Nota de la autora: antes que nada mis mas sinceras disculpas. Muchas veces aunque uno no quiera deja ciertas cosas de lado, ya ni siquiera entraba a leer historias, pero ahora que estoy a punto de titularme y que tengo algo de tiempo libre puedo dedicarle más tiempo a mis historias para finalizarlas pronto. Una disculpa y les aviso que ando viendo ciertos tramites y ajustando detalles de mi trabajo de titulación, así que es más probable que siga actualizando hasta julio, todo depende de cuando sea mi fecha de toma de protesta que debe ser en este mes...sin hacerles perder mas el tiempo ¡COMENCEMOS!
...
La noche transcurrió tranquila. Hermione y Draco se la pasaron conversando, buscando aprovechar cada instante. De un momento a otro el rubio se quedó callado sumido en sus pensamientos.
-¿En qué piensas? –le pregunto la castaña cálidamente
-Que no debería merecer todo el amor que me das
-No seas tonto, claro que lo mereces y aunque no fuera así no podrías hacer nada para evitar que yo te quiera.
-Hermione –Se incorporó mirándola con un extraño brillo en los ojos -Tengo algo que decirte pero no me interrumpas hasta que termine ¿De acuerdo? –la chica asintió -Nunca te dije que al principio, cuando me acerque a ti no era porque me causaras interés, quería molestarte a ti y a tus amigos, herirlos, burlarme –Pausa- acercarme a ti y engañarte era la mejor opción –Hermione lo miraba sorprendida asimilando lo que estaba diciendo- Empecé por seguir tus pasos, así aprendería tus fortalezas y debilidades y de acuerdo a ellas sabría que táctica emplear para hacerte caer... y creo que esa fue mi perdición porque yo caí, enamorándome de ti.
-¿Qué quieres decir? –increpo Hermione
- Empecé a encariñarme contigo, el primer beso fue porque lo deseaba y ¿Recuerdas el beso que te robe? Fue el segundo –Ella asintió- Lo hice porque me dolió cuando dijiste que jamás te interesarías por mí, no entendía como podía ser posible eso si yo ya empezaba a sentir algo por ti, aunque en ese momento lo negara, y de ahí todo fue creciendo, por más que trate de impedirlo; nuestra primera cita, el baile, ya nada de eso fue mentira, yo ya empezaba a quererte y cuando te pedí ser mi novia ya te quería de verdad. Perdóname, era un inmaduro en aquel entonces. Todo empezó como un juego pero así me enamore de ti
-Solo querías vengarte –afirmo la castaña sin expresión
-Sí, todo por venganza -respondió bajando la cabeza
-¿Pero aquello ya quedo atrás no? –le sonrío comprensiva
-Te amo sin medida Hermione Granger –Y ella lo beso de forma cálida
-Aquello ya quedo en el pasado –dijo deteniendo el beso- lo que importa es el ahora, que tú me quieres y yo también te quiero Draco Malfoy
El rubio la aprisiono en un fuerte abrazo, grabando para si el olor que desprendía la piel de la castaña, rozo sus bucles y definió su rostro, quería conservarla para siempre en su memoria y sobre todo en su corazón. Ahora su padre y ella eran su incentivo para salir adelante, si bien no pudo hacer nada por su madre, no dejaría que le pasara algo a ellos. Ese vacío en su corazón, esa herida aun estaba abierta, dolía mucho la muerte de su madre, de Narcissa; pero el estar junto a Hermione le hacía sentir una creciente esperanza y optimismo. Ella lo miro y vio sus ojos brillosos.
-Ella estará orgullosa de ti y siempre permanecerá en ti. Aunque ya no este físicamente, siempre te acompañara Draco – Él la miro melancólico intentando sonreír.
Lo sé –Respondió - y gracias por no dejarme solo -Le sonrió y de pronto se puso serio -Hermione... Los mortífagos entraran por la sala de los menesteres, no salgas por ningún motivo. La sala de los menesteres y la torre serán los puntos más peligrosos. Dumbledore me dio indicaciones para desviarlos a la torre de astronomia, supongo que el entrara por ahí.
-Entiendo -respondió con un hilo de voz sin saber que mas decir
-Te digo esto Hermione para que estés prevenida, pero por favor -La miro implorante -Por favor no salgas de tu habitación.
