-Piper sal ya, sé que estás ahí-.
-Como lo sabes- dijo la chica saliendo de su escondite a regañadientes.
-Soy tu madre y…
-¿Con quién hablabas?
-Es de mala educación tanto escuchar a escondidas como interrumpir a las personas, querida, en especial si se trata de tu madre-.
-Bueno lo siento, ahora dime quien era-.
-Eso no es de tu incumbencia Piper-
-¡Claro que lo es! ¡Estabas hablando de Annabeth y como su mejor amiga debo saberlo!-
-Es verdad, estábamos hablando de tu amiga pero no de Annabeth-.
-¿Entonces?
-Ya debo irme linda, lo siento-
-¡No puedes! ¡Tienes que decirme donde esta Annabeth!
-¿Para qué quieres saberlo?
-¿Cómo que para qué? Para decirle a Percy y acabar con esto de una vez por todas-.
-Eso lo debe averiguar él mismo-
-¿Y cómo esperas que lo haga? No es que lo estés ayudando mucho que digamos, madre-.
-Déjame manejar esto a mi Piper, no por nada soy la diosa del amor. Además Percy tiene lo que necesita-.
-Pero…
-Adiós, linda. Ah y diles a tus hermanos que deben esperar a Annabeth para la remodelación, esos marcos que quieren poner en la puerta no combinan con el estilo del campamento-. Se dio media vuelta y a Piper solo le dio tiempo de cerrar los ojos rápidamente antes de que desapareciera con un destello.
Caminó abatida hasta su cabaña, incluso se olvidó de ir a ver a Percy pero la verdad ya había anochecido por completo, seguramente ya estaba dormido.
Se metió en la cama así como estaba, solo se quitó los zapatos y se cubrió la cabeza con la almohada esperando poder conciliar el sueño rápido y olvidarse de todo.
…
No se veía nada.
-¿Qué es esto?-. Preguntó Frank a mi lado con preocupación.
-¡Esto no sirve!- arrojé el espejo sobre la cama y me dejé caer al suelo, sin poder contenerme más comenzó a llorar.
-¡Espera Percy!- Frank corrió a recuperar el espejo, pero yo ya no podía ni mirarlo, todas las esperanzas que Tyson me había dado hace unos momentos se desplomaban en mi interior y me impedían ponerme de pie.
-¿Esperar que? Seguro esto es otro obstáculo para que la encuentre-.
-Pero…
-¡Ya no puedo más Frank, la necesito conmigo!- las lágrimas salían de mis ojos sin que pudiera evitarlo, una tras otra recordándome que mi Annabeth no estaba conmigo.
-Percy…
-¡Ni siquiera sé si está a salvo!
-¡Cierra la boca Percy! ¡Creo que vi algo!
-¿Qué?-dije mientras mi amigo se arrodillaba junto a mí con el espejo en la mano.
-Sujétalo de nuevo- puse mi mano en la superficie y vi a lo que Frank se refería, al principio todo se veía negro pero ahora se distinguía claramente una sombra.
-Es una habitación
-¿Qué?
-Mira-. La luz de luna entró por un lado e iluminó el piso dejando ver una alfombra de tonalidades verdes. Continuó hasta posarse a los pies de una gran cama de madera.
-¿No es…
De repente un movimiento bajo las mantas captó mi atención, un pie. Alguien rodó sobre la cama descubriendo su cuerpo mientras suspiraba entre sueños.
Lo siguiente que vimos fue su rostro.
-Es…
