Capítulo 37 - Festival- Tercera Parte: Mi muñequita Candy...
La rubia caminaba por el bosque, a su lado estaba el castaño. Quien estaba perplejo. Caminaron en silencio. Cada quien sumido en sus pensamientos. Luego de un buen trecho a pie. La muchacha se detuvo, se soltó de la mano de su acompañante. Soltó un suspiro, se escuchaba el canto de un pájaro.
-Debería comenzar por el principio…Si, eso seria mejor…Yo…Yo…Todo comenzó…-iba diciendo Candy.-El día que desapareció Albert…Pensé que como aun estaba desmemoriado. Pensé que el podría estar en problemas. O que personas inescrupulosas podrían aprovecharse de su condición. Por no tener sus recuerdos…Entonces salí a buscarlo por todas partes…Pregunte por todos lados…pero nadie tenia noticia de su paradero…Hasta que un día me llego un paquete…Era de Albert…Leí que había sido enviado de un lugar llamado Rocktown…
…..(Inicio de Flash Back/ Parte relatada por Candy)…..
Emprendí el viaje sin pensarlo mucho. Después de todo era para saber noticias de Albert. Sabia que de estar yo en su lugar, pues el me habría buscado de igual forma. Llegue a Rocktown, no tenia nada en las manos. Solo la dirección del paquete. Camine por ese pueblo. Pero tampoco recibía noticias. Hasta que me detuve a descansar. En verdad, después de caminar todo el día. Estaba en verdad exhausta. Luego observe a unas chicas comentando algo. Alce la vista y vi un establecimiento. Algo así como un teatro ambulante. Me sorprendió leer el cartel que decía: "Venga a ver a la gran estrella de Broadway al actor Terrence Graham".
Decidí entrar…En efecto te vi en el escenario. Aquello me dejo helada. Te vi actuando, tu estado no era el mejor. Estabas más pálido, más delgado. Sin tu mirada alegre, ni tu sonrisa de lado…Escuche como algunas personas se reían de ti. Me moleste bastante, las hice callar…Lo conseguí…De un momento a otro parecías recuperar tu estabilidad. Me alegre de verte así…Estabas algo mas enérgico…Quise acercarme a hablar contigo…Tenia que ayudarte de alguna forma…No podía dejarte abandonado…Pero sentí un ligero dolor en el abdomen…Gire la vista y un joven me miraba de manera burlona…
-¿Te perdiste, señorita White?-decía ese joven, que me apuntaba con un cuchillo, de manera disimulada.-Atrévete a gritar y será lo ultimo que vean tus bonitos ojos, linda…-decía en voz baja y amenazante. –No estoy bromeando, niña…Camina a donde te indique…
Ante aquello no me quedo de otra que hacer como me dijo. Aun así buscaba la forma de escapar. Salimos del establecimiento. Me indico caminar por un techo algo descampado. Encontramos una caballa abandonada. Extrajo una llave y, entramos. Entonces en un descuido suyo, intente escapar por la ventana. Pero me atajo del brazo. Y me lanzo con brusquedad al suelo.
-Pregunte si se te había perdido algo o alguien…Pero parece que no… ¿Sabe? No fuiste tan difícil de capturar como pensaba…Te preguntaras quien soy yo, pero eso no nos es de ninguna importancia.-decía ese joven, mientras cerraba la puerta.
-Yo no le hice nada… ¿Qué gana con secuestrarme?-pregunte con desconfianza. Trate de incorporarme con dificultad.
-La persona que me pago por esto estará más que complacida… ¿Querías acercarte a Grandchester? Pues perdiste tu oportunidad, señorita Andrey…Ahora que lo pienso debí pedir un rescate por ti. Siendo tú de una familia rica. Pues de seguro habría ganado más que por el encargo que me mandaron hacer…-decía de manera aterradora ese joven, no podía identificar quien era. Jamás en mi vida lo había visto.
-¿Quién le mando hacer esto?-pregunte aterrada. Negó con la cabeza el joven.
-Se dice el pecado, no el nombre de la persona, señorita Andrey. Pensé que usted por venir de un colegio tan prestigioso como en el que estuvo sabría eso. Solo te diré que después de esto estaré bendiciendo tu nombre por un buen, buen tiempo….Lo que me dure el dinero por ello.-decía acercándose a mi. Retrocedí, pero me sujeto con fuerzas de las muñecas.
-Por favor, señor. Yo no le hice nada a usted. Solo vine a buscara a un amigo que se había perdido, solo vine a…-pero me interrumpió tapando mi boca.
-No pierda su tiempo justificándose, señorita… ¿Sabe? Bendito sea su nombre, señorita. Me ha hecho el negocio…-iba diciendo, pero me zafe de su agarre. Logre apartarlo, y trate se salir de ahí. Me falto unos pasos para salir de esa cabaña. Pero sentí un jalón, que me hizo volver a ese sitio de nuevo.
-Pensaba acabar contigo sin causarte demasiado dolor, pero en vista de tu poca cooperación me importa poco….Jajaja…Aunque mejor pude haberme divertido contigo antes, pero quien me mando por ti. No me dio demasiado tiempo.-decía ese sujeto sentándome de golpe en una silla. Lo empuje, pero me golpeo en el rostro. Desorientándome, me sentí perdida.
-¿Estas asustada? ¿Alguna cosa antes de enviarte con tus padres?-decía el joven, con burla.-Así, me encanta ver tu cara asustada. Es un hermoso cuadro….
-¿Por qué…?-preguntaba con voz entrecortada. Me sometía, me estaba asfixiando.
-¿Escuchaste alguna vez en lema la curiosidad mato al gato? Bueno ese es este caso…-decía aquel sujeto, luego me dio la espalda.-Suficiente de esta ridícula charla…-Dijo el muchacho finalmente, antes de sentir un dolor que me dejo helada y confusa. Escuchaba su risa.
Sentí que aquella habitación daba vueltas. Solo veía que me estaba dañando, pero el dolor era tal que no podía moverme. Solo estaba a su merced. Perdí el conocimiento, tras incontables puñaladas en el vientre.
Abrí lentamente los ojos al vislumbrar una luz potente en los ojos. Estaba en un establecimiento medico. Había recuperado el conocimiento, pero la cara preocupada del medico no indicaba nada bueno.
-Logramos detener el sangrado, pero…No durara mucho…Ha perdido demasiada sangre…Y su tipo sanguíneo es muy difícil de hallar…Solo durara hasta mañana, señorita….-decía el medico, a su lado estaba una mujer rubia, que me veía con una mirada preocupada.
-¿Señorita Baker?-pregunte al verla ahí.
-No digas nada, Candy….-decía Eleanor, me puso una mano en la frente.
