Capítulo 34: Que nunca se acabe lo nuestro

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Despertó un par de horas luego del parto por el llanto del bebé en el cunero junto a su cama. Exhausta y todo, se levantó, lo tomó en brazos y lo acercó a su pecho. Cuando el pequeño se acomodó a la nueva experiencia, Hermione se dio el tiempo de analizar el resto de la habitación.

Por la ventana entraban los rayos del un nuevo sol. Sus padres no estaban, probablemente se fueron durante el resto de la noche para poder cambiarse y regresar.

Ron y Ginny estaban en su lugar, ambos ignorantes del estridente llanto.

En la pequeña mesa junto a ella, encontró una bolsa de papel de su ya tan conocida cafetería y una taza de té caliente.

Maniobró como pudo para tomarlos sin molestar al bebé.

Dentro de la bolsa encontró como esperaba, sus galletas favoritas.

La puerta se abrió y por ella entró George— Malfoy las trajo poco después del parto.

Hermione asintió, tratando de ignorar el hecho de que su seno izquierdo estaba fuera de su bata de hospital—Lo supuse.—dejó las cosas de lado— ¿Y el resto?

—Harry fue a dormir un poco, no podía dejar a Zabini aquí así lo regresó a su jaula de oro. Tus padres se llevaron a Kiki con ellos para poder regresar luego de tomar una ducha y cambiar su ropa.

—¿Y Draco?—frunció el ceño

George se encogió de hombros— Fred estaba aquí cuando él vino.

Hermione volvió a asentir, esta vez incómoda por la ausencia del rubio.

—¿Hay algo que necesites?

—Una ducha y mi ropa me gustarían mucho.

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Blaise estaba enamorado de ese bebé. Era extraño reconocerlo, pero Blaise era un buen padre (incluso si era un horrible esposo y un amigo atroz) el cuidado que tenía con Aldo las pocas horas a la semana que tenía, era envidiable.

Fue un montón más de papeleo, pero lograron mantener los asuntos legales bajo control. Blaise tendría dos días a la semana bajo supervisión suya hasta que se sintiera segura dejando a su bebé con semejante monstruo, incluso sabiendo que Blaise jamás le haría daño al niño-

Blaise pagaba manutención que Hermione rechazó, pero tuvo que aceptar por condiciones establecidas desde su arresto domiciliario.

—¿No has sabido nada de Malfoy?—era extraño preguntarle a él sobre el rubio.

Blaise tardó un rato en contestar por estar hablando en Italiano con Aldo (nombre que por cierto Zabini había escogido)—¿Problemas en el paraíso?

—No estamo en una relación

Zabini se encogió de hombros como si realmente no le importara— Ha estado muy activo los últimos meses. Supe que estaba en Asia oriental. Quiere traer a algunos magos con experiencia en energía

Hermione solo escuchó "Está evitandote".

—¡Se rió!

Hermione sonrió a su entusiasmo desde el sofá donde descansaba.

Estaba exhausta. Ser madre de tiempo completo era un reto sin duda. Harry, Ron y Nott había sido de gran ayuda cuando Hermione era requerida expresamente por trabajos que nadie más podía manejar, y no ayudaba mucho que investigaciones suyas siguieran en desarrollo en el departamento de misterios cuando ella no podía supervisarlos como debería. En sus cavilaciones estaba cuando una mano la sacudió.

—Hermione—se despertó para mirar directamente a los oscuros ojos de Blaise y los curiosos miel de Aldo.

—Tiene los ojos de su abuela—mencionó poniéndose de pie. Blaise mantuvo al pequeño contra su pecho.

—Está hambriento—a regañadientes le entregó a Aldo que recibió a su madre con los brazos estirados.

—Nos vamos—le informó a Blaise. Se encaminó a la chimenea— Dile a Draco que quiero verlo ¿si?

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—¿Cómo está ella?—tenía el peor dolor de cabeza en el mundo. Literalmente. Bueno, no. No estaba seguro, apenas podía pensar.

—Cansada, sus senos son grandes. Está bajando de peso—se encogió de hombros. Recibió un golpe en la nuca.

