Tokio

Hospital General.

Los colegas y el tutor de Yaten están sorprendidos por el cambio experimentado en el joven galeno desde que regresara de su ciudad.

Ya no es esquivo, silencioso, ni malgeniado.

La incógnita de si la fotografía de la chica que no abandonaba su escritorio era su difunta esposa fue despejada.

La imagen fue reemplazada por un portarretrato tríptico donde aparece Mina y él, en otra fotografía están los dos con los padres de ambos y la tercera Mina arrojando un beso mientras guiña un ojo.

Feliz anunció que tan pronto sea pediatra titulado irá a su ciudad a casarse con ella, invitando a todos en el piso.

Quienes más sufren son la doctora Gillian Ayumu y Kakyuu Kimiro, hermana de Fiore. Ambas enamoradas del peliplateado, a pesar que la pediatra Kakyuu tiene novio.

-Buenos días doctor Kou. -Lo saludan las madres de sus pequeños pacientes al verlo llegar a la consulta.

-Buenos días -Responde sonriente, se acerca a la enfermera y lee la lista de pacientes. -Buenos días señorita Swan.

-Buenos días doctor Kou.

-Permita que me cambie y pasa al primer paciente. Se despoja del abrigo y los guantes.

-Entendido. -Observa hacia los pacientes y baja la voz -La doctora Ayumu lo está esperando. Y la doctora Kimiro quiere que pase por su consultorio en cuanto termine con sus pacientes.

-Espero que sea pronto, unos familiares visitarán Tokio y quiero pasar la tarde con ellos.

-¿Desea una taza de te?

-Con un toque de menta por favor -Le pide, abre la puerta y observa a la mujer sentada observando las fotografías. - Buenos días doctora Ayumu.

-Buenos días doctor Kou -Responde la mujer colocando las fotografías en su lugar.

-¿Desea algo? -Cuelga el abrigo en el perchero y toma la bata blanca.

-Muchas cosas pero no las puedo tener... por ahora -Le dice directa. Se levanta acercándose a él -Tendremos un almuerzo y quería saber si puede acompañarme.

-Supe del almuerzo. -Yaten responde -Y me excusé con el comité, mi familia estará unos días en Tokio...

-¿Su novia vendrá?

-No lo se, Mina es de las personas que sorprenden -Sonríe sin notar la delgada línea que se ha dibujado en los labios rojos. -Debe disculparme, pero mis pacientes esperan y ellos no son tan pacientes.

-Por supuesto -bate las pestañas -Que rica fragancia -Dice al pasar junto a él.

-Gracias, fuer un regalo de Mina, uno de tantos que me hizo. -Toma la primera historia de manos de la enfermera. -Gracias por la invitación. -Da por finalizada la plática.

La enfermera Swan observa interesada a la doctora.

-Está enojada -Comenta a Yaten.

-¿Por qué debería de estarlo? -Sonríe al niño que entra como bólido a la consulta.

-La doctora Swan tiene tiempo intentando pescarlo, deseaba que su prometida fuera solo un recuerdo -Hace señas al pequeño para que suba a una báscula.

-No diga tonterías, la doctora sabe perfectamente que jamás miraría a otra chica. En caso que alguna lograra ese cometido, Mina se encargaría de pasarnos factura. Y créame cuando le digo que ella es una maestra de la venganza...

Estación de Trenes de Tokio.

Los mellizos en brazos de Mina y Sammy gritan y aplauden al desembarcar.

-Entrégame a mi hijo y ve por el equipaje -Serena le ordena a Sammy.

Los mellizos continúan gritando felices. Haruka y Hakaru ríen al verlos emocionados.

-Son tontos -Sam opina sin prestar atención a sus tíos que van por el equipaje. -Yo vine ya y no hice así.

-Eso es porque mi generala sabe comportarse como una pequeña dama -Zafiro le toca la nariz. Dirige su atención hacia los acompañantes. -No comprendo por qué no nos acompañan a la casa.