-No te preocupes Draco, todo estará bien...
...
Se llevaron toda la mañana en exámenes, presentando sólo las materias que iban a llevar el siguiente curso. Harry fue de los primeros en presentar las pruebas y después de ello subió por su capa y se fue al despacho del profesor Dumbledore. Hermione no los había vuelto a ver así que supuso que ya habían partido.
Toda la tarde había estado con el dilema de decirle a los chicos que los mortífagos entrarían al castillo pero aunque quisiera el director Dumbledore le había dicho que ya todo estaba convocado y que omitiera decirles por ahora los planes que había ideado; no era el momento y por más que quisiera salvaguardar la vida del director él lo deseaba así pues sus días estaban contados, y no podía poner en juego la cabeza de Draco, ya que Harry y Ron solían ser muy impulsivos y si Voldemort se enteraba que habían traidores entre los mortífagos las consecuencia podrían ser fatales. Le pesaba pero no les diría nada, justo como dijo Dumbledore, no era el momento.
Durante la comida convoco las monedas encantadas que había usado en el Ejercito de Dumbledore, le sorprendía que aun funcionaran y cito a todo el que quisiera ir en la biblioteca. Ron, Ginny y Neville Luna fueron los únicos que respondieron al llamado, detalle que no la sorprendió. Los cinco salieron al jardín. Hermione puso al día a Luna y Neville sobre los últimos acontecimientos y las ordenes de Harry.
-Neville y yo custodiaremos la entrada al castillo –propuso Ron
-Si viene algún enemigo dudo que entre por la puerta principal –Comento Luna
-Pero es una opción –Respondió un airado Ron
-Por la red flu – exclamo Hermione –Alguien vigilara la entrada al despacho de Dumbledore que es el único lugar que permite la entrada por la red flu, también necesitaremos custodiar el dormitorio de Snape, si algo sucede entraremos a despertarlo.
-Yo me encargare del despacho del director –tarareo la Ravenclaw
-entonces yo me hago cargo del despacho de Snape junto a ti hermione –concluyo Ginny
-No, Ginny, será mejor que te quedes con Luna, yo custodiare el despacho de Snape –sus amigos la miraron con desacuerdo – No se puede decir que estaré sola, si algo sucede despertare al profesor – Les dijo para tranquilizarlos - Sabia que sus amigos debían mantenerse lejos del tercer piso y de la torre de astronomía, por eso les había asignado aquellos lugares y ellos de ninguna forma sospecharían nada pues parecían lugares estratégicos.
-¡De acuerdo! –respondieron todos sus amigos.
-Todos los Gryffindor nos veremos a las once en la sala común para pasar por Luna. A esa hora no hay profesores rondando y yo me encargare de Filch para que duerma toda la noche –se detuvo al ver la cara de estupefacción de sus amigos –Por hoy no me importa romper las reglas, lo saben perfectamente –todos sonrieron mostrando su apoyo –Bien chicos recuerden las palabras de ojo loco, alerta permanente
Después de la cena aun le quedaba tiempo suficiente para la hora acordada, sin mucho que hacer en ese lapso comenzó a ordenar sus cosas sintiendo una enorme opresión en el pecho a causa de la angustia que sentía por lo que sucedería esa noche. Los lugares en donde sus amigos se localizarían no quedaban de camino a la sala de los menesteres. Ella había mentido, tanto a Draco como a sus amigos, no se quedaría vigilando el dormitorio de Snape, sino rondando cerca de la sala de los menesteres para saber el siguiente paso de los mortífagos y alertar a sus amigos en caso de que los seguidores de voldemort se desviaran del camino que Draco había trazado.
Tomo entre sus dedos el anillo que le había dado Draco, como le quedaba muy grande lo había colgado junto a la cadena de su relicario, regalo de sus padres cuando ingreso a Hogwarts. En el relicario estaba la foto de sus padres, tenía su nombre grabado y era uno de sus tesoros más preciados. Quería llevarlo en el cuello pero temía perderlo así que lo guardo en su pequeño baúl de los tesoros, ese era el nombre que le daba a esa caja de madera donde guardaba sus objetos más preciados. Allí había un par de fotos de sus padres, de sus amigos y recientemente había colocado una foto de Draco. Por ultimo coloco la carta que el chico le había puesto en la túnica un par de noches atrás, no sin antes haberla leído nuevamente.