-Yo…Yo…Estaré bien…-yo trataba de decirle, aunque no muy convencida.
-No, no lo estas, niña…No estas bien…-decía Eleanor, llorando a mi lado.
-No se preocupe, señorita Baker…Soy muy fuerte…Ya vera que para mañana estaré como nueva…-yo decía con voz descompuesta. Me sentía débil, en efecto no sobreviviría. El medico negaba con la cabeza, nos dejo solas.
-¿Cómo me encontró, señorita Baker?-preguntaba yo apenas.-Terry…el esta aquí. En este pueblo, usted debe ir por el…Yo no sobreviviré…Por favor vaya con el…Yo no tengo remedio…-decía , no quería que me viera sufrir.
-El no es feliz, ni tu has podido ser feliz sin el… ¡Ninguno debió terminar así, Candy!-decía Eleanor, abrazándome con fuerza.-Ninguno…Ninguno de ustedes dos…
-Esto no es su culpa, señorita Baker. Usted no debe sentirse culpable…En tal caso la culpa fue mía, mía por dejar solo a Terry…Por favor debe prometerme algo….-dije , presintiendo que no duraría mas tiempo.
-Lo que sea, Candy.-decía Eleanor, mojando mi rostro con sus lágrimas.-¡Ay, niña! Te prometeré cualquier cosa…Así podrás ir en paz…Lo que sea lo cumpliré...
-No le diga nada de esto a Terry….El se recuperara...Lo se…Se que lo hará…Vea que el vuelva a actuar…Que regrese a su camino en la vida…Dígale que…No se rinda…No le diga que me vio así…No le diga que moriré…No tiene que saberlo….Al menos no hasta que se haya recuperado…Es mas…Seria lo mejor que me olvide…Quise acercarme a hablar con el, pero no pude…Nunca pude estar lo suficientemente cerca para apoyarlo…Pero…Es lo único que quiero…No le diga nada de mi….¡Nada! Yo solo debo pasar a ser un recuerdo borroso de su vida…Si sigue pensando en mi…Solo sufrirá…Yo…Yo…Por favor cuide de el…Cuídelo…Dele ánimos para seguir adelante…Es lo único que quiero yo… ¿Sabe? Yo. Creo que jamás podre olvidarlo, pero la muerte me alejara de le, una vez mas. Esta vez será definitivo… Definitivo….Adiós, señorita Baker… Adiós…Algún día la veré y me contara que su hijo recupero su camino en la vida, y yo sonreiré por el….Seré feliz, de saber que el pudo salir adelante… En verdad…Seré feliz…-dije finalmente, antes de cerrar los ojos.
Solo escuche un llanto incontenible. No pude escuchar nada más. Solo que vi una luz que me lastimaba los ojos…
-Morí, al parecer…-me dije a mi misma.-Todo es tan tranquilo aquí….
-¿Qué haces aquí, Candy?-me pregunto una voz conocida, a mis espaldas.
-¿Yo? ¿Tú eres? ¿Tú eres, Anthony? -pregunte al ver a Anthony ahí. Tenía una mirada triste.
-Se supone que aun no deberías estar aquí.-decía Anthony, solo me toco de la cabeza.
-Estoy muerta, ¿Verdad, Anthony?-pregunte.
-No, estas en el umbral de la vida y la muerte. Pero no resistirás demasiado… ¿Sabes? Se supone que siempre quise verte de nuevo, pero aun no era tu hora… ¡Tonta! Pudiste haber sido más cuidadosa.-decía Anthony.- ¿Sabes? Ambos fuimos asesinados. La única diferencia es que yo si vi quien fue… ¡Demonios! Se supone que tu estarías bien…Pero tras mi muerte te fue peor…No pude cuidar de ti…Trate de cuidarte por medio de otras personas…Pero la parecer no funcionó….No obstante siempre fuiste una persona alegre y bondadosa a pesar de todo…Se te concederán tres deseos…Los cuales te aconsejo usar con precaución, pues una vez dicho no hay vuelta atrás…Pero no me los digas de inmediato…Tomate tu tiempo…
- ¡Espera!, ¿Puedo desear cualquier cosa? ¿Lo que sea?-le pregunte con algo de esperanza.
-Si, pero por favor…Piénsalo bien, Candy…-me advirtió Anthony.
-Lo tengo….Pero para ello, necesitaría otro deseo mas…-dije, con preocupación.
-Te cedo el mío entonces, no lo utilicé. Pensé que tú podrías necesitarlo más que yo…
-De acuerdo….Siempre quise ayudar a estas personas en particular…Pero las circunstancias escapaban a mi control…Espero que ahora si resulte bien para todas ellas…Lo primero es que…Deseo que Stear jamás haya muerto el la guerra….Archie y Patty, todos quedamos devastados tras su prematura muerte….Quiero que el pueda vivir una vida tranquila, junto a las personas que lo aman…
El segundo deseo que quiero…Es que…que el accidente en el teatro ese que casi mata a Terry, y el mismo que le arrebato la pierna , junto con sus sueños a Susana Marlow….Quiero que es accidente jamás se produzca…Así cada quien podrá seguir sus sueños…Así ellos… Podrán seguir con sus respectivas carreras…Cada quien seguiría con sus vidas, sin necesidad de estar obligados a nada. Así cada quien podría decidir lo mejor para si…Sin ninguna presión de por medio… Quiero que ese accidente jamás ocurra…. ¡Jamás! Solo trajo sufrimiento a Terry y a Susana misma…
El tercer deseo que tengo es que…. Deseo de todo corazón que Terry pueda ser feliz…Deseo que el pueda tomar sus decisiones, por que el así lo quiere, porque eso lo hace feliz….Deseo su felicidad…Sufrió demasiado en vida, como para que siga así…Yo no pude ayudarlo, pero espero que así al menos el sea feliz….Si, es lo que quiero…Seré feliz, al saberlo feliz….Deseo que el sea feliz….
-Solo te falta el último… ¿Ya sabes cual será lo que pedirás, Candy?-me pregunto Anthony.
-Si…, que tú jamás hayas muerto ese día…En la cacería…No me importa si tengo que morir yo….Tu vivirás…Vivirás una vida larga y plena….Así tenga que morir yo…Tú vivirás…Nunca acepte tu muerte... ¡Nunca! Si todo esto se cumple yo podré ser feliz…Feliz de saber que ayude a otras personas…Eso me trae felicidad…
-Se te cumplirá tal cual dijiste…. ¿Sabes? Pudiste haber pedido algo para ti, Candy…-me decía Anthony.
