Isabella Swan vive en su propio mundo de lujos y riquezas, un mundo creado por su propio marido... un mundo carente de felicidad. Uno de sus custodios personales ¿podrá ser capaz de darle la felicidad que ella desea?
Reencuentro
Ella levantó su mano… levantó su mano! Y fue como si mi mente me estaría jugando una sucia pasada, como las mil y un fantasías que había tenido de noche mientras me pudría en la oscuridad, sin ella. Bella… mi Bella me estaba ofreciendo su mano y yo no pude más que ir hacia ella como una serpiente hipnotizada por su presa.
En cuanto nuestra piel hizo contacto supe que estaba en casa nuevamente, mi verdadera casa. Aún, no sabía si ella me había perdonado, seguramente no… ello me llevaría tiempo y muchas más explicaciones que estaba dispuesto a sobrellevar… tenía que reparar el daño. Me prometí hacer lo posible para ganarme su perdón y su amor si aún existía y lo haría.
Ahora sostenía su pequeña mano entre la mía, quería sostener su cuerpo contra el mío, quería decirle cuanto la amaba… quería vivir el resto de mi vida con ella, quería tantas cosas… pero aquí la de la última palabra era Bella, mi hermosa Bella.
_Puedes… hacerlo luego, llamar a Emmett, a esta hora Rosalie lo debe tener ocupado_ dijo ella antes de sonrojarse y bajar su mirada, yo le di un suave apretón a su mano y me senté a su lado en la cama.
_Bella yo…_
_Edward, estoy demasiado agotada, hoy… fue un día demasiado agotador_ murmuró acariciando su vientre suavemente con una mano _¿podríamos hablar en la mañana u otro día?_
Mi mirada se quedó trabada con esa dulce imagen, ella acariciando el lugar donde nuestro niño crecía.
_Claro, lo siento… nuestro bebé necesita descansar_ dije cerrando mi mano en puño conteniendo el impulso de alzarla. Pero ella se me adelantó, tomó mi mano de mi regazo y la puso sobre su ombligo suavemente.
Esta vez hizo lo contrario a la primera noche que la vi, en lugar de apartarla ella me dejaba acariciar su vientre. Tragué el nudo de mi garganta y cerré los ojos un instante para absorber todas las sensaciones que me embargaban,
_Gracias_ dijo ella suavemente. Abrí los ojos para mirarla y vi las lágrimas bajar por su mejilla, negué con la cabeza y tuve el impulso de acercarme a ella lo más que pudiera, lo más que me permitiera. Ella no me apartó cuando me senté más cerca y llevé mis manos a su rostro, con mis pulgares barrí sus lágrimas y acaricié sus mejillas.
_Bella, no llores bebé. Todo pasará… todo estará bien_ dije tratando de creer en mis propias palabras. Ella sonrió entre sus lágrimas y asintió lentamente,
_Ahora creo esas palabras_ dijo poniendo su mano sobre la mía en su mejilla, _¿tú no crees en ellas?... ¿no crees en las segundas oportunidades para ser feliz?_
Mi Bella, si creo… sí tengo esperanzas, sí quiero segundas oportunidades…
Sonreí embargado por la esperanza y me incliné hacia ella hasta que mi frente se recostó sobre la suya, cerré mis ojos un instante y me dediqué a sentir su dulce aliento sobre mis labios, era muy osado hacer un movimiento más, pero tenerla así era todo lo que necesitaba…
… por ahora.
_Creo en que si alguien llevado por la desesperación hace las cosas mal, sin importarle los medios y pensando solo en el fin…puede tener una segunda oportunidad para corregir todos esos errores y tratar de componer las cosas, creo en el arrepentimiento, creo en el amor…_ dije rectificando la mentira tal cruel que había dicho casi nueve meses antes. Ella suspiró y cerró los ojos, acaricié su mejilla con mis manos y me acerqué unos centímetros más a su boca hasta que solo nos separaba unos pocos milímetros. La sentía tan cerca, tan mía…
Solo faltaba unos centímetros para que nuestros labios se reencontraran nuevamente y no quería nada más. Pero en ese momento sentí una pequeña patada en mi costado, el lado de mi cuerpo que estaba junto al vientre de mi Bella.
Ella rió y yo miré maravillado su panza y coloqué mi mano en el lugar donde lo había sentido, acaricié suavemente ese lugar y me incliné a dejar un beso sobre su vientre. Sentí la mano de Bella sobre mi nuca enredando mi cabello entre sus dedos… era tan apacible.
