En la entrada de la tienda, en medio del bosque en el que se encontraban, mirando la fría mañana que tenía frente a ella estaba Tori. No podía dormir ni un poco más, era bastante temprano, aunque Harry era el único que dormía dentro. Podía ver a Hermione leer algo sentada en una roca lejos de ella, pero lo suficientemente cerca como para que los hechizos protectores aun la cubrieran. Sinceramente, Tori no culpaba a su mejor amiga de estar encerrada en si misma, más aun cuando era su turno de cuidar el horocrux, si ella misma quería huir y regresar a los pocos días en los que había estado con George, aunque lastimosamente habían cosas más grandes ahora que estar con su novio. Sentía que era la única cuerda que quedaba de los tres después de que Ron se fue, quería que alguien gritara, hiciera ruido y no la dejara sentir como si estuviera sola, como si estuviera atrapada en aquella tienda y no tenía a quien más comunicarse. Harry poco decía y huía de Hermione, imaginándose que se sentía bastante culpable ya por haberle seguido la corriente a Ron y haber provocado su partida. Hermione no decía nada tampoco, se la pasaba leyendo y huyendo de los dos para estar sola. Cada día que se movían a un lugar distinto, todo empeoraba mas y tal y como lo había predicho, Tori ya no sabía que hacer con los dos.

Se abraza a si misma y viendo como el sol toma mayor posición en el cielo entre las ramas sin hojas de los árboles frente a ella, toma su decisión y avanza a paso lento hasta estar al lado de Hermione. Tori se sienta en la enorme roca frente a su amiga, no mira lo que su amiga lee, presiente que en realidad lleva horas en la misma hoja sin poder prestar mucha atención a lo que está leyendo, porque su mente la tiene en otros lugares. En su lugar, mira hacia el frente, árboles sin hojas se agrupan frente a ellas y en sus ramas se pueden ver varios grupos de nieve acumuladas de las primeras nevadas del año. El frío había aumentado con cada día que pasaban lejos de sus hogares, aunque para ser sincera ninguno sabría con exactitud que día era. Una fría brisa las cubrió a las dos, Tori se abraza a si misma mientras espera que Hermione diga o haga algo.

Lentamente, Hermione cierra su libro, mira un rato a la nada, quizás al mismo lugar en donde Tori está viendo, suelta un suspiro largo y apoya la cabeza en el hombro de Tori –No me preguntarás como me siento, ni me dirás que lo veré algún día ¿verdad? –pregunta Hermione al fin, de reojo Tori puede ver que Hermione se limpia una lágrima que se escapa de sus ojos.

-No –responde Tori simplemente que no sabía que decirle en un principio a Hermione, pero creyó correcto no dejarla sola tanto tiempo y ya le había dado mucho tiempo sola, si el tiempo a solas había terminado entonces ella la acompañaría –eres demasiado inteligente como para que te diga esas cosas, de alguna u otra manera te entiendo, yo me molestaría si te acercaras y me dijeras que no extrañe a George, que lo veré algún día –Hermione asiente levemente con la cabeza, Tori siente el movimiento en su hombro y ambas sonríen levemente por su lado.

-Creo que ya se que deberíamos hacer, aunque no sé si hay o no un horocrux allí, pero creo que es el lugar más lógico para que Dumbledore le dejara a Harry la espada de Gryffindor –comenta Hermione levantándose levemente del hombro de Tori, mirándola con seriedad.

Tori suelta un suspiro, esa Hermione es mejor, la que da sus ideas y les da trabajo a todos en esa misión que por días han sentido imposible –yo voy a donde sea, no me lo tomes a mal pero creo que los tres nos volveremos locos si no hacemos algo –le aseguró Tori aun sin que Hermione le dijera a donde querían ir o que era lo que tenían que hacer, para la pelinegra cualquier cosa que involucrara la aceleración de la adrenalina de los tres, les iba a hacer bien –vamos a decirle a Harry –le dice poniéndose de pie y ofreciéndole su mano.

Hermione la toma y se impulsa para ponerse en pie, con los brazos entrecruzados las dos caminan de regreso a la tienda, donde Harry les sale al encuentro, se le ve un poco agitado y a la vez se ve aliviado cuando las ve a ambas. Tori y Hermione intercambian una mirada, si no se engañan a si mismas, piensan que Harry se imaginó que lo habían dejado no solamente solo en la tienda, sino que solo en toda aquella misión. Si bien a este no le gustaba poner en peligro la vida de los demás, tampoco quería estar en soledad, aunque los tres se han distanciado bastante. Las dos amigas se observan como diciéndose algo con la mirada, Tori se suelta y abraza a Harry, quizás no con los ánimos con los que podía haberlo hecho en otra situación, pero abraza a su hermano mayor de todas formas. Hermione les sonríe a los dos y jala a Harry del brazo hacia dentro de la tienda, para que los tres puedan tener algo que desayunar, aunque sea muy poco, son raros los días en los que los tres se sienten de tan buen humor.

-Creo que deberíamos ir a Godric Hollow –anuncia Harry una vez que Tori ya ha puesto una taza de té frente a cada uno de ellos.

