. –Seth tomó a Ronnie y se la llevó a la fiesta.
-Jacob, he tenido la visión de que los Vulturis vienen. Ha sido de repente.
-Lucharemos.
-¡No! Jacob, os mantendréis alejados de aquí. Esto es cosa mía.-Dije casi gritando.
-Deni, nosotros estamos hechos para matar a vampiros.
-Jacob.-Dijo Carlise demasiado serio.- Es la realiza de los vampiros. Os matarán.
-Chicos, ya se que es raro que lo diga porque somos enemigos naturales y… oléis mal –Rosalie carraspeó a propósito, claro.- pero, ahora sois como de mi familia.
-Chupasangres.-Jacob se dirigió a Alice.-¿Qué más ves en la visión?
-Los Vulturis vienen con su guardia y esposas, también con muchos vampiros más a los que no reconozco, será su ejército. Aro lleva algo en la mano, es de color negro… Pero está demasiado borrosa.
-¿Qué hacemos? –Dijo Emmet retorciendo sus nudillos.
-Es demasiado tarde, mañana estarán aquí. Nos esperan en el claro por la mañana.
-Allí estaremos. Esperando a nuestra muerte.-Dije.
-Deni, si no vamos, vendrán aquí a por nosotros. Tal vez, podamos hablar.-Dijo Alice no muy segura de si misma.
-No se porque… me da a mi que no. –Nos fuimos a despedir a nuestros invitados. Cuando se fue, me subí con Edward a nuestra casa a decirle a Ronnie lo que pasará mañana. Ronnie nos miraba con cautela desde el sofá. Llevaba puesto ya su pijama y unos moños a los lados le quedaba poco tiempo para dormir. Dormir su última noche.
-Ronnie, lo primero que te tenemos que decir es-Empezó Edward a hablar, yo me sentía incapaz de despedirme de ella.- que tu madre tiene un poder, al igual que tú. Ella digamos que se transforma en quien quiere, y sin querer, se transformo en ti.-Le interrumpí.
-Lo segundo es que mañana por la mañana unos señores feos y malos vendrán aquí. No temas, intentaremos que no nos maten.-Intenté sonar lo más tranquila posible, aunque mis ojos rojos creo que me delataban.
-Mami, papi. ¿Nos vamos a morir? –Su voz tembló.
-No lo sabemos.-Le mintió Edward. Pero el 99'9% decía lo contrario, íbamos a morir.
-Ven aquí.-Ronnie vino a mis brazos. Le di besos, para mí eran de despedida.-Te quiero mucho, mucho. –La garganta ya no me picaba tanto como antes, estaba alimentada y ya me controlaba, casi no notaba la quemazón con ella. La dormí en mis brazos, aunque era Edward el que tarareaba la nana, su nana. Cuando se durmió la metimos a su cuna y nos fuimos a nuestro dormitorio. Íbamos a pasar nuestra última noche juntos, sería rápida la noche. Nos acostamos los dos en la cama. Empecé a hablar yo.
-Edward, tengo miedo. ¿No podemos huir?
-Demetri nos encontraría, es un buen rastreador. –Me miró a los ojos y yo a los suyos.
-¿Crees que es algo importante lo que Aro lleva entre las manos?
-No lo se. ¿Sabes? Nunca me ha gustado decir eso, pero ahora lo digo constantemente, no saber las cosas, no me gusta nada. –Le besé los labios. Su beso fue lleno de nervios y miedo. Me picaban mucho los ojos, deseaba llorar.
- Te echaré de menos. –Dije, mi voz temblaba.
-Siento que no he hecho nada bien, Deni. Si no me hubiera cruzado en tu vida, todo seguiría bien. Tú serías una humana sin peligro.
-Hubiera muerto si no me hubieras rescatado de la furgoneta de Tyler. Te debo la vida. –Me sonrió sin ganas. –Me da pena, no haberme despedido de mis padres y decirle que iba a morir, aunque había llevado la vida más maravillosa del mundo. Edward, mi vida me da igual. No me importa morir, lo que me mata es que tú y Ronnie…en fin.
-Deni, si tú mueres yo iré contigo.
-No, Edward. Tú debes seguir luchando y quedarte con Ronnie.
-Ronnie estará bien con mi familia.-Los dos nos reímos desganados.
-Estamos pensando en que yo moriré, es irónico. Porque a la única que querrán muerta es a Ronnie. –Edward se acercó a mí y me besó. Mis manos agarraban su pelo. Él me desabrochó la camisa que me puse cuando me quité el traje de boda. Yo hice lo mismo con su camisa. Besé su cuello Branco cálido. Me agarré a su espalda desnuda.
Siempre. Para siempre, seré tuyo.