-No, solo deseo eso…Solo eso….Gracias por haberme cuidado siempre. No fue tu culpa que yo terminara así… ¡Animo!…Algún día nos reencontraremos y me contaras que pudiste ser feliz… ¡Animo, querido amigo! Me alegro verte una vez más…En verdad…Gracias por todo, Anthony…-le decía abrazándolo fuertemente antes de que todo se desvaneciera a mí alrededor…
Tras de aquello, estaba en un bosque claro, era de día… Se sentía el viento correr…observe a mi alrededor y observe un caballo a mi lado. Pero en ese momento no recordaba nada anterior.
-¡Candy! Ya se que estabas nerviosa por lo de tu discurso. Pero no debes preocuparte demasiado.-me dijo Anthony, quien estaba con su traje de montar.
-¿Anthony? No, no es eso…Es solo que, no puedo recordar mucho de lo que me paso antes…Tengo pesada la cabeza... Como si hubiese estado dormida por mucho tiempo….-dije con algo de preocupación.
-Tranquila, Candy. Son los nervios…Es normal…-me decía, antes de ayudarme a subir a mi caballo. –Creo que lo hiciste bien… Aunque el final no lo entendí… ¡Vamos quita esa carita! Muy bien, ya sabes que te ves mas linda cuando ríes que cuando lloras.-me decía, luego el también se subió a su propio caballo.
Luego me dijo que quería mostrarme su colina favorita. Lo acompañe, pero sentía que algo no estaba bien. Sentí que eso ya lo había vivido antes. Yo solo le seguía.
-¡Vamos, Candy! Te estas quedando atrás…-me decía Anthony.
-Ahora te alcanzo, Anthony.-dije acercándome, me apresure a cabalgar más rápido.
-¿Sabes? Creo que se quien es el príncipe que tu mencionaste.
-¿En verdad? ¿Quién es?-pregunte con curiosidad. Íbamos cabalgando rápido.
Pero algo de pronto en mi mente veía unas imágenes de Anthony cayendo del caballo. Se golpeo la cabeza y finalmente el…El falleció…No lo pensé demasiado. Presentimiento o no, no lo averiguaría. Me le adelante con mi caballo.
-¡Anthony, espera!-le grite, y me adelante. De pronto sentí que el caballo había caído en una trampa. Entonces me di cuenta que había sido en efecto un tipo de predicción. Todo pasó demasiado rápido que no pude hacer más. Solo observe que el caballo me lanzo por los aires. Anthony me veía aterrado. Sentí que me golpe con algo, no supe que exactamente. Pero abrí los ojos quince largos días después…
-¡Candy! ¡Despertaste!-decía Anthony, quien estaba a mi costado. Me abrazo con fuerza.
-¿Qué me paso, Anthony?- le pregunte algo extrañada.
-Estuviste quince días inconsciente, Candy. Nadie te daba demasiadas esperanzas. Pensaban que ya no reaccionarías. Pero no te preocupes por eso ahora. Lo que importa es que despertaste… No debes preocuparte, Candy.
Después de ese día, tenia sueños donde veía otro tipo de situaciones. Era como si fuera otro tipo de vida, como si fuera un tipo de vida paralela. En ese tiempo empecé a padecer de sonambulismo. Un día desperté en el jardín de las rosas. Los médicos estaban extrañados por las características de lo que me ocurría. Algunos me creían loca, pensaban que esa caída me había afectado el cerebro. Hasta yo llegue a pensar en eso. Michael estaba al tanto de mi caso, el junto a Anthony. Ambos me cuidaron en ese tiempo. Mi recuperación fue lenta, pero no me rendí. Al principio no podía sostenerme en pie por mucho tiempo.
-Es porque tu cuerpo estuvo demasiado tiempo en reposo. Tus músculos están debilitados, Candy.-me solía decir Michael. -¡Vamos, esfuérzate un poco mas! ¡Camina hacia acá! ¡Eso es! ¡Lo estas logrando!
Mi cuerpo fue fortaleciéndose, a tal grado que ya podía trepar como antes. Entonces una tarde Michael me dijo:
-Estas casi un cincuenta porciento recuperada, Candy. Logramos estabilizarte, lo cual permite que estés apta para realizar el largo viaje. Debes estar orgullosa. Podrás viajar a Londres con Anthony. En tanto yo buscare al medico que seguirá llevando tu caso. Solo me queda desearte suerte, mi señorita atolondrada.-me decía Michael, con una sonrisa.
-Muchas gracias, doctor Michael. En verdad….-dije, con tranquilidad.
-¡Adiós, señorita White!-se despidió de mi.-Conseguiré al medico adecuado para usted, y se lo presentaré en persona. No olvide que usted es mi paciente preferido. Claro después de Clint.
Tras lo cual emprendimos e viaje Anthony y yo. Pero mi mente aun era un cumulo de voces y representaciones repetitivas, que yo sentía como si fueran paralelas a mi realidad. Pero no lograba identificar que eran en si esas imágenes en mi cabeza. El viaje fue largo, pero pude llegar a salvo. Anthony me ayudo bastante. Un día le dije llorando que había presentido su muerte, pero el me tranquilizó diciéndome que solo era estrés post-traumático.
Llegamos a Londres, donde fuimos recibidos por los muchachos. Cuando los vi, vino a mi mente las imágenes de ellos recibiéndome, pero ahí solo estábamos los tres, menos Anthony.
Luego llegamos al hotel, donde creíamos que podía estar el tío abuelo, pero en lugar de el. Te encontramos a ti…
Después mis recuerdos venían cuando pasaba algo que era diferente o ligeramente parecido con lo que paso originalmente. Tenía pesadillas, sueños, imágenes repetitivas…
Desperté varias veces llorando. Estaba tan confundida. Las tardes que pasaba con el doctor Eduard en tratamiento, fueron de gran ayuda.
Logro que sacara esas preocupaciones. Tú siempre te me hacías conocido. Cuando estaba asustada, venia a mi mente tu recuerdo. Poco a poco fui logrando aislar algunas de esas sensaciones. Y las identifique yo sola como recuerdos de una realidad alterna. Mi realidad, una donde Anthony no estaba con nosotros. Una donde yo lo lloraba. Pero el estaba aquí, así que no podía identificarlo.
-Me pasa algo parecido a veces, Candy.-me decía el doctor Eduard.-Es como si sintiera que estoy viviendo algo, no lo se. Como si ya hubiera vivido algo completamente diferente.
-¿Cómo si esto no fuera la realidad, doctor?-pregunte, una vez.
-Pudiera ser, pero no podemos partir nuestras conclusiones en bases a ese tipo de sensaciones. Aunque si he sentido que esto ya lo hubiese vivido, aunque de un modo completamente distinto.-me decía el doctor Eduard.
-Si, algo parecido experimento, doctor Eduard. ¿Cree que me este volviendo loca?
-Yo no diría eso. Aunque si siguen repitiéndose en tu mente. Es porque hay algún recuerdo inconsciente que te dice algo que tú ignoras.