Tori mira a Hermione curiosa de lo que esta tiene que decir sobre eso –si, yo también pienso lo mismo, creo que el valle de Godric es el lugar en donde Dumbledore pudo habernos dejado la espada –comentó Hermione bastante emocionada de que Harry había estado pensando en el mismo lugar que ella.

-Entonces vamos, hoy mismo si es posible –dice Harry asintiendo, como Tori también le agradaba tener algo que hacer, aunque no quería dar a voz los pensamientos por los que él quería ir a ese lugar, era algo de lo que había oído en la boda de Bill y Fleur, no estaba seguro, pero el lugar aparecía en su mente muy seguido y estaba contento de que no solo iba a servir por alguna corazonada suya, sino también para algo que tenga en relación con la búsqueda que ha quedado en nada por varios días.

Planean parte del día, luego recogen todo y se aseguran de que no quede ningún rastro de que ellos han pasado allí la noche. Retirando los hechizos del lugar y tomándose de las manos, los tres aparecen en la entrada de la aldea mágica: Godric Hollow. Se sueltan de las manos pero ninguno se atreve a caminar muy lejos del otro, con Harry en medio y Tori y Hermione a sus lados, examinan la calle casi desierta a su alrededor. Caminan lentamente sin rumbo alguno, las dos chicas muy pendientes de su alrededor, no tanto como Harry, que su mente lo ha llevado más allá de su búsqueda, solía venir a Godric Hollow muy seguido cuando era niño, al cementerio para ser específico, a al tumba de sus padres. Sirius nunca dejó que Harry olvidara de que sus verdaderos padres estaban allí, de niño solía sentarse frente a ellos y formular una conversación imaginaria con Lily y James, aunque no estuvieran allí en cuerpo, para su corta edad él si los sentía allí en alma. Las visitas aumentaron cuando sus papás se mudaron a la fabulosa casa antes de que entraran a Hogwarts, solo que ya no era tan niño pero por costumbre solía relatarles lo bien que se sentía con su familia postiza y lo mucho que le hubiera gustado conocerlos, aunque tuviera papás que consideraba geniales. Luego, mientras el miedo invadía a todos y Voldemort se hizo presente, las visitas disminuyeron, hasta que no volvió allí por cinco años.

-Harry –lo llamó Tori, se había quedado unos pasos más atrás de ellas, demasiado metido en sus propios pensamientos para seguir la plática que las dos habían comenzando, se apresura y las alcanza, dejando esos pensamientos de lado y asegurándose en concentrarse más en lo que estaban por hacer.

-Creo que es la noche de navidad –anunció Hermione mirando con atención las ventanas de las casas a su alrededor –apresurémonos, no me gusta este silencio y lo desierto que está. Sin mucho que decir los otros dos asintieron, caminando más dentro de la aldea, la casa de la señora Bagshop quien les daría la espada según la teoría de Harry y Hermione, era de las últimas y las más antiguas, nunca fueron por esos lados cuando vivían allí, pero tanto él como Tori estaban muy seguros de donde quedaba el lugar. Fue impresionante, tanto como para Harry y Tori ver lo que una vez fue la casa de los Potter, tan cerca que pudieron haberla visto si tan solo hubiera salido a caminar si les daba ganas. Un recuerdo triste de una noche espantosa, aun se alzaba allí, presente después de algunos dieciséis años. Donde se podía leer:

Lily y James Potter perdieron sus vidas.

Su hijo, Harry, permanece siendo el único mago que

Alguna vez haya sobrevivido a la Maldición imperdonable.

Esta casa, invisible para los muggles, se ha dejado

En su estado ruinoso como monumento a los Potter

Y como recordatorio de la violencia

Que destrozó a su familia.

Con grabábamos y graffiti especiales en nombre de Harry en el cerco, rótulos de brujas y magos que habían ido a visitar el monumento y que habían dejado su huella en aquel lugar, en señal de apoyo hacia Harry.

-No debieron hacer eso –comentó Hermione mirando como una especie de insulto los mensajes que se leían allí, aunque fueran a favor de su amigo.

-Al contrario, están geniales –opinó Harry sonriendo con un tanto de tristeza, se gira sobre sus pies en ese instante, decidido que no va a aventurarse en un lugar más sin al menos decirles un adiós a sus padres, si todo sale mal, al menos tendrá quien lo reciba, en donde sea que ellos estén –creo que debo hacer algo antes –les dice a las dos mientras comienza a caminar.

Tori ve la dirección en que agarra y le toma segundos averiguar hacia donde se dirige –iremos contigo –anuncia caminando tras Harry una vez que ha tenido la aprobación de Hermione, no dejarán a Harry solo, es demasiado peligroso quedarse sin el principal de aquella búsqueda.

Harry no las espera, pero las dos lo alcanza una vez que están frente a los portones del cementerio, que entreabiertos se alzan frente a los tres. Harry lidera el camino, Tori y Hermione caminan detrás de él, sin querer dejarlo solo ni hostigarlo al mismo tiempo. En determinado momento, Tori y Hermione se quedan por su lado, una de las tumbas llama la atención de Hermione porque allí se encuentra el signo que ha visto en su libro de cuentos que le ha dejado Dumbledore. Las dos alcanzan a Harry después de lograr leer algo como "Ignotus" en la lápida, aunque la nieve y la antigüedad del la lápida les impide ver algo más. Tori ya conoce el camino hacia la tumba de los padres de Harry, cuando eran niños en ciertas ocasiones Harry le pidió que lo acompañara, para presentarles a su hermana pequeña a sus padres. Ella a su manera también recuerda haber hablado con Harry y la tumba de sus padres, ahora siente un hueco en el estómago al volver después de tanto tiempo, pensando en que si ella se siente así Harry debe de sentirse mucho más mal. Hermione está indecisa, nunca en su vida había estado allí y a pesar de que Harry no suele hablar mucho sobre sus padres biológicos, sabe que los quiere tanto como quiere a los señores Black. Lo encuentran de pie en frente de la tumba, mirando fijamente hacia las inscripciones en la lápida.