-Ayer al arribar al aeropuerto hice las reservaciones en el hotel -Explica Haruka -Y si sabes contar, verás que Sam estará en la alcoba de la enana, Mina en el ático con los ratones y las cucarachas, Sammy en su recámara.

-¡Detente allí! -Mina jadea, coloca a Samuelito en el suelo sin soltarle la manita, -Yo dormiré en la recámara de Sammy y a él lo enviamos con los ratones.

-Solo si es tonto -La pica Haruka -Prosigo, los gemelos... -Los observa -¿Dónde dormirán? Ikuko se deshizo de sus cunas cuando me mudé con ustedes.

-La indigente recogida – Mina espeta.

-Indigente pero cuerda, algo que no puedes decir tú. -Replica Haruka. Vuelve su atención a Serena -¿Dónde acostarás a los niños?

-Esta noche entre nosotros -Serena responde imitando a Mina, Zafirito al verse libre intenta correr siendo detenido a tiempo por su padre.

-De eso nada -Su esposo la contradice -Dejaremos el equipaje en casa y saldremos a comprar. Aprovechemos que tenemos nueva empleada. -Mira significativamente a Mina.

-¡Empleada tus nachas! -Protesta la chica. -Yo seré quien salga con mi amiga a ver los centros comerciales, restaurantes y todo lo que se llame centro de diversión mientras los hombres se quedan en casa cocinando y atendiendo a los niños.

-Yo también voy tía -Sam se ofrece.

-Por supuesto que irás, eres una chica, pequeñita chica. -Asiente Mina.

-Si no estuviera tan urgida de ir al juzgado de menores me pegaría a esta indiscreta como un chicle en su zapato. -Haruka comenta.

-Ya tenemos el equipaje -Seiya y Sammy se les unen -Vamos por los taxis.

-Dime algo enano -Haruka se acerca a Sammy -¿Eres lo suficientemente caballeroso para darle tu alcoba a nuestra impertinente amiga?

-¿Tenemos una amiga? -Pregunta él sorprendido.

Todos se ríen de la expresión de Mina.

-Muy graciosos. Creo que llamaré a Yaten y le preguntaré dónde vive, lo echaré de su casa y me quedaré allí, a ver quién los ayuda con los pequeños salvajes. Y le diré a papá que me quedé con él por culpa de ustedes.

-Decídete, -Haruka le dice -¿Lo echarás de su casa o te quedarás con él?

-Ninguna de las dos -Seiya mira a su hermanastra. -Si no te quedas con Serena, lo harás con nosotros. No le producirás un infarto a nuestros padres.

-Llévatela y la acuestas entre ustedes -Sammy le recomienda.

-Preguntaré en el hotel si aceptan mascotas. -Comenta Haruka.

-¿Se dan cuenta? -Minafinge tristeza.- No me quieren.

-Son ellos los que no te quieren -Serena la abraza -Yo te quise desde que escapaste de la clínica psiquiátrica y apareciste en mi puerta.

-Es un alivio saber que me quieres, de lo contrario no tengo idea de lo que dirías -La rubia responde a su abrazo.

-Vamos a casa, los gemelos empiezan a impacientarse -Zafiro comenta. Siente que la debilidad comienza a apoderarse de él y no desea que Serena se preocupe. -Y como hombre aprovechado, me quedaré cuidando a los gemelos mientras ustedes van por las cunas.

-Compraremos comida para llevar. Me niego a cocinar luego de un largo viaje -Su esposa advierte.

Todos salen hacia la parada de taxis.

-¡Es un alivio! -Mina suspira exagerada -Pensé que tendría que alimentarme con tu comida.

-No lo harás porque te traje para que nos cocinaras. No creas que viniste de gratis. -Serena indica. -Cuidar niños, cocinar, hacer la limpieza...

-Me quejaré con el sindicato de mucamas. O mejor, pondré un laxante en sus comidas -Mina dice pensativa.

-Recuerden que esta noche cenaremos en familia -Haruka entrega las muletas a Seiya -Llevaremos el postre.

