XXXVI.
En familia.
-Esto lleva ya un buen tiempo, pero creo que se hizo evidente cuando expulsaron el último contingente de Fae'lor. Luego, con la caída de la fortaleza en la frontera con Freljord todo se vino a pique.
-Sé que sabes más hermanita…
-Está bien, presta atención Katarina. Darkwill envió tres legiones a Jonia, para iniciar la invasión y avanzaron sin problemas por la isla de Fae'lor, luego la costa de Navori, al sur en Bahlr. Establecieron puestos de control en todo el territorio. Los jonios no eran guerreros, no pudieron hacer nada. Luego, el Gran General ordenó continuar avanzando hasta el Placidium, pero ya no fue tan sencillo, aunque los jonios no eran diestros luchadores hicieron todo para detener el avance de nuestros soldados y, finalmente, lo consiguieron. Tuvieron que replegarse…
-Si, todos conocemos esa historia.
-Entonces sabes que a Swain le cortó el brazo una mocosa, que ella lideró la resistencia jonia que expulso dos legiones y media de su tierra. Todo el progreso de tres años se fue al piso. Avanzaron sin detenerse hasta que nuestra gente tuvo que esconderse en la avanzada de Fae'lor para evitar que los exterminaran.
Katarina sonrió. Todos en Noxus conocían la triste y vergonzosa historia de cómo Jericho Swain había caído desde lo más alto del poder a no ser más que un soldado lisiado. No obstante, siempre había sentido curiosidad por la mujercita que había logrado tal proeza, se contaban algunas historias pero la mayoría eran solo para mofarse de Swain. En todo caso, Jericho fue uno de los mejores Generales que tuvo el imperio durante la invasión a Jonia, así que resultaba curioso, por decirlo de alguna forma, que hubiera tomado decisiones tan malas para terminar como lo hizo.
-Seguro estás pensando que todo fue culpa de Swain, igual que todos…
-¿Y no lo fue? – indagó Katarina dándole un sorbo a su copa.
-Era un soldado siguiendo órdenes, igual que todos. Igual que tú y papá en Shurima. Lideraron una campaña bastante exitosa, aseguraron la península y establecieron una buena defensa durante los meses que los nómadas intentaron recuperar su tierra. Pero, dime, ¿Quién se llevó el crédito por eso?.
-Darkwill.
Ahora fue el turno para Cassiopeia de sonreír. Aunque su hermana mayor no fuere la persona más bríllante de Noxus le encantaba poder tener conversaciones tan amenas y fluidas con ella, en especial cuando se trataban temas de tanta importancia.
-Para entender, de verdad, la derrota de Swain en Jonia hay que tener en cuenta algunos detalles. El primero, como es obvio es que solo seguía órdenes. El segundo, es que las Legión que Swain comandaba estaba repleta de soldados heridos que apenas podían mantenerse en pie.
-Esas parecen más excusas que razones – comentó la asesina.
-¿Conociste a Riven? – preguntó la menor ignorando el comentario.
-Si, la vi un par de veces. Era la mano derecha de Swain. Creo que Darwill la honró con la espada rúnica. Que importa, está muerta.
-No está muerta, Katarina. Simplemente… creo que debo comenzar por el principio. Y toma un poco más despacio, sé que tienes aguante de marinero pero el vino es para disfrutarse con cada sorbo.
Por respuesta, Katarina se tomó la mitad restante de su bebida de un solo trago y tomó la botella para volver a llenar la copa. No había probado alcohol desde el incidente que la llevó a la exilió de su hogar, pero el vino de su familia rara vez le hacía efecto. Quizá se debía que había crecido tomándolo.
-Riven era la mano derecha de Swain, como bien lo has dicho, era una de las mejores comandantes de todo el ejército noxiano. No había una sola legión que no supiera su historia: una campesina huérfana de Trevale, sin ninguna habilidad especial más que constancia y trabajo duro. Viajó con Swain desde el primer día que Darkwill ordenó la conquista de Jonia, trabajaron codo a codo durante más de tres años para asegurar que el imperio noxianos se expandiera, pero de repente, Riven desaparece en una misión de escolta rutinaria. El alto mando la declara fallecida al encontrar una pila de cadáveres y los restos de su espada.
