-David ¿Ahora qué haré contigo? Estás metido en un gran problema, hiciste que te vinieran a demandar un duque y un conde. ¿En serio intentaste violar a Candice White Huber?

-Sí, valió la pena intentarlo porque pude besarla, cada vez que la miro aunque esté vestida mi cuerpo reacciona.

-¡Estás muy mal! Todavía es una chiquilla ¿Cuántos años tiene 15, no es así?

-Si tiene 15.

-Perdona que te diga esto, pero está más guapa tu esposa.

-Abigail es hermosa, pero Candice se me ha metido en el corazón.

-Eso no es amor amigo, es obsesión ya para que te hayas arriesgado a perder la libertad y si te hubiera encontrado Andrew, hubieras perdido hasta la vida.

-¡Tenía que intervenir ese estúpido Duque! ¡A esta hora ya sería mía!

-Hablaré con tu padre y con el Alcalde que busquen un abogado, está difícil tu caso, porque Andrew se ha vuelto el hombre más rico de la región.

-Los Sackler le seguimos en riqueza.

El alguacil dio aviso al Alcalde y a Forrest Sackler.

Abigail fue a la Mansión Sackler acompañada del Conde, Rebeca y el Duque para buscar a sus hijos, aprovecharían la oportunidad ya que David estaba encerrado.

-¡No te llevaras a mis nietos de esta casa!- gritó Forrest Sackler

Rebeca intervino diciendo: ¡Su hijo es un cerdo! ¡Trató de violar a mi sobrina Candy! además de eso golpea a su esposa, Abigail no está sola, tiene a su familia para que la defienda.

-David ¡está en todo su derecho de disciplinar a su esposa! ¡Esto no les incumbe a ustedes!

-¡Se equivoca! Eso quizás funcione para los plebeyos, es mejor que no se oponga o esto lo pondremos en la prensa, mi sobrina ha sido víctima de los abusos de su hijo, ¿Qué dirá la opinión pública cuando se entere?

Forrest Sackler no pudo evitar que se llevaran a sus nietos, Abigail empacó sus cosas y se fue con sus hijos a la casa de su padre.

Albert llegó a visitar a Candy, todavía no regresaba su familia de la mansión Sackler, Deborah se quedó cuidando a Robson.

Candy pensó: No le diré nada a Albert, temo su reacción.

-¿Estás sola en casa?

-Estoy con mis padres

-¿Dónde están los demás?

-Fueron a la mansión Sackler a buscar a mis sobrinos, mi familia descubrió que David golpea a Abigail, hablaron con ella y aceptó que la apoyaran.

-No creo que David deje que se lleven a sus hijos, si yo fuera el no permitiría por nada del mundo que se llevaran a mis niños o que tú me abandonaras, lo oyes Candy nunca permitiré que te vayas de mi lado.

Albert se acercó a Candy, la jaló hacia él bruscamente aprisionándola entre sus brazos, sin quedar ningún espacio entre ellos, se encendió su pasión, la besó de manera intensa.

-¡Calma esta agonía Candy! ¡Cásate conmigo lo más rápido posible!- decía Albert entre besos

Candy se acordó de lo que había sentido cuando la acarició y con la misma intensidad que la besaba ella le respondió.

-¡Mi pequeña!- decía entre murmullos arrinconándola en la pared

En ese momento el mayordomo tocó la puerta diciendo:

-Señor Andrew, el Señor Robson quiere verlo en su habitación

Albert dejó de besarla, se miraron a los ojos

-Tú también deseas que te haga mía, lo sé por tus besos.

-¡Ve con mi padre Albert!-dijo Candy sonrojada.

Él se apartó de ella y dijo: ¡Ahora voy con la señorita Candy!

Albert entró a la habitación de Robson. Se acercó a él y lo besó como si besara a su padre en la frente, Deborah se levantó de su lugar y salió de la habitación.

-El mayordomo me dijo que quieres hablar conmigo.

-Sí

-¿Pasa algo? Te noto molesto.

Hoy que fueron a despedir a Anthony y a mi concuño, Candy se quedó a cuidarme, bajó por té y David entró a la casa para abusar de ella, de no ser por el lacayo y el duque hubiera logrado su cometido.

Albert se puso de pie enardecido y dijo empuñando sus manos: Acabo de estar con Candy y no me dijo nada sobre esto.

-Ella no quería que te lo dijera, porque teme que mates a David y te manden a prisión.

-¡Eso es lo que haré!, ¡matarlo! ¡Ya me colmó la paciencia!

-¡Espera muchacho! Si te dije esto, es para que estés pendiente de que la justicia lo castigue, fueron a poner una demanda contra él. No cometas un error que luego tengamos que lamentar, sentí que era mi deber decírtelo.

-Hizo bien en decírmelo yo arreglaré esto.

Después de 15 minutos llegaron todos con Abigail y los niños, El duque Douglas sostenía en brazos al menor, el conde August abuelito de Candy, fue a la habitación de Robson porque supo por el mayordomo que Albert estaba conversando con él.

-Andrew, Buenas noches

-Buenas noches Conde Lamber- contestó Albert

-Quiero platicar contigo a solas.

Candy los miró preocupada cuando salían de la habitación, en el pasillo el conde dijo:

-William, ¿Te contó Robson lo que trató de hacerle David a Candy?

