Capítulo 37.- Sueños realizados. Primera parte.- by Lily de Wakabayashi.
Lily estaba sentada en el frío suelo de la pista, tratando de abrocharse los patines. Es temprano, muy temprano, aun no se ha levantado nadie con excepción del velador, cosa que Lily agradece...
Después de tanto tiempo, de tantos años fingiendo que lo amaba, ahora Lily puede decirle a Elliot a la cara que ya no lo quiere más... Y para su desgracia, se siente aliviada... No siente triste, no siente lástima, solo siente alivio... Alivio de que al fin ella pueda gritar a los cuatro viento que está enamorada de Genzo...
Después de las eliminatorias, Elliot esperó a Lily en la zona de los deportistas mexicanos. Lily aun traía en el rostro la felicidad por haber podido pasar a las finales, y por conseguir que Genzo creyera en ella, felicidad que se desvaneció en cuanto Lily vio a Elliot. El joven, a pesar de todo, se veía bastante tranquilo, y hasta pudo esbozar una sonrisa.
- Estuviste grandiosa.- dijo Elliot, con sinceridad.- Demostraste ese gran valor que yo no sabía que tenías.
- ¿Valor?.- cuestionó Lily.- Las piernas me temblaban.
- Valor, porque pudiste continuar a pesar de todo.- replicó Elliot.- Aun a pesar de mí... Y todo fue gracias a él... Qué trabajo me cuesta mencionar su nombre cuando se trata de nombrarlo como rival...
- Genzo.- murmuró Lily.- No pensé que él pudiera darme esa clase de valor...
- Y si yo tenía alguna duda al respecto, ahora sé que no me queda ninguna.- comentó Elliot, suspirando.- Yo no pude darte esa fuerza, y él sí... Él te merece más que yo...
Lily no supo qué decir. No se trataba de quien se la mereciera más, sino de quién se había ganado su corazón... Pero para Elliot esto y aquello eran lo mismo...
- Está bien, me siento feliz de saber que al menos el hombre que me quitó tu corazón te cuidará como debe.- continuó Elliot.- Y te dará mil cosas que yo no puedo darte...
- No digas eso.- pidió Lily.- Que no me sentiré a gusto...
- Te lo digo en serio.- Elliot besó a Lily en la frente.- No te mortifiques más por mí...
"Además", pensó Elliot, cuando vio alejarse a Lily. "Para qué negar que me estoy muriendo...".
Lily suspiró, volviendo al presente, mientras intentaba hacer sola un salto triple. Solo durante un breve tiempo ella había patinado sola, intentando salir adelante sin Elliot, y pensando sin embargo en que no podría salir sola, sin Elliot... Lily recordó aquellos días en Hamburgo, donde ella intentaba ganar las competencias de patinaje individual, sin conseguirlo, aquellos días en donde Genzo le dijo que parecía un ángel de una sola ala... Aquellos días en donde ya desde entonces Genzo intentaba hacerle ver que ella no necesitaba a Elliot para seguir adelante...
- Aun creo que lo harías muy bien en la rama individual.- comentó Genzo, parado a orillas de la pista.
- ¿Aún mejor que tu compatriota, que ganó el oro?.- se rió Lily, un tanto sorprendida de ver a Genzo ahí.
- Aún mejor que ella.- asintió Genzo.
Lily dio un par de piruetas antes de acercarse a su... ¿Amante? ¿Qué eran Genzo y ella en esos momentos?
- ¿Qué haces aquí?.- preguntó Lily.- Son las cuatro de la mañana.
- No podía dormir.- confesó Genzo.- Necesitaba verte.
- ¿Y no pudiste esperar a que dieran las ocho?.- rió Lily.- Nunca entiendo como es que consigues burlar la fabulosa seguridad de la villa...
- Cuando se trata de ti, nada es imposible.- replicó Genzo.- Te lo he demostrado muchas veces...
Lily se ruborizó y desvió la mirada. Genzo, sin embargo, se acerca a ella y le deposita un beso muy suave y tierno en los labios. Lily se dejó envolver por la calidez de ese gesto y correspondió al beso, mientras sentía que Genzo la abrazaba con fuerza. Después de un buen y apasionado beso, Genzo se separó un poco de Lily, soltándole la cola de caballo en la cual traía sostenido el cabello.
- Me gustas más con el pelo suelto.- murmuró Genzo.- Y me gustas más cuando estás entre mis brazos...
- Ya, en serio.- sonrió Lily, aun avergonzada.- ¿A qué viniste?
- ¿Por qué insistes con la pregunta?.- quiso saber Genzo.
- Porque ningún hombre soborna y se escabulle a las cuatro de la mañana en una villa olímpica solo porque tiene ganas de ver a una chica.- suspiró Lily.- Algo te traes entre manos, Genzo Wakabayashi...
- La verdad.- Genzo sonrió.- Me descubriste...
