A mi querida Fianceé, de quien he recibido varias amenazas de muerte en tan solo 5 segundos... Si es que sin ella no puedo vivir.

37

- Kate… Kate… - El escritor la agitó un poco. Se había despertado hace media hora y desde entonces, Kate había estado muy agitada. No hacía más que dar vueltas y susurrar cosas que no llegó a entender. Al principio pensó que sería un sueño normal, pero cuando empezó a sudar y a ponerse pálida, se preocupó y empezó a agitarla mientras susurraba su nombre – Kate despierta – Pero ella no respondía. Pensó en que poder hacer para despertarla pero no se le ocurría nada y cada vez su novia estaba más pálida.

Empezó a besarla en el cuello, para pasar a su frente. Después a las mejillas, y por último, depositó un suave beso en los labios con el cual consiguió que se despertase. Vio como abría los ojos despacio y miraba a todos los lados. Cuando sus miradas se cruzaron, la regalo una sonrisa, para hacerla saber que todo iba bien y entonces ella se lanzó a sus brazos.

- Menos mal que todo era una pesadilla – Dijo ella sobre sus labios. Mientras en el sueño se quedaba sin aire al quedarse colgada de la cuerda, notó una sensación cálida y agradable. Una sensación familiar pero no muy familiar. Algo que descubrió hace poco tiempo, pero que ultimadamente había sido muy repetida. Entonces, la pesadilla desapareció y se despertó. Al principio se sentía desorientada. Pero respondió encantada al beso, pues estaba disfrutando. Entonces, cuando abrió los ojos, se encontró con un azul demasiado conocido, pero que cada día la enamoraba más. Pero no era el mismo azul de siempre. Tenía algo diferente, tenía preocupación. Entonces la sonrió y ella le sonrió a él. Se sentía protegida en sus brazos. Se sentía como nunca antes se había sentido con ningún hombre y eso la gustaba.

- ¿Estas bien? – La pregunto preocupado. Durante su sueño, había estado pálida, pero parecía que iba recuperando el color poco a poco. Ella asintió con la cabeza.

- Solo ha sido una pesadilla – "Una horrible pesadilla" Pensó para sí misma. Su sueño, había sido tan real, que el volver a sentir los labios de su novio sobre los suyos hizo que su corazón latiera a mil por hora. Aunque, a pesar que lo había pasado realmente mal durante su sueño, tenía que enfrentarse a Castle. La había mentido, y si en una relación no hay sinceridad, no es una relación. Pero también recordó que él no se lo contó para protegerla, para salvar su vida sin importarle que la suya propia corriera peligro. Nadie había hecho algo parecido por ella. Nadie excepto su hermano. Su hermano. Al acordarse de él, se levantó rápidamente y se puso una camisa de Castle. Salió escopetada de la habitación y entro en la de su hermano. Allí estaba él, tumbado en la cama boca arriba, con la sábana tapándole hasta poco más por encima de la cintura. Sonrió como nunca antes lo había hecho y soltó un grito. Se acercó a él corriendo, quien se despertó con el chillido que había pegado su hermana y al ver que se acercaba corriendo, abrió sus brazos para abrazarla.

Castle, la había seguido y observaba la escena desde el marco de la puerta. Gracias a Aarón, estaba descubriendo el lado familiar de Kate y eso le encantaba. Cuando estaba con su hermano, se comportaba como una niña pequeña que odia pero ama a su alma gemela.

- ¿A que ha venido esto? – Preguntó Aarón al separarse de Kate.

- ¿Es que no puedo abrazarte? – Contestó ella.

- Si, pero no de esta forma y a estas horas – Le dijo él, sacándola la lengua.

- He tenido una horrible pesadilla donde morías y ha sido lo peor. Por eso necesitaba abrazarte, para asegurarme de que seguías aquí – Dijo con una enorme sonrisa en la cara, que no se la había borrado desde que despertó.

- Siempre estaré a tu lado – La respondió dejándola un suave beso en la frente. – y ahora, ¿Me dejas dormir otro rato más? – Preguntó, llevándose un codazo por parte de ella.

- ¿Dónde está Avril?

- Supongo que en la cocina, se levantó hace media hora – Dijo recostándose en la cama de nuevo y cubriéndose la cara con la sábana.

- Ya me voy tranquilo – Y salió de la habitación, para reunirse otra vez con Rick.

- ¿A mí no me has echado de menos en tu sueño? – Preguntó poniendo morritos, cuando habían entrado en su propia habitación.

- Ven aquí – Dijo ella pasando sus manos por detrás del cuello de su novio – Pues claro, que te he echado de menos bobo – Se besaron, como si fuera la primera vez y sin saber cómo, acabaron tumbados en la cama, él acurrucándola en sus brazos y ella disfrutando de ese abrazo.

- Te ves mejor – Soltó de repente.

- ¿A qué te refieres? – Preguntó algo confusa.

- Cuando despertaste, estabas súper pálida.

- Quieres saber que soñé ¿Verdad? – Contestó ella.

- Solo si tú quieres contármelo – la respondió.

- Estaba en el callejón donde mataron a mi madre. Acababan de apuñalar a Aarón y yo no podía moverme. Le veía como se desangraba pero mis pies estaban pegados al suelo. Cuando pude librarme de esa fuerza que me impedía moverme, me acerqué a mi hermano, pero estaba muerto. Estaba muerte, y mi vida también. Y para colmo, tú no estabas conmigo, pues te había pedido que desaparecieses de mi vida tras enterarme de que me habías mentido. A sí que al final suicidándome – Dijo mientras varias lágrimas recorrían su rostro al recordar las imágenes.

