Complicidad maternal

No sabía si sonreír inocentemente, desaparecer o tener el poder de Daemon Black para congelar el momento y salir huyendo. De todas las maneras que tenía pensado decirle a mi mamá sobre Ranma, esta era la menos indicada.

Haberme encontrado en pleno romance en su cocina no es muy bien visto. Intenté descifrar su estado de ánimo por medio de su mirada, pero su rostro estaba en blanco. Como si se hubiera quedado sin emociones.

Hubo un silencio prolongado cuando llegó. Ranma estaba tan sorprendido como yo que se congeló en su lugar.

Tenía pensado hablar antes que ella, hasta que escuché su voz.

- Ranma, ¿Puedes dejarme a solas con Akane, por favor? - exigió.

Él apretó mi mano como señal de apoyo.

- Señora Tendo, yo quisiera decirle que...

- Necesito hablar con ella, por favor retírate - lo interrumpió con autoridad.

Soltó mi mano y me rodeó para salir de la cocina. Cuando cruzó a lado de mi mamá, ella no se tomó la molestia de verlo. Sus ojos estaban enfocados en mí lo que me ponía muy nerviosa.

Miré sobre su hombro y Ranma se encontraba a unos pasos detrás de ella lanzándome una mirada de "Lo siento". Asentí con discreción y se fue un poco molesto.

El ambiente comenzó a sentirse pesado a mí alrededor. Hasta el aire que respiraba lo sentía tenso.

Mi mamá entró completamente a la cocina, recargó su espalda en la cocineta y se cruzó de brazos. Mantuve mi distancia para evitar que me agarrara de lo cabellos y me arrastrara por el piso o que me lanzara en la cabeza los platos que se encontraba detrás.

Estábamos cara a cara pero con la mesa entre nosotras. Así tendré tiempo de correr si se convierte en hulk o algo parecido.

- ¿Y bien? ¿Tienes alfo qué decirme? - rompió el silencio.

La neutralidad de su voz me confundió. Sé que mi mamá no es tan estricta como lo es mi papá pero aún así tiene su carácter de miedo.

Secando mis manos sudorosas en mi short, tomé una respiración profunda.

- Desde hace unos días estoy saliendo con Ranma - contesté sin balbucear.

Este era el momento de decírselo. No podía justificarme con una mentira. Solo complicaría las cosas. Es mejor que sepa la verdad.

Frunció el ceño y me miró furiosa. Es el fin, se pondrá a gritar y me dará unas buenas bofetadas hasta dejarme rojas las mejillas.

Se acercó al otro extremo de la mesa colocando sus manos sobre ella tratando de calmar su enojo.

- ¿desde cuando? - cuestionó luego de haber dejado salir un suspiro.

Comencé a contar en mi mente. El domingo fue cuando nos declaramos el uno al otro. Y contando hasta el día de hoy, llevamos seis días de noviazgo.

Pero me he sentido atraída por él desde que llegó a pesar de que al principio lo detestaba.

- Hace una semana - murmuré apenada.

- ¿Y cuando pensabas decirme? -

Sus preguntas eran cada vez más capciosas. Me sentía en la comisaría siendo interrogada por un detective a causa de un delito grave.

No sé si este caso se considere exactamente grave. Pero desde los ojos de mi mamá, lo era.

- No quería que te enteraras de esta forma - dije en mi defensa.

Desviando la mirada, cerró los ojos y con sus dedos apretó el puente de la nariz.

- ¿Es la primera vez que hacen esto? - preguntó refiriéndose a la escena en la que nos encontró.

Mierda. ¿Ahora que? Mi mamá no es estúpida. Si le digo que no, la haré enfurecer más. La manera en la que nos descubrió besándonos con tanta confianza era suficiente para que cualquiera creyera que no era la primera vez.

- No - susurré, bajando la mirada para que no notara mis mejillas sonrojadas de vergüenza.

- Sí tú papá hubiera entrado a la cocina en ese momento ¿Sabes cómo reaccionaría? - me regañó.

Levanté mi vista y la miré. Si fuera él quien nos hubiera descubierto, ahorita estaría viviendo debajo de un puente o algo peor, me enviaría con mi tía Helen.

- Lo siento - logré decir.

Asintió y rodeó la mesa. Cuando llegó a mi lado cerré los ojos esperando que la palma de su mano hiciera contacto con mi mejilla.

