Capitulo 37.-Mia…

Albert no dejaba de verla con adoración a ella en un principio le gusto pero el tenia cierta mirada que la estaba poniendo nerviosa ¿Qué era lo que pasaba por la mente de su Principe?,se ruborizo al recordar que esa noche por fin estarían juntos como marido y mujer lo cual significaba que esta vez no tenían porque detenerse

Aunque sus amigas la pusieron al tanto de lo que ocurriría en su noche de bodas ella estaba demasiado nerviosa, en algún momento el desvió la mirada hacia la ventana del vehículo lo que la rubia aprovecho para observarlo detenidamente, su perfil era perfecto, sus labios rojos, su pelo, tomo su mano suave y cálida

-Si me sigues viendo así-sonrió-me vas a volver loco

-Lo siento-bajo la mirada

-¿En qué piensas Candy?-le levanto la barbilla

-Yo…me preguntaba…-musito nerviosa-¿A dónde nos dirigimos Sr Andley?

-Basta Candy no seas curiosa-sonrió besando su mano

-Bert,por favor en algún momento lo tendré que saber-suplico

-Está bien, vamos muy cerca pero solo por esta noche mañana saldremos a Londres-acaricio su mejilla viéndola con ternura

-mmhhh ¿Qué lugar es ese mi príncipe?

-Crystal Lake hermosa, sé que te va a gustar-la abrazo a su pecho

Candy cerró los ojos y disfruto de la cercanía de aquel hombre que alteraba todos sus sentidos, un leve hormigueo le recorría todo el cuerpo, aquella sensación de excitación y miedo invadían su interior

Albert creía adivinar lo que pasaba por la mente de su ahora esposa, su corazón latía desenfrenado al imaginar que por fin la tendría entre sus brazos como tantas veces lo soño,nunca antes se había sentido de aquella manera, parecía un adolescente ansioso por su primera vez, el definitivamente no lo era, sabía perfectamente que era lo que tenía que hacer y aquello en cierta forma lo ponía nervioso, esta vez no era solo una pasión carnal, se trataba de Candy aquella niña de ojos resplandecientes que le dio sentido a su vida

Era ella la mujer alegre y soñadora de la que se enamoro cuando compartieron ese viejo departamento, la chica que corrió tras el sin perder nunca la fe de quien era la mujer por la que espero tanto tiempo, la que tenía el poder de transformar su mundo tan solo al sonreir,definitivamente también para él era la primera vez

En solo unos minutos llegaron a su destino, ella suspiro aquello era tal y como lo imagino, aunque ya todo estaba en penumbras podía darse cuenta que de la belleza del lugar, entraron a la pequeña propiedad que los albergaría por esa noche al hacerlo sus ojos se abrieron de par en par al contemplar la maravillosa vista a lo que parecía ser una pequeña playa, el azul cristalino del agua parecía resplandecer con la luz natural de aquella noche llena de estrellas, el amplio ventanal de cristal le permitía admirar aquel lugar de ensueño

Escucho como el chofer se marchaba después de que Albert le diera algunas indicaciones, se volvió para encontrarse con aquella mirada atenta a cada uno de sus movimientos, el sonreía de una manera seductora, en sus manos se encontraba un botella de vino así como un par de copas, ella sonrió tímidamente ruborizándose por completo por la mirada traviesa que apareció en el rostro de su amado Principe,entonces sintió como su cuerpo temblaba inconscientemente como si ella fuera una simple hoja a merced del viento

-Al fin solos-dijo el acercándose peligrosamente a su oído

-Albert yo…-suspiro –necesito ir al tocador yo…

-¿Necesitas estar más cómoda?...digo…tu vestido es…-murmuro nervioso

-Bert,solo unos minutos¿ de acuerdo?-lo interrumpió

-Los que necesites…-sonrió de lado

Ella entro aun con el corazón desbocado, sentía que el aire le estaba faltando, se recargo sobre la puerta del baño con los ojos cerrados tomando y soltando el aire para regular su respiración, después se sentó en el suelo dejando caer por un lado el maletín donde llevaba algunas prendas de dormir ¿sería una tonta si llorara?, si lo seria definitivamente pensó, tomando valor se puso de pie