-Asumiré que sabes lo que ocurrió.
-Por supuesto que lo sé. La versión oficial hablaba de una emboscada Jonia, usaron aceite y luego prendieron fuego a todo el escuadrón, pero dime, ¿Crees que una guerrera tan experimentada como Riven puede caer en una trampa tan sencilla?. Por supuesto que no – se respondió Cassiopeia a sí misma-. La verdad, es que Darkwill había enviado alquimistas zaunitas, sus nuevos y cuestionables aliados, para utilizar una nueva estrategia en contra de la resistencia jonia. Como Riven era la mejor, Jericho le encargó escoltarlos y averiguar bajo que órdenes actuaban, él no estuvo de acuerdo con Darkwill en iniciar la invasión tan apresuradamente, en especial cuando las fuerzas noxianas estaban divididas entre terminar de asegurar el territorio en Shurima, repeler los ataques de los barbaros y los trolls del norte, y las eternas escaramuzas con Demacia. Sin embargo, no podía negarse a las órdenes del Gran General.
Cassiopeia hizo una pausa, suspiró y miró su copa medio vacía durante un largo rato. Aunque estaba segura de que su información era verídica, sospechaba que todavía le faltaban algunas piezas del rompecabezas por encajar.
-En fin, Darkwill y los zaunitas pensaban utilizar algo llamado bomba de gas. Era justo lo que transportaba el comando de Riven, pero fueron atacados y los alquimistas huyeron mientras los soldados intentaban defenderlos, luego empezaron a bombardear la zona con pequeñas bombas incendiarias hasta que el cargamento estalló y el gas venenoso se liberó. Mató a todos. Jonios y Noxianos por igual, debió matar también a Riven, pero la espada rúnica que le dio Darkwill tenía un poderoso escudo mágico que la mantuvo con vida. Luego de eso, ella desapareció, pero ten por seguro que está por allí. Quizá más cerca de lo que imaginamos.
-Entonces, Jericho perdió su mano derecha, hablando figuradamente y luego la izquierda, literalmente hablando – dijo Katarina riendo de su propia broma.
-Tu sentido del humor es terrible. Pero si. Puede decirse. No obstante, lo que Swain perdió ese día fue la fé en nuestro gran General. Los zaunitas jamás se hubieran atrevido a detonar esa sustancia si no contasen con la protección de Darkwill, y fue cuando Jericho entendió que las vidas de sus hombres fueron tomadas por el mismo hombre que decía velar por la grandeza del imperio. Supongo que eso debió ser difícil de manejar. Empezó a tomar sus propias decisiones en batalla, los jonios parecían haberse desordenado de repente y pudo llegar al Placidium de Navori para conquistar de una vez el territorio.
Katarina seguía bebiendo en silencio, pero su humor festivo y despreocupado había cambiado.
-Cuando atacó, la muchacha que organizaba la defensa fue directamente hacia él y lucharon. También sus hombres se enfrentaron y la batalla empezó a inclinarse en favor de los noxianos, pero aparecieron algunos vastaya para asistir a los rebeldes y fue todo para los noxianos. La batalla se perdió, Jericho vio como sus soldados morían uno a uno, sin que pudieran hacer absolutamente nada para evitarlo, ni siquiera podían replegarse porque las criaturas mágicas bloqueaban su ruta de escape. Al final solo él quedó en pie, se arrodilló esperando la ejecución, pero en lugar de decapitarlo, la joven cortó su brazo izquierdo. ¿Quieres saber por qué no lo mató?.
-Yo que sé…
-Riven. Estuvo con los jonios todo el tiempo, pero con la cara cubierta no resultaba fácil de identificar. Ella lo sacó del Placidium y lo dejó a su suerte en una planicie no muy lejana, luego regresó junto a sus antiguos enemigos mortales. Y eso fue todo, Jericho regresó a Fae'lor, Darkwill lo relevó de su posición y regresó a Noxus para ser asignado a un puesto insignificante en un fuerte cualquiera.