-Yo quiero pollo y pastel -Sam interviene haciendo reír a los adultos.

-¿Puedo comer lo mismo? -Pregunta Hakaru.

-Claro que si mi niño- Haruka le sonríe.

Cada familia aborda un taxi dirigiéndose a cada destino...

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Casa Chiba

-¿Podrías quedarte en un solo lugar?

Cansada de ver a su hermano pasearse por cada rincón de la casa, Amanda reprocha.

Darien se detiene.

-Lo siento, pero estas vacaciones me parecen eternas, ya quiero regresar a la fábrica.

-Eres el dueño, ve a dar una vuelta, revisa todo y regresa. eso si, dejas tu crisis nerviosa en el camino. Ya comienzas a desesperarme.

-No soy yo quien te desespera, es tu prometido. -Amanda lo mira enojada. -¿Dirás que no te enoja el hecho que Fiore tenga fecha para la boda? -Su hermana no responde -Aseguras haber superado tu trauma, sin embargo temes casarte porque...

-Está bien -Levantando las manos a modo de rendición, Amanda exclama -Atinaste solo en una parte. Me da miedo estar con él y no poder corresponderle.

Darien estudia a su hermana.

-¿Has tenido pesadillas?

-¿Sobre la violación? no. Sin embargo he soñado en varias oportunidades con mi noche de bodas -Tiembla -¿Qué sucederá si al estar a solas con Fiore comienzo a gritar? ¿Si me asusta que él me acaricie? -Se sienta en el borde del sofá -Tengo pesadillas en las que grito aterrada mientras él se ensaña como lo hizo...

Su hermano se arrodilla frente a ella.

-¿Has hablado esto con él? -Amanda niega en silencio -Deberías hacerlo.

-No puedo...

-¿Lo amas?

-Si.

-Si es cierto lo que dices, busca a una de las psicólogas de la Fundación donde trabajas y confiésale tu temor. Tal vez pueda ayudarte...

-Me dirá que vaya en pareja con Fiore y no quiero que él escuche que en mis sueños me viola.

Darien observa a un lado. Piensa que es una locura lo que dirá pero es la única manera de ayudarla.

-Llámalo y cena con él. Te doy permiso si decides pasar la noche con Fiore y vencer de una vez tu trauma.

Ruborizada hasta el cuello, Amanda lo mira como si a él le hubiera salido otra cabeza.

-Eres mi hermano, no deberías decirme eso.

Darien se levanta, camina hacia la puerta.

-Piensa bien Amanda, -Toma su abrigo -Si no quieres perder a Fiore tienes que superar de una vez por todas la violación. De lo contrario corres el riesgo de quedarte sola toda la vida.

-Como tú. -Lo ataca ella. -Tal vez sea mejor, así me dedicaré por entero a ti.

-Yo merezco la soledad, tú eres víctima de ella. -Sin emoción alguna, Darien se marcha.

Silenciosa, Amanda observa el fuego de la chimenea.

Ama a Fiore, sin embargo las pesadillas cada vez más recurrentes evitan que ella sienta el deseo de mujer, ese deseo que debería consumirla cada vez que lo ve.

Ladea la cabeza pensando en las palabras de Darien. Su hermano le da carta blanca para portarse mal.

Mueve la cabeza.

-Es una locura -Descarta la posibilidad de hacer el amor con Fiore...

En la calle, Darien conduce su auto, la inactividad lo está enloqueciendo.

Antes de dirigirse a la fábrica da una vuelta para ver la casa de Serena, una costumbre que adquirió desde que se mudó al vecindario. La calle blanca por la que transita está llena de niños jugando, parecen aprovechar al máximo los últimos días libres antes del reinicio de clases.

Piensa en su hija.

Zafiro le dijo que lo llamaría antes de volver a Inglaterra para que pasara el día con Sam. Los días han ido corriendo y no ha tenido noticias de ellos. ¿Serena le prohibiría a su esposo que la niña tenga contacto con él? O será que Zafiro lo pensó mejor y se retractó.