Se coloco un suéter grueso y no porque hubiera frio pero la hacía sentirse un poco mas protegida. Bajo a la sala común donde ya estaban Ron y Neville, pero Ginny bajo unos minutos después y se echo a reír al darse cuenta que ella al igual que su hermano se había puesto el suéter que les dio su madre en navidad.
Fueron por Luna pues no querían que esta vagara sola por los pasillos. El silencio era total, ni siquiera Filch o su gata se habían asomado. La rubia ya les estaba esperando y era extraño verla con el cabello completamente recogido en un chongo.
-Estoy lista - Les dijo sonriente al verlos llegar.
Hermione saco de uno de los bolsillos de su pantalón un frasco con una poción dorada, estaba casi entero.
-Cada quién tome un sorbo de esta poción, calculo que durara el efecto entre dos o tres horas.
El reloj marcaba las once cuarenta, y cada uno tomo un sorbo del frasco, este fue suficiente para los cinco.
...
Cuando dieron las once Draco se dispuso a ir a la sala de los menesteres a esperar la medianoche. Termino de acomodarse la capa, mas por ansiedad, ya que no había ninguna necesidad de verse bien ya que iba a su destino fatal. Tomo su varita y se dio cuenta que su mano temblaba levemente. Respiro profundo y salió sigilosamente de la guarida de las serpientes. Todo estaba en silencio, Snape permanecería en su habitación para no interferir en el plan, llegado el momento saldría. Llego al séptimo piso, y entro a la sala de los menesteres. Espero hasta que un viejo reloj sonó anunciando las doce y el armario evanescente se abrió.
Belatrix Lestrange fue la primera en salir ondeando su capa con solemnidad y soberbia, detrás de ella venía Alecto Carrow una bruja gorda y robusta que sonreía de forma aterradora; Amycus, el hermano de Alecto, salió trastabillando, igual era regordete y con ojos pequeños. El cuarto mortifago, Arnold Yaxley un mago con aspecto duro y sombrío, paso a lado de él sin mirarlo. Draco sintió escalofríos al distinguir el olor nauseabundo proveniente de Fenrir Greyback, un hombre lobo que disfrutaba atacando a quien se atravesara en su camino y era considerado uno de los licántropos más peligrosos.
-Ya estamos aquí querido sobrino ¡Listos para empezar la función! ¿Dónde está Dumbledore? -Pregunto Bellatrix
-Escuche que llegaría pasada la medianoche, en las primeras horas de la madrugada Entrara por la torre de astronomía.
-¡Vaya! Ese vejete... espero que tu información sea correcta querido sobrino.
-Lo es, estoy seguro -Espeto duramente para verse convincente antes su tía -Podemos esperarle en la torre y atacarle de sorpresa -Comento el rubio
-A mi no me apetece esperar –comento sonriente Fenrir Greyback
-Claro que esperaremos... y mientras tanto haremos fiesta en el castillo –la sonrisa chillante y escandalosa de Bellatrix inundo la habitación. -Para comenzar iremos por nuestros pequeños iniciados, no sería justo dejarlos sin diversión, además entre más mejor -Y volvió a reír con más fuerza
El corazón de Draco se acelero, el no esperaba que algo como eso sucediera, creía que esperarían a Dumbledore, no que causarían destrozos al castillo. Esperaba que Hermione hubiese seguido sus indicaciones y se mantuviera en su torre, pero tenía un mal presentimiento y solo esperaba que las cosas no se salieran de control.
Hermione sabía que ningún mortífago entraría por la red flu o por las puertas principales del castillo, y aunque Draco le había dicho que iría hacia la torre no podía confiarse. Se mantuvo oculta a la vuelta del pasillo que llevaba al séptimo piso, detrás de unas armaduras, se había realizado un encantamiento desilusionador, de tal forma que aunque no fuera invisible le daría tiempo de escapar y que los atacantes no se percataran de su presencia. De pronto escucho voces y risas, una de ellas destacaba más que otras. Se pego mas a la armadura como si quisiera fundirse en ella y de alguna manera era cierto.