-Tal vez…Creo que si...
-En tal caso, no huyas de esas sensaciones. Identifícalas por separado. No esta loca. Solo estas confundida. Estuviste mucho tiempo inconsciente por lo que tu mente. Estuvo reprimiendo información que tal vez parecía que te podía lastimar de alguna forma. No lo ignores. Anótalos y léelos.
-Si, eso he estado haciendo.
-¿Sabes? Ahora que lo recuerdo es como si mi mente me dijera a mi por ratos que es como si yo estuviera ahora en América, con Ren, el esta estudiando. Es como si yo enfrentara un proceso judicial… Lo cual me extraña bastante, pues yo solo estuve preso una vez por problemas administrativos….
-¿De que lo acusaron, doctor?-pregunte con interés.
-De robo. Pero nunca robe nada. Es curioso que a los dos nos acusaran de robo. ¿No cree, Candy?
-Pues si, doctor.
-Ya lo sabes…No sigas reprimiendo esas sensaciones, o "predicciones", como tu a veces le llamas.
-Tengo la sensación de que estoy devastada, porque algo o alguien me falta. Más todas las personas que estimo están aquí conmigo. Así que no puede ser eso….
-Tuve un presentimiento extraño días antes de que muriera mi madre….Pensé que solo era eso, pero unos días después me llego la noticia que ella había fallecido… No desprecies, ni ignores nada de eso… Tal vez si yo le habría echo caso a ese tipo de presentimientos tal vez a lo mejor hubiera podido hacer algo…Pero no pude evitarlo…
-Doctor, se que si usted lo hubiera sabido de antemano lo habría evitado. No tiene caso que se sienta culpable por ello. Se que a su madre no le gustaría verlo así. No le gustaría verlo sentirse culpable.
….(Fin del Flash Back / Parte que cuenta Candy)….
-¿Cuando? ¿Cuando recordaste todo?-preguntó el castaño. Tras escuchar con atención, y sin interrumpir al relato de la rubia.
-Mis recuerdos fueron viviendo a mí poco a poco. Pero anoche, pude asociarlo todo. Anoche recordé todo y lo relacione. Yo…Yo…Lo siento tanto, Terry.-decía la rubia, conteniendo unas lagrimas. El castaño la veía sin comprender.
-¿Por qué te estas disculpando, Pecas?-preguntaba extrañado el castaño.-Esto no fue tu culpa, ¿Sabes? Pudimos resolverlo de otra forma…
-Yo…debía quedarme a tu lado…Debí ayudarte con lo de Susana, pero pensé que si me quedaba contigo…pensé que tu sufririas mas…Pensé que sufrirías a mi lado….
-Cállate, no digas eso. ¿Me oyes? Tu fuiste y eres mi felicidad, Candy…-decía el castaño, abrazando a la rubia. Quien temblaba, solo se aferro más al joven.
-¿Cómo es que tu también recuerdas lo que paso? También pediste algo ¿Verdad, Terry?-preguntó la rubia, alzando la mirada.-También deseaste algo. Estuviste a punto de morir… ¿Tú que pediste?
-En mi caso yo solo pedí algo que ese momento creí que seria la solución a mi problema….
-¿Qué pediste, Terry?-preguntaba la rubia.
-A diferencia tuyo, yo no pensé en nadie en particular. Yo…yo…Desee no conocerte esa noche en el barco…-iba diciendo el castaño, no quería seguir cargando con ese secreto, que lo atormentaba. Siguió diciendo.- ¿Sabes? Iba por la calle una noche, estaba cansado por unas preocupaciones. Había vuelto al teatro. Había vuelto junto a Susana…Volví para darle apoyo moral, pero me quedó claro que no podría estar a su lado. Era obvio que no la amaba. Pero ella me seguía presionando para poner una fecha definitiva para la boda. Una noche discutimos, nada de lo que dijera la hacia entrar en razón. Salí a caminar, pensaba en ti…Me preguntaba si eras feliz.., si tu al menos habías cumplido nuestra promesa...Pero no pude averiguarlo…Tuve un accidente automovilístico…Luego me concedieron un último deseo…No lo pensé bien, solo quería dejar de sufrir por no tenerte a mi lado…
-Terry…
-Pero aun así yo…Yo quería verte…Me sorprendí de verte aquí en Londres, ese día en el hotel.
-Si, ahora lo recuerdo. Por eso estabas tan alterado.
-Me sorprendí de verte aquí, y de ver a Anthony.
-¿Por eso pedias que alguien te golpee? No te lo podías creer.
-No sabia que hacer…Si bien no te había conocido esa noche en el barco…Te conocí aquí en Londres…No sabes como estaba en un dilema…Quería correr a tu lado…Pero al mismo tiempo, pensé que tal vez debía dejarte hacer tu vida como mejor te pareciera…
-¿Querías que me quedara con Anthony?-pregunto extrañada la rubia.-Para eso aun no tenia mis recuerdos en su totalidad. Solo que tú presencia me daba tranquilidad. Era como si ya te conociera.
-En realidad supe que tenía que hacer…Ese día que te atrape cuando casi te caíste del árbol…
-Le dijiste a Archie que jamás me soltarías….
-Si, era la solución a mi dilema…A pesar de mi impulsivo deseo, te conocí…La vida me estaba dando otra oportunidad.
-Ahora entiendo porque te molestaba cuando Anthony era atento conmigo…
-Decidí que si debía conocerte de nuevo, pues seria así…Solo me importaba tenerte a mi lado.
-Por eso esa noche cuando me encontraste en el bosque me dijiste que te habías enamorado de mi dos veces…
-Porque era así…Trate esa dos veces de olvidarte…No podía…Siempre venia a mi mente tu recuerdo…
-Yo tampoco podía olvidarte, Terry…Quise acercarme esa vez que te vi en…
-Lo se, Pecas…No tienes que recordármelo…Ninguno de los dos pudo ser feliz….Fuiste mi ultimo pensamiento….No tenias que sufrir todo eso… Te amo, Candy….Fue una estupidez desear no haberte conocido, pero de alguna forma resulto…Estas aquí conmigo…Quiero que siempre estés a mi lado, sin importar nada…
-Terry…
-Siempre quise estar contigo, Candy. Quiero que me prometas que pase lo que pase no dejaremos que nada ni nadie nos separe…
-Te conté todo porque no quería ocultarte nada…Tampoco quiero sepárame de tu lado, Terry…
-Tienes que prometérmelo, Candy….-decía el castaño, juntando su rostro al de su novia. Quien no dejaba de ver esos dos zafiros que la veían solo a ella.
-Yo…Yo…Te lo prometo, Terry. Prometo que no dejare que nada nos separe….Te prometo que siempre trataremos de solucionar juntos nuestros problemas.