Deseando que sus temores sean infundados observa que frente a la casa de Serena se detiene un taxi.

Darien aparca el auto y baja el cristal de la ventana.

El primero en descender es Sammy. Lleva en brazos a un pequeño de cabello oscuro, la siguiente es una mujer rubia. Preguntándose si el hermano de Serena se casó observa a la niña que toma la mano de la rubia.

-¡Samantha! -La tentación de descender del auto y acercarse es grande, logrando frenarse al ver a los siguientes pasajeros.

Serena tiene en sus brazos a un niño idéntico al que tiene la otra rubia. Rápidamente Darien comprende que los mellizos deben ser sus hijos.

La presencia de Zafiro lo confirma. El militar recibe el equipaje en el instante que Sammy regresa de la casa y ayuda con las maletas.

-¿Por qué no buscan casas en venta aquí? -Pregunta Sammy a su cuñado.

-Serena se niega a eso. Anoche en vez de dormir, entró a la internet y buscó las casas que veremos, no me permitió escoger.

-¿Comprarán casa en Japón? -Darien se pregunta. -¿Qué hay del viaje a Reino Unido?

Sus sentimientos son encontrados.

Por una parte está feliz que Serena y su hija se queden, por el otro, está el hecho que ella está casada y tenerla cerca sin poder acercarse lo tortura.

-Lleva esto a la casa -Zafiro le dice a Sammy entregándole dos pañaleras. Saca su cartera para pagarle al chofer quien feliz por la propina hace una reverencia y le entrega una tarjeta de presentación.

Darien ve a Sam, ha escapado de la casa para ayudar al militar. Éste le entrega una pequeña bolsa, pero la testaruda niña pide la maleta de ruedas.

-Yo llevo esta papi.

-Es muy pesada para ti.

La pequeña Sam ladea la cabeza.

-Eres tonto papi, tiene ruedas y no cargo.

Papi.

Darien siente un nudo en la garganta. Incapaz de seguir viendo a su hija llamar a otro papá, decide marcharse.

En el instante que enciende su auto, Zafiro levanta la mirada y lo observa...

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Observando discreto hacia la casa, Zafiro cruza la calle acercándose al auto oscuro.

-¿Qué hace aquí? –Le pregunta sin rodeos.

-Solo pasaba –Darien mira hacia el reflejo de la ventana –Noté que la familia completa está en Tokio.

-Solo mi esposa, su hermano y mis hijos –Revela el militar.

-¿Cuándo me permitirá compartir con mi hija? –Está deseoso de llevarla a casa para alegrar a Amanda.

Zafiro lo mira ceñudo.

-Acabamos de arribar a la ciudad, hablaré con Serena para que le permita a mi hija pasar unas horas junto a usted. –Voltea al escuchar que la puerta se abre y Sammy lo llama.

Al reconocer al ocupante del auto, el rubio enfurece.

-¿Qué haces aquí? –Le pregunta aproximándose. -¿Vienes a acosar a mi hermana?

Zafiro se atraviesa en su camino.

-No es el lugar ni el momento para reclamar –Le aconseja señalando la casa.

-¿Qué haces fuera con este frío? –Le pregunta el rubio sin dejar de ver a Darien. –Mi terrón e azúcar envió por ti.

-Ya entraré, permite que converse con el caballero…

-¡Caballero! –Ironiza Sammy antes de girarse y marcharse.

-Lo siento –Darien se siente desmayar por el odio bien fundado que el hermano de Serena le profesa. Enciende el auto –Pídale a… Serena –Le cuesta decir su esposa–Que espero a Samantha.

El militar asiente.

-¿Tiene algún compromiso mañana? –Le pregunta –Necesito tener una conversación con usted. Es algo delicado y no deseo que mi esposa se entere de nuestro encuentro.

Intrigado, Darien niega con la cabeza.

- Confío en pasar el día con mi hija. Lo espero en mi casa, es la que está ubicada…

-Se donde vive. -Asegura Zafiro. –Estaré allí después de las diez. No puede ser más temprano, los gemelos son demandantes.