En ese momento, Genzo hizo una seña con la mano y las escasas luces que iluminaban la pista y que habían permitido a Lily patinar se apagaron, y en vez de eso se prendieron varias lamparitas alrededor de la pista de hielo. Lily contuvo el aliento. ¿Qué estaba pasando?
- Lily Del Valle.- murmuró Genzo, entrando en la pista e hincando una rodilla en el suelo, mostrándole a Lily un hermoso anillo de diamante azulado.- Me enamoré de ti desde el primer momento en que te vi, hace ya demasiados años... Nunca te lo pude decir, pero siempre fuiste la primera en todo en mi vida... Y te amo. Y quiero seguirlo haciendo por siempre... ¿Te casarías conmigo?
Lily empezó a llorar de felicidad. Ella no sabía por qué, pero a diferencia de cuando Elliot le pidió matrimonio, su corazón en esta ocasión estaba rebosante de alegría... Genzo era el indicado...
- Sí, Genzo Wakabayashi.- murmuró ella, sin dejar de derramar lágrimas que hacían que su cara pareciera un radiante arco iris... .- Sí quiero casarme contigo...
Genzo se puso de pie y le colocó a Lily el anillo en el dedo y después la cargó y bailó con ella por toda la pista, al tiempo que ambos reían. Al llegar al centro, Genzo besó a Lily y entonces todas las luces se encendieron.
- ¿Cómo hiciste eso?.- preguntó ella, admirada y sorprendida.
- ¿Qué cosa?.- Genzo fingió demencia.
- ¡Lo de las luces!.- rió Lily.- ¿Cómo lo conseguiste?
- Solo hay que hablarle a la persona indicada.- respondió Genzo, guiñándole un ojo.- Sé que es una locura, pero lo planeé todo en un instante... Desde hace tiempo que quiero pedirte que seas mi esposa y ahora que no hay nada que me lo impida no pude esperar más tiempo... Y la verdad, cuando los guardias de tu villa me dijeron que estabas aquí, todo resultó muy fácil...
- Eres un loco.- rió Lily.
- Solo por ti.- susurró Genzo.
- Te amo.- dijo ella, antes de besarlo.
- Y no sabes cuánto gusto me da el escucharlo.- murmuró Genzo.
Lily se sentía feliz; esa pista de hielo sería el escenario de dos de sus más grandes logros... Y muy en el fondo, ella agradecía que Genzo le hubiese pedido matrimonio a solas, ya que resultaba mucho más íntimo y personal.
Y así Elliot no tendría por qué enterarse de nada... Sino hasta mucho después...
Los dolores de cabeza eran cada vez más frecuentes, así como los ataques. Elliot había intentado el controlarlos con la medicina que le había dado Hatori Wakabayashi, sin conseguir resultados óptimos... Elliot solo esperaba que al menos pudiera participar en la final... Aunque para hacerlo, él tendría que suspender el medicamento. Si le hacían la prueba antidoping, saldría positivo para sus medicamentos y podrían descalificarlo por eso. Elliot sabía que se estaba jugando la vida, pero también sabía que de no hacerlo se estaría jugando su sueño... Así pues, Elliot eligió la decisión que habría de marcar su destino y suspendió el medicamento...
Había un gran revuelo en la villa olímpica por la final del patinaje artístico sobre hielo en parejas. Después de la sorprendente declaración de Marina, ya se podía esperar cualquier cosa en la final en parejas. Lily sabía que no era ella la embarazada, sino Tanya, pero por respeto a sus amigas decidió guardar silencio. Así pues, la pareja de mexicanos y la pareja de rusos, los mejores candidatos para el oro, esperaban dar lo mejor de sí para el final de la competencia...
Lily y Elliot participarían primero que Tanya e Irek. Curiosamente, la canción que escogieron para el final era la versión instrumentada de Ángel, una canción que ya tenían planeada desde hacía ya mucho tiempo. Lily recordó que ya antes ella había patinado con esa canción... El cuerpo técnico mexicano se preguntaba para quién iría dedicada la melodía, si para Elliot o para Genzo...
Y el gran día llegó. La final había llegado llevando expectativas para unos, esperanzas para otros, temores para alguien más. Genzo encontró su lugar preferencial, a un lado de Taro y de Marina. La pareja estaba bastante extraña, pero Wakabayashi prefirió no preguntar. Junto a él, estaban vacíos dos lugares: los asientos de Karl y Elieth... Después de las eliminatorias, cuando Elieth se desmayó a las salidas de la pista, Karl la había llevado al hospital de urgencia, en donde le informaron que se le había subido la presión a la chica, motivo por el cual tendrían que interrumpir el embarazo cuanto antes. Karl estaba preocupado, ya que su hijo aún no estaba en condiciones de sobrevivir por ser tan pequeño, pero los pediatras del hospital le dieron buenas esperanzas a la pequeña criatura que estaba por nacer. Así pues, entradas las horas de la madrugada, llegó a este mundo Mijael Schneider Shanks, el primer hijo varón de Karl Heinz Schneider y Elieth Shanks. Para fortuna de todos, Elieth estaba estable y el chiquitín sobrevivía bastante bien a las adversidades del ambiente que lo rodeaba. Así pues, lo malo de esto sería quizás el hecho de que ni Karl ni Elieth estarían presentes en la final, pero la estarían viendo por televisión, sin dudarlo.
