N/A: siento la tardanza, a los profesores se les ocurrió la maldita idea de poner exámenes para la vuelta de vacaciones…
El final del Fic se aproxima (chan chan channn), quiero decir, no es que queden dos o tres, quedarán unos ¿diez? no me hagáis mucho caso, es solo algo aproximado. Bueno, espero que no me odiéis por ello.
A partir del próximo cap escribiré capítulos que vayan mostrando los próximos años, no sé si me entendisteis… Bueno, que el Fic avanzará más rápido.
1-KLM-1: yo creo que también sería divertido, trataré de ponerlo en los próximos caps. Jaja, me imaginé a Freddie súper celoso de Sam y Spencer. Me encantaría ver al padre de Sam furioso con Freddie por embarazar a su hija. ¿Qué más decir? gracias por todo el apoyo y la paciencia, gracias por ser una lectora tan fiel n.n Gracias por el review.
Usuario865: no estaba muy segura de poner el final así, creía que sería demasiado raro jaja. Gracias por el review.
maca: me alegra que te gustase el cap, agradezco tu review.
Tere: amo que te gustase el capítulo, tu idea me encantó :D Gracias por el review.
Nancy: se supone que Freddie y Sam viven juntos, Sam se ha mudado con los Benson. Lo del final, bueno… podría decirse que fue como una broma jaja, aunque en el futuro Sam y Cat si llegan a conocerse. Gracias por los ánimos y por todo. Amo que te guste el Fic.
ICarly no es mío:
- Freddie… Freddie… ¡Freddie!- la rubia zarandeó fuertemente el hombro de su novio, quien dormía plácidamente a su lado.
El castaño empezó a revolverse, con los ojos todavía cerrados.
- Sam, ¿qué haces?- preguntó molesto.
- Ohhh, parece que alguien está de mal humor- le dijo burlonamente Sam.
- ¡Perdona si no me gusta que me despierten a las cuatro de la madrugada!- exclamó enfadado-. ¿Qué es tan importante que no puedes esperar a mañana?
- Escucha- ordenó la ojiazul.
Ambos se quedaron callados.
Escucharon entonces el llanto de un bebé.
- Nathan está llorando…- murmuró preocupado el moreno.
- Oh, ¿no me digas?- dijo sarcásticamente Sam-. Ve a ver qué le pasa.
- ¿Por qué yo?- preguntó cansado Freddie.
- Porque yo lo tuve dentro durante nueve meses, ya cumplí mi parte- replicó la rubia.
El castaño rodó los ojos y, después de dar un largo suspiro, se calzó las zapatillas y abandonó la habitación.
Caminó por el oscuro pasillo hacia la habitación de Nathan. Abrió la puerta, se acercó a la cuna y cogió al pequeño en brazos.
- Nathan, hijo, ¿por qué lloras?- le preguntó cansado. El bebé siguió llorando a todo pulmón-. Mmm… ¿Tienes hambre? Parece que sí… Dios, eres igual que tu madre- murmuró divertido.
Se dirigió de nuevo a su cuarto, con su hijo en brazos, pero al llegar al pasillo se encontró a dos mujeres que no parecían muy contentas.
- ¿Qué horas son estas de estar despiertos?- Marissa Benson acababa de ser despertada por su nieto, y estaba enojada. Muy enojada.
- ¡Freddie, te dije que calmaras al bebé!- le gritó enfadada Sam.
- ¡Pero tiene hambre! ¡Y yo no puedo darle de comer!- se defendió el castaño.
- ¡¿Pero cómo es posible que un bebé de apenas dos meses tenga hambre a estas horas de la madrugada?!- bramó la abuela.
- Bueno, conociendo a la madre- dijo divertido Freddie, riéndose.
La rubia le dirigió una mirada asesina, haciendo que callase inmediatamente.
- Mejor dame a Nathan y cierra a la boca, no vaya a ser que salgas lastimado…- advirtió la muchacha, mirando de mala manera a su novio.
Éste le entregó al bebé, mirando confundido y asustado a la ojiazul.
Sam regresó a su cuarto con el pequeño en brazos.
- ¿Y ahora por qué se enfadó?- le preguntó Freddie a su madre, confundido.
Marissa suspiró.
- Hijo, si hay algo que nunca hacer es meterte con el peso de una mujer o la cantidad de comida que come. Nunca. Jamás.
