Caminé rápidamente hacia el baño sin importarme si pasaba o no a llevar a alguien. Debo haberle volcado a más de alguien su trago sobre la ropa pues escuché exclamaciones a lo lejos a mi paso, pero no me importaba. Sentía algo muy extraño, desesperante y cada vez más sofocante. Necesitaba quitarme la ropa y respirar.
Las luces de neón que indicaban que estaba cerca del baño, hicieron que me detuviera, no para admirar el color centellante y fluorescente con que parpadeaban, sino porque las veía bastante borrosas, demasiado para mi gusto. Nunca había visto algo tan borroso ni había estado tan segura que el trago me estaba jugando totalmente en contra.
- ¡Sakura! – gritó una voz masculina detrás de mi que no pude identificar de inmediato.
Miré hacia mi alrededor y divisé a Itachi dirigirse hacia mi.
Pensé ir hacia él en un momento y dialogar como alguien civilizado, pero el estado en el que estaba no me dejaba pensar con claridad en absoluto y comencé también a enfadarme con él al sentir que podía ser culpable de la especie de complot en la que estaban involucrados todos mis amigos.
- ¡No quiero hablar! – grité, importándome un carajo que un par de chicas que estaban ahí me observaran como si fuera la loca de turno.
Caminé dejándolo atrás, asumiendo que no tenía la intención de insistir demasiado, pero me equivoqué pues sentí nuevamente su voz detrás de mi oído, provocando que me detuviera, no porque ésta vez recapacitara sobre dialogar ni nada por el estilo, sino porque necesitaba cargármela con alguien y lamentablemente Itachi parecía ser el candidato perfecto en aquel momento.
- ¿Qué pasa? – exclamé con cansancio - ¡qué mierda ocurre ahora!
Itachi se detuvo y me miró con atención.
- Estás ebria Sakura… muy … - me comencé a reir.
- Ya… ¿y? – contesté - ¿cuál es la pregunta?
- Joder… - suspiró - …¡joder! – se acercó hacia mi - …Ino…Hinata... todos andan preocupados por tí…
- Lo siento… - solté irónicamente - …pero esta noche no estoy disponible para ser el caso clínico de nadie… así que si me disculpas…
Me giré para dejarlo en su lugar, pero me detuvo.
- Vamos… - dijo con voz calma - …hablemos…
Iba a lanzarle una bofetada, pero en el último minuto me arrepentí. Sentía mi cabeza a mil y mis latidos fuera de control.
- Tú mismo me lo dijiste…- me miró con cierta incredulidad - …sobre Sasuke… y tenías la razón… - lo miré con cierto recelo - …ahora déjame tranquila y dile a todos que se jodan que quiero estar sola…
Y me solté de su agarre con fuerza, pero ésta vez Itachi no me detuvo.
Volví a caminar perturbada como nunca, con la cabeza perdida… ¿a dónde iba? ¿por otro trago? ….sí, eso debía ser. Necesitaba otro trago, quizás con otro trago me olvidaba de lo que había ocurrido o al menos quedaba lo suficientemente inconsciente como para no recordar nada.
- Hola… - me senté con dificultad y la tipa que me había atendido antes me miró con algo de pena - …quiero un vodla…. no... - corregí, para mi misma - … un ¡vodka!
Aceptó el dinero y se fue a prepararme el trago. Al parecer se le había pasado lo comunicativa.
Me afirmé con los codos sobre la barra, tapándome la cabeza. Comencé a sentir nuevamente un jodido zumbido en el oído. Respiré hondo, tratando de calmarme y miré hacia mi lado derecho.
La barra estaba jodidamente llena de tíos solos bebiendo, tíos con una chica probablemente emborrachándola para llevársela a la cama y por otro lado, grupos de amigos haciendo lo que se estilaba a esas alturas de la noche: beber hasta morir. Me reí internamente pensando lo patética que me debía ver ahí, sola en un rincón bebiendo como una maldita adicta y pensé en levantarme y recuperar algo de mi perdida conciencia, hasta que escuché el sonido del vaso sobre la barra.
Era música para mis oídos...
- Aquí tienes… - habló la tipa entregándome el vaso.
- Gracias… - dije con desgano.
