Los personajes de Bleach pertenecen a Tite Kubo.

La historia es una adaptación del dorama "Full House"

Advertencias: AU. Contiene OoC .


Gracias a quienes comentaron con anterioridad: Darisu-chan,Chik-yinyang,ichiruki-chan, Akemi227-chan, IchirukiLullaby, Haibara21,oLy'z-Chan, Diva Kuchiki,Kureimy.


Gracias: Kinverlins: Siento la tardanza pero aquí está ya la continuación, gracias también por leer Because of you. Arsarsursa: Después de mucho por fin en este capítulo Ichigo se animará a confesarse, aunque los resultados quizá no sean los esperados. Sunev31: Me alegra que te haya gustado el capítulo, espero que este también te guste. Adenisse: Lo sé, Ichigo puede ser desesperante a veces, pero está tratando de hacer su mejor esfuerzo para dejar al lado su orgullo. FrikiHimechan: Eso de la comida es como su lenguaje secreto, ya ves que ella le dijo lo mismo cuando él se fue con Senna. Kurosaki Skydark: Me alegra que te gustara el capítulo, gracias por comentar. Rukia Inlove: Ichigo está tratando de cambiar, pero lo celos no lo dejan. Metstli: Hola, me alegra que te guste la historia, disculpa la tardanza pero aquí te dejo ya la continuación.


CONTRATO DE AMOR

CAPÍTULO 37.- LA GUÍA DE ISHIDA PARA RECONQUISTAR A RUKIA.

Ichigo estaba desesperado y angustiado, no quería que se fuera con él. Así que salió corriendo para alcanzarlos.

―Rukia no te vayas. ―le dijo jalándola del brazo para que no subiera al coche. ―Tú…tú. ―no sabía que decirle, se puso nervioso por las miradas fijas de Rukia y Renji. ―¡Hoy toca limpieza!

―¿Qué?

―No puedes irte, tienes que hacer la limpieza. ―le dijo Ichigo ante la incredulidad de Renji, que cada vez se sorprendía más por las tonterías de Ichigo.

―La haré cuando vuelva. ―contestó enojada.

―Lo siento Ichigo. ―sonrió triunfante Renji. Rukia se dio la media vuelta para subir al coche.

―¡No te vayas! ―volvió a pedir desesperado. ―Si te vas ahora…―Rukia e Ichigo se miraron fijamente, él busco valor para hablarle. Renji observaba expectante. ―¿Qué se supone que voy a comer? ―preguntó tímido, por lo visto no tuvo suficiente valor. Miraba a Rukia de forma sumisa.

Rukia miró a Ichigo y luego a Renji, tenía que decidir si se quedaba con Ichigo o se iba con Renji.

―Lo siento. ―comentó apenada mirando a Renji. ―Parece que no puedo irme. ―Los dos chicos se sorprendieron.

Ichigo y Rukia entraron a la casa después de que se fue Renji, ella se puso a limpiar la sala e Ichigo se sentó en la sala a leer un libro, aunque no se concentraba porque tenía una gran duda.

―Rukia, ¿por qué no te fuiste? ―preguntó Ichigo fingiendo leer el libro. Él estaba seguro de que Rukia se iría con Renji.

―¿Eh? ―Rukia dejó de barrer. ―dijiste que tenía que hacer la limpieza. ―Ichigo la volteó a ver. ―Pero…me acordé de algo.

―¿De qué? ―preguntó curioso.

―En el estreno de la película tú y Senna se fueron a algún sitio. Te pedí que no te fueras y te dije que no te haría la cena, pero te fuiste de todas formas. ―mencionó con tristeza al recordar ese momento. ―Eso no me hizo sentir nada bien.

―Pero eso no ocurrirá de nuevo. ―le aseguró Ichigo con culpa. ―No lo volveré a hacer. ―Rukia le sonrió.

Ichigo ayudó a Rukia a limpiar la sala y las ventanas, pues quería seguir respetando sus promesas hacía ella.

―Limpiar es divertido ¿no? ―le preguntó sonriendo mientras tallaba la ventana junto a ella.

―Si te perece tan divertido ¿Por qué no lo haces tú mismo? ―le respondió chocada, pues estaba cansada de tener que limpiar tan seguido. Ichigo le enseñó la lengua cuando ella no lo vio.

Pero de pronto se quedó embobado al ver su rostro y sus ojos violeta, pero sobre todos sus labios rosados y suaves.

―¿Qué? ―le preguntó Rukia al notar que la miraba fijamente.