-Los pequeños Slytherin estarán felices de ser participes – se reía Alecto tontamente
-Tú y tu hermana vayan por ellos -Ordeno Bellatrix Lestrange, viendo como los Carrow desaparecían por uno de los pasillos – Mientras tanto nosotros dejaremos un par de marcas en este miserable castillo, quizás la biblioteca o...será mejor el despacho del viejo –y comenzó a reír
La castaña casi se sintió desfallecer, ahí estaban Ginny y Luna. Sentía los pasos de los mortífagos detrás de ella. Corrió lo más rápido posible mientras sacaba la moneda para enviar un mensaje a sus amigos, pero al darse cuenta que no tendría tiempo se detuvo en seco y se dejo ver lanzando un confundus a cada uno de sus oponentes y al parecer surtió efecto, a excepción del hombre lobo.
-Vaya, creo cayo la primer presa –dijo Fenrir Greyback. Hermione no pudo reaccionar y solo cerró los ojos al ver que se lanzaba hacia ella pero escucho un ruido sordo. Era Remus Lupin quién había detenido el ataque con un hechizo no verbal.
Todo fue muy rápido, los hechizos venían a diestra y siniestra. Bellatrix, Fenrir, Yaxley y Draco contra Remus, Charlie y Tonks. Veía como Draco usaba hechizos defensivos pero sin atacar y la miraba de tanto en tanto desesperado. Ella junto a Charlie aturdían a Fenrir pero era muy hábil y fuerte. Tonks cayo aturdida por Bellatrix y Remus la ataco antes de que terminara de pronunciar el hechizo mortal que lanzo a su prometida.
-Bombarda Máxima –Lanzo Hermione furiosa por el intento de asesinato de Bellatrix a Tonks, su sobrina. Rápidamente el techo cedió y comenzaron a caer escombros dejando a cada bando de lados opuestos, esto les dio tiempo a los aurores para correr y ponerse a salvo.
-Buena idea Hermione –Le dijo Charlie –Esto nos da tiempo de ir por los demás -¡Alastor! –Grito sorprendido, pues a lo lejos lo distinguió con un grupo de chicos: Ron, Neville, Ginny y Luna
-Me los encontré merodeando –Dijo el mago molesto – ¿Y a ustedes que les pasó? –Les pregunto mientras su ojo móvil los escaneaba
-Nos están atacando, hay que avisarle a Kingsley –lo apresuro Remus
-Chicos, será mejor que se oculten, nosotros nos encargaremos de esto –ordeno Moody
-No nos iremos, también ayudaremos –Respondió Ron
-Tercos como siempre, sólo les advierto que si van a ser un problema más que una ayuda, será mejor que se retiren de una vez –Advirtió Alastor Moody
-Claro que no, aunque no parezca podemos ser de gran ayuda –declaro Neville Longbotom muy seguro de sí mismo, o quizás muy seguro por la poción.
-Alecto y Amycus fueron hacia los dormitorios de Slytherin, iban por los nuevos mortífagos ¡Debemos detenerlos! –Alerto Hermione interrumpiendo la conversación.
-Iré por ellos –Sentenció Alastor.
-Iré contigo –intervino Tonks –Ustedes chicos deberían irse a sus dormitorios, Kingsley viene en camino y Remus y Charlie se quedaran aquí, no tardaran mucho en derribar ese muro.
-No nos iremos, también estamos en esto. Los acompañare a la guarida de esas serpientes –Determino Ginny y su hermano y luna se le unieron.
Hermione veía caer las piedras, trataba de divisar las voces y entender sus diálogos pero era imposible. Todo se reducía a simples ruidos sin sentidos.
-Eres una bruja poderosa Hermione –La felicito Charlie –Esos mortífagos la están viendo difícil tratando de derribar ese muro.
-Lástima que sólo es temporal
Después de un rato el muro de piedras se derribo y de ellos emergió Fenryr Greyback de un salto, abalanzándose contra la castaña, esta reacciono rápidamente y con un hechizo protector, el cave inimicun, repelió a Fenryr Greyback.
-Quédate junto a Neville y háganse cargo de los demás –ordeno Charlie pero Remus lo auxilio ya que Greyback resultaba muy fuerte aun en su forma humana.