La idea de Darkwill, según lo entendía Cassiopeia, era hacer ver como el gran culpable de la derrota en Jonia a Swain para así justificar la suya, pero no pareció funcionar del todo bien. Pues un número significativo e influyente de noxianos pudo ver más allá de su cortina de humo. Por ello, Cassiopeia deseaba que su hermana entendiera la profundidad del conflicto que se gestaba en el corazón del imperio.
-La expulsión de Jonia fue solo el comienzo, hay una división marcada entre quienes apoyan a Darkwill y otros que desean renuncie como Gran General del imperio…
-Voy a asumir que estás en los segundos…
-Si, no lo voy a negar. Creo que Darkwill ha perdido el camino, y es fácil probarlo. Tú, por ejemplo, ¿Cómo recuerdas esta ciudad? ¿Cómo recuerdas a su gente, a nuestras legiones?.
Katarina guardó silencio, recordó el Noxus que tanto amó antes de su destierro y lo comparó con lo que había encontrado a su regreso: la gente había cambiado, en lugar de mirar a su ejército con respeto y admiración, parecían despreciarlos con toda su alma. Y, bueno, como iba a culparlos si entre todos los soldados que vio en el comando los únicos que tenían algo del verdadero espíritu noxianos fueron el par de chiquillos que trajo a casa. ¿Cómo era posible que su padre soportara todo eso?.
-Eres tan lenta para pensar, Katarina.
-No sé. Si es tan malo como lo pintas, ¿Por qué nuestro padre sigue sirviendo a Darkwill?.
-Papá tomó un juramento. Va a honrarlo así le cueste la vida, además creo que tiene otras razones – respondió Cassiopeia alargando un suspiro -. En fin, es innegable la decadencia de nuestro ejército, en especial aquí. Delverhold cayó en tres días, asediado por un montón de barbaros que luchan con piedras y palos…
La mayor de las hermanas empezó a reír mientras apuraba lo que quedaba de vino. Luego se sirvió otra copa, y la tomó rápido y en silencio.
-Entonces sabes que me va a ordenar el General DuCouteau.
-Me lo puedo imaginar. Y, aunque no parezca, no voy a intentar convencerte de nada. Noxus será lo que podamos hacer de el, si no somos capaces de hacer que resurja quizá merecemos hundirnos en el mismo fango.
-Brindo por eso. Bien, vamos a cenar. Tengo hambre.
Al salir, Katarina vio a su nuevo sirviente esperando diligentemente junto a la puerta, justo al lado de Lilian que se había sentado en el suelo haciendo malabares con sus dagas. Al verlas el chico se enderezó e hizo una reverencia en tanto la niña y fue a colgarse del brazo de Katarina. Luego, caminaron hacia el comedor; Cassipeia, que estaba de buen humor por el vino, le hizo una seña al muchacho para que se acercara y preguntó.
-¿Cómo te llamas?
-Fern, señora.
-Ah, es un bonito nombre. ¿Katarina te trajo hoy, no es cierto?.
-Si, señora.
-Tienes modales de sirviente…
-Si, señora. Yo servía al comandante Krin en Delverhold.
-¿No eras soldado? – pregunto Katarina levantando a su sobrina.
-Si, mi señora. Pero teníamos que cumplir varias funciones, además, mi hermana siempre ha sido mejor luchadora que yo y… ella pensaba que era más seguro.
Aunque admitió eso último con algo de vergüenza, ninguna de las dos hermanas lo juzgó.
-Hay que probar eso. Tráela a la sala de entrenamiento. Que los lleve un sirviente.
Dicho eso, Katarina se encaminó junto a su hermana y su sobrina. Lilian se quejó en un principio, pues tenía hambre y la hora de cenar ya había pasado hacía un buen rato, pero cuando vio entrar a la muchacha que había traído su tía enmudeció.