― No nada. ―dijo nervioso volviendo a tallar el cristal. Pero de nuevo quedó absorto en los labios de la chica, tenía tantas ganas de sentirlos otra vez. ―Rukia. ―la llamó. ―Te has ensuciado la cara. ―le dijo. Ella se le quedó viendo y se talló la cara con la mano.

―¿Ya? ―preguntó.

―No. ―le respondió Ichigo. ―yo te limpiaré, cierra tus ojos. ―le pidió. Ella lo vio con duda, pero enseguida cerró los ojos.

Él sonrió, luego respiró hondo para calmar los nervios y lentamente se fue acercando a su rostro con la intención de besarla, su corazón se aceleraba con cada milímetro que se acercaba a ella, ya estaba casi rozando sus labios…

Cuando el timbre sonó y asustado se apartó de Rukia, quien abrió los ojos.

―¿Quién será? ―pregunto enojado y fue a abrir la puerta. ―son ustedes. ―dijo hastiado al ver a Ishida e Inoue. No podía creer que por su culpa no había podido besar a Rukia.

―¡Hola! ―saludó sonriente Ishida, ignorando que había interrumpido algo muy importante. ―vine a traerte algunas de tus cosas.

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Ellos subieron a la habitación de Ichigo, mientras Orihime y Rukia platicaban en la sala. De castigo por su interrupción, Ichigo dejó que Ishida acomodara solo toda su ropa.

―Volver ha sido muy buena decisión. ―le dijo Ishida mientras colgaba los sacos de Ichigo. ―No debes irte más de casa.

―¡Cierra el pico! ―gritó Ichigo enojado. ―Y cuelga la ropa. ―Quién se creía ese tipo para decirle que hacer.

―Ishida, no saques la ropa. ―mencionó Orihime alegre, asomándose por la puerta, asustando tanto a Ishida como a Ichigo por su repentina aparición.

―¿Por qué? ―preguntó Ishida extrañado, al igual que Ichigo.

―Renji se le declaró a Rukia. ―sonrió Orihime. ―Y quizás lo acepte.

―¿Y si ayudamos a Ichigo? ―preguntó Ishida arreglándose lo lentes. Él apoyaba a Ichigo.

―¿Eh? ―preguntó Ichigo desconcertado. Orihime lo dudó un poco, pero después se le ocurrió un maravilloso plan.

―Sí, te contaremos todo lo que le gusta o no le gusta a Rukia para que la reconquistes. ―sonrió Orihime. ―A cambio ayúdanos a poner un negocio. ―le dijo.

―¿Qué? ―dijo Ichigo molesto. ―¿Por qué debería hacer eso por ustedes?

―¿Qué por qué?, no deberías de decir eso. ―le contestó Orihime. ―Francamente yo pienso que Renji es mejor para Rukia, es apuesto, inteligente, rico y se preocupa mucho por ella. ―le dijo en tono severo. Ichigo la miró preocupado. ―¿Verdad Uryu?

―Orihime, yo creo que hay que ayudar a Ichigo. ―insistió el muchacho de lentes.

―Yo no les he pedido su ayuda. ―dijo Ichigo arrogante.

―Entonces le contaré todo a Renji. ―mencionó Orihime maliciosamente. ―A él si le va a interesar. ―dio media vuelta para salir.

―Espera. ―la llamó desesperado Ichigo. Orihime sonrió complacida y se dio la vuelta despacio. ―Ayúdenme por favor. ―pidió Ichigo tragándose su orgullo. Ishida sonrió feliz.

Uryu y Orihime se pusieron a escribir mientras Ichigo acomodaba la ropa que faltaba.

―Toma. ―le dijo la chica a Ichigo entregándole varias hojas. Él se puso a verlas. ―Su grupo sanguíneo, su color favorito, su comida favorita, lo que dijo de niña, todo está ahí. ―comentó con una sonrisa.

―¿Qué es esto? ―pregunto intrigado a leer las últimas hojas.

―Es una guía para que la conquistes. ―explicó Ishida. ―Así que estúdiatelo y ponlo en práctica.

―¡Suerte! ―le dijeron Ishida y su esposa y luego bajaron para despedirse de Rukia.

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Esa tarde Ichigo se encerró en su cuarto para leer con detenimiento la guía de Ishida.

―¡Qué tontería! ―exclamó mientras leía los puntos. ―Lo que hacen esos dos por dinero. ―dijo aventando las hojas a la cama. Unos segundos después ya las había recogido y seguía leyendo. Esa noche aplicaría el primer paso.