Antes de dar el primer y único sorbo que tenía pensado darle a mi trago, la mujer me interrumpió.
- ¿Andas sola?
Levanté la vista riéndome en su cara.
- ¿Eres lesbiana o qué? – dije groseramente.
De estar en su lugar me habría volteado o hubiese soltado un rosario digno de censurar, pero ella parecía más calma y porque no decirlo, bastante más sobria que yo.
Ignoré que posaba la vista sobre mí y el líquido pasó de un tirón por mi garganta, dejando un sabor amargo a través de ella.
Hice una mueca al notar lo mal que me sentía, pero no me importaba demasiado. Tenía fe que si seguía así, iba a lograr mi cometido: perder la conciencia.
Estiré mi brazo y la miré decidida.
- Otro más… - ordené.
Abrí mi cartera y en mi intento de buscar dinero para pagar, boté mi celular y el encendedor de Sai, en conjunto con la cajetilla de cigarros. No quise levantar la vista, pero tampoco me dio vergüenza agacharme a recoger mis cosas y con una dignidad que no sé de donde mierda saqué, me volví a sentar y le pasé el dinero.
- Mira… probablemente no sea mi asunto… - comenzó a decir la tipa estirando el billete – …pero creo que ya tienes suficiente.
La miré indignada y prácticamente le quité el billete de las manos.
- Querida, si no eres tú… voy y me atiendo con otra que sea capaz de hacer su trabajo…
Y me levanté del asiento a duras penas dirigiéndome con sabor cetónico hacia un grupo de chicos que estaba en la barra a un par de metros.
El sonido de la música en combinación con las voces de los tipos me dejó prácticamente sorda y finalmente, uno se interpuso en mi camino, haciendo de muro para que no pudiera seguir avanzado.
- Hola cabellos rosas… soy Elton – sonrió - …ven que la vamos a pasar bien.
Levanté una ceja y traté de hacerlo a un lado, pero el tío sí que tenía fuerza y yo en las condiciones en las que estaba, tampoco podía exigirle demasiado a mi fuerza bruta.
- Vamos… te compro un trago y lo haces gratis ¿no?
Seguida a su frase salió la risa grupal del conjunto de imbéciles que estaban con él y pude notar cómo se inflaba de pecho a lo más macho. Sí que me cabreó y sin pensarlo demasiado le lancé una bofetada como pude, pero tomó mi muñeca antes de que mi mano se impactara contra su cara. Fue entonces cuando lo miré con ira y me decidí a decirle algo.
- Prefiero que me de SIDA antes de meterme con un bastardo hijo de puta como tú que no tiene claro probablemente ni donde tiene las propias pelotas al hablarle así a una mujer, o quizás tu madre te jodió tanto desde pequeño que te acostumbraste a ponerle las manos a las mujeres de chiquito ¿no?
Escuché una especie de sonido extraño y el tipo me miró lleno de furia, pero antes de que me pusiera un dedo encima, la tipa de la barra le habló.
- Está ebria Elton… no te metas en líos estúpidos…
Era casi gracioso como el tipo carente de educación parecía ser el que se involucraba verbalmente con la chica perdida, pero sin importarme demasiado caminé haciéndolo a un lado de una vez por todas y me senté, esperando que la gente desapareciera o más bien yo lo hiciera.
- Quiero un trago… - le dije a una chica que atendía el otro costado que traía el cabello en una coleta.
- Lo siento… - me dijo con cara de pena - …pero no te puedo vender más…
- Un vaso de agua para ella y un ron para mí… - exclamó una voz ronca detrás de mí.
La chica miró al personaje que yacía a mis espaldas como si hubiese visto a un jodido actor de televisión.
Me apreté la cabeza rogando que el pabellón auricular me estuviese jugando una mala pasada, pero cuando se sentó a mi lado, supe de inmediato que era él.
Pensé en primera instancia levantarme e irme a beber a un bar de mala muerte donde fuera que no me pudiesen encontrar, pero al tratar de incorporarme me tambaleé de inmediato.
- No tienes derecho a andar pidiendo por mí… - solté desganada.
- Sabes que no tiene caso, ya no te van a vender más alcohol… - su tono era seco.
