Charlar con ella


Caminó lentamente hacia Lily, mientras miraba lo que había ganado en las adivinanzas. Un bonito silbato que se iluminaba y hacía sonidos diversos. Además de una larga bufanda, que su abuela materna, había tejido.

No sabía como enfrentarla.

- Lily. ¿Podemos hablar, un momento?

- ¡Claro, Sevie! Uy, qué frio hace. Toma, mi bufanda. Nos enrollaremos en ella para calentarnos.

Severus asintió, mientras se inclinaba para que ella lo rodeara con su bufanda. Sonrió al mirarla, sentarse sobre un gran muro. la levantó del suelo y la dejó allí, mientras se paraba frente a ella.

- Lily, no soy quién crees que soy. En cierta forma, tu hermano James tenía razón. Yo no soy un niño, precisamente.

Lily lo miró sin entender y quiso hablar, pero Snape negó con la cabeza y suspiró, para continuar con su predicamento.

- Soy un hombre mucho mayor. Conocí a tu abuela paterna, Lily Evans Potter. Sin embargo, soy presa de una maldición y me regresaron a esta edad, con la esperanza de curarme y mantenerme a salvo. Por eso sé tantas cosas distintas y puedo hablarte de tu abuela, con propiedad. Y de tu familia. Incluyendo a Draco y a la señora Malfoy. Es decir, Hermione.

- Pero, Sevie. ¡Seguro has tomado mucho ponche! Mi mami no me deja tomarlo, pero dice que es rico y dulce. Delicioso.

- No, Lily. Estoy hablando enserio- dijo con seriedad y Lily se encogió en su lugar- Fui un hombre malo, herí a tu abuela, pero juro que no sabía lo que hacía. no sabía lo que hacía, hasta que te vi. Herí a tu padre, maltraté a tu tía Hermione. A todos los que conoces. Hace mucho que no...

- ¿Por qué, Sevie? ¡Dijiste que no eras malo!

- No. Nunca dije algo como eso, tú querías creerlo.

- ¡Pero yo no creo que eres malo, Sevie! Eres mi mejor amigo. ¡Eres mi hermano mayor!

Severus respiró en silencio, mientras la voz de Lily se volvía cada vez más agitada. Podía alterarla, su corazón podía salir lastimado. Apartando el hecho de hacerlo, sentimentalmente.

- Nunca pretendí ser familia de ninguno de ustedes- notó que Lily iba a replicar y se adelantó- hasta que los conocí. Todo cambió. Todo dejó de importar y entonces, entendí la verdad de las tantas cosas que Albus Dumbledore solía decirme y yo quería escuchar.

- Sevie...yo...

- Y ahora, quizá suene impropio e increíble, pero dependo de ello...para vivir. no puedo explicarte algunas cosas, pero...- levantó la manga de su brazo izquierdo y le mostró la vieja marca tenebrosa- nunca detesté más, tener esto, que en este preciso momento.

Lily se llevó las manos a la boca y unas pequeñas lágrimas se notaron en sus ojos.

- ¡Tú eres como esos hombres malos que quieren llevarse a Scorpius y a su hermanita!

- No. Yo solo estuve con ellos, por error. Porque creí tener amigos, aliados, pero solo tuve problemas. Solo tuve heridas. Perdí a tu abuela y no quisiera...

Lily se bajó de un salto y eso, lastimó su cuello con la bufanda. Se la quitó violentamente y lo miró con rabia.

- ¡Eres malo, Severus! ¡Eres malo y ya no te quiero!

Se lo esperaba, tampoco creía que escucharía la verdad y se reiría o le agradecería por haberle mentido. Se había ido llorando y había mirado, que su madre le preguntaba qué le ocurría. Lo miraba, mientras le contaba. Lo señalaba e incluso Harry, era partícipe de la situación.

Al menos no tenía que decirle que debía crecer. Harry caminó hasta su presencia y lo miró en silencio.

- Le agradezco que fuera sincero con ella. Lamento que...

- Está bien, supongo que tenía que pasar.

- Ginny se la llevará a dormir, es probable que esté cansada y eso la irrite. Cuando despierte, quizá reconsidere sus palabras.

- Descuide, Potter. Puedo lidiar con eso. Pude lidiar con las palabras de su madre.

La fiesta dejó de ser divertida, para muchos. James lo había amenazado y Scorpius había salido en su defensa. Ya lo sabía todo. Los niños dispuestos a pelearse, fueron separados por Draco. Albus no sabía qué creer y lo miraba con cierto recelo. La unidad familiar, acababa de romperse.

Y mucho más cuando estaba sentado en el mismo muro y Hermione permanecía a su lado, contemplando el cielo. Cuando escucharon a Ginny que corría hasta su esposo. Parecía nerviosa.

- ¡Harry! Es Lily. Tiene problemas cardíacos otra vez. Respira muy agitadamente y está sonrojada. Está sudando...

Se bajó del muro de un salto. Quizá ella ya no lo quería o no quería volver a verlo, pero no la vería morir.

No por su culpa.