Cuando bajó al baño se encontró a Rukia saliendo de su recámara.

―¿Qué tanto platicaste con Uryu y Orihime? ―preguntó intrigada pues no era común verlos juntos. ―Ellos se comportaron muy misteriosos.

―Ah…es que…―Se rascaba la nuca nervioso. ―me pidieron ayuda para un negocio, ya los conoces. ―dijo riendo.

―¡Ah! ―exclamó Rukia, no le fue difícil creerle, puesto que conocía de sobra a sus amigos.

―¡Ah! Rukia, hoy te llevaré a cenar fuera. ―le comentó Ichigo.

―¿Qué? ―preguntó incrédula.

―Es que me acordé que te prometí llevarte a cenar y hoy quiero cumplir esa promesa. ―mencionó él.

―Está bien. ―le contestó sonriente. Por fin cortaría una flor de su jardín.

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Esa noche los dos se alistaron y salieron a cenar a un restaurante del centro.

―("Paso uno: cena en un restaurante romántico"). ―Ichigo recordaba el paso que leyó en la guía de Ishida, mientras estaban sentados en la mesa disfrutando de una cena deliciosa. ―("Llega a su corazón en ese momento Jajajaja"). ―Ichigo se carcajeaba mentalmente del brillante plan.

―¿Qué te pasa? ―le preguntó Rukia al ver que sonreía con los ojos cerrados.

―Nada. ―dijo él apenado, ella no le dio mayor importancia y siguió comiendo. ―Rukia, es muy agradable verte disfrutar de la cena. ―comentó, pero ella no le contestó. ―¿Te cuento un chiste? ―preguntó emocionado, tal vez así se acercarían más.

―¿Un chiste?

―Había una vez un señor que maltrataba mucho a su burro hasta que un día el burro lo mira fijo y le dice: - ¡Estoy harto de golpes! ¡No me pegue más! El señor muy asustado sale corriendo, seguido por su perro. ―Rukia seguía comiendo mientras escuchaba a Ichigo sin mucho interés. ― Se para, mira de lejos al burro y exclama jadeando: -¡Dios mío! Y su perro lo mira y le dice: - ¡Sí, qué susto nos dio el burro. ―Ichigo se rio, pues el chiste le pareció muy gracioso. Pero Rukia lo miraba seria.

―Ichigo, contar chistes conocidos es una cosa, ¿pero por qué cuentas chistes mega conocidos?―le pregunto ella. Ichigo se enojó mucho, se había pasado mucho tiempo buscando y aprendiéndose ese chiste para que ella no lo tomara en cuenta, pero se contuvo para no arruinar la noche, todo tenía que salirle perfecto y así al final de la noche le confesaría a Rukia sus sentimientos.

―La cena está deliciosa ¿no?, hay un ambiente genial aquí ¿No crees? ―le preguntó alegre, viendo el elegante arreglo del restaurante.

―Ya conocía este lugar. ―respondió muy tranquila. ―Vine con Renji. ―A Ichigo se le borró la sonrisa del rostro. ―Ese día también pedí esto. Pero no importa cuántas veces lo pida, siempre está rico. ―A Ichigo le empezó a hervir la sangre.

―¡Hey!, si ya has terminado vámonos. ―ordenó Ichigo.

―Pero aún no he terminado.

―Párate y vámonos. ―le ordenó. Estaba muy enojado por saber que ya había estado ahí con Renji, tan celoso estaba que se le quitaron las ganas de seguir ahí.

Regresaron a casa y se fueron a dormir.

Resultado del paso uno = fracaso.

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A la mañana siguiente decidió poner en práctica el paso dos. Los dos estaban en el patio trasero junto a un gran lavadero.

―En un día así es bueno lavar la ropa. ―comentó Ichigo con un cesto de ropa sucia en la mano. ―Es mejor hacer ejercicio que vaguear. ―le dijo con una sonrisa depositando el cesto de ropa en el suelo. ―¡Rápido!¡Rápido! pollo.

―Ayer salimos a cenar y hoy hacemos esto, que raro estás. ―comentó Rukia tallando la ropa en el lavadero. Esa mañana Ichigo le ordenó lavar la ropa porque había buen sol y le dijo que él la ayudaría, prohibiéndole utilizar la lavadora.

―("Paso dos: estimula a tu chica con roces"). ―Recordó Ichigo sonriente. ―Rukia, hazlo con fuerza. ―le dijo al ver que no tallaba duro la ropa.

―Estoy muy cansada. ―reprochó ella.