El joven la beso, evocando esa vez que la conoció en el barco. Recordando esa vez que la observo de lejos en la clínica feliz. Las veces que lloro su ausencia. Que despertó murmurando su nombre. Lo sabia, ella era todo para el. Había tratado inútilmente de sacarla de sus recuerdos…
"Pecas, no dejare que nos volvamos a separar…Tu…eres mía…eres mi Pecosa….Eres la única mujer a la que ame…Solo tu…Mi señorita Pecas…No te soltare de mi lado nunca…Haría cualquier cosa por ti…Menos volver a dejarte ir…" pensaba el castaño.
Cuando se separaron, le quito su antifaz. Quería ver mejor esos ojos esmeraldas. Que habían estado empañadas.
Se fundieron en un abrazo largo. Solo tenían la promesa común de no separarse. Caminaron por el bosque tomados de la mano.
-Tengo una duda, Pecas.-decía el castaño. Mirando a su novia.
-¿Cuál? No te entiendo, Terry.-decía la rubia.
-¿Alguna te arrepentiste de habernos conocido, Candy?-decía el castaño.
-No, Terry. Siempre me sentí feliz de haberte conocido.-decía tranquilamente la rubia.
-Me sorprende que aun antes de morir pensaras en mí.
-Tú también pensaste en mí, a decir verdad por eso te accidentaste. Por ir caminando por ahí distraído.
-Si, y es algo de lo que debo estar agradecido… Se podría decir que fue un accidente providencial…Nos casaremos terminando el colegio. Para esa fecha ya tendremos la mayoría de edad, Pecas.-decía el joven, mirando a su novia, a su prometida. Quien asintió sonriendo.
-Si, Terry… Además no creo que nos hubieran permitido casarnos antes…-decia Candy.
-Debemos volver, Candy.-decía el castaño.- ¿Sabes? Ahora no se como te voy a decir…
-¿De que estas hablando, Terry?-preguntó la rubia.
-Serás mi linda prometida con pecas...-decía el castaño. La rubia se soltó, el joven pensó que se molestaría. Pero alzo su mano y le acaricio una mejilla con delicadeza.
-Creo que me gusta…-decía la rubia.
Ya casi llegaban al centro donde el resto bailaba alegremente.
-Esa música…-decía la rubia, escuchando la música que sonaba en esos momentos.
-Si, ¿Lo recuerdas, Candy? Se llama Baile de Ensueño…-decía el castaño.
-¡Ah! Si, es verdad…Lo recuerdo…-decía Candy.
-Quiero mi primer baile con mi prometida…-decía el castaño, mientras levantaba a la rubia, y la cargaba. Candy solo se reía.
-¿Sabes? Si nos apresuramos aun podemos alcanzar a bailar ese vals.-decía el castaño. Llevando a la rubia en sus brazos. Quien estaba sonriendo. Llegaron a ese lugar, el castaño dejo con cuidado a la rubia de pie.
Ambos bailaban alegremente. Sincronizaban sus movimientos con gracia. Luego cuando la pieza acabo se fueron junto a sus amigos. Quienes estaban sentados conversando tranquilamente.
-Al fin regresaron…-decía Archie, aunque sin ánimos de molestar.
-Estábamos conversando con Renato… ¿Sabían que es estudiante de Derecho?-decía Luisa.
-Si, eso nos conto.-decía Anthony. Quien estaba junto a Annie.
-En realidad no es gran cosa. Siempre estuve rodeado de abogados…Es la costumbre…-decía Renato.
-¿El doctor Eduard pudo venir, Renato?-preguntó la rubia, mirando al joven. Quien asintió.
-Si, esta por la mesa de allá.-decía Renato señalando dicha mesa.-Si gusta la acompaño, señorita Candy.-decía tranquilamente el joven, de ojos color avellana.
-No se preocupe, Renato. Iré a saludar al doctor con Terry.-decía la rubia.
-¿Su primo?-preguntó Renato, mirando al castaño.
-En realidad Terry es mi…-iba a decir la rubia. Pero fue interrumpida por el castaño.
-Su prometido…-dijo el castaño con seguridad. Tomando a la rubia por la cintura, de manera posesiva.
-¡¿Qué?! ¿Cómo dices?-se preguntaban todos asombrados en la mesa. Anthony casi se atraganta con el agua que estaba tomando. Annie le dio una rápida palmada en la espalda.
-Si, lo que escucharon….-decía el castaño, tranquilamente.
-¿En verdad, Candy?-preguntaban todas las chicas mirando a la rubia. Quien estaba algo sonrojada.
-Eso no es verdad…No tiene ningún contrato prenupcial...-decía Renato, algo extrañado.
-No tengo que discutir eso contigo.-decía el castaño.-Solo con mi prometida. Además, ¿Cómo sabes eso?-preguntaba extrañado el castaño.
-En ese caso… ¡Felicidades, Candy!-decían la chicas alegremente y abrazando a la rubia.-¡Que alegría!
-¡Felicidades, Candy!-decían sus primos a la rubia.- ¡Felicidades, Terry!-decían los dos hermanos Cornwell.
-¡Felicidades, hermanita!-decía el rubio, abrazando a Candy. Luego se acerco al castaño.
-Más te vale, que esta decisión no sea en base a una emoción del momento, y luego dejes mi hermana toda ilusionada.-decía en voz baja el rubio advirtiendo a Terry.
-Créeme es algo que siempre quise desde hace mucho tiempo…No es una emoción del momento…-decía el castaño al rubio.
-Bien, de ser así solo me queda felicitarte, Terry.-decía el rubio al castaño.
-Los veremos en un momento. Candy y yo iremos a saludar al doctor Eduard.-decía el castaño, alejándose con la rubia. Renato solo los veía alejarse, con una sonrisa triste.
-Felicidades, señorita Candy…-decía el joven, de ojos color avellana.
"Adiós, señorita Candy…Me alegra verla sonreír…En verdad le sienta bien…Espero que Terrence sepa merecer tu corazón…En verdad…Le deseo que sea feliz, Candy. Eres una buena chica, mereces ser feliz. Solo me entristece no haberte conocido antes…No importa, aun así me preocupare por tu bienestar..." pensó Renato.
Mientras que en donde estaba sentado Eduard, junto a Eleanor, quien estaba disfrazada.
-Me alegra ver que Renato esta con otros jóvenes conversando…-decía Eduard, después de ver que el joven estaba no muy lejos de ahí acompañado.
-Si, creo que no tiene muchos problemas para desenvolverse.-decía Eleanor. Quien estaba sentada al frente del medico.
-Veo a mi paciente…-decía el doctor.
-¿La señorita que lo invito a usted?-preguntó la actriz.
