La serie Once Upon a Time, sus personajes, y demás mencionados aquí, no me pertenecen.

Este capítulo está especialmente dedicado a MaryMontoya17, Sobeyda S. Dracul, Evazqueen, EvilSwanQueen21, jjto, azraelth16, Evilmale, HiddleSol, MissCruella, aquarius7, Gloes, gencastrom09, GabyEvilRegal4Ever123, rurounislayer, pilaradams15.

Muchas gracias a todos por leer, siempre es bueno saber que disfrutan lo que escribo. Disculpen la demora y cualquier error, espero que sigan conmigo hasta el final, y no duden en hacerme saber lo que piensan, incluso si es para decirme que lo odian o me demoro en actualizar. Pueden encontrarme en Tumblr como autumnevil5 si les place leer spoilers de mis historias o simplemente comentarme lo qué creen que pasará en los capítulos siguientes.

NOTA: MissCruella, hay un platillo en esta historia que es para ti.

Evazqueen: Gracias por considerar que mi historia es un "carrusel imaginativo".

Pilaradams15: Creo que no hay mayor halago que el haberte leído todo el fic en un solo día. Gracias.


CAPÍTULO 37

EMMA

Sonreí y acerqué mis labios a los de ella dispuesta a besarla pero mi mirada se desvió hacia abajo y sentí mi mundo desmoronarse al ver una luz blanca brillante irradiando de su estómago.

Retrocedí lo que más pude hasta estrellarme y casi caer al piso debido a lo rápido que lo hice.

—¡Oh por Dios! ¡Te lastimé! ¡Lastimé a nuestro bebé! —Grité histérica.

Regina miro su estómago, y la luz blanca simplemente dejó de brillar, como si solo hubiese sido producto de nuestra imaginación, pero era real. Sus manos delicadamente tocaron su estómago, como en busca de algún tipo de herida visible.

—¡Henry! ¡Henry! —Busqué mi celular en el bolsillo trasero de mi pantalón, y tuve que recogerlo del piso porque torpemente lo dejé caer.

—¿Qué pasa? —Preguntó Henry jadeando.

—Llama… llama a un médico, a una ambulancia. ¿A quién diablos se supone que debemos llamar?

—¿Qué pasó? —Insistió Henry no cayendo en cuenta que necesitábamos ayuda lo más pronto posible.

—¡Lastimé a tu mamá! ¡Lastimé al bebé! ¡Llama una ambulancia!

Regina se sentó suavemente sobre la cama, sus manos no dejaron su vientre ni un solo instante, y por más que dije su nombre repetidas veces, ella simplemente parecía no escucharme.

—¿Regina? ¿Nena? —Caí de rodillas en el piso intentando atrapar su mirada—. Regina, mírame… ¿te duele algo?

Negó con la cabeza, fue un movimiento leve, y lo peor de todo es que seguía sin mirarme.

—¿Estás segura? ¿No te duele el estómago? —Pregunté con insistencia, casi volviéndome loca—. ¡Regina háblame por favor!

—Estoy bien —dijo en un susurro—, creo que estamos bien.

Casi pude respirar aliviada, pero un sollozo escapó débilmente de mi boca, y vi mis manos temblando violentamente, las mismas manos que eran las causantes de herir lo más bonito que tengo en mi vida. Pude haberme quedado allí odiándome a mí mismo, pero pasos apresurados de varias personas corriendo por las escaleras me obligaron a disimular mis sentimientos, porque no era yo quién importaba en ese momento, era Regina y mi pequeño bebé inocente. Observé confundida a Henry y sus dos acompañantes, creí que se trataba de algún paramédico pero eran dos de las hadas, al menos Astrid era un rostro conocido, aun así eso no dejaba de causarme desconcierto.

—¿Qué están haciendo aquí? —Pregunté con la voz ronca.

—¡Oh por Dios! ¿Le ha pasado algo al bebé? ¿Su majestad está bien? —Gritó Astrid histérica.

¿Qué podía contestar? Ningún pensamiento coherente podía formarse en mi cerebro. Si tan solo pudiera huir, desaparecer, correr lo más lejos posible.