―¿Así?, entonces te ayudaré. ―le dijo nervioso viendo la oportunidad perfecta para aplicar el paso dos.

Ichigo se le acercó por detrás y la rodeó con sus brazos, deslizó sus manos sobre sus suaves brazos y llegó hasta sus manos, las cuales agarró con fuerza. No aguantaba la risa, pues estaba alegre pensando en que su plan no tenía fallos. Rukia primero se extrañó por lo que hizo y luego se incomodó, así que le dio un pisotón para que se apartara.

―¡Ay! ―gritó Ichigo retrocediendo.

―¡Lo siento! ―dijo ella. ―¿Te duele mucho? ― Él la miro enojado y entró a la casa, luego subió a su cuarto, cojeando por el dolor. ―Te lo mereces por tonto. ―dijo Rukia riendo al verlo alejarse, luego siguió lavando.

Resultado del paso dos = rotundo fracaso.

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Ichigo entró a su cuarto y se sentó en la orilla de su cama, luego sacó de su buró las hojas que le dio Ishida y con furia las arrojó al piso. Pero luego recapacitó y las levantó del suelo. Intentaría el paso tres.

Paso tres: Una cita romántica, confiésale tu amor y bésala cálidamente. ―Leyó Ichigo, se quedó pensando que iba a hacer.

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Por la tarde y después de planear la cita, bajó las escaleras y encontró a Rukia sentada en el escritorio, trabajaba en un encargo de Renji sobre la película. Se quedó mirándola por un momento, sonrió pues estaba confiado en que esta vez sí resultarían bien las cosas.

―¿Cómo estás?, después de lavar la ropa te sientes mejor ¿No? ―le preguntó Ichigo cuando se acercó.

―¿Qué dices? No lo disfruto para nada. ―le dijo seria.

―¿Vas a hacer algo esta noche? ―le preguntó Ichigo.

―¿Por qué?

―Si no tienes nada que hacer, podríamos salir a algún sitio. ―sugirió él.

―Tengo que trabajar, tengo que entregar esto mañana. ―respondió.

―Termínalo pronto y vayamos a Chappylandia. ― Le dijo Ichigo.

―¿A Chappylandia? ―preguntó con interés y volteando a verlo.

―Sí, vamos.

―No puedo, estoy ocupada.

―Te esperaré en Chappylandia. ―le dijo autoritario. ―Si no vas ¡Te mataré!―Le dijo amenazante. Luego Ichigo sonrió feliz y salió de la casa.

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Más tarde y aunque ya era de noche, Rukia seguía trabajando en su proyecto, pero se levantó para tomar agua. En la puerta del refrigerador encontró una nota de Ichigo.

―Te veo después en Chappylandia. Debes venir, si no…¡Morirás! ―Rukia leyó la nota de Ichigo. ―¡Qué tonto! ―dijo riendo. Regresó a trabajar en la computadora.

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Mientras tanto Ichigo la esperaba en la pista de hielo de Chappylandia.

―Rukia, quédate conmigo. Te haré feliz lo sabes ¿no? ―Ichigo practicaba lo que le diría a Rukia con un ramo de rosas en la mano, meneó la cabeza, eso no lo convenció. ―Las flores son para ti, las únicas que te gustan y las que querías y… no eso no. ―dijo enojado. ―Rukia, mi corazón te pertenece… no eso no le gustaría. ―murmuró Ichigo, no sabía cómo declararse a Rukia. Siguió pensando en varias cosas pero nada le convencía.

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Mientras tanto Rukia se levantó del escritorio para ir al baño a lavarse la cara, quería despejarse un poco. En el espejo del baño había otra nota.

―Rukia, morirás esta noche si no vas a Chappylandia. Te espero. ―Rukia se podía imaginar el tono amenazante de Ichigo. ―¡Qué loco! ―exclamóella.

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Ya era tarde e Ichigo estaba desesperado porque Rukia no llegaba, además se estaba congelando pues no había llevado suéter. De pronto recibió una llamada, era Rukia.

―Rukia, ¿Dónde diablos estas? ―preguntó enojado. ―Olvídalo, no vengas.

―Estoy afuera, pero no puedo entrar. ―le dijo ella. Después de leer la última nota se decidió a ir con Ichigo.

―¿Estás en la entrada? ―Pregunto sorprendido. ―Estoy en la pista de patinaje, está todo listo para que puedas entrar. ―le dijo feliz.

Varios minutos después Rukia llegó a la pista de hielo.