Bellatrix, Yaxley y Draco no tardaron en aparecer entre el hueco que había hecho el hombre lobo y Neville en un arranque de coraje no dudo en enfrentarse a la opresora de sus padres, dejando a Hermione al frente de Draco y Yaxley. Vio la duda en Draco y con un movimiento rápido le lanzo un desmaius, así le evitaba la presión de no saber qué hacer. Hasta ese momento todo parecía controlado, Hermione había logrado aturdir al mortífago y Neville había esquivado las maldiciones de Bellatrix. De repente alguien tiro de ella pero logro mantener el equilibrio, era Pansy Parkinson.
-Everte statum –Pronunció Ginny haciéndola caer hacia atrás pero la mortífaga aun en el suelo, levanto su varita y le lanzo un avada kedavra que la pelirroja esquivo por poco. La castaña al ver esta acción y sin detenerse a pensar la jalo de los cabellos y le lanzo un puñetazo en la cara dejándola inconsciente.
-Nunca te atrevas a intentar herir a mis amigos –lanzo furiosa ante la chica que yacía inconsciente en el piso
-¡Vaya Hermione! Más efectivo que un desmaius –se detuvo a contemplar a su atacante –y doloroso –rió, pero de pronto se detuvo en seco al ver como Remus era lanzado al aire y su hermano siendo vencido por Greyback quién estaba encima de él, lastimando con sus uñas el rostro y cuello del chico y estaba a punto de morderlo.
-¡No! –Grito – ¡Déjalo en paz! Petrificus totalus –pero no hizo efecto el hechizo de la pelirroja.
-Hagámoslo juntas Ginny –sugirió la castaña, y ambas pronunciaron el hechizo deteniendo al hombre lobo que se aproximaba a ellas.
Arnold Yaxley se había reincorporado pero Kingsley había aparecido deteniéndolo. De pronto Hermione escucho la maldición mortal de labios de Bellatrix y Neville logro esquivarla pero al hacerlo la desvió hacía Hermione quien era la que quedaba de camino, pero no se percato de ello, sólo sintió que era empujada y cayó junto con su alguien al suelo. Era Draco Malfoy, quien había recuperado el conocimiento y la había salvado. Observo la mirada sorprendida de Bella y sus amigos.
-¿Qué hiciste? ¿Acaso eres un traidor? Esa sangre inmunda merece morir –grito fuera de si la tía de Draco –Sectusempra –Dirigió una vez más a la castaña
-Protego horribilis –defendió Draco
Hermione estaba pálida, no lo podía creer, Draco se había descubierto por defenderla. Al parecer la suerte se estaba terminando. Kingsley había detenido por fin a Arnold Yaxley y Neville seguía atacando a la mortífaga pero esta lo esquivo y fue tras ellos dos. Draco la tomo fuertemente de la mano y corrieron esquivando las maldiciones que la tía de Draco iba lanzando. Se detuvieron topándose con algo mucho peor. Alecto, Amycus, Blaise Zabini, Theodore Nott, Vincent Crabbe y Gregory Goyle peleando contra Tonks, Moody, Luna y Ron.
-impedimenta –lanzo el rubio contra Alecto, quien estaba a punto de vencer a luna –petrificus totalus –sentencio para terminar de detenerlo
-¿Qué rayos ocurre aquí? –pregunto Ron, quien ya había dejado inconsciente a Crabbe y destruido la varita de Goyle provocando su huida.
-Después les explicare, pero Draco no es nuestro enemigo –menciono la castaña a su amigo
-¿Qué no es nuestro enemigo? -la increpo airoso –Escuche que fue él quien dejo entrar a los mortifagos
-Desmaius –dirigió el rubio a Zabini dejando que Tonks venciera a Nott.
Todo parecía a favor, Alastor Moody había desarmado a Amycus y Bellatrix no había aparecido, a Hermione se le hizo un nudo en la garganta al imaginar que se había dirigido a la torre de astronomía. De pronto apareció Snape y los aurores se sintieron aliviados hasta que el los petrifico y desarmo a los alumnos de Griffyndor.
-¿Piensas quedarte ahí Draco? Sígueme –el rubio lo siguió pero Ron y los demás no alcanzaron a reaccionar al ver la actitud del profesor Snape y percatarse que no estaba de su lado. Hermione sin embargo los dejo irse sin intentar algo más, ya que era la única que sabía la verdad.