Edward arregló a Ronnie y yo la peiné. Cuando me quedé sola en el baño porque Edward se había marchado para abajo con Ronnie para darle su biberón yo, intenté escribir algo en el espejo. Cogí un pintalabios rojo carmín y empecé a escribir en el espejo.
Si por un caso, esto sale bien, que es lo más improbable y que yo no esté aquí, quiero Ronnie que esté donde esté siempre te querré y te protegeré. Edward, sabes que siempre has sido tú. La mayor tontería que he hecho a sido al intentar alejarme de ti. Cosa que fue imposible. Aquellos meses fueron una tortura sin ti. Aunque creo que tu lo sabes bien. Te amo, aunque eso ya lo sabes. Por favor, no hagas nada insensato si por un caso yo muera y todo salga bien. Y si, eso estará muy bien, porque aunque yo no esté todos estaréis vivos o por lo menos la mayor parte de vosotros. Quédate con Ronnie y no hagas ninguna locura. Espero que si no me haces caso, la familia te detenga. Porque los pondrías a todos en peligro. Porque se a quién irías a visitar. Os quiero demasiado a todos.
Att: Esta neófita demasiado estúpida.
Besé con los labios pintados de carmín debajo de mi atentamente. Salí del baño y me despedí de todo. Aunque una parte de mí tenía una pequeña esperanza de poder volver a regresar.
Silencio. Solo había silencio. Todos los estábamos esperando, mi familia y la manada. Al final se apuntaron. Ronnie estaba subida al lomo de Seth. Edward me cogía de la cintura. Mirando hacia delante, como todos. Formábamos una gran línea recta. Al final rompí el silencio.
-Edward. Te quiero. –Mis palabras hicieron que todos se pusieran tristes. Emmet se dio un gran beso despedida con Rosalie. Esme y Carlise se miraban el uno al otro con pena. Alice y Jasper se abrazaban tiernamente, ella le susurraba algo en el oído pero no quise prestar atención para darles intimidad. Jacob me había dicho que se despidió ayer noche de Bella, según él, del mismo modo como si se fuera a la guerra. Aunque técnicamente, esto era una guerra. Una gran batalla en el que ibamos a salir mal parados. Hasta los más inocentes como Seth y Ronnie.
-Ya vienen.-Anunció Alice.
Todos se pusieron en posición de ataque. A lo lejos, pude ver unas capas negras. Al minuto ya estaban enfrente de nosotros. Había muchos vampiros. En el medio y con una sonrisa enseñando los dientes, pude localizar a Aro cuya melena negra caía hasta los hombros, se confundía con la capucha de la capa que llevaba En cada extremo suyo, pude ver a Cayo y Marco. Marco, tenía una expresión algo aburrida y desinteresada. En cambio, Cayo, su rostro se mostraba calculador, con ganas de muerte, sanguinario. Su melena era liviana. Hermosa, pero no hacía juego con su rostro malvado. Al lado de Cayo estaba los dos hermanitos. Jane y Alec, Jane tenía una sonrisita llena de suficiencia, era como un ángel, pero con los ojos rojos carmesíes. Parecía una niñita inofensiva, pero se parecía más a la niña del exorcista. Aro, dio unos pasos hacia nosotros, detrás llevaba a Renata, que le servía de escudo.
-¡Carlise! ¡Mi querido amigo! –Juntó sus manos haciendo una palma. Se acercó bastante a nosotros con esos pasos gráciles, incluso más que los de Alice, era un puto maricón, pero quiso guardar las distancias.
-Aro.-Dijo frío y secamente Carlise. Pude observar que llevaba algo entre las grandes mangas de la capa. Lo intentaba esconder. Volví a mirar a su cara, alegre.
-Con que, esta es tu querida familia. Tu preciosa esposa, Esme.-Ella lo miraba con gesto de desprecio. Raro en ella. Siempre le había visto dulce y buena, pero nunca con esa expresión. Daba hasta incluso un poco de miedo, estaba acostumbrada a verla feliz. Era duro verla así.
-Tus hijos adoptivos.-Hizo el entrecomillas en hijos con los dedos, para que lo notásemos. –Rosalie y Emmet. Alice y Jasper. ¿Alice? Explícame como funciona tu poder. –Alice sonrió con una sonrisa deslumbrante. Pero no supe interpretarla, supuse que era falsa.
-Soy capaz de ver el futuro pero es subjetivo. Depente de las decisiones que se tomen.- Aro le hizo un gesto con la mano. Para que ella fuera. Alice se movió a él. Oí grujir los dientes de Jasper. Que se quedó con el brazo en el aire cuando la soltó. Aro tomó su mano y su cara se concentró. Al poco rato Alice volvió al lado de Jasper.