—Sí hermana, la reina está consciente pero necesitamos a Tinkerbell lo antes posible —la otra pequeña hada habló con alguien por un radio, un radio que estaba cubierto por completo de brillos. Y antes que pudiera formular la pregunta que quería hacer, Henry se adelantó y contestó mis dudas no expresadas.

—Las encontré fuera, han estado vigilando la casa, creo que pueden ayudar más que un médico.

—¡Necesitamos un médico Henry!

—La ambulancia está en camino, y ellas son hadas y quieren ayudar ma.

—¿Qué fue lo que pasó? —Preguntó Astrid.

—Yo… no debí haberla tocado… es mi culpa… es…

—Pero ¿qué sucedió? —Volvió a preguntar casi histérica.

—Su estómago brilló, tenía esta luz blanca… la besé y… oh por Dios… —tuve que apoyar mis manos en mis rodillas porque no podía mantenerme en pie por más tiempo, me sentía físicamente enferma, como si la locura de los últimos días tuviera al fin efecto en mí. Solo quería dejarme caer en el piso y llorar—. La lastimé…

Astrid se acercó a mí, tomó mis manos y me obligó a ponerme en pie. Mis ojos ardían, y mis manos estaban temblando, me dolía el pecho y sentía como si no podía respirar.

—No soy el hada más brillante, pero estoy segura que su magia no puede lastimarla, a menos que haya querido hacerlo.

—Pero mi magia ha estado lastimándola, ya lo ha hecho otras veces.

Un sollozo rompió mi atención y mis ojos se posaron nuevamente en Regina. Sus hombros se sacudían levemente, y aunque su rostro estaba oculto tras su cabello oscuro, sabía que estaba llorando.

—Mamá. —Henry se sentó de inmediato junto a ella y la abrazó—. ¿Te sientes mal? La ayuda ya viene en camino.

—Todo es mi culpa —dijo con la voz quebrada.

Caí de rodillas lo más cerca de ella que pude, teniendo cuidado de no tocarla.

—No. No es así. Nada de esto es tu culpa bebé.

Astrid dio unos pasos indecisos hacia Regina, sus manos flotaban en el aire como queriendo tocarla, tenía una gran sonrisa marcada en su rostro, y me sobresalté al escuchar el gritito emocionado de la otra hada.

—¡El bebé tiene magia! ¡El bebé tiene magia! ¿Cierto? —Gritó aquella pequeña hada emocionada, como si lo que decía fuera lo más normal del mundo, quizá mi bebé después de todo si podía ser un bebé invisible, creo que ese fue mi último pensamiento.

No recuerdo haberme desmayado nunca, pero quizá fue exactamente lo que me pasó en ese momento.


XXXSQXXX

—Está despertando… —escuché una voz lejana—. Vamos a darle un poco de espacio.

Mi boca estaba seca, mis ojos dolían un poco, y creo que la casa se estaba moviendo. Cerré los ojos nuevamente para que mi cabeza dejara de girar, y sentí una suave mano tocando mi rostro.

—¿Estás bien amor? —Conocía esa voz, y conocía muy bien los labios cálidos que besaron mi frente.

—¡Oh no! ¡No me toques! —Grité, totalmente consciente de mi entorno, dándome cuenta que estaba en la cama y Regina a mi lado, herida por mis palabras—. No quiero hacerte daño.

—Ella cree que su magia le hace daño —escuché un rumor, y varias risas.

¿Estaban burlándose de mí? ¿Y por qué las hadas se habían multiplicado?

—Todo el mundo está bien, dementes pero bien. Esto va a costarte Swan, y más vale que la próxima vez que interrumpan mi tiempo libre sea porque una de ustedes se esté muriendo. —El idiota de Whale se fue, junto con dos paramédicos.

—No… no pueden irse —dije, recordando la razón por la que los habíamos llamado en primer lugar—, no te han visto aún, deben atenderte.

—Estoy bien. Todos estamos bien.

—Pero… ¿y la luz blanca? —pregunté confundida.