-Mi señora…
-Ven acá – dijo Katarina a la chicha -. ¿Cómo te llamas?
-Nilse.
-Bien, ahora, ¿Ves esa mocosa?. Patéale el trasero…
El calificativo sacó de casillas a Lilian pues siempre lo había detestado, incluso si sabía que su tía se lo decía de cariño y por picarla, no le terminaba de agradar esa forma de llamarla. Y, le hacía todavía menos gracia, que su madre sonriera mientras observaba como la desconocida de cabello plateado se colocaba en posición de guardia. Era una muchacha delgada y pálida, sus ojos eran de un azul muy brillante, tenía el rostro delicado pero una barbilla fuerte. No obstante, cuando Lilian observó la manera en que cerró los puños supo de inmediato que si la golpeaba le iba a doler más de lo que su apariencia y baja estatura delataban.
Al principio, empezaron a dar vueltas en círculo, lentamente, estudiándose en busca de algún error en su postura defensiva que pudiera darles alguna ventaja temprana. Lilian notó como Nilse movía con cierta dificultad la pierna izquierda por lo que decidió que ese sería el flanco para atacar. Sacó sus dagas y lanzó las dos armas confundiendo un poco a la joven que, al verla aparecer cerca de su costado menos hábil, rodó lejos de ella sin pensárselo dos veces. Lilian repitió el proceso, pero la freljordiana ya esperaba ese movimiento y le encajó un puñetazo en el estómago que la hizo trastabillar.
Sorprendida por la fuerza del golpe, Lilian levantó el rostro a punto de reclamar, pero lo único que logró fue ganarse un puñetazo a la cara y otro más en las costillas.
-De acuerdo, suficiente – intervino Cassiopeia cuando su retoñó recibía un rodillazo.
Sin embargo, Nilse levantó de nuevo el puño y miró a Katarina, al verla asentir relajó sus músculos y permitió que Lilian se reincorporara.
-Buen trabajo. Ahora fuera de mi vista, los dos.
Antes de partir, Nilse se acercó a la niña y le tendió la mano para ayudarla a levantarse. Aunque Lilian demoró un poco en tomarla porque no recordaba que le hubieran pegado tan duro en un entrenamiento, ni siquiera su tía se animaba a pegarle en serio cuando luchaban. Pero esta muchacha, no parecía haber recibido el memorando de no magullarla demasiado que Cassiopeia siempre daba a todos sus compañeros de entrenamiento. Cuando los dos hermanos estuvieron fuera y la familia sentada a la mesa, Katarina observó el rostro pensativo de su sobrina y sonrió. Aunque algunas cosas no se planean salen de maravilla por simples coincidencias de la vida, o quizá tal cosa no existe y es todo parte del gran plan del destino.
En cualquier caso, después de cenar Lilian no se despegó de su tía hasta que obligarla a contarle todas sus aventuras en la Liga, pero tuvo que omitir su vida sexual porque cuando estaba relatándole como había creado un intrincadísimo plan para llevarse a la rubiecita a la cama Cassiopeia le dio una palmada en la nuca. Una señal clara de que esa partecita de su vida, era mejor si no se la contaba a la niña. Aun así, Katarina se las ingenió para darle a entender a su sobrina lo lindo que la pasaba con ella, y su hermana la dejo ser únicamente porque le sorprendía lo alegre que se ponía hablando sobre la demaciana. Si parecía que se le iluminaba el rostro.
Después de un largo rato, Lilian se quedó dormida. Pero al intentar ponerla en cama, despertó y se aferró a su tía como pudo, así que Katarina se quedó a dormir un rato allí hasta que estuvo segura de que no despertaría más y fue a su propia habitación. No pudo dormir mucho, en parte porque era ya entrada la madrugada, pero también porque encontró que le hacía falta el calorcito que despedía el cuerpo de su amante para conciliar el sueño. Aun así, hizo lo que pudo y durmió un par de horas, luego se levantó y se vistió en la penumbra, salió de la habitación y fue hasta las habitaciones de servicio dónde toco un par de veces a la puerta. Solo uno segundos después, Fren abrió y la saludo con una reverencia, parecía estar listo para comenzar el día y Katarina tomó nota de lo diligente que parecía ser.