- ¿Y qué pasó con Schneider?.- quiso saber Misaki.
- Ya es papá.- respondió Genzo.
- Vaya, qué bueno por él.- dijo Taro, con sinceridad.- Yo espero serlo también muy pronto...
Marina simplemente se mordió los labios al escuchar esto.
Mientras tanto, en el lugar en donde esperaban los patinadores, Lily se paseaba nerviosa de un lado a otro, contemplando el anillo de compromiso que le había dado Genzo para tranquilizarse. Ése era el gran día, no podría fallar...
- Estoy nerviosa.- confesó Lily a Elliot, el cual inexplicablemente estaba muy tranquilo.
- Lo sé.- suspiró Elliot.- Pero vas a hacerlo bien. Confío en ti, confío en nosotros como pareja... De patinaje...
- Gracias.- Lily sonrió levemente.
Pasaron las primeras tres parejas, las cuales tuvieron errores más o menos graves. Tanya e Irek platicaban apresuradamente, en ruso, y Lily se preguntó sobre qué podrían estar hablando. Para la gran final, Lily llevaba puesto un traje azul marino de terciopelo con falda muy corta y de manga larga, con adornos plateados, y llevaba su cabello recogido según las reglas. Elliot llevaba también un traje azul marino en combinación con plateado. La pareja lucía atractiva como siempre, y nerviosa, como era de esperarse...
- Bueno.- dijo Elliot, cuando los mandaron llamar.- Llegó el momento...
El público aplaudió cuando Lily y Elliot salieron a la pista de hielo. Ella aun seguía nerviosa y entonces vio a Genzo entre el público y se tranquilizó... Él había estado a su lado desde hacía muchísimo tiempo, él la había apoyado en todo, era su ángel...
La música comenzó y la pareja de mexicanos comenzaron su rutina. Giros, saltos, dobles y triples mortales, piruetas y remolinos. La pareja se combinaba bien, demostrando claramente el por qué habían ganado campeonatos mundiales y el por qué se merecían el estar ahí... En algún momento, en la parte más difícil de la rutina, Elliot cargó a Lily con una sola mano y giró en el hielo, para después bajar a la chica y lanzarla al aire (¿eso se puede, Made?). Lily dio tres giros antes de caer impecablemente en el hielo, ante la entusiasta mirada del público.
- Vaya que han mejorado.- comentó Marina.- A Tanya no le va a gustar esto...
Genzo, al igual que el resto del público, miraba a la pareja como si se trataran de uno solo. No eran dos personas que patinaban por separado, eran un mismo elemento en fusión con el hielo... En algún momento, Lily intentó realizar el salto cuádruple, y todos contuvieron el aliento, a la expectativa... Pero ella consiguió caer en el hielo con tan solo un ligerísimo titubeo... Poco a poco, la pareja de mexicanos fue ganándose el corazón del público, no solo por su rutina, sino también por el hecho de que a pesar de que ya no eran pareja sentimental, los dos seguían teniendo un vínculo especial entre ellos... Elliot tomaba de la mano a Lily para impulsarla y ella prácticamente le confiaba su vida a él en cada pirueta que hacían en conjunto, dejando el corazón en la pista... Al final, ambos terminaron con la pose con la que habrían de recordarlos por siempre...
Ambos abrazados, con sus rostros muy juntos y sus mejillas apenas rozándose...
El público estalló en una ovación atronadora cuando la pareja concluyó su rutina, la cual acudió a recibir las flores y el agradecimiento de los espectadores, haciendo reverencias y sonriendo ampliamente. Lily se sentía feliz, satisfecha: había conseguido llegar a unos Juegos Olímpicos y había conseguido patinar como nunca su vida en la final. No sabría cuál sería el resultado, pero solo le restaba esperar lo mejor, ya que lo había dado todo de sí, al igual que Elliot...
Y esa vez, al igual que en el primer campeonato mundial que ganó con Elliot, Genzo le arrojó a Lily una rosa perfumada, la más hermosa de todas...
Una vez pasada la emoción del primer momento, llegó la hora de la verdad: las calificaciones. El público se sorprendió y aplaudió emocionado cuando vieron los resultados en la pantalla: de momento, los mexicanos Elliot Tapia y Lily Del Valle se encontraban en el primer puesto. Sin embargo, era pronto para cantar victoria, ya que aun faltaban varias parejas, entre ellas, los rusos Tanya Czorja e Irek Romanov...
Sin embargo, Elliot estaba entre feliz y nostálgico. Él sabía que ésa sería la última vez que patinaría en lo que le restaba de vida...
