Nota: Este capítulo es una recreación de dos escritos por Stephanie Meyer, tanto para Luna Nueva (New Moon) como para Eclipse. La idea es suya, lo mismo que los personajes. Yo solo los adapto, cojo lo mejor y juego con ellos.
36. Anti natura.
Se plantó delante de los tres, sin más.
-¿Qué haces aquí, Jacob?
-Buenos días a ti también, Bella. Me alegro de volver a verte- replicó el interfecto.
-Quiero decir que estás a unos cuantos kilómetros de tu Instituto de la reserva- añadió Bella.
-Lo sé. Sólo vengo a entregar un mensaje. Y mi alfa creyó que era mejor entregarlo con…- miró a su alrededor, al aparcamiento concurrido- público.
Edward apretó instintivamente el cuerpo de Bella hacia él, pero poco se pudo comparar eso con el gesto de protección que tuvo la pequeña Alice con los dos: salió de su trance en el que intentaba contener su arcada, para de un salto y con un rigidito, como si fuera un tigre, se puso delante de ambos abriendo incluso los brazos para abarcarles mejor.
Para cualquier espectador que se hubiera fijado en ellos entre toda la actividad del aparcamiento, debía de ser irrisoria: una chica de metro y medio, delgada y estrecha protegiendo a un chico que le sacada la cabeza completa de otro que casi le sacaba la cabeza a éste. Pero las fuerzas no estaban nada desigualadas.
-No tienes nada que decirnos, perro. Así que lárgate con tu olor pestilente a otro sitio.
Jacob también arrugó la nariz e incluso echó la cabeza hacia atrás, como si el movimiento de Alice hubiera levantado el olor de una cloaca. Ella no se movió ni un ápice y se pegó más a Edward y a Bella.
-Quítate de delante- le advirtió Jacob- No hablo con sanguijuelas.
-No, sólo atacas a seres humanos indefensos, como mi hermano.
-No lo sabía. Él era una sanguijuela, como tú, estaba con vuestro líder cuando nuestros tatarabuelos firmaron el tratado. ¡Huele como vosotros! ¿Cómo iba a saberlo?
-¿Prestando atención a tus sentidos?- añadió Alice irónica.
Jacob respiró hondo apretando los puños para contestar:
-No te conviene enfadarme, así que vuelve a tu ataúd y deja entregar mi mensaje.
-No me pienso mover. Así que escupe lo que tengas que decir y lárgate por donde has venido, chucho. Y hazlo antes de perder tu temperamento y herir a alguien… otra vez.
Respiró una vez más y cerró los ojos. Volvía a temblar y a sudar, así que Edward intentó dar un paso atrás e incluso atraer a Alice hacia él como si su estructura pudiera incluso proteger a su hermana, pero fue Bella la que se zafó de su brazo y se intentó acercar.
-Jake…
-No, estoy bien- movió la cabeza, girando el cuello para relajarse- Mi alfa me manda a deciros que ya que estás vivo no vamos a tomar la visita a La Push del otro día como una violación del tratado. Aún así como todos los Cullen han vuelto no podemos cruzar la línea del bosque, así que si las otras sanguijuelas entran en vuestro territorio, es cosa vuestra.
-Por supuesto que sí- contestó Alice.
-De todos modos, hace semanas que no les vemos ni seguimos su rastro: parece que sólo perseguían a esos pobres excursionistas.
-Mensaje recibido- replicó Alice.
Ignorándola, Jacob prosiguió:
-Bella, el único sitio donde puedo protegerte es en La Push. Pero sola- añadió paladeando cada sílaba de la última palabra.
-Bella no necesita que nadie la proteja. Y menos si le va a pasar lo mismo que a mi hermano- replicó Alice- ¿Eso era todo?
-No- centró su atención en Edward- Creíamos que eso de que un re-nacido volviera a nacer de verdad era un cuento, pero ya veo que no. Es asombroso. ¿Desde cuándo…?- se detuvo- ¿Por eso…?- añadió- ¿Por eso te fuiste?
Edward sostuvo la mirada pero no separó los labios.
-Sigues pareciéndome algo anti natura. Deberías llevar 100 años muerto- insistió con asco.
-Estamos en algo de acuerdo- respondió Edward- Pero ahora estoy aquí. Así que supongo que seré un problema para ti. Y más que antes- añadió aferrando a Bella.
-Ya veo- siguió el brazo con la mirada con gesto asqueado- ¿Y ahora esto es una moda? ¿Vais a volver a estar todos- miró a Alice- vivitos y coleando?
-Nadie tiene una razón tan importante para querer recuperar su mortalidad como la tengo yo- contestó Edward con voz de ultratumba- ¿Algún mensaje más?
Frunció el ceño sin dejar de aguantar la vista de Edward y cogiendo aire, añadió:
-No cruces nuestro territorio- dijo desafiante.
Se giró sobre sus talones y cruzó por medio de los estudiantes, triunfal. Al fondo del aparcamiento un Volkswagen rojo le esperaba, donde se metió sin más miramientos para desaparecer.
Bella miró a su alrededor: todo el mundo parecía a lo suyo. Lo que menos necesitaban eran llamar la atención más de lo normal. Alice parecía aún asqueada pero no se movía. Y Edward…
Dobló las rodillas para apoyarse en ellas y sopló, como si se encontrara mal.
-¿Qué…?- se agachó rápidamente para sostenerle- ¿Qué ocurre?
-No lo sé.
Alice se agachó al segundo, guiándose con la nariz.
-¿Qué va mal, Edward?- inquirió ella- ¿Es tu cabeza? ¿Te duele?
-No lo sé- repitió.
La vampira se incorporó para quedarse tiesa como un palo lo mismo que si alguien le hubiera accionado una bisagra en su espalda. Dejó sus ojos vacíos. En trance. Y casi a la vez su voz se solapó a la de Edward para decir:
-Puedo oír los pensamientos de Jacob Black.