Darien siente un nudo en la garganta. Los gemelos, hijos de Serena con otro hombre.

-Si hay algún inconveniente o Serena no está de acuerdo no dude en llamarme.

Dando un paso atrás, Zafiro asiente. Observa el auto desaparecer en la esquina. Suspirando, regresa a la casa descubriendo que Serena los miraba desde la ventana.

-Mi amor…

-¿Qué quería y cómo supo que estamos en Tokio? –Lo interroga sin miramientos.

Mina y Sammy toman a los niños y suben al piso superior.

-Dijo que pasaba por aquí y nos vio descender del taxi –Observa a Serena dirigirse a la cocina –Desea pasar el día de mañana con Sam. –Incómodo abre la bolsa de comida rápida que compraron en el camino –Le dije que es tu potestad y no mía otorgarle ese beneficio.

La rubia busca la vajilla para alimentar a los niños.

-Dile a Sam que lave sus manos. Mina y Sammy pueden ayudarnos con los gemelos mientras desempaco…

-Serena, ignorando la realidad no impedirá que Darien Chiba vea a su… mi hija.

Su esposa voltea a verlo con la tristeza reflejada en los ojos celestes.

-Es tu hija, debió ser así. Sam debería llevar tu sangre y sin embargo mi torpeza…

-¿No has pensado que si los acontecimientos de ese día que pretendes olvidar, jamás habrías huido a Kurobe? –Coge de las manos femeninas los tazones antes de abrazarla –Por él nos conocimos, por su equivocación eres mi esposa y la madre de mis hijos –La acuna en su pecho –Prometiste que pasarías la página y verías la vida desde otra perspectiva –Serena asiente en silencio –Él ha y sigue sufriendo su purgatorio personal. No le hagas la vida más difícil impidiéndole ver a Sam.

Suspirando, Serena se retira un poco para mirarlo.

-Tienes razón, -Razona luego de un instante –Tengo a Sam, que me ha hecho inmensamente feliz.

Su esposo va a besarla, siendo interrumpido por los gritos frenéticos de los gemelos.

-¿Por qué no hay una simple cuna en esta casa? –Vocifera una desesperada Mina.

Riendo, Zafiro y Serena se disponen a servir la comida.

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Hospital General de Tokio.

-Es fue el último paciente doctor –La enfermera Swan le dice a Yaten al ver salir al pequeño paciente.

-Es una buena noticia. Mi familia está en Tokio y la esposa de mi primo me avisó que Mina vino con ellos –Sonríe soñador mientras se cambia la bata por el abrigo. –Iré a verla de inmediato.

-¿A quién verá? Le pregunta la hermana de Fiore, apostada en la puerta observa recelosa la felicidad de Yaten.

Cabello rojo, ojos azules y una contextura semejante a la de Serena, Kakyuu Kimiro es la fantasía de todo hombre, excepto del que le interesa más que su novio. Por eso deseaba ir a esquiar a Kurobe, para estar cerca del peliplateado y conocer su ciudad.

La enfermera Swan silenciosa se retira.

-Mi prometida está en la ciudad, iré a verla en este…

-Tenemos programada una cirugía esta tarde –Kakyuu le dice de inmediato. –Tendrá que dejar la visita para otro día. –Intenta disimular su molestia –Apenas tendremos tiempo para almorzar.

Yaten encoge los hombros derrotado. Había hecho planes de llevar a Mina a su apartamento para que conociera como vive en Tokio, los planes deberán esperar.

-Los pacientes son la prioridad –Asiente contrariado.

-Es bueno que tenga presente eso –Radiante por haber impedido que Yaten se acerque a su novia, Kakyuu se suma una victoria. –Vine a invitarlo a almorzar…

-Si la cirugía está programada, lo más acertado es ir a esterilizarnos –Tomando nuevamente su bata, Yaten sale del consultorio –Si alguien me llama, avise que estoy en cirugía –Le informa a la enfermera Swan.