_Yo también creo en el amor Edward_ dijo mientras levantaba mi mirada a la suya _al menos… mi amor_
_Bella_ una repentina urgencia me hizo acercarme a ella y sostener su mirada, acuné sus mejillas entre mis manos y puse todo el peso en mis palabras _no creas en tu amor solamente bebé, nuestro hijo es la más notable prueba de que el amor existe para mí… y eres tú. Sé que no podemos borrar todo lo que sucedió, pero sé también que podemos crear un nuevo futuro, un nuevo presente y olvidar lo pasado. Será una marca… una cicatriz, profunda y dolorosa cuando recordemos que está, pero… bebé… conoces toda la verdad, déjame decirte otra… Te amo_
Ella lanzó un respiro contenido y negó con la cabeza, al pestañear las lágrimas cayeron por sus mejillas, ella no me creía…
_No, no soportaré más mentiras Edward, no quiero-
_No es una mentira bebé, Te amo, te amo… te amo, creo que te amé desde el primer día y me di cuenta tan tarde. No sabes lo que fue para mí hacer toda la basura que hice sabiendo que mi corazón estaba en contra de ello, amarte y mentirte fue un peso enorme, al igual que dejarte como lo hice._ reprimí un gemido al recordar, después de meses de distancia me parecía increíble pensar que ese había sido yo _Te amo y no importa lo que suceda… te amo_ Las últimas palabras salieron con voz rota.
Quedamos en silencio un tiempo, ella mirando sus manos que acariciaba su vientre y yo mirándola a ella, cada uno de sus movimientos, la caricia de sus pestañas oscuras sobre su mejilla aún mojada, el rictus leve de su entrecejo, su pequeña nariz surcadas por pecas casi invisibles, toda ella… era un festín para mis ojos.
_Deseo descansar_ dijo luego, asentí y supe que ya no era momento de decir nada más, había abierto mi corazón a la mujer que amaba, solo quedaba esperar.
_Llamaré a Emmett de todas maneras, se enojará si no lo hago… descansa_ me levanté de la cama y me incliné a dejar un suave beso en su frente.
Salí de la habitación y tomé el teléfono de mi bolsillo, marqué a Emmett y me senté en el sofá mirando la puerta donde estaba mi corazón, la habitación de Bella.
_Emmett… Bella está conmigo_ dije cuando él contestó,
_Oh cielos, Rosalie está histérica, ella la fue a dejar a casa de Plath y no ha sabido más de ella en todo el día… ¿cómo está?_ se escuchaba las murmuraciones de Rosalie de fondo lanzando preguntas sin cesar, _ya amor!... déjame escuchar_
_Ella está bien, algo alterada en realidad. Emmett, ella encontró algunas carpetas que me gustaría que vieras_
_Los contratos?_
_Si, pero hay más._
_Ok, mañana a primera hora pasaré por ellos ¿le dijiste que va a tener que ayudarnos a entrar a la oficina de su marido?... sabes que hay muchas cosas que encontrar aún_
_Si lo sé, se lo diré mañana o cuando esté más tranquila, ella ahora duerme y… estuvo llorando mucho, no quiero alterarla más_
Hubo un silencio en la línea y luego de sentir pasos, por lo que seguramente Emmett escapaba de Rosalie, volví a oírlo,
_¿Cómo están?_ preguntó en voz baja _es decir…ustedes dos-
_Estamos… bien, le dije todo lo que le tenía que decir y ella me escuchó, creo que fue algo abrumador, dios… odio que esté pasando por esto, ella ni mi bebé se merecen toda esta mierda_ revolví mi cabello frustrado por no poder proteger a la mujer que amaba de todas las cosas que estaban por venir.
_Bien, espero que todo mejore amigo, no deseo otra cosa de que ella y tú estén bien_
_Gracias Em._ murmuré sinceramente, Dios sabía que lo único que yo deseaba era una relación con Bella como la que tenían él y Rose. Esperaba que se me diera esa oportunidad.
Luego de un corto saludo, ambos cortamos la llamada. Fui hasta la mesa donde estaban los contratos y me dispuse a leerlos durante toda la noche, analizar los puntos a mi favor y los que me hundían, Benjamin Plath era un excelente negociador y era difícil encontrar un hueco que me favoreciera. Releí una y otra vez el contrato que firmé y también la clausula aparte en la que negaba mi paternidad y así también maldije mil veces al maldito que hizo de mi vida un desastre.
