Alina nunca había soñado, no recordaba ninguna de esas visiones de las que había hablado Sam tantas veces, en las que volvía a ver a su padre o se inventaba mundo extraños en los que no era cazador. Había deseado tantas veces, al irse a dormir poder compartir esos sueños, pero nada, al despertarse cada mañana, no había nada, tan sólo había dormido.
Sin embargo, aquel día si que soñó, vio a Sam a su lado y le escuchó hablar, aunque no fue capaz de escuchar lo que le decía. Entonces vio dos pequeñas figuras que corrían hacia ella, pronto distinguió las figuras de dos niños, dos pequeños de unos cinco años de edad, un niño y una niña.
Alina se arrodilló al verlos y ellos se abrazaron a ella, gritando alegres, a un mismo tiempo "Mami". Sorprendida, ella también los abrazó, los arropó entre sus brazos, sintiendo como ellos la estrechaban todo lo que podían. Levantó el rostro, buscando una respuesta por parte de Sam, pero su novio, tan sólo sonreía.
"Creo que te han echado de menos. No les gusta que su madre esté fuera tantas horas trabajando." Alina se incorporó y dejó que los niños siguieran correteando a su alrededor. "Me tenías preocupado."
"¿Preocupado por qué?"
Sam la abrazó y le besó, mientras sus dos niños les miraban.
"¿No pensarás que no me voy a preocupar si sales de casa por la mañana y arriesgas tu vida en otro planeta así como así?" La abrazó más intensamente, ante lo que Alina sintió una descarga eléctrica.
"Creo recodar que tu eres el que arriesgas tu vida frente a demonios y fantasmas."
"Touchez. ¿Qué tal si lo dejamos en tablas?" Las risas de los dos niños cortaron su conversación.
A cada momento que pasaba, Alina sentía algo mucho más grande por los dos pequeños y por el hombre que rodeaba lentamente su cintura y le besaba en el cuello.
"Alina." Aquella voz llamó su atención, pues no pertenecía a Sam y poco tenía que ver con la escena que estaba viviendo. "Alina, vamos pequeña, puedes hacerlo, eres fuerte lo se." Alguien le tocó la mejilla, pero no vio a nadie, se dio la vuelta hacia Sam, pero este ya no se encontraba con ella. Al mirar al suelo, se dio cuenta que los niños tampoco estaban allí.
"¿Sam?"
"Eso es, preciosa. Está volviendo en si." Unas manos volvieron a tocarle la mejilla, eran cálidas y le hacían sentir bien. "Necesito un equipo médico ya. Vamos, tienes que abrir los ojos, tengo que saber que estás bien, no quiero que Sam me mate."
"Abrir los ojos." De repente ese pensamiento, pareció tener cierto sentido en la mente de Alina. Le dolía la cabeza como nunca lo había sentido. "Tengo que abrir los ojos." Se dijo a si misma, mientras todo lo que le veía a su alrededor desaparecía y se quedaba completamente sola en una terrible oscuridad.
"¿Sam?"
"Sam está bien, tranquila. Ahora sólo tienes que preocuparte de recuperarte tu. Siento haber tenido que dispararte."
"¿Jack, le has disparado a Alina?"
El coronel se dio la vuelta y allí se encontró con Sam. Hubiera preferido hablar de lo que había ocurrido, cuando Alina estuviera descansando o al menos no cuando hubiera dos médicos atendiéndola.
"Sam…"
"¿Has disparado a Alina? Por el amor de dios Jack, ella no forma parte de tu equipo, no tenías que haberla metido en medio."
Sam se arrodilló junto a Alina y cuando los médicos dijeron que estaba bien, que tan sólo necesitaba descansar un poco para reponerse de la descarga de la zat, la abrazó, mientras comprobaba que iba recuperando la conciencia poco a poco. Apoyó la cabeza de Alina sobre su hombro y le acarició el cabello.
"Tienes madera de heroína, eh?" Le susurró al oído, mientras la escuchaba suspirar.
"Sam."
"Si estoy aquí. Vamos te llevaré al dormitorio para que descanses."
Alina entreabrió los ojos y aunque todavía lo veía todo borroso, pudo diferenciar el rostro de Sam, vio su sonrisa y se dio cuenta que su mirada era asustada. ¿Tan mal aspecto tenía ella? Rodeó el cuello de Sam con sus brazos y enterró su rostro contra el hombro de cazador.
Estaba agotada y aunque no estaba del todo segura que era lo que le había ocurrido, sabía que con Sam estaría a salvo. "¿Los niños están bien?"
"¿Qué niños?" Sam sonrió y le besó en la cabeza. "Creo que estás un poco confusa."
"Nuestros niños, nuestros hijos Sam." Alina protestó, le dolía demasiado la cabeza como para seguir con aquella conversación. Tan sólo quería dormir y no pensar. "Te quiero." Susurró finalmente, al notar que Sam la cogía en brazos. Se fue quedando adormilada, pero todavía pudo escuchar lo que Sam y el coronel decían.
"No deberías haber arriesgado tanto."
"Estaba todo controlado, ella lo sabía."
"Alina tan sólo quería ayudar y tu la has puesto en peligro." El coronel estaba a punto de decir algo pero Sam no se lo permitió. "Hemos leído tus informes, no es la primera vez que muere alguno de los miembros del comando. ¿Y si algo hubiera salido mal? Alina podría estar muerta."