Extrañada por la información, solo asiente en silencio. Se suponía que la operación fue pospuesta para el día siguiente debido al almuerzo.

Dirige su atención a Kakyuu, la doctora parece estar feliz y eso no es nada bueno, se rumora que lo que se propone lo consigue, y por su anhelo al ver a Yaten, el médico es el nuevo antojo de la doctora…

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Casa Tsukino.

Sammy y Zafiro descienden del piso superior.

-Nuestros mini yo están dormidos y aprehendidos – Informa el rubio.

-Colocamos los muebles de manera que en caso de despertarse no escapen a hacer de las suyas. El militar se sienta junto a su esposa, observa a Sam devorando el pollo sin tocar la ensalada -¿Qué dijimos de la gente que no consume vegetales? –Le pregunta a la niña.

Ella entrecierra los ojos y sonríe al recordar.

-Crece fea como la tía Mina –Expresa señalando a la rubia frente a ella.

Serena y Sammy ríen a carcajadas.

-¡Ey! –Se queja la aludida. Observa a Zafiro -¿Le dijiste eso a esta pequeña pilluela?

-¡Cielos! Mi hija es muy inteligente, se me pasó por alto este detalle –El militar sonríe. –Te has ganado doble ración de postre.

-¡Si! - Restregándose en la silla por su travesura, Sam casi cae al suelo.

-Eso, enséñale a ser como Fighter –Espeta Mina.

-Zafiro solo bromea –Serena limpia el rostro de su hija.

-Es cierto –Sam indica –la niña No crece y se queda pequeñita –Presta atención a su madre -¿Por eso mami es más chiquita?

-Por eso y consumir muchas golosinas. Su cuerpo no se hizo fuerte y es un esqueleto ambulante. –Sammy afirma.

-Creo que el carácter Tsukino comienza a hacer ebullición –Con voz sorprendentemente calmada, Serena advierte.

-¡No mami! Como todo ¿si? –Su hija engulle una gran porción de ensalada.

Acuerdan descansar ese día y salir a hacer las actividades al día siguiente, no así Serena y Mina. Ambas esperaron que Sam durmiera y salieron a comprar las cunas para los pequeños terremotos. Más animado, Zafiro se ofreció acompañarlas siendo reprendido por Serena.

-¡Descansarás o me veré en la necesidad de atarte a la cama! –Lo amenaza.

-Solo si prometes portarte muy mal conmigo –La provoca seductor.

Sus palabras le producen a la chica un intenso rubor. Sin hallar su voz solo atina a asentir.

-¿Seguirán tonteando o aprovechan en tener mi valiosa presencia para ayudar? –Pregunta impaciente Mina.

-Un momento –Zafiro toma un lápiz y haciendo una anotación en un papel lo pega en el pecho de Serena –Por si acaso un atrevido pretende acercarse.

Serena lo despega y lee "casada con hijos".

-Si lo hace lo amenazo con regalarle a Mina –Responde divertida.

-Te escuché –Dice la mencionada.

Salen de compras. Mina no se decide a donde ir. Emocionada, arrastra a Serena a cuanta tienda infantil halla, sin descuidar pasar por las tiendas de novias.

Por fin y luego de varias vueltas, Serena escoge dos cunas de madera con motivos de autos. Edredones, protectores y almohadas.

-Yo escojo a la pilluela un cubrecama de princesas y su lámpara para que paguemos. –Mina le dice a Serena.

Luego de varios intentos porque la rubia hiperactiva se decida por un cubrecama, terminan comprando no solo eso, también llevan cortinas a juego, paños, toallas y tapete, Serena da a la dependienta la dirección de la casa, dando una buena propina porque lleven todo cuanto antes. Feliz, la mujer asegura que en dos horas tendrán el pedido en su puerta.

Serena satisfecha se marcha con Mina a un restaurante. Piden nikujaga (estofado de res con patatas y salsa de soya), anpan (pan dulce relleno con pasta de frijol rojo) y una botella de umeshu.