Regina, nerviosa, esquivó mi mirada. Las hadas susurraban entre sí, al igual que abejas molestas.

—Su majestad, ¿le decimos? —dijo alguna de las hadas. "Se desmayará otra vez", susurraban, y sus risitas empezaban a irritarme.

—No fue tu magia —dijo Regina casi demasiado bajo para poder escucharla—, fue…

—Esto es ridículo. Procrearon un bebé mágico ¿qué esperaban?

—¡Tink! —Reprendió Regina.

—No puedo creer que solías quejarte de Blancanieves, tú eres peor. La única forma en que podían concebir un bebé era si las dos tenían magia blanca.

—Pero yo no tengo magia blanca.

—Se me olvidaba que eras un bebé malvado.

Henry rió con ganas, y el resto de las hadas lo imitaron. Se reían de nosotras. Tink no podía estar más enojada, caminaba de un lado a otro y lucía "indignada", no había mejor forma de describirla.

¿Qué rayos estaba pasando?

—No se puede crear vida con magia negra —dijo Astrid—, es imposible.

—Sí, es imposible —repitieron en coro las abejas burlonas, empezaba a entender el odio de Regina hacia ellas.

—Tú y Emma nacieron con magia blanca, la diferencia es que a ti el oscuro te enseñó magia negra… tienes las dos, y si no estuvieran emocionalmente defectuosas nada de esto estaría pasando.

—No entiendo —Tink solo me confundía más—. ¿De qué estás hablando?

—Lo que Tink quiere decir —dijo Henry—, es que a veces tu magia hace corto circuito con la de mamá, porque la magia es emoción, y por ejemplo, cada vez que tienen miedo la magia funciona mal.

—Eso, y que ninguna de las dos sabe usar su magia blanca.

—Eso… eso significa que… —Antes de concretar mis pensamientos y entender por completo lo que acaba de escuchar, porque al parecer me había perdido una gran parte de información importante durante mi desmayo, Regina se inclinó hacia mí y me dio un beso—. ¡No! ¡Voy a lastimarte!

Un murmullo de desaliento estalló en toda la habitación. No era mi culpa que mis únicos conocimientos sobre magia me lo hayan dado Sandra Bullock y Nicole Kidman. Quizá había una maldición en mi familia que me impedía acercarme a Regina.

—No lo harás —Dijo Regina tomando mi mano entre las suyas.

—Pero tu estómago… lo hice brillar…

—No fuiste tú.

—¡El bebé tiene magia! —gritaron las hadas al unísono, era como si no podían contenerlo más.

—¿Nuestro bebé? —Pregunté nerviosa.

—¿Pueden dejarnos a solas? —Dijo Regina firmemente, casi como una orden—. Y no quiero que continúen siguiéndome.

Todas las hadas miraron a Tink y ella simplemente les indicó que salieran. ¿Era ella su nueva líder?

Henry las acompañó hasta la salida. Tink se quedó un poco más, todo su enojo se disipó, y estrechó a Regina en un suave abrazo.

—Me alegra que estés bien. Y lamento ser una terrible hada.

—Está bien Tink, sé que querías lo mejor para mí.

Ellas eran amigas, no era solo una cuestión de hadas madrinas asignadas. Y quizá más allá de cualquier cosa, la insistencia de Tink con respecto a Robin era solo una forma de convencerse a sí misma de no haber cometido un error y querer que Regina tampoco vuelva a cometerlos.

Mi cabeza era un total enredo, y quizá no puedo entender las cosas con la misma facilidad que Henry, pero tocar a Regina era todo lo que necesitaba, me hacía sentir en calma y me devolvía a tierra, no tenía idea que algo tan simple como tocar a alguien podía ser tan importante para mí.

—Nuestro bebé tiene magia… eso quiere decir que puede ser invisible.

—No.

—Y qué pasa si decide salirse de tu útero o hace aparecer un dragón.

—No creo que funcione así.