James Potter
Nacido el 27 de Marzo de 1960
Murió el 31 de Octubre de 1981.

Lily Potter

Nacida el 30 de Enero de 1960
Murió el 31 de Octubre de 1981.

El último enemigo que debe de ser destruido es la muerte.

-Nunca entendí esa frase –les dice Harry a las otras dos cuando siente que ya no está solo, se coloca en cuclillas como para estar más cerca del suelo y con sus dedos mueve la nieve de encima de la tumba de sus padres –siempre pensé que era como una frase mortífaga.

-No lo es Harry –le aseguró Hermione en seguida, pero dudando de si misma de cómo explicarle sobre el significado de la frase en sí –es como, como si hay algo más después de la muerte, como si ellos están aquí, sin estar vivos.

-Pero no están aquí –susurra Harry aunque las otras dos pueden escucharlo a la perfección. Mira a su alrededor, si hubiera pensando en eso antes hubiera traído algo para ellos, de niño siempre traía algo, aunque sea un juguete que él dejaba de usar, lo que fuera. Ahora no había ni una planta viva a su alrededor por el invierno, sus manos estaban vacías de algo valioso para dejarles a sus padres que no había visitado en tanto tiempo. Las lágrimas comenzaron a salir de sus ojos sin pensarlo en realidad, sin siquiera controlarlo, pero por los dos seres que habían dado sus vidas por él hace ya tanto tiempo, no iba a esconderlas.

Como si le hubieran leído la mente, Hermione mueve su varita varias veces en el aire, transfigurando tres rosas rojas frente a ellos. Le entrega una a Tori, una se la queda ella, ambas se inclinan a los extremos de Harry, como él también tenían lágrimas en los ojos por algo que las dos no podían explicar con exactitud. Bastaba con decir que ambas consideraban a Harry como un hermano para poder llorar a su lado en un momento como aquel –cuidaremos muy bien de su hijo, aunque probablemente nos lleve directo a la muerte en cualquier momento –dice Hermione sonriendo de lado, haciendo que Harry y Tori sonrían con él, poniendo su rosa frente a la lápida, se abraza al brazo izquierdo de Harry y entregándole la rosa que había transfigurado para él.

-Gracias, con o sin ustedes yo tengo un hermano en Harry –dice Tori poniendo ella misma su rosa.

Harry pone la rosa justo en medio de las otras dos, sonríe con un poco de nostalgia, deseando que si muere, ellos lo estén esperando al otro lado –hasta luego mamá, papá, los amo –dice, porque en vida o en muerte, él volverá a verlos, lo sabe. Se pone en pie y pasa sus brazos alrededor de los hombros de Hermione y Tori, ambas lo abrazan por su lado –vamos chicas, tenemos trabajo que hacer –las otras dos asienten con la cabeza y sin separarse de Harry se forman su camino fuera del cementerio.

-¡Espera…alguien nos está observando! –exclamó Hermione deteniéndolos y en su tono de voz se notaba lo nerviosa que podía estar por la situación, Harry y Tori se detienen en seco también, mirando a su alrededor buscando a la persona que Hermione les está indicando, hasta que esta misma les señala con la mano, que los tres observan a una menuda mujer observándolos intensamente desde el otro extremo, fuera del cementerio.

Harry no sabe porque, duda en unos momentos hasta que se aleja un par de pasos de Tori y Hermione, encarando a la misteriosa mujer que los observaba con tal intensidad. Es como si algo más lo empuja a seguirla, la razón lo apoya por momentos, porque si aquel desconocido personaje fuera un mortífago, los tres estuvieran muertos ya, por todo el tiempo que han perdido, en especial por dejarles flores a la tumba de James y Lily Potter, eso los declara enemigos antes de que se den cuenta que Harry Potter está allí.

-¿Eres Bathilda? –pregunta Harry alzando la voz moderadamente para que la mujer pueda escucharlo, recibe un si con la cabeza y un gesto extraño que indica que quiere que la sigan. Harry se gira a las otras dos, dudosas Hermione y Tori caminan hasta él y siguiendo a la pequeña mujer terminan de caminar hasta donde creían que estaba la casa de Bathilda Baghsop, al menos Harry y Tori ya no dudan con eso que es la mujer que estaban buscando.