-Sí me lo contó.

-¿Qué piensas hacer al respecto?

-El Señor Robson me sugirió que esperara hasta que lo condenen en prisión, no quiere que cometa ninguna tontería.

-Mi yerno tiene el defecto de ser muy pasivo, quiero hacer un trato contigo.

-Dígame que tiene en mente.

-No me opondré a tu matrimonio con mi nieta, si le das una lección a ese malnacido, se ha atrevido a golpear a Abigail ¡y que haya tratado de abusar de mi Candy no se lo perdonaré nunca! ¡Maltrató a dos de mis descendientes! ¡Cualquiera que haga una cosa semejante no debe de vivir para contarlo!

-Yo me ocuparé de eso Señor August, le prometo que le daré seguimiento a esto.

El conde le extendió la mano a Albert y este la estrechó con esto sellaron su pacto.

Albert entró para despedirse de Robson, Candy lo acompañó hasta la salida.

-Así que no me pensabas decir lo que te hizo David Sackler-reclamó Albert

-Prométeme que no te meterás en problemas- le dijo Candy con voz suplicante.

-No te preocupes por eso.

Albert se acercó le iba dar un beso pero vio que Deborah los estaba mirando, le sostuvo la mano para besársela y se marchó.

Esa noche cuando Albert llegó a su casa la tía Eloy y sus sobrinos lo recibieron con una gran noticia.

-¡Tío! Mi mamá nos mandó una carta para informarnos que está esperando un hijo del Señor George.

-Es decir que tendrán un hermanito.

Stear comentó: ¡Vaya! Mi hermanito tendrá la edad de mi primogénito.

-¡Dos bebés en la familia!-expresó Albert sonriente, pensando: Espero que muy pronto Candy me dé un hijo.

Al día siguiente Forrest Sackler llevó un abogado, el alcalde ordenó que pagara una multa de 20,000 dólares para dejarlo libre.

-Abigail se fue de la casa llevándose a mis nietos con ella-le informó Forrest Sackler a su hijo.

-¡Iré a buscarla a la mansión Huber y la traeré arrastrando!

-Te sugiero que mejor mandes al abogado con la policía, esa gente quieren verte tras las rejas si te ven libre son capaces de matarte.

- ¡Vamos con el juez! A interponer la demanda para que me den la custodia de mis niños.

Albert se enteró que David pagó una fianza para que lo dejaran libre. Él pensó: Es mejor así, David muy pronto aprenderá que no debe meterse con lo que es de mi propiedad, Candy me pertenece y él se atrevió a ponerle las manos encima ¡Eso lo pagará muy caro!

Albert contrató a cinco hombres de su absoluta confianza con los que trabajó en el muelle, les dio dos mil dólares a cada uno para que golpearan a David Sackler.

Al siguiente día llegó el abogado de los Sackler con la policía a la mansión Huber para llevarse a los niños de David.

-¡No se llevaran a mis hijos!- dijo Abigail

-Señora, traemos una orden del juez- dijo el abogado.

El conde Lambert sobornó a la policía y al abogado para que los dejaran poner un amparo y estos accedieron, le dijeron a David que no habían encontrado a Abigail en la mansión Huber.

Esa noche David salió de su fábrica para su casa, unos hombres con el rostro cubierto interceptaron su carruaje, sometieron al cochero y dirigieron el carruaje afuera de la ciudad.

-¡No me hagan daño! ¿Cuánto les pagaron? ¡Yo les daré el doble!- decía suplicante David.

Uno de ellos dijo riéndose: Nosotros somos leales y no nos dejaremos sobornar, cumpliremos con lo que se nos encomendó.

Entre todos comenzaron a golpearlo y uno de ellos dijo: ¡Sabemos que tú incendiaste la ciudad!

-¡Por favor! ¡No me golpeen más! –gritaba David Sackler.

-¡No te metas con las mujeres ajenas! ¡Si llegas hablar te cortaremos la lengua! ¡Cobarde! ¿Con las mujeres si eres valiente no?

Albert observaba a pocos metros de ahí la golpiza que le propiciaban a David.

-Hoy te toca morir David Sackler- pensaba Albert.

Hola Chicas espero estén bien, Les mando saludos a Luz ( me alegra que estés de vuelta), Locadeamor (servida, ya ves cómo te consiento) Chidamami, Liovana (quiero continuación de mi doctor favorito), Susana Rojas (Estamos bien gracias a Dios, Isra comenzó bien el año escolar, espero que estés bien) Rixa Eve (estoy leyendo las biografías de unas misioneras, y me acordé de ti, te admiro) Paty, Glenda, Gina Riquelme (lindo tu fic deberías subirlo a fanfiction), Georgia Celli, Stormaw, Jane, Carolina macias, Tania Lizbeth , Loren Ríos, Jahzeel, Pecas, Niizalaura, Josie, Paty Castillo, Ross, Rocio. Castaneda, Rocio CR, mercedes, Sol, Amy C.L, Maravilla 121, Vialsi, Maria 1972, Romis -Ardley , Pathya. Paulayjoaqui

Chicas en este fic ya casi no les hago advertencias porque desde el principio puse lectura bajo su propio riesgo y que es sólo para lectoras adultas.