Caminó hasta la habitación, aunque Ginny consideraba que no era una buena idea, porque podía alterarla. La miró en silencio, apartando las cobijas, tomando una de sus manos y suspirando. Estaba perdiendo la temperatura y parecía tener fiebre, aunque no tuviera. Aunque sus manos estuviesen casi frías y sus labios comenzaran a ponerse de una tonalidad morado oscuro.

- Lily, escúchame. No puedes hacerle esto a tus padres. Puedo irme, no volver jamás si eso esperas. Pero morir, no es la solución al predicamento.

Guardó silencio, esperando una contesta. No llegó, aunque su mano tembló lentamente. Sostuvo la misma con más fuerza.

- Lily, tienes que escucharme. Abre los ojos, despierta.

Esperó pacientemente, no se rendiría hasta al menos escucharla gritar que la dejara en paz. Permaneció quieto, mientras Ginny comenzaba a perder la razón y a llorar. James trataba de protegerla, era su hermano.

- ¡Apártate de mi hermanita!- le gritó, mientras lo empujaba de aquel lugar en el que se había detenido- si muere...¡será toda tu culpa!

- ¡Cállate, James!- chilló Albus y Rose soltó un gemido de nerviosismo. Charlotte trataba de no echarse a llorar, pero hipaba intentando respirar.

James bajó la vista hacia su hermana, mientras Scorpius ayudaba a Snape a levantarse. Había chocado con una mesa y resbalado torpemente.

- Despierta, Lily. Él ya no volverá a tu vida, ya no va a lastimarte.

- Severus...- escuchó y parpadeó rápidamente.

- Él ya no...

- Severus...

Ginny negó con la cabeza y contempló a su hijo James, que no entendía lo que estaba sucediendo. ¿Por qué su hermana continuaba llamándolo? La miró, mientras ella con su mirar, le ordenaba que se apartara y le abriera paso al hombre/niño. Snape lo hizo, como autómata. Sin preguntar. Se detuvo junto a la cama y sostuvo su mano. Una vez más.

Antes de decir o hacer algo, notó como se había levantado imperiosamente y le abrazaba, tratando de aferrarse a él.

- No quiero...que te vayas...Sevie. Quédate conmigo...por favor.

- No pensaba ir a ninguna parte, Lily.

- No...eres...malo, Sevie.

Sonrió, acariciando su brillante cabello rojo. Lily tosió con fuerza y descansó su cabeza sobre su hombro, con una sonrisa.

- Te quiero...Sevie...te quiero mucho.

Pasó el resto de la noche pensando, mientras Lily dormía. No había soltado su mano en toda la noche y Ginny continuaba detenida a un lado de ella.

- Gracias, profesor. Volvió a salvar la vida de mi hija.

- Ella hizo todo ese esfuerzo, sola. Yo no merezco el crédito de...

- Sí. Su amor, la salva. La cuida.

Al amanecer, descubrió que se había quedado dormido. Sentado. Ladeó la cabeza, para despertar su cuello y miró hacia la cama. Lily seguía dormida y parecía lucir mejor. Las medicinas y el descanso, la habían mejorado enormemente. Suspiró y antes de soltar su mano, notó que sus párpados vibraban lentamente.

- Sevie...te quedaste.

- ¿Qué otra cosa iba a hacer si amenazabas con no dejarme ir? ¿Qué sucedió anoche, Lily?

- Me sentí muy mal, creo que fui muy dura contigo Sevie. Scorpius me explicó tantas cosas juntas. Me dijo que eras una gran persona, que intentabas protegerlo. Que habías salvado a mi papi y que además, habías cooperado para que esos hombres malos se fueran. Solo que no había funcionado. Lo siento Sevie...no sabía que...

Negó con la cabeza.

- Está bien Lily. Estaba preparado para soportar tu odio. Al final, era mi culpa de igual forma.

- ¡Pero yo no te odio, Sevie! Tú me gustas mucho. Yo te quiero mucho.

- Tengo que crecer, Lily. Volver a mi forma normal. A mi edad adulta.

- ¡Pero, Sevie...! ¡Yo quiero ir contigo! Yo quiero crecer también, para estar contigo. Mami me dejaría ser tu novia.

Sonrió y colocó una mano sobre su cabeza. La contempló en silencio. Creía haber tomado una buena decisión.

- Pero no voy a hacerlo, Lily. No voy a crecer.

- ¿¡No! ¿Y los hombres malos, Sevie?

- Se enfrentarán a un viejo niño, que se las sabe todas. Y como mi edad es mágica, creo que tendré esta edad hasta que yo decida cambiar. Creceré cuando tú crezcas y entonces...podremos salir juntos. ¿Qué te parece?

Aquella niña, chilló de felicidad y en minutos estaba sentada en la cama, abrazándolo.

- ¡Te quiero, Sevie! ¡TE QUIERO!

Eso necesitaba.


Yeeh! me quedan tres capítulos para terminar. Si alguien quiere sugerir algo, comentar o algo más...puede hacerlo. Besos y cariños a todos. Gracias por todo lo que han hecho de este fic y por mí. Se les quiere mucho. Suerte y los veo pronto.