Ninguno de los dos hombres dijo nada más, Sam tenía otras cosas en las que pensar y no quería perder más tiempo discutiendo con Jack. Alina le necesitaba, se había quedado transpuesta en sus brazos y tenía que llevarla a un sitio más tranquilo donde pudiera descansar.
- o -
Al escuchar los pasos de Jack acercándose a él, Daniel se dio la vuelta. Quería preguntar como había ido todo con Sam y como estaba Alina, pero al ver su rostro frío, se dio cuenta que las cosas no habían ido tan bien como esperaba.
"¿Cómo está Carter?"
"No recuerda nada, Janet la ha tenido que sedar porque estaba muy nerviosa, pero está bien. Lo malo es que no sabemos todavía como nos afecta Anubis. Un momento ésta dentro de nosotros y al momento siguiente, se ha marchado."
Jack no dijo nada, tenía la vista puesta en Carter, pero su pensamiento estaba mucho más lejos.
"¿Estás bien?"
"No, Sam tiene razón."
"¿Sobre que?"
"Sobre haber dejado que Alina se pusiera en peligro." Jack se dio la vuelta y se apoyó en la pared. Estaba realmente cansado, pues no recordaba cuando había sido la última vez que había descansado durante las horas necesarias. "Si hubiera sido Dean, no estoy tan seguro que le hubiera disparado."
"A mi me disparaste."
"Si, pero… Dean es mi hijo y Sam también, de alguna forma lo siento como si fuera mi hijo. ¿Qué podría haberle dicho si las cosas hubieran salido mal? ¿Y si Alina hubiera muerto?" Jack suspiró y Daniel no pudo hacer otra cosa más que abrazarle.
Comprendía como se sentía. Haber visto morir a Shaur'e no había sido nada fácil para él y por muchos años que habían pasado de eso, todavía pensaba que podría haber hecho algo para salvarle la vida.
"Creo que Sam me odia."
"No te odia, simplemente está protegiendo a su chica y si hubieras tenido delante a Dean, estaría protegiendo a tu propio hijo. Cualquiera de nosotros lo haríamos. Aunque tu me disparaste."
"¡Daniel!"
- o -
Dean volvió a despertarse, los calmantes hacían que pasara la mayor parte del tiempo durmiendo. Tampoco le importaba demasiado, pues así, no sentía dolor alguno por la herida.
Al abrir los ojos, encontró a Nessa junto a él, le sonreía, aunque no podía ocultar que estaba cansada, realmente hecha polvo. Dean se preguntó cuantas horas habría dormido, pero no dijo nada, pues apenas sabía en que día se encontraba como para intentar entablar una conversación.
"Daniel me ha hecho venir. Yo le he dicho que no querrías verme después de lo que te hice, pero…" Dean sonrió y Nessa se quedó en silencio. "¿Qué pasa?"
"Después de las veces que Sam y yo hemos sido poseídos por todo tipo de criaturas, Sam nunca se ha preocupado tanto por mi y no es que haya durado tanto con una chica como para decirle a lo que me dedico; por lo que ninguna había estado al lado de mi cama."
Nessa se ruborizó y tuvo que apartar la mirada de Dean, para que el muchacho no se lo notara. Estaba enamorada, no se lo había dicho a él todavía, pero estaba completamente enamorada y si por su culpa Dean hubiera muerto, no se lo hubiera perdonando nunca.
De repente, notó una mano sobre la suya, su contacto era frío, pero no le importó, Nessa colocó su mano libre sobre la de Dean, la apretó con fuerza para calentar la del cazador y luego la llevó hasta su mejilla.
Una lágrima mojó la mano de Dean.
"Nessa, cariño, vamos, estoy bien, si hubieras estado con mi hermano y conmigo todo estos años, sabrías que ser apuñalado no es un gran problema para nosotros." Dean intentó sonreír, pero la expresión triste de Nessa hizo que tan sólo la mirara. "Estaré bien en seguida, te lo prometo."
"Pero eso no quita para que fui yo la que casi te mató."
"Pero no lo hiciste. Además ni siquiera eras tu misma, ya se que fue Anubis."
"Si, pero…"
"No lo digas. Sólo quiero que estés conmigo. Da igual lo que pasó, da igual quien lo hizo o lo cerca que he estado de morir. Sólo quiero que te quedes conmigo. Eres la primera chica con la que estoy siendo completamente sincero; no quiero perderte."
Nessa asintió, había tanto que quería decirle a Dean, tantas cosas, tantos sentimientos, pero no lo hizo. Dean no lo necesitaba en ese momento y la chica tan sólo quería que su novio se recuperara.
Se sentó a su lado en la cama y le besó en los labios. Ya habría tiempo para hablar cuando estuviera mejor, podría ser sincera, pedirle perdón las veces que hiciera falta y sentirse todo lo culpable que quisiera, ahora, Dean tenía que ponerse bien.
El cazador cerró los ojos, estaba a punto de quedarse dormido otra vez.
"Estaré aquí mismo cuando despiertes." Le susurró al oído ella.
Dean tan sólo sonrió y un momento después se había vuelto a quedar profundamente dormido.