Empezó a desabotonar su vestido, el corsé la estaba oprimiendo con fuerza, cerró los ojos para recordar aquel rostro que la tenia completamente nerviosa, ¿era su imaginación o Albert lucia particularmente sensual esa noche?, meneo la cabeza desechando cualquier pregunta, abrió el maletín para descubrir que sus amigas pusieron cosas muy pequeñas dentro,"Annie ¿Qué broma es esta?" pensó viendo un pequeño camisón que nada dejaba a la imaginación por supuesto ella no usaría algo como eso, así que dejando del lado su equipaje opto por usar una de las batas que estaba colgada en aquel enorme baño

Albert comprendió que necesitaba estar sola unos minutos, quizá el también necesitaba un respiro, aquel día había resultado ser más de lo que alguna vez pensó que sería se sentía demasiado tonto por sentir ese nerviosismo, no era la primera vez que estaban solos, muchas noches compartieron la misma habitacion,pero ahora nada era simple ahora ella era su esposa, ahora ya nadie se atrevería a condenarlos por esta solos

Se quito la camisa pues se sentía un poco sofocado, no sabía si verdaderamente estaba haciendo tanto calor era solo el fuego que estaba quemando su interior, se sentó en la orilla de la cama, abrió su maleta ,busco su pijama para estar un poco mas cómodo

Se dirigió hacia la pequeña mesita donde había dejado las copas y el vino, para servirse un poco necesitaba relajarse, camino hacia el ventanal con la copa en la mano sintiendo en sus pies descalzos la suavidad de la alfombra, suspiro viendo hacia afuera

Candy salió casi sin hacer ruido del baño, lo encontró parado frente al ventanal sonrió al darse cuenta de que estaba tan absorto en sus pensamientos que no se dio cuenta de su presencia, una mezcla de sentimientos encontrados emergían en su interior, el miedo por lo desconocido pero al mismo tiempo la necesidad de amar y ser amada a plenitud y en su totalidad

lo vio sin atreverse a hablar, el estaba ahí parado a la luz de la luna semidesnudo y le pareció hermoso, su pelo dorado brillaba haciendo contraste con la palidez de su piel, entonces reparo en el hecho de que ese hombre era su esposo, el que prometió amarla para toda la vida, no podía existir nadie más perfecto que él en la tierra y era suyo para siempre, no porque alguien más se lo impusiera, no, ese no era su caso, él era suyo por convicción, porque por alguna extraña razón se enamoro de ella, la eligió para compartir el resto de sus días ,la amaba en la misma forma desesperante que ella lo hacía, entonces su corazón se lleno de cierto orgullo, tenía la gran fortuna de sentirse amada por él, por ese hombre maravilloso, ese hombre ahora era solo suyo

Albert recordaba cada detalle que lo llevo a aquella noche, porque por más que lo pensaba nunca atinaba a decir cuando fue que se enamoro de aquella ,pero desde aquella tarde en la colina no dejo de pensar en esa niña que lo motivo a seguir siempre, esa mirada brillante que lo lleno de ilusión desde el primer momento en que la vio

Y ahí estaba ahora, esperando por ella parado frente a aquella enorme ventana de cristal pero no veía la luna, ni siquiera estaba prestando atención a el agua que esa noche estaba particularmente inquieta, él en ese cielo solo veía ese rostro lleno de pecas y la dulce sonrisa

Se dio vuelta para encontrarla parada a unos pasos de él sin poder decir una sola palabra sabía que si lo quería solo estiraría su mano un poco y la tendría entre sus brazos, pero no podía hacerlo, se quedo inmóvil observando cada detalle de ella, quería grabar en su memoria cada instante de aquella noche, su mirada, sus gestos, lo bien que se veía con aquel rubor en sus mejillas bajo la luz de la luna, vio que sus labios se abrieron pero él no pudo escuchar estaba perdido en el anhelo de su carne, en sus ansias por besar aquellos labios rosas, por acariciar con sus manos aquella piel que lo enloquecía en cada roce

Ella soltó el aire dándose valor para dar el primer paso, se acerco lentamente sin poder apartar su vista de él, era simplemente bello, cuando al fin estuvo frente a él lo tomo por la cintura, sus manos temblaban sin que ella pudiese evitarlo, no fue fácil tomar la iniciativa de acercarse pero pensó que era absurdo sentir temor, él era Albert, su mejor amigo, su complice,aquel que siempre la protegió incluso de sí misma, y ahora era su esposo…suyo pensó sintiendo un revoloteo en su interior