- Akane, abre los ojos, no voy a golpearte - la escuché decir.

Alcé mis parpados y la miré. Tenía ganas de abrazarla y darle las gracias por ser tan comprensiva pero el enojo seguía en su rostro.

- Escucha, yo no puedo ocultarle a tú padre lo que vi hace unos momentos.

No, no. Todo se irá si se lo dice. Y empezará con correr a Ranma de la casa junto con Nodoka. Bueno no se si es capaz de hacer eso, pero conociéndolo como se enoja, es posible que lo haga.

Comencé a preocuparme, esta sensación era peor que cuando el profesor esta a punto de entregarte la calificación de un examen en donde sabes que lo reprobarás.

- Mamá... - supliqué con temor.

- No se lo diré - me interrumpió - No quiero echarle a perder la noche de hoy.

Suspiré con alivió sintiendo como mis hombros se relajaban.

- Pero.. - comenzó, oh no - Cuando la fiesta termine, le dirás sobre lo que tienes con Ranma ¿De acuerdo?

Su propuesta no me ponía muy feliz. Pero por lo menos podré pasármela bien esta noche. Y mi mamá tenía razón, la fiesta de hoy era por el esfuerzo de mi padre en su trabajo. Así que será mejor que acepte.

- De acuerdo - asentí

- Y también necesito hablar con Ranma -

- No es necesario - comenté nerviosamente. No iba a permitir que mi mamá lo invadiera de preguntas raras y vergonzosas.

- Esta bien.. y estarás castigada por haber mentido - alzó sus cejas y caminó hacia la despensa.

- Pero no mentí solo oculté la verdad - me justifiqué

Me miró en modo de advertencia, mientras se preparaba un té.

- Aún así te mereces un castigo - replicó agregando azúcar y disolviéndola con la cuchara que se encontraba dentro del vaso.

- ¿Limpiaré la casa por todo un año? - pregunté haciendo una mueca.

- Eso y cuidaras a los hijos de la Señora Rusell cuando lo necesite - avisó sentándose en la silla.

Bufé a la vez que masajeaba mis sienes. Podré hacer limpieza pero no creo poder soportar ser niñera de nuevo. Esos niños deben ser cuidados por expertos como militares o algún psicólogo.

Sinceramente esperaba algo peor pero me conformo con eso. Aparentaré que es el peor castigo del mundo. Que no se haya transformado en un ogro me sorprendió un poco. Ni siquiera me gritó. Tal vez está entendiendo que tengo edad "adecuada" para ser responsable sin accidentes.

- ¿Qué piensas sobre mi noviazgo con Ranma? - quise saber cuando nos quedamos calladas.

Levantó la vista y me miró frunciendo el ceño. No es buena señal. Dudó por unos segundos y luego su rostro se suavizó.

- Ranma es un buen chico pero tal vez necesitan convivir un poco más antes de llegar a la etapa de una relación amorosa -

las palabras de Nodoka llegaron a mi mente ¿Por qué pensaban que era necesario esperar? Estoy consciente que un mes es muy poco tiempo para conocer a alguien. Pero eso realmente no importa. Nunca terminas de conocer a las personas aunque lleves años conviviendo.

Llevaba más de un año conociendo a Shinosuke ¿Y qué pasó? Resulto ser un completo imbécil. Tal vez Rama sea diferente a él y no lo sabré si no me arriesgo a comprobarlo.

- Lo quiero mamá - dije orgullosa de mi sentimiento.

Levantó sus cejas con sorpresa al escucharme. Dejó salir un suspiro y me mostró una media sonrisa.

- Respeto eso, es solo que no quiero que salgas lastimada. Pero si es lo que quieres, lo entiendo - expresó con preocupación.

Acercándome a ella, levanté mi brazo y la coloqué alrededor de sus hombros.

- Gracias - me incliné para completar el abrazo.

Una de sus manos palmeó mi brazo con suavidad.

- ¿Se están cuidando? - preguntó con intriga.

Ay no, ya va a comenzar con eso.

- Mamá.. - murmuré a la vez que me alejaba.

- No estoy lista para ser abuela - dijo con seriedad.

Y yo no estoy lista para ser mamá. Para eso faltan muchos años. Muy a penas puedo cuidar con los niños por unas horas no me imagino si tengo que cuidar a mi propio hijo todo el día. Aún no tengo esa paciencia.

Negando con la cabeza guardé en el refrigerador el pedazo de pastel que se había quedado olvidado en la mesa.