Moviendo las llaves con una mano amoratada, la puerta de entrada de la casa se abre, los tres jóvenes pasan con cuidado, sin separarse uno del otro, más Tori y Hermione que a diferencia de Harry no se sienten tan libres de confiar y entrar a aquel lugar solo porque la persona que buscaban en primer lugar los ha encontrado a ellos. El lugar huele mal, como ha algo podrido o en descomposición, hace que los tres arruguen la nariz e intercambien miradas, porque no pueden acostumbrarse al hedor. Bathilda se coloca frente a Harry, es tan pequeña que no le llega ni siquiera al pecho, una vez más con un movimiento de cabeza extraño le pide que lo siga. Harry asiente con la cabeza, sintiendo como la adrenalina invade su cuerpo una vez más, siento como si toda a su alrededor cobra vida, incluso el horocrux en su pecho forma un latido más en su ser, como si presintiera que aquella mujer le dará la espada de Gryffindor y pronto le llegará su fin. Eso lo hace asentir con la cabeza y seguir decididamente a la pequeña mujer, pero su camino se detiene cuando Hermione y Tori intentan seguir tras él, como dos fieles guardianas que no sienten nada comparado a lo que Harry está sintiendo en ese momento. Bathilda señala a Harry y a ella misma, luego mira hacia arriba con la cabeza.

-Creo que quiere que solo yo vaya –interpreta a Harry mirando a las otras dos y por la expresión en su rostro sabe que las dos no están de acuerdo en que tengan que separarse –quizás Dumbledore le dijo que me diera la espada solo a mí –agrega pero aun así Tori y Hermione parecen renuentes a dejarlo ir solo, Harry retrocede unos pasos hasta estar al lado de ellas una vez más –miren su tamaño, no creen que si algo malo pasa no podremos con ella entre los tres, o más aun, no podré con ella mientras las llamo –les asegura Harry como para poder dejarlas un poco más tranquilas.

Tori niega con la cabeza y suelta un suspiro, Hermione se le ve intranquila pero aun así logra decirle –bien, pero que sea rápido, esto no me gusta para nada. Harry asiente y no pierde tiempo en regresar sobre sus pasos y seguir a la pequeña Bathilda, con una mirada hacia atrás ve como Hermione y Tori lo esperan al pie de las escaleras, como si estuviera a punto de pasarles algo terrible –tergeo –susurra Hermione con su varita haciendo que un poco del polvo a su alrededor se disperse, sintiendo que puede respirar mejor.

-Estaría tan vieja como para no poder si quiera poner un poco de orden aquí –comenta Tori mirando a su alrededor mientras se abraza a si misma, el lugar estaba tan frío como lo estaba la noche afuera, lo que hacia la situación aun más sospechosa de lo normal –me refiero a que, es una bruja, no creo que a alguien le gustaría vivir con este espantoso olor.

Hermione asiente con la cabeza, las dos revisan el lugar pero no se separan la una de la otra demasiado, tienen los sentidos alerta esperando a que alguien se aparezca y las ataque, porque todo a su alrededor parece simplemente irreal para ser cierto –Vida y obra de Albus Dumbledore –cita Hermione tomando un libro pesado e impecable de un montón de cartas en el suelo –no ha visto esto, ni su correspondencia –le dice a Tori que se acerca a ver lo que su amiga le señala con preocupación. Pero antes de que Tori pueda decirle algo, los ruidos extraños del piso superior de la casa les dicen que algo no está bien completamente. Hermione arroja el libro a su bolso y con varita en mano las dos se apresuran escaleras arriba para ver que es lo que ocurre.

-Harry –gritan las dos al mismo tiempo, esperando tener respuesta para saber en donde encontrarlo con exactitud, o al menos saber que se encuentra bien, pero la respuesta no viene, pero si escuchan varios sonidos más que delatan en donde buscar. Tori alza su varita y en un movimiento hace que la puerta explote y les revele la enorme serpiente del señor oscuro, aplastando a Harry contra el suelo. Hermione es la primera en abalanzarse hacia adentro, lanzando hechizos para quitar al animal y poder mover a Harry, que tenía una buena mordida en el brazo. Tori se apresura hacia él y trata de levantarlo, aunque Harry pierde y gana la conciencia por momentos, como dividido entre tres lugares diferentes, un recuerdo, la mente de Voldemort y la realidad que viven en ese momento.

-Ya viene, él ya viene –le dice a Tori una vez que logra ver que esta trata de ayudarlo a él y a Hermione a la vez. Pero no se tiene que explicar demasiado, porque Tori lo entiende de inmediato, deja que él se sostenga de si misma y con un hechizo más jala a Hermione, que grita de dolor por lastimarse en medio del caos que se ha formado en todo su alrededor. Cuando los tres están juntos, Harry sabe que no pueden esperar ni un momento más, lo siente porque incluso el Horocrux en su pecho late tanto que su camisa se refleja como si su propio corazón estuviera a punto de estallar fuera de su pecho. Se aferra bien a Hermione y a Tori y corre por la única salida que pueden tener en ese momento, atravesar la ventana. Escucha los gritos de Tori y de Hermione cuando caen al vació, pero él ya no está con ellas y no siente cuando sus cuerpos tocan el suelo, su mente está en otro lugar, su mente está en la noche del 31 de Octubre, la noche en que sus padres murieron.