El extendió sus manos para recibirla, acariciando su pelo suavemente beso su frente con ternura, la piel desnuda de Albert estaba provocando sensaciones indescifrables en ella, busco anhelante los labios de su esposo, él solo sonrió acercándose a su oído, susurrándole lo mucho que la amaba descendió con paciencia hasta los labios de su amada que esperaban impacientes por ser besados

Los besos de Albert la embriagaban haciéndole perder por completo la cordura, estando así entre sus brazos se dejaba llevar por lo que su alma le dictaba y se olvidaba por completo de sus dudas, su mente ya no razonaba era su cuerpo el que le exigía mas y mas de aquellas caricias

El la abrazo tan fuerte contra su cuerpo que podía sentir los rabiosos latidos de sus corazones como si fueran uno solo, sus besos eran cada vez más intensos y sus manos recorrían sin pudor el cuerpo de su amada sobre la delgada tela que lo alejaba de la suavidad de su piel, no pensaba en nada solo en deshacerse de aquella prenda para acariciarla sin reservas, mientras ella deslizaba sus manos ansiosa por el torso desnudo de su amado, para después besar su cuello mientras acariciaba su pelo

Poco a poco se fueron encaminando hacia la cama tirando cosas a su paso pero nada los hacía separarse de aquel beso interminable, aquello iba mas allá de cualquier deseo carnal, aquella era una necesidad infinita de poseerse de pertenecerse por completo, él estaba enloquecido por la apasionada mujer que resulto ser su esposa, aún así sabia que debía de ir con cautela, no tenía que dejarse llevar por completo por sus instintos, él siempre la protegería incluso en ese momento

Se deshizo de la bata jalando el cinto que atado a la cintura de Candy, ella ante eso se ruborizo y bajo la mirada, él sonrió completamente fascinado por la actitud de ella, la tomo de la barbilla y lo obligo a mirarlo

-Te amo Candy…siempre lo hare-la atrajo una vez más hacia su boca y ella se dejo llevar

El sonido de las aves le indicaron la llegada de un nuevo día con pereza abrió los ojos, sentía su cuerpo dolido, aquella había sido una noche intensa, lo comprobó al sentarse y ver objetos tirados por doquier, sonrió mientras sus mejillas se teñían de rojo ¿ellos habían hecho todo ese desorden?, sintió una terrible vergüenza ¿Qué pensaría la servidumbre cuando fuera a hacer el aseo?

La tibia piel desnuda de su esposo rozo levemente la de ella, que se estremeció, volteo para verlo dormir, su rostro reflejaba serenidad, su pecho se lleno de dicha al pensar que ahora ambos se pertenecían en cuerpo y alma, ahora ya nada le impediría llamarlo suyo ¿y ella? Ahora era para siempre solo de él, el recuerdo de lo ocurrido la noche anterior la ponía nerviosa, él había sido todo aquello que imagino aquel día que Annie y Patty le confiaron su experiencia, él fue tierno,delicado,paciente pero sin duda alguna fue completamente apasionado y entregado, ella esperaba haber hecho bien las cosas, se sintió torpe e inexperta, aunque en algún momento fue muy audaz en sus caricias ¿Cómo pudo ella ser así?¿Cómo iba a mirar ahora a Albert?, sintió morir de pena al reparar en el hecho de que estaba completamente desnuda al lado de él

Sus ojos cerrados, su rostro apacible, su pelo desordenado cayendo un corto mechón por su cara, él aun seguía siendo hermoso, se delito observándolo detenidamente, saberse su dueña la llenaba de júbilo, ese hombre maravillosos era suyo en cuerpo y alma

El abrió los ojos y se encontró con aquella mirada esmeralda de la mujer que la noche anterior lo había llevado a la locura, nunca antes experimento la pasión de aquella manera, ésa mujer logro despertar en, él sentimientos insospechados, ella supero cualquier expectativa que él pudiera haber tenido de aquella noche

El se había prometido tener el control, mismo que perdió en algún momento, se sintió tan vulnerable en las manos de su Pequeña, exhaló un suspiro y en seguida le sonrió a esos ojos que curiosos lo observaban, y acaricio la mejilla encendida del rostro que tanto amaba

-Buenos días Princesa-dijo con dulzura

-Hola, mí príncipe-murmuro ella cubriendo su cuerpo con la sabana

-¿Te da pena que te vea Candy?-pregunto acercándola a su cuerpo

-Albert es que yo…es que tu…-respondió nerviosa

-Está bien lo entiendo-rio-puedes ir al baño a vestirte, cerrare los ojos ¿de acuerdo?