-Estaré fuera hoy. Que tu hermana entrene con Lilian y también con Talón, no importa lo que Cassiopeia le diga, que luche normalmente. Si se molesta, solo dile que son órdenes mías. Ya es hora que la mocosa entrene de verdad.
-Así lo haré, mi señora. ¿Desea que me reúna con usted en algún lugar?.
-No. Quédate aquí.
Fren asintió y Katarina partió. Subió a su caballo y cabalgó por la calle principal rumbo al comando. Y al llegar, no les sorprendió en nada que apenas hubiera un par de soldados prestando guardia en la entrada, todos los demás parecían estar aún dormidos, a pesar de que el sol había ya empezado a despuntar en el horizonte. Llegó al despacho de su padre y entró al encontrar la puerta abierta, el General la esperaba ojeando un par de informas a la luz de un las velas.
-Siéntate – ordenó Marcus -. Necesito que te deshagas de un rebelde, el Gran General quiere la cabeza de Jericho Swain en su mesa… pronto.
-¿Y dónde está?.
-Al este, en el puerto de Drakkengate. Supongo que Swain ya lo sabe, que enviaran alguien por él. Ahora sabe que eres tú quien va por su cabeza.
Katarina guardó silencio. Si Jericho se escondía, ¿Por qué su padre le había ordenado dejarse ver con tanta libertad?.
-Ven.
Dijo Marcus levantándose y abriendo una puerta falsa en el suelo justo detrás de su silla, luego entraron y cerró la puertecilla. Un correo estrecho se extendía a modo de pasaje secreto.
-Jericho no sabe que conocemos su ubicación exacta, cree que aún pensamos que sigue escondido en Drugne – Marcus dobló por una serie de corredores y finalmente llegó a una salita dónde había una tercera persona esperando- Tu, irás al norte, a Drugne y… tu irás por Jericho a Drakkengate sin que nadie te vea ¿Entendido?.
Katarina observó a la mujer cuyo parecido con ella era sorprendente, de hecho podía perfectamente hacerse pasar por ella. Su cabello, su talla, sus ojos y la cicatriz de su rostro también coincidían a la perfección.
Marcus hizo un movimiento y la doble de Katarina partió por el camino que ellos habían tomado abandonando el comando en el caballo que pertenecía a la verdadera Daga Siniestra. Entre tanto, Katarina y su padre marcharon por los corredores hasta que finalmente llegaron a una salida secreta al este de la ciudad.
-Si te ven Katarina, es posible que descubran de inmediato quien eres en realidad, mantente oculta hasta que estés segura que puedes matar a Jericho y traer su cabeza como prueba. El Gran General no aceptará otra cosa.
La aludida asintió y se dispuso a marchar, sin embargo, Marcus la llamó una última vez.
-No falles, Katarina. El futuro de Noxus depende de que puedas hacer tu trabajo bien, por una vez y para variar.
Con esas palabras Marcus deshizo el camino hasta su oficina, tomó una copa de la estantería y se sentó a desayunar con un buen vaso de brandi. Él ya no podía hacer más, todo dependía ahora de Katarina y, en parte, de Cassiopeia. Si su hija menor confiaba que Katarina era capaz de hacer lo correcto, él debía seguir jugando su papel como hasta el momento y aguantar cualquier consecuencia, por el bien de Noxus y por el de su familia.
-.-.-.-.-.-.-.-.-.-
Holi. Si, justo pensaba que la adición de Fren y Nilse en parte son influencia de Lux, pero igual Nilse es la nueva maestra de Lilian y Talon. Me hace pensar que era todo muy predecible.
Como vieron, este capítulo es como muy paz y amor, a ver que nos trae el siguiente.
PD: Dormir bien calientita a punta de calor humano tiene sus ventajas.