—Pero no estás segura. Puede pasar cualquier cosa… puede…

—No recuerdo ser un bebé con magia, no sé cuándo fue la primera vez que mis manos brillaron…

—¿Eso fue lo que pasó? ¿Nuestro bebé hizo brillar sus manos? ¿Tiene manos ya? No he seguido leyendo los libros ¿Qué se supone que vamos a hacer?

—No lo sé.

—Pero tú eres la experta… tú eres la experta en magia, estudiaste con Gold, eres la experta en bebés, criaste a Henry…

—Creo que sé tanto como tú… todo esto también es nuevo para mí.

—¿Y si hace puf con ese humito morado tuyo y desaparece y no podemos encontrarlo?

—Tink dijo que no debíamos preocuparnos por nada de eso, que era normal que pudiéramos sentir su magia, somos sus madres.

—Esto es una locura, quiero desmayarme otra vez y no despertar nunca.

—Lo siento —Dijo Regina y soltó mi mano.

Estaba volviéndome loca y olvidándome por completo que Regina debía sentirse igual o peor, y empezaba a darme cuenta que no había estado considerando los sentimientos de Regina, empujarla hacia a Robin fue mi mayor estupidez.

—Hey… no me hagas caso… todo va a estar bien… tendremos que ser estrictas, yo puedo poner reglas, nada de magia hasta que sea mayor de edad.

—He hecho tantas cosas malas… sigo esperando que todo esto termine y mi vida vuelva a hacerse pedazos.

—Eso no va a pasar.

—Es lo que siempre pasa. Me secuestraron y ni siquiera lo recuerdo… siempre hay algo que se interpone en mi felicidad.

Dejé mi rincón en la cama y me acerqué a ella, con mis piernas a su alrededor y mis manos en sus mejillas para hacerla mirarme.

—Es mejor que no tengas tus recuerdos de lo que pasó, no quiero que te preocupes… sé que no he sido la mejor cuidando de ti pero nada malo va a pasar, no voy a permitir que nada ni nadie te impida ser feliz.

—Pero tú no crees que podamos ser verdaderos amores —Su voz se quebró y sus lágrimas resbalaron por sus mejillas.

¿Cómo había podido ser tan idiota? ¿En qué estaba pensando? Estaba tan sumergida en mis miedos e inseguridades, y lo único que había conseguido era transmitir todo eso a la mujer que amo.

—Yo… lo que siento por ti es más grande que todo, más fuerte y profundo de lo que he sentido alguna vez. Eres mi todo Regina… mi único deseo en la vida fue tener un hogar… y ese deseo se ha cumplido porque tú eres mi hogar.

—Y tú eres el mío.

Rocé sus labios en un beso suave. Sus lágrimas se mezclaron con las mías.

—Eres mi único verdadero amor, la mujer con la que quiero pasar toda mi vida y tener un montón de bebés mágicos invisibles.

—No son invisibles —dijo riendo.

—Siempre voy a cuidarte, y siempre voy a estar aquí para recordarte todo lo bueno que hay en ti y lo mucho que mereces ser feliz. Lo prometo.

—Y yo prometo nunca dejarte ir, y siempre ser tu hogar.

No teníamos idea de lo que nos esperaba, pero sabíamos que estaríamos juntas sin importar lo que pase. Si la magia era emoción, quizá nuestro bebé estaba feliz de tenernos juntas, o solo tenía ganas de un poco de fuegos artificiales. Henry se unió a nosotras en la cama, y nos quedamos acostados, simplemente disfrutando de ser una familia, él quiso seguir explicándome cómo funciona la magia, pero no soy buena en eso y él es demasiado listo.

XXXSQXXX


MARY MARGARET

—Con cuidado. Con cuidado. Un paso a la vez.

—Mis piernas están bien, soy muy capaz de caminar por mí mismo.

Toqué su hombro con mi dedo y lo hice quejarse de dolor.

—¡Por qué hiciste eso!

—Duele ¿verdad?

—Claro que duele, me dispararon.

—Exacto. Cómo pudiste ser tan idiota.

—Estaba salvando a la novia de nuestra hija.

—Debiste tener más cuidado. Casi mueres.