-Umm. Fantástico. Ver las cosas que tú ves y que todavía no han pasado. ¡Maravilloso! –Estaba alegre o era lo que quería aparentar. Miré hacia Jane, que miraba a Alice gesto de repugnancia. Y desvió su mirada a mí. Estuvimos unos segundos con la vista fija, lo que no sabía, era si estaba usando su poder conmigo o no, y si era así, no surgía efecto.
-Continuo con el resto del alquelarre. ¡Oh! ¡Discúlpenme! ¡Familia! –Volví a mirar a Aro. Con gesto de angustia. Tenía miedo. Edward todo un lector de mentes y tú. –Me miraba con ojos de ansia. Edward gruñó. -Edward, no le voy a hacer nada.-Se rió. –Por donde iba… si, creo que te iba a enseñar esto. Querida Denisse.-Dijo mi nombre completo entre susurros. Cogió lo que llevaba en la manga, era mi libro. Se me abrió la boca.
-Es…-Me interrumpió.
-El libro, si. Déjame explicártelo todo, querida. –Miré a Edward. Su cara sentía furia y a la vez pánico. Volví a mirar a Aro, sonriente.- Como sabrás, una amiga tuya te dio este libro. –Asentí.-Pues no era tu amiga. Fue muy fácil para Jane darle un pequeño golpe en la cabeza para que se quedara inconsciente un rato –Se rió a carcajadas.- Amanda, querida. Déjate ver. –Una vampiresa salió de entre la muchedumbre. Era alta y sus rizos amarillos le colgaban hasta la cintura. Parecía un ángel, no entendía como ella podía estar ahí, con los Vulturis, con los malos. Su cara expresaba terror.
-Me llamaba maestro.-Dijo nerviosa. Salvo por el rojo de sus ojos, por lo demás, parecía un ángel. Para mi gusto, era hasta incluso más hermosa y escultural que Rosalie, que eso era ya decir… Se veía a leguas que estaba en la guardia obligada a saber por qué. Se mostraba cautelosa sin ninguna confianza.
-Si, muéstranos… tu poder.-El cuerpo le empezó a temblar, hasta que se transformo en una persona diferente. En mi amiga de Phoenix. Su poder era diferente al mió. Ella cambiaba de cuerpo físicamente y yo, mentalmente hacía creer que era otra persona distinta. Nuestros poderes eran diferentes pero seguían un camino paralelo.
-Tú eras la elegida para hacer que la historia del libro se hiciese realidad. Pero no, la cambiaste por completo. Te enamoraste de un vampiro, cuando debió ser Bella. Mis planes no funcionaron bien o eso pensaba yo. – Edward me susurró al oído. Bastante bajo para que Aro no fuera capaz de escucharnos.
-Quería que todos nos unieramos a su guardia. Alice, Bella y yo. – Aro abrió el libro y pasó las páginas, completamente blancas.
–Las páginas están en blanco porque tú cambiaste toda la historia. Pero veo, que al final habéis tenido una hija. ¿Dónde está Renesmee?
-Se llama Ronnie.-Le chillé.
-Verónica…Precioso. ¿Se te ocurrió a ti? –Se rió. -¿Puedo verla? Oh, preciosa. Que tierno. Un lobo y un bebé vampiro.
-¡No es un vampiro!-Le gritó Edward lleno de odio.
-Oh, por supuesto. Que error por mi parte. Pero, lamentablemente, no sabemos lo que le pasará en un futuro. No queremos que se descontrole y rebele nuestro secreto. –Jane me miraba fijamente. La pude ver desde lejos pero no usaba su poder porque no se lo ordenó Aro, o si no, lo hubiera hecho. Lo único que querían los Vulturis era conseguirnos a Alice y Edward para su colección de poderes, tampoco le hubiera importado llevarme a mí, seguramente, si conociera mi poder.
-Aro, sabes lo que tienes que hacer.-Dijo desde lejos Cayo, pero todos lo escuchamos.
-Si. Mi última propuesta. Os dejaremos en paz si… matamos a la niña. –Dejé de respirar aire imnecesario. Aunque ya me lo esperaba. Era duro escucharlo desde su voz. Mi hija comenzó a llorar. Quería a la niña muerta, para que al final nos uniéramos a él, porque nos sentiríamos destrozados. ¿Qué otra razón podría haber? Todos estaban locos.
-No temas, será un momento. –Le dijo Aro acercándose a ella. Edward estuvo rápidamente al lado de él y le cogió del cuello. Al segundo tuvo a Felix atrapándole. Yo chillé. Jane y Alec también vinieron a proteger a su maestro. Cayo y Marco se mantuvieron al margen.
-Con que esas tenemos eh. Que gane el mejor. Eso sí… todavía quiero presentaron a alguien. Victoria, querida. Ven.- Nadie la esperaba. ¿Qué hacia ella aquí?