-Si, esa misma señorita.-decía Eduard, quien no veía al castaño. Porque habían muchos jóvenes a su alrededor.-Las presentare cuando ella venga…
La rubia se acerco a su mesa, junto con el castaño.
-¡Muy buenas tardes, señor Donwell!-saludo el castaño alegremente. No se había dado cuenta de la acompañante del medico. Quien lo observaba sin perder detalle de el.
-¡Buenas tardes, joven Grandchester! –Saludo Eduard al castaño.-Pero si es mi paciente…-decía el medico, sonriendo al ver a la rubia, disfrazada.
-¡Buenas tardes, doctor Eduard!-decía Candy, mirando al medico.- Le preguntamos a Renato donde estaba usted. Y decidimos venir a saludarlo, doctor. ¡Me alegra que usted hay podido venir! ¡Buenas tardes, señora!-decía la rubia, al notar a la mujer rubia. Quien aun tenia el antifaz, color verde oscuro.
Eleanor alzo la vista, estaba sorprendida de ver a su hijo, después de tantos años. Lo encontró más alto, más hermoso. Quería correr a abrazarlo, pero sabia que debía contenerse. Su hijo no parecía haberla reconocido.
"Después de tantos años…te vuelvo a ver…¡Mi querido Terry!" pensó la actriz, quien contenía sus lagrimas.
El medico, quien estaba consciente de todo decidió ayudar a su amiga. "Bien. Terrence esta aquí… Solo debo conseguir que hable con su madre…" pensó Eduard, mientras ideaba algo.
-Me alegra que nos haya podido acompañar con su esposa, doctor.-decía Candy, viendo a Eleanor. Quien estaba tan impresionada de ver a su hijo, que no podía decir nada.
-Te presento a la señorita Elea, a la señorita Eli…Es una estimada amiga mía, Candy.-decía el medico.-¿Por qué no nos deleitan con su agradable compañía un momento? Eli, ella es la señorita Candice White Andrey, mi paciente. La razón principal por la que vine a Londres. Y además la agradable criatura que tuvo la amabilidad de invitarnos.-decía Eduard. Quien en verdad se alegro de ver a la rubia.
"¡Vaya! Con esa peluca hasta se ve perecida a mi madrecita…A excepción de los ojos…Que son mas como ¿Los de mi padre? ¡Esperen un segundo! Aquí hay algo extraño…Yo y mi padre teníamos los mismos ojos verdes…Y es el mismo tono que los ojos de Candy…Quien se parece a Rosemary, PERO que NO es su sobrina, porque ella es ADOPTADA. ¿Entonces por que se parece como si fuera sobrina sanguínea de Rosemary? Aquí hay algo que NO me cuadra…" pensó el medico, algo extrañado mirando a Candy.
Eleanor recién fijo su vista en Candy. La observo atentamente. Le llamo la atención sus ojos verdes. Pensó que su cabello era rubio rojizo, debido a que no noto bien la peluca. Como la miro cerca al doctor los hallo parecidos. "Cualquiera diría a simple vista que es su hija… ¿Podría ser cierto? Tiene los mismos tipos de ojos…Color esmeralda…" pensó la actriz.
Terry miraba a la actriz, sin reconocerla. Aunque, el estaba mas concentrado tratando de comparar a su pecosa prometida con el doctor. "Inclusive con esa peluca que tiene Pecas. Se ven aun mas parecidos…Pero podría tratarse de una coincidencia…Aun me faltaría averiguar la identidad del padre de mi pecosa...Lo ultimo que quisiera es darle falsas esperanzas a ella…" pensó el castaño.
Entonces como escuchó que tocaban una melodía pausada y tranquila. El medico se levanto de su asiento.
-¿Le importaría bailar con su medico, Candy?-decía Eduard, mirando a la Pecosa.
-Si, me gustaría bailar con usted, doctor.-decía Candy.
-¿Por qué no sacas a bailar a la señorita Eli, Terrence?-decía Eduard, mirando al castaño.-O al menos siéntate un rato y hazle algo de compañía. Verán que se llevan bien…-decía antes de irse a bailar con su paciente, su hija. Aunque no lo supiera aun.
El castaño opto por sentarse en una de las sillas vacías, que estaban al frente de Eleanor. El joven veía a su prometida bailando con el medico.
"Se ven emocionados…Incluso ponen las misma muecas cuando se ríen…Podrían ser solo coincidencias, pero no sabría ello…En tal caso debo averiguar eso con Anthony…Al menos debemos saber cual es el nombre del padre de Candy. Porque si esta vivo, Candy querrá conocerlo cuando sepa toda la verdad…" pensó el castaño.
Eleanor quería decir algo, pero no sabia que decir exactamente. Así que trato de hallar un terreno común.
-Es una linda jovencita Candice.-decía Eleanor, tratando de que su hijo la reconociera a ella.
-Si, es muy hermosa…-decía el castaño, quien estaba viendo a Candy con una sonrisa.
-Es muy parecida a Eduard. Hasta podría decirse que son padre e hija, Terry.- dijo Eleanor, mientras se quitaba el antifaz verde del rostro. El castaño presto atención de lo que hacia. La veía asombrado.
-¿Mamá? ¿En verdad eres tu?-preguntaba el castaño, algo extrañado.
-Si, hijo. Soy yo…Te escribí una carta. No se si la recibiste, Terry.-decía Eleanor.
-No pueden verte aquí…Vuelve a ponerte ese antifaz o causaras un revuelo.-decía el castaño. Así lo hizo la actriz.
-Yo quería verte…En verdad deseaba saber de ti…-decía la actriz, poniendo una mano sobre la mano que tenia su hijo apoyada en la mesa.
-Si recibí tu carta…Aunque no la leí de inmediato, por el nombre que aprecia como "Helen". La leía tras insistencia de Anthony.-decía el castaño.
En verdad no esperaba encontrarse con su madre en esas circunstancias.
-Como has crecido, hijo…Mi hijo…-decía la actriz.-Fui a ver a tu padre…
-¿El Duque? ¿Qué te dijo? Me imagino que se opuso….
-SI, lo conoces bien…Pero no le tome importancia a eso…
-¿Cómo es que estas aquí, madre?-preguntó el castaño.
-Vine como acompañante del doctor Donwell. Quien fue invitado por la señorita Andrey. –explicaba la actriz.
-Ya entiendo… ¡Espera! ¿Cómo es que lo conoces?-preguntó el castaño.
-En realidad lo conocíamos de antes…-decía Eleanor, con tranquilidad.
-¿Qué quieres decir?-pregunto el castaño.
-El fue el medico que me ayudo cuando estaba próxima dar a luz, hijo…-decía la mujer rubia.
Mientras que Candy estaba bailando con el medico tranquilamente.