—Estoy bien.

—Casi mueres. No eres mi persona favorita en este momento, así que más te vale estar en tu mejor comportamiento.

Abrí la puerta de entrada y continué ayudando a mi terco marido.

—Siempre estoy en mi mejor comportamiento —Dijo murmurando.

—Vas a quedarte en cama una semana completa, y no saldrás de esta casa hasta que tengamos que ir a que te saquen los puntos.

Henry vino corriendo hacia nosotros y nos saludó emocionados.

—Eres un héroe abuelo. Salvaste a mamá.

—No fue nada.

—¿Qué se siente que te disparen?

—No quieres saberlo, mejor ayúdame a llevar a tu abuelo a nuestra habitación. —Dije entregándole el bolso.

—¿También te hirieron en las piernas?

—No, pero resulta que si te disparan en el hombro tus piernas dejan de funcionar. —Dijo David creyéndose muy gracioso.

Los dos rieron como niños tontos. No tenían idea. Los hombres nunca tienen idea de nada. Voy a amarrar a David a la cama y le dispararé yo misma si se atreve a desobedecerme.

—Mamá está durmiendo, tuvimos una mañana loca, y ma está ayudándola a descansar.

—Ha pasado por mucho. Todos necesitamos descansar. —Le entregué a David las pastillas que Whale le recetó para el dolor—. Luego nos ocuparemos de la boda, las elecciones, y poner esta casa segura para la llegada del bebé.

—Debemos asegurarnos que todos los malos sean derrotados.

—Hook no va a hacerle daño a nadie nunca más. —Dijo David.

—Sí pero… no creo que lo haya hecho solo.

—¿A qué te refieres? —Pregunté curiosa.

—Bueno… Hook tiene… tenía solo una mano. ¿Cómo iba a hacer todos esos robos?

—Atrapamos a los chicos, van a ser castigados, y si el hacer servicio a la comunidad no funciona seremos más severos. —David intentó calmar a Henry, pero no creí realmente que lo había convencido.

Dejamos a David dormir un poco más. Emma y Regina también dormían, así que Henry y yo nos ocupamos de preparar la cena.

Puse el pastel en el horno y me senté junto a Henry, él acababa de cortar las zanahorias para la ensalada, y prácticamente ya estaba todo listo. Me resultó un poco raro que en lugar de usar su tiempo libre para leer comics o ver televisión, lo usara para escribir en su cuaderno, no estaba haciendo ninguna tarea, eso es seguro.

—¿Está todo bien? —Pregunté—. ¿Puedo saber que escribes allí?

—Solo es una investigación que teníamos mamá y yo.

—¿Sobre lo del robo?

—Algo así… Creí que mamá y Belle habían descubierto quiénes eran los culpables, ellas trabajaron más que yo en el caso… pero ahora ninguna de las dos tiene sus recuerdos.

—Quizá porque Hook quería ser el héroe… creo que quizá no quería lastimar a nadie pero las cosas se salieron de control.

—Pero mató al hada azul, eso no tiene mucho sentido. Estoy seguro que tenía un cómplice.

—¿Lo estás? ¿Puedo saber quién es?

—Robin Hood.

Reí, no debí hacerlo pero lo hice. Robin es un héroe, jamás haría algo así. Henry tenía una gran imaginación y un enorme deseo de ser un héroe y atrapar a los malos, incluso si eso significa crear sus propias historias.

—Mamá y Belle tenían una lista de sospechosos, los investigaron a todos y ninguno era culpable, al único que nunca investigamos fue a Robin porque se supone que él es un héroe, esa es su cuartada.

—¿Su cuartada?

—Él trabaja con ma, así que es más fácil despistarla… esto fue una operación desde adentro, se hizo nuestro amigo salvando a mamá, seguro que él planeo ese primer accidente también.

—¿Por qué haría algo así?

—Porque se enamoró de mamá y sabía que no tenía ninguna oportunidad.

—Eso no explica lo del secuestro, y fue Hood quién la secuestró, no Robin.