FLASH BACK
-¿Y Victoria? – Musité, aunque me oyó. Me tiró contra el suelo con fuerza. Me di en la cabeza contra una roca, noté un fuerte dolor en mi nuca, sabía que me faltaba poco para perder el sentido. Me toqué y estaba sangrando, iba a marearme por ese olor a oxido, pero no lo iba a permitir.
-¿Conoces a Victoria?-Dijo Laurent extrañado. James no me dejó contestar.
-Se unió a los Volturis. La chantajearon con matarla por crear un ejército de neófitos. Bueno, ahora seguimos con lo nuestro
FIN FLASH BACK
Lo recordé todo. ¿Cómo podía haberlo olvidado? Noté a Edward como se podía rígido. Aún más rígido. Victoria vino cautelosa. Su pelo rojo parecía una llama, se le movía con el viento. Su pasos eran felinos, iba vestida de negro. Como todos ellos. Victoria, venía salvaje… y letal.
-Victoria. ¿Recuerdas a James? –Le gritó Cayo. La cara de Victoria se transformo. Su cara estaba serena hasta ahora, su labio empezó a temblar y enseñó sus dientes.
-Ellos fueron los que lo mataron. Para ser exactos, fue él. Para proteger a la vampira que tiene al lado. La de los ojos rojos, todavía es un neófito.
-James.-Dijo con furia. La batalla comenzó. Victoria se abalanzó sobre mí. Escuché varios gritos histéricos. Edward me la quitó de encima y un lobo ( Era Jacob) Ayudó a Edward a despedazarla. -Seth, vete con ella de aquí. Llévala lejos, a… a Brasil. Allí estaréis a salvo por un tiempo. Nadie se dio cuenta. Todos luchaban. Cayo y Marco se empezaron a defender de dos lobos pero no tardo mucho en venir un montón de vampiros con los ojos rojos a rescatarlos. Su ejército. Sabía que teníamos perdida la batalla. Un vampiro que no conocía se echó sobre mí. Pude quitarlo porque yo tenía más fuerza, era una neófita. Intenté buscar a Edward pero sin resultados. Lo había perdido.
-¡Ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh! –Me retorcí en el suelo. Era Jane. Sentí dolor por todo el cuerpo, todas las partes estaban paralizadas solo sentía dolor. Edward se abalanzó sobre ella y dejó de hacerme efecto su poder. Edward me miró con expresión de pena. Esa mirada me mató. Todo se paró. No podía permitirlo. No lo iba a dejar morir por mí. Vi Alice desde lejos. La pequeña del clan, luchaban haciendo volteretas, tan original como siempre. Jasper estaba a su lado luchando como un experto. Rosalie tenía al lado a Emmet, que la protegía a la vez que luchaba. Esme… mi segunda madre. Luchaba también, al igual que Carlise. Que seguía decepcionado con Aro y sus truquitos. Me acordé de la historia que nos contó Billy una noche que fui a la Push. Era a mi hija lo que quería ¿no? Pues la iba a tener. Me llevé las manos a la cabeza. Concéntrate, concéntrate. Visualicé la cara de mi hija en la mente. Corrí rápidamente hasta Aro, que se escondía de entre muchos vampiros para no sufrir ningún daño, era muy astuto. Él me veía como a Ronnie. Si, me iba a sacrificar por mi hija. Nunca me había detenido a pensar en cómo iba a morir, pero morir en lugar de otro, alguien a quien se ama, era una buena forma de acabar. Incluso noble. Por todos lo que amo por Ronnie, por Jacob, por Seth, por mi familia y… por él.
-Oh, pero que tenemos aquí.-Dijo Aro. –Si es la pequeña Ronnie. Tranquila querida, será rápido. No sentirás nada.-Asentí.
-¡Parad! –Gritó Aro. Unos vampiros que no conocía me cogieron la garganta. Edward miró desde lejos. Le vi gritar.
-¡NO! –Con expresión de horror. Él sabía quien era yo, porque no podía leerme la mente.
Cerré los ojos y no pude volver a abrirlos.
FIN
Respondo a reviews:
Krisstabella: Edward le dice eso porque ella es morena. Ella no es rubia.
Ella leyó el libro Crepúsculo pero todo lo demás lo miró en wikipedia, Deni lo ha nombrado varias veces ;)
Chicos, ya me contareis si os gusta el final, que seguro que no es lo que teníais pensado ;)
Espero que lo hayais disfrutado mucho pero como todas las cosas tiene un fin. Para mi ha sido como una aventura, ser por un momento una escritora es algo fantastico, poder plasmar tu idea y que todos vosotros la leais y me dejeis esos tan ansiados reviews que cada 5 min me metía por si tenía algo nuevo. Espero que les guste y besos!
( Podeis hacer las preguntas que querais que hago una nota de autor respondiendo)