/…../

Sirius fue lo suficientemente cauteloso como para aparecer justo en frente de la puerta de su antigua casa, y entrar lo más rápido que pudo para no ser visto por nadie, aunque en sus propias especulaciones nadie vigilaba aquella casa. No era una de las casas a las que había ido con su familia para esconderse, era la antigua casa en el barrio muggle que Kathy tenía cuando él y Harry llegaron hasta su puerta sin tener a donde ir. La habían dejado tal y como fue, con todas las seguridades posibles, aunque solo personas muy cercanas sabían que ellos alguna vez habían vivido allí, lo que le favorecía a Sirius para pasar las noches allí con Remus cuando ninguno tenía que hacer en la Orden. Además de que la casa presentaba una enorme ventaja para él en ese momento, estaba en un barrió muggle y por lo tanto contaba con un servicio telefónico que podía utilizar para llamar a Kathy y a sus gemelas una vez que se fueron para América con su cuñado. Era la noche de Navidad, a pesar de que Sirius estaba invitado a la cena con los Weasley y el resto de la Orden, había algo que tenía que hacer antes de que ir a relajarse un poco con los demás. Recibir las noticias de su familia, al menos de los que aun podía comunicarse con ellos. En dieciséis años nunca habían pasado una Navidad separados y aunque sabía que Kathy y las niñas estaban bien, solo esperaba que Harry y Tori también lo estuvieran, porque después del artículo que George le dio en el periódico no habían recibido noticias de ellos. Solo esperaban de que, al saber de que no habían matado a Harry Potter, significaba que seguían vivos en algún lugar.

Marca el número telefónico que ya se sabe de memoria, no solía hacer llamadas cuando vivía allí antes, el único número telefónico que se había aprendido era ese en especial. Con el auricular en su oreja escucha como la línea suena varias veces, antes de que la voz de Kathy le responda al otro extremo.

-Feliz Navidad –dice Sirius tan pronto y como sus oídos registran la voz de su esposa al otro lado, una sonrisa se dibuja en sus labios y por lo que se siente como meses, la calma lo domina de nuevo al escucharla a ella.

¡Feliz Navidad Sirius! Las niñas recién se despiertan, están abriendo los regalos –escucha la voz alegre de Kathy al otro extremo que a su vez se alivia de por lo menos escucharlo una vez más -¿Cómo estás? ¿Te encuentras bien? –pregunta apresuradamente en tono afligido.

Sirius sonríe más, al fondo puede escuchar los gritos y las exclamaciones de sus gemelas abriendo regalos, puede imaginárselas en su mente frente a una gran pila de regalos, porque aquí o en América, a Lily y Lyra todos las consentían lo suficiente para pasar un buen rato abriendo presentes –estoy bien, solo muy cansado, han pasado unos días difíciles. ¿Recibiste lo que te mande?

-Si, las niñas adoran tus regalos, te extrañan –y con esas palabras Kathy guarda silencio, Sirius espera con paciencia, pues escucha que el alboroto de sus hijas disminuye, signo de que se aleja para que nadie más escuche la conversación que tendrán –creí que me habías dicho que Tori estaba con George. ¿Cómo es que aparece con Harry en la copia del Profeta que me mandaste? Sirius la corriste de donde la tenía George o es que le volviste a decir al chico que la dejara y que no servía y…

-Kathy mi vida que poca confianza me tienes –la interrumpe Sirius pero puede imaginarse la burla hacia él que tiene Kathy en los ojos al escuchar esas palabras, en especial porque escucha una pequeña risa al otro lado del teléfono –Tori se fue después de su cumpleaños, averiguó algo, no se que de verdad. De lo contrarío estaría con el muchachito ese…él me dio la copia del Profeta que te envié.

Kathy suelta un suspiro, que Sirius puede escuchar perfectamente al otro extremo –por lo que se ve, lo están haciendo bien, lo que sea que estén haciendo, escapar de Ministerio así…son como todos unos merodeadores sueltos en el mundo mágico.

-Son geniales, pero no necesitaban hacer eso para recordarme que son mis hijos –le asegura Sirius deseando que la guerra acabe de una vez por todas -¿Ustedes están bien por allá?

-Nadie que no tenga algún conocido en Inglaterra sabe lo que está ocurriendo Sirius, estamos bien, no te preocupes por nosotras. ¿En donde pasarás la noche? es Navidad Sirius.

-En La Madriguera, con los Weasley y los demás de la Orden, Molly nos cocinó algo a todos –respondió Sirius sonriendo de lado –no es lo mejor como en otros años, dile a las niñas que las amo, cada noche antes de que las acuestes Kathy, cada momento que las abrazas hazlo por mí también.

-Lo haré, te amo Sirius, ten mucho cuidado… -pidió Kathy por su lado con la voz entrecortada, aunque esperaba que Sirius no lo notara.

-Yo también te amo –dijo Sirius antes de colgar el teléfono y recostarse en la pared, se pasa una mano por la cabeza y se revuelve el cabello, suspira, antes de comenzar su salida de allí, no puede quedase mucho tiempo, o luego no tendrá un lugar en donde llamar a su esposa. Asegurándose de que nadie lo está viendo desaparece del lugar.