Lo maldije al leer la anulación del acuerdo prematrimonial, el hijo de puta había lanzado la soga al cuello a su propia esposa, tenía todo para denunciarla por adulterio y dejarla sin nada, tenía pruebas… tenía fotos de Bella y yo, tan íntimas, tan privadas… mierda! Deseaba matarlo…
Cerré las carpetas con la furia burbujeando en mi interior, respiré profundo y me paré del sofá para ir hasta la habitación extra que me tocaría ocupar esa noche, fui apagando las luces de todo el departamento una a una hasta llegar a la del corredor, decidí dejarla encendida por si Bella se levantaba en la noche, habría luz para ella. Fui hasta mi puerta y mis ojos inconscientemente se fueron hasta la puerta de la habitación de Bella… me detuve un momento. Mi mano se crispó, lo único que deseaba era ir y tomar el pomo de esa puerta y verla, nada más…
_Ahgg Edward, dale su espacio…_ murmuré para mí mismo. Entré a mi habitación y fui directamente a la cama, el cansancio me consumía. Me gustaba el FBI, el puesto en el que me había colocado Emmett era sobre asuntos externos y protección de testigos, tenía que aprender muchas cosas aún, pero valdría la pena si eso era mi nuevo comienzo para convertirme en un hombre más digno para mi Bella.
Luchar cada segundo y cada minuto del día para ganarme su confianza era la penitencia que estaba dispuesto a hacer por ella, ser un hombre digno, un hombre en el que ella pudiera confiar y amar sin dudas, que ella supiera que si me aceptaba de nuevo en su vida, iba a tenerme para siempre… iba a ser suyo y solo suyo cada día de mi vida. Dios… amaba a esa mujer. La amaba demasiado.
Me dormí casi con la sonrisa en mis labios pensando en lo cerca que habíamos estado esa noche por primera vez desde mi vuelta. Ella ya no me rechazaba, ella estuvo dispuesta a escucharme y lo hizo… no podía pedir más por ahora, estaba dispuesto a dar brazadas de ahogado por ella y esta noche había sido una muy importante.
Sentí entre sueños el toque de algo suave en mi mejilla, me estremecí y abrí los ojos, mi habitación aún estaba oscura pero la luz de las calles dejaba pasar un tenue resplandor que iluminaban su rostro, mi ángel de cabello castaño estaba sentada a mi lado en la cama. Bella tocaba mi rostro con sus dedos y sonreía suavemente,
_Bella... ¿sucede algo?_ me sobresalté y me senté en seguida, mis ojos se fijaron en su panza,
_Solo ¿me haces un lugar? es decir… si no te molesto…- murmuró avergonzada tocando su vientre.
Oh dios…
Abrí las sábanas del lado de mi cama y le hice un lugar, la cama era lo suficientemente grande para los dos, pero no dejaba de pensar que tal vez estaría más cómoda en la otra habitación, que era la que usualmente era la nuestra,
_Si quieres podemos ir a la otra cama, esta no es muy cómoda…_
_No importa, quiero estar donde tú estés, esta cama está bien_ dijo acostándose a mi lado, la cubrí con las mantas y ella se acomodó de costado, su vientre entre nosotros y su brazo sobre mi pecho, pasé un brazo debajo de ella para sostenerla y ella recostó su cabeza en mi hombro. Ella suspiró… y yo pensé que moriría de felicidad.
_Oh Bella_ gemí cerrando los ojos y hundiendo mi nariz en el tope de su cabeza. Aspiré fuerte y su olor embriagante entró por mi nariz, no había olor mejor en el mundo.
_No podía dormir… estuve pensando mucho_ su voz sonaba cansada, pero el parecer ella no había podido conciliar el sueño a pesar de eso. Mi mano empezó a acariciar su espalda y ella se aproximó más a mí, no me pude contener… me volteé hacia ella y la abracé hundiendo mi rostro en su cuello, mi nariz embriagada, mi mente nublada de solo placer con solo tenerla así. Mis brazos se ciñeron a su cuerpo y gemí de satisfacción,
_Oh dios Bella… extrañé esto_ mi voz sonaba tan necesitada que me avergonzaba, era como un drogadicto aspirando otra vez.
_Yo también_ murmuró suave, sentí sus manos en mi cabello, sus dedos enredándose entre mis hebras y sus piernas entrelazándose con las mías, su vientre entre nosotros, pero parecíamos uno… habíamos tres allí, pero lo sentía como una única unión, perfecta e inquebrantable.