―¿Qué haces aquí Ichigo? ―le preguntó Rukia cuando llegó al centro de la pista. Ichigo le habló al velador para que la dejara entrar.

―¿Qué hago?, pues aquí. ―le dijo sentido.

―¿Son para mí? ―le preguntó al ver el ramo de rosas. Ichigo se volteó de lado y le dio las rosas sin mirarla. ―¿Qué te pasa? ―preguntó sorprendida por el detalle. Ichigo no le dijo nada y caminó para salir de la pista, pero después de varios pasos resbaló en el hielo y cayó al suelo. ―¿Estás bien? ―le pregunto Rukia acercándose a él, pero no pudo evitar reírse porque se vio muy gracioso al caer. Le ayudó a levantarse. ―¡Alcánzame! ―le dijo sonriendo y comenzó a patinar.

Así los dos comenzaron a divertirse en el hielo tratando de alcanzarse mutuamente, no faltaron varias caídas para los dos, pero no les importó. Disfrutaban mucho compartir ese momento. Cuando por fin Ichigo alcanzó a Rukia, comenzaron a patinar tomados de la mano, Rukia no dejó de sonreírle al chico, lo cual lo hizo feliz, porque su sonrisa era tan cálida y reconfortante. Cuando se cansaron fueron a sentarse a una banca afuera de la pista de hielo.

―¿Ya no estás enfadado? ―preguntó Rukia.

―No estoy enfadado, ¿Por qué tendría que estarlo?

―Entonces, ¿Por qué estabas actuando raro?

―Me disculpo por eso. ―le dijo sincero. ―No volverá a pasar.

―¿Por qué hemos venido aquí? ―preguntó Rukia. No es que le disgustara, pero estaba extrañada.

―Creo que dijiste que querías venir. ―contestó Ichigo sonriendo.

―¿Pero por qué las flores? ―preguntó Rukia. ― Hoy no es miércoles.

―Rukia, para ser sincero. ―Ichigo estaba dispuesto a confesarse. ―Tengo algo que decirte.

―¿Qué?

―Rukia. ―le dijo mirándola a los ojos. ―Rukia, yo…―y cuando estaba por decirle que la quería la maquina pulidora de hielo entró haciendo ruido.

―¿Qué están haciendo aquí? ―preguntó la mujer de limpieza. ―Tenemos que limpiar.

―Parece que tendremos que irnos. ―comentó Rukia desconociendo lo importante que era ese momento.

―Señorita denos cinco minutos más por favor, es muy importante. ―le pidió Ichigo.

―No puedo, tenemos que hacerlo ahora, por favor váyanse. ―indicó la señora sin importarle el sufrimiento del chico de cabello naranja, que ansiaba declararse en ese momento.

―Vámonos que tienen que limpiar. ―señaló Rukia levantándose de la banca y jalando a Ichigo.

― Pero era importante. ―se quejó Ichigo mientras caminaba a la salida.

Resultado del tercer paso = interferido.

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Llegaron a la casa y el entró enfadado, fue a la cocina a servirse agua.

―¿Por qué me hiciste esperar? ―le preguntó Ichigo a Rukia. Si hubiera llegado a tiempo se hubiera podido confesar.

―Lo siento. ―se disculpó de forma sincera. ―De todas formas, patinamos, nos divertimos y te disculpaste. Está todo bien ahora. ―le dijo con una sonrisa.

―¿Cómo que todo bien? ―preguntó enfadado. ―¿Te crees que esperaba ahí para disculparme?

―Entonces ¿Por qué esperabas? ―preguntó ella.

―Ah… olvídalo. ―le dijo resentido.

―Ya te dije que lo siento. ―se volvió a disculpar. ―Yo no sabía que estabas esperando tiritando de frío.

―¿Quién estaba tiritando de frío? ―gritó enojado. ―Yo soy un deportista, soy resistente al frío. Por eso debes hacer ejercicio como yo. ―en ese momento comenzó a estornudar. Rukia se comenzó a reír.

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La mañana siguiente a Rukia le extrañó que Ichigo no se hubiera levantado de la cama, a pesar que ya eran más de las diez. Él no se había levantado porque era víctima de una fuerte gripe, hasta ese momento estaba dormido en su cama, pero el timbre del celular lo despertó.

―¡Hola Ichigo!, soy Ishida. ―saludó alegremente. ―Quiero saber cómo te fue, ¿Tuviste éxito?

―¡Estafador de artistas! ―Ichigo se sentó de golpe. ―¿Éxito?¿Qué éxito? ―le gritó enojado. ―Tú plan fue un fracaso. ―le reprochó.