/…/

Harry, Tori y Hermione estaban sentados los tres en la entrada de la tienda, Tori miraba de nuevo a la nada, su espalda estaba recostada en las piernas de Harry, combatiendo un poco el sueño que la invadía por haber pasado la noche en vela después de que escaparon de Godric Hollow y tuvieron que atender a Harry que estuvo hirviendo en fiebre toda la noche. No se dormía porque escuchaba con cierta atención la discusión que Harry y Hermione mantenían después de que habían leído parte de la biografía de Dumbledore que se habían adueñado en la casa de Bathilda. Por ese momento, Harry y Hermione habían dejado de lado el hecho de que Hermione rompiera por accidente la varita de Harry y que este estuviera realmente dolido por ese hecho, importaba nada más todos los eventos desagradables que acaban de leer de Dumbledore. Hermione mantenía seria su decisión de que todo aquello seguro era una mentira, que Rita Skeeter lo había cambiado para pura conveniencia propia. Harry estaba seguro de que si bien la escritora podía mentir y formular la verdad como mejor le funcionara, Dumbledore no era la persona que él creyó conocer alguna vez, todas esas cosas que hizo, la familia que abandonó, era algo que Harry no pudo dejar de lado. Skeeter podía ser una mentirosa, pero había pruebas reales de que en ese momento, sus palabras tenían algo de razón. Al final Hermione se levantó rendida, Harry quería disculparse un poco por sacar toda su rabia con ella y medio lo logró, en cierta forma sabía que Hermione lo entendía y que ambos habían quedado muy afectados después de todo lo que había ocurrido, con la partida de Ron y al final su varita, pero Harry estaba seguro de que él no estaría vivo y sentado en aquella roca, de no ser por Hermione y Tori la noche anterior.

-¿Y tú, que piensas? No has dicho nada –le dice llamando la atención de Tori, que ya había dejado caer su cabeza en las rodillas de Harry cuando dejó de escuchar voces a su alrededor.

Tori se despierta de un solo impulso, ha escuchado lo que ha dicho Harry, solo que para ella era parte de algún sueño extraño que estaba teniendo –pienso que Dumbledore era una persona muy extraña –dice con un bostezo –no lo estoy defendiendo, pero en cierto punto entiendo porque no le dijo a nadie todo lo que sucedió en su pasado, nadie hubiera confiado en él si hubieran conocido todo esto, no hubiera podido brindar toda la ayuda y todo lo que hizo si lo consideraban tan peligroso como el mismo quién tu sabes –suelta un suspiro –no me gusta, no me gusta que todo esto salga a la luz en momentos como este, me hace pensar que él sabe cada cosa que vamos a pasar y están en algún lado riéndose de nosotros, diciendo en su mente te lo dije.

-Eso suena raro –comenta Harry imaginándose a Dumbledore observándolos en ese momento.

Tori se encoge de hombros y suelta un bostezo más –para mí que era un hombre muy raro, me da miedo. Pero hay muchas cosas a las que le tengo miedo, así que no tomes mi opinión, tarde o temprano sabremos que es lo que realmente ocurrió y para bien o para mal, no hay diferencia, si él ya no está aquí –concluyó pensando en volver a dormirse usando a Harry de almohada.

-Ve a descansar a lo caliente, yo estaré aquí –ordenó Harry y su voz sonaba a tal, pues deseaba estar solo e incluso su presencia le molestaba un poco, necesitaba estar solo y aunque en un sentido extraño las palabras de Tori y Hermione se mezclaban para darle razón, le costaba entenderlas.

Tori lo mira un poco desconfiada, no por dejarlo solo sino porque no le gusta ya como toda aquella situación está haciendo que Hermione y Harry se están comportando, especialmente porque ella está en medio de todo, extrañaba a Ron tanto como los otros dos –sabes, esto no es exactamente sencillo, pero ni Hermione ni yo tenemos la culpa de lo que está sucediendo, no nos hables así, hacemos lo mejor para ayudarte –se asegura en decirle, con las mejillas sonrojadas por tener que enfrentarlo ante tal situación, antes de entrar a la tienda, está segura que en una combinación perfecta entre Harry y Hermione la volverán loca con todo lo que sucede a su alrededor.

Harry suelta un suspiro largo, Hermione no iba a decirle nada de eso después de que quebró accidentalmente su varita, pero Tori es diferente, aunque ella hubiera sido la culpable de quebrar su varita se lo hubiera dicho, porque entre ellos las cosas eran así. Por mucho que Tori odiaba enfrentar a los demás Harry era el primero con quién podía pelear y discutir si es que tenía que hacerlo, se odia a si mismo porque sabe que tiene razón, las está tratando mal y en parte no sabe como detenerse. Se concentra en su alrededor, en las afueras del bosque de Dean, se relaja un poco al saber que realmente está solo y que Hermione y Tori ya descansan todo lo que han pasado por cuidarlo, hace una nota metal de pedirles perdón a las dos, con o sin su preciada varita, estaría muerto de no ser por ellas dos. De pronto de asusta, porque no sabe si sus ojos lo están engañando y está viendo simples visiones, se pone de pie y camina dos pasos lentamente, hacia él y con seguridad, Harry puede definir que un patronous en forma de ciervo se acerca hacia él. Mira hacia atrás, el silencio dentro de la tienda le indica nada más que Hermione y Tori están dormidas ya, pero tiene que actuar rápido lo sabe, no puede correr y despertarlas o aquella aparición ante él se va a esfumar. Afianza la varita de Hermione en su mano y se atreve a salir fuera de la protección de todos los hechizos que Hermione ha lanzado alrededor de la tienda. Camina por el frío bosque, siguiendo al animal plateado que camina galantemente frente a él, que se gira a verlo y desaparece justo cuando está frente a un pequeño lago, que en partes está descongelado. Harry mira a todos lados, buscando a la persona que conjuró aquel patronous, pero se encuentra solo en el bosque, siente que no hay nadie a su alrededor. Un brillo dentro del agua hace que Harry regrese la mirada, allí frente a sus ojos está la espada de Gryffindor, la espada por la que casi muere en su pequeña y errónea vista a Godric Hollow, en donde nunca debieron ir.