—¿Potter está contigo?

—¿Por qué otra razón además de evadir mi tiempo con este indeseable contestaría a tu llamado, Malfoy?

Draco asintió reconociendo lo que le decían—¿Qué hace ahí?

—Viene a hacer su visita mensual para ver que no esté rompiendo ninguna de las cláusulas.

—Tienes el consuelo de que podría ser Weasley y no Potter.

—En realidad Weasley viene solamente cuando Potter está en alguna misión así que… no, de hecho no podría ser peor.—otro golpe sacudió la cabeza de Blaise— Dejando de lado a los despojos humanos—ladró entre dientes, claramente dirigido a Harry— ¿Solo querías saber cómo va el imperio que dejaste a medias para lamerte las heridas en un lupanar?

—También te pregunté cómo está ella

—Sabes tan bien como yo que no era eso lo que querías escuchar.

—¡Tú qué sabes sobre lo que yo quiero!—estalló de repente. El sonido de su propia voz lo hizo desistir de su cólera. Se recostó de nuevo sobre el sofá.

—Por cierto, lleva un rato removiendo mi curiosidad ¿Quienes son tus amigas?

Draco a ambos lados, un par de cuerpos desnudos dormían a cada lado.

—Este es un hombre—señaló con el pulgar antes de encender un cigarrillo.

Las cejas de su amigo llevaron a la base de su cabello por la sorpresa—Nos ponemos experimentales

—Cállate, ni siquiera recuerdo cómo llegué aquí.

—¿Qué fue lo que bebiste? ¿Dónde estás?

Malfoy se restregó la cara cansado, luchando contra el cansancio, la cruda y la migraña— Opio...creo. Es la casa de un amigo-socio en Laos.

Zabini silbó en apreciación, sonrió y sacudió la cabeza.

—Quiere verte—Draco gruñó.—Me parece que primero estaba preocupada pero ahora está furiosa—rió a carcajada limpia.

Malfoy trató de eliminar sus recuerdos de Hermione, prefiriendo incluso concentrarse en su estúpida migraña.

—¿Y el bebé?

—Aldo.—corrigió Blaise—Perfecto, es mi hijo ¿Qué más podrías esperar?

Draco volvió a gruñir cerrando los ojos.

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—¿Y? ¿Qué rayos está haciendo?—exigió agitando las manos rígidamente.

—Al parecer está… evaluando la calidad del producto.

—¡QUÉ ESTÁ HACIENDO!—exigió de nuevo.

—Fumando opio en un lugar cerca de Vietnam—cerró los ojos al terminar de decirlo.

Hermione hizo un ruido parecido al chillido de un gato al pelear.

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Ya eran casi tres meses desde la última vez que vio a Hermione.

Él sentía que iba al menos un año desde que desapareció del hospital luego de verla dormir tranquilamente con el bebé en un cunero junto a ella.

Era un hermoso bebé.

Pero no era su bebé.

—Estaba tan seguro que era mío—dijo con la cara entre las rodillas.

Tuan, un local que le traía comida de vez en cuando y con quién estaba actualmente fumando cannabis. Era un mago joven y tranquilo.

—¿Y no puede serlo?—preguntó mirando el techo.

—No.

—Tengo mucha hambre amigo ¿Quieres algo?

—No.

—Esperaba que tuvieras hambre y me trajeras algo en tu camino a la cocina.

—No tengo hambre.

—Bueno—suspiró, apartó el humo que se mantenía como una bruma en la estancia de su hogar al que invitaba al rubio a pasar la tarde al ser el único que hablaba inglés en la localidad.

Draco estaba perdiendo el gusto por el alcohol y las mujerzuelas, al beber lo único que lograba era despertar en lugares al azar por sus alcoholicos intentos de aparecerse en su puerta.

Las mujerzuelas no llenaban el espacio en su estómago. Esas mariposas ridículas que Hermione siempre le daba. Además el sexo oral de Hermione era insuperable.

Si no tuviera los ojos tan secos por los efectos del cannabis, lloraría.