Son las seis de la tarde cuando regresan a la casa. Apenas tienen tiempo de ducharse y cambiarse cuando suena el timbre. Es el camión con las compras.

Zafiro y Sammy que se hacen cargo de vestir a los gemelos, los dejan con las chicas para atender la puerta. Sam olvidó el enojo al ver todas las compras en la sala.

-Falta menos de una hora para que Haruka nos invada – El rubio rasca su cabeza. -¿Cómo armaremos esto en tiempo récord?

-Buenas tardes.

Todos voltean a ver al peliplateado en el umbral.

-¡Yaten! –Sammy lo hala –Te envió la providencia, necesitamos que nos ayudes, si lo haces te alimentamos y soltamos a Mina para que la veas.

Zafiro cubre su boca para no carcajearse al escuchar el grito de Mina.

-¡Te escuché!

-No hace falta que me chantajees –El peliplateado observa las escaleras esperando que aparezca su enamorada –Díganme donde va esto y ayudo gratis.

-En la alcoba de Sam –Zafiro le indica. Él y Sammy aprovecharon de acomodar la alcoba para dar espacio a las cunas. –Sammy te guiará.

Cierra la puerta y sube con las barandas de las cunas. Repentinamente pierde las fuerzas y rueda por las escaleras…

-¿Escuchaste algo? –Serena le pregunta a Mina.

Yaten y Sammy van por otros implementos de las cunas y descubren a Zafiro sentado en el suelo, el militar lleva su mano a la frente.

Bajan corriendo las escaleras.

-¿Qué te sucedió? –Pregunta Sammy alarmado.

Él y el peliplateado lo ayudan a levantar.

-Una pequeña torpeza de mi parte, quise subir todo de una vez y me enredé –Se sienta en el sofá y cierra los ojos.

Yaten le toma el pulso de la muñeca haciendo una señal negativa a Sammy.

-Tiene la presión baja.

El rubio asiente preocupado, observa las barandas. Ninguna está rota, lo que significa que Zafiro no se enredó con sus partes.

-¿Sufriste un mareo? –Su cuñado sorprendido abre los ojos y lo observa –Serena me contó que has estado enfermo.

Yaten lo estudia.

-¿Estás enfermo?

-Es solo anemia –Evade su mirada. – ¿Se ve muy mal el golpe en mi frente?

-Ve al tocador y revisa tú mismo.

El militar se levanta con dificultad y encierra en el lo contempla.

-No soy su médico ni familiar cercano, por lo que no me es permitido indagar en su historia clínica.

-¿Tú le crees el cuento de la anemia? –Sammy le pregunta.

-Conozco a Zafiro desde hace casi diez años y se cuando miente. -Niega con la cabeza –Algo le sucede que no quiere que nos enteremos.

-He llegado a la misma conclusión –Sammy toma un par de barandas –Terminemos con esto antes que nos invada la visita y Mina te acapare.

Media hora después, Serena amonesta a su esposo mientras le aplica una compresa de hielo.

-No comprendo cómo te golpeaste al articular una cuna. ¿Sabes muchas cosas menos armar dos pequeños lechos?

-Lo siento mi amor…

-Con Sam no fuiste tan tonto y eso que eras primerizo.

Yaten y Mina desaparecieron escaleras arriba minutos antes.

-Mami, inyecta a papi –Sam, ataviada con un vestido del color de sus ojos se sienta entre los dos.

-Más tarde mi generala –Zafiro acaricia sus rulos. –No queremos que el tío Sammy se ría de tu papi.

Suena el timbre.

Sammy abre la puerta recibiendo un pastel de albaricoques en sus manos.

Hakaru lleva una bolsa de nachos, inmediatamente corre hacia Sam

-Voy por mi teniente, -Seiya indica –La testaruda no permite que el taxista la ayude a descender del auto –Se aleja en dirección al taxi.

Mina y Yaten bajan las escaleras corriendo. Ambos están ruborizados. Se acomodan en el sofá junto al televisor y lo encienden simulando que ven un programa.