-Accio espada –trata alzando la varita, pero la espada no se mueve y eso es algo que Harry ya había estado temiendo.

Una vez más mira a todos lados, debate unos segundos pensando en que debe ir a llamar a Tori y a Hermione, pero no puede, no puede perder el tiempo o siente que la aparición frente a él se va a desvanecer, tal y como el patronous desapareció. Gruñe mientras comienza a quitarse la ropa y a prepararse mentalmente para saltar dentro del lago, aunque no piensa que hay algo que pueda hacer para prepararse, sabe que estará muy helado y que debe de salir de allí lo más rápido que pueda. Sin pensarlo mucho más tiempo, se deja caer en el agua helada, tan pronto como el agua cubre su cuerpo, Harry siente como si millones de cuchillos helados se internan en su piel, el agua es tan helada que Harry siente que hasta el poco aliento que ha guardado lo ha perdido. Nada lo más rápido que su cuerpo se lo permite, hasta que toma la espada con una mano y siente la alegría en todo su cuerpo, porque sabe que no se ha arrojado al agua fría en vano, la espada de Gryffindor de verdad estaba allí. Pero cuando trata de salir siente como si dos manos lo empujan hacia adentro, evitando que salga a la superficie, lucha con todas sus energías por salir, pero el horocrux en su pecho lo empuja más y más abajo. Siente dos manos de nuevo que se colocan a su alrededor, solo que esta vez, lo empujan y lo sacan a la superficie y Harry puede respirar una vez más.

-¡Estás loco! ¿Cómo se te ocurre tirarte allí a nada? –la voz de Ron le grita a su lado, tosiendo agua y tiritando de frío al igual que él.

Harry no sabía que era mejor, si la idea de no morir ahogado en un lago o la idea de que Ron esté de regreso y lo haya salvado, es lo mejor que le ha pasado en días, semanas si es que debe agregarlo –gracias, tenía que ir por la espada –responde Harry tiritando y arrojando la espada en frente de Ron, que la contempla curioso y entiende que es lo que Harry había estado haciendo, aunque no entiende como es que la espada de Gryffindor ha llegado hasta en medio de un lago en el bosque de Dean, aunque eso Harry tampoco lo entiende -¿Cómo nos encontraste? –pregunta Harry y Ron le explica, como el mismo regalo que Dumbledore le había dado lo ha ayudado a regresa, lo cual lo hace sentir incómodo, recordando lo mal que había pensando de su ex director y ahora gracias a él, su mejor amigo está de regreso –debes hacerlo, tú me sacaste de allí, debes destruirlo, ahora –dice Harry poniéndose de pie en seguida una vez que había tomado sus ropas de nuevo, aunque no servía de nada, estaba congelándose, le entrega la espada a Ron y él se saca el horocrux y lo pone sobre una piedra –destrúyelo, es todo tuyo –Ron se ve dudoso por unos momentos, pero al final asiente, Harry recuerda algo que no sabe como y de su boca salen las palabras correctas en parsel para poder abrir el horocrux, cuando este se abre, cae a suelo del mismo dolor intenso que su cicatriz le proporciona, aunque es consiente de todo lo que ve Ron hasta el último momento en el que la espada rompe el horocrux y e alivio llega hasta él –sabes que es cierto, es mi amiga, no podría verla diferente, más como una hermana.

Ron asiente débilmente con el cabeza, un poco apenado de que Harry hubiera visto todo eso -¿No le dirás a nadie? –pregunta dudoso pesando en Hermione y Tori.

Harry niega con la cabeza y sonríe –les voy a decir lo genial que estuviste salvándome y destruyendo el Horocrux -Ron se sonroja un poco y asiente.

Lentamente los dos comienzan a caminar hacia la tienda, mientras Ron le relata un poco más de cómo fue que lo encontró y todo lo que pasó, que deseo estar de regreso desde el momento en el que Tori le rogó que no se fuera.

-¡Hermione! ¡Tori! –grita Harry una vez que han pasado la seguridad de la tienda, como para que Ron no se arrepienta y se marche antes de que tenga que encarar a Hermione, sabe que está en lo correcto cuando ve que Ron traga saliva con fuerza cuando se escucha ruido dentro de la tienda.

Tori es la primera que sale, con la varita en mano dispuesta a ayudar a Harry en lo que sea que está ocurriendo, al ser la única armada dentro de la tienda. Las dos se quedan boquiabiertas cuando ven a Ron y a Harry empapados frente a ellas, una vez más, es Tori la primera que reacciona, porque Hermione se confunde en seguida, pues no sabe que hacer, si sentirse bien o no porque Ron este de regreso o si se siente mal porque la haya abandonado de esa forma.