- ¿Y qué mierda estás haciendo aquí? – pregunté, tratando de hablar claro y no darle en la razón respecto a mi estado de ebriedad total.
- Vine… - se volteó a mirarme ligeramente - …tenía unos asuntos que discutir con Naruto… cosas urgentes y bueno, lamentablemente…
- Te topaste conmigo ¿no? – mi voz estaba cargada de resentimiento, el cual parecía aflorar a cada segundo que escuchaba su voz.
- Y con tu amigo también… - la tipa llegó con un vaso de ron y un vaso de agua, ante lo cual Sasuke le agradeció.
Noté en su rostro que probablemente él también estaba bebido o probablemente yo lo estaba tanto que creía que todos debían estarlo.
- ¿Mi amigo? – reí - …yo no tengo ningún jodido amigo… - bufé haciendo alusión a la escena de Ino y de Hinata.
- No te la cargues con gente que no tiene la culpa… - bebió un largo sorbo - …si quieres hacerlo, cúlpame a mi por venir… - y seguió bebiendo - …además, parece que no te hacen falta, te ví bastante bien acompañada.
No sé si fue el alcohol, el recuerdo de la escena o la ira, pero me levanté de un solo impulso sin siquiera darme el tiempo de pensar en lo que iba a hacer.
- ¡No sé en qué jodido momento creí que te podía importar algo o tenías algún puto atisbo de sensibilidad! – tomé el vaso de agua y en un segundo, se lo lancé a la cara.
Salí rápidamente de allí, sintiendo como la vista de todos los espectadores se posaba sobre mi nuca y me dirigí hacia el baño, con unas ganas de vomitar espantosas junto con la esperanza de que Sasuke Uchiha no fuese capaz de reaccionar a tiempo como para me siguiese la pista o que al menos se le quitaran las ganas de hacerlo.
Entré dando un portazo al baño y me fui directo a un cubículo, encerrándome dentro para luego afirmarme en la pared de rodillas y respirar acompasadamente una y otra vez para controlar el reflejo desagradable que estaba a punto de venir.
- Agua… ¡necesito agua! – dije con voz de enferma ya a éstas alturas.
Quizás no había sido tan mala idea que la tipa se negara a venderme otro trago…
Salí del cubículo decidida a reponerme sin vomitar, pero cuando vi a Sasuke afirmado en el lavabo, de espaldas al enorme espejo, las nauseas se acentuaron aún más.
- ¡Joder! – exclamé al observar su camisa y su cabello aún algo empapado.
Su rostro no denotaba ningún sentimiento, no daba una pista de lo que pensaba ni de nada, así que tratando de no hacer un ridículo monumental caminé hacia el lavabo, pero mi ansiedad se incrementó al ver que había cerrado la puerta del baño con seguro.
Quería vomitar, sí que quería hacerlo, pero no creí que hacerlo encerrada en un baño con él fuera un recuerdo que quisiera conservar para el resto de mis días, así que caminé natural hacia la puerta de salida, con la intención de volver a casa y finalmente darme el descanso que mi cuerpo pedía a gritos tomara, pero me detuvo con fuerza y bastante poca sutileza, de la muñeca.
- No vas a ningún lado… - su voz estaba cargada de furia.
Quizás sí la había cagado finalmente…
- Me duele… - dije intentando soltarme de su agarre.
- ¿Te duele? – repitió con ironía - ¿a ti te duele?
Volví a intentar que me soltara, pero por el contrario, apretó aún más la muñeca.
- Sí… me duele… así que suéltame o voy a gritar como loca… - le advertí.
- Lo de loca está demás… ya pareces una profesional – replicó.
Su comentario causó que mi marcador de ira se fuera por las nubes.
- Entonces suéltame y juro que no te vuelvo a joder con mi locura… - lo miré fijamente.
- ¿Y a dónde vas a ir? – me comenzó a acercar hacia él - ¿te está esperando tu amigo afuera? ¿seguirás con el baile?
Dentro de mi cabeza intenté formar una idea coherente frente a sus palabras, para responder algo que tuviera sentido.