—Draco hay alguien aquí que está preguntando por ti—Tuan señaló con el pulgar el marco de la entrada a la estancia-habitación en donde una voluptuosa, imponente y muy aterradora Hermione se erguía en un par de tacones de aguja, falda lápiz y una blusa elegante.

—Tuan—llamó al chico que se dio la media vuelta para salir del lugar sin quitarle la mirada de encima a la chica—¿Es normal que tenga alucinaciones con esta cosa?

La mirada de la bruja recorrió el lugar. El suelo estaba lleno de basura, latas vacías, plantas extrañas sobre todas las superficies, mantas en el suelo, sofá roído, y la única cama de la casa descansaba contra la pared contraria donde veía sin equivocaciones una mujer desnuda, roncando a medio día.

Malfoy siguió su mirada y levantó las manos apresuradamente— Ella no es m-

A Hermione no le importó, se dio la media vuelta y salió del apartamento.

—¡Draco! ¡Qué estás esperando! ¡Ve tras ella!—lo apresuró Tuan cuando entró y lo vio inmóvil en su lugar.

Medio asintió corriendo tras la bruja que gracias a su calzado y el huraño suelo rural no avanzó tan lejos del lugar.

—Hermione

La chica siguió caminando sin mirar atrás.

—Hermione

Una piedra se metió a su zapato, pero la ignoró siguiendo su camino con stilettos.

—¡Hermione!

Logró tomarla del brazo, darle la vuelta y sujetarla de los hombros.

—¿Qué haces aquí?

—Ser una idiota aparentemente.—Trató de soltarse, pero incluso en sus peores condiciones, Draco era más fuerte que ella.

—¿Y Aldo?

—¡Ah! ¿Ahora te interesa?

—Hermione—la sacudió exasperado.

—¡Suéltame!—en vano hizo un intento más.

—¿Cómo me encontraste? ¿Qué haces aquí?

Bufando, rindiéndose a la fuerza física superior que ejercía sobre ella, respondió—No fue difícil, eres un rubio casi albino que solo habla inglés en Laos, Malfoy.

—¿Cómo supiste eso?—meneó la cabeza confundido.

—¿Quieres soltarme?—le exigió molesta. Malfoy la miró escépticamente—No me iré, ya entendí—levantó las manos para apartarlo de ella.

No muy seguro, la dejo ir.

—Harry escuchó una conversación que tuviste con Zabini. Nadie ha sabido de ti en semanas. Incluso tus padres me contactaron. Soy la unica idiota que se preocupa lo suficiente por ti para venir a buscarte, pero me encuentro con que tu no necesitas ni quieres las atenciones de nadie, así que me voy. —sacó su varita del bolso de mano que cargaba. Malfoy puso una mano sobre la suya.

—¡Espera!

—¡Qué! ¿Ahora qué?

—¿Y Aldo?

Hermione chilló contra el cielo antes de gritarle a la cara—¡Eres exasperante! ¡No me busqués si regresas alguna vez a tus cabales!

De un manotazo se apartó y antes de dejarlo hacer cualquier cosa, apareció de nuevo en la oficina del gobierno mágico en Laos, en donde su indumentaria era tan extraña como en la zona rural que acababa de visitar.

—"Arréglate Hermione, es una reunión importante"—se mofó— Ya te pondre yo esta falda y zapatos cuando te subas a la escoba Harry Potter.

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El 15 de Septiembre me ganó así que no me di el tiempo (ni la sobriedad) para publicar.

Mil perdones

Este fin de semana que recien pasó me la pasé haiendo tarea (todo para enfermarme hoy) así que no subí ni sabado ni domingo (como ya deben de saber).

Mil perdones

Voy a seguir escribiendo en este momento para ver si puedo sacar al menos un par de hojas del siguiente capitulo, o terminarlo o algo.

Espero poder subir el siguiente el jueves. No esperen mucho, ya me conocen.

Las amo.

Bye-bye ヽ('∀`○)ノ

P.D.: Entiendan a mi pobre blondo, ya se veía con perro y carro.