-¡RON! –grita Tori dando un leve impulso en el suelo una vez que está cerca de él para lograr colgarse del cuello de Ron y abrazarlo con fuerza –gracias a Merlín que regresaste, gracias, gracias, gracias, me iba a volver loca, gracias, gracias, gracias, Hermione y Harry estaban..Oh Ron nunca me dio tanto gusto verte –dice todo de una sola vez, Harry estalla a reír de una sola vez, Ron no sabe que hacer porque nunca consideró que Tori fuera la más feliz por su regreso al menos deseaba que de las dos, Hermione fuera la más feliz en el caso. De todas formas la abraza y se reír por igual cuando entiende las palabras de la pelinegra y solo puede imaginar lo que estuvo viviendo entre dos molestos Harry y Hermione.

-Que bueno que volviste –es todo lo que dice Hermione arrebatándole la varita a Tori de las manos y caminando un poco más lejos de la tienda

Ron se queda de pie si saber que hacer, mira a Harry y a Tori, como pidiendo piedad, Harry se muerde el labio, sin saber que decir exactamente, Tori suelta un suspiro largo –claro, Ron aparece y ella sigue igual –se queja, los otros dos habían demostrado inconformidad, pero ella se había quedado callada, con Ron allí al menos los otros estarán más tranquilos, tendrán algo menos porque discutir –puedes ir y hablar con ella, decirle que no querías dejarla a ella, no nos menciones, solo asegúrate de decirle que no quisiste dejarla a ella.

Ron asiente, mirando dudoso el camino por donde Hermione se ha marchado, Harry le da un leve empujón en la espalda, asegurándole que si no se apresura no lo dejarán entrar a la tienda a cambiarse a ropa caliente. Con esa amenaza Ron camina en busca de Hermione, no tarda mucho en encontrarla, porque ella no se ha alejado demasiado del lugar en donde están. Hermione está sentada en el suelo, con la espalda apoyada en el tronco de un árbol y abrazando sus piernas, se limpia las lágrimas de las mejillas cuando escucha los pasos de Ron que se acercan hasta ella, pero no se atreve a levantar la mirada para verlo. Ron duda nuevamente, porque no sabe que decirle con exactitud, aun si Tori le ha dado una leve ayuda de que debería de decir. Se arrodilla frente a ella, no había recordado lo helado que estaba hasta ese momento, porque no esperaba que Hermione huyera de él de esa manera, esperaba que le hubiera dado la bienvenida mucho mejor de lo que Tori se la había dado.

-Me dejaste, te fuiste –es todo lo que Hermione le puede decir aun sin verlo, sin poder alzar la mirada y encararlo, porque sentía que estallaría en llanto si lo hacía.

-Lo…lo siento –dice Ron tartamudeando un poco, no por nervios si no porque realmente tenía mucho frío, aunque si estaba sumamente nervioso, su corazón latía con intensidad –quise regresar antes de que me fuera, se salió de control…-aseguró con rapidez pero no lograba que Hermione levantara la mirada hacia él –nunca quise abandonarte –pronuncia al final justo las palabras que Hermione quería escuchar, pues levanta la mirada y aunque llora levemente, logra sonreír, porque al fin entiende, que está feliz de que Ron esté de regreso.

Lentamente, se impulsa a sus pies, Hermione para correr los brazos a los costados de Ron y abrazarse hacia él, con la cara apegada en su pecho. Ron la abraza en seguida, es más de lo que puede pedir para una bienvenida con ella –estás helado, no debiste venir así –añade Hermione incorporándose un poco, mientras se limpia las lágrimas una vez más, pues ya ha dejado de llorar. Ron no dice nada, no puede decirle que por ella caminaría así y mucho peor, haría lo que fuera por ella, pero no puede decirle más porque la mirada de él se cruza directamente con la de Hermione. Ninguno de los dos piensa, solo actúan con lo que sienten y su mente registra lo que está sucediendo hasta que sus labios se mueven en una perfecta coordinación uno sobre él otro. Se separan para verse de nuevo, los dos están completamente rojos y de alguna manera se comunican sin decir nada. Ron la ayuda a ponerse de pie, tomados de la mano regresan a la tienda, donde Harry y Tori ya están bien dormidos cada uno por su lado. Una vez que se cambia, Ron toma la primera ronda de vigilancia, sentado en la roca en la que Harry estuvo algunos momentos antes, con Hermione sentada a su lado, su cabeza apoyada en las piernas del pelirrojo y sus manos bien aferradas una a la otra.

Bien que les pareció? A mi me encantó y el que viene me gusta muchisimo mas.

No publique antes por darles tiempo a que leyeran y me dejaran sus comentarios, pero si no me comentan me voy a ir al suicidio y no creo que publique pronto, escribanme aunque sea un hola para hacerme sentir mejor.

Les gusto la parte de Sirius y Kathy? Fue algo que me pidieron asi que no estaba en los planes y tuve que agregarlo.

Aun me río de recordar la bievenida de Ron por Tori, diganme si les gustó el Ron y Hermione.

Ya viene la mansión Malfoy…aun pueden votar quieren ver a George y Tori?

Les gustó lo de Godric Hollow y los Potter?

Comenten por favor o amenazo con no actualizar aunque el capitulo ya está terminado.

Besos y hasta la proxima.