- Sí… - sonreí - …voy a ir a bailar como nunca, nos vamos a tomar un par de tragos y luego nos vamos a ir a su apartamento y me lo voy a coger en todos los sillones del puto living hasta cansarme… - levanté la muñeca y me acerqué a él - ¿porqué? – ladeé mi rostro - ¿te molesta?
Era extraño, estaba enojadísima y quería golpearlo, pero por otro lado, el decirle esas cosas no dejaba de causarme algo de morbo producto del puto alcohol.
- Estás jodida… - negó con la cabeza - …te voy a llevar donde Ino para que te vayas a casa… - terminó por decir.
Su respuesta, lejos de incrementar el sentimiento anterior, produjo que me sintiera con unas ganas enormes de abofetearlo y matarlo.
- No quiero… - resoplé - …no quiero nada… ¡¿qué no me oíste?
Me miró, dándome a entender que sí lo hacía.
- ¡Joder! – lo tomé del brazo - …me encierras en un baño no sé para qué mierda, me pseudo montas una escena de celos por darle un beso a un tipo y luego te digo que me lo voy a coger y tú… - apreté los dientes - … ¡¿tú me dices que me vas a llevar dónde Ino para que me cuide? ¡¿qué mierda tienes en la cabeza? ¡porqué no me dices que al menos te interesa coger conmigo! – sin poder evitarlo comencé a llorar…
Soy un puto desastre ebrio a morir que no se puede calmar…
Sasuke no decía nada y eso era como echarle leña al maldito fuego que tenía en mi interior.
- ¡Dilo de una vez maldito! – le grité llena de lágrimas - ¡di que al menos te gustaba coger conmigo! – empecé a remecerlo patéticamente - …al menos eso sí podías hacer conmigo…porque al parecer no soy lo suficientemente buena para ti como para que tengas una maldita familia conmigo, pero con mi madre es diferente ¿no? – reí con ironía sin poder controlar lo que estaba diciendo - …¡joder! Te ví tan mal ese día en el hospital y creo que es la única vez que hemos compartido algo real, pero el resto… ¡no es nada! ¡una mierda! – le grité - …entonces, dilo… al menos dí que no quieres que otro coja conmigo, al menos demuéstrame que eso sí te importa…
Comencé a perder el impulso y me soltó con brusquedad, pero antes de escucharlo decir nada, me vinieron las peores nauseas de mi vida y fui corriendo a un cubículo, cerrando la puerta con fuerza y comencé a vomitar.
El ácido me raspaba la garganta y mi estómago se apretaba tanto, que me dolía, pero no dejaba de tener conciencia que afuera de esa puerta, Sasuke seguía a la espera de nuestra pelea verbal y yo la verdad, comencé a sentirme knock out. No podía con sus respuestas ni con mi propia cabeza en ese momento. Era probable que mañana me arrepintiera de todo lo que le había dicho, pero al menos lo había hecho, quizás no de la forma más ortodoxa, pero no podía decir que me había guardado algo, aunque sabía que me faltaba mucho por decirle.
Minutos más tarde, salí del cubículo, luego de tirar la cadena y echarme el cabello hacia adelante nuevamente.
Mi visión en el espejo era decadente, aún más que la que había tenido en casa, pero Sasuke no decía nada. Quizás hasta asco le daba.
Fui hacia un lavabo, abriendo la llave para echarme agua en el rostro.
- ¡Abran la puerta! – gritó alguien desde afuera.
Ignoré el comentario y levanté la vista hacia el espejo nuevamente. Tenía el rímel corrido, lo que me creaba un par de falsas ojeras dignas de una prostituta y además, mi rostro estaba más pálido que el de un enfermo terminal.
- ¡Voy a llamar a seguridad! – volvieron a gritar.
Entonces Sasuke caminó hacia la salida y abrió la puerta, provocando rostros aptos para momento Kodak, en la cara del grupo de chicas que había estado probablemente insistiendo por entrar.
- Está ocupado… - les dijo - …vayan al del segundo piso.
Las chicas parecían entre atontadas y avergonzadas y salieron sin más, con lo que Sasuke volvió a cerrar la puerta, aunque ésta vez sin pestillo.
- ¿Ahora sí me puedo ir? – le pregunté en un tono algo más calmado - ¿o necesitas ver algo aún más decadente de mi parte?