―Aunque Orihime me pidió que no te lo dijera, hay algo que debes saber. ―explicó Uryu. ―Hay un último paso que no falla.

―¿Un último paso? ―preguntó intrigado. ―¡Estás loco!―mencionó enojado cuando Ishida le contó el paso cuatro. ―¡Adiós! ―le dijo y le colgó el teléfono.

Después bajó para desayunar, pero como se sentía mal, comió muy poco.

―¿Te sientes bien? ―le preocupo Rukia preocupada, pues se veía pálido y tenía los labios resecos. ―Creo que estás enfermo.

―Claro que no. ―replicó él. ―jamás he estado enfermo.

―Como digas. ―dijo siguiéndole la corriente, ya lo conocía como era de terco y no quería pelear tan temprano.

―Rukia ¿Quieres ir de campamento?

―¿Ahora? ―preguntó sorprendida.

―Es que no has tenido vacaciones, así que pensé en ir a un sitio cercano. ―le dijo él. ―Acamparemos y nos divertiremos.

― Tengo una cita. ―informó ella.

―¿Qué? ¿Una cita?

―Tengo que ver a Renji para comentar lo del reparto y otras cosas.

―Pues cancélalo. ―indicó Ichigo autoritario.

―Claro que no. ―respondió Rukia. ―Mejor lo dejamos para otro día.

― Ni hablar, ¿sabes lo que te esperé en Chappylandia? ―preguntó molesto. ―Tu preparas la comida. ―dijo Ichigo y se levantó del comedor. Rukia se quedó irritada. ―Ah, también prepara la tienda. ―indicó mientras salía del comedor.

Rukia comenzó a preparar lo que llevaría para el campamento, no sabía porque siempre terminaba haciendo lo que le pedía Ichigo.

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―Ichigo, ya está todo listo para el campamento. ―Le dijo a Ichigo que se encontraba durmiendo en el sillón.―Ichigo, Ichigo. ―le volvió a hablar pero él no se despertó. ―Tienes fiebre. ―murmuró después de tocarle la frente. ―Ichigo levántate.― le dijo meneándolo.

―¿Qué? ―Ichigo se despertó y se sentó en el sillón.

―No creo que debamos salir, tienes fiebre. ―comentó Rukia preocupada.

―No seas absurda. ―señaló molesto. ―Nunca me he enfermado, además antes de que veas a Renji tenemos que salir a acampar. ―dijo desesperado. ―Cámbiate de prisa, te espero en el coche. ―le dijo y salió de la casa con dificultad, pues todo le daba vueltas.

Cuando Rukia llegó al coche, se encontró con que Ichigo se había quedado dormido en el asiento.

―Ichigo, estás ardiendo. ―dijo angustiada, la fiebre le había aumentado.

Lo ayudó a bajar del coche y a pesar de que no quería, lo llevó hasta su cuarto.

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―Descansa un poco, podemos irnos en una hora. ―le dijo dándole unas pastillas.

―Sí, dormiré media hora y luego nos iremos. ―susurró Ichigo. ―Rukia, no te vayas a ningún sitio, quédate conmigo. ―pidió Ichigo. ―No puedes irte con Renji, no puedes irte con Renji…―Dijo angustiado mientras se quedaba dormido.

Rukia sonrió al sentirse necesitada por él. Ahora fue su turno de cuidarlo, poniéndole compresas de agua fría y permaneciendo a su lado. Como estaba enfermo no quiso despertarlo, ya irían de campamento después.

Resultado del paso cuatro: No completado.

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Por otra parte, ese día había sido muy fructífero para una persona en particular: Hisagi Shunhei. El periodista, tras una exhaustiva investigación, logró enterarse de que las deudas de Rukia habían sido pagadas por Ichigo, además comprobó que ella no era la chica a la que se le iba a declarar en aquel restaurante. Y la noticia, sin que Ichigo o Rukia lo supieran, ya estaba circulando en los medios de comunicación.

―Así que estamos frente a una estafadora. ―exclamó Hisagi viendo una foto en la que aparecían Rukia e Ichigo. ―Me pregunto qué dirá el padre de Ichigo. ―dijo cerrando la carpeta con la información del caso.

Luego se fue a dormir, pues al día siguiente tendría que levantarse temprano para viajar a Inuzuri a entrevistar a Isshin Kurosaki.


Gracias por leer y comentar la historia, espero les haya gustado el capítulo.

Saludos.