—Lo hicieron juntos. No sé cuál era el plan original pero no creo que hayan esperado que el abuelo encontrara a mamá… Si Robin llegó después que el abuelo a rescatarla… quizá él quería demostrarle que era su héroe y de esa forma enamorarla, y hacer sentir culpable a ma para que se aleje, eso le hubiese dado una oportunidad a Hook de acercarse más a ma, y así todos ganaban.

—Eso es una gran historia Henry, pero no hay ninguna razón para creer que Robin tenga algo que ver en esto.

Acomodé su cabello alborotado y me alejé para revolver un poco la ensalada. Quizá sería buena idea si todos teníamos citas con Archie.

—Solo porque era demasiado obvio para considerarlo. Si hay un robo ¿no deberíamos sospechar del rey de los ladrones? ¿Quién mejor que él para robarle al oscuro y a las hadas?

—No podemos juzgar a las personas por sus errores pasados, y él es un héroe Henry…

—Y esa es su mejor coartada —Me interrumpió—. Y tanto él como Hook están enamorados de mis mamás, Hook ya no está… pero ¿quién se hubiese beneficiado si ellas dos no estaban juntas?

—Vamos a mantener estas ideas entre nosotros. Te prometo que mantendré un ojo en Robin ¿ok?

—Si yo no fuera un niño todos me harían caso, pero de no ser por mí la maldición jamás se hubiese roto. —Dijo saliendo de la cocina con su cuaderno.

No pude contestar a eso, en cierta forma tenía razón, pero era ilógico creer en su descabellado plan. Lo que más me preocupaba era que Henry estaba perdiendo mucho de su inocencia y confianza, sé que los buenos hemos cometido muchos errores, y Regina se ha redimido, pero las personas no se vuelven malas de la noche a la mañana, más aún cuando han hecho tantas cosas buenas en su vida. Hook por ser un villano había actuado terriblemente, Robin por el contrario había hablado con Regina y confesado sus verdaderas intenciones. Estoy segura que cuando Henry crezca va a poder comprender mejor el mundo que lo rodea, solo espero que mantenga sus locas ideas para sí mismo o alguien podría terminar muy ofendido.

—Huele muy bien. Estoy muriendo de hambre. —Dijo Emma tomando un bocado de todo lo que estaba preparando.

—La cena estará pronto, solo tienes que esperar un poco más.

—No dejes que Henry vea mucha televisión, debe hacer su tarea.

—¿Cómo está Regina?

—¿Henry te contó?

—Me dijo que Robin estuvo aquí en la mañana y Regina le pidió alejarse.

—Sí, eso no fue nada comparado con lo que ocurrió después.

—No entiendo por qué estuvieron aquí las hadas, creí que estaban buscando la manera de revivir a Azul.

—¿Otra vez? ¿Cuántas vidas tiene esa hada?

—Solo cuéntame lo que ocurrió. —Preferí ignorar su comentario.

—Nuestro bebé tiene magia.

—Oh… ¿eso es todo?

—¡Eso es todo! Regina está embarazada y el bebé tiene magia, ni siquiera ha nacido y ya tiene magia.

—Bueno cariño ¿qué esperabas? Tú y Regina tienen magia, hicieron un bebé, lo más lógico es que tenga magia ¿no crees?

—Sí, talvez… pero ni siquiera he pensado si será un niño o una niña y ahora debo preocuparme porque sea invisible o tenga tres ojos.

—No entiendo qué tiene que ver lo uno con lo otro.

—¡Tiene magia! Es que soy la única persona cuerda en esta familia.

—Deja de comerte la ensalada —Le di una palmada en la mano.

—¿Cuánto falta para que esté listo el pastel?

—Emma… será un hermoso bebé, espero que tenga mi quijada y los ojos de Regina, son unos ojos hermosos.

—Sí —su postura rígida se relajó de inmediato, y una sonrisa boba apareció en su rostro—, si es niña quiero que sea idéntica a ella, Henry quiere tener una hermanita, papá quiere que sea un niño.