Me sentía como la mierda y la alternativa de irme con Ino comenzaba a parecerme bastante atractiva.
- Es mi culpa… - dijo afirmándose en la puerta y mirando al techo - …yo la he jodido tanto que tienes la razón, nunca debí haber…
- ¿Ahora me vas a decir que también te arrepientes de haberte involucrado conmigo? – solté con el enojo que volvía a ser acrecentado cada vez que hablaba - ¡joder! ¿qué ya no me he humillado lo suficiente Sasuke? – levanté los hombros .
- No entiendes… - resopló - …¡joder! ¡nunca lo haces!
Me acerqué hacia él en la puerta y lo miré.
- Lo siento… - dije con ironía - …lamento además de indeseable, ser estúpida… - solté un suspiro para eliminar algo de la humillación profunda que sentía - …así que por favor déjame salir… creo que ya ambos tuvimos suficiente ¿no? ¿o quieres seguir disfrutando del circo de Sakura? – me miró incrédulo - …la función no va a continuar… al menos no hoy…
- ¡Mierda Sakura! – me miró enfadado - …trato de hablarte, pero siempre escuchas lo que quieres… ¿podrías al menos tratar de entenderlo?
- ¿Entender qué Sasuke? – volvía a alterarme - …por favor… quiero irme… me siento como la mierda, necesito mi cama y créeme que al menos ésta noche no estoy en condiciones de llevarme a nadie así que muévete y déjame salir… así sigues con tu maravillosa vida y yo con la mía, que por si no lo has notado, es una mierda…
- Soy un imbécil… - habló comenzando a hacerse a un lado.
- Sí que lo eres… - dije tomando el picaporte - …pero yo también lo he sido por ti… - suspiré - …y ¿sabes que es lo peor? – me miró esperando que continuara - …lo peor es que me gustaba serlo…
- Sakura… - puso la mano con firmeza sobre la mía antes de que girara el picaporte.
- ¿Mmmm? – pregunté con desgana.
- Hay algo que mereces saber… - continuó - …no eres tú la del problema en todo esto.
Me reí con ironía.
- Gracias… - hablé con sorna - …que bueno que me hayas dejado entonces participar de tu decisión – volví a reir - … ¿puedo al menos preguntarle algo?
Sasuke asintió.
- ¿Porqué mi madre Sasuke, eh? ¿porqué ella?
Vi en sus ojos dolor, por primera vez.
- Al principio… porque me agradaba, luego… porque ella…
- ¿Coge mejor que yo? – le interrumpí, sin poder evitar sentirme aturdida - ¿besa mejor que yo?
Sasuke soltó mi mano, al parecer, finalmente cabreado y me miró.
- Tu madre no quiere nada que yo no le pueda entregar… - dijo con firmeza - …a tu madre no le puedo hacer daño ni quitarle nada que tenga en cambio a ti te lo podía quitar todo… tu carrera, tu futuro y tus sueños Sakura… ¿qué acaso no lo entiendes?
- Lo siento… - respondí - …creí que te había quedado claro que soy estúpida.
- Yo nunca voy a poder darte una familia… no porque no quiera… - negó con la cabeza - …sino porque no puedo ¿ahora lo entiendes?
Me miró expectante de una respuesta pero mi cerebro se paralizó.
- Debí imaginarlo… - sonrió con ironía - …pero al menos te quedarás con el recuerdo de que cogía muy bien.
Y salió del baño, bajo la vista de unas chicas que esperaban afuera. El grupo de mujeres que me miraba como si yo viniera del planeta Marte, pasó por mi lado como si nada, mientras yo seguía asimilando lo dicho por Sasuke y traté de evocar algo que me diera a conocer que había comprendido bien sus palabras, pero no encontré ningún hecho o comentario que pudiese acercarse, hasta que de pronto, volví a la escena de la escalera, el relato de Ino, las palabras de mi madre, su mirada en el café y nuevamente, a su reciente declaración.
¡Joder! ¿por qué no había reaccionado antes?
Salí, sintiéndome pésimo, pero intentando darle algo de velocidad a mi caminar, y busqué mi teléfono celular mientras me acercaba nuevamente a la multitud, intentando dar con el número de Ino.