El castaño asintió y se dirigió de nuevo a su habitación.
- Buenas noches, mamá.
- Buenas noches, hijo.
Freddie abrió la puerta de su cuarto y la imagen que vio le hizo sonreír: Sam estaba acostada en la cama, con los ojos cerrados y una expresión tranquila en el rostro; Nathan yacía junto a ella, con un aspecto similar.
El castaño sonrió y se acostó en la cama.
Narra Sam
Serían cerca de las cinco de la madrugada cuando fui despertada por un desagradable sonido, el cual me había impedido pegar ojo en toda la noche.
Entrecerré los ojos y miré a Freddie. Él parecía no escuchar el llanto del bebé, ya que estaba profundamente dormido. Es más, Freddie casi nunca se despertaba cuando Nathan lloraba en medio de la noche. Afortunado…
Pasé una mano por mi despeinado cabello, di un suspiro de resignación y repetí la operación que llevaba realizando toda la noche.
Mis piernas parecían no poder sostener el peso de mi cuerpo. Hasta me costaba caminar.
Llegué a la cuna de Nath y lo vi, llorando y agitando sus bracitos.
Lo cogí en brazos y lo mecí un poco.
- Shhh, vamos, Nathan, no llores… vas a despertar a todo el edificio… Nathan, por favor, quiero dormir- susurré, bostezando.
Y no solo quería dormir; necesitaba dormir.
Mamá y Marissa nos habían advertido de que apenas dormiríamos cuando el bebé llegara. Y yo, tonta e ingenua, no creía que fuese para tanto… que equivocada estaba.
Seguí meciendo a Nathan durante un buen rato, pero él no daba dormido y continuaba llorando.
- Nathan, por favor, duérmete- supliqué.
Entonces, como si me hubiese entendido, calló. Me miró con aquellos ojos azules, tan parecidos a los míos, y me pareció que me sonreía.
Ya no lloraba.
Bostezó y cerró los ojos.
Sonreí triunfal y volví a acostarlo en la cuna.
Narra Carly
- Sam… Sam… ¡Sam!- Sam había vuelto a quedarse dormida en clase de la señorita Briggs. Ya es la segunda vez en la semana.
Zarandeé su hombro varias veces, pero no conseguí despertarla; entonces le di un codazo en las costillas.
La rubia pegó un brinco y abrió los ojos de inmediato, mientras se frotaba el costado.
- ¿Por qué me despiertas?- gimió adolorida.
- Porque como Briggs se entere de que te duermes en clase, te mandará al despacho y te expulsará- le recordé-. Por cierto, tienes un aspecto horrible, estás como…
- ¿Crees que no lo sé?- me interrumpió ella molesta-. No pude dormir en toda la noche- explicó, bostezando.
- ¡Puckett! ¡Shay!- ambas nos estremecimos cuando la profesora gritó nuestros nombres-. ¡¿Qué tal si prestan algo de atención a la clase?!
- Nah, no parece interesante…
- ¡Sam!
- ¿Qué? ¡Solo estaba siendo sincera!
- ¡Puckett, déjese de tonterías o le juro que…!- la amenaza de Briggs se vio interrumpida por la campana, indicando que la clase había finalizado.
En los labios de la ojiazul se formó una enorme y amplia sonrisa:
- ¡Libre!- chilló feliz, alzando los brazos.
Los alumnos rieron y Sam abandonó rápidamente el aula, dejando a la profesora muy enojada.
Yo solo rodé los ojos y sonreí, al tiempo que guardaba mis libros en mi bolso.
Narra Freddie
- Dios, ¡todavía no creo que nos graduemos en dos semanas!- exclamó con emoción Brad-. Extrañaré Ridgeway…- añadió algo apenado.
- Sí… Todavía recuerdo el primer día de instituto….- dije, con una sonrisa nostálgica.
Sam llegó junto nosotros. Se apoyó en las taquillas y nos dirigió una mirada de incertidumbre:
- ¿De qué hablabais?- preguntó con curiosidad.
- De la graduación- respondió el rubio, sonriendo.
La ojiazul puso cara aburrida.
- Oh, eso…
- ¿No te hace ilusión?- cuestionó Brad.