_Bebé, oh cielos… te amo tanto_ dije tragando el nudo de mi garganta _tanto, te amé siempre y fue un infierno todo esto, lo fue… tenerte tan lejos, no oírte, no verte, oh dios… sin embargo haberte dicho todo lo que te dije la última vez que estuvimos aquí fue mi peor castigo_
_Edward_ murmuró suavemente, parecía tan serena y yo tan al borde de la desesperación. Dicen que los hombres no lloran, a la mierda!... todo hombre que ama llora y yo amaba locamente a esta mujer… _quiero, hum… solo quiero saber algunas cosas._
Aparté mi cabeza de su cuello y la miré, ella deslizó su mano por mi cabello, hasta mi cuello y mi mejilla y limpió la humedad debajo de mi ojo. Con una mirada tierna, suavemente empezó a hablar…
_Rosie me dijo que esperaba un bebé, ella… sostuvo mi mano en esa cama de hospital y me dijo que yo tenía que estar bien por mi bebé y sentí… que no te había perdido totalmente después de todo, una parte de ti había quedado conmigo_ ella sonrió y besó la punta de mi nariz _ cuando dije gracias hace un rato, lo dije porque haberme dejado ese regalo que creció en mí, esperándote. Siempre tuve esperanza Edward, de volver a verte… en cada esquina, en el centro comercial, apareciendo por la puerta_ ella rió tontamente _a veces, me parecía sentir tu presencia a mi lado mientras iba a algún lugar_
_Yo te sentí siempre, eras… como un ángel inalcanzable que me acompañaba siempre_ dije juntando mi frente con la suya _ a veces solo deseaba dormir, para no verte tanto, solo entonces mi mente entumecida dejaba de pensarte_ bajé mi mirada avergonzado. Ella suspiró suavemente y acarició mi mentón alzando mi cabeza.
_Dime Edward… ¿Dónde fuiste cuando…todo sucedió?_
Oh dios… confesar mi miseria e infierno personal a la mujer de la que tenía que ganar su confianza, bien… era hora de desnudar mi alma entera frente a ella.
_Cuando salí del departamento llamé a Rosalie, porque estabas alterada y no quería que estuvieras sola, luego tomé un vuelo a New York, mi madre había entrado en cirugía esa misma tarde y como decía el contrato, la cirugía sería después de la confirmación del embarazo, cuando… el embarazo se confirmara yo tenía que romper mi relación contigo. Benjamin me dio un tiempo de gracia luego de la confirmación y… a mi manera, me despedí de ti_
Ella me miraba con tanta calma que creí que no estaba escuchando, pero su mano acarició mi mejilla diciéndome que estaba atenta,
_Recuerdo la última noche, recuerdo tu desesperación…_ dijo como ausente _fue allí que te despedías _enfocó sus ojos en mí y asintió.
_Pasé toda la noche en la sala de espera junto a Alice mientras mi madre estaba en cirugía, lo estuvo por casi diez horas. Al menos mi cuerpo estaba allí, mi corazón había quedado contigo al igual que mi mente… solo deseaba que terminara todo y desaparecer, no podía ver a mi madre a los ojos sabiendo lo que había hecho por su corazón, ella… no lo hubiese aceptado jamás, hubiese preferido morir_
Ella sonrió dulcemente y una lágrima se formó en la comisura de su ojo,
_Estuve en Londres_ dije apresurándome, no podía verla llorar otra vez _ tenía solo un boleto y era de ida a Londres, dispuesto por Benjamin. Cuando llegué busqué un hotel en los barrios bajos y me quedé en una habitación, tenía el dinero que me correspondía del trato depositado en mi cuenta, solo gasté lo suficiente para tratar de aliviar el dolor y no verte tanto, no podía vivir como un hombre cuando había actuado como un cobarde, no podía usar ese dinero más que para destruirme más…_
_ ¿Qué hiciste Edward?_ murmuró ella con la lágrima cayendo de su ojo y su voz llena de dolor, aún con su pregunta me daba la sensación de que ya lo sabía.