-¿Lo prometes?-el asintió divertido-gracias Bert

Ella se levanto envolviéndose torpemente en la sabana, pero él no cumplió su promesa y la observo sonriente caminar por la habitación, suspiro pensando en lo mucho que amaba a esa mujer que ahora era suya por completo, definitivamente no había nadie en el mundo más afortunado que él, la espera había valido la pena, por fin dejo de ser un solitario, de ese día en adelante tenia con quien compartir cada uno de sus dias, sabia que ella sería la mejor de las esposas

-¿Qué es lo que está pensando Sr Andley?

Volteo para encontrarse con la silueta de su mujer que se secaba el pelo con una toalla mientras lo veía con el ceño fruncido

-Pensaba-se puso de pie amarrando la sabana alrededor de su cintura-que soy un hombre muy afortunado

-¿En serio?¿No me diga?-bromeo-¿será que consiguió una buena esposa?-soltó una carcajada

-Mhhh,algo así-arqueo la ceja-se que a partir de ahora cada que regrese a mi hogar me encontrare con la mas vivaz y dulce de las esposas…pero hay algo que me preocupa

-Ah ¿sí?, se puede saber qué es?-le siguió el juego

-Que creo que definitivamente moriré de hambre…digamos que no es muy buena cocinera…

-Albert!-exclamo molesta

-Es broma cariño-se acerco a ella sin parar de reír y la abrazo

-Te amo no se cocinar, pero te amo-dijo ella haciendo un puchero

-Y yo te amo más hermosa, nunca pero nunca dudes del amor que tengo, nunca cambiara lo prometo

-¿En verdad siempre me amaras?-el asintió

-Por siempre Candy, tu eres mi fuerza, mi esperanza, me motivas a aspirar la grandeza, a ser mejor cada día no importa que tan triste o gris este mi día ,me basta con ver tu sonrisa para seguir adelante

-Oh Bert-las lágrimas caían por sus mejilla-te adoro

-Ha sido lo más lindo de mi vida despertar a tu lado, sintiendo la calidez de tu cuerpo junto al mio, gracias Candy…-la tomo de las manos-gracias por la hermosa noche que me regalaste, pero sobre todo gracias por regalarme esta hermosa realidad, dormir contigo ha sido lo mejor que he experimentado en mi vida

-Eso no es justo-protesto llorando-tu, eres perfecto, siempre tienes algo lindo que decir, luces tan bello aun cuando te acabas de despertar mientras yo despierto con el pelo revuelto y enredado!, y por si eso fuera poco te plantas frente a mi me ves con esos ojos de ensueño diciendo esas emotivas palabras que me hacen llorar como una tonta ¿Qué más le puedo pedir a la vida?-se encogió de hombros

-Candy yo no soy perfecto, eso tú lo sabes, así como también sabes que me encanta tu pelo, además tu no serías tu si dejaras de ser una llorona..¿qué más le puedes pedir a la vida? Creo que tengo un par de ideas

-¿En serio?-lo miro sorprendida-¿Qué es aquello que le puedo pedir?¿qué es lo que nos hace falta?

-Un hijo…

Continuara…

Chicas jajaja una vez más nos quedaremos igual que la pecosa jajaja con los ojos de par en par

Quiero que sepan que no fue sencillo escribir este capítulo, sé que hay chicas que hubieran querido saber más minuciosos detalles pero la verdad yo soy un poco anticuada jajaja,me sonrojo solo de pensarlo pero bueno espero y les haya gustado, si quieren que haga uno más fuertecito pues lo sometemos a votación jajaja

Mis especiales agradecimientos a :

CandyFan72,Florcita,Yuukychan,Gatita Andrew,Clau Ardley,Quevivacandy,Verito,Jenny,Chiquita Andrew ,Amigocha y un enorme saludo para mi amiga Heidy que siempre ha creido en mi jajajaja

Paloma mi facebook es "Faby Andley" muchas gracias por sus comentarios y bendiciones!