- ¡Claro que me hace ilusión salir de este infierno!- exclamó ella, haciéndonos reír-, pero estoy harta del tema, Carly lleva hablando de eso desde el mes pasado- dijo, mientras rodaba los ojos.
Sonreí ligeramente y pasé un brazo alrededor de sus hombros.
- ¿Y ya tienes pareja para el baile de graduación?
- Nop- respondió ella riendo.
- Entonces, ¿quieres venir conmigo?
- Mmm… ¿acaso tengo otra opción?- Sam tomó mi cara entre sus manos y juntó nuestros labios.
- Chicos… podríais cortaros un poco…- protestó el rubio. Abracé las caderas de la rubia y la acerqué más a mí-. ¿Chicos? Sam, Freddie…. ¡Hey, que estoy aquí!
La ojiazul se separó bruscamente de mí y se acercó amenazadoramente a nuestro amigo, con una mirada asesina.
- Bradley… te juro que si vuelves a abrir la boca yo misma te cortaré tus partes de hombre- advirtió de tal manera que hasta yo me estremecí.
Brad no se lo pensó dos veces antes de salir corriendo.
Marissa buscaba frenéticamente en los armarios del cuarto de baño. Nada.
- ¿Dónde demonios lo habré metido?- se preguntó para sí misma.
Sam la seguía con una mirada confundida, luego miraba a Nathan en sus brazos, y otra vez a Marissa.
La mujer siguió buscando, esta vez en los cajones del mueble del servicio. Sonrió satisfecha. Alargó la mano y alzó en el aire un botecito alargado con un líquido espeso en su interior.
-¡Lo encontré!- exclamó.
Sam y su madre rodaron los ojos.
- ¿Quiere un aplauso?- preguntó la menor de las Puckett, haciendo reír a su madre.
- ¡Sam!- le riñó Freddie.
- ¿Qué? Fue divertido. Incluso Nathan se ríe- la rubia señaló al pequeño bebé en sus brazos, quien mostraba una gran sonrisa y reía.
El castaño no pudo evitar sonreír al ver al pequeño Nathan reír. Pam también sonrió; incluso Marissa borró su rostro de enfado para substituirlo por una pequeña sonrisa.
- Bueno, ¿empezamos? Nathan se va a enfriar- dijo la ojiazul, mirando preocupada a su hijo.
- Todavía no, aún faltan dos milésimas para alcanzar la temperatura adecuada- replicó Marissa.
- No creo que por dos malditas milésimas le pase nada- masculló Sam molesta, introduciendo cuidadosamente a Nathan en la bañera.
- Ten cuidado- murmuró el castaño, con los ojos fijos en su hijo.
- ¡Ya lo estoy teniendo!
- Bien, Sam, tienes que sujetarle bien la cabeza- le indicó Pam a su hija.
- Sujétalo bien.
- ¡Freddie! ¡Me estás poniendo nerviosa!
- No grites, lo vas a asustar.
- ¡Cállate!
El padre suspiró con resignación.
- Marissa, trae el jabón- le ordenó Pam.
- ¿Disculpa? ¿Acaso no sabes decir "por favor"?
- ¡Vaya a por el puto jabón, no tenemos todo el día!- le chilló Sam molesta.
- Sam, ¿qué te he dicho sobre decir groserías delante del bebé?- le riñó el castaño.
La rubia se limitó a gruñir.
La señora Benson colocó, de mala gana, el bote de jabón junto a la bañera de Nathan. Sam echó un poco en sus manos y frotó con él a Nathan, haciendo que éste empezara a llorar. Lo aclaró rápidamente con agua y lo envolvió con la toalla. Lo meció un poco y dejó de llorar. La ojiazul sonrió.
Sam caminó hacia el cuarto de Freddie, seguida de su novio, y colocó cuidadosamente a Nathan en la cama. Lo secó con la toalla y lo vistió.
Luego se dejó caer en la cama junto a Nathan, acariciando delicadamente su carita.
Freddie sonrió y se sentó junto a ella, besándola en la frente.
La puerta del cuarto se abrió ligeramente y por ella entró el pequeño labrador blanco. Se subió a la cama y lamió la mejilla de Sam.
Freddie sonrió. Miró a Sam, Nathan y el cachorro.
Aquella era su nueva familia.
N/A: ¿qué tal estuvo el cap? ¿Me dejáis un review? ¿Sí?
Próximo capítulo: graduación.
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