Dudé por un minuto, pero tenía que ser lo más sincero posible… desnudarme hasta los pensamientos más oscuros aunque nos doliera a ambos,
_Bebía alcohol hasta creer que no estabas frente a mí, cada noche solo salía de mi habitación para tratar de encontrar un reemplazo a mi verdadera adicción que eras tú y que ya no tenía. Solo bares o algún lugar donde pudiera conseguir licor. Nublar mi cerebro de alcohol era mi única solución a mi constante visión de ti_
_Edward…_ susurró con pena, sus ojos lloraban, lloraba mi corazón por hacerla llorar con mi mierda. Acaricié su vientre suavemente tratando de calmarla y ella rozó sus dedos sobre mis mejillas una y otra vez,
_No llores por mí bebé_ murmuré en voz baja _no por eso… no por haberme portado día a día como un cobarde_
Nos quedamos callados unos minutos, ella pensativa y yo algo más aliviado por la confesión,
_ ¿Solo fue eso?_ murmuró despacio, sus ojos miraban mi cuello y parecía cautelosa _¿hubo… alguna mujer?_
_No_ dije rotundamente_ mírame Bella_
Ella alzó sus ojos a mí y sostuve sus mejillas con ambas manos, si de algo estaba seguro en mi vida era que en el último año solo había tocado a una mujer y era ella.
_Tú, no hubo nunca nadie más, solo tú_ dije con total seguridad _Bella, tengo recuerdos leves, oscuros y débiles, de mujeres que tomaron mi brazo o tantearon mi hombro en algunos bares, pero me repugnaron todas y cada una, solo es eso un leve recuerdo. Mi cuerpo y mi mente funcionan a tu mando bebé, nadie más dispone de ellos más que tú y mientras estuve en Londres, fui eso… un muerto caminando. Créeme amor, solo soy hombre contigo_ dije casi desesperadamente, había sido fiel aún en mis momentos más bajos.
_ ¿Estás seguro?... tal vez, para olvidarme-
_No_ negué con la cabeza enfáticamente _cada mañana desperté sobrio y solo en mi cama, la mayoría de las veces vestido con la ropa de la noche anterior, solo con mi lado de la cama deshecho… nadie Bella, nadie ocupó nunca tu lugar en mi cuerpo y menos en mi mente… mi corazón estuvo siempre contigo bebé._
_El mío también_ sonrió ella tocando su vientre _eres el dueño de mi cuerpo, siempre lo fuiste. Aunque…_ su sonrisa decayó y miró hacia abajo _Benjamin puede ser muy persuasivo y me odio por haberme dado cuenta tan tarde. Él… me besó…_
Su mirada se tornó cautelosa y avergonzada, no podía culparla… el tipo que tenía por marido después de todo tenía el derecho a hacerlo. Yo había sido el traidor allí, a demás yo le dejé a Bella con la suficiente debilidad para creer cualquier cosa de él ya que él le había pintado el peor cuadro de mí.
_Bella amor, ¿te gustó? ¿Tú querías besarlo? ¿Lo besaste de nuevo?_
Ella negó con la cabeza en seguida,
_No, nunca lo desee, me tomó de sorpresa y en un momento de debilidad y me arrepiento de haberlo hecho_ ella acarició mis cabellos y asentí sonriente, conocía a mi Bella. Mi Bella no se entregaría a alguien ciegamente y sin amor, ya había aprendido de la única vez que lo hizo y no lo haría de nuevo. Mi Bella era mía y ella sabía en qué labios quería caer.
_ ¿Te arrepentiste de haberme besado alguna vez?_ pregunté yo con cautela y tuve miedo de su respuesta. Ella me miró por un largo segundo y una sonrisa suave apareció en sus labios.
_Nunca. Incuso cuando te besé por primera vez, luego de la fiesta de los Denali. Por lo único que me arrepentí fue de haber estado lo bastante ebria como para no recordarlo_ ambos reímos. Recosté mi frente entre sus pechos y mis brazos rodearon su cintura, me relajé de inmediato cuando sus manos comenzaron a acariciar mis cabellos de la nuca.
_ ¿Tú?_ susurró despacio. _ ¿te arrepientes de haberme besado?_
Reí casi considerando su pregunta como un chiste de mal gusto,
_ ¿En serio lo preguntas?_ sentía su corazón retumbar en su pecho _Bella, creo que nunca tuve lo suficiente y solo me arrepiento de no haberte besado en cada vez que tenía una oportunidad._
_Hum… puedes reparar eso ahora_ dijo sugestivamente.
Me tensé de inmediato, mi cuerpo entero estaba atento a esas palabras. Ceñí aún más mis manos en su baja espalda y gemí involuntariamente.