"Están parecida a Rosemary…No puede ser adoptada….Solo pude ser su sobrina o su hija…Pero para que sea su hija ella debería ser mi niña…Mi niña….¡Cielos santo! ¿Y si ella fuera mi niña? Podría ser por ello que hasta ahora no la encuentro y nadie sabe nada de su paradero…Pero no…Primero debo ver al "señor Andrey"…Si, el me debe algunas explicaciones…Después debería hablar con Anthony…Es urgente debo ver a Bert…El debe saber algo, estuvo siempre al lado de su hermana… Debe saber en que orfanato la dejo…Debe saberlo… ¿Candy, eres mi pequeña perdida? Porque si lo fueras me causarías mucho alivio a este agitado corazón que no ha descansado desde que se que mi hija esta viva, esta tan viva como yo…" pensó el medico, mirando con una sonrisa a la rubia.
Candy estaba bailando tranquilamente, coordinando sus movimientos. Estaba feliz de que al menos el doctor hubiese podido ir ese día.
La tía abuela no había podio ir a verlos, porque había tenido un percance al ultima hora. Tuvo una junta de negocios, que se convoco manera abrupta. Razón por la cual, Sara tampoco había podido ir ese día a ver a sus dos hijos. Quienes buscaban con la mirada a la rubia. Pero no la hallaban por el tumulto.
-¿Dónde demonios esta esa huérfana?-decía Elisa.
-Solo veo a Annabeth, pero ella esta con los muchachos. Creo que Candy esta castigada…-decía Neal.
-De ser así, estaría igualmente feliz…Lo sabia…Sabia que no se atrevería avenir… -decía algo alegre la pelirroja.
-Bueno si eso es todo, Lisie. Buscare alguien con quien bailar…El día aun no acaba, y no me vestí elegante toda la mañana en vano.-decía Neal, alejándose.
-¡Ni quien te necesitara, Neal!-decía Elisa, algo irritada.
-¿Hablando sola, Elisa?-decía una voz a sus espaldas.
-¿Quieres ayudarme con algo, Steven?-decía la pelirroja, mirando al joven. -Hazme el favor de tirar de esta cuerda cuando te lo indique, ¿De acuerdo?-decía Elisa, señalando una cuerda que estaba atada a un tipo de cartel.
-¿No sabia que era día de las bromas, Elisa?-preguntó Steven.
-No lo es. Es por eso que será aun mas divertido, Hillings.-decía la chica. El joven tomo la cuerda, y esperaba dicha señal.
-Después de esto tendrá que bailar una pieza conmigo. Y no, no bromeo, Elisa.-decía Steven.
-Si, lo que sea, Steven.-decía ella.
"Me alegra que el doctor se tomara el tiempo de venir…Me agrada bastante su presencia. Me da seguridad, un sentimiento de protección…Tal vez por qué así es como es mi idea de lo que seria tener un padre…Gracias por haber venido hoy doctor Eduard. En verdad gracias…" Pensó Candy.
-Se ve que esta contenta, Candy.-decía Eduard.- ¿Ya no le molestan esos presentimientos terribles?
-No, doctor .Por fin pude identificar lo que eran…-decía la rubia.
-¿En verdad? Ya veo porque esta mas tranquila… ¡En verdad me alegro por ti! Es bonita esa piedra color zafiro que tiene.-decía el medico.
-¿Eh? Si, gracias, doctor…Es un regalo de Terry…-decía la rubia, con una sonrisa enorme.
-Es verdad. El es tu novio. Por cierto, ¿Cómo va tu relación con ese muchacho?-preguntó el medico.
-Pues a decir verdad el y yo….-iba diciendo Candy.
-¡¿Estas comprometido, hijo?!-preguntaba Eleanor a su hijo.-Supongo que tu padre lo arreglo así…
-Nada de eso, mamá. Fue mi elección personal…-decía el castaño.
-Aun eres muy joven…No creo que sea bueno que te adelantes demasiado, hijo…-decía la actriz.
-Me casare terminando el colegio. ¿Sabes? En verdad hace mucho tiempo que no te había visto, madre… Me alegra verla, aun después de tanto tiempo…-decía el castaño.
-Pensé que no querrías verme…-decía la actriz.
-Pues para venir así con todo y disfraz. Pues es mas que obvio que estabas ansiosa de verme…
-Esta fue idea de Eduard…
-Suena algo que también se le ocurriría a Candy.-decía el castaño.
-¿La señorita Andrey es tu prometida, Terry?-pregunto Eleanor.
-Si, ella es mi prometida. ¿Sabes? Ella fue la que siempre me animo a hablar contigo…
-¿De verdad? Me encantaría conocerla. Me gustaría conocer a Candice.-decía Eleanor, con una sonrisa.-Debe ser una buena chica para que tú estés tan feliz de decir que te casaras con ella, y para que Eduard se dirigía a ella con aprecio.
-¿Qué? ¿Cómo que se casaran? Aun son demasiado jóvenes…No me digas que ese infeliz te deshonro…-decía Eduard, empezando a molestarse.
-No, el me pidió que me casara con el, pero cuando terminemos nuestros estudios, doctor.-decía Candy, aclarando.
-¡Ah! Entiendo…Quiere asegurarse…Jajaja…Y yo pensando de lo peor… ¡Felicitaciones, Candy! Ahora entiendo porque estabas tan feliz. Pero el matrimonio no es fácil, se debe ser persistente… ¿Sabes? Tienes mucho carácter y determinación…Si, serás una buena esposa…En tal caso se gano una joya Terrence…-decía el medico.
"Me preguntó como se tomara Eleanor que su hijo se casara…Menos mal no es por una situación apremiante… ¡Vaya! Y yo ya quería ir a estrangular a ese chico…Jajaja…Ya parezco padre celoso…Supongo que me habría pasado algo así, si me salen conque MI hija se va a casar…Debo sacarme de dudas…Esto ya empieza a preocuparme…" pensó Eduard, mirando a Candy.
Luego regresaron a donde estaba Eleanor sentada conversando con Terry.
-¿Esta todo bien, Eli?-preguntó Eduard, con precaución. Cuando llego a su lado, junto con Candy.
-Si, todo esta bien, Eduard.-decía Eleanor.-En realidad debo agradecerte por hacer todo esto posible.
-¿Eso quiere decir que están bien las cosas entre ustedes dos?-pregunto el médico, con alivio.
-Si, Eduard. –decía la actriz. Candy observaba al castaño sin entender a que se referían.
-Mamá, te presento a Candy, mi prometida.-decía el castaño, mirando a Candy. Quien recién reconoció a la madre de su prometido.
-¿Señorita Baker? En verdad es usted…No se como no la reconocí antes…-decía Candy, mientras se acercaba a la actriz. Quien la veía más de cerca.-Me alegra verla… ¡Que bueno que pudo venir!
