PAWNS 25X2
TORTURA
Roy despertó cuando lo arrastraban de las muñecas por un corredor. Abrió los ojos para ver los focos acomodados en orden en el techo a prueba de sonido. Parpadeó y miró a un lado, viendo los números pintados de color brillante en la pared.
Estaba en casa. Laboratorio número cinco.
La celda en la que lo pusieron le era levemente familiar. Paredes grises, argollas sospechosas a la altura de la cintura, tubería, la cama de acero.
Había estado aquí antes.
Incluso la gente le era familiar. Estaba la Comadreja, que por primera vez no pretendía para nada se amigo de Roy. Su rostro delgado estaba muy serio y sus ojos un poco entrecerrados.
"Desvístanlo y amárrenlo." Ordenó la Comadreja.
La cabeza de Roy se balanceaba mientras lo movían bruscamente, quitándole el uniforme, zapatos aventados en una esquina, camisa quitada tan rápido y con tanta fuerza que algunos botones se soltaron y cayeron al suelo. Trató de equilibrarse con los brazos, para que no lo azotaran contra el suelo o la orilla de la cama, pero sus manos estaban atadas y le dieron la vuelta. Su cabeza golpeó la pared, haciéndolo ver luces brillantes frente a sus ojos.
Lo amarraron a la pared. Le abrieron los puños y le pusieron un cilindro suave en cada mano, usando cuerdas para cerrarlo. No querían que hiciera círculos de transmutación con su sangre.
Eso significaba que esta vez si habría sangre.
La Comadreja tomó la barbilla de Roy y lo obligó a mirarlo. "Tienes que estar bonito para el Fuhrer en una semana. Eso me limita un poco. Así que solo haré cortadas superficiales, generalmente en el torso, pero también en otros lados. Empezaré con el frente, después la espalda. No tocaré ni tus manos ni tu cara. Cuando termine, te regresaremos a confinamiento solitario hasta que llegue el Fuhrer.
Roy respiró profundo. No había salida, pero, con suerte, no duraría mucho.
"Estas fuera del proyecto, claro. Me temo que Midnight tendrá que terminar esos círculos él solo. Esperemos que no sean muy dañinos cuando sea hora de ponerte uno. No me gustaría verte convertido en un idiota."
Roy trató de mover la cabeza, pero la Comadreja lo sujetó más fuerte. A Roy no le importaba que posición tuviera el tipo en la organización, JURÓ que se le pondría un círculo, y cuando eso sucediera, esperaría un momento para que lo captara antes de que Al lo activara. Se preguntó que cara pondría.
Escuchó un grito ahogado. El corazón de Roy enloqueció.
La Comadreja sonrió y se puso una mano en el odio. "Ah, escucha eso."
"¿Quién?"
"Tu compañero de cuarto. Edward Elric. Pensé que tal vez te gustaría saber que pasó con él, así que lo puse aquí alado."
Otro grito desgarrador. No, no podía ser Ed. Ed nunca gritaba. Ni siquiera cuando le ponían el automail.
"Supongo que te preguntas que le hacen." dijo la Comadreja. "Bueno, no te mantendré en suspenso. Decidimos que choques eléctricos sería el tratamiento apropiado para él. Uno cada treinta segundos, de diferente duración e intensidad. Deberían estar en sus dedos ahora. Imagino que cuando lleguen a la conexión del automail hará mucho más ruido. Claro que, ahí no va a terminar."
No. No. No. Ed no debía salir lastimado. "Déjalo en paz." dijo Roy. "Yo lo convencí de esto. No es su culpa. Castígame a mi."
"Ah, te creo que lo hayas convencido. Debe estar muy enojado contigo por meterlo en este lío." La sonrisa de la Comadreja era delgada y sádica.
Otro grito. Más fuerte.
Roy gimió y cerró los ojos. Le había fallado a Ed. ¿Cómo se lo iba a pagar?¿Cómo podría Ed perdonarlo por esto?
"Pero no te preocupes, también planeo castigarte a ti, bien y como se debe. Aunque, pensándolo bien ¿Qué podría ser peor que oír a tu amante gritar y no poder hacer nada? Saber que fuiste tu el que lo puso ahí en primer lugar."
"O, más bien, debería decir ex-amante. No lo volverás a ver. Y si te lo llegas a encontrar en los pasillos alguna vez, dudo que te pregunte por el clima. Imagino que te va a odiar por haberlo convencido de algo así, se sentirá traicionado, y cargará con ese dolor por mucho, mucho tiempo."
Roy le escupió, y sintió una victoria vacía cuando algunas gotas cayeron en su frente. El tipo solo se limpio. "Creo que es hora de empezar." Tomo una caja grande del piso y la puso en una mesa, donde Roy pudiera verla. La abrió, dentro había una incomoda cantidad de cuchillos y pinzas.
En unos cuantos minutos, Roy estaba muy ocupado oyendo sus propios gritos para oír los de Ed.