—A mí me gustaría una nieta, así puedo comprar moños y vestidos, he visto unos hermosos pijamas de princesas…

—Ni se te ocurra, Regina lo odiaría, y quiero ser yo la primera en comprar algo para mi bebé, aún no sé qué pero iré a dar vueltas por las tiendas, quizá lo haga mañana después del almuerzo, voy a estar muy ocupada en la estación. ¿Vas a quedarte a cuidar de papá? Necesito que alguien se quede con Regina.

—Debo arreglar todo el asunto de la campaña, estoy muy retrasada con eso, había pensado en decirle a Leroy.

—¿Leroy?

—Él es muy de confianza, y con Ruby ayudando en la estación la abuela no va a poder despegarse del restaurante.

—Tienes razón, tendré que hablarlo con Regina.

—Pensé que te tomarías unos días libres.

—No puedo hacer eso, tengo que resolver este caso de una vez por todas.

—Pensé que estaba resuelto.

—Puede que esos chicos bobos hicieran los primeros robos, y que Hook esté muerto, pero él no hizo todo esto solo, y cuando atrape a su cómplice va a desear también estar muerto.

¿Un cómplice?

La cena pudo haber sido una de las más tranquilas que habíamos tenido en un mucho tiempo, pero mi cabeza estaba hecha un lío.

XXXSQXXX


REGINA

Cerré los ojos, apreté la tela entre mis dedos, y hundí mi nariz en su cuello.

—Debo ir a trabajar nena.

—No quiero.

Enredé una de mis piernas entre las de ella, aferrándome con más fuerza. Sus dedos jugaron con mi cabello y sentí sus labios cálidos en mi frente.

—Media hora más, y luego tienes que dejarme ir.

—Pero no quiero hacerlo ¿por qué no puedes quedarte todo el día conmigo?

—Porque debo trabajar.

—Quiero que renuncies.

—Puedo ir a trabajar y conseguirte algún antojo que desees mientras estoy fuera.

—No tengo ningún antojo.

Se desenredó un poco de mis brazos y besó mi estómago.

—¿Qué dices mi fantasmita? ¿Quieres una hamburguesa?

—No le digas así.

Puso su oreja sobre mi vientre, en un principio no supe por qué, pero luego comprendí que estaba intentando escuchar a nuestro bebé. Fue adorable.

—Quiero saber si es un niño o una niña… no es que importe pero… me gustaría poder comenzar a pensar en nombres. ¿Cuánto se demora uno en arreglar la habitación para un bebé?

Acaricié su cabello dorado y sonreí mientras ella seguía besando mi vientre de vez en cuando.

—Tenemos tiempo suficiente, y podemos pensar nombres para niños y niñas.

—Debemos seguir tomando las fotos.

—¿Ya se nota?

Me esforcé por ver la diferencia, deseaba tanto tener una gran barriga redonda.

—Todavía no bebé, pero muy pronto.

Se levantó de la cama, no sin antes darme un beso.

—Leroy va a hacer guardia, y le dije a Tink que envíe un par de hadas a hacer rondas. No te levantes de la cama a menos que sea necesario.

—Creo que más tarde puedo querer unos camarones al ajillo con patacones y queso.

—Eso es un gran antojo.

—No es un antojo, solo considero que podría ser un buen almuerzo. Y un jugo de piña con durazno, y antes de irte déjame unas cuantas manzanas, así no tendré que ir abajo por ellas.

—Cora debió ser una loca obsesiva con las manzanas. —Se inclinó para darme otro beso y yo la sujeté un momento más junto a mí.

—Estoy tan feliz de poder tocarte otra vez.

—Yo también. Te amo.

No tenía problema alguno con quedarme en cama todo el día, era bueno para mi bebé, lo difícil era ver partir a Emma, no llevaba ni cinco minutos lejos de mí y ya la extrañaba demasiado. No iba a decirle a nadie, pero mi mayor antojo definitivamente era ella.

—Hey. ¿Puedo pasar?

—Oh —era David—, claro.

Me senté un poco más erguida sobre las almohadas y alisé las cobijas sobre mis piernas.

—¿Estás bien?