-Así que tu eres Candy…Me alegra conocerte al fin, pequeña.-decía Eleanor.
Quien encontró a la joven parecida a su amigo, los veía sorprendida.
-Tienes un cabello rubio rojizo en verdad hermoso, Candy.-decía la actriz.
-En realidad es una peluca. Mi cabello es rubio claro, señorita Baker.-decía la rubia, quitándose la peluca con cuidado y mostrando su cabello rubio. Los rizos salían a borbotones, como cascadas.
Eduard la veía asombrado. "Es como se veía Rosemary a esa edad…Lo único diferente serian sus ojos verdes, sus pecas…Y sus enormes ganas de no darse por vencida…" pensó el medico, sentía que se ahogaba.
-Debo salir a tomar aire un momento.-decía el medico.-Ahora regreso.-decía alejándose.
-¿Hice algo malo?-preguntó Candy, algo entrañada por la actitud del doctor.
-¿Tus padres están por aquí cerca, Candy? En verdad me gustaría saludarlos.-decía la actriz.
-¿Mis padres? No, no están aquí…Yo…yo soy adoptada…Soy hija adoptiva del señor William Andrey…Aunque nunca lo he visto…-decía la Pecosa.
Mientras que Eduard caminaba por una parte algo alejada del bosque.
-¿También se dio cuenta?-preguntó Renato, dándole alcance.
-Ren, no estoy de humor…-decía el medico.-Solo salí a tomar aire fresco…
-¿No le parece que todo coincide, doctor? Su parecido a su esposa, sus cabellos rubios, sus ojos, parecidos a los suyos. Jamás olvidaría ese tono de ojos. Los he visto casi toda mi vida…Su voluntad férrea…No me quedaría ninguna duda…Tengo motivos fuertes para creer que ella es SU HIJA…
-¿Qué dices, Ren?-decía el medico.
-Es parecida a usted, es parecida a Rosemary, y también tiene parecido a Anthony. Los he visto juntos…Y con esa peluca se parece a Marie…Se llama Candice…Todos le dicen de cariño Candy…
-Como la muñeca de Rosemary….Mi madre y yo le bordamos ese nombre… ¡Candy! Porque ese era el nombre que a mi madre le habría encantado llamarse.
-Pregúntele por esa muñeca….-decía Renato.-Es urgente…De ello depende años de incertidumbre… ¡Pregúntele! Si no lo hace usted, pues se lo preguntare yo…-decía Renato, dirigiéndose a donde estaban el castaño, la rubia y Eleanor.
-¡Renato, espera! –decía el medico, siguiéndolo.
-¿De casualidad tiene una muñeca echa a mano, que tiene bordado el nombre "Candy"?-preguntó el joven, ojos color de avellana a la rubia. Quien lo miro sorprendida, pero asintió.
-¿En verdad, Candy? Necesito que la traiga en este momento…-ordenaba Renato.-Es un asunto de vida o muerte…
-¡Renato, cállate! No sabes nada.-decía el medico, que ya le había alcanzado.
-¿A que le teme, doctor? Usted ya ha sufrido mucho tiempo…-decía Renato. Todos lo miraban sorprendidos.-Candy, en verdad es urgente…Por ello le ruego que nos muestre su muñeca…No sabe lo eternamente agradecido que le estaré...-decía el joven, de ojos color de avellana.
Candy observo su preocupación, aunque no entendió bien. Se levanto de su silla y salió a ir a buscar dicha muñeca. Se fue tan rápido que nadie pudo detenerla.
-¿Usted cree que ella sea su..?-pregunto Eleanor.-Porque ella es hija adoptiva…Podría haber una posibilidad de que…Ella están parecida a…
-¿De que están hablando? ¿Por qué esa muñeca es tan urgente?-Preguntaba el castaño, esperando una respuesta.
-¿Cómo que por que? Esa muñeca…De ser la misma….Significaría que Candy…Significaría que Candy es hija del doctor…-decía Renato.
Todos guardaron silencio. Luego llego la rubia a ellos. Y les mostro la muñeca.
-¡Aquí la tengo conmigo! Aunque esta algo vieja… Es mi muñeca…-decía Candy.-Era lo único que tenia conmigo la noche que me dejaron en la nieve…
Eduard miraba aquella muñeca con sorpresa.
-Es Candy….-decía el medico, recordando aquel día que la habían echo el y su madre.-Es…
-¿Se la podrías prestar un momento, Candy?-pidió Renato. La rubia le entrego la muñeca al doctor. Quien la tomo casi temblando.
-Pelirroja, pecas, echa a mano, y el nombre "Candy"…Si, es la muñeca que yo le regale a Rosemary el día de su cumpleaños…El día que lance a Sara a la fuente…Es la misma…Es Candy…-decía el medico, con voz entrecortada, mirando esa muñeca.
-¿Usted es…?-preguntaba la rubia.
-¿Usted era esposo de mi madre?-preguntó Anthony, quien de casualidad había escuchado parte de la conversación del medico y Renato. Se había cercado a ellos.- ¿Cómo se llama, señor?
-Mi nombre es…-iba a decir el medico.
-¡Joseph Bennett!-decía una voz a sus espaldas.
-¡Sara! ¿Pero que demonios haces aquí?-preguntaba irritado el medico.
-¡Debí saberlo! Viniste a tomar represalias…-decía Sara.
-¿Así y por que será, "Sarita"?-preguntó Eduard.
-¿Dijiste Joseph?-decía la tía abuela, quien estaba atrás de Sara.- ¡Ah! Por eso me eras tan conocido… ¿A que viniste? Tú no tienes nada que hacer aquí…Sabia que eras mala influencia para mi Rosemary…-decía la anciana con dureza. Todos estaban perplejos. -¡Nunca la mereciste!
-¡Se equivoca, señora Elroy! Usted me explica aquí y ahora ¿Cómo es que tenían adoptada a su propia sobrina nieta, la hija de Rosemary? Si usted NUNCA la quiso a su lado…Y contigo no acabo, Sara. Tú también debes muchas explicaciones.-decía Eduard.
La rubia los veía sin entender bien.
-¿Rosemary es mi… madre..?-preguntaba Candy, quien estaba pálida. Quien era la ultima en ser vista, antes perder el conocimiento. Se habría golpeado de no ser porque el doctor la sujeto de los hombros.
-Pequeña…Mi niña…No debes preocuparte, cariño…Papá esta aquí.-decía Eduard cargando a su hija. Derramo algunas lágrimas.-Te encontré, mi pequeña niña…
Continuará…
-¿Que pasara después?...veremos...dijo el ciego...¡Saludos!
-Perdón si le deje en suspenso...