- Hola… - susurró una voz a mi lado - …aquí estabas…
Era Murphy o más bien Sasori, haciéndose presente nuevamente en mi noche y al ver su rostro, me odié por estúpida ¿cómo creí que con eso iba a ganar algo? Ahí estaba mi respuesta, yo no había ganado nada, sino por el contrario, sólo podía seguir perdiendo.
- Voy de salida… - dije pasando por su lado como si nada y demasiado ansiosa por encontrar a Sasuke o a Ino.
- Venga, vamos a bailar… - me tomó del brazo, acercándome hacia él.
- Estoy ocupada… - contesté.
- Vamos… no te pongas difícil… - se comenzó a acercar aún más y yo, tratando inútilmente de alejarlo mientras agarraba mi celular, debía parecer patética.
- Que no… - repliqué - …déjame ¿vale?
Y me aparté, pero el tipo era más testarudo de lo que yo acostumbraba a tratar.
- Nadie me deja a medias querida… - susurró, rodeándome con sus brazos - …menos nadie… - acotó haciendo alusión a mi supuesto nombre.
Comencé a sentirme mal y algo sofocada, mientras lo apartaba con los brazos en su pecho.
- ¡Déjame! – exclamé rogando que alguien acudiera a mi ayuda, pero sin darme cuenta me había arrinconado detrás de un par de personas, que parecían tan ebrias que no hubiesen notado siquiera si el tipo me hubiese estado violando.
La música comenzó a parecerme ensordecedora y el que parecía en un comienzo ser un tipo amable y juguetón, comenzó a transformarse en algo bastante más preocupante.
- Te dije que me encantabas… - susurró en mi oído a medida que me acorralaba aún más - …y ahora… quiero algo más de esos dulces besos Sakura…
Estiré mis brazos sintiéndome impotente al no poder moverlo ni medio milímetro. El jodido Sasori tenía una fuerza endemoniada y yo parecía una cosa insignificante atrapada contra él en esa helada pared, pero entonces se puso peor y de un arrebato, apretó sus labios contra los míos y comenzó a besarme con poza sutileza, mientras acariciaba con una mano mi cintura. Inevitablemente, me desesperé, pero mi desesperación se volvió caótica al ver como Sasuke nos miraba desde una esquina con el rostro lleno de desprecio y decepción.
¡Mierda, no!
Con mi rodilla hice lo único que se me vino a la mente en aquel momento producto de las innumerables películas feministas que Ino me había mostrado últimamente.
Al menos te quedarás con el recuerdo de que cogía muy bien…
Su última frase volvió a mi memoria mientras unos gemidos de dolor y palabras cargadas de enojo salían de los labios de Sasori.
- ¡Estúpida mujer… te voy a…
No estaba dispuesta a escucharlo ni a discutir, tenía algo mucho más importante que hacer y cada segundo que pasaba, era peor. Tenía que encontrar a Sasuke, pero al ingresar nuevamente a la multitud, la sofoques volvió a embargarme. Me esforcé como nunca y seguí andando, sin obtener resultado alguno, hasta que finalmente un rostro conocido me miró con atención.
- Aquí estás… - habló con preocupación mi amiga rubia, sin poder ocultar que estaba más que aturdida.
- ¡Joder! Lo siento… - exclamé - …he sido una estúpida Ino…
- Todos lo hemos sido ésta noche… - habló mi amiga, con un dejo de amargura en su voz.
- ¿Dónde está Sasuke? – pregunté llena de ansiedad.
- Se ha ido… - respondió con la voz calma, tomándome del brazo hacia un rincón algo más calmado.
- Ino, por favor… ¡llámalo! ¡debes hacerlo! – solté más rápido que una liebre - ¡necesito aclararle unas cosas! ¡el alcohol me pone lenta!... ¡joder! Nunca más voy a beber, él al fin me lo ha dicho y yo…
- Lo sé… - me abrazó por la espalda - …lo sé… - supiró - … ¡ay mierda! es que ¿quién lo habría pensado?
Levanté la vista hacia ella y la miré suplicante.
- ¿También lo sabías? ¿porqué no me lo dijiste Ino?
Mi amiga me miró con sorpresa.