—Estoy muy bien. Gracias.

—Me alegra saberlo.

—Lamento los inconvenientes que causó mi rescate. Henry me contó y…

—No fue ningún inconveniente.

—Tienes razón, seguramente recibir un disparo es más allá de un inconveniente.

—Sumamente doloroso. Whale dijo que no sería prudente trabajar en la estación durante los primeros tres meses de mi recuperación, a menos que me encargue solo del papeleo.

—Lo lamento —esquivé su mirada, no quería tener que escuchar sus reclamos y tampoco ser desagradecida echándolo de mi habitación después de lo que hizo por mí.

—Yo no. Me alegra haber estado ahí.

¿Por qué? Podía haber muerto por mi culpa.

—Emma se enojó mucho conmigo, se suponía que debía esperar en la escuela a que llegaras pero no lo hice… creo que a veces olvido que pueden herirte… que eres una persona como todos los demás.

—Sé cuidarme sola.

—Es cierto… pero los dos sabemos que Emma daría su vida por ti, y me alegra haber sido yo quién te encontrara porque eso me permitió cuidar de ti y de mi hija… y de mi nieto.

—O nieta.

Los dos sonreímos. No sé si para él significaba algo lo que acababa de decir, pero para mí era muy importante, porque no creo jamás haber sentido que realmente pertenecía a una familia que se preocupara por mí.

—¿Quieres… ver una película? Los dos debemos guardar reposo y estamos en la misma casa.

—¿Puedo escogerla? Vi entre las cosas de Emma una que me llamó la atención, no sé si la has visto, es algo vieja.

—¿De qué trata?

—Se llama… El Exorcista, no sé de qué trata, pero se ve interesante, no tengo mucha experiencia en este mundo y no he visto muchas cosas, estuve veintiocho años en coma.

—Lo siento por eso.

—Está bien, solo asegurémonos que este bebé llegue con un poco menos de drama.

Él se acomodó en el sofá y puso sus pies sobre la cama, me agradaba tener la oportunidad de compartir un momento juntos, íbamos a tener que soportarnos por el resto de nuestras vidas, así que era algo bueno que no hubiese visto la película antes, eso iba a permitirme disfrutarla mejor.

XXXSQXXX


MARY MARGARET

Dejé todas las cosas sobre el escritorio, habían sobrado unos cuantos carteles, sería una buena idea colocarlos fuera de mi nuevo hogar, lo que me recuerda que debo hacer unas cuantas casas para aves y colocarlas en el árbol de manzanas de Regina, es importante que los animales sepan dónde estaba viviendo ahora.

Le escribí un mensaje a Emma recordándole llevar un poco de sopa para el almuerzo y una ensalada, Regina podía estar con antojos pero David no estaba en condiciones de comer camarones. Sonreí al recibir un mensaje de él, pero mi alegría no duró mucho —me descuido un segundo y él avanza quilómetros en su relación con Regina—, era totalmente absurdo que pasaran el día viendo películas como si fueran los mejores amigos, y qué película era esa de El Exorcista, espero que sea muy aburrida, solo falta que Regina decida nombrar a mi nieto David II, espero que sea una niña.

Tuve que interrumpir el mensaje que estaba escribiéndole a David y contestar una llamada de la profesora que estaba suplantándome en la escuela.

—No, no te preocupes, no interrumpes nada… —Sostuve el teléfono entre mi oreja y mi hombro mientras guardaba unos volantes en mi cartera, y así poder escuchar algo absolutamente absurdo de parte de la profesora de mi nieto—. Yo misma llevé a Henry a la escuela, ¿cómo pudieron escaparse de tu clase cuatro estudiantes?

Henry jamás se escaparía… es algo que solía hacer antes pero…

—No necesitas llamar a mi hija o a mi nuera, estoy segura que hay una muy buena razón para que mi nieto se haya ausentado con sus amigos. Gracias por avisarme, y no olvides votar por mí.

Sujeté el teléfono entre mis manos y traté de pensar en dónde estaba Henry, y lo más importante ¿qué estaba haciendo?