_Dios, Bella… ¿por qué me haces esto?_ dije casi con dolor, ella detuvo sus caricias en mi nuca _¿te das una idea de lo que eso significaría luego de seis meses de anhelar solo eso cada día y luego que vengas tu y me digas que tome todo lo que quiera? Eres mi adicción bebé, mi heroína… si pruebo un poco querré más y más y siempre más… y he estado luchando todos estos días desde que te vi en ese escenario de nuevo, en contenerme de buscarte y obtener eso de ti, un beso… porque si lo hacía no iba a poder parar, no iba a poder detenerme, si lo hago aquí… no creo que vaya a tener la fuerza para controlar mi frenesí_
_ ¿Eso es un no?_ murmuró luego de unos segundos, podía oír la frustración en su voz.
_Dime tú bebé._ murmuré alzando la cabeza y rezando para que me comprendiese _¿crees que después de todo lo que hice merezco un beso?_
_Edward, desde la noche que me dijiste por qué hiciste todo en casa de Rose, comprendí que el amor es lo que te hizo actuar, a pesar de creer lo contrario. No fue egoísmo, no fue maldad… fue puro amor. El amor a tu madre, el amor a tu padre, al de Alice… y hoy entendí que por amor a mí también. Sacrificaste tanto sin ganar nada a cambio más que un boleto para apartarte de todo aquello que amabas y llevarte solo esto…_ ella delineó la cadena de plata que surcaba mi cuello y la sacó de mi camiseta alzándola en el aire _mi declaración de amor, mi recordatorio de que lo que siento por ti es eterno y no morirá jamás, nudos que reflejan lo atada que estoy a ti a pesar de todo. Mis nudos de amor bebé. Mi compromiso a entrelazar mi amor con el tuyo si me lo permites…_
_Bella…_ susurré mirándola con devoción.
_¿Y tú crees que no te mereces un beso?_ rió derramando una lágrima _mereces tanto… tanto. Edward, como tu dijiste, hay heridas que desaparecen y las que quedan son profundas y dolorosas cuando recordemos que están, pero llevémoslas con orgullo pensando que fortificó nuestro amor, que ahora nada podrá detenernos porque ahora sabemos que no podemos estar el uno sin el otro, nos recordará el dolor de la separación…_
Oh dios… ¿cómo podía merecerla? ¿Cómo podía amarla más si parecía que moriría de amor si lo hacía?...
Ella mantenía su voz firme pero las lágrimas continuaban surcando sus mejillas,
_Te amo Edward, lo hice cada segundo de cada día. No me niegues lo que tanto estuve esperando por meses, no me lo niegues más por favor-
_Oh dios, Bella_ gemí hundiendo mi cabeza en el inicio de su vientre, mis propias lágrimas saladas sabían dulces por el motivo por el que lloraba. Ella estaba dando su perdón. Ella me estaba aceptando…
Alcé la cabeza y me lancé de lleno a sus labios. Mis manos sosteniendo sus mejillas y las suyas enredadas en mi nuca, su lengua en la mía reconociéndose, saboreándose y encontrándose. Nos pertenecíamos… de eso estaba seguro.
Continué besándola casi con ansiedad, desesperación absoluta… nuestras lágrimas sabían maravillosas entremezcladas, el sabor increíble que tanto había extrañado fue como una fuente de agua dulce en mi paladar. No quería detenerme nunca más… solo deseaba besarla hasta perder el sentido y no sentir mis labios. Ella gimió… yo gemí, jadeamos con cada respiración y parecía que no podía llegar más profundo en ella, era arrebato puro y llano, algo que había querido evitar, pero que ella deseaba tanto, al igual que yo.
_Oh dios_ jadeé cuando pude apartarme para dejarla respirar, mierda!... mi pequeño dependía de su oxígeno. _bebé… te amo tanto_ no podía dejar de decirlo.
_Dilo otra vez_ gimió ella respirando agitadamente sobre mis labios _dilo Edward, necesito escucharte_
_Te amo_ pasé mi mano por su nunca entrelazando mis dedos con sus cabellos y la obligué a mirarme _Te amo Bella, mi Bella… te amo demasiado_
Ella cerró los ojos y sollozó en silencio, pero sonreía… ella sonreía.
_Oh Dios… Edward, mi amor_ susurró ella juntando nuestras frentes. _Soñé tanto con esas palabras_
_Y yo me contuve tanto en decirlas, temía hacerlo… si las decía no iba a poder irme_ la besé de nuevo, esta vez más suave. Sintiendo cada segundo, cada milímetro de su boca, saboreando la sensación de sus labios en los míos, sintiendo su cuerpo tan cerca, su calor envolviéndome y su olor embriagándome… al fin mía, siempre…
Al fin en casa…
Al fin! uff... bueno, solo 4 capis mas y se viene el final, un besote!