- Me acabo de enterar… de sus propios…
- ¡Aquí están! – exclamó Itachi, seguido por una preocupada Hinata y un sereno Naruto.
Los miré a todos y parecía ser el jodido foco de atención.
- Debo hablar con él Naruto… - pedí al rubio - …llámalo, tengo que…
- Mañana Sakura… - contestó el rubio - …deja que se calme un poco… el teme está algo alterado, los dos parece que han bebido más de la cuenta y la verdad, te vendría bien descansar un poco…
Negué con la cabeza, abrazándome por los hombros. Probablemente ninguno de ellos sabía que Sasuke me había visto besándome, dos veces, con ese maldito bastardo. Era imposible que entendieran la urgencia que acometía mi alma en aquel momento.
- Ven… vamos a casa… - soltó Ino.
Salí detrás de la rubia que se despidió con corto beso en los labios del que parecía ser su actual novio.
- Te llamo por la mañana… - le dijo Itachi - …cuídala… - dijo finalmente mirando hacia mi.
Me despedí de Hinata, Naruto y finalmente de Itachi, pero al subirme al taxi, lo miré con gesto de arrepentimiento y pronuncié con los labios un lo siento que pareció entender a la perfección, pues me devolvió una sonrisa y levantó el dedo pulgar en señal de aprobación, para luego pronunciar un suerte de vuelta, guiñándome el ojo.
Camino a la casa de Ino, comencé a tener todos los flashes de las estupideces que había hecho esa noche, comenzando por el haber bebido en exceso. Miré la hora en el reloj análogo del taxi y vi que marcaba las 5:40 de la madrugada… sí que se te pasa rápido la vida cuando no tienes conciencia de ella…
Al llegar a casa, Ino pagó al conductor y me ayudó a bajar, sobándome el hombro de vez en cuando, hasta que finalmente llegamos a la cocina.
- Te prepararé un té… - murmuró - …tienes una cara de porquería – terminó por decir.
Sonreí y luego volví a mi expresión de arrepentimiento.
- La jodí… - dije para mi misma - …la he jodido tanto, todo el tiempo…
- No lo sabías… digo ¡nadie lo sabía!
- Gaara lo sabía… - murmuré.
- Puto pelirrojo… - contestó Ino y luego suspiró - …debes descansar y escuchar a Naruto…
- ¿Cómo es que te enteraste? – pregunté - ¿cómo es que…
- Sasuke le pidió a Naruto que nos llevara a Hinata y a mí… quería hablar con todos y aclarar las cosas... – se detuvo y le echó agua a una taza - …así luego hablaría contigo, pero las cosas al parecer….
- Se complicaron y no salieron bien… - terminé la frase - … y la jodí monumentalmente…
- Vete a acostar… - me sugirió luego de que me bebiera el té en total silencio - …mañana tendrás la oportunidad de hablar con él y solucionar las cosas de una vez.
La verdad estaba agotada, tanto mental como físicamente, así que intentando seguir alguna vez un buen consejo, me fui a mi habitación seguida de Ino que parecía agotadísima.
Me despedí y cerré mi puerta, deshaciéndome de una vez por todas de aquel vestido que más bien me hacía sentir como si trajera un corsé medieval y tirando mis ropas por todo el suelo, para tomar un buzo y recostarme sobre el plumón de la cama.
Traté, juro que traté, de conciliar el sueño, pero al parecer haber vomitado no me ayudaba a adormecer mis sentidos, al contrario, haber sacado el alcohol de mi cuerpo, parecía ser beneficioso para mi estado de vigilia y en lo único que podía pensar en aquel momento era en Sasuke.
Abrí mi teléfono celular y entonces se me ocurrió una idea descabellada, pero porque no decirlo, romántica. Escuché alguna vez que cuando los hombres hacen alguna locura son románticos, entonces ¿porqué yo no podía hacerlo?
Marqué el teléfono que tenía pensado y fui por mis zapatillas, sin preocuparme de arreglar mi cabello ni echarme algo de maquillaje. Lo único que hice fue lavarme los dientes y sacar mis llaves.
Bajé las escaleras de puntillas para no despertar a Ino, pero el sonido de sus ronquidos me hizo bajar con mayor tranquilidad.