-Malditos traidores –y se dirigió furibundo a la castaña -¿Cómo podías confiar en él? Esquivar unos hechizos no lo hace de nuestro bando
-El salvo a Hermione de la maldición imperdonable –interrumpio Ginny que acababa de llegar a la escena –Hermione perdí a Bellatrix de vista, debe haber huido. Vine acá para ayudar.
-No te preocupes Ginny, creo saber donde esta, iré tras ella y mientras quédate junto a Luna y Ron para despetrificar y auxiliar a Tonks y ojo loco.
-¡No! Iré contigo, no te dejare sola –y ambos echaron a correr, el pelirrojo siguiendo los pasos de la castaña.
Ambos corrían de prisa pero aun faltaba mucho para llegar a la torre de astronomía ya que se encontraban pisos más abajo. Ya habían recorrido muchos pisos y ambos estaban sin aliento, sólo faltaba un par de pisos más pero el pelirrojo detuvo el camino de la castaña tomándola por el hombro.
-Hermione espera –susurro el chico pálido –Alguien ha muerto
-¿qué dices? –y el chico sólo se limito a señalar la ventana y Hermione pudo observar la marca tenebrosa erigida tenebrosamente en el cielo.
-No, no –y echo a correr de nuevo mientras miles de pensamientos se arremolinaban en su mente ¿Acaso el director ya había llegado? ¿O podría ser alguien más del colegio? Sabía que el destino del director ya estaba trazado pero aun así no se hacía a la idea, no quería que muriera, y el pensar que alguien más había sido asesinado la llenaba de una opresión incontrolable y pensó en su rubio y sin darse cuenta comenzó a llorar. Todo era demasiado para ella, el tener que guardar secretos, el ser incapaz de hacer algo más por Dumbledore, el no tener la sabiduría necesaria para saber cómo actuar y el temer que alguna de las personas que amaba estuviera en peligro.
Al llegar la escena era extraña, Dumbledore estaba sólo y Lestrange tenía inmovilizado a Draco quien parecía querer zafarse de cuerdas invisibles. Esté al ver a la chica se puso pálido.
-Váyanse de aquí –les grito el rubio y Bellatrix comenzó a reír.
-No querido sobrino, mejor que observen la escena –y de un movimiento hizo volar la varita de los chicos –No se atrevan a dar un paso si no quieren que cambie de opinión y los destruya con un movimiento de mi varita.
-Profesor, deténgala –pidió Ron
El profesor Snape levanto su varita pero no la dirigió a Bellatrix sino al director quién estaba desencajado, débil e incapaz de mantenerse en pie, sosteniéndose apenas con la escoba que llevaba en las manos.
-Por favor Snape, que no les hagan daño…por favor ayúdame, acaba con esto -suplicaba
-Avada kedavra –fue lo único que se escucho salir de los labios del profesor y un rayo de luz verde impacto el cuerpo del director haciéndolo caer.
-No- grito el pelirrojo sin control cayendo de rodillas mientras Hermione lloraba en silencio. De pronto apareció Harry quien se encontraba debajo de la capa invisible y quien había sido petrificado por el director pero al morir el hechizo dejo de surtir efecto.
-Maldito traidor –y se abalanzo sobre Snape pero este lo hizo volar con un hechizo silencioso y con otro petrifico a Ron al ver que también se abalanzaba contra él.
-No entiendes nada Potter –lo miro con desprecio –Tú nunca podrás contra mi –y volvió a hacerlo caer al ver que se reincorporaba y antes de que intentara levantarse salió corriendo, Harry fue tras él pero en cada tanto el profesor lo esquivaba hasta que salió del castillo y se perdió en la oscuridad.
-Adiós, nuestra misión ha acabado –dijo la mortífaga mientras llevaba tras de sí a Draco–la castaña quiso detenerla pero no logro recuperar su varita a tiempo pues alguien la había detenido rodeando su cuello con un brazo.
-Tú vendrás conmigo –fue lo único que escucho decir a Pansy Parkinson quien la inmovilizo con cuerdas invisibles.
Ambas mujeres caminaron con sus rehenes y amenazaron con matarlos si no se apartaban de su camino o hacían cualquier movimiento en falso. Necesitaban salir del castillo pues dentro de el era imposible aparecerse.
Con impotencia vieron como su amiga, Hermione Granger desaparecía a lo lejos. La suerte se había terminado.