- Tranquila, eso no va a pasar – Le dijo él, intentando calmarla – Además, yo nunca te mentiría.

- ¿Me lo prometes? – Dijo ella.

- A menos que tu vida corra peligro, te lo prometo – Dijo él todo convencido.

- Lo cual quiere decir que mi vida corre peligro ¿no? – El escritor se quedó paralizado. No sabía a qué se refería con eso y se puso muy nervioso al pensar que oyó la conversación que tuvo anoche – Lo oí todo. Las paredes no están insonorizada, como en ninguna casa, y que te fueras a la sala de al lado, no fue muy hábil por tu parte – Le dijo sonriendo, cosa que tranquilizó al escritor. Aquella sonrisa significaba que no estaba enfadada – Gracias.

- ¿Por qué? – Preguntó Castle, mucho más calmado.

- Por obligarle a proteger a mi hermano también, y por poner tu vida en peligro para salvar la mía.

- Siempre – Contestó, dándola un beso en los labios.

- Pero todavía tenemos que hablar – Dijo ella poniéndose seria. Estaba segura de que no se iba a enfadar y mandarle desaparecer de su vida como habría hecho si no hubiera tenido la pesadilla, pero la había mentido durante casi un año, ocultándola cosas sobre una de las cosas más importantes de su vida, y necesitaba saber la verdad. Necesitaba saber todo para sentirse algo más segura y, si fuera necesario, abandonar el caso de su madre para que sus seres queridos siguieran con vida. Por mucho que la costara – Cuéntame todo. Desde la primera vez que hablasteis hasta ayer.

- ¿Estas enfadada? – Preguntó él, poniéndose nervioso de nuevo, pues Kate se había puesto muy seria.

- Depende de si lo que me cuentes es verdad o no – Respondió.

- Este bien. Todo esto empezó poco después de que te disparan – Se tomó unos segundos y continuó - Un hombre me llamó diciendo que era un amigo de Montgomery y que le debía su vida. Me dijo que Montgomery le mandó unos papeles que si salen a la luz, perjudicarían a gente muy poderosa. Roy los usaba para proteger a su familia y tú también entrabas en el trato.

- Entonces ¿por qué intentaron matarme? – Dijo ella todavía seria.

- Dijo que los papeles no le habían llegado hasta después del tiroteo. Me dijo que estarías a salvo con una condición. Que no investigaras el caso. Si lo hacías, no podría garantizar tu seguridad.

- ¿Por qué no me lo contaste? – Dijo ella decepcionada.

- Si lo hubiera hecho, te habrías cerrado en banda y metido de lleno en la línea de fuego.

- Eso no es verdad, si me lo hubieses contado… - Intentó protestar pero no la dejó.

- No te atrevas a decirme que te habrías mantenido al margen, porque sabes que no. Hubieras seguido investigando y acabarían matándote. Y no podía permitirlo. No podía volver a perderte – Beckett estaba furiosa. Le había mentido durante casi un año. Pero tampoco podía protestar. Por más que lo negara, sabía que lo habría hecho, y Castle también lo sabía. Le miró a los ojos, con el fin de recriminarle cualquier cosa, pero toda la ira desapareció al observar el miedo en aquellos ojos azules. El miedo a perderla. Entonces se sintió como una estúpida. Le había hecho sufrir durante todo ese tiempo. Él intentado protegerla y ella haciéndole la vida imposible, cada vez que descubrían algo nuevo – Intente evitar que investigaras el caso, y lo conseguí durante un tiempo, pero intentaron hundir al alcalde. A sí que me reuní con el hombre en un garaje y… - Pero Kate no le dejó continuar.

- ¿Te reuniste con él?

- Si, necesitaba saber por qué intentaron culpar al alcalde. Y lo averigüé. Si Weldon era culpable del asesinato, se vería obligado a abandonar la alcaldía y nadie me permitiría seguir en la 12.

- Y yo seguiría investigando el asesinato de mi madre dejándoles vía libre para matarme – Dijo cabizbaja, terminando la frase.

- Exacto. Y todo parecía ir bien. No habíamos vuelto a saber nada de ellos ni del asesinato de tu madre, todo iba genial hasta que llegó el caso de la bomba y con él tu mentira – Beckett al oír eso, se sintió peor que antes. Sabía que se refería a lo que dijo Castle cuando la dispararon. Aquel "Te quiero" que la encantó, pero fue dicho en el peor momento – Recordabas todo, pero no me lo dijiste. Tuve que descubrirlo yo solo. Me sentí traicionado, pensaba que tú también sentías lo mismo y que me lo ocultases durante todo ese tiempo, me sentó como una apuñalada en la espalda. Pero lo que más me hirió fue que no me lo contases tú, sino que lo tuviera que oír yo en la sala de interrogatorios.

- Entonces fue cuando te empezaste a apartar de mí – Castle asintió con la cabeza, dejando que ella pensara – Lo siento mucho Castle, pero todavía no estaba preparada. Tenía que derribar el muro de mi interior para poder dar ese paso.

- Lo sé. Tranquila – La abrazó haciéndola saber que eso ya había pasado. Que ahora todo iba bien.

- Y si mi hermano no hubiera sido apuñalado, ahora seguiríamos igual que antes – Dijo ella con una pequeña sonrisa en la cara.

- No pienses en eso ¿Vale? – La dio un beso en la frente – Lo importante es que estamos juntos y felices, y que nos tenemos el uno al otro. – Ella asintió con la cabeza, se acercó a su novio y le susurro en el oído "Siempre"