-Seiya los va a matar –Advierte Zafiro a la pareja.

-¿No estarán haciendo cochinadas en mi cama? –Sammy enarca las cejas.

-Si quisiera hacer algo más que besar a mi prometida, no sería en este lugar donde sobran las personas indiscretas. –Yaten responde ofendido.

Los Kou entran discutiendo.

-¿Quieres sufrir una caída? –Seiya sermonea a Haruka -¡Deja que te ayude!

-Compórtate, no estás en una cantina –La rubia le resta importancia a su queja. -¡Cielos! ¡Zafiro ya probó el cucharón de Ikuko! –Sorprendida se sienta frente a ellos y entrega las muletas -Enana ¡Mira qué cardenal le dejaste!

Seiya observa a su primo y hermanastra

-¿A qué hora llegaste? –Interroga a Yaten.

-A tiempo para armar las cunas mientras tú te hacías el tonto. –Responde éste sin dejar de ver los dibujos animados.

Haruka observa a su alrededor.

-Este hogar me salvó de morir en las calles o en la cárcel –Observa las fotografías sobre la chimenea. Siempre estaré agradecida a Ikuko y Kenji por abrirle la puerta a una andrajosa.

Serena y Sammy asienten.

-De ladrona pasaste a ser una amiga y luego fuiste nuestra hermana –El rubio le entrega la fotografía de la última navidad antes que ella se enrolara en el ejército.

Los gritos de los gemelos se escuchan desde el piso superior.

-No me había percatado que esos dos gritan como la enana –Se queja Haruka.

Mina Y Yaten suben a buscarlos bajando de inmediato. Samuelito camina hacia su madre, Zafirito prefiere gatear hacia la mesa de la cristalería.

-Olvidaron el corral –Las acusa Sammy tomando al pequeño en brazos.

Luego de calmarlo y colocar todo lo que se quiebra fuera de su alcance, se sientan a conversar sobre la visita que Haruka hará al día siguiente a la penitenciaría…

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Casa Chiba.

Darien se pregunta cuáles son los gustos culinarios de su hija.

-Ya quiero que te sientes y dejes el trabajo a los expertos –Amanda le dice a su hermano.

Junto a Fiore prepara varios postres para la niña. El galeno mide cuidadosamente los ingredientes colocándolos junto a su novia.

-Mañana no tendré guardia. Podré conocer a mi futura sobrina y única en vista que Kakyuu terminó su relación con su prometido. –Suspira –Mi hermana está obsesionada con el mismo médico que la doctora Ayumu.

-¿Quién es esa? –Darien le pregunta mientras roba trozos de chocolate.

-La mujer desagradable que prefirió a su perro que a ti –Le recuerda Amanda, Darien mueve la cabeza sin comprender –La tonta que comió de gratis los alimentos preparados por mí en la última cena donde te quise emparejar.

El moreno hace un gesto de entendimiento.

-¡Ah! La que hablaba loores de un doctor que ni sabe que ella existe.

-La misma y deja de comerte el chocolate o te daré con el mazo –Advierte su hermana.

-No aprecian mi ayuda –Se lamenta Darien.

-¿Estás ayudando en algo más que comerte los ingredientes de los postres de Samantha?

Fiore mira a los hermanos. Esa camaradería que comparten los Chiba jamás la han vivido él y Kakyuu. Siempre estudiando y trabajando dejaron pasar el tiempo, ahora son dos extraños que viven en apartamentos separados de su madre.

-Iré a revisar que la habitación de juegos de mi hija esté presentable.

Amanda lo observa retirarse. Tuvo que abrazarlo cuando regresó y le anunció que Serena estaba en la ciudad con sus hijos y su esposo.

-¿Crees que alguna vez superará el amor hacia la madre de su hija? –Le pregunta su prometido.

Amanda niega en silencio.

-En la vida dejará de amarla. El amor de Darien por Serena es ese tipo de sentimientos que no se extingue jamás….