Mi corazón estaba acelerado y ansioso, y el sentimiento se acrecentó cuando cerré la puerta y me subí al taxi, indicándole el lugar hacia el que nos dirigíamos.
- ¿Está usted bien señorita? – me preguntó el anciano que conducía.
Su pregunta probablemente se debía a que yo no dejaba de moverme en el asiento trasero a medida que observaba las calles con ansiedad, la cual parecía que me iba a reventar el cerebro cada vez que el vehículo se detenía frente a un semáforo.
- Es aquí… - indiqué en la entrada del edificio de Sasuke.
- Son 8 dólares… - me informó, y sonreí al ver que el marcador marcaba 13.
- Muchas gracias… - sonreí y me bajé con rapidez.
Quizás, después de tanta mierda, finalmente iba a comenzar a tener suerte…
Entré a la recepción, donde me encontré con mi viejo amigo conserje, que alguna vez me había mirado empapada y ahora me observaba nuevamente con curiosidad.
- Hola… - saludé pasando a unos metros y caminando rápidamente hacia el ascensor para evitar preguntas.
Creo que ni siquiera lo miré y ésta vez, el ascensor sí me estaba esperando. Sonreí, llena de nerviosismo y apreté el botón que marcaba el piso de Sasuke.
- Que salga todo bien… por favor… - rogué cruzando los dedos a medida que el ascensor subía.
Un suave pitido sonó, dándome a entender que había llegado.
Mi corazón estaba prácticamente desbocado y comencé a tiritar, no a flaquear, pero si a temblar. Había dormido poco, tenido una noche como la mierda y ahora que lo meditaba, ni siquiera había ensayado un discurso o algo así para cuando viera a Sasuke. Ni siquiera me había asegurado que él estuviera ahí, pero de ser necesario, dormiría en el pasillo esperándolo.
Luego de 23 pasos que conté con ansiedad, me encontraba frente a su puerta. Juro que estaba muerta de miedo, pero pese a todo, me decidí por tocar el timbre.
Ding, dong….
Esperé un segundos balanceando mis talones, pero no obtuve respuesta.
Volví a insistir.
Ding, dong…
No estaba…
Me afirmé en la pared al lado de su puerta, decidida a esperarlo, en lo posible despierta, pero entonces oí el picaporte girarse y me levanté de un sopetón, con el corazón en la boca y las palabras que iban a salir más atolondradas que nunca.
Sasuke abrió la puerta, con ojos de cansancio que se transformaron en sorpresa al encontrarse con los míos.
- Sakura… - susurró.
Traía una polera sin mangas blanca y un pantalón de algodón a rayas azules que hacía juego perfecto con su cabellera alborotada y su piel nívea.
- Sasuke… - sonreí - …¡oh Sasuke!
Su rostro no pasaba de la sorpresa.
- ¿Qué… qué haces aquí? – preguntó algo incrédulo.
- Vengo a… - comencé a decir.
- Sasuke… - lo llamó una voz femenina desde el living - … ¿quién es?
Miré hacia adentro tratando de reconocer la voz, que claramente no era de mi madre.
- ¿Sasuke? – preguntó acercándose a la puerta.
Y entonces reconocí ese rostro perfecto con ese cabello que parecía recién salido de una peluquería a lo más puto Hollywood.
- Misaki… - susurré mirándola con atención y me eché hacia atrás.
- ¿Sakura? - saludó ella para luego mirar a Sasuke.
- Joder… - comencé a retroceder - …la jodí… ¡joder! ¡lamento la hora!
Y me despedí con una mano, dándole finalmente el broche de oro a la cadena de la humillación.
Mientras esperaba el ascensor y apretaba los labios, para evitar sentirme más estúpida de lo que ya me sentía, tuve el pensamiento más amargo y más estúpido.
Sasuke no había salido detrás de mi, ni parecía dispuesto a hacerlo tampoco… no me iba a ir a buscar al ascensor...
Quizás lo había perdido… para siempre…
Aquí está la conti… nuevamente gracias por sus reviews y mis disculpas pertinentes… espero les guste y sigan siendo tan comprensivas como hasta ahora =)
GRACIAS POR EL APOYO!