- Akane, no respondiste mi pregunta - insistió luego de darle un sorbo a su bebida. Me giré ofendida. No era necesario hablar sobre eso. No hemos ido más allá de los besos y caricias.. todavía - Porque si no, tendré que hablar seriamente con Ranma para exigirle que use protección. -

- Mamá.. - gruñí pasándome las manos por la cara ocultando mi frustración.

Esto se esta volviendo incomodo.

- Deben cuidarse. Akane, él ya está en la edad en la que debe saber como ponerse un cond.. - la interrumpí inmediatamente.

- ¡Soy virgen! ¿Contenta? - lo dije tan fuerte que no dudo que Ranma lo haya escuchado.

Se tranquilizo y me miro aliviada.

- Gracias a dios. -murmuró levantando las manos al aire.

Me reí. Tal vez se imaginaba que era uan de esas chicas que se acuestan con el primero que ven. No soy tan fácil como ella cree.

- No lo seré por mucho tiempo - comenté divertida.

- Debes esperar hasta el matrimonio - advirtió - Yo me entregué a tu padre el día que..

- No necesito detalles - dije mientras me dirigía a la puerta de la cocina.

Justo cuando iba a salir, Nodoka apareció.

- ¿Ya se lo dijiste? - me preguntó al ver a mi mamá sentada con su té en la mano.

- No pudiste decírmelo a mí, pero si se lo contaste a Nodoka - dijo mi mamá con celos.

Nada más falta que las dos se enojen por mi culpa.

- No lo hizo - comentó Nodoka - me enteré por mi misma cuando los encontré un día muy cariñosos aquí en la cocina.

Mierda. Esto es demasiado embarazoso. Mi cara va a explotar de ardor si sigue dando detalles innecesarios.

- Que coincidencia, hace un momento tuve que enterarme de la misma forma - comentó mi mamá un poco divertida.

Nodoka se acercó a la mesa y se sentó a lado de mi mamá. No iba a seguir escuchando como hablan sobre mí sobre como me descubrieron con Ranma.

Me despedí de ellas entre dientes y subí las escaleras. Me dirigí a la habitación de Ranma y cuando di el primer golpe a su puerta, abrió.

- ¿Qué pasó? - preguntó preocupado.

Su cabello estaba más alborotado de lo usual. Estaba segura que había pasado sus dedos varias veces a través de su cabellera intentando pensar en las posibles maneras en las que mi mamá pudo reaccionar cuando se fue.

Le conté lo importante. Al parecer mi mamá no impactó como esperaba pero era preferible que escucharla gritar como loca. Decidí omitir la conversación en donde tuve que hacerle saber de mi virginidad seguía intacta. Ranma ya lo sabía pero no quiero volver a repetirlo.

- Esperemos que tu padre sea igual de comprensivo que tu mamá, eso facilitaría las cosas - comentó con una mueca.

- Eso lo sabremos cuando se lo diga -

- Tal vez si yo hablo con él podría aceptar - sugirió mientras se recargaba en el umbral de la puerta.

Definitivamente no. la noticia de que su única hija le ocultó por una semana que nuestro "Huésped" es su novio, no tomara muy a la ligera y menos cuando mi mamá le haga saber que nos encontró en una situación muy comprometedora. Lo ultimo que querrá ver es la cara de Ranma. Así que esa opción queda fuera de la lista.

- A mi me corresponde primero hablar con el - contesté y dejó salir un suspiro.

- Pero yo soy el que esta saliendo contigo y hasta donde yo sé, los chicos son los que hablan con los padres de la novia para pedir permiso - comentó a la defensiva.

- Si, pero estamos hablando de mi papá. Una persona sobreprotectora que tiene cambios de humor repentinos. Y no quiero que insistas, yo hablaré con el - dije decidida.

Pasó sus dedos sobre su cabello y asintió. Luego de un momento se acercó a mi espacio personal y rodeó sus brazos alrededor de mi cintura. Levantó la vista mostrándome una sonrisa coqueta que hipnotizaría a cualquiera.

- Así que... ¿Cómo está eso de que no serás virgen por mucho tiempo? - preguntó arqueando las cejas y mirándome con picardía.

Eso me confirmo que había escuchado esa parte de la conversación.


De nuevo otro capitulo:3 Espero que les guste 3

El siguiente capitulo se llamara "¿Ahora que?"